Yo quería escribir relatos que
fueran, en cierto modo, como la
descripción de un teorema.
Adolfo Bioy Casares
A inicios de 2009, mantenía un diálogo con el cineasta argentino
Luis Pietragalla. Generalmente cuando hablábamos, siempre estaba presente un
filme. El mismo que luego nos llevaba a otro filme, y luego a varios filmes:
que dejaban claro el nombre de un autor; y a su vez éste autor nos remitía a
otro autor. Y así, en ese azaroso tránsito y cruce de saberes llegamos aquel día
a abordar La invención de
Morel. Al tratarse de una novela que siempre he admirado, empecé a señalar
de manera entusiasmada mis apreciaciones en cuanto a sus aciertos y
atractivos. Los mismos que mi interlocutor no estaba dispuesto a escuchar. Pues
al parecer, la novela de su compatriota tenía un significado concreto: “Es el
cine”, me dijo.
Se conoce que Adolfo Bioy Casares era un amante del séptimo arte.
Admiraba los filmes del cineasta español Luis Buñuel, con la misma intensidad con
la que se enamoraba de la belleza de las actrices de Hollywood. A tal punto era
su afición, que consideraba la butaca de un cine como el espacio ideal para
soñar con el fin del mundo o para morir: "Mirando una película, qué mejor
manera de cerrar los ojos", como diría alguna vez. Entonces, para hacer la
radiografía de los antecedentes a La
invención de Morel, haré de este ensayo una suerte de mujer de Lot —ignorando lo que esto signifique exactamente—.
Pero que tendrá un sustento válido: intentar analizar y registrar
todo cuanto exista detrás de la obra literaria, que preanunció a los famosos
hologramas que Dennis Gabor haría conocer, en 1947, al mundo.
Holograma de la Venus de Milo (Propiedad de Photo Researchers, Inc)
Se ha dicho erróneamente, que Bioy Casares,
luego de observar La
caja de Pandora (Die
Büchse der Pandora; película muda del cine alemán, del año 1929, dirigida
por el cineasta austriaco Georg
Wilhelm Pabst) quedó tan impresionado de la actriz Louise Brooks, que lo motivó
a escribir su más famosa novela. Si bien llegó a decir que estaba completamente
enamorado de la actriz estadounidense (famosa también por haber inspirado a Valentina, aquel personaje de
historietas del italiano Guido Crepax), La caja de Pandora, no fue la primera motivación para el autor. La belleza de la Brooks ya
había venido excitando, varios años, la imaginación del autor argentino.33
Toda época que desaparece en el
tiempo, deja una estela de nostalgia sobre la generación que la apreció y a la
que le tocó vivir ese contexto. Se podría decir que La invención de Morel, es una
obra de nostalgia del cine mudo. 34 Bioy Casares habría llegado a
experimentar la ilusión de camaradería con ciertos actores. Y debido a ese auto
engaño de la cercanía (además de todo lo que constituye el rito en una sala de
cine), el cerebro del autor argentino, más de una vez, debió pasar a ser una
fábrica de anfetaminas, que le llevaron a aflojarse un poco la corbata; y a
reacomodarse en la butaca. ¡Oh Dorothy Mackaill! ¡Oh Evelyn Brent! ¡Oh Marie
Prevost! Más de una vez, debieron acudir neurotransmisores compensatorios para
ayudarle a calmar aquella excitación. ¡Oh, cuán feliz debió ser el argentino,
cuando sentía que lograba intimidad con aquellas mujeres del celuloide!
Sin embargo, esa magia decaía al encenderse las luces, seguido del
eufórico final con aplausos, y el depresivo camino de regreso a casa. El engaño
había terminado. Claro, sin advertir que en su insomnio o durante el sueño, un cargamento de endomorfinas habrían alimentado su amor por la actriz del momento. O de manera semejante, habría llegado a
experimentar las cualidades en el arte de la persuasión, que poseían algunos
actores de Hollywood. Pero cuando confrontados la realidad del día siguiente
con la experiencia de las sombras de ayer a la noche, un consciente Bioy Casares llegaba a entender —y a aceptar— el carácter intangible e inalcanzable de lo
que representaban aquellas proyecciones.
Louise Brooks
Louise
Brooks. Lulú. Louise Brooks. Faustine. Me gusta creer que Faustine tiene mucho de ella, de
Lulú (el papel de Louise Brooks). Pero Malvina van Stille, A y Ulrika también tienen mucho en común, mucho de Faustine. Y
luego de interpretar a Faustine en el cine, ambas, Anna Karina y Juliette
Mills, supongo, también habrán llegado a parecerse. Al menos habrán intentado aproximarse a la
descripción que hace de ella el narrador de la novela de Bioy: «vasta gitana de
ojos enormes»35, WHO «por
los ojos, por el pelo negro, el busto, parece una de esas bohemias o españolas
de los cuadros más detestables»36. IS «Por ese cuerpo interminable, por esas piernas demasiado
largas»37. GIÒ? La realidad de Faustine parece estar más del lado de la
ficción. Está el caso de la heroína Giò, del comercial de 1992, que David Lynch
hizo para Armani y de la mujer
con ojos de Mark Rothko (por
denominar de alguna manera a la narradora de los capítulos finales de El fondo del cielo, novela de
Rodrigo Fresán).
Pero Louise Brooks no es la única
referencia al cine mudo, en La
invención de Morel, hay más de un par de guiños que hace Bioy Casares hacia
el séptimo arte 38; además de discretos homenajes a
otros autores, a otras obras literarias e incluso a una antigua mascota 39. Por autores, hay saludos encriptados a Paul Válery (ostinato
rigore); Conde de Villiers de l'Isle-Adam (la isla Villings es en
realidad un juego de palabras de su apellido); Goethe (Faustine, es una
deconstrucción 40 de Fausto) 41; H. G. Wells (Moreau); Julio
Verne (la ciencia), etc. No profundizaré en las citas a personalidades que son
evidentes en el texto, Dante, Emanuel Swedenborg, por ejemplo. Ahora, si
intentáramos precisar el aspecto visual que expulsa la novela, sin mucho
esfuerzo vendría a la memoria la obra pictórica La isla de los muertos de Arnold Böcklin. Hay en la pictórica
del suizo varios temas reconocibles: la obsesión por la muerte y la mitología
griega. Böcklin se diferencia de dos de sus contemporáneos, John Constable y Caspar
David Friedrich, en el aspecto final de sus cuadros, en lo que producen. Concretamente con La isla de los muertos, varios escritores entre ellos Jules Laforgue y Stefan George, reconocieron haber quedado fascinados por la belleza natural de este cuadro. Al mismo tiempo, que la carga metafísica de la pintura lograba que sus pensamientos llegaran a experimentar seducciones de misterio y pánico.
Arnold Böcklin, La isla de los muertos (1880)
Están concentrados en esta obra pictórica, varios de los temas
que se abordan en la novela de Bioy Casares: la muerte, la soledad, la
naturaleza confundida con el sueño, el silencio, el aislamiento. Si bien la
isla Villings no intenta recrear —con la descripción que hacen de ella— un
aproximado al cuadro de Böcklin, sí resulta tentador que La isla de los muertos sea una especie de alegoría —un
preanuncio, un sueño— a la isla de la novela de Bioy (y de manera más
consciente a la isla del Doctor Droz) 42. Villings no existe. Las islas del archipiélago de las
Ellice 43, tal cual lo deja en claro, el editor de La invención de Morel, no
tendrían razón de ser, pues «no tienen más árboles que los cocoteros arraigados
en el polvo del coral.»44 Por ello Villings está más cerca a cualquiera de aquellas utópicas ciudades invisibles de Italo Calvino. 45 También es perceptible en la isla Villings, la atmósfera de las pinturas
de Giorgio De Chirico y de Paul Delvaux. Por el primero de ellos, podríamos
relacionar la arquitectura del museo en la isla, las proyecciones de sombras, y
la noción de ausencia de la presencia humana. El mismo autor lo define del
siguiente modo en su libro autobiográfico Memorias
de mi vida: «Hay una extraña y profunda poesía, infinitamente misteriosa y
solitaria, que tiene su base en la Stimnung (estado de ánimo) de una tarde de
otoño, cuando el tiempo se aclara y un sol bajo arroja sombras más largas que
en los meses de verano. Es la sensación extraordinaria que experimentas en las
ciudades de Italia y en algunas de las ciudades de la costa mediterránea».
