domingo, febrero 26, 2012

Solos en esta tradición

Por Juan Cameron

 Agradezco la confianza de mi amigo Xavier Oquendo al encomendarme, ante ustedes, la presentación de este volumen, aún más tratándose de su propia casa. Y experiencia en la materia ya tienes. En el marco de Poetas del mundo latino en la ciudades de México D.F., Morelia, Aguascalientes y San Luis Potosí, este libro había sido ya presentado a nuestros hermanos en la poesía.

Me llamó la atención su título –la palabra Solos- y entendí de inmediato las posibilidades del juego escondidas por ella. El término contiene en si los fonemas de sol (unidad creadora o el único Dios conocido), de los solos (especie en la que al parecer nos identificamos)para reunir en ella, casi como en un oxímoron, la pluralidad de un concepto que es único, personal y, por lo tanto, muy privado. Es un término sin solución; resulta lo mismo leerlo en un sentido o en otro. Siempre se llega a la soledad. Y este palíndromo lo anota al referirse a este poemario, descubro después, la escritora Carmen Váscones. ¿Qué declara el poeta con esto? ¿Está solo o es el individuo de esa especie mayor separada de algo, o abandonada por el tiempo? ¿O acaso alude al sentido de «los otros», de Jorge Enrique Adoum al referirse a este país en la cima del mundo? ¿O es la soledad del que ha perdido ya la mano extendida y el pañuelo de que nos habla Rubén Astudillo?

Cuanto si nos queda claro es la sensación –ya repetida para los viajeros y también para el lector en la contraportada de este volumen- de caminar entre la multitud y de ser un ente autopoiético (vivo), irremplazable, indivisible; pero al mismo tiempo invisible; pues si observamos a los demás a nuestro alrededor, unos juegan naipes, otros escuchan su propia música con orejeras y lentes en la nuca o pasan simplemente portando platos silenciosos, o regresan con maletas entre las mesas, o circulan raudos en sillas de ruedas o en monopatines u otros aparatos mecánicos; pero todos, o casi todos, hablan en un código desconocido y lejano, sólo para recordarle quien es: aquel centro del mundo ignorado por ellos. Es decir, para recordarle que está solo y sin embargo tiene en sí mismo conciencia del medio.

Otra forma de acceder a  los límites de esa palabra: solo –o de soledad, que es su condición más evidente, la podemos escarbar en las líneas de Émile Michel Cioran o en las de Mario Benedetti o en las de tantos autores. Pero ninguno, tal vez, nos dará una visión completa, sino más bien una apreciación muy personal. En verdad la poesía es el oficio del solo y tanto aquella como la filosofía –que no son sino una misma mirada del entorno; pero desde un ángulo denotativo o connotativo según el caso- indican este singular camino a quienes las practican. 

Tempranamente en el libro el poeta nos señala: «Aquí soy otra cosa a la que temo./Soy una soledad que grita en lenguas,/ que vibra como un mar mientras tu menguas/ en plena tempestad de un cielo lleno». Y algo de ese Antonio Machado de Soledades (lo habrá de citar Oquendo más adelante) aparece en el oído cuando afirma: «Son buenas gentes que viven/ laboran, pasan y sueñan», que «no conocen la prisa/ ni aún en los días de fiesta./ Donde hay vino, beben vino; / donde no hay vino, agua fresca».

María Zambrano, esa hermosa malagueña a quien comparto y admiro, decía que «el poeta olvida lo que el filósofo se afana en recordar, y tiene presente en todo instante, lo que el filósofo ha desechado para siempre. El poeta se desentiende de la reminiscencia que despierta a la razón, y ésta está en vela ante todo lo que el filósofo ha olvidado». De todas maneras, observen ustedes, ambos trabajan en un espacio donde nadie más tiene cabida, en un espacio donde la exigencia del entorno apenas los alcanza a riesgo de, al intentar compartirla, escapar a su esencia (o razón) en pos de un recurso de inteligencia. «Solitário e diverso, dou as horas/ uma alma diferente de tua alma (…) E em onzas frentes, brilha o que pensamos,/ sombra do que sentimos e narramos/ as horas consumidas pelo tempo», rafitica nuestro Ledo Ivo.

