viernes, marzo 30, 2007

Pablo Palacio: el realismo contra la realidad

Este excelente estudio del escritor Jorge Enrique Adoum sobre la obra de Pablo Palacio (Loja 1906 - Guayaquil 1947) fue publicado en su libro “La gran literatura ecuatoriana del 30” (Ed. El Conejo, Quito, 1984,). Lo ponemos a disposición de ustedes gracias al mismo Jorge Enrique Adoum, quien gentilmente nos permitió compartirlo.

Por Jorge Enrique Adoum

La obra de Pablo Palacio no causó escándalo sino desconcierto. Benjamín Carrión que lo ‘descubrió’, le dedicó un ensayo esclarecedor en su Mapa de América (1930) tras la publicación de Un hombre muerto a puntapiés y Débora. A juzgar por la escasa crítica sobre sus libros, se trató de un silencio que no se debió a ‘conspiración’ alguno sino al asombro. Y por admiración a una escritura que entonces resultaba insólita, y por cierta inveterada tendencia a la valoración por analogía, se le buscó un parentesco con Proust, Joyce, Kafka, Lawrence, Pirandello, Shaw, Lovecraft, Eça de Queiroz, Fedin, Gómez de la Serna, Arévalo Martínez, Macedonio Fernández y hasta con Lascano Tegui y Jardiel Poncela (pobre Palacio). Es obvio que no conoció a Joyce ni a Kafka: no hay indicios de que hubiera dominado el inglés ni el alemán como para leer en su primera edición Ulysses (1922) o El proceso (1925), El castillo (1926), América (1927). Y es improbable, además, que ejemplares de esas obras, que no circularon profusamente en su época, hubieran llegado al ‘último rincón del mundo’.

De ahí que nadie haya hablado de influencias sino de semejanzas: ‘sombras’, ‘presencias’, las llama Carrión. Pero esos autores no tienen nada en común y su parentesco con Palacio, si lo hubiera, vendría a ser como el que habría tenido con los sobrinos de un primo de la tía política del cuñado de una bisabuela. Palacio, que no llegó a escribir más de 250 páginas en total, no podía parecerse a tantos y tan disímiles creadores de una literatura que corresponde a otras exigencias estéticas que sólo podían surgir en otras culturas. Y ninguno de los comentaristas de Palacio, actuando cada uno por su lado, se dio cuenta de que al encontrarle entre todos semejanzas con unos quince autores diferentes, casi casi le estaban negando la originalidad que en él exaltaban ante el desconcierto de encontrarse por primera vez en nuestro país, y en aquella época, con una literatura que se piensa a sí misma, y que por ser ‘nueva’ cincuenta años más tarde comenzó a mostrar caminos a los jóvenes narradores de hoy, hartos del ‘otro’ realismo.

Palacio sabía que, enfrentados con la realidad, en nuestro país el único delito es aceptarla, dejarla tranquila. Pero mientras los escritores contemporáneos suyos y los que siguieron escribiendo después, la denunciaron, la condenaron, él se negó a admitirla: más aún, se dedicó a desprestigiarla. En una carta del 5 de enero de 1933 dice: “Yo entiendo que hay dos literaturas que siguen el criterio materialístico: una de lucha, de combate, y otra que puede ser simplemente explosiva… De este punto de vista, vivimos en momentos de crisis, en momento decadentista, que debe ser expuesto a secas, sin comentario. Dos actitudes, pues, existen para mí en el escritor: la del encauzador y reformador… y la del expositor simplemente, y este punto de vista es el que me corresponde: el descrédito de las realidades presentes… invitar al asco de nuestra verdad actual”[1]. Y lo consigue de tal manera –el asco– que nos deja, decía Gallegos Lara, “una sensación, una sensación, sí, admirativa a medias, a medias repelente”[2]. La receta para lograrlo figura en la primera página de su primer libro, Un hombre muerto a puntapiés: “Con guantes de operar, hago un pequeño bolo de lodo suburbano. Lo echo a rodar por esas calles: los que se tapen las narices lo habrán encontrado carne de su carne”. Pero Palacio modela el barro a su desemejanza: sus personajes son mediocres, vulgares, vacíos. No llegan a ser viles: simplemente ridículos. Dado su propósito, al ‘héroe’ de la novela tradicional tenía que oponer un antihéroe mínimo –el Teniente de Débora–; al personaje ‘colectivo’ de la literatura social, un personaje individuo individual individualísimo –el narrador de Vida del ahorcado–, condenados al hastío o a la trivialidad, sin opciones ni escapatoria. Ninguna de las criaturas de sus cuentos –oscuros escribientes, funcionarios públicos, oficiales de casino, empreñadores de sirvientas, maridos burlados, bobas adúlteras– puede ser algo más que esa cosa informe, ínfima, miserable que el autor quiere que sean, colocados en situaciones igualmente zonzas. Esas criaturas repugnan a su propio creador: se pone ‘guantes de operar’. Porque se trata –y, claro, puesto que se proponía el ‘descrédito de la realidad’– de minipseudoburgueses arribistas, con pretensiones de cultura y pujos de ‘clase alta’.


Caratulilla de la edición princeps de "Un hombre muerto a puntapiés" (Imprenta de la Universidad Central, Quito, 1927) Imagen tomada del libro "Pablo Palacio" de Vladimiro Rivas I. (Editorial Indoamérica, Col. Biblioteca Estudiantil Nº 6, Quito, 1983?)



Sin embargo, en un comentario a Vida del ahorcado, Gallegos Lara dice que “Pablo Palacio no ha podido olvidar su mentalidad de clase…, propia en general de las clases medias, de estas clases medias cuya existencia niegan los interpretadores autóctonos de la realidad americana”[3]. La observación parece contradictoria, puesto que si se niega la existencia de la clase media, mal se podría hablar de una ‘mentalidad de clase’ ‘propia’ de ella. Si lo que se quiere es negar la existencia de una ‘mentalidad propia de la clase media’, y condenar a ésta a oscilar entre la ideología de la burguesía dominante y la ideología combatiente, no hay duda de que Palacio se sitúa en el buen bando. Él sabe a quiénes van a escandalizar sus cuentos, a quiénes van a olerles mal: ‘los que se tapen las narices’ son los mismos que se reconocen e identifican con el ‘bolo de lodo’ que el autor echó a rodar. Más ambiguo es ese pesimismo crítico que aparece en Vida del ahorcado. La indecisión ideológica y el hibridismo de clase del personaje están dados desde el comienzo, cuando el narrador se define a sí mismo como un “proletario pequeño-burgués que ha encontrado manera de vivir con los burgueses, con los buenos y estimables burgueses” (pág. 88). Es verdad que al final de Vida del ahorcado actúan ‘los trabajadores sin pan’ o ‘los trabajadores’ a secas, o ‘el pueblo’, en oposición a ‘los representantes de la burguesía’, y que unos y otros por igual exigen a gritos que se castigue al acusado. Se ha hablado, al respecto, del ‘confusionismo izquierdizante’ de Palacio. Pero en ese análisis esquemático y basado en prejuicios, se olvidan algunos elementos del libro: la crítica de la justicia y la burla despiadada de esa palabrería abogadil de los discursos, de esa jerga política de derecha y de izquierda, que con excepción de los propósitos y de los programas diferentes, se parecen demasiado. Y, finalmente, se olvida que la novela es para Palacio –como el escenario de teatro para la Hijastra de Seis personajes en busca de autor– “un sitio donde se juega con lo serio”.

Anti-idealista, anti-romántico, forzosamente anti-sentimental, Palacio expone, gracias a un lenguaje óseo, sin adiposidad ‘literaria’, con cierta ‘objetividad abstracta’. Sólo es solidario con el narrador de Vida del ahorcado: se aleja de sus personajes, echa una carcajada y se desentiende de sus problemas. Eso le ha valido –como si estuviéramos en pleno romanticismo– la acusación de ‘inercia emotiva’, de ‘pasividad anímica’. Sin embargo, en Vida del ahorcado hay, aunque sin exhibición impúdica, una constante nostalgia amorosa, incluso cuando el amor se despeña por lo conyugal cotidiano; una tristeza, oculta tras la burla, por la comprobación de las ‘verdades’; una viril ternura por una mujer, por un niño, por un amigo muerto, por un cadáver de desconocido.

Lo extraño es que Palacio se haya considerado anti-realista, y más aún que lo haya declarado en 1927, antes de que el realismo proliferara en América Latina y antes de que apareciera en el Ecuador. Es en Débora donde expone su concepción estética, en una suerte de teoría-por-oposición de la novela. Dice:
“… La novela realista engaña vergonzosamente. Abstrae los hechos y deja el campo lleno de vacíos; les da una continuidad imposible, porque lo verídico, lo que se calla, no interesaría. ¿A quién le va a interesar el que las medias del Teniente estén rotas, y que esto constituye una de sus más fuertes tragedias, el desequilibrio esencial de su espíritu? ¿A quién le interesa la relación de que, en la mañana, al levantarse, se quedó veinte minutos en la cama cortándose tres callos y acomodándose las uñas? ¿Cuál es el valor de conocer que la uña del dedo gordo del pie derecho del Teniente es torcida hacia la derecha y gruesa y rugosa como un cacho?”[4].