Paul Delvaux, Amanecer sobre la ciudad (1940)
En
el segundo caso, el clima de espacios silenciosos e imágenes de personas que caminan por las calles sin
advertirse, son temas paradigmáticos en la obra del pintor belga. He percibido
que hay nula intención por relacionar aspectos de la novela de Bioy Casares con
la poética de la pintura de Paul Delvaux, gran error. Sólo mencionar una obra
del pintor belga, como El
encuentro, del año 1938, es decir, contemporánea a La invención de Morel, para
empezar a recopilar aspectos comunes en ambos autores. En El encuentro, la escena se da
en una calle: un hombre se ha quitado el sombrero, para saludar (aunque el
saludo, no sería algo tan preciso; el rostro del hombre carece de expresión
alguna de sorpresa) a una mujer desnuda (quien apenas lleva un manto rojo que
le cubre parcialmente). La calle luce desierta. La arquitectura renacentista y
el tranvía al fondo de la escena, contribuyen a acentuar el anacronismo, la
paradoja y la descontextualización. Todo
lo que puede aparentar una cantidad de significados, se traduce en carencia de
significado. Y esa profundidad de desconocimiento, es en realidad, lo que hace
que la obra alcance grados de misterio. También son percibidas la
imposibilidad de comunicación, la ilusión de realidad, la posibilidad de que
todo sea sueño, la soledad, etc. Vale mencionar también, que la esencia de
Faustine, es decir, su valor etéreo y misterioso es recurrentemente logrado en
la mayoría de los personajes femeninos del pintor belga. Y un dato más:
regularmente el contrapunto de las hipnotizadas “Venus” de Delvaux, son
esqueletos andantes, hombres vestidos de traje, o en algunos casos científicos
con actitud de asombro; se ha dicho que estos últimos están relacionados a sus
lecturas de Julio Verne. 46
Para Daniel
Martino, «La invención de Morel es
el primer resultado importante de la adhesión de Bioy Casares a la estética
neoclásica y la primera de sus invenciones
rigurosas, verosímiles a
fuerza de sintaxis, con explicación
fantástica pero no sobrenatural.». Y para Thomas Beltzer, «es un cuento de
terror brillantemente concebido», pero cuando se vuelve la mirada hacia
atrás, para considerar sus antecedentes, asegura que surge una advertencia: «Si
usted va al cine muy a menudo, puede que nunca regrese». Ya Jorge Luis Borges, señaló un
antecedente, en aquel famoso prólogo que preparó para la novela de su amigo: «La
invención de Morel (cuyo
título alude filialmente a otro inventor isleño, a Moreau)».49 Aunque esto no fue siempre
así. Para empezar, el proyecto —tal cual lo declara en sus Memorias— en un principio iba a
tratarse de “un falso ensayo, a
la manera de Borges”, pero luego de largas horas de meditación y análisis, lo
harían decidirse por la novela (el cuento fue un género que Bioy cultivaría de
manera abundante mucho más tarde). Aunque la noción de un invento, que regía la
gravedad y el conflicto en el argumento: siempre estuvo desde sus orígenes, se
sabe que el título original de la obra (que según dicen nunca agradó del todo a
Borges) fue La invención de
Guerin, pero ésta luego fue descartada, por motivos personales del autor:
quien quería para su personaje (para el título de su libro) un nombre francés
que se pudiera pronunciar en español de un modo correcto. 50
Pienso en Morel, el violinista de Sodoma
y Gomorra 51, de Marcel Proust; y de quien el barón de Charlus admiraba
con gusto y vicio su belleza. Si el escritor argentino pensó en este personaje,
no podría afirmarlo, ni he encontrado pruebas al respecto. Por otro lado, la
influencia más notable para su
denominación, estaría en obras como La
Isla del Doctor Moreau 52 y La máquina del tiempo, de H. G.
Wells (de quien Bioy se declaraba admirador). La lectura de ambas novelas
fueron fundamentales para estructurar el escenario de
la novela del argentino.53 Y mucho más
relacionadas con el tratamiento y construcción del personaje femenino
(Faustine), estarían las novelas de Julio Verne, pero muy es-pecialmente El castillo de los Cárpatos, de
1892; y El secreto de Wilhelm
Storitz, de 1905 (esta considerada como una obra apócrifa del autor, por
haber sido modificada por su hijo Michel Verne). Aun así, en ambos casos, está
el tema de la obsesión hacia el ser amado, persiste la levedad como esencia, además de su conflicto: la
imposibilidad de comunicación. Como alternativa, sigue la ciencia al servicio del
registro de algún sentido.
Acerca de la
levedad de Faustine, podría citar dos obras, la escultura del italiano Alik
Cavaliere 54, A y Z esperando al amor,55 1971, y Los
amantes, 56 1928, de René Magritte.
Alik Cavaliere, A y Z esperando al amor (1971)
Presumo que en estas dos
obras conjugan varios de los elementos que sintetizó Adolfo Bioy Casares en su
novela: el silencio, la eternidad, la imposibilidad de consumar una pasión,
etc. Sin embargo, existiría un antecedente mucho más lejano de Faustine: La
androide de L’ Eve future (La Eva futura), novela del francés
Conde Villiers de l’Isle-Adam, publicada en 1886. Se dice que esta novela
popularizó el término “Androide”. 57 Los pilares protagónicos siguen siendo los
mismos. En la novela el conocido e ilustre inventor Thomas Alva Edison
(Morel), ha creado una “Andreide”, es decir un ser mecánico con forma
femenina. [A continuación, las relaciones y analogías irán entre paréntesis] La andreide, denominada Hadaly, fue además dotada con el espíritu de
Sowana (Faustine, o exactamente, Faustine antes de ser una simple proyección de
ella) quien fuera la asistente mística de Edison. El amigo de Edison, el
desesperado Lord Ewald, es quien lleva a cabo la obsesión amorosa (el fugitivo
que llega a la isla).58 A su vez el
producto final Hadaly-Alicia-Sowana (sería la proyección de Faustine, o
simplemente Faustine). Y aunque el aislamiento no se presenta en L’ Eve future de modo más que subjetivo, la esencia
persiste: la ciencia al servicio de una situación amorosa que permita cierta
ilusión de realidad. En un primer análisis, el antecedente de Faustine, aparte
de tener más consistencia, paradójicamente tiene mucha más relación con una
Faustine del futuro. «La Naturaleza cambia, pero no la Andreida. Nosotros
vivimos, morimos y ¿quién sabe...? La Andreida no conoce la vida, ni la
enfermedad, ni la muerte. Está por encima de todas las imperfecciones, de todas
las servidumbres y conserva la belleza del ensueño (...). Su corazón no puede
cambiar porque carece de él. Vuestro deber será destruirlo antes de morir. Un cartucho
de nitroglicerina o de panclastita bastará para reducirla a polvo y deshacer su
forma en el viento del caduco espacio».59 En este párrafo de la novela del francés, la
reflexión que hace el narrador de la androide y su posición en la naturaleza se
emparentaría un poco con un final remixado de la novela de Bioy Casares (y
anclado en el siglo XXI). Pienso en varias Faustines del futuro: María (la
"mujer eléctrica" de Metrópolis de Fritz Lang); Lulu (foto de portada
del álbum homónimo de Lou Reed & Metallica); wjw1967 (la androide del
tren del filme 2046) y
Björk, en su papel de androide del video de All
is full love.
Android Blues, de Steven Stahlberg
Anexos:
a) El Hada
Ignorante, pintura de René Magritte, de 1957. El personaje del tema de
la pintura, está desde ya intrínsecamente asociado con Hadaly 60.
b) El personaje de la novela del
Conde Villiers de l’Isle-Adam: Hadaly, inspiró una canción del grupo rock
español Radio Futura:
Miro una estrella lejana y me pongo a pensar
que al llegar a mí su luz puede haberse apagado, ya…
Mas
tú estás aquí, Hadaly,
con tu frescura ideal, hay en torno a ti un perfume de misterio
y tu voz entona un canto siempre nuevo,
me enloquece la insinuación de tu gesto eléctrico
y me abruma el roce exacto de tu piel.
Sabes cómo hacer soñar
y no me podrías traicionar jamás.
con tu frescura ideal, hay en torno a ti un perfume de misterio
y tu voz entona un canto siempre nuevo,
me enloquece la insinuación de tu gesto eléctrico
y me abruma el roce exacto de tu piel.
Sabes cómo hacer soñar
y no me podrías traicionar jamás.
Ven
junto a mí, Hadaly,
con tu frescura ideal,
con agua pura brindaré
por nuestro amor artificial. 61
con tu frescura ideal,
con agua pura brindaré
por nuestro amor artificial. 61
A su vez, dos antecedentes
directos de Hadaly serían Frankenstein y Olimpia. El primero, personaje al que
dio vida Mary Shelley, en 1818, luego de encontrarlo en sus sueños: «Vi al
horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de algún
motor poderoso, éste cobraba vida, y se ponía de pie con un movimiento tenso y
poco natural. Debía ser terrible; dado que sería inmensamente espantoso el
efecto de cualquier esfuerzo humano para simular el extraordinario mecanismo
del Creador del mundo.» 62 Hay que señalar que parte del
mérito, para que la lógica del sueño le haya jugado de manera tan beneficiosa,
la tiene el carismático grupo de amigos que aquel verano de 1816 coincidieron
en los alrededores del Lago de Ginebra.63 Lord Byron alquilaba la Villa
Diodati, y un día los Shelley lo visitaron y se instalaron varios días allí;
luego la pareja se trasladaría a la Maison Chapuis. 64 Aquel verano, el grupo conformado por su entonces marido, el
poeta Percy B. Shelley, sus amigos Lord Byron, y el médico de éste, John William Polidori, solían reunirse
a intercambiar anécdotas. Entre los temas, se dice que Byron se habría referido
a los experimentos de Luigi Galvani y Erasmus Darwin (bisabuelo de Charles Darwin)
sobre la utilización de la electricidad para revivir cuerpos inertes;
todos estos datos debieron suponer auténticos satoris para la escritora.
Boris Karloff y Josephine Hutchinson, en un break del rodaje del filme de 1939,
Son of Frankenstein.
Se
decía que Darwin habría animado materia muerta. 65 ¿Aquello era posible? «La
posibilidad de devolverle la vida a un cadáver o a distintas partes del
cuerpo», escribiría en su diario quien para esa época (1816) ya había empezado
a llamarse “Señora Shelley”66. Un día de esos, de intensas tormentas y lluvias torrenciales, Byron,
habría sugerido (abría impuesto un reto, sería más exacto) a cada uno de los
miembros de aquel cenáculo que escribieran su propia historia sobrenatural. 67 He aquí, el pulso que
motivaría la creación de la primera obra de ciencia ficción. Mary no demoró en
relacionar la actitud de Erasmus Darwin con la hazaña de Prometeo, aquel
atrevido héroe mitológico, quién a base de creación empezó a competir con Dios.
