martes, enero 31, 2012

La enfermedad invisible del poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez se presentará en Ciudad de México DF, en febrero del 2012



El poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979) presentará en la Ciudad de México DF, México su nuevo poemario La enfermedad invisible en la editorial mexicana Generación Espontánea, el día 2 de febrero en la Casa del poeta Ramón López Velarde y el día 4 en el Museo Nacional de Arte dentro del marco “Mira…lee”. También se presentarán en distintos centros culturales y bares, los poemarios: Las águilas del adiós de Augusto Rodríguez (Ciudad de México DF,  Honda Nómada, 2012) y Te suicida (Ciudad de México DF, Honda Nómada, 2012) de Carolina Patiño. La novela breve Masturbación de Augusto Rodríguez (Monterrey, Regia Cartonera, 2012) y La gramática del deseo- selección breve- de Augusto Rodríguez (Ciudad de México DF, La Verdura Cartonera 2011). Del poemario La enfermedad invisible se ha dicho:

Barridas por los fogonazos de las imágenes, las palabras que baraja en su despeñadero Augusto Rodríguez nunca llegan a posarse en el suelo. Hay un tono encendido. Hay algo arrasador en la secuencia de visiones, en el modo de enumerar, en esos sucesos que se imbrican conformando el puzzle de una pesadilla: El hombre es una cabeza rota que se incendia por dentro y por fuera… El hombre es una cabeza que se incendia y que no puede apagar el infierno que lleva dentro (…) La palabra es un cuerpo enfermo que siempre expulsa frutas quemadas. En la nueva apuesta de Augusto Rodríguez, la voz habla desde el centro del alud para hacer el relato del naufragio cotidiano. Hay vehemencia y lenguaje de riesgo -elementos infrecuentes en la poesía de hoy- en esta poesía cruzada por el relampagueo de las visiones.

Jorge Boccanera
Buenos Aires, Argentina


Si la realidad es la única enfermedad invisible que le falta consumir, al poeta no le queda más remedio que vivir esa realidad como tal, es decir desgarrándose más allá de los límites, envejecer como caballo desbocado y, por último, engrosar el jardín en donde duermen bulliciosamente los poetas ahogados. La enfermedad invisible no huele a gangrena, huele a sexo de palabra, y el espacio (la ciudad) no huele a ciudad sino a axila de poeta. Autófago de su propia memoria poblada de cuchillos, el poeta nos hace transitar a pie el círculo que escribe a mano. En la ruta hallamos huesos duros de roer, una serie de jabs de izquierda y de derecha, como ramalazos de boxeador, no para cerrarnos sino para abrirnos los ojos y dejarnos ver lo que no se puede ver, porque los árboles nos tapan el bosque. En La enfermedad invisible, su último compendio de poemas, Augusto Rodríguez rebasa todas las expectativas abiertas por sus libros precedentes. Rodríguez funda paradójicamente con este libro la salud de la literatura y de la poesía.

Ramiro Oviedo
Université du Littoral-Côte d'Opale
Boulogne-Sur Mer, France


sábado, enero 28, 2012

La casa del árbol (Obra dramática de Luis Alberto Bravo)


Hacer clic sobre la imagen para descargar


El escritor ecuatoriano Luis Alberto Bravo, ha puesto a disposición -para libre descarga- su obra dramática "La casa del árbol". La misma que recibiera la MENCIÓN DE HONOR DEL II CONCURSO NACIONAL DE DRAMATURGIA Y CREACIÓN CONTEMPORÁNEA JOSÉ MARTÍNEZ QUEIROLO del año 2011. En aquella ocasión el jurado que estuvo integrado por el escritor Jorge Velasco Mackenzie, el crítico de teatro Santiago Rivadeneira y el actor y director Virgilio Valero, se expresó de ella: plantea diversas connotaciones sexuales y textuales que exploran la temática del incesto. El autor propone distanciar a los espectadores mediante un juego cruel, cuyo conflicto central tiende a diluirse en planteamientos situacionales y libidinosos, a veces gratuitos”.


El autor considera que es una práctica a la que tarde o temprano van a llegar los demás escritores ecuatorianos, ante el panorama editorial que nos toca vivir. "No se gana -¿pero quien está ganando dinero en el país por publicar libros?- pero tampoco se pierde. Aun más, la distribución es directa, sin contratiempos. Y la obra se la expone a un lector global. En realidad es una forma bondadosa de conseguir lectores. Y no es nada nueva esta práctica."


De esta manera se prescinde del contexto editorial (escaso y desolador) del mapa local. Y el mismo día que lo ofreció por su cuenta de facebook, tuvo reacciones.


"Debo decir que es un muy buen libro. Me gustaron el ritmo, la manera en que se relacionan los personajes, los diálogos... los muchos símbolos. La forma tan fluida como el autor va enlazando las escenas. La escena previa al desenlace con los espectadores y el director, la música, la tribu de Melanesia. La historia que has creado es independiente de cualquier hecho o no ocurrido en la realidad. Un grato descubrimiento, Luis Alberto. Gracias por compartir el texto. A quienes lean este comentario, "La casa del árbol" es un libro que vale la pena descargar"


Gonzalo Málaga Ortega, escritor peruano






"Regularmente me preguntan por mis libros, ¿dónde conseguirlos? Es un público menor, siempre lo es, pero ahí está. Y si no hago nada, el lector se desorienta y lo voy a perder." Aunque señala que "No se prescinde de nada. Simplemente es una alternativa de corregir lo que está jodido, de saltar los baches, al menos por la vereda se puede crear un camino hacia el lector. Repito, no estoy prescindiendo de nada. En un país sin un mercado editorial, no se puede prescindir de nada de lo que en realidad no existe". 




Luis Alberto Bravo (Fotografía: Mauricio Mendieta)


Luis Alberto Bravo (Milagro, 1979). Escritor ecuatoriano. Ha pasado por varias universidades sin graduarse en ninguna. Actualmente se educa solo. 
Ha publicado Antropología Pop (Para árboles epilépticos) (Universidad de Cuenca, 2010) (Mención de honor del Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade, 2008);  Utolands (Editorial Lenguaraz, México D.F, 2010) (Ganador del Concurso de poesía y cuento Lenguaraz 2009, de México D.F.; Cuentos para hacer dormir a una niña punk (Ediciones Arlequín, de Guadalajara, México, 2010); Las ardillas del Orden Enano (Editorial El Quirófano, Guayaquil, 2011); La casa del árbol (Publicado en la web) (Mención de honor del II Concurso nacional de dramaturgia y creación contemporánea José Martínez Queirolo, 2011). Por su novela Septiembre, obtuvo la mención de honor del XII concurso nacional de literatura doctor Ángel Felicísimo Rojas, 2010.