Cabe intercalar aquí, a propósito de las ‘abstracciones’ y antes de entrar en las ‘realidades pequeñas’, un párrafo que en el libro se encuentra algunas páginas atrás: “Dado un boticario, verbigracia, se le hace vender drogas y presidir las reuniones cuchicheantes del pueblo; sólo esto. Nos olvidamos que le tortura el ‘ojo de pollo’ metido entre los dedos de los pies, y el mal olor de las ‘arcas’ del chico, y el peso exacto de las cebollas compradas por la señora. Este mismo boticario, al verse los dedos después de una satisfacción orgánica, alguna vez tiene el gesto de aquel a quien hizo traición la consistencia del papel usado; pero piensa, para su descargo, que pudieron verse en el mismo caso Napoleón Bonaparte y San Bartolomé”[5].

“Sucede que se tomaron las realidades grandes, voluminosas; y se callaron las pequeñas, las que, acumulándose, constituyen una vida. Las otras son únicamente suposiciones: ‘puede darse el caso’, ‘es muy posible’. La verdad: casi nunca se da el caso, aunque sea muy posible. Mentiras, mentiras y mentiras. Lo vergonzoso está en que de esas mentiras dicen: te doy un compendio de la vida real, esto es la pura y neta verdad; y todos se lo creen. Lo único honrado sería: éstas son fantasías, más o menos doradas para que puedas tragártelas con comodidad; o, sencillamente, no dorar la fantasía y dar entretenimiento a los John Rafles o Sherlock Holmens”[6].

Algunas ediciones de las obras de Pablo Palacio. "Obras completas" (Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas, 1976) (izq.); "Obras escogidas - Pablo Palacio" (Clásicos Ariel, S.F.) (centro); "Obras completas" (Univ. Andina Simón Bolívar, Quito, 2006).


Desgraciadamente, no es tan ‘elemental’: lo mismo puede decirse de la novela romántica, psicológica o fantástica. Lo mismo puede decirse de la literatura de Palacio. Toda novela abstrae los hechos: si no, ¿cómo podría caber en las 40 páginas de Débora el paseo –con todos los otros paseos, encuentros, recuerdo, pensamientos, reflexiones– que durante un domingo entero hace el Teniente por las calles de Quito? Abstrae porque, como toda ‘novela’, selecciona únicamente los personajes y las situaciones que sirven para lograr una intención ideológica o poner a prueba un sistema novelesco. De ahí que haya vacíos y que la continuidad, temática o técnica, sea exclusivamente literaria y no real: la que existe, por ejemplo, entre los fragmentos que integran Vida del ahorcado está dada por la ‘unicidad’ del personaje narrador. Y si lo que calla la novela realista es verídico, verídico es también lo que denuncia: por ejemplo, esa sórdida situación que al hombre impone un sistema absurdo, esa ‘pura y neta verdad’ que Palacio oculta y que la novela realista muestra. Y es claro que eso interesa más que las uñas del Teniente o que las manos sucias del excremento del boticario, que tampoco son, ni mucho menos ‘un compendio de la vida’. Y es más importante conocer las trapacerías e infamias y la canallada sucesiva de un hombre de Estado que su sorpresa cotidiana: “Ya es tarde y no he ido una sola vez al water”. Es verdad que para la novela realista se tomaron las realidades ‘grandes’, incluso las ‘voluminosas’, pero ninguna novela realista o no, puede prescindir de las ‘realidades pequeñas’, aunque rara vez se haya llegado a esas que, por ser tan ínfimas, habría que considerar quizá como un desafío de Palacio en defensa del individuo olvidado por la literatura social. No hay personaje de novela sin vida cotidiana: de otro modo sería personaje de epopeya.

El propio Palacio olvida a veces esas ‘realidades pequeñas’ cuya presencia echa de menos en el realismo que critica. E incluso, cinco años después de expuesta su teoría, la contradice con Vida del ahorcado: Allí toma las realidades ‘grandes’, aunque puedan ser imaginarias –tan grandes como estrangular a u hijo recién nacido, ser detenido, ser juzgado en presencia de una muchedumbre colérica que exige la muerte del culpable, ser sentenciado y, finalmente, ahorcarse. Además, ‘abstrae los hechos’, y la abstracción ‘que deja el campo lleno de vacíos’ es tan franca que los fragmentos que forman el relato llevan fecha. Y precisamente porque no se trata de situaciones absolutamente normales, frecuentes, consuetudinarias, como en Débora, sino de una alienación obsesiva, les da una continuidad circular, perpetua. La nota puesta al final del libro indica: “Ahora bien: Esta historia pasa de aquí a su comienzo, en la primera mañana de mayo; sigue a través de estas mismas páginas, y cuando llega de nuevo aquí, de nuevo empieza allá… Tal era su iluminado alucinamiento”.


Pablo Palacio. Foto: Revista Anaconda Nº 4 (Quito, 2006).

Realista feroz de la realidad interior, lejos de defender el derecho a imaginar que él ejerció más que ningún otro escritor ecuatoriano contemporáneo suyo, Palacio le reprocha al realismo ajeno alejarse de la realidad. En la carta citada anteriormente escribe: “Si la literatura es un fenómeno real, reflejo fiel de las condiciones materiales de la vida, de las condiciones económicas de un momento histórico, es preciso que la obra literaria refleje fielmente lo que es y no el concepto romántico o espirativo del autor”. Con ello pretendía despojar a la novela que él tomaba por absolutamente realista de los raros restos de subjetividad que encontraba en ella, y contradecía, sin proponérselo, el desafiante subtítulo de “Novela subjetiva” puesto a Vida del ahorcado. Como cualquier obra de arte, toda novela inventa o re-crea la realidad al antojo del autor. Más aún: la suplanta con palabras. El propio Palacio dice: “El problema del arte es un problema de traslados. Descomposición y ordenación de formas, de sonidos, de pensamientos” (pág. 93). Y es inevitable que esa (des)composición y (re)ordenación de la realidad se realicen mediante un procedimiento subjetivo. Pero Palacio va más lejos: reclama incluso que se excluyan de la literatura las aspiraciones del autor que, aun cuando fueran enteramente individuales forman parte de la realidad, y con mayor razón cuando coinciden con las de todo un grupo humano que aspira a cambiarla. Y aunque Palacio indica generalmente las ‘condiciones materiales para la vida’ de sus personajes –de ahí que podamos situarlos en una clase social– no puede decirse que su obra refleja, como él mismo exigía, las ‘condiciones económicas de un momento histórico’: el texto no se sitúa en el contexto. Los conflictos sociales, la historia, no el interesan: tal vez porque forman parte de las ‘realidades voluminosas’. Pero todo cuanto escribió Palacio se adapta con asombrosa exactitud a las diversas definiciones del realismo: “representación fiel de la realidad en el arte sin que la embellezcan la poesía ni la imaginación” (recuérdese la insistencia de Palacio en la ‘fidelidad’), “no tratar de idealizar la realidad (véase de nuevo su reproche al concepto romántico o espirativo del autor) ni dar de ella una imagen depurada” y, en particular (reléase toda su obra), “descripción minuciosa y objetiva de los hechos y de los personajes de la realidad banal y cotidiana”, o sea, la formada por las ‘realidades pequeñas’.

Es verdad que Palacio no tiene, o no nos transmite, la visión de un mundo cambiante o que puede cambiar: su pesimismo parecería hacerle ignorar incluso los mecanismos históricos del cambio, aunque en la carta ya citada, y que jamás estuvo destinada a la publicación, insiste en el carácter transitorio de lo real: en ella habla de ‘realidades presentes’, de la ‘verdad actual’ de ‘momentos de crisis’, de un ‘momento decadentista’, que él expuso a su manera, haciendo uso de una cierta ‘libertad de expresión’ dentro del realismo.

Con una fácil y no muy feliz imagen tomada en préstamo a la óptica, puede decirse que si algunos escritores realistas miraban la realidad con telescopio, para ver más cercana la solución de los conflictos sociales, Palacio empleó un ultramicroscopio para observar las bacterias de la descomposición de la mentalidad burguesa que es contagiosa. Y aunque a veces parezca tener hacia los trabajadores una actitud de amante decepcionado (llega casi a la ruptura), su obra literaria es válida también políticamente: advertir que algo (mucho) huele mal en nuestra Dinamarca es la primera condición para que nos decidamos –incluso los ‘proletarios pequeño-burgueses’ y los pequeños-burgueses proletarios– a participar en la conspiración general contra la podredumbre.
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Notas:

[1] Carlos Manuel Espinosa, “Epistolario parvo de Pablo Palacio”, en Letras del Ecuador, Nos. 24-25, junio-julio de 1947, Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana.
[2] J. Gallegos Lara, “Hechos, ideas y palabras: la Vida del ahorcado”, en El Telégrafo, Guayaquil, 11 de diciembre de 1932.
[3] J. Gallegos Lara, Ob. Cit., Idem. Es probable que el original dijera ‘auténticos’ y no ‘autóctonos’.
[4] P. Palacio, Obras completas, prólogo de Alejandro Carrión, recopilación y notas de Jorge Enrique Adoum, Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1964, p. 195.
[5] P. Palacio, Ob. cit., p. 175.
[6] P. Palacio, Ob. cit., p. 196.

lunes, marzo 26, 2007

Poeta en Nueva York

Por Freddy Russo

Cuando García Lorca decidió ir a estudiar a la Universidad de Columbia, Nueva York estaba pasando por el peor momento económico de su historia: era el “crack”, 1929. El poeta debió mirar la urbe con gran pavor y asombro. En el primer día, mientras caminaba, vio cómo un hombre se lanzó desde lo alto del Hotel Astor y quedó hecho pomada su cuerpo contra el asfalto. Un poco más tarde, se enteraba por la radio que ese mismo día, la policía había levantado seis cadáveres de hombres suicidados. Doloroso espectáculo, una locura, una visión de la vida moderna, el drama del oro que estremecía a la metrópoli, algo pavoroso. ¿Cómo procesar todo esto? ¿De qué manera interpretar poéticamente esa demencia social?