Hay que suponer que esta idea que atentaba a la moral, resultaba grotesca
a la misma Shelley. Si Prometeo competía con Dios, todo indicaba que era el
mismo Satán. De ahí que la creación-criatura del científico tuviera rasgos horribles y
apariencia malévola.
En el segundo caso, Olimpia, el personaje del relato El hombre de arena 68, de E.T.A. Hoffmann,
publicado un año antes de la novela de Mary Shelley, podría ser un precedente
—inconsciente o no— de Hadaly, la llamada Andreida de La Eva futura. A su vez, en la
figura de Spalanzani persiste el científico perverso. Este relato de Hoffmann
sería toda una mina de creatividad para algunos artistas. Empezando por los
libretistas franceses Jules Barbier y Michel Carré quienes escribieron Les contes fantastiques d'Hoffmann69; y al parecer Jacques Offenbach
quien había asistido a esta producción, se sintió motivado para montar la ópera Los cuentos de Hoffmann, con libreto del mismo Barbier. En
1931, Hans Bellmer asistió a una producción de Max Reinhardt de la ópera de
Jacques Offenbach: Los cuentos
de Hoffmann. Y quedó
tan impresionado por la extraña relación entre el protagonista Hoffman con la
autómata Olimpia. Tuvo una revelación en el hecho de que Spalanzani construyera muñecas
mecánicas que aparentaban tener vida y de que Hoffman (el personaje) se
enamorara de una de ellas (Olimpia), hizo que Bellmer se sintiera motivado para
terminar de dar precisión a su obra más famosa, la escultura denominada La poupée. 70 El artista lo diría de este modo: «para construir una
niña artificial con posibilidades anatómicas capaces de
recrear las alturas de la pasión e incluso la invención de
nuevos deseos.» La escultura y la fotografía van de la mano para Bellmer. Con
la escultura logra consistencia, atmósfera de teatro, perspectivismo; con la
fotografía logra extraer de la realidad un fotograma para hacerlo eterno.
Congelando así un extracto de memoria. A su vez, La
poupée 71 se convertiría en una especie
de satélite (o arco iris en Gomorra para el contexto socio-cultural de la época) de los artistas
posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Así mismo, se percibe en la famosa escultura de Bellmer el más claro antecedente
de la malignidad y extraño erotismo de las llamadas nínfulas 72: que van desde Lolita 73, 74, pasando por la mayoría de las modelos que posaron para las
fotografías de David Hamilton75, las gauchas Araceli Tennenbaum 76 y Anita 77; añadiendo
alguna que otra quinceañera, de las que fue a Cornish con el único objetivo de
visitar a Salinger, y que el viejo J.D. no se negó a dejarlas pasar; hasta las
cinematográficas Latika 78 y Gogo Yubari 79 (guardaespaldas de O-Ren
Ishii 80). En la esquina opuesta, (mucho más
recatadas que este grupo) se concentrarían un buen puñado de mojigatas
cantantes yé-yé francesas o varias modelos de muñecas japonesas Dollfies.
Detalle de La poupée, Hans Bellmer
En su ensayo Ishiguro, el otro rostro de la
novela, el novelista ecuatoriano Leonardo Valencia, escribió «La novela
seguía siendo un cristal por el que se contaba y traslucía una historia. Las
historias merecen siempre contarse, pero si esto ha de hacerse por medio del
lenguaje de la novela, lo sugerente es hacerlas pasar como por un prisma no
sólo para iluminar sino para lograr la riqueza del espectro al descomponer la
luz.» Se han señalado a otras tres obras literarias, como antecedentes de La invención de Morel: Locus Solus, de Raymond
Roussel, 1914, El vampiro,
de Horacio Quiroga, 1927, y XYZ,
novela del peruano Clemente Palma, de 1934. Tres inventos, tres científicos (y
si no es el caso, sí curiosidad científica). A continuación paso a desbaratar
la trinidad, pues agregaré una obra más, el cuento El espectro, también de Horacio
Quiroga. Los dos relatos del escritor uruguayo-argentino tienen dos rasgos
comunes entre sí: el cine y los espectros. Y juntos abordan algunos de los temas
que se desarrollan en La
invención de Morel: el triángulo amoroso, la muerte, las proyecciones, la
imposibilidad de comunicación, la levedad, la obsesión, etc. Pero un
aspecto hace que los dos relatos de Quiroga se diferencien de la novela de
Bioy Casares: la capacidad que uno de los protagonistas lograba superar la
dimensión en la que se encontraba. En este caso, escapar de la proyección y
pasar a ser percibido en la realidad objetiva.81 Algo que nunca se logra en La invención de Morel. A su
vez, en la obra de Roussel y de Palma, pervive el inventor (símbolo que conjuga
la decadencia y la ciencia). Antecedentes de Morel: Martial Canterel y Rolland
Poe, respectivamente. En ambos casos (Roussel y Quiroga) el invento carece de
profundidad científica. Las circunstancias son resueltas de las maneras más
sutiles. En la obra del francés, lo resuelve entre líquido e inyecciones (la resurrectine, inventado por
Canterel); en el caso del uruguayo, sobre su texto se instala una cortina de
humo sobre la ciencia y de esta manera, el misterio pasa a ser la esencia misma
del texto. La máquina del científico Morel (Bioy Casares), la holo-recorder&projector,
por llamarlo de algún modo, se diferencia del invento de Rolland Poe (Palma),
en que luego de su “absorción” (de su registro, sería más exacto) destruye al
sujeto, es decir un diabólico invento que demuestra su lado cerebral, en su
intención por anular la evidencia. En el caso de Poe, el ser —que ha sido
duplicado— y su “forma”, ambos pueden coexistir sin ningún problema; salvo que
estas creaciones, a los que Rolland Poe ha denominado “homúnculos”, tienen un
tiempo de “vida”. Y esto es, mientras dure la radioactividad acumulada en cada
andromorfo. El seudocientífico lo explicará de esta manera: «La radioactividad
ejerce una acción sustantiva en la vitalidad, energía y multiplicación de las
células que, de inertes y trabajosamente conservables, se convierten en dóciles
y evolutivas»82, pero una vez que se agote la
radioactividad «por delicuescencia, o sea, que todo el organismo se deshace y
licuefacta de un modo semejante al de la sal común en la humedad.» 83. Aunque esto no representará
en el futuro, ningún problema mayor para Rolland Poe, pues el líquido que resulta de este
proceso de transmutación es reutilizable. El filólogo y periodista español
David Felipe Arranz considera que «Para elaborar ideas fantásticas y hacérselas
creíbles al lector, el autor de ficción ha de partir de una premisa
fundamental: lo fantástico es la hipótesis sobre lo insólito.». 84
PLAY
Película que ha editado como mejor le ha parecido, y aun más, se
ha insertado como un personaje. ¿Y el producto final? Un collage de luces
y sombras que “aparentan” felicidad —y aun así, constituye la ilusión de
una eterna felicidad—, pero que a su pesar: “Mi alma no ha pasado, aún, a
la imagen”86, sabe que una
proyección es indiferente de la otra. Por ello, deja en manos del avance
de la ciencia, en la esperanza de que futuros hombres sean capaces de que la
proyección holográfica de Faustine, pueda alcanzar algún día a
tener conciencia de la presencia del escritor. Por la banda sonora, me
parece que Karma Police sería excelente para la parte
final de la película. Y no porque el título aluda al personaje de la
novela de Bioy. Es interesante, sí, el tema del fugitivo en ambos
casos; pero en realidad mi relación va porque tanto
el final de la novela como el de la canción aquí señalada, me causan
iguales emociones. Además que esta parte de la letra, me intriga por
demasía, pues parece que se la expresara Morel al fugitivo.
«
This is what you get,
this
is what you get
This
is what you get
when
you mess with us» 87
STOP
Esto último no puede ser cierto. Sabemos que las proyecciones son
posibles gracias a la energía de las mareas, que hacen funcionar la máquina de
reproducción de Morel: la holo-recorder&projector. Es decir, funcionará hasta que el
planeta Tierra exista. En realidad, el invento consiste, en que las
proyecciones asistan a una simulación de inmortalidad.
Sin embargo, la idea es que se proyecte hasta que Faustine tenga
conciencia del fugitivo (el escritor venezolano).
PLAY
He aquí, una lista de obras (tanto literarias, como
cinematográficas, video-clips y series de televisión) que han sido
influenciadas por La invención
de Morel (o simplemente
constituyen, en algunos casos, un retrato cinematográfico de la novela).
— El año pasado en
Marienbad (Alain Resnais/Alain Robbe-Grillet –guión-), 1961
-- L'invención de Morel (Claude-Jean Bonnardot/Michel Andrieu - guión-), 1967 (Tv)
-- L'invenzione di Morel (Emidio Greco/Andrea Barbato -guión-), 1974 89
— Celine y Julie van
en un barco (Jacques Rivette), 1974
— El
Unicornio (Black Moon) (Louis Malle), 1975
— Hombre mirando al
sudeste (Eliseo Subiela), 1986
— El libro de las
ilusiones (Paul Auster), 2003
— Lost (Jeffrey
Lieber, J. J. Abrams, Damon Lindelof), 2004-2010
— El afinador de
terremotos (Hermanos Quay), 2005
— Dance Tonight de Paul McCartney (video-clip dirigido por Michel
Gondry), 2007 90
— Querida Luisa (Javier Casis Arín), 2008
— Los motivos de
Rozman (Luis M.ª Díez Merino), 2008
— El fondo del cielo (Rodrigo
Fresán), 2009
Y no
dudo que esta lista adolezca de unos cuantos olvidos… y que además, siga
creciendo con el tiempo. Las obras literarias y ensayos críticos con relación a
la novela de Bioy Casares, corresponde a lo que llamaré El síndrome de las Páginas en
Blanco. Que consiste en llenar —sin ningún tipo de sugerencia — las hojas
en blanco que suelen traer algunas ediciones: comentarios, notas, anexos,
apreciaciones, etc, con la inocente intención de convertirse en epílogos,
prefacios, continuaciones, textos apócrifos (algunos en apariencia distinta,
distintos argumentos, pero al final animales
del mismo zoo). Dentro del síndrome estarían: Querida Luisa, Los
motivos de Rozman, El fondo del cielo e incluso mi novela Septiembre. Pero, muy aparte de eso, quiero enfocarme
en la muy respetable cantidad de películas que están basadas, influenciadas o
han sido adaptaciones de La
invención de Morel.