Ha sido incluido en distintas antologías como 4m3r1c4 (Ventana Abierta Ediciones, Santiago de Chile, 2010; Cajita de música, Poetas de España y América del siglo XXI (AEP, Madrid, España, 2011). Textos suyos han sido traducidos al inglés y al francés. Apareció en la antología Imaginarios (Traducción a cargo de Alice Ingold) y en la primera antología de poesía ecuatoriana en edición bilingüe español-francés Apartar lo blanco de la luz / Séparer le blanc de la lumière (SENAMI, Quito-Equateur 2011) traducida al francés por Rémy Durand, Anne-Marie Durand-Kennett y Gabrielle LécrivainAparecerá en abril en la antología Hallucinated Horse: New Latin American Poets/Bilingual EditionEdited and Translated by Nicole Cecilia Delgado and Thomas Slingsby (Pighog Press, Inglaterra)  y en una antología en U.S.A que reúne "a los más destacados escritores latinoamericanos de la actualidad a que reescriban parte de un clásico literario" preparada por Aileen El-Kadi e Ilan Stavans.
Considerado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2011, como uno de 'Los 25 secretos literarios de América Latina'.

Bonus Track: Clic aquí para descargar el libro Antropología Pop (Para árboles epilépticos)

jueves, enero 26, 2012

La poeta manabita Siomara España Muñoz obtiene el Premio Nacional de Poesía Juegos Florales de Tungurahua 2012


Nuestra querida amiga busetera y poeta manabita Siomara España Muñoz obtiene el primer lugar en el Concurso Nacional de Poesía convocado por la Casa de la Cultura, Núcleo de Tungurahua. Este galardón le ha sido concedido por su poemario inédito titulado “CONSTRUCCIÓN DE LOS SOMBREROS ENCARNADOS”. A continuación el acta del jurado:
CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA BENJAMÍN CARRIÓN NÚCLEO DE TUNGURAHUA JUEGOS FLORALES - CONCURSO NACIONAL DE POESÍA – 2012
El Jurado Calificador de los Juegos Florales, Concurso Nacional de Poesía 2012, integrado por los escritores: Laura Calvache Saltos, Hugo Jaramillo Muñoz y Gabriel Cisneros Abedrabbo, reunidos el día lunes 23 de enero de 2012 a las 18h00, en la Secretaría de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo de Tungurahua, emite el siguiente veredicto: PRIMER PREMIO: Para el poemario titulado CONSTRUCCIÓN DE LOS SOMBREROS ENCARNADOS, del pseudónimo GUSTAV VON ASCHEN, corresponde a Siomara España Muñoz de Manabí. Por la consistencia temática de su obra, la unidad que mantiene en la estructura poética.SEGUNDO PREMIO, al trabajo titulado JUEVES, del pseudónimo Paulino Balín, corresponde a VÍCTOR EUDORO VIMOS VIMOS, de Chimborazo. Se encuentran innovaciones en el tratamiento formal y su fuerza expresiva. TERCER PREMIO, al trabajo titulado PEREGRINAR DETRÁS DE UNA TORTUGA, del pseudónimo El señor de las Erratas, corresponde a Josué Durán Hermida del Azuay. El conjunto de poemas presentado guardan una coherencia y vitalidad vivencial tratada con gran precisión expresiva.Se otorga menciones a los trabajos: FILAMENTUM del pseudónimo APOLÍNEO, corresponde a PAÚL FERNANDO PUMA TORRES, de Pichincha.HERMANO DEL SOL HERMANA MUERTE del pseudónimo PABLO SALVADOR, MARCOS FABRICIO RIVADENEIRA SILVA,de Pichincha. EL CIELO SE TAPIÓ CON LADRILLOS del pseudónimo GIO43, corresponde a GEOVANNY MAURICIO RUBIO MERA, de Tungurahua. OSCURIDAD CORPÓREA de PASIONARIA corresponde a Paulina Soledad Jaramillo Valdivieso, de Loja El Jurado Calificador deja constancia de su felicitación por la organización, y el agradecimiento a los participantes por el buen nivel en los trabajos, además por el éxito alcanzado en esta edición del certamen. Nuestros mejores votos porque eventos de esta naturaleza se sigan manteniendo, para bien de los escritores y de la literatura ecuatoriana. Laura Calvache Saltos, Hugo Jaramillo Muñoz, Gabriel Cisneros Abedrabbo, Jurado Calificador, Ing. Hada Zurita Barona, Secretaria. 

miércoles, enero 18, 2012

La enfermedad invisible de Augusto Rodríguez




En el mes de Febrero del 2012, se presentará La enfermedad invisible del poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez bajo el sello mexicano Generación Espontánea en Ciudad de México DF, México. A continuación el prólogo por parte del poeta argentino Jorge Boccanera.