García Lorca escribe:

"Cuando los cadáveres sienten en los pies
la terrible claridad de otra luna enterrada". (1)

Mi lectura

Poeta en Nueva York fue publicado en 1940, cuatro años después del fusilamiento que acabó con la existencia del joven poeta. Cuando estuve en la ciudad de los rascacielos, ambienté esta lectura con el Concierto de Aranjuez*, una interpretación en jazz de la orquesta de Gil Evans. De solista estaba el genial trompetista negro Miles Davis. Me resultaba fluido mezclar esas dos obras al mismo tiempo; dos lenguajes distintos, letra a letra, nota a nota iban fusionándose armoniosamente en el alambique del cerebro. Dos sistemas que no desafinaban porque si bien es cierto que contaban distintas historias coincidían en el mismo drama: el individuo frente al mundo, el artista frente a la sociedad, en una época muy convulsiva. Era como estar presente ante una larga tertulia entre tres grandes artistas del siglo pasado: García Lorca, Miles Davis y Joaquín Rodrigo.

Cuando terminé de leer, percibí que en mi conciencia habían quedado fuertemente impresas tres imágenes: 1) flotaban los versos de García Lorca entre los rascacielos de Manhattan; 2) el sonido inconfundible de la trompeta de Miles Davis se sumergía por los vagones del metro, y 3) mientras todo esto ocurría, mi corazón había quedado desgarrado.



García Lorca vivió el crack o crisis económica de 1929. Foto: Imagen de las afueras de la Bolsa de Nueva York, el 24 de octubre de ese año, día que la crisis estalló.

Después medité profundamente y pensé que esta obra maestra de la poesía del siglo XX, podía ser solo comparable -salvando las respectivas especificidades de rigor- con otras tres grandes obras: el Exilio de Saint-John Perse, la Tierra baldía de T.S. Eliot y Trilce de César Vallejo.

Algunas consideraciones

El libro se divide en 10 partes. La primera es una descripción lírica de la Gran Manzana, después el poeta granadino dedica sus versos a la vida de Harlem, y el resto son recorridos por los ambientes y los habitantes de la ciudad. Al final, una huida al campo y a la placidez de La Habana y el regreso a Nueva York, ciudad tan desquiciante como fascinante.

1) Libro hermético seguramente para algunos. Surrealista para otros. Quizás para diferenciarlos de los demás libros de poemas de Lorca. Pero ¿qué hay de cierto? En lo que a la primera cuestión se refiere, el hermetismo de Poeta en Nueva York (tal vez nos recuerde a su homónimo italiano: aquel (h)ermetismo de Ungaretti, de Quasimodo, de Montale) no arranca del texto mismo, es decir, no es inherente a su construcción. No creo que haya estado nunca en el ánimo de García Lorca escribir un libro para que nadie lo entendiera. No es precisamente a esta clase de hermetismo a la que hacemos alusión. Pienso que la construcción de este grito que es Poeta en Nueva York, fue lenta, meditada, pero fundamentalmente muy sufrida:

“Pequeños dolores ilesos se acercan a los hospitales
y los muertos se van quitando un traje de sangre cada día” (2)

La reacción de Federico García Lorca ante la Gran Ciudad no podía sino fundar un libro que aparentemente se inscriba dentro de toda la producción lorquiana, como un texto aparte. Poeta en Nueva York es el único libro hermético de Lorca o dicho de otra manera, en virtud de este hermetismo es un libro diferente al resto de los que escribió el poeta andaluz entre 1921 y 1936.



2) En cuanto a lo segundo: libro surrealista. Quizás fue la fuerte influencia que recibió de los poetas surrealistas franceses André Bretón y Louis Aragon, cuando el primero, el 17 de noviembre de 1922, pronunció una conferencia en el Ateneo de Barcelona, donde estaba presente el joven poeta granadino. Y tres años más tarde, el 18 de abril de 1925, en la Residencia de Estudiantes donde vivían Lorca, Dalí y Buñuel, dio una conferencia Louis Aragón. La influencia y el impacto seguramente fue grande en Lorca, a tal punto que después escribió su conocida Oda a Salvador Dalí (1926) como corolario a la admiración que el joven poeta andaluz sentía por el pintor de Cadaqués.

“Mi corazón tendría la forma de un zapato
si cada aldea tuviera una sirena.” (3)


Como vemos, fueron varias las oportunidades que tuvo García Lorca de relacionarse con uno de los movimientos culturales más importantes del siglo pasado, todo esto, antes de viajar a Nueva York y escribir su libro.

Conclusión

Poeta en Nueva York, debería sumarse no solo a esa lista de grandes poemas surrealistas como: Libertad de Paul Eluard, o Licantropía contemporánea de Louis Aragon, sino también a esa desesperada serie de aullidos poéticos que los mismos norteamericanos enarbolaron en las voces de Walt Whitman, Hart Crane, Allen Ginsberg y otros que no solo le rompieron los huesos a la gramática, sino que en conjunto formaron como una empresa que cambió la mentalidad de toda una generación.



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Notas:
(*) "Concierto de Aranjuez", obra de Joaquin Rodrigo, para guitarra y orquesta, estrenada en 1940.
(1) García Lorca, Federico, Poeta en Nueva York, “Cementerio judío”. Ed. Lumen, 1973.
(2) Ibid.
(3) García Lorca, Federico, Poeta en Nueva York, “Introducciòn a la muerte”. Poema de amor. Ed. Lumen, 1973.

sábado, marzo 24, 2007

Bryce Echenique en medio de una tormenta

Por Jorge Osinaga

Como diría la vecina, "reventó el pedo" -yo le agrego: nuevamente- en los barrios de la literatura hispanoamericana.

El reconocido escritor peruano Alfredo Bryce Echenique otra vez se ha visto inmerso en una acusación de plagio. Sí, otra vez digo, porque el hombre ya había tenido sus desafortunados encuentros con las consecuencias del copy + paste; solo que esta vez la acumulación de susurros se convirtió en tormenta.

Como reseña Laura Puertas, corresponsal en Lima de Diario El País de España, en una nota de prensa, "los peruanos no salen de su asombro". El más reciente caso: Bryce publicó un artículo (sí, el link no sirve: el artículo fue retirado de la página web del diario) el 18 de marzo de este año en diario El Comercio de Lima titulado Potencias sin poder. Un asombrado Oswaldo de Rivero, embajador del Perú ante las Naciones Unidas, denunció que ese artículo era un plagio de uno escrito por el diplomático en la revista limeña Quehacer . El Comercio se hizo eco del asunto en su sección editorial del viernes 23 de marzo y exhortó a Bryce Echenique a aclarar ésta y otras acusaciones en su contra, propiciadas por un grupo anónimo autodenominado irónicamente "Los amigos de Bryce Echenique".


La defensa del escritor peruano publicada el sábado 24 en el mismo diario El Comercio: Bryce dice que existe una "manipulación" en sus artículos y que la culpa de todo fue de su secretaria:

"Asumo con gran pena el error cometido en el envío de mis textos por mi secretaria y en mi falta de control al hacerse esos envíos, pero no asumo absolutamente nada más".

Incluyó, en su defensa, que él también ha sido víctima de plagio por parte de una revista mexicana. Las consecuencias: Bryce decidió renunciar a escribir para El Comercio.

Más leña al fuego se agrega desde España. Un escritor gallego llamado José María Pérez Álvarez acusa al autor de Un mundo para Julius de reincidir en sus anteriores pecados. ¿Cómo se dio cuenta? Pues el soplo vino de la competencia misma de El Comercio, a propósito de la plaga de plagios que en estos días se vivió en las ex virreinales tierras de Lima: dos periodistas de los diarios El Correo de Lima y La República pusieron en alerta al autor gallego.

Pérez Álvarez dice que el plagio trasatlántico de Bryce fue tomado de un escrito titulado Las esquinas habitadas, que Pérez publicó en la revista Jano en marzo de 2005. El artículo en cuestión de Bryce fue publicado el 12 de noviembre de 2006 en El Correo de Lima, bajo el título de Las tierras prometidas. La copia, en este caso, es enormemente palpable.

El escritor peruano Gustavo Faverón, en su blog, comenta:

"Es curioso: la palabra 'mafia' ha vuelto a surgir en los blogs, esgrimida ahora contra los amigos de Alfredo Bryce, que no han dado declaraciones sobre el tema, como si en alguna esfera de la vida fuera una obligación de la gente opinar públicamente sobre sus amigos en sus peores momentos. Se sigue hablando de la pesadillesca "mafia" a pesar de que el primer afectado por los artículos en cuestión sea el diario El Comercio, que, se supone, es el núcleo del grupo; a pesar de que entre los escritores afectados haya amigos de Bryce; a pesar de que la denuncia más clara en la prensa peruana la haya hecho el diario Perú 21, de propiedad de la familia Miró Quesada, propietaria de El Comercio".

Lo que comenta Faverón nos da una muestra de la virtual "independencia" de los medios en aquel país y, por qué no, en el nuestro: ante tamaño escándalo para el diario, no queda más que claudicar. ¿Lección de que nadie es intocable? Parece que así se demostró. Pero Bryce fue el que decidió alejarse del medio, no el medio de Bryce.