Sobre
el filme The Piano Tuner of EarthQuakes (El afinador de terremotos) del año 2005, Timothy Quay, uno de los
realizadores (el otro es su hermano gemelo Stephen) dijo: «La película es, en
cierto modo un homenaje a Bioy Casares y a La
invención de Morel, que ya había servido de fuente de inspiración en su
momento a Alain Robbe-Grillet para el guión de El año pasado en Marienbad (1961). Le escribimos al novelista y
nos contestó que nos daba los derechos sin inconvenientes. Pero nos volvió a
escribir al día siguiente para decirnos: “Me olvidé de que ya los había
cedido”. Optamos entonces por trabajar alrededor de la obra.»91
En un especial para Bazar Tv, el
autor argentino afirmó que si bien su novela era un homenaje al cine, no la
consideraba conveniente para una adaptación cinematográfica. «La invención
de Morel es una trampa para
cineastas. Una novela como esta, que tiene una explicación al final, que tiene
un solo personaje no sirve para hacer cine. Los cineastas han intentado hacerla
sin mucha suerte.»92 Pero no solo las diferentes adaptaciones de esta obra las
recordaría con pesar. Invasión,
de Hugo Santiago Muchnick, de 1969, un filme considerado de culto en su país, y
que contó con su colaboración en la elaboración del guión (además que estaba
basado en partes en su Diario
de la guerra del cerdo), lo recuerda de manera poco feliz. “No sé por qué
todas las películas que se rodaron sobre mis libros fueron en general
aburridas, 93 incluyendo El año
pasado en Marienbad, de Alain Resnais, inspirada libremente en La
invención de Morel" 94. Ignoro si Bioy conoció de Ghost, aquel famoso filme donde
Demi Moore combinó su sensual voz ronca con el corte de cabello de un chico; se
podría decir que esa película fue La
invención de Morel de las
masas populares. Sin embargo, pocos años antes de morir, en 1995, Bioy Casares
asistió al Teatro Nacional Cervantes a presenciar un montaje de La invención de Morel, dirigido
por Eva Halac. El espectáculo teatral consistía en una base de marionetas. Y el
resultado final, tal como lo recoge un artículo de diario Clarín, de finales de
1995, dejó maravillado al autor argentino.95 Por fin
había quedado satisfecho.96
Eva Halac Teatro, Versión de la novela de Adolfo Bioy Casares, 1995, Teatro Nacional Cervantes, Premio ACE (Asociación de Cronistas del Espectáculo)
Contrario
a lo que afirma Timothy Quay, Alain Robbe-Grillet negaba rotundamente que El año pasado en
Marienbad estuviera influenciado por La
invención de Morel. No negaba que hubiera leído la novela,
incluso años antes de escribir el guión para la película de Resnais, había escrito sobre
ella, 97 de manera muy entusiasta en una
revista. 98 Pero aparte de eso, sostenía que entre una y otra obra no existía ningún tipo de relación.99 No desperdició la ocasión para
acusar a Jacques Rivette de haber sembrado esa
opinión. Y de paso, señaló que un filme de su cuestionador sí “adolecía” de la
influencia de la novela del autor argentino. 100 Pero es
posible, que Robbe-Grillet, no era el único que había manifestado interés por
la literatura argentina que había sido traducida al francés. 101 Alain
Resnais ya habría venido asimilando la literatura fantástica del sur del
continente americano e incorporando estas lecturas en sus realizaciones. En su
corto-documental de 21 minutos, Toute
la mémoire du monde (Toda la memoria del mundo, de 1956), se
describe la BN (Biblioteca Nacional de París) en un debate interminable entre
la conservación de la memoria y el olvido. Para empezar, la biblioteca, es un
escenario del paradigma borgeano. Y hay más. En una de las escenas, se oye a un
lector susurrar por teléfono varias palabras en clave, su sentido apenas se
puede identificar, aunque una de las que se le escuchan es «Tlön»102. Anécdotas sobre el filme El año pasado en Marienbad abundan: «cuando
la terminamos, el productor decidió que no iba a estrenarse nunca, que uno no
debía burlarse de la gente hasta ese punto.»103, relata Robbe-Grillet. Por el tratamiento
de A (La Faustine de Marienbad), el guionista diría que Renais habría
monopolizado el personaje (partiendo del hecho de que la actriz que la
interpretaba Delphine Seyrig, era pareja sentimental del director): «Seyrig no
tuvo derecho a mi voz. Resnais se interesó por su personaje y en realidad fue
en gran parte creado por él. En mi versión la mujer era una especie de estatua
más carnal y más opaca.» 104
Sin embargo, la
descalificación del productor sumió el destino del filme en una incertidumbre.
Relegada por un tiempo a exhibiciones privadas 105, en una de aquellas, Claude Ollier106 llamó a Robbe-Grillet para felicitarlo por
el filme y anexionando: «Mais c'est L'Invention de Morel»107. Alain Resnais no habría entendido el
enunciado, al desconocer el libro 108. Tal parece que el carácter ambivalente, de
las obras aquí en cuestión: La
invención de Morel y El año pasado en Marienbad, ha
pasado a desarrollarse del mismo modo en el bando de los franceses.
Entrevistador.- ¿La idea fue suya o de Resnais?
Robbe-Grillet.- De ninguno de los dos. El productor tenía un contrato con
Resnais, Hiroshima mon amour había
sido un gran éxito y él quería hacer ahora una película sobre la guerra de
Argelia. 109
Cualquier pregunta sobre
la génesis del filme es material para alimentar distancias con respecto a la
novela de Bioy Casares, aun así, algo que es difícil negar, es un punto en
común de ambas obras (novela y filme): la persuasión. 110-111 Tanto en el libro como en la película,
ambos protagonistas persiguen a un objeto amoroso e intentan con todo tipo de
argumentos e insistencia: “insertarse” en las vidas de estas mujeres. 112 En el caso del filme, la cámara, «que es
un poco una subjetiva de los ojos de alguien»113 (X)
«vaga por el hotel y se detiene de repente en una joven.»114 Según
el guionista, X, al no tener argumentos válidos para acercarse a aquella mujer
desconocida (A), «inventa una historia completamente clásica: un hombre conoce
a una mujer pero se desencuentran. Eso es todo.» 115 En el caso del libro, el fugitivo quiere
pertenecer a la dimensión holográfica en que existe Faustine. Y en el del
filme, X quiere aparecer en la memoria de A, pues alega que existió en su
pasado. De igual modo, las diferencias entre ambas obras también son notables.
Si en el caso de la novela, el autor permite una explicación al final… en el
filme no sucede así. Fiel a la lógica de los sueños: no se esfuerza por
alcanzar precisión. Lo que en la novela se podría traducir como «un acto de
bondad hacia el lector», en el filme se prescinde de cualquier tipo de
explicación. Y sin embargo: FIN. Lo que podría traducirse como… «El espectador
no importa», es apenas una posibilidad. Lo acertado del filme de Resnais & Robbe-Grillet es que carece de una sola
interpretación.
Sobre este filme, el cineasta galés Peter Greenaway, ha
declarado: «Hay pocos, muy pocos films en los que puedo pensar como creadores
de verdadero cine. El año pasado en Marienbad, tal vez, sea lo más
cercano que puedo sentir. Se acerca a la noción de verdadera inteligencia
cinemática. No está esclavizado al texto. No está esclavizado a la narrativa.
Deconstruye todos estos fenómenos y crea un producto que es verdadera y
absolutamente cinemático, porque no puede existir en ninguna otra forma.». ¿Ni
siquiera en el sueño? Ni siquiera en el
sueño, salvo que es como un sueño. El filme de Resnais se sirve de las extrañas
estructuras y de la lógica del universo onírico para armar su trama. De esta
manera se sustenta la extrañeza de aquel argumento. Sin embargo, no se puede
negar que El año pasado en
Marienbad le entrega al
espectador, la experiencia de percibir otro tipo de lenguaje: regido a su vez
por un orden místico y particular. Es sin ninguna duda, el tipo de cine que le
hubiera gustado apreciar a alguien como Antonin Artaud.
«Esta
película no sigue ningún sentido de lógica. Describe otro mundo para ti, a la
vez familiar y diferente, como en tus sueños. Adéntrate, con tus emociones, con
tus sentidos. Permítete ser llevado lejos, es una jornada la que te ofrezco.».
Con estas palabras, el cineasta francés Louis Malle invitaba a los espectadores
a adentrarse en el mundo de su filme El
Unicornio (Black Moon), muy relacionado con El
año pasado en Marienbad, por su aspecto críptico. Steven Soderbergh,
tiene una anécdota sobre este filme, de un encuentro entre Billy Wilder y Louis
Malle.116 A primera vista, el uno es la
antítesis del otro. Es sabido que Wilder, quien se quedaba dormido en las
proyecciones de los filmes de Antonioni, postulaba por un cine comercial y
efectista, en cambio Malle estaba relacionado con la Nouvelle Vague, así de simple.
