viernes, mayo 17, 2013

En la baja gravedad del poeta cubano Edel Morales



El segundo libro que presentará El Quirófano Ediciones se denomina En la baja gravedad del poeta cubano Edel Morales. Poemario interesante y provocador. Se presentará oficialmente en Guayaquil  para el mes de noviembre. Seguimos.


Edel Morales [Cabaiguán, 1961] Escritor, editor y gestor cultural. Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana. Ha publicado los libros de poesía Viendo los autos pasar hacia Occidente, Escrituras visibles, Lejos de la corriente, Otro color, otras figuras geométricas, El juego de la memoria, Con cierta elegancia, Pájaros en la pantalla, y las antologías: Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo (coautora Aymara Aymerich) y La Estrella de Cuba. Inventario de una expedición. Como narrador ha dado a conocer el testimonio Los pies en la tierra, y la novela Que te vuelva a encontrar. Ha impartido conferencias y realizado lecturas en Alemania, Argentina, Cuba, España, Chile, Estados Unidos, Honduras, México, Puerto Rico y Venezuela. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saiz de escritores y artistas jóvenes. Le fue conferida la Distinción Por la Cultura Nacional. Sus artículos, entrevistas y textos de ficción aparecen en antologías, publicaciones periódicas y sitios digitales de la isla y de otros países. Fundador de la revista La Letra del Escriba y del Centro Cultural Dulce María Loynaz. Reside en La Habana.

El Quirófano Ediciones presenta cuatro nuevos poemarios




El Quirófano Ediciones presentará en pocos días cuatro nuevos libros. El primero de ellos ya estaba anunciado y es Glory Box de la poeta mexicana Mónica González Velásquez. Poemario breve, intenso, iluminador.  Se presentará oficialmente en México para el mes de octubre. Seguimos.


Mónica González Velázquez (Ciudad de México, 1973). Estudió Diseño Gráfico en La Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM). Cursó talleres de creación literaria en La Escuela de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Ha publicado los poemarios: Tríptico de desamor (Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del Arte A.C., 2001), La luz y las sombras altas (Fósforo, 2006), Poesía Reunida (miCielo ediciones, 2007), Las cosas últimas(Fridaura, 2008), Gran mal (miCielo ediciones, 2010) Glory box (miCielo ediciones, 2012) y Las eternas rutas (Diablura ediciones, 2012). Su poesía también ha sido incluida en diversas antologías poéticas en México, España y Argentina; así como en el Mapa poético de México: Del silencio hacia la luz (Zur, 2008) y en el documental Los peces del viento: palabras, words, des mots... Una investigación acerca del desarrollo de la poesía Slam en México (BaSango, 2008). En el año de 2010 fue becada por la Agencia de Cooperación Internacional Española en el área de Literatura y obtuvo mención honorífica en los concursos anuales de poesía en Badajoz y en Alicante, España. Es directora de miCielo ediciones, un proyecto especializado en la publicación de poesía en formato de Libro-Objeto.


miércoles, mayo 15, 2013

Marley Muerto y su rompecabezas PARARMAR

Foto: Tamia Villavicencio

Por Andrés Emilio León Rodríguez | @lectorurbano


A Daniel Pasquel lo ubicamos por su gran trabajo como integrante en Can Can, en donde siempre ha resaltado por el sonido que propone desde su guitarra.  En esta ocasión le tocó liderar su proyecto como solista, bautizado como Marley Muerto.

Hace meses estaba deseando conseguir su disco, y finalmente lo encontré en la Mediateca de la AlianzaFrancesa a 8 dólares.  Con un diseño minimalista elaborado por Roger Ycaza, el disco se divide en 3 partes que lo componen: la caja principal blanca, que contiene a su vez un sobre rojo para el disco y un librito blanco con los créditos de las canciones y producción.

En lo musical, el disco abre con una canción con en la que suena la maravillosa voz de Hugo Idrovo, quien nos cuenta entre otras cosas que “estaba pensando afiliarnos a una secta de esas que esperan a un satélite y con sus extraños brebajes abordar ese asteroide”. Suena el bossa y se reparte en el estudio de Ivis Flies, quien produjo, grabó y mezcló el tema. 