Relatar el naufragio 

Barridas por los fogonazos de las imágenes, las palabras que baraja en su despeñadero Augusto Rodríguez nunca llegan a posarse en el suelo. Hay un tono encendido. Hay algo arrasador en la secuencia de visiones, en el modo de enumerar, en esos sucesos que se imbrican conformando el puzzle de una pesadilla: “El hombre es una cabeza rota que se incendia por dentro y por fuera… El hombre es una cabeza que se incendia y que no puede apagar el infierno que lleva dentro (…) La palabra es un cuerpo enfermo que siempre expulsa frutas quemadas”. 
La lucha entre aquello que se corporiza y lo que se difumina, impone una estructura que trata, con tono sentencioso, de debelar el “ser” desde el inicio del poema: “Las palabras son fantasmas…”, “Mi memoria es un diente roto…”, “El deseo es un ave derretido…”, “Un gato muerto en la calle es…”, “Soy una bala que…”, etc. (el subrayado es mío). Pero aquí, el sino de la unidad parece ser la alteración, como si la posibilidad de “ser” se completara con una  transfiguración continua.
El lenguaje parece abrevar en el malditismo de Baudelaire, la escritura-enredadera de Lezama Lima, cierta truculencia de los románticos de fin del siglo XIX y su permanente agonía (dice Rodríguez: “Nada somos en esta tierra que no sea enfermedad que palpita a cada instante y en cada hueso”), el derroche verbal del chileno Pablo de Rokha (el poeta vociferante de El folletín del diablo y Fuego negro), y una textura surrealizante evidenciada en la libertad asociativa.
El poema  “La sombra del asesino que desconozco” es una muestra de la atmósfera onírica que prima en los textos y el modo en que Rodríguez arma sus textos con la enumeración como la herramienta recurrente: “Una mentira callada entre tus labios y mis párpados. Una mano difusa que se sacude los animales dormidos. Un tatuaje de amor y de dulces oraciones… Una noche con diecinueve cabezas de vacas arrojadas del fin del mundo. Una lámpara que se clava en los ojos de los ciegos. Un árbol que palpita su hueso húmedo... Una víbora que se moviliza con el humo… Un pez que vuela en la sombra del asesino que desconozco”.
Si en la voz de La enfermedad invisible a ratos toma la palabra el desaliento -“Somos banales piezas de un rompecabezas/ que se destruyen a la orilla del fuego”- en el libro campea una pugna entre la plenitud y la mutilación, de ahí que el reverso de las imágenes solares sean copiosas escenas con predominio de la sangre y el fuego. Juventud y mirada apocalíptica, parece ser un contrasentido. Sin embargo en territorios de la poesía lo que parece antagónico adquiere cierta naturalidad. Más en el tiempo que nos toca vivir.
La enfermedad invisible también remite a lo inefable de la poesía; las palabras que deberían “arrancar nuestros ojos y regalarlos a los viajeros de otros mundos”, trastabillan en un punto ciego. El padecer es la conciencia de un lenguaje que no puede escalar los altos muros de la aflicción,  ya que, nos dice el poeta: “Para los que sufren las palabras no existen” (…) “La batalla está ardiendo por dentro”. 
En la nueva apuesta de Augusto Rodríguez, la voz habla desde el centro del alud para hacer el relato del naufragio cotidiano. Hay vehemencia y lenguaje de riesgo -elementos infrecuentes en la poesía de hoy-  en esta poesía cruzada por el relampagueo de las visiones.

                                                           Jorge Boccanera/ marzo/2011




martes, enero 10, 2012

Breves apuntes de una semana como “secreto mejor guardado”


Para Laura, Sarahí y los 24

Miguel Antonio Chávez

La foto oficial de "Los 25 secretos mejor guardados de América Latina" (FIL Guadalajara 2011) 

1.

No llegué al inicio de la FIL Guadalajara, por eso no vi ni a Vargas Llosa (aunque años antes del Nobel, pude estrechar su mano en El Ateneo de Buenos Aires) ni a Herta Müller ni a Fernando Vallejo, aunque pude ver, por ejemplo, a Almudena Grandes, Juan Gelman, Wendy Guerra y Xavier Velasco; sin embargo tuve el extraño honor de ser invitado por Laura Niembro, la Directora de Contenidos la FIL, a un sencillo pero muy significativo rito secreto que se practica el día de la clausura en la “sala de atención a autores”, aquel backstage de la feria donde nunca faltaron los bocaditos ni el tequila. Los únicos que intervienen son las organizadoras, en este caso, el equipo a cargo de Laura, y algún autor que coincida en el momento. Los favorecidos esta vez fuimos Andrés Neuman y yo. El rito, luego del shot tequilero de rigor, era rayar con un marcador todas las actividades del último día del cronograma. En la foto que tomé, Neuman acusó una cara de espadachín sádico. Luego acudí al concierto de cierre de la FIL a cargo de Super 700, interesante cuarteto berlinés que cerró la presencia de Alemania como país invitado del 2011, para dar paso al primer abreboca de lo que será Chile en el 2012, con la fugaz repertorio del dueto de Valparaíso, Pascuala y Cristián. And that was the end
Andrés Neuman, haciendo de espadachín sádico el último día de la FIL. Foto: Miguel Antonio Chávez, cagándose de la risa 

Con Laura Niembro, en el día de clausura de la FIL. Gran conversadora y inquebrantable farrera

En ese día, Sarahí Padilla, la asistente de Dirección de Contenidos de la FIL, me dijo: “cuando me preguntaron qué me lleve de los 25 secretos mejor guardados de América Latina dije, un cocktail de virus internacionales”. Pues sí, al parecer la contagiamos de la malade  literaria. Pero como buena hija de la estirpe del Mr. Wolf de Pulp Fiction, resolvió todos los problemas logísticos de cada uno de nosotros, “los 25”, y supo curarse rápido del resfriado. No como yo, que a mi regreso a Ecuador, caí con tres enfermedades terminadas en –itis, que postergaron la escritura de estos apuntes.


2.

¿Qué me llevé  de la FIL? Una experiencia comparable al estar en una Disneylandia laberíntica. Mensaje para Giovanna Rivero: creo que te tomaste demasiado en serio mi comparación un poco pueril al citarme textualmente en el reportaje que escribiste para tus compañeros de doctorado en Gainsville.

¿Qué más me llevé? Una colección de anécdotas acaso fragmentadas que solo se dan cuando el recinto ferial es tan grande y mis capacidades de orientación son peores que brújula en el Triángulo de las Bermudas. Además del hecho de que haya tenido un cronograma frenético y de que cada uno de los “25 secretos” debíamos cumplir con una agenda diaria y a ratos exigente. Hasta las fiestas privadas a las que íbamos con nuestros collarines de la FIL nos exigían… algunas horas de desvelo. Pero eso fue lo de menos. Mensaje para Pablo Soler Frost: esas venias decimonónicas que hacías cuando conversábamos durante “la fiesta de los periodistas” en el antiguo mercado de Mexicaltzingo, eran tan reverentes como divertidas. Al igual que fueron increíbles esas reflexiones que hiciste comparando el florecimiento del idioma español en la literatura actual con lo que fue en su momento el Siglo de Oro, durante la entrevista para Babelia, donde participamos además Hernán Ronsino, Dani Umpi y yo. Mensaje para ustedes tres: fueron muy delirantes esos diálogos sobre “los alienígenas que moran en los helechos y que algún día conquistarán el mundo”, que  improvisamos ante la necesidad del camarógrafo de planos de nuestros rostros para el reportaje, cuya temática fue dirigida por Winston Manrique. Mensaje  para Dani Umpi: ¡tan humilde y tímido en tu faceta de escritor y luego me entero que eres todo un performer de culto en el río de la Plata!