Mientras el francés buscaba recursos creativos que contribuyeran a la evolución
del lenguaje cinematográfico, el norteamericano llevaba a cabo fórmulas
cinematográficas. Para Wilder, un riesgo así, como el de Malle, no era
aconsejable; desde su perspectiva, una empresa así vislumbraba en el horizonte,
cuantiosas pérdidas económicas.
Black Moon también tiene relación con Celine
y Julie van en un barco. Ambas tienen la apariencia de ser cuentos de hadas
protagonizados por adultos. Si el primero es Alicia
en el país de las maravillas el
segundo sería A través del
espejo y lo que Alicia encontró allí.
El
libro de las ilusiones de Paul Auster, un autor esencialmente
borgeano, reitera en ciertos temas que aborda Bioy Casares en su novela. Sería
exagerado decir que están relacionados. 117
Es más
preciso, lo siguiente: Si La
invención de Morel es el
cine, El libro de las
ilusiones, es un cajón de películas. De películas que no hemos visto. Allí
está toda la época del cine mudo, los años veinte, Héctor Mann es una especie
de Morel, con un talento maldito para la desaparición, Louise Brooks (a quien
Auster ya homenajeó en su filme Lulu
on the bridge).
Thomas Beltzer, quien afirma que «La naturaleza
esencial y el significado de la película (El año pasado en Marienbad) es
completamente dependiente de su relación escondida con (La invención
de) Morel.» Aun así,
el silencio de los Alain, se ha mantenido inmutable y de esa
manera ha rechazado cualquier teoría, que acuse deuda creativa hacia el
tinglado Biorges. La serendipia siempre será una posibilidad, pero en este caso, varios
estudiosos, críticos literarios y cineastas no lo considerarían para relacionar
la cuestión: Morel-Marienbad.
No hay ecuación. En todos estos años, se ha seguido sosteniendo que se trata de
una influencia no declarada. Tal es el caso, de La Enciclopedia Británica, que en el
archivo del autor argentino, deja leer el siguiente anexo: «La novela sirvió de
base para el script de la película de Alain Robbe-Grillet para El año
pasado en Marienbad». Además que en el filme, es perceptible que la
dirección de arte emula o se relaciona con el concepto artístico de las obras
de Paul Delvaux y Giorgio De Chirico. 118 El
trabajo más reconocido de ambos está fuertemente emparentado con las imágenes
que evoca la lectura de La
invención de Morel. Pero sin ir más lejos, la prueba más clara de que el
principal teórico del nouveau roman, siempre estuvo
seducido por las posibilidades que le significó la lectura de la novela de Bioy
Casares, se encuentra ahí mismo, en el libro, como un puente entre ella y el
título del filme: «gente que baila, que pasea y que se baña en la pileta, como
veraneantes instalados de hace tiempo en Los Teques o en Marienbad». 119
Luego de cada una de estas pruebas,
vale interrogarse tal cual lo hace Thomas Beltzer: «¿Entonces por qué
Robbe-Grillet y Resnais ocultan el hecho de que (El año pasado en)
Marienbad es un filme con una versión divergente de (La invención de)
Morel? ¿Es porque son eurocéntricos que piensan que el arte no debe tener
nada que ver con el género de ciencia ficción / terror?» 120
Adolfo Bioy Casares + Jorge Luis Borges > Alain
Robbe-Grillet + Alain Resnais
Los casos de Hombre mirando al sudeste y El afinador de terremotos son dos casos de declaraciones de
amor a La invención de Morel (sobre el gran autor argentino,
los hermanos Quay han declarado «sentirse en sintonía por su concepción de una
ciencia ficción poética»).121 En el primer caso, el de Hombre
mirando al sudeste, el filme toma elementos de la obra de Bioy Casares y
los traslada a su mundo. Por ejemplo, aquella hipótesis sostenida por varios
lectores y críticos literarios, de que la isla Villings era una alusión, una
metáfora del hospital psiquiátrico, y a su vez, el círculo social de Morel, se
trataban de meros «pensionistas de un manicomio». En el filme se resuelven
concretamente: manicomio y pacientes. La configuración social, dentro del filme
también ha sufrido una transformación a partir de la novela: El Dr. Julio Denis
es una suerte de híbrido entre Morel y del fugitivo que llega a la isla.
En el personaje de Rantes, se concentran atractivos elementos, que
al día de hoy, si no son patentes exclusivas de la novela, sí son
paradigmáticos: la alucinación y los hologramas. 122
Lejos de explicar su situación en el planeta Tierra con un delirio
ficcional y paranoico, del calibre de las ficciones de un Philip K. Dick,
sustentando la presencia de Rantes como el producto de un rayo láser satelital
que ha sido emitido por un estímulo
desinhibidor que estaría ubicado en algún lugar del centro
psiquiátrico; y que a su vez era utilizado por la computadora cósmica para
proyectar hologramas, con el fin de transmitir y receptar información en la
Tierra. 123 En cambio no, simplemente es
resuelto de la manera más burda: se trata de un loco.
La historia de Hombre
mirando al sudeste se
desarrolla en un extenso flash back, una voz en off (Julio Denis) rememora, su
experiencia con Rantes y Beatriz Dick. La soledad, los hechos inexplicables, el
amor, son temas que también son abordados. Por la extrañeza de la llegada de
Rantes y su influencia sobre las demás personas de su entorno, este filme ha
sido relacionado con Teorema, de Pier Paolo Pasolini; sin embargo
su auténtico norte —o sudeste— es realmente la novela del autor argentino. 124 No hay duda
de esto. Eliseo Subiela, su director, hace además, varias referencias a otras
corrientes literarias, como el surrealismo y el realismo mágico. En escenas
como la recreación de la pintura “Los amantes” de René Magritte, o el
grado de simbolismo y enigmático valor que puede alcanzar, detalles como el
líquido azul saliendo de la boca de una mujer (cuando está amando) o el estado
místico que puede lograr algo tan cotidiano como cambiarse de zapatos. Hay más
de un par de homenajes encriptados a otros literatos que han acariciado el tema
de los fantasmas: Dr. Julio Denis (es una referencia a Julio Cortázar, a su
vez, Beatriz Dick (es un homenaje a Dante y Philip K. Dick).
En el segundo caso, El afinador de terremotos, de
los hermanos Quay, quienes no escatiman en elaborar símbolos y dejarlos como
huevos de pascua a lo largo del filme. Homenajes abundan. Amira Casar (Islas
Malvinas); César Sarachu (Felisberto Hernández); Gottfried John, en el papel
del Doctor Droz (Morel). Empezando por ser una sinfonía distorsionada de ese
concierto mayor, que es La
invención de Morel. Algunos elementos, como la isla, la crisis de la
memoria, el invento, la obsesión, el aspecto hipnótico de la protagonista, el
erotismo etéreo, etc, si bien permanecen, el resultado es distinto. Más
emparentado a una historia de Julio Verne, como El castillo de los Cárpatos desarrollada en La isla de los muertos, de
Arnold Böcklin, con la actuación de Martial Canterel en el papel del Doctor Droz (Locus Solus,
de Raymond Roussel). Y con marionetas ejecutadas por un
referente de los Quay, el cineasta checo Jan Švankmajer. Medito: ¿Qué hace que
el libro de Bioy Casares sea tan motivador, tan seductor e influyente?125 La
lista es grande, varios creadores han partido de ahí, lo han emulado, o han
situado sus tesis en el imaginario de aquella obra literaria. ¿Acaso cada uno de
ellos constituye el “hombre” del futuro, al cual se remitía suplicante el
narrador de la novela? ¿Son cada una de ellas respuestas piadosas a aquel
informe? Suponiendo que sus ficciones (libros, filmes, u otras formas de arte)
sean propuestas de máquinas creadas exclusivamente para resolver la cuestión de
“presencias disgregadas”. Pregunto: ¿Han sido capaces de reunir las conciencias
de Faustine y del escritor? 126 ¿De Lulú y de Bioy? Por ahora sólo queda subirle el volumen al
disco de Radiohead 127, y muy concretamente cuando se
acerque el final de Karma
Police 128, imaginar que Bioy Casares ha pactado,
en otra vida, en otra época, el encuentro con Faustine en una playa (cualquier
playa): Montauk (¿por qué no?), donde Faustine tendrá el rostro de la chica de Perugia 129, haciendo señales con la mano, a la distancia.
Un saludo (envuelto de viento de playa) que se lo reconocerá en otra galaxia,
en otra dimensión, pero no en ésta, no en aquella. Los gritos animosos de la
chica (intentando excitar la memoria) pasarán a través de él y no lo
interpretará. Y Bioy, tal cual Marcello Rubini 130, se alejará
por la playa diciendo frases que aparentarán no tener sentido: «Yayoi mientras mire a Faustine, no te olvidaré, ¡y yo
creí que no te quería!».
33 Documentos como la entrevista que Fernando Martín Peña y Sergio Wolf, realizaron para la revista Film a Bioy Casares, en julio de 1995, deja claro que el autor ya había estado fascinado mucho antes con la actriz.
«Pregunta: Usted dijo que la inspiración para La invención de Morel llegó a usted, al menos en parte, a partir de la desaparición de Louise Brooks en el cine. ¿Qué pasó entre usted y Louise Brooks?
Adolfo Bioy Casares: Yo estaba profundamente enamorado de ella. Yo no tuve suerte, porque ella desapareció rápidamente. Se fue a Europa, hizo una película con Pabst, y luego no me gustaba tanto como cuando ella estaba en Hollywood. Y luego, desapareció muy pronto de las películas.
Pregunta: ¿Podría ser considerado como uno de los personajes de La invención de Morel?
Adolfo Bioy Casares: Sí, ella sería Faustine.