El segundo tema es Señor Gobierno, y me recuerda mucho a la propuesta de Mano Negra, pero en este caso, lo que alumbra todo es la participación del Grupo Illiniza quien canta un tema de los Cardenales del éxito en donde principalmente retumba la siguiente frase:

“Gracias le queremos dar Señor Gobierno, por permitir el infierno en que vivimos”


Dorado Salmón Violeta es el tercer tema del disco, que se acerca mucho más a lo que Pasquel ha trabajado en anteriores proyectos, junto a Toño Cepeda (quien también aparece en los créditos), Andrés Benavides (batería) y Frances Possieri (Voz). Con una base más pop, el tema avanza por la carretera del disco hasta llevarnos al cuarto tema.

Fantasma, es para mí el mejor tema del álbum. Con la voz sensible de Da Pawn que te lleva hasta estribillo en el que “grita” el coro de niños del colegio Sek. Me parece que es la mayor propuesta del disco, la canción más distinta, más interesante desde lo musical. De paso la melodía se queda en el cerebro dando vueltas, siendo muy fácil ponerla de nuevo al final.

Tren, fue el primer sencillo del disco, que Daniel grabó en colaboración de SXRS (Colombia). Esto al igual que el tercer tema del disco, me suena muy parecido a Can Can. Sin embargo, es un tema muy bien compuesto, con buenas melodías para dejar en claro que todos deseamos viajar al pasado.



“El antídoto” es muy interesante. Una canción con una armonía muy rica y samples divertidos. Hay una gran participación de Swing Original Monks, Los Chigualeros y la Mala Maña que le dan mucho color y sabor a la música. Es uno de los grandes temas recomendados del disco.

“Todo es” se presenta como el séptimo tema del disco. Mucho más sencillos que los anteriores, es totalmente compuesto, interpretado y programado por Marley Muerto. De esos temas que se sienten, son hechos para pasar el sabor y prepararnos para lo que viene.

“Bossa Lynch” suena y nos ata a la voz de Mariela Condo, una de mis cantantes favoritas del Ecuador. Ivis Flies siempre dice que ella es un tesoro nacional y en esta canción lo reafirma tarareando una melodía muy rica y cercana. Escucho y me siento de repente acariciado por lo que Stan Getz propuso en Jazz Samba, allá por 1962. Aquí se suma Andrés Noboa en la voz y guitarra, además de Jamil Erazo en la flauta y Mariela Espinosa de los Monteros en clarinete. Me quedo pensando que si esta canción hubiera tenido letra, hubiera sido más memorable, pero siento que Marley Muerto quiere que cada persona que escucha el disco, proponga su propia letra, un poco por ahí, como me pasó a mí. 

Foto: Marcelo Echeverría

El noveno tema es “El sol nos cegará de blanca luz”, un ejercicio muy cercano a lo que propone Air en su disco City reading (Tre storie western), en donde Alessandro Baricco leyó fragmentos de su novela City. En este caso destacan fragmentos del poema “Jazmín en flor” del libro “parte del desierto” de Alfonso Espinosa Andrade.
El último tema es Egipto Danza, un tema que sirvió de sountrack para la obra de danza contemporánea “Ansiedad de Trino” de Valeria Andrade.





Masterizado en Salt Mastering (NY), el disco se vuelve un ejercicio muy interesante para quienes buscan sonidos nuevos en su ipod o como colección de los diferentes kits de accesorios para un viaje que cada uno de nosotros tiene reservado, para alejarse y acercarse al mismo tiempo a uno mismo.


Escucha el disco en: http://marleymuerto.bandcamp.com/album/pararmar



Foto: Andrés León

miércoles, abril 17, 2013

El poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez y El Quirófano Ediciones en la FILBO 2013

 
 
El poeta y escritor ecuatoriano Augusto Rodríguez está invitado por la Corporación Artística y Literaria Escafandra y la Embajada de Ecuador en Colombia, como autor y como editor de El Quirófano Ediciones a la XXVI Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO), entre el 25 y el 29 de abril del presente año, en la ciudad de Bogotá, Colombia.
 
Presentará su poemario El libro del cáncer y varios títulos de El Quirófano Ediciones como la antología Sólo la herida: veinte poetas jóvenes colombianos y el libro Narcisismos distantes de Fernando Vargas Valencia.
 