Pues fue así: enterarnos de nuestra existencia en la marcha, mientras coincidimos todos en Guadalajara. Vale mencionar aquí el papel de la periodista mexicana Mariana Linares Cruz, de Letras Libres, quien nos contactó a los 25 previo a la FIL y realizó (para mi opinión) el cuestionario más largo, minimalista y sin embargo más inquietante y mejor pensado que me han hecho.

En la llamada "fiesta de los periodistas". De izq. a der: Pablo Soler Frost, Luis Alberto Bravo, Luis Miguel Rivas, Dani Umpi, Eduardo Varas, Miguel Antonio Chávez, Daniela Tarazona, Fernanda García Lao, Nona Fernández, Enrique Planas, Mariana Linares Cruz y Francisco Díaz Klaassen.

El concepto de los 25 secretos mejor guardados de América Latina resultó ser tan efectivo que inclusive, salvo excepciones, para cada uno era un completo secreto la existencia del otro. Así,  a quienes algo había leído eran a Pablo, Giovanna, Dani, Carlos Wynter Melo, Fabián Casas y a mis dos compatriotas Eduardo Varas y Luis Alberto Bravo. Temas como estos se trataron en las cinco mesas de los “25 secretos” a las que, por cruce de horarios, no pude estar presente más que a la mesa en la que tocó intervenir, moderada por Neuman. Muchos me dijeron que él, como todo un Lionel Messi, se llevó el balón de oro como moderador.  Yo solo me siento agradecido porque realmente la pasé muy bien y porque Neuman logró un gran clima para el diálogo entre Andrés Burgos, Fabián Casas, Roberto Martínez Bachrich, Carlos Wynter Melo y yo, haciéndonos excelentes preguntas que mantuvieron una mesa de casi dos horas de duración. Difícil olvidar ese gran texto a base de tuits que leyó Andrés Burgos, herencia del humor y la lucidez de Monterroso. De aquel testimonio de lealtad que dio Fabián al declinar una propuesta editorial en Anagrama porque ponía en riesgo a su editora argentina de toda la vida.  Las pocas palabras pero profundas reflexiones de Roberto. Las convicciones de Carlos: convicciones firmes, desde un país (Panamá) cuya tradición literaria parece compartir el mismo karma que el del mío.


3.

Entre las leyendas urbanas que se corrieron entre los “25”, estuvo aquella de Francisco Díaz Klaassen, el único de nosotros que obtuvo como hospedaje una fastuosa suite presidencial, la 3407 (quedará en el eterno misterio el porqué), en la que algunos de nosotros gozamos como en La fiesta inolvidable de Peter Sellers, y de la que una hora después fuimos expulsados por un empleado del hotel. Díaz Klaassen daba por hecho una y otra vez que iba a morir en Guadalajara y lo repetía como mantra … hoy en día, pone ocasionalmente “I likes” en mi muro de Facebook.

En la ahora mítica habitación 3407 del RIU Plaza de Guadalajara. Parecemos personajes tarantinescos en medio de "La fiesta interminable" de Peter Sellers. Con Adelaida Jaramillo, Solange Rodríguez, Pablo Soler Frost, Carlos Oriel Wynter Melo y Francisco Díaz Klaassen. Estaban también Laura Niembro, Sarahí Padilla, Daniela Tarazona, Fernanda García Lao, Eduardo Varas y Luis Alberto Bravo, entre los que recuerdo

Otra leyenda urbana era que yo quería matar a Jorge Herralde, el celebérrimo editor de Anagrama. La explicación era sencilla: Neuman, en la mesa  de los “25” en que participé, me preguntó por qué creía yo que ningún ecuatoriano ha podido publicar hasta ahora en Anagrama y trajo a colación una broma que en 2009 había hecho yo en mi muro de Facebook (y que sinceramente ya había olvidado), en donde parodié a Herralde a través de dos títulos inexistentes firmados por mí, y con el diseño de  cubierta y sello de Anagrama. Al día siguiente en el diario El Observador de Guadalajara salió un titular: “Anagrama nunca publicó a un escritor ecuatoriano: Antonio Chávez”… Debo admitir que mi respuesta a Neuman fue un no sé.


4.

Me llevé muchas cosas más. Un viaje de casi tres horas hasta la preparatoria regional de Autlán, donde di una charla sobre mi experiencia, pero desde la perspectiva de un colegial, como ellos: ahí expuse todas las inquietudes, obstáculos, temores y mi terquedad en persistir. Los primeros libros que me destaparon la cabeza. Los escritos fallidos que aún así disfruté. El cómo la música, el cine o la pintura están estrechamente relacionadas con la escritura. Y todas las docenas de preguntas con las que los chicos me bombardearon. Los organizadores se portaron increíble, me regalaron una inmensa botella de tequila (técnicamente, el primer tequila que obtengo por dar una charla a colegiales). Y debo rescatar el momento más bizarro del día, en un restaurante con las autoridades, escuchando a un mariachi que tocaba para la mesa de al lado. Primero, me preguntaba  si los guitarrones tenían esa forma debido a la panza de los mariachis o viceversa, hasta que escuché que cantaron inesperadamente Oh Sole Mío y Torna Sorriento, momento que grabé con mi camarita de turista japonés hasta que la batería se me agotó.

La mesa de toda la delegación ecuatoriana invitada a la FIL, que me tocó moderar, fue otra experiencia. Así, teníamos en la misma mesa a Ramiro Oviedo y Julia Erazo, que desde su experiencia como poetas hablaron de nuevas antologías poéticas internacionales que estaban a su cargo. Bruno Sáenz habló de su generación; Simón Zavala, de la dificultad de la difusión internacional de la literatura ecuatoriana; Belén Mena, de su experiencia como ilustradora de varios libros; y tanto Solange Rodríguez, Luis Alberto Bravo y Eduardo Varas, desde su perspectiva contemporánea, en la que es tan normal para uno como escritor recibir influencias de la música o el cine. Se notó una diferencia de opiniones entre las dos generaciones ahí presentes, pero tampoco nos fuimos a los tiros penas (quizá me hubiera gustado ver algo así). Lo mejor de esa noche fue sin duda el after: la cena en un hotel adonde todos fuimos junto el embajador ecuatoriano, el también escritor Galo Galarza. Transmitió su gran simpatía y un notable sentido autocrítico de lo que, pese a lo avanzado, le falta aún al Ecuador para promocionarse en lo cultural.