La visión entregada por los diccionarios –aislamiento o confinamiento, falta de contacto con otras personas- se refieren  a esta condición bajo un sentido de morbosidad evidente, para rescatarla sobre un campo muy restrictivo, como condición de monjes o de otros iluminados; por no señalar, me parece, directamente de los enajenados. O, con cierta generosidad, se define en ella también a la condición de único en su especie o de separado del todo; o, está claro, sin compañía. 

Tal es el sentido del epígrafe de Eduardo Galeano que Oquendo cita al iniciar el libro. La condición del agutipaca, el último cuy del monte, que pasa las noches caminando en círculos o se esconde en el día en el hueco de un árbol caído. ¿Se trata acaso el poeta? ¿Es la del visionario que solamente puede elucubrar a oscuras y entiende que su entorno ya fue destruido? Tanto el poeta como el filósofo comprenden el espectáculo del mundo y lo describen en su plena actualidad; pero serán leídos con suerte medio siglo después para erróneamente motejarlos de adelantados a su época. 

Si, yo prefiero esa definición del poeta, esa del encontrarse con uno mismo sin embargo. La hallo por un lado en los versos primeros de Jorge Carrera Andrade cuando describe: «Habitación callada, llave en la cerradura,/ paciente soledad, mi panal de dulzura./ Sólo el cansado grillo que bajo de la puerta/ canta es mi humilde amigo ante la tarde muerta», cuyas reglas decreta ahora el poeta Oquendo: «El solo está exento de figurar en catálogos (…) No irá a la misa de los otros./ Deberá buscar a un Dios independiente (…) persignarse mirándose en su espejo (…) El solo no está libre de ser libre».

Ya avanzado en sus páginas el poeta se refiere al Nacimiento del dolor, elemento esencial de su condición o existencia. Los mitos que construyen día a día nuestro imaginario se empapan del deseo y de esa bíblica visión que la cultura entrega al poeta: «Porque la única meta de la especie/ es la alcanzada por Salomón/ en los Cantares de la Bella Sulamita». Es el paso del tiempo el que hace al solo, al solitario, y este tiempo se precipita como memoria y como camino. «En ese puerto donde guarecen mis memorias» sostiene así un Prometeo encadenado a su sombra, «allí apareces». Y está el amor, sabemos, como elemento formador junto a la infancia –ese niño que fuimos y el niño que somos- y junto a la figura vertebral del padre que es a la vez antecedente y continuación de la especie. Estamos solos porque somos uno. 

De esta lectura resulta una suerte de lárica visión en la que el lar materno –el hogar, el fuego sagrado mantenido por la madre fundamental- se oculta bajo la sombra del patriarca y la imagen de aquellos días ya no retratan el perdido paraíso, sino más bien la de un único ente que atraviesa el tiempo y lo hace permanente. «Padre seré –escribe el poeta- y fui hijo de padre verdadero./ Soy el espíritu santo del padre/ que me hice. Del padre que seré». 

Formado como individuo, entonces, el poeta habrá de integrarse a su tribu. Los muchachos de entonces, los bíblicos como los denomina, recorrerán la tierra prometida en automóviles de moda –cuando se puede, es cierto- y peinados de película para sorprender a las chicas del barrio.  Pero la realidad está allí, acechándolos: «El enemigo obligó/ a mirarnos al espejo». 

Para comprender la permanencia de Oquendo en una tradición más amplia que la nacional (porque la poesía después de todo pertenece a la lengua y no a la geografía) me permito citar –al tiempo de recordar y homenajear también- el poema Generación, del argentino Eduardo Romano: «Dirán que teníamos el vino violento/ y por las tardes, asomados al río tullido de la plata/ recitábamos poemas insalubres./ Qué éramos unos pobres muchachos sin Partido/ militantes violentos de a nada». E igualmente en nuestro poeta, aquella realización que no fue, sostenida solamente en los sueños y en el deseo, pasó también rauda por la carretera del tiempo: «Éramos –nos dice ahora con evidente resignación- sólo adolescentes/ que nos faltaba sol en las costillas// Las mujeres se reían desde las azoteas de sus miedos.// Alguna lloró, pero las más se carcajeaban,/mientras masticaban un polvo de estrellas,/ regalo del sol del otro día». 