Además, el escritor Augusto Rodríguez dará varias lecturas y presentará los libros de El Quirófano Ediciones en la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Minuto de Dios, la Universidad de El Rosario, la Universidad Externado de Colombia como en la librería Luvina, en la Compañía teatral Goyenechus, en la librería café El Quijote y en el Cerro tutelar de Monserrate.

 

lunes, abril 15, 2013

Tergiversación de diario El Telégrafo (2da parte)



Queridos amigos:
 Esta carta la reciben 41 personas. Mi carta anterior enviada el 9 de abril la recibieron 35 personas. Lo señalo porque considero importante que esto se sepa ante la desproporción mediática ejercida por diario El Telégrafo en el tema tratado. Mi propósito ahora es matizar lo ocurrido para que se pueda captar la desproporción que menciono y porque lo considero un caso sintomático de lo que está ocurriendo en Ecuador contra las voces críticas, además de un caso de manipulación retórica.
 El error de diario El Telégrafo partió de la entrevista que me hicieron, publicada el 6 de abril:
El titular de esa entrevista incluía entrecomilladas palabras que nunca dije (tengo respaldo de grabación de audio), así como en una de las respuestas publicadas. La rectificación publicada por El Telégrafo, y que motiva esta carta, fue publicada el 10 de abril:
Además del envío de la primera carta, publiqué el mismo mensaje en mi facebook en una lista dirigida exclusivamente a amigos y conocidos ecuatorianos, en un número de 252 personas. De manera que, sumando, el total de personas que recibieron mi mensaje llegó a 287 personas.
Según datos proporcionados por el mismo diario El Telégrafo, este diario tiene una rotativa que puede imprimir 75.000 ejemplares en una hora. No sé el tiraje exacto ni el número de lectores. Pero suma mucho más de 287 personas. Calculen la diferencia y la desproporción.
A raíz de esa primera carta, adjunta al final de este mail por si no la llegaron a leer, el director de diario El Telégrafo, incluido en el envío original, me respondió indicándome que lamentaba el incidente, se disculpaba por el mismo, y que procederían a hacer una rectificación. Mi respuesta fue saludarlo cordialmente, repetir que no iba a solicitar una rectificación, como indiqué en mi carta inicial, y que tampoco lo consideraba necesario porque ese tipo de recursos afecta innecesariamente la imagen del periódico. También le señalé que no era mi propósito hacerlo porque reconocía que El Telégrafo apostaba por apoyar la literatura y esto lo considero un valor en el medio ecuatoriano, aunque tengo mis discrepancias en la manera en la que lo hacen y sobre todo en la cantidad de"auto elogios" que se asignan por hacerlo. El director de El Telégrafo me remarcó que no haría la rectificación si ese era mi deseo pero que consideraba su deber dejar en claro qué era lo que yo había dicho y no lo que se había interpretado en la nota.
Hasta ahí todo estuvo bien. Poco después me escribió el editor de cultura de diario El Telégrafo señalando el texto de rectificación que iban a publicar y que tendría al final la siguiente reflexión:
"Reflexión: El titular tergiversa lo dicho, eso es indudable. Pero el corte en la respuesta no debería suponer, como se insinúa, que tiene relación con algún tipo de censura aludiendo a una posición política de El Telégrafo. En ningún sentido se manipula la cultura dentro de un discurso propagandístico desde el diario. De hecho, cuando la respuesta se refiere al "discurso único" nunca se entiende -pues no lo dice de modo directo- que sea una crítica al Gobierno actual y, bajo ese análisis, tampoco se optó sacarla como una posible autocensura, inclusive.
Desde nuestras páginas se ha velado porque la diversidad de voces involucradas con la cultura estén, no por un afán solidario, sino por un compromiso con la lectoría del país y del mundo. Incluso, aparte de la sección Cultura, en el suplemento Cartón Piedra se pueden apreciar voces que incitan al debate y que están poniendo en tensión temas que -espero que no suene a muletilla- estaban y siguen ausentes en otros medios del país; y con un abordaje, no exento de errores, que convoquen a la reflexión."
 Este fue el texto original que me ofrecieron publicar. No respondí porque dí por zanjado el tema en mi comunicación con el director de El Telégrafo.
Sin embargo, la reflexión final publicada fue muy diferente. Se calificó de "lastimoso" mi reclamo. La reflexión se convirtió en esto (la pueden leer en el segundo enlace adjunto arriba):
Lamentamos públicamente las omisiones, así como la fallida interpretación del  titular. Nuestro compromiso con la cultura ecuatoriana y mundial, no obstante, sigue intacto. Lastimosamente, Leonardo Valencia ha llevado el tema, en una red social, al lado político, interpretando este error como parte de un "discurso único", que descontextualiza y confunde con el espíritu de la entrevista y de la misma crítica que hace a la edición y al titular.
El escritor y nuestras audiencias saben y tienen pruebas de que esa alusión no cabe, por las incontables muestras que hemos dado de apertura, diversidad y pluralidad en nuestras páginas.