La delegación literaria ecuatoriana, en pleno. De las gafas a la derecha: Luis Alberto Bravo, Julia Erazo, Simón Zavala, Bruno Sáenz, 
Ramiro Oviedo, Eduardo Varas, Solange Rodríguez, Belén Mena y el odioso moderador con sombrero schavezsteiniano.

5.

Mensaje para Nona Fernández: disfruté mucho de ese baile en la “fiesta de los periodistas” y, sobre todo, de esa espectacular memoria que escribiste sobre la FIL, desde un contexto más marginal, la perplejidad ante el clima de violencia que vive actualmente México. Dudo que alguien de nosotros pueda igualar ese escrito en intensidad.


6.
Durante una feria de libros lo que menos hacemos es leer. Revisando hace poco el libro memoria de los “25 secretos”, advertí un rasgo que me llamó la atención: aquellos que revelaron en sus biografías de autor que la muerte de su padre fue una suerte de detonador para su vocación literaria. Si bien no fueron la mayoría, el punto es que ante la ausencia, vacío o exceso de padre (simbólico, claro está), me atrevería a afirmar que ese "dios-padre-creador" que usualmente asumimos al concebir nuestro propio universo de ficción, se vuelve más radical, imperioso, punitivo, aun cuando escribamos desde esa deslegitimación de la autoridad que es la sátira. Desde eso tan próximo a la verdad que podrá tranquilizarnos un poco, parafraseando a Kafka en Cartas al padre.

Me alegra que ahora, luego de la FIL, seamos cualquier otra cosa menos “secretos”.

No hay “secretos” (nunca los hubo) más que el misterio de nosotros mismos.