En esta revisión del camino el poeta da cuenta, para cerrar su libro de la estadía en la península y de un panorama enmarcado por, entre otros, los epígrafes de Yves Bonnefoy y de Antonio Gamoneda, dos amigos, dos autores más bien conocidos por los iniciados en el género y cuyos nombres comienzan a repetirse durante esta última década. La soledad física del frío blanco y lejano se hace carne en él: «En el invierno, extraño el cabello lana,/ sus pies de ángel veraniego/ y sus alas que llegaron a estacionarse conmigo». Y a propósito pregunto al poeta, aquí en pleno Ecuador: ¿En qué estación del año nos encontramos? Al parecer aquí se está en todas, y de allí esa capacidad de nostalgia permanente.

Yo quisiera leerles y continuar estas observaciones con una serie de textos de mi amigo Xavier; pero le quitaría protagonismo. Entonces, en este punto, es mejor aguardar a su lectura.

miércoles, febrero 15, 2012

Una guitarra blanca (Entrevista al escritor ecuatoriano Luis Alberto Bravo)


Fotografía: Juan Carlos Egas


Por Eugenia Coppel


(Reportaje sobre el punto de encuentro entre la literatura y las letras de la música, más específicamente sobre algunas de las canciones o cantautores famosos de la historia que se acerquen más a la poesía. Todo esto de acuerdo a poetas o narradores contemporáneos.)


- ¿Cuándo comienza la relación entre la literatura (o la poesía) y la música? 

Se lo percibe cuando en la letra de una canción no hay evidencia del lugar común. La escritura es oficio constante, trabajo arduo contra el lugar común. Sólo los compositores que atienden esta última característica lo emplean dentro del método a la hora en que desarrollan sus proyectos musicales. Es decir, quien pasa el filtro no es otro, que un músico atento a las otras disciplinas artísticas (cine, literatura, pintura, etc). 


- En tu opinión: ¿la poesía que es canción tiene el mismo valor literario que un poema tradicional?

Diría que sí. Lo afirmo desde un ejemplo propio. Mi libro Las ardillas del Orden Enano, se abre con dos epígrafes: uno de Luis Alberto Spinetta y el otro de Enrique Anderson Imbert. Más allá de que ambos sean argentinos, medito que desde ya: de manera inconsciente (yo como autor) le doy la misma importancia a un fragmento de una canción del 'flaco', como a un micro-cuento incluido en El gato de Cheshire
Ahora, como tu pregunta se refiere específicamente a la poesía, diría que sí, no siempre, pero hay determinados casos en que ciertas letras de canciones logran un contenido eficaz y poseen valor literario, que al pensarlos fuera del contexto musical se defienden solos. Y esa consistencia hace que sí, adquieren "licencia" para ser considerados como textos literarios. 

Hace un tiempo leía un artículo en El País, donde alguien analizaba que en USA el arte era muy categórico. Si hacías música, entonces no estabas haciendo literatura. Y desde esa perspectiva, aun le resulta a Lou Reed ser considerado como literato, sólo ha sucedido con Bob Dylan. Aquello puede ser una ideología nórdica, pero en el caso de Sudamérica, no creo que sea así. Pongo nuevamente de ejemplo al recientemente fallecido Spinetta, canciones como "Barro tal vez", "Durazno sangrando", "Plegaria para un niño dormido", son poemas en sí.





- Qué te parece por ejemplo que Leonard Cohen haya ganado el Príncipe de Asturias de las Letras?

Maravilloso, muy merecido. Y me encantó el discurso de Cohen, sobre Lorca y el joven gitano que le enseñó a tocar la guitarra.


- Menciona uno o dos cantautores en español, vivos o muertos, que en tu opinión hayan sabido llevar el arte de las letras a las canciones. ¿Qué características tiene su obra? ¿Se dedicaron exclusivamente a la música o también a la poesía?


Luis Alberto Spinetta es el mejor ejemplo. Su obra nunca dejó de estar relacionada con la literatura. Publicó un libro de poesía, Guitarra negra. Y no dudo que haya dejado abundante material literario inédito. Muy impregnado del surrealismo, Antonin Artaud (de frente; uno de sus discos lleva su nombre), Carlos Castaneda, el simbolismo francés. Pero también, otra variante de poesía, por ejemplo, "Muchacha ojos de papel", me recuerda un poco la poesía de Eliseo Diego o Jorge Teillier. 