 Como salta a la vista, los lectores de diario El Telégrafo nunca conocieron mi interpretación de ese error -porque no fueron incluidas en la edición del periódico, sino apenas las 287 personas a las que se lo comuniqué personalmente. Mi interpretación está incluida en la carta original y dice esto: "Hay otras cosas que no se quiso incluir (en la entrevista), como lo del rechazo del discurso único en la novela que da para pensar en el contexto de diario El Telégrafo". Y el texto en facebook fue el siguiente: "Lamentablemente El Telégrafo se ha dedicado a manipular la cultura dentro de un discurso propagandístico que le quita toda autoridad, y que forma parte de ese "discurso único" del que hablo en la parte eliminada de mi respuesta. "
Si bien es cierto que no puedo cuantificar a cuántas personas redirigieron mis interlocutores mi mensaje, la cifra no puede alcanzar el número de lectores de diario El Telégrafo en su versión impresa y digital (solo esta última tuvo más de 600 accesos).
 ¿Por qué señalo esto? Porque se ha ejercido una desproporción mediática y porque se ha hecho una manipulación retórica en provecho de quien cometió el error, El Telégrafo. 
¿Dónde está citada mi crítica que consideran que he hecho "lastimosamente"?
Cometieron el mismo error inicial: interpretaron y atribuyeron sin que se respeten ni citen mis palabras literales. Eso es una adecuación retórica.
El error fue provocado por diario El Telégrafo al tergiversar completamente mis palabras en el titular y el contenido de la entrevista. Pero además de esto, y aquí se aplica no sólo la desproporción mediática adjudicándome palabras de crítica parafraseadas de mi primera carta y de facebook y que los lectores de El Telégrafo no conocían y siguen sin conocer, se dio un añadido final de mal gusto calificando mi reclamo de "lastimoso" y se echaron flores a sí mismos diciendo que El Telégrafo ha quedado "intacto" (cuando no es cierto), y si así lo fuera, lo ha hecho al costo de querer dejar "tocado" al entrevistado, que resulta con un prejuicio final de toda esta operación tan mal manejada y alardeada de ética periodística (la consecuencia inmediata fue una reacción de mal gusto y animadversión evidentes de un lector en los comentarios al pie de la entrevista, y que termina descalificándome). 
Los errores siguieron: en la nota de rectificación en el pie de foto de la edición impresa se indicó que mi novela El desterrado había sido presentada el viernes 5, cito: "El autor presentó el viernes, en Quito, la reedición de su obra El desterrado.", cuando en realidad fue presentada el jueves 4. 
Error tras error y además desproporción mediática. Nadie firmó la entrevista ni la rectificación. Nadie puso su firma. Mi nombre por supuesto siempre ha estado de por medio. Y no lo rehuyo: todas mis críticas y opiniones siempre han ido firmadas y por escrito en distintos medios de prensa y no rehuyo nunca mi responsabilidad en mis palabras
Podría quedarme callado al respecto, pero no lo hago por tres razones:
1) En Ecuador hay un ambiente de intimidación y de desproporción en la respuesta y las réplicas de funcionarios gubernamentales y medios de prensa; actitud que se aplica a quienes discrepan de la línea del gobierno.  
2) Resultan fuera de lugar las posturas de alarde ético periodístico de El Telégrafo cuando se cometen cuestiones de este tipo. 
3) Se ha abusado de un medio público para elogiar su propia imagen a costa de un individuo que fue quien ha sufrido originalmente el daño de la tergiversación de sus palabras y que ya expliqué en la carta original.
De manera que no es cierto que El Telégrafo tiene "intacto" su compromiso con la cultura. Mi única posibilidad de respuesta es poner a disposición de mis corresponsales que la reciben, esta carta, y la anterior, y que se las difunda por los canales que consideren convenientes siempre que se respete la totalidad del texto, y no parcialmente. Lo señalo porque en mi respuesta al director de El Telégrafo respondí también a los otros periodistas o colaboradores de El Telégrafo a los que su director copiaba, y uno de ellos utilizó el contenido de mi mail en twitter. 
Por supuesto, el director de diario El Telégrafo está copiado en este envío. Si El Telégrafo desea matizar lo ocurrido, mi única respuesta es la reproducción integra de mi primera carta y de esta segunda carta, pero literalmente citadas (y que El Telégrafo especifique el número de lectores que tiene para contrastar la desproporción). 
 Un error tras otro, lo remarco. Creo que todo lo señalado en este mail se levanta con su propia evidencia. Y sí, sí que considero que hay un discurso único en este gobierno y en sus enfoques culturales y políticos, y es el de considerar que tienen la verdad absoluta y que no pueden reconocer a secas que se han equivocado sin añadir colofones de desprestigio ad hominem más propios de una actitud adolescente que de una alta exigencia ética periodística que ha quedado demostrado no ha sido tal por parte de diario El Telégrafo y sus directivos.
Disculpen por alargarme tanto. Como diría Tolstoi, no tengo tiempo para hacer esta carta más breve. Pero no iba a quedarme callado al respecto. He hecho demasiados sacrificios por mi vocación literaria como para permitir que los descuidos y las rabietas de unos pocos redunde en un desprestigio de mi nombre, mi trabajo y mis reflexiones sin conocer lo que verdaderamente ha ocurrido. Y que, por supuesto, yo no inicié. 
En mi novela El desterrado, escrita y publicada antes del gobierno ecuatoriano actual, el gran error de mi personaje principal, Orlando Dalbono, fue haber dicho la única palabra que dice en toda la novela: “Sí”. Dijo  a los funcionarios del gobierno fascista de Mussolini. Yo, aprendiendo de él, digo: No.
 con mi aprecio de siempre,