Pregunta: Es gracioso, porque todo el mundo se enamora de Louise Brooks a través de sus películas alemanas
Adolfo Bioy Casares: Bueno, yo no.»
34 En un artículo periodístico, a La Nación, del 24 de febrero de 1980, Bioy Casares dice lo siguiente: «Cuando apareció el cine sonoro hubo una discontinuidad, perdimos a muchísimos actores que eran amigos (…). Todo eso trajo un ejercicio de nostalgia. ¿Por qué, entonces, cuando escribo no voy a contar situaciones en las que a mis personajes les pasan cosas parecidas a las que me pasaron a mí?».
35, 36, 37 La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares, Emecé, Buenos Aires, 1953- Quinta edición, 1972
38 Si se observa detenidamente, algunos de los invitados del científico Morel, son homenajes encriptados a Irene Rich, Marion Davies o William Haynes.
39 Áyax, un perro.
40 —«En el proceso de construcción de un personaje, en este caso sus personajes femeninos, tanto física como psicológicamente, nada se deja al azar. El personaje es un conjunto de significados en el que todo cuenta. Por ejemplo (…) he leído que el nombre de Faustine en La invención de Morel viene del mito fáustico...
—Sí, pero viene, sobre todo, por una Faustine de otra novela... [Bioy se esfuerza por recordar] (…) Faustine es el personaje de alguna otra novela famosa [sonríe] y yo me enamoré de ella.» (Entrevista de Juan Pedro Molina Cañabate, El Escorial, 15 de agosto de 1994)
41 «En la novela, Morel explica su invento que asegura la inmortalidad pero por medio de una muerte anticipada. Un pacto fáustico, pero al revés: el narrador se enamora de Faustine, un Fausto hecho mujer, pero sobre todo un Fausto falso: "Faustine" se pronuncia fausse en francés, "falsa" como las figuras que simula La invención de Morel.» De la amistad y otras coincidencias: Adolfo Bioy Casares en el Uruguay. Capítulo [8] "La invención de un mundo real". Coordinación de Lisa Block de Behar e Isidra Solari, Centro Cultural Internacional de Salto, Montevideo 1993.
42 Personaje del filme El afinador de terremotos, de los hermanos Quay.
43 Actualmente Tuvalu (se denominó Archipiélago de las Ellice o Islas Elice hasta 1975) se encuentra a punto de desaparecer entre las aguas del Pacífico Sur. Se estima que desaparecerá completamente durante el transcurso del siglo XXI (a la altura del año 2050).
44 Nota del editor, La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares.
45 En referencia al libro Las ciudades invisibles, del autor italiano.
46 Delvaux señaló en su juventud: «Mi pasión primordial fue con los libros de Jules Verne.... Estaba completamente fascinado por el grabado de Riou mostrando a Otto Lidenbrock el sabio geólogo de Viaje al centro de la Tierra. Reproduje esto por vez primera en 1939 en las Fases de la Luna I. » (Carels, 2004, p. 35)
47 «La invención de Morel se vincula con preocupaciones esenciales, matizadas según los intereses de un período en el que adoptaba una nueva estética.» (La invención de Morel; Plan de evasión; La trama celeste. (Caracas: Biblioteca Ayacucho. Edición crítica y anotada. Prólogo, establecimiento del texto, variantes, notas, cronología y bibliografía de Daniel Martino). Daniel Martino, custodio y editor de la obra de Adolfo Bioy Casares.)
48 En una conferencia, celebrada durante la Feria del Libro de Zaragoza, en junio de 2009, dentro del programa Literaturas del mundo, el escritor argentino Rodrigo Fresán, dijo entre otras cosas de la obra literaria del autor de La invención de Morel: «Los héroes de Bioy no pueden vivir sin las mujeres, pero tampoco con ellas; esos hombres son el telón de fondo sobre el que se proyectan las mujeres» Y agregó además, que si a las mujeres Bioy las presentaba como "artefactos", los hombres eran "amantes e ingenieros".
49 «Citado varias veces por Borges y por Bioy, el Dr. Moreau, personaje de la novela de H. G. Wells, dueño y señor de la Isla, es un antecedente de Morel, tal vez demasiado evidente, que forma parte de esa saga de médicos dedicados a una genética abusiva, una práctica severa, disciplinaria, que las narraciones de Bioy frecuentan.» De la amistad y otras coincidencias: Adolfo Bioy Casares en el Uruguay. Capítulo [8] "La invención de un mundo real". Coordinación de Lisa Block de Behar e Isidra Solari, Centro Cultural Internacional de Salto, Montevideo 1993.
50 El contrato original de publicación, celebrado con Editorial Losada, el 31 de julio de 1940, prueba que el título de la novela fue, casi hasta último momento La invención de Guerin. El tardío reemplazo por Morel se debió, según Bioy Casares, a que “quería ponerle un nombre francés que se pudiera pronunciar en español de un modo correcto” [Cit. en Barrera, Trinidad (ed.), Adolfo Bioy Casares. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica (Semana de Autor), 1994, p. 77]. Cf. Sorrentino, op. cit., p. 83: “[Y]o no quería usar un nombre francés que fuera difícil de pronunciar, y entonces puse uno que se pronuncia igual en francés y en español: Morel”. [Cf. Cross et alii (ed.), Bioy Casares a la hora de escribir. Barcelona: Tusquets, 1988, p. 66.] Tomado de la cita a pie de página número 83, del libro La invención de Morel; Plan de evasión; La trama celeste. (Caracas: Biblioteca Ayacucho. Edición crítica y anotada. Prólogo, establecimiento del texto, variantes, notas, cronología y bibliografía de Daniel Martino). Daniel Martino, custodio y editor de la obra de Adolfo Bioy Casares.
51 Sodoma y Gomorra, es el cuarto libro de un total de siete novelas que conforman la monumental En Busca del tiempo perdido (1913-1927).
52 Un registro que da fe de la atención del argentino hacia la obra del autor británico, resulta su «Elogio de Wells» publicado en Los Anales de Buenos Aires, con fecha 9 de septiembre de 1946.
53 «si las múltiples vías de contacto existentes entre La isla del doctor Moreau de H. G. Wells y La invención de Morel de Adolfo Bioy pudieran resumirse en una sola palabra, esta sería «amargura», pero una amargura alucinada, poliédrica, atroz y descarnada en la obra del novelista inglés y refinada y fantasmal en la del gran amigo de Borges, quien se ocupó de prologarla en 1940» A vueltas con lo fantástico, de David Felipe Arranz, 20 abril 2008, Clarín revista de nueva literatura.
54 Alik Cavaliere (Roma, 1926-Milán, 1998). Fue director de la Academia de Bellas Artes de Brera.
55 A y Z esperando al amor está relacionado a sus trabajos acerca del mito de Apolo y Dafne. Cuya naturaleza de atracción y rechazo lo relaciona también con la temática que aborda La invención de Morel.
56 Lejos de lo que se pueda suponer, Los amantes, es una alegoría al aspecto que tenía el cadáver de la madre de Magritte cuando la sacaron del río. La tela de su camisa le cubria el rostro. Este acontecimiento lo presenció Magritte y lo marcaría fuertemente. Por ello, el duelo destruye el beso, cualquier idea de felicitadad.
57 “Androide”, derivado de su protagonista la llamada Andreida; En la actualidad existe la Liga de Androides Independientes (AIL, por sus siglas en inglés), cuyos miembros son todos los robots que existen en la Tierra y que promulgan por la extinción del hombre. Es más, creen que la época de los seres humanos está llegando a su fin.
58 Seguramente en la lectura de este tipo de personajes, Bioy Casares se debió reconocer un poco. La característica del fugitivo sería una constante seducción que influía en sus textos literarios y lo llegaba a barajar (sin duda, de forma lúdica) como opción vital: «Menos mal que este año trabajé. Escribí una novela, El compromiso de vivir, que estoy corrigiendo; una Memoria sobre la pampa y los gauchos; un cuento, El jardín de los sueños, y ahora un segundo cuento [ilegible]: uno y otro, Dios mío, tratan de fugas. ¿Recuerdas que en el Théåtre des Champs Elysées, en el 49, la primera noche que salimos, me dijiste que sentías gran respeto por los que huían? Me gustaría compartir hoy esa convicción. En todo caso no me parece improbable que dentro de poco me convierta en fugitivo.» Carta a Elena Garro, fechada Mar del Plata, el 21 de abril de 1969.
59 La Eva futura. Conde Villiers de l’Isle-Adam. Colección: El Club Diógenes (1998)/ traducción de Mauricio Bacarisse.
60 El hada ignorante, de René Magritte, es la obra con que se recreó la portada de la edición de La Eva futura, de la Colección: El Club Diógenes (1998)/ traducción de Mauricio Bacarisse.
61 “Hadaly” se denomina la canción y fue escrita por Santiago Auserón, vocalista de la agrupación.