También está el caso de Gustavo Cerati, sus letras también impregnadas de símbolos, desborda en cada una de sus composiciones el surrealismo. La letra de "Ángel eléctrico", es muy interesante. En cuanto a literatura, su álbum Amor amarillo, no sé si hace referencia a un libro de Tristán Corbiére:Los amores amarillos. El caso es que Cerati es un adelantado musical, y de esa manera su letra queda en un segundo plano, gracias a él mismo.


 

Puedo pensar en alguien más, Christina Rosenvinge, sus letras son bien logradas (no es extraño que Lou Reed haya gastado alabanzas en ella), por ejemplo "Teclas negras", a parte de sus referencias al cine y a la literatura, es un bonito poema.



A los catorce años, casi quince,
con las rodillas esqueléticas y blancas,
la cara tan redonda (y tan mal pintada).

Toda la ropa negra, por si acaso,
era la hermana loca de Gregorio Samsa,
sólo salía en martes a clase de danza.

¿Te acordarás del día que
nos vimos en la filmoteca?
Tú ibas a ver "Pierrot le fou",
yo "Tout va bien" por vez primera.
Llovía y la Plaza Mayor
me pareció otro planeta.

El bicho se transforma en mariposa,
lo imperdonable pronto o tarde se perdona,
ya no serás tan guapo ni yo soy tan mona.

¿Te acordarás del día que
nos vimos en la filmoteca?
Tenía tanto que olvidar
pero aún llevaba dos coletas.
Tú me invitaste a merendar
y me llevaste en bicicleta.

Los días se hacen largos,
el desaliento viene y va como una moda,
el tacto de tu mano aún no se evapora.


                                                                             
                                                                                (Teclas negras, Christina Rosenvinge)


- Y en inglés?

Lou Reed y Bob Dylan. El primero tiene un cuento muy bueno The gift, de su etapa de estudiante. No me gusta la primera etapa de Dylan, sí su etapa rockera, Ballad of a thin man, es mi favorita, su letra me parece cercana a la poesía de un Lawrence Ferlinghetti o un Charles Bukowski.




- Tu en lo personal tienes alguna relación cercana con la música? Tocas algún instrumento o has escrito alguna canción? Si si, cuál crees que sea la diferencia entre esto y escribir un poema para ser leído.

No. Siempre he sido un amante de la música, pero nunca aprendí a tocar un instrumento. Va por el hecho de que quería hacerlo todo, guitarra, bajo, batería, cantar, etc. Y encima ya empezaba a inclinarme por la escritura. Medité en que si mantenía ese complejo de pulpo renacentista conmigo, no iba a llegar a desarrollar ninguna de ellas. No sirve la dispersión. Entonces fui poniendo parámetros, y la música fue uno de los que se quedaron fuera. Hice como bartleby: preferiría no tocar la guitarra. Es apenas uno de los tantos "preferiría no hacerlo" que me impuse para poder escribir. Sin embargo, en mi obra siempre aparecen referencias a la música. En mi primer libro, ya habían varios ejemplos: Lov3 song (era un poema que obedecía la estructura de una canción, estrofas, coro, bis, y los oh oh etc) y Cajita de música.


- El video de You Tube que me mandaste te menciona en la descripción, de qué manera participaste?


Bueno no te lo envié. Se va con mis mensajes de respuesta (está configurado así). Es mi canal de youtube. El video que tal vez viste es de la canción de Manu Chao con Portishead. Yo edité el video, hice un montaje, a partir de las escenas finales de la película Irma Vep, y eso, parece que le ha gustado a mucha gente.





Luis Alberto Bravo (Milagro, 1979). Escritor ecuatoriano. Ganador del Concurso de poesía y cuento Lenguaraz 2009 (México). Ha publicado Antropología Pop (Para árboles epilépticos)(Universidad de Cuenca, 2010);  Utolands (Editorial Lenguaraz, México D.F, 2010). Cuentos para hacer dormir a una niña punk (Ediciones Arlequín, de Guadalajara, México, 2010); Las ardillas del Orden Enano (Editorial El Quirófano, 2011).