 Leonardo Valencia

Tergiversación de diario El Telégrafo



Por Leonardo Valencia


Queridos amigos:
Trascribo completa mi respuesta original en el tema de la tergiversación de El Telégrafo a la entrevista publicada el sábado pasado (6 de abril de 2013) por la reedición de mi novela El desterrado.
Se podrá ver no sólo que no existen literalmente las palabras que pusieron como titular, entre comillas: "La novela ecuatoriana tiene que ser íntima", sino que dije precisamente lo contrario: "la novela ecuatoriana está totalmente abierta a distintos caminos. Ya no está cerrada." Hay otras cosas que no se quiso incluir, como lo del rechazo del discurso único en la novela que da para pensar en el contexto de diario El Telégrafo. Sin embargo, lo peor es la tergiversación. En el ámbito de reflexión de la novela no me interesa ser taxativo, porque la novela es un campo de libertad (a veces el último que nos queda) y menos aún en el caso ecuatoriano porque no me interesa prescribir el tipo de novela por escribir.
De hecho, ya genera reacciones: Fernando Itúrburu, en un comentario al pie de la entrevista publicada, toma al pie de la letra ese titular y se apresura, sin meditar, en la contradicción de suponer que yo haya dicho eso y el contenido de todas mis respuestas. Pero por último no es culpa suya, si no de la manipulación del titular.
No pediré a El Telégrafo que rectifique públicamente pero si dejar en evidencia la irresponsabilidad de los editores -¿le avisarán a Orlando Pérez?- en permitir un titular de una cita que no existe y que tergiversa lo que dije, que es todo lo contrario.
Al final haré una última reflexión.