Es interesante el comentario que El País reproduce de Pérez Álvarez:


"...me resulta increíble que Bryce Echenique haya recurrido a un escritor al que no conoce nadie para apropiarse de forma deleznable de su literatura, pero, por otra parte, todos tenemos vanidad y me siento halagado: debe gustarle mi estilo".


La palabrita vanidad surgió de repente, como nunca falta en la literatura; entonces ¿más que un asunto de legalidad u honra literaria, esta "plagiomanía" puede ser también una herramienta para buscar la fama? Sí, ambas cosas, sería la respuesta. Ocurre en la farándula y también en la literatura, lastimosamente.

Consecuencias que suceden cuando se cree que en la era del Internet todo escrito es de nadie. La pregunta final aquí es: ¿la secretaria de Alfredo Bryce dirá -al más puro estilo de Flaubert- "yo soy Alfredo Bryce Echenique"? Quién sabe, un mito más para la literatura latinoamericana.

viernes, marzo 23, 2007

jueves, marzo 22, 2007

Esta noche, "Perinola" y "El Quirófano 2" se presentan en el CEN


El Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN) invita a la presentación del libro de microcuentos Perinola del joven narrador riobambeño Víctor Vimos y del segundo número de la revista de arte y literatura El Quirófano, esta noche, a las 19:00, en la Biblioteca del CEN (Luis Urdaneta y Córdova). Presentarán ambas publicaciones nuestros compañeros buseteros Miguel Antonio Chávez y Augusto Rodríguez, director-editor de El Quirófano.


Víctor Vimos (Riobamba, 1985) es miembro fundador del Colectivo Artístico El Noctambulario; y participó en la organización del Primer Encuentro Nacional de Poesía Sarandearte (2006). Ha sido merecedor del Segundo Premio Provincial de Poesía (2004); Primer lugar en el Concurso Provincial de Cuento (2005). Participó en el Encuentro Latinoamericano de Poesía Garganta Profunda (Quito, 2006). Primer Premio de la Bienal de Cuento de Ambato (2007).


En el segundo número de El quirófano encontraremos: una entrevista al salsero Luis "Perico" Ortiz, del escritor Fernando Itúrburu; "Los últimos borradores extraviados" del poeta ecuatoriano radicado en México Fernando Nieto Cadena; poemas del escritor guayaquileño Eduardo Morán; microcuentos del joven narrador riobambeño Víctor Vimos; microcuentos del joven escritor argentino-español Andrés Neuman; la columna sobre erotismo de la poeta guayaquileña Carolina Patiño; un artículo sobre la cultura del poeta quiteño Edwin Madrid; reseñas de libros nacionales; y una entrevista central al poeta ambateño Jorge Enrique Adoum.

martes, marzo 20, 2007

Feliz día, Poesía



"...No es extraño (...) que la sociedad persiga con el mismo
encono al amor y a la poesía, su testimonio, y los arroje a la clandestinidad, a
las afueras, al mundo turbio y confuso de lo prohibido, lo ridículo y lo
anormal. Y tampoco es extraño que amor y poesía estallen en formas extrañas y
puras: un escándalo, un crimen, un poema".


Octavio Paz, de "El laberinto de la soledad".




Sí. Como dice Paz, a veces a la poesía y al amor se los persigue; y, contradictoriamente, en esa persecución también se los reconoce. Pero la mejor persecución, definitivamente, es para reinvindicarlos.


Aunque no se sabe con exactitud cuándo nació la poesía, si fue cuando el mono-hombre rimó unga-unga con buana-bunga, o cuando algún griego estandarista dijo "poiesis" o "metrika"; hoy 21 de marzo, es el Día de la Poesía.



Y como es bueno siempre que el ser humano se entienda, y mucho más todavía cuando de asuntos poéticos se trate -aunque a veces las discusiones poéticas realmente llevan a muchos lados y al mismo tiempo a ninguno-, con la idea de "promover la lectura, escritura, publicación y enseñanza de la poesía apoyando a los movimientos poéticos regionales, nacionales e internacionales", los amigos de la UNESCO acordaron, en 1999, establecer esta festividad.

Nos unimos al festejo y ojalá no solo fuera hoy su día, sino siempre. Feliz día, Poesía.


P.D.: No es hoy, pero mañana jueves (para los que estén en Quito), Jorge Enrique Adoum dará un recital poético en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Es las 19h00. No falten. La entrada es libre y forma parte de un programa que se llama ‘El poeta y su voz’. Próximas presentaciones: Francisco Granizo Ribadeneira, el 17 de mayo; Efraín Jara Idrovo, el 12 de julio; Euler Granda, el 18 de septiembre; y Antonio Preciado, el 13 de diciembre.

domingo, marzo 18, 2007

Apuntes Par(r)a un artículo imaginario sobre el antipoeta chileno Nicanor Parra

Por Augusto Rodríguez

Cito al periodista y escritor chileno Rafael Gumucio (justo acabo de terminar de leer su Memorias prematuras) que nos dice lo siguiente en un artículo publicado en Babelia:

“Defensor de la claridad y el humor frente a la trascendencia engolada de gran parte de la lírica, Nicanor Parra acaba de publicar, a los 94 años, el primer tomo de sus obras completas. Allí se puede rastrear la prehistoria del gran maestro de la antipoesía, un autor irreductible que, más que en los libros, ha encontrado lo poético en las canciones, los telegramas, los chistes y los periódicos.

Nicanor Parra, después de resistirse toda una vida, ha decidido a los 94 años dejar que publiquen sus Obras Completas. El primer tomo de ella circula ya en librerías, convertido en Chile en un best seller en que ejércitos de adolescentes y no tantos gastan sus últimos ahorros. El antipoeta le ha agregado al título de sus obras completas un "algo más" que lo refleja por entero. Lo incompleto es la base misma del credo poético de Nicanor Parra. Para éste siempre hay algo más, que él llama "las variables ocultas", es decir, la X y la Y, que una y otra vez están dispuestas a sabotear por entero las ecuaciones con que queremos comprender el mundo”

Parra es uno de los últimos grandes poetas de Chile, famoso por su antipoesía, vive gran parte del año en una playa a pasos del mar. Desde ahí sigue ironizando y sacando canas verdes a más de un poeta, escritor, crítico chileno. Y lo sigue haciendo a sus 94 años como si fuera todo un joven rebelde. Lo importante y el motivo de este artículo es para rendirle homenaje a alguien que lanzó la piedra hace décadas y todavía nadie sabe dónde está ni quién se la robó.


1

La biografía del antipoeta Nicanor Parra

2

Libros publicados y premios recibidos.

3

Premios no recibidos sobre todo el Nobel que Parra dijo:
“Es más fácil ganarse el Lotto (lotería) que el Nobel de Suecia”

4

El amor y odio de Parra a Neruda. Y viceversa.
¿La Mistral será la culpable?

5


“El siglo XX se está acabando y yo también” N. P.


6

Parra recita de memoria a Shakespeare


7

“La poesía se acabó, como el teléfono fijo" N. P.


8

Los jóvenes poetas chilenos le muerden los tobillos a Parra.
No se sabe si por amor o por odio.


9

“A Bolaño le seguimos debiendo un hígado” N. P.


10

Parra sigue escribiendo poesía en cuadernos escolares.




11

Una dentadura postiza se ríe a mandíbula batiente.


12

"La verdadera seriedad es cómica" N. P.



13

¿Qué queda, cuando esta claridad nos desnuda sin piedad?
¿Cómo seguir haciendo poesía, sin la máscara de lo poético cubriendo nuestros delgados rostros? N. P.


14

Parra vuelve a lanzar la piedra. ¿Dónde está? ¿Quién se la robó?

15

Violeta Parra, su hermana, sigue cantando mejor que nunca.


16

¿Qué gana Parra con seguir haciendo gimnasia?


17

¿Qué gana Parra con seguir escandalizando a sus escasos 94 años?


18

“En los EE. UU. la libertad es una estatua” N. P.


19

Lo único importante es que Parra sigue escribiendo.
Y eso es lo que realmente nos interesa.