Guayaquil, diciembre 2011-ener0 2012

viernes, enero 06, 2012

Augusto Rodríguez: la cíclica derrota del ser


 
Por Juan Secaira

Del otro lado de la ventana, Premio Nacional de Cuento Joaquín Gallegos Lara 2011, (Ediciones Altazor, Lima, Perú, 2011), libro escrito por Augusto Rodríguez, consta de tres historias —La piscina, La llaga y La fiesta—; cada una con una fuerza particular, que se engrana al final y se convierte en una figura, en una gran figura creada por un narrador múltiple, desgarrador e irónico. 
La piscina nos introduce en una residencial —compuesta por seis departamentos —y en la vida, partida, elusiva, de varios personajes, cada uno con sus problemas, muchos de los cuales se “resuelven’’ de formas poco convencionales, o quizás sí, de una convención que parece hundirse en esa piscina o viborear y regarlo todo con sus aguas de cotidianidad y hastío, o de protesta, quién sabe. Pues la experiencia en La piscina está condicionada por un narrador que hace de la reiteración un arte; sin burlarse ni creerse superior en ningún fragmento de la historia. Entonces la gente, la maldita gente, vive y sobrevive, atada a un lugar, a “su lugar”, castigando y castigándose día a día.
Hago hincapié en el narrador porque este permite que lo que podría haberse convertido en una historia más de patetismo, se transforme en un drama silencioso, ahí una de sus virtudes, y distinto. Distinto no por serlo simplemente, no solo desde el lado intelectual, sino desde una visión que se construye en Del otro lado de la ventana, y va dejando de lado significativos ingredientes de una tradición de la cual no huye ni se desentiende; y tampoco la toma como una camisa de fuerza.
El escritor Antonio Ortuño dice: “Yo creo que la literatura da placer porque nos complace de una manera que no sabíamos o intuíamos que podíamos ser complacidos, no porque nos den por nuestro lado sino porque nos llegan por donde no esperábamos”.
Uno de los puntos más interesantes de este libro es que no busca una respuesta única por parte del lector; las piezas no están armadas para que todo cuadre, calce y sea fácil; más bien se crean universos de incertidumbres, de asombro, temor y dolor. Un dolor agudo, lento, amargo. En la “más perfecta normalidad”, de una cotidianidad más fiera de lo que se supone. Una cotidianidad que se mueve, a pesar de que parecería que permanece estable; la existencia y su movimiento por sobre sus víctimas, mojándolas con aguas diversas, tenues y tenebrosas.
La redención es imposible, solamente caben la repetición y la insistencia, como ocurre en La piscina.
La enfermedad como un estigma, como un ancla, como la desproporción de una sociedad supuestamente “sana”, predomina en La llaga, segundo relato del libro. Juan, su protagonista, sufre un accidente y su vida se transforma al perder lo que más quiere.
Ya lo dijo Milan Kundera en el título de uno de sus libros: La vida está en otra parte, y eso pasan los personajes; dueños de sus recuerdos y de sus sueños, de nada más.
El narrador cuenta esta historia desde una perspectiva diferente a La piscina. El narrador entra y sale de la mente de Juan, de sus sentimientos, que a veces describe con detalle y hasta con sabiduría, y, en otras, le deja el trabajo de decidir a Juan, y se escabulle. Y esa elección narrativa se emparenta con la enfermedad, con la premonición que se viste de definitiva y a ratos no lo es; de esa cosa que da vueltas, siempre da vueltas.
He hablado constantemente de las características de los narradores de los relatos porque estos no se sostienen únicamente en la parte argumental, no se trata de contar una buena historia y punto, sino de configurar una estructura, un intercambio de perspectivas y puntos de vista; en definitiva un diálogo incluso por fuera del texto, un diálogo con el pasado, con su peso; con un presente inconscientemente partícipe, víctima solitario y verdugo tenaz, y con un futuro borroneado de ilusiones, de miedos, de enfermedad, de vida.
En ese marco, el narrador, desde el principio del libro, propone al lector el impulso de imaginar, de inventar un espacio propio, con la ilusión de estar creando lo que se lee; en ese juego de tiempos que perdura en el libro, tanto en el argumento como en la forma de narrarlo —el cambio de tiempos verbales: de presente a pretérito se da continuamente en los relatos—.
Un narrador que entiende, como lo dijo el escritor Abelardo Castillo: “Siempre lo supe: no hay un mundo sino los mundos”; que demuestra que la vida es ruptura, pero también continuidad. Ruptura y continuidad.
Mundos en donde se pierden y conviven los personajes; ricos y estremecedores, dispuestos y desprendidos, escindidos, plurales y a la vez convergentes, inexpugnablemente convergentes.
Los dos primeros relatos son —por decirlo de algún modo— cíclicos, en la estructura y en el argumento. En el tercero son los sentidos los que gobiernan; es decir, cómo los personajes “traducen” esos sentimientos con el fin —consciente o no— de ser felices, de olvidar para ser felices; de perdurar, de pertenecer, de ser. Lo intentan. En ese sentido, se trata de personajes sumidos en aguas profundas pero no derrotados, con un hálito de esperanza que los sostiene mas no los libera. Tal vez el más fuerte de ellos sea Juan, el protagonista de La llaga, quien pierde lo que más quiere y aun así no agota las posibilidades de búsqueda de su hijo; quizá porque su estado (anímico, físico, sicológico) no lo permite. Y el color púrpura invadiendo las escenas más fuertes del libro, sin importar si son tres novelas cortas o tres cuentos largos; la etiqueta es lo de menos.
También existen personajes y momentos intensos y de difícil olvido: la anciana y su imprevisto final; su marido y su trágico final —con la piscina como algo más que el decorado—. Las mujeres infieles y las fieles; la invalidez cayendo como un mazazo —terrible y lúcido—, la pareja siempre en vilo.
En La fiesta se destaca el mar, el agua que cubre los sentidos, que se desintegra igual que el tiempo, pero siempre deja una huella tras de sí. La construcción y destrucción de una pareja, el amor como un soporte ambivalente, el fraccionamiento, la duda, el peso de la rutina. Contados desde la descripción de cada sentido: el gusto, el olfato, el tacto, el oído y la vista; desde la experiencia de Manuel y Belén. Por eso “el mar es la gran fiesta de la derrota de los hombres”, “un gran universo paralelo, testigo de la historia”, “… un monstruo solitario. Un Dios derrotado. Un planeta destruido”. No uno sino varios, contrarios y a la vez unidos, caóticos e inciertos.
En esos intersticios, Manuel basa su cordura en asirse a los recuerdos, a la construcción imaginaria, hiperbólica o peyorativa que eso supone. Al pasado, su pasado. Y Belén intenta sacar de su vida la imagen de su padre, un padre ausente, borroso, dañino, febril. El presente, su presente.
Y de pronto un accidente transforma sus anhelos, los envuelve en un torbellino en el que cada uno trata de salvarse, para no herir al otro; en compulsión, en angustia de pareja. El futuro de Manuel y Belén: un hijo, para aprehender los tiempos, para asegurarse, para que los sentidos tengan algún sentido. Y Manuel lo advierte, se figura sin dientes, solitario y moribundo. Lo ve, y sigue contemplando el mar, el agua, el ensueño del caos a dúo, y aun así…
Los días que transcurren, el decaimiento de Manuel; el estrés de Belén, y los doctores que no detectan nada. O quizá nada es detectable y esto emparenta a las tres historias de Del otro lado de la ventana: la imposibilidad de detectar con exactitud algo, cualquier cosa que suponga la intervención del azar o de la voluntad.
Así, Manuel no pierde la esperanza de que lo que le ocurre sea momentáneo, pasajero, fugaz. Parecida ilusión sienten Juan y varios personajes de La piscina.
Otro de los elementos destacables del libro es que sus personajes viven en la “normalidad”, en donde sufren su propio calvario y por ello no tienen tiempo ni ganas de hacer discursos grandilocuentes ni irse contra nadie más que contra su propia eventualidad. En universos contados por un narrador que no se solaza con el dolor, pero tampoco le huye; que es preciso; que se inmiscuye en la tiniebla de la enfermedad con una claridad que destruye, sin generalizar ni dar lecciones de vida.
Las citas que abren cada relato —de Ricardo Pligia, Enrique Lihn y Jorge Luis Borges respectivamente, y la que cierra el libro, de Rimbaud— sugieren, prefiguran, se instalan en esos mundos sin más pretensión que la soledad de su palabra.
Lo contrario sucede con las referencias contemporáneas que se encuentran en el libro, algo que puede servir para ubicar temporalmente a los relatos, pero que si no existieran no pasaría nada. En ocasiones interrumpen la fluidez del relato, y son dichos por el narrador cuando se deslinda de la historia —y nombra a Valente u opina acerca de que el tiempo pasado fue mejor, por citar ejemplos—, pero vuelve a ella rápidamente y retoma la intensidad. Además de que el narrador utiliza el artificio de que una mujer, personaje de La piscina, escribe precisamente ese relato, y también La llaga. Artificio que funciona en la medida en que se prioriza a la ficción como el centro de esos universos, pero que queda algo inconcluso, pues no se sabe nada más de dicho personaje.
Mas, en un tono mayor, Del otro lado de la ventana es la demostración de que el sentido común es el peor de los sentidos, como tan bien lo explicó Vladimir Nabokov; que una vida segura y rutinaria no es merecedora ni condicionante de nada; que los personajes buscan una salida muchas veces inventando puertas y hundiéndose más; o tal vez sea que no hay cómo reflotar: que la piscina es púrpura, la llaga crece y la fiesta, pese a todo, continúa.

miércoles, enero 04, 2012

La Comunidad del Orden Enano





Clic aquí para descargar la obra dramática La casa del árbol.
Clic aquí para descargar el libro Antropología Pop (Para árboles epilépticos)


Reseña a base de chats, e-mails, y comentarios en la calle, de la gente que ha leído el libro.