A continuación los textos completos, tanto de lo publicado como la transcripción del audio:

Texto publicado en El Telégrafo: 
Titular de la entrevista, entrecomillado como cita directa del entrevistado: “La novela ecuatoriana tiene que ser más íntima”

PREGUNTA: ¿Las novelas, como género literario, responden a algún ideario de lo nacional o son más subjetivas?
RESPUESTA PUBLICADA: La novela desde sus orígenes se ha convertido en un espacio de convivencia de distintas voces y personajes que democratizan el pensamiento, puntos de vista y una variedad de discursos de toda índole. Este género literario juega con una diversidad de realidades ambiguas y se inclina a defender al individuo y cada una de sus particularidades. En este sentido, la novela debe y tiene que ser íntima y subjetiva, es decir, mostrar la complejidad misma de los personajes y la realidad que los envuelve, de lo contrario se convertiría en una narración plana con personajes predecibles que no aportan al lector ni emiten un mensaje crítico.
Texto de la pregunta y respuesta reales, transcripción del audio:
Palabras mías previas a la pregunta en cuestión:
“No (creo) que haya una tendencia que pueda simplificar lo que se está haciendo…”
“Lo que tenemos (en la literatura latinoamericana) es un campo muy vasto y muy difícil de simplificar. No se puede simplificar de forma categórica… ”

PREGUNTA: "Aterrizando un poco más al caso ecuatoriano, ¿usted considera que la novela responde a algún ideal de identidad nacional, por ejemplo…o estaríamos hablando que tiene una temática más de corte subjetivo, de autor?"
RESPUESTA REAL: "A ver, yo creo que el tema…La novela, como género en sí mismo, desde sus orígenes, la novela es un espacio de convivencia de distintas voces. Si existe algo más democrático es precisamente lo que ocurre en la novela. En la novela conviven distintos personajes. Los novelistas, los buenos novelistas, tratan de no juzgar a sus personajes, no, permitir distintos puntos de vista. Eso a veces incomoda a muchas personas que pueden tener un discurso único, un discurso que se considera la verdad, porque la novela juega siempre con el terreno de mostrar distintas realidades ambiguas. Eso incomoda. Las personas que tienen un discurso cerrado, les incomoda mucho, porque les molesta que la novela no tome una postura, pero justamente lo que hace la novela es defender al individuo, a la particularidad de los individuos. Entonces, en ese sentido la novela siempre es abierta. Cuando una novela se la enfoca para cumplir un objetivo identitario o para defender un discurso, la novela se destroza y se va a pique. Es decir, porque los personajes de vuelven planos, se vuelven marionetas. Lo que se discute, los diálogos en la novela van dirigidos. Entonces la novela pierde toda su riqueza. Los malos son malos y los buenos son buenos. Y las cosas no funcionan así. La realidad de la vida es mucho más compleja. Y la novela un poco trata de mostrar eso: la parte “buena” de los malos y la parte “mala” de los buenos, si simplificamos de esa manera. La novela ecuatoriana por suerte se ha librado de esa especie como de discurso representativo. Siempre habrá escritores que seguirán insistiendo en el tema de la representación, pero el escritor, sobre todo, si analizamos las mismas palabras “escritor ecuatoriano”, primero de todo es un escritor. Entonces el escritor lo que tiene que hacer es, en un sentido de mayor autenticidad, hablar de los temas que a él le interesan, que a él le preocupan. Porque si no lo que se termina volviendo es un escritor calco o calcado. Es decir, el escritor tiene que responder a sus propias preocupaciones, a sus propias visiones, a sus propias dudas, si no lo otro se volvería un autor que sería un corifeo, no tendría ningún tipo de originalidad y sería un simple eco de un discurso. El novelista, no olvidemos que es un individuo, es una persona como cualquier otra que da sus puntos de vista. Así como todos tenemos gustos específicos para cada cosa, pues opinamos sobre nuestros gustos, sobre nuestras visiones, tratando de hacerlo siempre con el respeto por el lenguaje para lograr esta mayor apertura posible. Yo creo que en ese sentido, la novela ecuatoriana está totalmente abierta a distintos caminos. Ya no está cerrada. Y en buena hora que ocurra así porque si no lo que tendríamos sería una literatura de propaganda, y eso no funciona en términos literarios"

Reflexión final: El titular pudo ser parafraseado, de manera que quedaba como interpretación del periodista. Habría estado equivocado, pero era  su equivocación, no la mía. La defensa de una postura individual -que es lo que yo dije- no significa una categoría tan específica como lo "íntimo". Son dos cosas distintas. Y en términos literarios marca diferencias fundamentales. La novela Guerra y Paz tiene el punto de vista de un individuo, en este caso Tolstoi, pero no por eso es una novela íntima de Tolstoi.