20

THE END


21

Cualquier consulta, no lo dude más, recurra a las páginas amarillas.


jueves, marzo 15, 2007

Los maestros del Jazz y Blues retornan a la Casa de la Cultura


A continuación, la programación del ciclo:
JUEVES 15 DE MARZO
"One Night With Blue Note"
Duración: 1 hora 40 minutos.
El sello Blue Note organizó un concierto en febrero de 1985, en el Town Hall de Nueva York, donde reunió a una impresionante pléyade de jazzmen de la talla de los bateristas Art Blakey y Jack DeJohnette, el contrabajista Ron Carter, el guitarrista Stanley Jordan, los pianistas McCoy Tiner, Cecil Taylor, y Herbie Hancock y los trompetistas Freddie Hubbard y Johnny Griffin; donde todos se alternan por turno para ejecutar magníficas improvisaciones.
19h30
Sala de Cine
Casa de la Cultura Núcleo del Guayas - 5° Piso
9 de Octubre y Pedro Moncayo
Entrada: US$ 1
VIERNES 16 DE MARZO
"Super Show, The Last Great Jam of the 60's"
Duración: 1 hora
Esta cinta es una combinación de algunas figuras legendarias del mundo del blues, jazz y rock. Un incendiario concierto underground que a fines de la década de los 60 reunió a los mejores músicos del mundo como un joven Eric Clapton, una gran figura del free jazz como el saxofonista Rashan Roland Kirk, y el virtuoso guitarrista y cantante de blues Buddy Guy, acompañados por el cantante y baterista Buddy Miles y el bajista Jack Bruce y muchos más.
19h30
Sala de Cine
Casa de la Cultura Núcleo del Guayas - 5° Piso
9 de Octubre y Pedro Moncayo
Entrada: US$ 1
JUEVES 22 DE MARZO
"Imaginary Day"
Duración: 1 hora 33 minutos
Este concierto debe su origen a uno de los mejores discos de Pat Metheny, guitarrista que está llevando la punta del jazz actualmente. Grabado en Saratoga, California en 1997, este concierto reúne los más diversos colores musicales así como una diversidad enorme de instrumentos desplegados en escena, que permiten apreciar desde reminiscencias africanas hasta fusiones del jazz con el heavy metal. Es realmente un viaje por diversos géneros populares integrados con el jazz y un concierto que nos eleva a niveles oníricos.
19h30
Sala de Cine
Casa de la Cultura Núcleo del Guayas - 5° Piso
9 de Octubre y Pedro Moncayo
Entrada: US$ 1
VIERNES 23 DE MARZO
"Stevie Ray Vaughan & Double Trouble"
Duración: 1 hora 3 minutos
Stevie tuvo solamente dos apariciones en el popular programa de TV “Austin City Limits”: una en 1983, cuando recién había debutado con su álbum “Texas Flood”, y otra en 1989. Este filme reúne ambas versiones y es una muestra interesantísima de la evolución de Stevie Ray Vaughan. El mismo escenario, distintos años, distinta gente y distinto Stevie. Si, porque se nota un cambio notable en él entre ambos shows. En el primer concierto, su versión de “Voodoo Chile” de Jimmy Hendrix nos deja con la boca abierta. En el segundo, con sus 35 años, cuando está próximo al lanzamiento de “In Step”, es pura magia. Un concierto imperdible.
19h30
Sala de Cine
Casa de la Cultura Núcleo del Guayas - 5° Piso
9 de Octubre y Pedro Moncayo
Entrada: US$ 1
JUEVES 29 DE MARZO
"Legends of Jazz"
Duración: 1 hora
“Legends of Jazz” es un filme que recopila 13 performances en vivo de algunas de las más grandes estrellas del jazz en el aclamado programa conducido por Ramsey Lewis que titula a esta cinta. Espectacular colección donde desfilan Chris Botti, Dave Brubeck, Chick Corea, Robert Cray, Goerge Duke, Kurt Elling, Benny Golson, Al Jarreau, Ramsey Lewis, Ivan Lins, Marcus Miller, Jane Monheit, Keb’ Mo’, John Pizzarelli, Lee Ritenour, David Sanborn, Billy Taylor, Clark Terry, Dave Valentin y Phil Woods. Realmente de antología.
19h30
Sala de Cine
Casa de la Cultura Núcleo del Guayas - 5° Piso
9 de Octubre y Pedro Moncayo
Entrada: US$ 1
VIERNES 30 DE MARZO
"Crossroads Festival"
Este Festival grabado en junio del 2004 en Dallas, Texas, por iniciativa del guitarrista Eric Clapton reunió a algunos de los mejores exponentes de la guitarra y sus bandas, muchos de ellos vinculados al blues. Así, en esta cinta seremos testigos de grandes ejecuciones del mismo Clapton, Robert Cray, Buddy Guy, B.B. King, John Mayer, James Taylor y Carlos Santana y muchos más durante el primer día.
19h30
Sala de Cine
Casa de la Cultura Núcleo del Guayas - 5° Piso
9 de Octubre y Pedro Moncayo
Entrada: US$ 1
Al final de cada proyección se abrirá un foro entre los asistentes.

miércoles, marzo 14, 2007

Al Cabo Rojeño desde El Pez que Fuma

Fernando Itúrburu le dijo adiós a su Pez que Fuma, el blog donde comentaba temas literarios, sociales, políticos y personales; para dar paso a un nuevo espacio dedicado al Cabo Rojeño y la música afrocaribeña.


Itúrburu y su esposa Fabiola son los empujadores de este nuevo blog y al respecto dicen: "Yoyo Pinoargote, dueño del "Cabo", dio su OK para seguir en esta aventura que, por ahora, se viene con 'remembranzas de un pasado que ha empezado ayer', textos, fotos, imágenes, anécdotas y broncas que tuvieron lugar en ese lejano/cercano y adorable lugar que el recuerdo llama de manera limitada Guayaquil, cuando debería decir Ecuador, o América del Sur. Así que, los que quieran colaborar y postear aquí, están invitados a hacerlo".


domingo, marzo 11, 2007

Gracias por el tortugazo o La Orestíada de Esquilo

A veces a los clásicos de la literatura se los trata con demasiada solemnidad. Muchos quizá hayan sido los causantes de quién sabe qué despelotes en el ser humano, para bien o para mal. Alfredo Iriarte, el gran historiador y crítico literario colombiano, nos demuestra que la crítica literaria también puede burlarse de los grandes. Leamos entonces este texto de él sobre Esquilo y su Orestíada para darnos cuenta de las amplias posibilidades del humor, incluso en la crítica.
Por Alfredo Iriarte (*)

Difícil imaginar un exabrupto literario comparable a esta absurda trilogía. Su autor fue extravagante en todo, hasta en la manera de morir. El fin de sus días no le llegó, como era lo normal, en la cama o peleando contra los persas. Nada de eso. A él le llegó una mañana en que, mientras urdía alguna de aquellas tragedias disparatadas que lo hicieron célebre, una ave rapaz que volaba en círculos sobre el poeta con una enorme tortuga asida por el pico, se distrajo y soltó el quelonio sobre la mollera de Esquilo, quebrándosele en varios fragmentos.

Se atribuye a este loco una de las más delirantes invenciones imaginables: la del coro, que consiste en que mientras los actores trabajan en escena amándose, apostrofándose e hiriéndose de muerte, en el fondo hay un grupo, por lo general de viejitos o de mujeres histéricas, a quienes nadie ha llamado a opinar, que de la manera más inverosímil, hablan, como su nombre lo indica, en coro, e invariablemente presagian infortunios y desgracias que siempre ocurren, con lo cual estropean el suspenso y aburren al respetable.

Y ahora al grano: la tal Orestíada. El belicoso Agamenón, rey de Micenas y de Argos, parte para la guerra de Troya, no sin antes inmolar a sangre fría a su tierna hija Ifigenia, a fin de obtener el favor de los dioses que estaban en huelga de vientos caídos y que por lo tanto tenían la flota aquea varada en la ensenada de Aulide. No bien degollada la doncella, los benévolos dioses envían aires propicios que impelen las naves rumbo a Ilión. Pasan diez años, cae Troya y Agamenón retorna a su palacio convencido de que su esposa Clitemnestra ha cumplido con la sagrada obligación de guardarle fidelidad a toda prueba. Injusta pretensión machista. Pero las mujeres helénicas no eran tan bobas.

El cuento de la fidelísima Penélope y su tela eternamente inconclusa es pura paja. Los estudios y conclusiones de la más avanzada arqueología contemporánea demuestran que le puso los cuernos al prudente Ulises y logró embaucarlo con la fábula del lienzo que tejía y destejía sin reposo. En cambio la simpática Clitemnestra resulta más fresca. Harta de esperar a Agamenón se une en contubernio con el atractivo Egisto y lo pasa de maravilla.

La versión de Esquilo es tendenciosa y por ende, indigna de leerse o verse en escena. En ella los malos de la película son Egisto y Clitemnestra, porque cuando llega Agamenón de la guerra con su concubina Casandra, dándoselas de mandamás y pisando duro, los amantes lo sacrifican en una alberca en momentos en que, mediante una larga ablución, el Rey trata de quitarse la costra mugrienta de diez años de guerra. Luego proceden a liquidar a la latosa Casandra.


El cuadro estaba bonito, hasta que vino Agamenón y la fregó toda, habría dicho seguramente Clitemnestra.


Para justificar el homicidio de Agamenón, Clitemnestra y su amigo presentan argumentos de mucho peso, con lo cual esta insoportable historia va llegando al clímax de la truculencia. Clitemnestra aduce que ha vengado la muerte cruel que Agamenón dio a su hijita. Egisto por su parte, declara que su participación en el crimen es el desquite por el mal rato que Atreo, padre del occiso-cornudo, hizo pasar a Tieste, padre de Egisto, al invitarlo a cenar con la carne de sus propios hijos en picadillo. Pero aquí no para la marea alta de la truculencia.

Llegan de incógnito Orestes y Electra y no contentos con esto, acuerdan la eliminación de su propia madre, designio que ejecuta el buen Orestes. A continuación, las Furias se dedican a sorrostricar sin tregua a Orestes para cobrarle el matricidio hasta que el pobre, ya desesperado, comparece ante Atenea, quien lo absuelve, con lo cual comete el dislate de legitimar un acto tan contrario a la urbanidad y a las buenas maneras como lo es matar a la madre.

Definitivamente si a Esquilo no le hubiera caído a tiempo la tortuga voladora en la cabeza, quien sabe cuántas otras locuras le habría dado por inventar.