Adolfo Santisteban López




- Qué fue, loco?
ya leí Las ardillas del Orden Enano
me parece un libro tripeadísimo
felicitaciones

- hola

- Lo que mejor de la obra es la capacidad de transportarte a ese "mundo"
y en cierta forma relacionarte con los personajes de manera profunda

- quiero preparar un post con las impresiones de los letores a fin de encontrar lecturas que yo no necesariamente habíaa advertido

- uno no se puede enajenar. El libro te hace parte de todo el ambiente en el que se desarrolla

- qué chévere, fue algo así, a ese mundo traté de llevar las cosas que me gustaban, personajes de películas, pintores, canciones, libros, etc

- todo eso le da una gran riqueza y en casos de gente como yo te manda a investigar. Además hay que resaltar la propuesta visual, en las páginas del chismógrafo y los gráficos que acompañan el libro

- claro, ah ya. Qué bueno

- el bonus track fue lo primero que ví. Y en cuanto pude me puse a tripear el libro con las canciones propuestas, fue de una gran impresión que causó en mí, esa forma de relación social en forma de cuaderno
además que la estructura es horizontal o vertical.

- en principio me perseguía hacer una novela con esa estructura que se pudiera leer una línea hasta el final
o página completa o leías solo lo que te interesaba

- ah que chevere, sobre las canciones dentro del libro

- a mí me resultaban, de esta manera mientras escribía, la caracter´`istica de los personajes me decía
este tipo de ley escucharía tal o cual canción y las iba anotando. Las tomé como música que suena mientras se dan las historias o que suelen escuchar los personajes

- te cuento que es un libro que atrapa... ayer me pasé sin darme cuenta dos paradas de metrovía por estar leyendo tocó caminar hasta casa la verdad te felicito

- jajajaj

- me parece un muy buen libro

- lámpara, muchas gracias

- a riesgo de parecer medio pendejo y suicida si pudiera quisiera atrapar una de esas ardillas putas

- jaja jajaja

- las ardillas hijueputas jaja

- te digo que la BSO que trabajaron los músicos me dejó satisfecho, me gusta mucho

- he escuchado las cosas que has subido

- chevere

- me parecen muy bacanes también

- bueno, loco aprovechaba ahora que te veo conectado para decirte lo que pensaba del libro. Pero tengo que salir. Todo ese alcohol que hay en la calle no se va a consumir solo.

- ok man gracias







The Gold of the Azure (Joan Miró)




Síntesis de la apreciación:


"Ya leí 'Las ardillas del Orden Enano' me parece un libro tripeadísimo. Felicitaciones. Lo mejor de la obra es la capacidad de transportarte a ese "mundo" y en cierta forma relacionarte con los personajes de manera profunda, uno no se puede enajenar. El libro te hace parte de todo el ambiente en el que se desarrolla" Adolfo Santistevan López






Miguel Antonio Chávez




Es algo muy subjetivo q me pasó a mi
creaste un mundo super tripeado
que me gustó
pero el final se merecía algo más con clímax
en honor a lo que ya me venías planteando del inicio

- ah ok, bueno en sí, quité muchas cosas, que pudieron contribuir a lo que dijiste
pero sentí que se podían desgastar, al final venía un
ejercicio manga

- de todos modos te digo algo más subjetivo, pero igual te lo digo

- donde el lector arrancaba la hoja y dibujaba algún pasaje del libro

- la creación de ese mundo es muy tripeado y me gustó

- en sí, quité cosas, que de uno que otro modo, no sé, pensé que cansaría a la gente
tantas cosas
es más me sorprende que a la gente le haya gustado

- otra cosa, quizá me esperé algo más explosivo o más tripeado porq la estructura de tu novela es como un conjunto de cuentos

- En sí, yo siempre quise escribir una novela de la manera tradicional, pero nunca pude encontrar una manera lineal, pues en muchas partes es circular entonces lo dejé así. Cuando maría alzira lo leyó me dijo es una novela corta. Para mí, igual es una obra menor, no esperaba que fuera ambiciosa, tipo como para mí significa septiembre, incluso la considero una "hermana menor" de los cuentos de la niña punk

- para empezar, creo que es casi imposible, con toda la tradición literaria que existe, que seas un libro complamente ajeno a cualquier otra cosa nunca hecha

- claro, quiero saber qué autores te recordó
yo dejo en perfil mis autores que influyen
ya te digo: Eugenides, Teillier, Tolkien, incluso Javier Heraud

- yo sé pero mira
debes dejar q cada lector interprete a qué autores suponen ellos q te han servido de inspiracion
es una opinión, no una pontificación papal

- claro

- es una tema subjetivo
yo vi cosas Fuguet, algo de Loriga, de Lewis Carroll, de C.S. Lewis
del humor de Bolaño también
y el espíritu musical del disco es tipo Ramone o Syd Barretiano
y algo de la peli Big Fish de Tim Burton

- eso me gusta, Lewis Carroll es un autor que me gusta mucho, pero siento que su persona me influye aun más, a mí me gustó Alicia en el país de las maravillas, pero digamos que el mito en cuanto a la obra o lo que tenía antes de leerlo me parecía tan grande que al leerlo fue algo así como para cerrar el círculo
sin duda
C.S. Lewis, ese man es discípulo de Tolkien, no?

- fueron contemporaneos
amigos

- sabes no lo he leído, pero ayer precisamente estaba anotando de un blog
ambos con el mism o perfil, eruditos en lenguas antiguas
obras afines al señor de los anillos o que tripean a tolkien

- me lei la primera delas cronicas de narnia hace un tiempo

- chevere

- eran panas
y se admiraban
aunq cada uno en su patin

- por ejemplo me gusta cuando salen con autores nada que ver
compartian el gusto por las mitologias nordicas, sajonas, etc
los druidas
a quienes no he leído pero para otros puedo tener algo afín

- bueno, entonces mi apreciacion de autor q senti te han influido para las Ardillas te suena más acertada?





