miércoles, abril 10, 2013

La edición ecuatoriana del libro de cuentos Del otro lado de la ventana de Augusto Rodríguez



Ya circula la edición ecuatoriana del libro Del otro lado de la ventana (Editorial El Conejo) en el mes de abril del año 2013. La primera edición de este libro salió con la editorial peruana Ediciones Altazor 2011. Este libro ganó el Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara de Cuento 2011. Como prefacio de este libro, leemos:
Atrincherado tras la ventana de su panóptico, Rodríguez se pone a inventariar la realidad humana, la desarma, la moldea y congela en estas nouvelles, intentando  atrapar y revalidar  lo que queda de humanidad en el ser humano. El narrador condensa la información y  la convierte en fórmula: el modelo de vida de la multitud no es sino el estilo de vida individual que se expande al por mayor, como una suma de ejercicios repetitivos.  La piscina -por ejemplo-, contiene un mosaico de biografías individuales y previsibles, una suma de vacíos que se ahogan en la modernidad líquida, a pesar de la fachada comunitaria que les reúne. Los vecinos de la residencial son ocupantes de un mundo agotado desde el comienzo, víctimas de  un accionar coercitivo invisible, de una violencia blanda con la que colaboran a las mil maravillas. Irónica y paradójicamente, en este mundo sin puerta de escape ni refugio y que parece agotarse palabra tras palabra, la única reconciliación posible pasa por la escritura. Las  ovejas negras - los dueños de la fiesta-  terminan siendo el poeta, él o la que lee y escribe. Peso pesado, patrón sedentario, arraigado a la altura desde donde  mira, el escritor -además de acceder a la duración de la vida de una persona, una pareja o un barrio-, tiene el poder del que carece la masa (pensionistas tránsfugas) y se salva del desbarajuste  dejado por las certezas comunitarias: orden, imposibilidad del azar y clonación de comportamientos. La residencia,  la ciudad, el mundo y  el cuerpo mismo de los personajes parecen estar  sitiados. El  Ojo del Escritor los revela sumisos y amaestrados, queriendo reemplazar  las incertidumbres de la vida por la certeza de la necesidad, confirmando el aserto de Blanchot: Todo el mundo es libre, pero al interior de su propia prisión. Estos textos de Rodríguez, bien calibrados en su desmesura, suscitan la adhesión del lector más exigente. Leal al tono de algunos textos de Piglia, el narrador parece contar en off, camuflando cualquier pizca de emoción, no así la crueldad con la que va desmantelando esa fábrica llamada mundo.

Ramiro Oviedo


Comentarios de la contraportada:

 
Para que la poesía entre en la prosa, decía Cyril Connolly, la primera debe ser asimilada por la segunda y seguir a la composición narrativa. Augusto Rodríguez, autor de varios libros de poesía, ha resuelto ese paso en un primer libro de cuentos que revela a un narrador para quien las turbulencias del amor y la muerte son temas centrales.

Leonardo Valencia

Estos cuentos de Augusto Rodríguez deberían llevar un aviso de alerta: Si abres este libro no podrás cerrarlo. Hoy que los lectores de este mundo sobreimpreso leen sabiendo que dejarán pronto cualquier libro, estos cuentos son una lección límpida y feliz de retener al lector hasta el final, atrapado por el cuento empezado. Este libro, además, lo sabe, y avanza, como los clásicos, "raudo pero deleitoso." No sin humor, prolonga las estrategias retóricas de alimentar las expectativas de la lectura. Rodríguez ejerce esa proeza con el lenguaje más inmediato y, a la vez, más suficiente. Y con esa complicidad afectiva nos hace parte del trayecto narrado, como si se decidiese en la lectura la suerte de sus héroes, tan cotidianos y transparentes como el lenguaje que los enciende de certidumbre y empatía. 
 
Julio Ortega

Cada tema, en alguna forma, impone el estilo, exige la forma cómo debe ser tratado. En el caso de Rodríguez, la respuesta adecuada al punto de vista es un asunto de talento, de técnica, de trabajo. Y esta cualidad, eminentemente estética, de los relatos contenidos en Del otro lado de la ventana hará que sus cuentos, como otras creaciones del autor, lleguen y conmuevan al lector.

Modesto Ponce Maldonado