62 Mary Shelley. Muriel Spark. Londres: Cardinal, 1987. 63 Así es como se conoce al Lago de Lemán. Es célebre porque en sus alrededores, en diferentes épocas han ido a residir números escritores y artistas, que van desde «Ernest Hemingway (se dice que escribió algunos capítulos de Adiós a las armas en el típico chalé suizo conocido como Pensión de la Forêt); Graham Greene recorrió Europa teniendo como campamento base la ciudad de Vevey; Vladimir Nabokov vivió en un hotel de Montreux desde donde disfrutaba de la vista del lago Lemán. Respecto a este lugar diría alguna vez “ese lago que vale toda la plata líquida a la que se parece”. Oscar Kokoschka se inspiró en esta región para pintar algunos de sus cuadros más famosos; Fedor Dostoievski escribió El jugador y El idiota en un apartamento de Montreux, e incluso se especula sobre la posibilidad de que El lago de los cisnes del compositor ruso Tchaikovsky (que también residió en esta zona) esté inspirado en el lago Lemán, posibilidad no tan improbable si se tiene en cuenta que esta región es una de las que aparece con más frecuencia en los libros que componen la Historia de la Literatura Universal.» El lago de los tres soles, Álvaro Colomer. El mundo. Septiembre de 2008, número 78. 64 «En el verano de 1816 visitamos Suiza y nos convertimos en vecinos de Lord Byron. (…) Pero resultó ser un verano húmedo y desagradable, la lluvia incesante nos impedía con frecuencia salir de casa. Unos volúmenes de historias de fantasmas, traducidos del alemán al francés, cayeron en nuestras manos. (…) No he vuelto a leer aquellas historias desde entonces, pero permanecen frescas en mi mente, como si las hubiese leído ayer» Mary Shelley. Muriel Spark (1997) Barcelona, Lumen.
65 «Muchas y largas fueron las conversaciones entre Lord Byron y Shelley, a las que yo asistía como una devota pero, casi siempre, silenciosa oyente. Durante una de esas conversaciones, se discutieron varias doctrinas filosóficas y, entre ellas, las referidas a la naturaleza del principio de la vida, y también la posibilidad de que dicho principio llegara a ser algún día descubierto y divulgado. Hablaron de los experimentos del doctor Darwin» Mary Shelley. Muriel Spark (1997) Barcelona, Lumen.
66 Shelley: The Pursuit. 1974. Richard Holmes. Londres: Harper Perennial, 2003.
67 «Cada uno de nosotros escribirá una historia de fantasmas”, dijo Lord Byron, y su propuesta fue aceptada. Éramos cuatro». Mary Shelley. Muriel Spark (1997) Barcelona, Lumen.
68 Incluido en el libro de 1817, Cuentos nocturnos (Nachtstücke).
69 Los cuentos fantásticos de Hoffmann, producida en el Teatro Odeón de París en 1851.
70 Pero la creación de esta escultura no se remite a una sola influencia, sino a varias… dos de ellas serían: La obsesión de Bellmer por su prima adolescente Ursula Naguschewski, y una caja de juguetes de su infancia, que recibió de su madre.
71 La primera versión de La poupée nació en 1933. Y la producción de esta escultura, su autor la extendería hasta 1945.
72 «Entre los límites temporales de los nueve y catorce años surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana sino de ninfas (o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a esas criaturas escogidas.» Lolita, de Vladimir Nabokov. Publicada el 25 de septiembre de 1955. Editorial Olympia Press. París.
73 Varios ejemplos de lolitas en el cine: Mathilda Lando (Natalie Portman), Lux Lisbon (Kirsten Dunst). En el mundo del espectáculo hay varios ejemplos: las chicas del dueto ruso t.A.T.u., las modelos de 47 street, todas ellas son nínfulas.
74 «Vladimir Nabokov acuñó un término específico para esa Lilith humbertina: nymphet, una especie de diminutivo de ninfa (nymph en inglés). El primer traductor de Lolita al castellano, Enrique Tejedor, tradujo nymphet como nínfula, traducción eufónica del vocablo que también adoptó Francesc Roca en su, al parecer, ya definitiva traducción de Lolita. (…) Una nínfula es una adolescente de entre 9 y 14 años (aunque algunas pueden llegar hasta los 16) que adopta actitudes propias de una mujer sexualmente adulta pese a que su cuerpo femenino aún no esté formado. No tienen acné, aunque se atiborren de comida grasienta, y jamás engordan. Su naturaleza es ambigua, una mezcla de “tierna y soñadora puerilidad y especie de desconcertante vulgaridad”.» Humbert Humbert y la fidelidad ninfúlica, Conchi Sarmiento. (Lo que está entre comillas es una cita de la novela de Nabokov)
75 Fotógrafo y cineasta inglés (Londres, 1933). Famoso por sus fotos de erotismo tierno, cuya temática (en primer instancia) evocaría la figura del escritor Lewis Carroll, mas no su trabajo, del cual su efecto fotográfico próximo al sueño es reconocido a nivel mundial con el nombre de efecto Hamilton.
76 Personaje de la nouvelle Luna Caliente del autor argentino Mempo Giardinelli.
77 Personaje (al que dio vida Mel Lisboa) de la telenovela brasilera La presencia de Anita. La miniserie estuvo basada en la novela de 1947, de Mario Donato: Presença de Anita.
78 Personaje del filme Slumdog Millionaire de Danny Boyle, interpretado por Tanvi Ganesh Lonkar, en el papel de Latika, en su etapa juvenil.
79 Personaje del filme Kill Bill de Quentin Tarantino, interpretado por Chiaki Kuriyama.
80 Personaje del filme Kill Bill de Quentin Tarantino, interpretado por Lucy Liu.
81 He aquí, un claro antecedente de filmes como La rosa púrpura del Cairo de Woody Allen (en referencia a la escena donde el protagonista del filme sale de la pantalla para irse con la espectadora). La antítesis de este recurso narrativo, su efecto contrario, estaría en a) El moderno Sherlock Holmes (1924), donde Buster Keaton mientras tiene un sueño, aventura que "entra" en la pantalla de una película e interactúa con el contenido del paisaje cinematográfico. b) Europa (1991), de Lars von Trier, la escena donde el niño dispara el arma sobre una proyección (a mayor escala) y el desarrollo en la proyección, produce la ilusión de continuidad; aun con lo absurdo de los planos, la narración del filme no decae.
82, 83 XYZ, Clemente Palma, Ediciones “Perú Actual” Lima, 1934
84 A vueltas con lo fantástico, de David Felipe Arranz, 20 abril 2008, Clarín revista de nueva literatura.
85 La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares, Emecé, Buenos Aires, 1953- Quinta edición, 1972
86 La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares, Emecé, Buenos Aires, 1953- Quinta edición, 1972
87 Fragmento de la canción Karma Police, del grupo de rock británico Radiohead.
88 «Definida por Bioy Casares como “ficción de trascendencia ambivalente”» La invención de Morel; Plan de evasión; La trama celeste. (Caracas: Biblioteca Ayacucho. Edición crítica y anotada. Prólogo, establecimiento del texto, variantes, notas, cronología y bibliografía de Daniel Martino). Daniel Martino, custodio y editor de la obra de Adolfo Bioy Casares.
89 La versión cinematográfica que el director italiano Emidio Greco hace de la novela de Bioy, cambia un par de aspectos en el argumento de la historia: el lugar geográfico y el idioma. En la novela del autor argentino, se desarrolla en Villings (ficticio), una isla del archipiélado Ellice, esto es en el Pacífico Sur; y el narrador es un fugitivo de nacionalidad venezolana. En la película se trataría de una isla en el mediterráneo y el fugitivo es italiano. Es interesante el paralelismo que existe entre la versión cinematográfica del director italiano con este fragmento de Las ciudades invisibles, de su compatriota Italo Calvino: «Empezaré a preguntarte por una ciudad en gradas, expuesta al siroco, en un golfo en media luna. Ahora diré alguna de las maravillas que contiene: una piscina de vidrio alta como una catedral para seguir la natación y el vuelo de los peces golondrina y extraer auspicios; una palmera que con las hojas al viento toca el arpa…»
90 La técnica de proyecciones, Gondry ya lo había utilizado en el 2002, para el video-clip de la canción de The White Stripes: Dead Leaves And The Dirty Ground. Pero en Dance Tonight el personaje de Natalie Portman, no deja de ser una suerte de Faustine moderna, salvo que en el trabajo del francés, está consciente de ambas dimensiones.
91 Entrevista con el periodista Jonathan Marlow.
92 Entrevista que le realizara José Tcherkaski.
93 «Sábado, 8 agosto 1987. Trece años después de su estreno veo L'Invenzione di Morel que Emidio Greco filmó en Malta, con un tal Giulio Brogi, un inglés Steiner, Anna Karina y otros. Creo que mi falta de curiosidad no parecerá injustificada a quien vea el film. Al principio, cuando todo es posible, me embriagó un poco el "crédit" basada "en la novela homónima de Adolfo Bioy Casares". Muy pronto llegué a la conclusión de que, basado en un libro mío no tedioso habían hecho un film tedioso.» Descanso de caminantes (2001) Diarios íntimos, pag 243. (Adolfo Bioy Casares).
94 Cultura: Bioy Casares y Bradbury querian conocerse: La invención de Morel y Farenheit 451. Diario el Clarin. Domingo 04 de mayo de 1997. Olga Viglieca y Matilde Sanchez.
95 «Viví equivocado toda mi vida. Siempre creí que La invención de Morel no podía plasmarse ni en el cine ni en el teatro. Lo que hicieron es maravilloso, estoy conmovido. » Adolfo Bioy Casares, Diario Clarín, diciembre 1995.
96 «He pensado que, por ejemplo, El sueño de los héroes es un buen texto para llevar al cine. Así como creo que La invención de Morel es un texto muy difícil de trasladar. Si no hubiera visto los títeres de Eva Halac, pensaría que es imposible. Eva Halac hizo algo bueno con La invención de Morel». Adolfo Bioy Casares, entrevista de la revista La Maga, abril 1996.
97 Alain Robbe-Grillet comentaría la traducción francesa de La Invención de Morel, en la revista Critique (año IX, Num. 69, febrero 1953).
98 En aquella reseña, en la revista Critique de 1953, Robbe-Grillet analizaba el argumento de La invención de Morel, resumía el prólogo de Borges. Y se refería a la nouvelle de Bioy Casares, como un «livre étonnant» (libro asombroso). Además, admitía la seducción de concebir un "passé... modifiable".