___
(*) Alfredo Iriarte (Bogotá, 1932-2002) Escritor y periodista colombiano, célebre por la calidad de su obra histórica y literaria y por el sentido del humor y sus comentarios ácidos e inteligentes que imprimió en su columna "Rosario de Perlas" en diario El Tiempo, durante más de 15 años. Fue director del desaparecido Instituto de Cultura Hispánica. Entre sus libros se cuentan "Bestiario tropical", "Batallas y batallitas en la historia de Colombia", "Historias en contravía", "Rosario de perlas" y "Muertes legendarias".

miércoles, marzo 07, 2007

Nieto, Vulgarín y Morán, o la celebración de lo popular

Por Augusto Rodríguez

Los tres poetas aquí reunidos son de Guayaquil. Aunque el primero nació en Quito, vivió toda su vida en el Puerto Principal hasta emigrar finalmente a México. Los tres poetas han celebrado (a su propia manera) a Guayaquil, haciendo de nuestra urbe celebración, baile, canto y una interminable fiesta.


FERNANDO NIETO CADENA


(Quito, 1947) pasa toda su infancia y juventud en Guayaquil. Perteneció el grupo “Sicoseo” en Guayaquil. Vive hace muchos años en México donde trabaja coordinando talleres literarios. Ha publicado los siguientes libro: Tanteos de ciego al medio día, A la muerte a la muerte a la muerte, De buenas a primeras, Prólogo para la introducción de una imposible elegía a un gatoglobo por más señas, Somos asunto de muchísimas personas, Los des(en)tierros del caminante, Cantos para mirar de lejos la nostalgia; De última hora, los desamparados de la muerte (tarjeta curricular extraviada); Si quieren los vuelvo a escribir. Fernando Nieto Cadena es, sin duda, uno de los poetas más importantes del Ecuador.





Deambulando nomás sobre este puerto
esta ciudad donde mi amigo mi bróder mi compañero
quiso vender tarjetas en la iglesia y le dijeron que no
que eso era una desleal competencia a las estampitas
que el sindicato de oraciones y anexos podía disgustarse
que los santitos así de pronto ya no iban a favorecernos
Caminando sobre esta ciudad amurallada

sitiada

recién descubierta por la gata hija de la muñeca
la que el pocho preñó hace unos meses y ahora ahí están las consecuencias
aunque mi hermana ya tiene a quienes regalar los felinos
Será por eso que los cuatro amigos cuatro que fueron detenidos
cuentan su historia y es una versión más que se prologa

que se agita antes de usarse

que se desprende

como una provocación una enseñanza del gurú
Bien se ve que eso de estar preso por secuestro y violación tiene su encanto
su caché su pedigrí su

anécdota

tiene la sencillez de los clásicos
ah
Contaminado de lo gris que se vistió la tarde
de lo prudentes que debemos ser para cruzar las calles
con el semáforo en rojo ahí te cruzas ñaño ahí te cruzas
porque si quieren hablar del dolor que hablen contigo
cuéntales de tus noches con gritos ñaño cuéntales de tus ayes
porque ya estás curado ya ríes ya estás mejor te recuperas
Así así
Este puerto que descubro en cada travesía
que se abre y no puedo abarcar de un bocado
este pueblo grande con su regionalismo que tanto alimentamos
no es porque sea racista pero el indio apesta dicen
y nos reímos claro nos reímos seguramente pensamos que sí que es cierto
Este pueblo grande que improvisa su espontaneidad
que se divierte sacándole la madre al calor al policía al marica que cruza por el puente
Este pueblo nuestro que distraídamente amamos
tiene sus notas sus chispas sus disparos que capturamos en el bar en el bus
como ese taxista que dijo que en Guayaquil Puerto Limpio Clase A las
mujeres cuidan más la
cartera que la nalga
he aprendido a caminar por vitrinas kioscos parques y mercados

boquiabiertopendejogordodeñoña

todo porque quiero imaginarme cómo puede ser que metiéndose el dedo por la nariz se logre tocar la
nalga de la niña de los ojos
A fin de cuentas esta es mi ciudad
es mi barrio engrupido que llevo entre recuerdos sueños
Esta ciudad es mía sin apellido sin tránsfuga

maduro guineo y verde Guayaquil nunca pierde

Este es mi rincón mi pedacito de camote que no me desampara.







DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Yo
que para venir hice un esfuerzo sin nombre
que cuando llegué tuve a la muerte por vieja
compañera
escribo
que me vencen las palabras
que me aturden las voces insepultas de mi
pueblo
que estoy hasta aquí
que estoy hasta la coronilla con tanto nombre
falso que me dieron

Digo
que no soy el pastor
el “absuelveculpas” de cada primer viernes
no soy siquiera el hereje
libre pescador para justificar mi crimen

Busco la plenitud de mi osamenta
la mitad de angustia me sobrecoge de cansancio
la otra mitad de agonía que no llega
el rastro de mis huellas que van hacia la llaga

Una vez más me confieso culpable
de ir por esta tierra consumiendo la poca ira que
me queda
saciando mi esperanza con la piedra y el tumulto

En fin de cuentas
me reconozco reo de mal hasta la muerte.



COINCIDIMOS EN CONFUNDIR LA HISTORIA


Coincidimos en confundir la historia
para buscar tres carabelas
un babieca
y un manco del espanto
Sólo hallamos la fosforera de Atahualpa
el condón de Moctezuma
un carnet profiláctico de Manuela Cañizares
pare la mano camastrón pare la mano
se está poniendo eruditito y pendenciero
entienda bien
comprenda burro
asimile la lección que sus mayores le dejaron
si se quiere escribir no se requiere otro patín
otro arranque
que ser consecuente con la vida nada menos.







NUEVOS SILENCIOS
(Fragmentos)

Alguien se conmueve por el buen uso de los paréntesis de un poeta
lo chévere es que lo dice en serio sin aguafiestas ánimo irónico
A veces soy yo quien se pregunta cómo se puede llamar a eso crítica
cómo se puede publicar impunemente un adefesio así
Alguien se felicita por ser fan de un poeta que utiliza admirablemente las comillas
otro se conturba con el sabio manejo de los desaprensivos guiones
Me sigo cuestionando si eso es crítica yo podría escandir el recurso de los
pronominales líricos como si se tratara de pantaletas en desuso tras la pausa menstrual de una ferviente dispensadora de membresías parnasianas
Alguien lee por sobre mi hombro izquierdo lo que desescribo con la mano derecha
otro festeja los tachones sin escribir de la página en blanco.


* * *


Ya sé me contento con poco
Ahora me preocupa echar un pie con el cuero más sabroso de esa mulatez confesa


y en ejercicio de sabrosura que me acompaña hoy


vino a visitarme porque le dijeron que estaba solo ejerciendo mi oficio de solitario
ella es mi paisana mi ñera esmeraldeña mi socia de catres y otros danzones
te voy a prepará chupé de pescao con bolón de verde
y lo cumple literalmente literal sumando arroz con coco para que no te queje
mi
sangre para que ya no diga que no se le quiere
Y plan rataplán marimba niche de caña gadúa
con todos los fierros mi pana paiserita del alma mi negra santa
cómo no voy a quererte si me seduces si me alegras si me arrebujas entre tus
muslos si me llevas a los edenes de la muerte pequeñita y me regresas por los acantilados de los engarces al desgaire mientras las congas el bajo los bongós los timbales las campanas festejan nuestro bembé horizontal si el oru nos despierta nos levanta nos lleva y trae baja Ochún se apropia se hace uno en nuestros cuerpos madruga y anochece con nosotros y nos vemos plácidos felices gozosos en espera de más y más pero no todo se ha de gastar en un día
Debemos irnos cada quien a sus territorialidades doméstico-académicas
cada quien con su plante cada quien a sus respectivas muertes intransferibles.








AGUSTÍN VULGARÍN

(Guayaquil, 1938-1986) Desde joven desarrolla una intensa actividad en el teatro y el periodismo. Se vincula al trabajo televisivo. Publicó los siguientes poemarios: El bosque de las estatuas, Cuadernos de Bantú, Prólogo a prólogo y Dogma y ritual de Cubilota y su progenie. La poesía de Vulgarín es una de las más sólidas que se ha escrito en las últimas décadas en el Puerto Principal; su muerte nos privó de seguir celebrando su poesía coloquial, llena de humor y de una gran sensibilidad por el entorno que lo rodeaba.


CERVEZA CLUB

Nos ponemos a contar que un hombre salió
/bien peinado y vivido
de tres o cuatro buenas noticias,
de su casa, este hombre salió dispuesto a cambiar
/de presencia
y de buena conducta, se fue por la orilla
/de arena,
ola doctor,
ruidosa, estás en ritmo, ritmísimo
con un millón aplaudiéndote.
Este hombre se fue resaca adentro,
pequeñita
miró su suerte desde tan prístino lento, dar
/vueltas como en una matraca
y tic tac sonando su alma
él defiende sus ojos
estás medio borracho de los senos de evita,
aquí las fotos, ayer ganamos en el polo
mi madrina y el bebé de la esperanza, juntitos
/en azul,
azul pastel.
Te cuento, esta mañana nos pusieron la soga al
/cuello
era un lacito para tener sitio en la medalla de la
/feliz ocasión.
Así pensando, se le vino encima su dolor
grande que le partía el mar
en el cual pasaba su fin de fiesta el ojo, la boca
/y la nariz.
Ese día fue para todos, un cuento de nunca
/acabar.