           Luis Alberto Bravo





claaaaro Big Fish
es fundamental
a mi parecer es una obra clave
fue tan clave que me llevó a leer el libro de daniel wallace
pero me pareció muy pobre comparado a la pelíucla
es muy débil
la película lo supera
eso me gusta

- cuando la peli es mejor q el libro es porq el libro era malo, y viceversa
es linda esa peli
la ambientacion
pues la película la conocí tipo 2003, 2004
te viste El imaginarium del Dr Parnassus?
a mi me encantó muy tostada

- no, esa no

- Miratela. Por las menciones constantes a la musica, a mezclarse el mundo narrativo con la musica o las leyendas de los musicos, su estela q dejaron en nuestras vidas, aunq de Loriga he leido cositas sueltas, más sé de Fuguet

- ahhh chévere

-porq por ej te hubiera podido decir Rodrigo Fresán
lo q pasa es q Fresán es un erudito pero demasiado enredado
y esos parentesis inmensos q hace a ratos me cansan
Fuguet es más directo

- ok

- chevere lo de Ramones

- lo de los ramones va un dato
hubo un momento en que sentí que era la música que escuchaban los personajes
no yo

- es por eso la creación de ese grupito
los new-ramones

- bacán

- eso me gustó mucho
incluso la banda sonora
citas hasta la cancion Spiderman
al final
jajaja

- claro
es para que la gente tripee
la BSO de las canciones que suena mientras suceden las historias
es como decir esa música sonaba por ahí, en una radio, o en la fiesta de zulema
fue algo que vino como instalado
no le dí muchas vueltas
así como siempre tuve en mente un mundo
70ero
que no avanzaba
se quedaba estancado

- claro
eso es perfecto

- pero ya la gente hablaba de los años 90's




Tempo de agora - tempo de maçãs (Caroline Feitosa)


Síntesis de la apreciación:

"Luis Alberto Bravo crea un mundo súper tripeado, que me gustó, pero el final se merecía algo más con clímax (en honor a lo que ya se venía planteando desde el inicio). Es algo subjetivo. Quizá me esperé algo más explosivo o más tripeado porque la estructura de la novela es como un conjunto de cuentos.
Es casi imposible, con toda la tradición literaria que existe, que sea un libro completamente ajeno a cualquier otra cosa nunca hecha. A ratos, en ‘Las ardillas del Orden Enano’ se perciben a autores como Alberto Fuguet, algo de Ray Loriga (por las menciones constantes a la música, su mezcla con el mundo narrativo o las leyendas de los músicos, su estela que dejaron en nuestras vidas), de Lewis Carroll, de C.S. Lewis, del humor de Roberto Bolaño y algo del clásico filme de Tim Burton: Big Fish. El espíritu musical del disco es tipo The Ramones o Syd Barretiano."

Miguel Antonio Chávez




Coments en youtube

Muy buena la musicalización. ¿Quién es el compositor? No he leído el libro, pero a través de la música, me transporto hacia un lugar mágico.


PORFAVOR ALGUIEN ME DIGA QUIEN ES EL RESPONSABLE DE ESTAS CANCIONES: todo es verde, aderezo para ardillas, parque de juegos, sinfonia para hans.
Me han hipnotizado y quisiera tenerlas.. son hermosas




@Dulac79 Genial.. soy de antofagasta, chile y le he mostrado las sinfonias a algunos compañeros de universidad y tambien les gustaron... sin duda seguire tu trabajo, por que me ha cautivado mucho... alguna manera de conseguir el libro?





Post

John Martinez Gonzales



Fue en la última Feria del Libro de Lima, donde trabajaba y me perdía todas las actividades, que tuve acceso a este libro.  


Lo leí de un tirón, me hizo recordar a esas propuestas narrativas tan intrépidas y divertidas de Boris Vian, si bien el humor negro no es una de las características de LAS ARDILLAS DEL ORDEN ENANO (El Quirófano, Ediciones, 2011), el riesgo que ha tomado Bravo para tratar de darle una vuelta de tuerca a la joven narrativa sudamericana, es gratamente interesante.



"El Chismografo" o "Slam" (como se llama en Perú); la ciudad hecha de pedazos de otras, la música de fondo, los grupos de personas que representan estereotipos, los estereotipos que nos muestran individualidades; el uso del guión de teatro, los dibujos, el caligrama, la brevedad de libro que así como se abre hacia todos, se cierra sin cerrase completamente y uno puede ser parte de la historia y alterar el texto.



Me hubiera gustado ampliar más los escenarios de los "árboles epilépticos", o la historia del gnomo que alimentaba a las ardillas.



Pera estás son solo impresiones.







Texto en la contraportada del libro



«Es muy raro que me guste algo de verdad. Escribir más o menos bien es fácil, bien fácil, lo difícil es ser distinto. Toda buena novela crea un mundo, en este caso el mundo de Las ardillas del Orden Enano. Los momentos en que el autor logra escapar del tiempo y de los espacios comunes son lo más llamativo de su obra. Lo que importa es reinventarse a sí mismo y a la literatura. Va en buen camino.» Maria Alzira Brum Lemos










Comentarios en la calle, e-mails






  • Por cierto, anoche leí Las ardillas del Orden Enano, te voy a ser sincera, al principio estaba muy confundida pero conforme fue avanzando la lectura todo tuvo sentido y fluyó, lo terminé con una sonrisa, nunca olvidé en ese último relato que estaba en la escalera y de repente usted autor me da un leve empujón, eso hizo ese relato menos trágico.

    Lo de los chismógrafos, curioso e interesante, me recordó viejos tiempos.

    Me encantó encantó encantó el síndrome Palazzolo en los japoneses y adoré los árboles epilépticos y el diario de la trapecista. Felicidades y que fortuna que llevaron ejemplares a Guadalajara.

Mariana García Ramírez



"la plena q zulema tiene un aire medio a Silia
y Rick, el lechero, al rubiecito ese pendejo q tenía de novio en esa época... jajaja, un flaquito escuálidoyo quiero el cigarrillo con las hierbas de los bosques de las ardillas del orden enano!"

Jorge Osinaga




"y me gustó la historia del our, me gustó el momento en que se describe el cachetazo"

Luis Hernán Cortés


"¡Está pepísima el libro!"

Hernán Vera






  • "lo que llevo del libro es un manjar, y con la música de fondo...está power"

    Nico Leiva


"El libro está bacán, me he reído con tus historias. Estaba un poco deprimido en caleta y me hizo olvidar los problemas. Uno de los que más me gustaron es el de la trapecista. Muy bacán"

Xavier Carpio


"Está chévere las ardillas del orden enano, del hijueputa. A mi hermana también le encantó el libro. Sobre todo la historia de Hans cuando muere y la niña que se rapa la cabeza y se saca sangre del brazo. Me avisas cuando saques otro libro"

Cristian Castro 'Corderito'


"El libro es genial. Las ardillas del Orden Enano es una gran obra"
Giovanni Bayas Salvatore
(Lo dijo en una farra, estaba borracho/ yo también lo estaba, así que todo salió exagerado)