99, 100 Según declaraciones que brindó Robbe-Grillet en una entrevista que le realizó Fernando Martín Peña, entre los años 2003 y 2004, afirmó: “Es curioso: esa opinión fue formulada por primera vez por Jacques Rivette, que después hizo Céline et Julie vont en bateau (1974), un film fuertemente influenciado por La invención de Morel. Es cierto que yo la había leído, y también que fui uno de los primeros que habló de ella en Francia, en un artículo para Critique, antes de Marienbad. La conocía, pero la releí después y no vi ninguna relación. Sigo sin verla. Lo que me gustó de la novela era un tipo de comportamiento de los personajes que ya estaba en obras anteriores". El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
101 «Con respecto a la incorporación de temas o atmósferas “borgeanas”, parece que todo empezó con los films: El año pasado en Marienbad (1961) de Alain Resnais y París nous appartient de Jaques Rivette (196l), donde en el comienzo, sobre la mesa de la protagonista aparece un ejemplar del ya citado Otras inquisiciones. Luego revistas de cine inglesas descubren todo un mundo borgeano en los films de Nicolas Roeg. Es notoria también la influencia del cuento de Borges El jardín de senderos que se bifurcan en el film de Peter Greenaway El contrato del pintor.» Borges va al cine (Héctor J. Freire)
102 En referencia al cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Jorge Luis Borges.
103 El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
104 El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
105 «Durante los seis meses que el film permaneció inédito realmente pensamos que no se iba a estrenar jamás, así que comenzamos a hacer exhibiciones privadas: la primera para Antonioni, la segunda para Sartre (que prometió que nos iba a ayudar y no hizo nada) y la tercera para André Breton. » El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
106 Escritor francés, relacionado con el movimiento literario nouveau roman.
107 «Robbe-Grillet habría admitido en una entrevista, donde contó que tras el estreno de la película, un amigo (Claude Ollier) lo llamó para felicitarlo por su logro, pero comenzó con una exclamación memorable: "Mais, c'est l'invención de Morel» Fantastic Argentine, Alexander Coleman
108 «En una entrevista con Alain Resnais y Robbe-Grillet, el segundo de ellos relató que después de una proyección privada de la película, recibió una llamada de Claude Ollier, quien le dijo: "Mais c'est L'invención de Morel. Los entrevistadores explicaron algunos aspectos de la novela que lo asociaban con la película, esto porque Resnais no conocía el libro. Una vez que conoció estos detalles, exclamó: "rapport... frappant". Edgardo Cozarinsky.» 1974. Borges y El Cine. Buenos Aires, Sur.
109 El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
110 «Una posible similitud entre el texto literario y el cinematográfico es que ambos personajes principales buscan convencer a una mujer de algo: en la primera, el náufrago busca convencerla de su propia existencia (en lo que falla pues no existen en la misma dimensión); mientras que en la película, el personaje busca convencer a la mujer de la existencia de un pasado y del recuerdo de él mismo (a través de la memoria).» Eu.nike (La invención de Morel o El año pasado en Marienbad)
111 «Es un film muy raro, porque verdaderamente tiene dos autores. Resnais quería hacer un film sobre la memoria y yo quería hacer un film sobre la persuasión. La idea de la memoria es una cuestión totalmente imaginaria: todo sucede en el presente, ahora, aquí. Y en cuanto a la persuasión, a veces me preguntan si Marienbad es acerca de un hombre que quiere persuadir a una mujer para que lo siga. Yo respondo que no, que es acerca de un escritor que quiere persuadir a un director para hacer un film de vanguardia.» El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
112 «Resnais seguía penando en un film sobre la memoria, lo que es absurdo, porque el narrador jamás encuentra a la mujer. ¿Por qué se dice "Yo te encontré el año pasado en Marienbad"? No hubo año pasado, no hubo Marienbad. Ella dice que nunca estuvo en Marienbad y él replica que eso no es lo importante.» El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
113, 114, 115 El año pasado en Marienbad. Entrevista con Alain Robbe-Grillet por Fernando Martín Peña.
116 «La historia va más o menos así: Billy Wilder se acerca a Louis Malle. Este último acaba de terminar su película más costosa, en la que se gastaron dos y medio millones de dólares, y Billy Wilder le pregunta sobre qué es el filme, a lo que Louis Malle le contesta, "Bueno, es como un sueño dentro de otro sueño", y Billy Wilder responde "Pues acabas de perder dos y medio millones de dólares".» Waking Life (Despertando a la Vida), Richard Linklater, 2001.
117 «No directamente relacionado estos dos libros comparten una preocupación común de equilibrar su hermoso contenido entre el mundo inseparable de las películas y la literatura, dos de las formas más expresivas de expresar la eternidad repetitiva.» («Not directly correlated these two books share a common preoccupation balancing their beautiful content between the inseparable worlds of movies and literature, two of the most expressive means of expressing repetitive eternity.» Simona Ardelean. Auster and Casares or Life between Movies and Reality.
118 El video de la canción To The End, del grupo británico Blur, se sirve del escenario y de la situación (triángulo amoroso) de los personajes de El año pasado en Marienbad.
119 «En la tercera página de la novela aparece la ciudad de Marienbad, el nombre alemán del centro vacacional aristocrático checo (en donde se desarrolla la trama de El año pasado en Marienbad), aunque el narrador cree que el grupo de Morel sea francés. Hay ecos de la novela en la película, en los diálogos circulares, en la repetición de un juego de cerillas, y los pasillos eternos del palacio barroco que nos lleva a pensar en el museo del librito de Bioy Casares.» (La fascinación de una trama perfecta, Philip Jenkins).
120 Luciano Monteagudo (Un mundo oscuro y farragoso. Publicado en Página 12; 7 de julio de 2007).
121 Thomas Beltzer (Last Year at Marienbad: An Intertextual Meditation).
122 Herederos directos del espíritu de sincronizamiento que ejecutaba el fugitivo con respecto a Faustine, serían las presentaciones que en conciertos y en festivales han llevado a cabo famosos cantantes. Como son los casos de Celine Dion, en 2007, durante una velada de American Idol, cantando a dúo con Elvis Presley, el tema If I can dream. Cuatro años más tarde, en los NRJ Awards de 2011, dos miembros de Black Eyed Peas alternaron con dos hologramas de los miembros “ausentes”. El último evento con una propuesta semejante, sucedió en abril de 2012 durante el Festival de Coachella, cuando un holograma de Tupac Shakur compartió escenario con Snoop Dogg.
123 Referencia a parte del argumento de la novela VALIS (SIVAINVI, para su edición en idioma español), del escritor estadounidense de ciencia ficción Philip K. Dick. VALIS es el acrónimo de lo que Dick denominó Vast Active Living Intelligence System (a su vez, SIVAINVI era la simplificación de SIstema de VAsta INteligencia VIva); y que a su vez era para referirse a la experiencia de mantener contacto con una entidad divina de conocimiento. Basado en una anécdota propia (el 20 de febrero de 1974 tuvo un encuentro con una joven con un collar con el símbolo en forma de pez; actualmente se sabe que se trataba del símbolo Ichthys, al cual, el autor denominó como un “estímulo desinhibidor” necesario para la comunicación que estimaba provenía del sistema estelar de Sirio). Dick lo trasladó a la ficción, la impresión de haber apreciado el Ichthys en el collar de la chica pasó a ser un rayo láser rosa que lo comunicaba con una divinidad informática (generadora de realidad).
124 Esta relación se debería al aspecto mesiánico de ambos personajes. De ser así, se podría cerrar el análisis con una trinidad: El hombre, protagonista de Un visitante inesperado, relato de Ángel Arango, escritor cubano de ciencia ficción. De igual manera algo de esta apreciación lo tendrán sus iridiscentes: Mr. Jones (Mike Figgis) y K-PAX (Dirigido por Iain Softley, con guión de Gene Brewer).
125 «En La invención de Morel ya se denuncian las mayores preocupaciones de hoy: la sustitución del recuerdo por el registro, la verdad como versión, la asimilación de ficción por la historia, la imposibilidad del testimonio, porque tolera tanto la memoria como la profanación.» De la amistad y otras coincidencias: Adolfo Bioy Casares en el Uruguay. Capítulo [8] "La invención de un mundo real". Coordinación de Lisa Block de Behar e Isidra Solari, Centro Cultural Internacional de Salto, Montevideo 1993.
126 En El fondo del cielo, Rodrigo Fresán (Editorial Mondadori), se imagina un ejercicio moreliano de intentar «arrancar a Ezra Leventhal del infierno de ser Ezra Leventhal y arrancar a Isaac Goldman y traerlos a ambos a mi extraño paraíso, al cielo de mi conciencia.» pág. 260
127 Ok Computer, 1999
128 Canción de Radiohead, incluido en el álbum Ok Computer, 1999.
129 En referencia a Paola, el personaje que interpretara Valeria Ciangottini en el filme de Federico Fellini La dolce vita, de 1960.
130 Personaje al que da vida Marcello Mastroianni en el filme de Federico Fellini La dolce vita, de 1960.
Luis Alberto Bravo (Milagro, 1979). Escritor ecuatoriano. Ganador del Concurso de poesía y cuento Lenguaraz 2009 (México). Ha publicado Antropología Pop (Para árboles epilépticos) (Universidad de Cuenca, 2010); Utolands (Editorial Lenguaraz, México D.F, 2010). Cuentos para hacer dormir a una niña punk (Ediciones Arlequín, de Guadalajara, México, 2010); Las ardillas del Orden Enano (Editorial El Quirófano, 2011). Considerado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2011, como uno de 'Los 25 secretos literarios de América Latina'











