El
poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979) presentará en la Ciudad de México DF,
México su nuevo poemario La enfermedad
invisible en la editorial
mexicana Generación Espontánea, el día 2 de febrero en la Casa del poeta Ramón López
Velarde y el día 4 en el Museo Nacional de Arte dentro del marco “Mira…lee”. También se presentarán en distintos centros culturales y bares, los poemarios: Las águilas del adiós de Augusto Rodríguez (Ciudad de México DF, Honda Nómada, 2012) y Te suicida (Ciudad de México DF, Honda Nómada, 2012) de Carolina Patiño. La novela breve Masturbación de Augusto Rodríguez (Monterrey, Regia Cartonera, 2012) y La gramática del deseo- selección breve- de Augusto Rodríguez (Ciudad de México DF, La Verdura Cartonera 2011). Del poemario La enfermedad invisible se ha dicho:
Barridas
por los fogonazos de las imágenes, las palabras que baraja en su despeñadero
Augusto Rodríguez nunca llegan a posarse en el suelo. Hay un tono encendido.
Hay algo arrasador en la secuencia de visiones, en el modo de enumerar, en esos
sucesos que se imbrican conformando el puzzle de una pesadilla: El hombre es
una cabeza rota que se incendia por dentro y por fuera… El hombre es una cabeza
que se incendia y que no puede apagar el infierno que lleva dentro (…) La
palabra es un cuerpo enfermo que siempre expulsa frutas quemadas. En la nueva
apuesta de Augusto Rodríguez, la voz habla desde el centro del alud para hacer
el relato del naufragio cotidiano. Hay vehemencia y lenguaje de riesgo
-elementos infrecuentes en la poesía de hoy- en esta poesía cruzada por el
relampagueo de las visiones.
Jorge Boccanera
Buenos Aires, Argentina
Si la
realidad es la única enfermedad invisible que le falta consumir, al poeta no le
queda más remedio que vivir esa realidad como tal, es decir desgarrándose más
allá de los límites, envejecer como caballo desbocado y, por último, engrosar
el jardín en donde duermen bulliciosamente los poetas ahogados. La enfermedad
invisible no huele a gangrena, huele a sexo de palabra, y el espacio (la
ciudad) no huele a ciudad sino a axila de poeta. Autófago de su propia memoria
poblada de cuchillos, el poeta nos hace transitar a pie el círculo que escribe
a mano. En la ruta hallamos huesos duros de roer, una serie de jabs de
izquierda y de derecha, como ramalazos de boxeador, no para cerrarnos sino para
abrirnos los ojos y dejarnos ver lo que no se puede ver, porque los árboles nos
tapan el bosque. En La enfermedad invisible, su último compendio de
poemas, Augusto Rodríguez rebasa todas las expectativas abiertas por sus libros
precedentes. Rodríguez funda paradójicamente con este libro la salud de la
literatura y de la poesía.
Ramiro Oviedo
Université du Littoral-Côte d'Opale
Boulogne-Sur Mer, France

No hay comentarios.:
Publicar un comentario