LA BELLA CREACIÓN

Dijo la mujer: hágase la carne de mi vientre
como fruto de coco; hágase la costumbre
de buscar acompañados la noche. Tenga
todo el placer de correr por la yerba;
de escanciar el agua de los mares,
de enceguecerse con bandada de estrellas:
hágase el hombre-dijo ella,- pero luego, muera.









EL OCIO TERRENO

Nosotros, engendro de lo más eterno: la piedra
el tum tum del tambor y la tormenta,
salimos del fósil, más transparentes que el vidrio
a escoger pertenencias:
a la naranja, dijimos, buena;
a la guerra, mala.
Pero en las buenas y las malas
nos dormimos en los laureles.


MAMÁ MARAVILLOSA

Mi madre, espejo mágico donde los rostros se miran bellos
Mi madre, pisapapeles del original de Poesía
Mi madre, melón cubierto de nieve
Mi madre, mariposa aprisionada entre las bisagras de una puerta
Mi madre, túnica vistosa de los terrenos primitivos
Mi madre, estrella de mar exhibida en caja de vidrio
Mi madre, cómodo par de zapatos viejos
Mi madre, poniendo cirios al filo de los lacrimales
Mi madre, pluma de ganso
Mi madre, metrón para medir las palpitaciones terrestres
Mi madre, heroico fusil de revoluciones
Mi madre en el número 9999999999 de las constelaciones vitales.
Mi madre dueña de la lámpara de Aladino y la espada de Merlín
siempre lista a defender los sueños de su hijo.


UN SITIO PARA QUEDARSE

Todo ha sido aprender una lección tras otra,
de tanto repetirla
se nos hace blanca la memoria. Repetimos:
paz nuestra que estás en nosotros,
para siempre sea tu nombre: saber que somos libres
cada segundo que pasas cerca de nosotros.
Hágase-oramos-tu voluntad
pero en unión de todos los que estamos en la tierra,
hágase todo lo bueno; de paz y canto, hágase.
Sin ella habremos perdido el tiempo
haciendo castillos de arena.





EDUARDO MORÁN

(Guayaquil, 1957) En 1980 la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas publicó su primer libro de poemas con el título de Muchacho majadero que recoge la producción poética de su etapa de adolescente En 1985 la Universidad Autónoma de Zacatecas, México, publicó su segundo libro de poemas titulado No pudimos mirarla de manera distinta. En 1998 La Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas publicó su tercer libro de poemas: Los lugares maliciosos. En su poesía se respira la ironía, el sarcasmo y sobre todo el humor. Su obra poética es a ratos desconocida para una gran mayoría de lectores, pero Morán es sin duda, uno de nuestros poetas más valiosos.


VIERNES: CIELO DE COBALTO


Mirada donde chapotean
pececitos de colores,
el sol arrima su bicicleta
contra las barandas del puente sobre el Guayas.
Guayaquil frenética corre, vuela, estalla.
¿Habrá quien le ponga un hasta aquí?
El calor infernal pasea en un gran ómnibus
bajo este cielo de cobalto
que produce cáncer terminal
desde la cabeza hasta la punta de los dedos.
Una cosa nada más necesito hoy.
Pero tus señas se han perdido
en ese punto del horizonte
donde convergen todas las líneas.
Y siguen las horas resbalando
del ómnibus desaforado, repleto,
que no respeta semáforos ni señal de PARE.
Las dieciocho horas.
Melena al viento
el sol monta otra vez su bicicleta
a toda viada toma la Av. Menéndez Gilbert
pero es aplastado violentamente
por el ómnibus cuyo conductor se da a la fuga.
Ya no hay más que sombras que se apretujan
por salir desde las alcantarillas
taponadas de basura.
No me es posible mantener apretado
el nudo que te sujeta
dentro de la caja del olvido.
Tú eres lo único auténtico
que sobrevive en mi memoria.






EL HAMBRE ESTÁ HACIENDO SONAR
SUS BÁRTULOS EN LA OSCURIDAD


Se acabó el dinero.
Los gerentes de crédito, insólitos
con su silencio, han desconectado el teléfono.
Desconfiados están. Hostiles.

Los globos luminosos de la alegría fácil se desinflan.

El último sucre de mi bolsillo
todavía humea en sus cenizas.
¿Fue la palabra "accidente"
la que me venció?

Esta propiedad horizontal
del quincuagésimo piso
ahora es un crematorio para judíos;
aquí ya no hay decorados, ni tapices,
ni los amplios ademanes de los buenos tiempos.

Cargaron con el auto, los muebles, los cuadros
¿Dónde está mi bureau de ébano?
Pero no he de ver lo que miro:
¡Qué hermoso paisaje son estas ruinas!

Permítanme pisar mi alfombra de Hereke.
a mi valet no le importará,
él ya no ha de decirme lo que debo vestir,
ni planchará mis corbatas,
ni cuidará mi piel con sus caretas de arcilla;
compre el derecho de andar todo el día
con una camisa grasienta.
Las siete vacas flacas llegaron, por eso,
trago con esfuerzo, como si fuera masilla.
mi último bocado de panecillo.

El hambre está haciendo sonar sus bártulos
en la oscuridad.
Sr. Miedo: déjeme dormir,
¿me oye? ¡que me deje dormir!
Pueda ser que roncando
el aire también abandone mis pulmones.

Había tanta luz en estos enormes cuartos.
Flotaba en el aire un perfume caro de espliego,
entonces yo era una persona decente.

Pero, de pronto, desaparecen las paredes,
los peldaños de esta escalera por la que desciendo
están perdiendo altura,
se acortan más y más sus tramos.
Una sola bombilla aún torpe, opaca,
está combatiendo contra la oscuridad.

¿Por qué había de ser yo menos hábil?
Soy un hombre de veinticinco años,
educación universitaria, bien parecido.
La vida es difícil,
hay que sacarle partido a todo
incluso a los peores mementos,
¿no haría usted lo mismo?
Dinero: te obligaré a emerger,
irás a sentarte en la silla donde me sentaré yo,
hablarás en el momento que yo hablé.
¡Ya verán como recobro mis buenos colores!






CARTA A DIOS

Padre nuestro
que andas entre nubes,
si no tengo ni un centavo
para ir este domingo
al partido de Barcelona y Emelec,
ni una casa con garaje,
ni amigos con dinero,
ni nada,
será porque tú no lo quieres
pero me voy al diablo cuando puedo,
como si tú no existieras.
Vengo a buscarte pelea, ¿sabes?
Y si te enfureces
conviérteme
en sapo o en lo que quieras.
No hay problema.
Padre nuestro que estás en los cielos
decididamente
no eres más que un farsante.
Nosotros aquí,
de plantón todavía esperándote
y de ti ni los truenos.

lunes, marzo 05, 2007

Museos: Medellín y Guayaquil

Por Xavier A. Flores Aguirre
xaflag@yahoo.com

Artículo publicado en El Universo, sábado 3 de marzo de 2007.

“El museo fue siempre solamente una ruina de la esfera pública, una privatización burguesa del espacio público hecha lo suficientemente segura para aventurarnos a visitarla. La verdadera esfera pública moderna fue siempre el lugar de trabajo […] Esa es la esfera pública –el lugar donde el conflicto social tiene voz–”. La frase le pertenece al artista contemporáneo Gareth James; puede decirse que el Museo de Antioquia, mediante el ‘Encuentro Medellín 07 / Prácticas artísticas contemporáneas’, hace propia su parte final. (www.encuentromedellin2007.com)

Es así, porque el Encuentro Medellín 07 sucede no solo en los museos sino, principalmente, en calles, parques y espacios públicos; como lo reconoce el Boletín Nº 2 del citado Encuentro “el arte contemporáneo es un ‘niño terrible’ al que no le gustan las ataduras. Sus lemas son la libertad, las mezclas, la irreverencia, el humor, el diálogo, la participación, la observación, las nuevas relaciones[, porque] una obra de arte contemporáne[o] no existe sin un espectador que la perciba, que la complete, que participe en ella”.


Un proyecto de intervención urbana fue "Quisera ver la ciudad pero los edificios no me dejan", el 11 de septiembre de 2006, donde literalmente se sacó a la poesía de los libros y se la lanzó en forma de aviones a las calles directamente a la gente. Buseta de Papel colaboró en este proyecto.

Este Encuentro propone una reflexión acerca de la noción de hospitalidad, a la que concibe como “una estrategia para activar e incentivar las formas de comunicación entre las prácticas artísticas y la ciudad”, porque la hospitalidad, como nos recordaba Jacques Derrida, “consiste en hacer todo lo posible para dirigirse al otro”. (Una reflexión, sobra decirlo, que resulta muy pertinente para la ciudad de Guayaquil, donde el diálogo de las autoridades que imponen el orden en los espacios públicos con los ciudadanos suele reducirse al uso de silbatos y el cumplimiento de nebulosas “órdenes superiores”.)

En las antípodas de este Encuentro Medellín 07 está el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil. El MAAC, ni es niño ni es terrible: es una dama de sociedad, apoltronada en la comodidad burguesa de su salón de té. El único proyecto con el cual el MAAC, en su momento, arriesgó y con el que podrían trazarse analogías con la propuesta del Encuentro Medellín 07 se llamó Ataque de Alas: duró poco y se descontinuó hace mucho. Desde entonces, la noción de arte contemporáneo que tiene el MAAC solo sirve para justificar el principio de la cita de Gareth James que abre esta columna.