Ha sido incluido en distintas antologías como 4m3r1c4 (Ventana Abierta Ediciones, Santiago de Chile, 2010; Cajita de música, Poetas de España y América del siglo XXI (AEP, Madrid, España, 2011). Textos suyos han sido traducidos al inglés y al francés. Apareció en la antología Imaginarios (Traducción a cargo de Alice Ingold) y en la primera antología de poesía ecuatoriana en edición bilingüe español-francés Apartar lo blanco de la luz Séparer le blanc de la lumière traducida al francés por Rémy Durand, Anne-Marie Durand-Kennett y Gabrielle LécrivainAparecerá en abril en la antología Hallucinated Horse: New Latin American Poets/Bilingual EditionEdited and Translated by Nicole Cecilia Delgado and Thomas Slingsby (Pighog Press, Inglaterra). 
Considerado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2011, como uno de 'Los 25 secretos literarios de América Latina'

En abril de 2010 obtuvo la Mención de honor en el II Concurso Nacional de Dramaturgia y Creación Contemporánea José Martínez Queirolo 2011, por su obra dramática La casa del árbol.



Clic aquí para descargar la obra dramática La casa del árbol.
Clic aquí para descargar el libro Antropología Pop (Para árboles epilépticos)




martes, febrero 07, 2012

Yo decido... el audio y video

Delfín, Biorn Borg y La Grupa, juntos para interpretar una canción sobre la compra de artículos robados.



Por Andrés Emilio León Rodríguez

Cuando vemos las cosas desde afuera, solemos decir “yo lo hubiera hecho así, usaría este giro dramático, escribiría este guión, hubiera puesto esta música”, etc. Cada persona tiene su cromática, un estilo definido, una forma única de imaginar. Sin embargo, pocas veces tenemos el chance de sumar, plantear o materializar una idea.

Es por eso que aprovecho para destacar proyectos como “Yo decido”. Acá la idea es abrir un escenario para que la ciudadanía participe y asuma un rol activo en temas ciudadanos. Es por eso que por un lado, estudiantes universitarios están presentando cortos vinculados a la temática de seguridad ciudadana (Compra de artículos robados, violencia de género, etc.) y por otro, cantantes de nuestro país con estilos y background diferentes se juntan para abordar de manera interesante una fusión de mensajes de prevención.


Un corto desarrollado por estudiantes de la ESPOL de Guayaquil


En www.primerplano.com.ec se pueden subir y ver los cortos, además de votar por los preferidos. Existirán 2 ganadores. El más votado por la gente y el premio del jurado compuesto por Mario Vera Loor, actor y cineasta; Oderay Game, Productora de cine argumental, documental y comunicadora social; Mauro Cerbino, Investigador y Docente; y finalmente Miguel Salazar, Creativo, Empresario y Cineasta.

Además a esta iniciativa, resalta la liderada por Ivis Flies, productor del proyecto musical que integra a varios artistas. Aquí la idea es juntar a un artista pop, con otro alternativo o popular y sumar a otro indie, con la intención de que sin importar el background, mucha gente distinta aporte un mismo mensaje de prevención. El resultado es un pastiche divertido e interesante, en donde se mezcla pop, rock, música popular, ska, rap, entre otros.


Documental sobre como se grabaron las 6 canciones


Desde ese punto de vista, se han producido 6 canciones, las cuales adjunto para que se puedan bajar. Solo hay que dar un clic sobre el nombre de la canción:

1.    “Depende de ti” –aborda la prevención vinculada al consumo de drogas y alcohol-  interpretada por Pancho Terán, Gerardo Mejía, Mariela Condo y Maki.
2.    “El robo” –cuenta la historia del robo del auto que Delfín ha tuneado para luego vender sus piezas- interpretada por Delfín Quishpe, Biorn Borg y La Grupa.
3.    “Es tiempo” –un tema sobre violencia de género- interpretada por Dario Castro, Guardarraya y Máximo Escaleras.
4.    “Esa gente” –enfocado en la recuperación de espacios públicos- interpretada por Fausto Miño, Israel Brito, Lila Flores y Guanaco.
5.    “Somos hermanos” –una propuesta sobre cultura de paz- interpretada por Karla Kanora, Jaime Enrique Aymara y Rocko & Blasty.
6.    “Que vida esta” –vinculada al secuestro- interpretada por Gustavo Herrera, Mirella Cesa y Alberto Caleris.


7 conciertos se están dando a nivel nacional (ya pasaron La Libertad, Quito, Ambato y Cuenca) y continuarán Puyo, Ibarra y Manta. Todo el detalle se puede seguir en www.facebook.com/yodecidoecuador, una Comunidad que le gusta a más de 49.000 personas y que mantiene activamente a 10.000 personas están hablando de esto.