"Larga distancia", de Ildefonso Franco. En pleno río Guayas, una cabina telefónica en la que un teléfono suena constantemente. Metáfora del aislamiento y la comunicación nunca lograda. (Proyecto Ataque de alas).

Más aún, la tarea que despliega el MAAC puede criticársela también desde otras perspectivas: flexibilización laboral, prácticas burocráticas y políticas culturales en general, son algunas de ellas. El ámbito de esta página no alcanza para la descripción y análisis de sus necesarios matices y detalles, pero el antropólogo Xavier Andrade explicita varios de estos en un artículo de la revista Íconos (http://www.flacso.org.ec/docs/i20andrade.pdf) y en algunos de sus ensayos en la ciberpágina www.experimentosculturales.com que merecen, todos ellos, propicia discusión.

Patético: si llama usted al teléfono 232-7402 que se asigna al MAAC en la página de información www.visitaguayaquil.com que administra la Municipalidad de la ciudad, una mecánica voz le indicará que “el número que usted marcó no está asignado a cliente alguno”. Llame y compruébelo: no existe comunicación. Una lástima que esa misma inexistencia se manifieste, muy a despecho de su nombre, entre esta institución que se llama MAAC y el arte contemporáneo.

domingo, marzo 04, 2007

La poesía, de fiesta en Guayaquil


La Alianza Francesa de Guayaquil ha preparado la Fiesta de la Poesía durante el mes de marzo, y tendrá algunas actividades.

Como toda fiesta, esperamos que luego de los encuentros no falte la consabida celebración alcohólica. Los que quieran libar con los poetas, pues pueden embarcarse luego de las charlas (eso sí, si invitan).

A todos los que estén interesados, los hacemos partícipes de esta fiesta.

Para los seguidores -y por supuesto, detractores, no faltaba más- de Buseta de Papel, el grupo se presentará el 14 de marzo con el conversatorio: “La poesía: miradas críticas, blogs, editoriales y difusión cultural”. A continuación el programa de actividades:

Lunes 5 de marzo

Exposición de poesías de autores franceses y latinoamericanos
Exhibición de carteles con algunos de los textos poéticos más conocidos en Francia y en Ecuador, junto a la biografía de sus autores (Charles Baudelaire, Marie-Claire Bancquart, Bernard Mazo, Paul Verlaine, entre otros)
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: todo el día, todos los días

Pantalla poética,
exhibición de videos documentales y filmes durante esta semana.

Proyección del filme “POESÍAS ANIMADAS” de B. Mandico
Clips de animación recrean en imágenes y en música, el universo de treinta poemas de autores europeos
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Noche de poesía y danza “Generación XXI”
Lectura y exhibición de poesías inéditas en francés y español. Recitales y cantos organizados por estudiantes y profesores de la Alianza Francesa y la Universidad de Guayaquil. Danza folklórica costeña.
El objetivo de este programa es resaltar la influencia de la poesía en varias expresiones de arte.
Intervienen: Holger Cevallos, Felipe Quiroz, Jorge Morales, Vanesa Sigcho, y el Grupo de danza del Teatro Centro de Arte de la Fundación Sociedad Femenina de Cultura.
Lugar: Auditorio / Horario: de 17h00 a 20h00

Martes 6 de marzo

Pantalla poética: proyección del filme “VICTOR HUGO: EXIL” de Axel Clévenot
Un escritor francés cuya vocación literaria fue descubierta desde muy temprano, se presenta inmediatamente como defensor convencido del pueblo y de la República. Mientras, París tiembla bajo el golpe de Estado de Napoleón III.
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Miércoles 7 de marzo

Pantalla poética: proyección del filme “CYRANO DE BERGERAC” de Jean-Paul Rappeneau
Obra del dramaturgo marsellés Edmond Rostand (1868-1918) que escribió esta exitosa tragicomedia titulada a partir de la vida de un personaje real también escritor y compatriota suyo. El personaje, que encarna las cualidades y los defectos del pueblo francés, se convirtió en un héroe romántico debido a las aventuras que vivió y a los duelos en los que participó, derivados de los insultos que recibía por su larga nariz.
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Teatro y cuento infantil
Incluye: espectáculo “LA BELLE POUPÉE” (La bella muñeca) representado en idioma francés y narrado en español por uno de los actores, intervienen Ma. Emilia Santos, Mercedes Hidalgo, Nathaly Larretta, Maria Paredes y Sandra Moncayo, estudiantes del Colegio Manuel Elíseo Flor; y la lectura del cuento titulado “LA PETITE SOURIS” (el ratón Pérez). Dirigido por Sara Flor Jiménez, Directora de la escuela.
* Este espectáculo se repetirá el sábado 10 de marzo a la misma hora.
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 10h00 a 12h00

Mesa redonda “¿Por qué la Poesía?”
Panel presentado por los estudiantes del segundo año de Literatura y Comunicación de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.
Participan: Mónica Ojeda, Guillermo Morán, Mario Maquilón y Francisco Valdivieso.
Dirigido por Cecilia Ansaldo, catedrática universitaria y crítica literaria
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 18h00 a 19h00

Conferencia “Cine y poesía: encuentros cercanos del primer tipo”
Animada por Marcelo Báez, poeta y editor, autor de Puerto sin rostros (1996), Hijas de fin de milenio (1997) y Palincesto (1998), también de los libros de crónicas de cine Adivina quién cumplió cien años (1996) y El gabinete del Dr. Cineman (2006).
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 19h00 a 21h00

Jueves 8 de marzo

Pantalla poética: proyección del filme “TAMBOURS SUR LA DIGUE”
de Ariane Mnouchkine
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Recital de música y poesía “Hilaré mi nostalgia”
Intervienen: Rosa Amelia Alvarado (periodista y poeta) junto a Antonio Santos (actor y poeta).
Artistas invitados: Mariel Córdoba (voz) y Omar Domínguez (piano)
Organizado por el CCEA (Centro Cultural Ecuatoriano Alemán), con el apoyo de la AFG
Auditorio del CCEA / Horario: de 19h00 a 20h00

Viernes 9 de marzo

Pantalla poética: Proyección del filme animado “KIRIKOU ET LA SORCIERE” de Michel Ocelot
En el corazón de África, un poblado vive dominado por la malvada bruja Karabá. Tan solo Kirikú, un niño pequeño, parece tener el valor suficiente para enfrentarse a la bruja. A lo largo de su aventura, Kirikú establecerá una relación especial con los animales de la selva que le ayudaran a descubrir el secreto de cómo derrotar a la bruja Karabá, convirtiéndose así en el nuevo príncipe de la selva.
Proyección en idioma francés.
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Presentación del poemario “Abrazadero y otros lugares” de Roy Sigüenza
Intervendrán: Roy Sigüenza (poeta y autor de la obra), Cecilia Ansaldo (crítica literaria, quien hará un análisis de la obra) y Luis Carlos Mussó (poeta, quien presentará la obra).
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 19h00 a 21h00

Lunes 12 de marzo

Pantalla poética: Proyección del filme “CHAMBRE AVEC VUE” de James Ivory
Lucy, joven inglesa de buena familia, reside en Florencia cuidada siempre por su vieja prima Charlotte. Cuando Lucy se enamora del chico Emerson, familia al margen de la burguesía tradicional, Charlotte precipita su retorno a Londres para interrumpir este amor naciente. Pero la casualidad, o el destino, trae a los Emerson a la vecindad. Proyección en idioma francés.
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Recital de música y poesía con Mariel Córdoba
Poesía inédita de Mariel Córdoba, boleros, tangos y pasillos.
Interviene la artista con el acompañamiento musical en piano de Omar Domínguez
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 19h00 a 21h00

Martes 13 de marzo

Pantalla poética: Proyección del filme “Faire un chemin avec… René Char” de Marie-Claude Char y Richard Copans
El filme presenta la exposition « René Char Faire du chemin avec … » organizada por Marie-Claude Char, en 1990, en la Grande Chapelle del Palais des Papes en Avignon. Es una invitación a reencontrar o comenzar un camino con el poeta, en compañía de sus “aliados substanciales”, artistas y amigos reunidos durante la exposición.
Lugar: Galería de Arte de la AFG / Horario: de 8h30 a 10h00

Lectura colectiva, textos de René Char
Lectura de textos de este poeta francés esencial del siglo XX que estuvo comprometido con la dignidad humana y la libertad, admirado por personalidades como Albert Camus, Octavio Paz, Pablo Picasso o Georges Braque.
Participan en esta lectura poetas guayaquileños, dirigidos por el Proyecto Cultural Casa de las Iguanas
Lugar: Cafetería de la AFG / Horario: de 18h00 a 19h00

Presentación del poemario “Revés de luz” de César Eduardo Carrión
Intervendrán: César Carrión, profesor universitario con maestrías en Literatura y Filología hispánica, y Luis Carlos Mussó, poeta, quien presentará la obra.
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 19h00 a 21h00

Miércoles 14 de marzo

Conversatorio “La poesía: miradas críticas, blogs, editoriales y difusión cultural”
Intervienen los integrantes del grupo cultural Buseta de papel. Leerán sus ponencias y realizarán un foro abierto al público para debatir sobre el tema, para terminar con un recital poético. Participarán: Miguel Antonio Chávez, Efrén Jurado, Jorge Osinaga, Freddy Russo, Augusto Rodríguez, Carolina Patiño, Luis Bravo, Solange Rodríguez, Tyrone Maridueña, Mercy Carmona, José Núñez del Arco.
Lugar: Auditorio de la AFG / Horario: de 19h00 a 21h00