Por Sam Scholl
Se puede decir, sin temor a equivocarse, que Henry Graham Greene, siempre supo mezclar la religión con la literatura, utilizando una dosificación tan exquisita que ya raya en la genialidad. Graham Greene nació el 2 de octubre de 1904 en Berkhamsted, Hertfordshire, y era el cuarto de seis hijos y murió en Vevey-Suiza el 3 de abril de 1991.
Como es mi costumbre, me concentraré en la obra más notable de la vasta producción de Greene: me refiero a esa obra maestra que es El americano impasible, publicada en 1955.
La historia girará alrededor de un periodista inglés, Thomas Fowler, que está entrando en decadencia y que tiende a aparentar ¿un cinismo sentimental? Para crear este personaje, el propio Greene seguro tiene que haberse inspirado en Lulú Bodard quien, en palabras condensadas de Peter Scholl-Latour, fue un saurio flemático, superviviente de los grandes tiempos del celeste imperio antes de la revolución de Mao.
Lulú Bodard creció en Setchuan, y sus novelas tan autobiográficas como exóticas alcanzaban auténtica calidad literaria cuando las relataba mientras dejaba que lentamente se fuera fundiendo su primera bolita de opio.
Con esta novela, Greene demostró que los cuentos de entretenimiento -él mismo calificó de "cuento" a este libro-, podían tener el mismo nivel literario que trabajos intelectuales más serios del mismo Greene como El poder y la gloria.
El segundo personaje clave es un agente de la OSS, Alden Pyle, que con las mejores intenciones del mundo, estaba causando un verdadero desastre, al tratar de crear una "tercera fuerza" en la Indochina francesa, condenada a caer bajo el yugo brutal de los herederos de Ho Chi Min. Lo más interesante de este "cuento" son los razonamientos en opio de Thomas Fowler como éste, por ejemplo:
"...La inocencia siempre solicita tacitamente ser protegida, cuando haríamos mucho mejor en precavernos de ella; la inocencia es como un leproso mudo que ha perdido su campana, y que se pasea por el mundo, sin mala intención..."
Cabe destacar que Graham Greene fue hijo de un rector de colegio para internados y que, a los 17 años, tuvo que someterse al sicoanálisis para poder asimilar su melancolía que lo estaba consumiendo y que lo pudo llevar al suicidio.
A Greene siempre lo calificaban como un "novelista católico", cosa que él rechazaba de plano, pero todo eso era porque no comprendían, como todavía no se logra entender, que la religión y la literatura se pueden combinar fabulosamente.
Y el tercer person Fénix, que tiene, o ¿tenía?, su contrapartida en la vida real ,y a la que Greene le escribe una amable nota al inicio del libro en la que le explica:
"... advertirán ustedes -(René y Fuong)-que he tomado muy poco más y por cierto que mis personajes no provienen de Viet Nam. Pyle, Granger, Fowler, Vigot, Joe: ninguno de ellos tiene su original en la vida de Saigón o Hanoi, y el general Thé está muerto; muerto por la espalda, según dicen. ..."
Greene con esta novela alcanza la máxima plasticidad literaria hasta ponerse a la altura de un Jean Learteguy, cuando escribe acerca de Fuong:
"...Cerré los ojos y Fuong volvió a ser lo que había sido siempre: el tintineo de una taza, cierta hora de la noche y la promesa de reposo..."
Todo se combina en este "cuento" maravilloso de manera genial: el género policíaco, la fábula moral, las meditaciones sobre las formas de acción política de las grandes potencias, hasta llevarlo todo con el ritmo cinematográfico de la acción para ofrecerle al lector una notable comprensión de sus personajes.
Graham Greene nunca pudo obtener el premio Nobel, pero sí fue galardonado con la Orden de Mérito del Reino Unido
Se puede decir, sin temor a equivocarse, que Henry Graham Greene, siempre supo mezclar la religión con la literatura, utilizando una dosificación tan exquisita que ya raya en la genialidad. Graham Greene nació el 2 de octubre de 1904 en Berkhamsted, Hertfordshire, y era el cuarto de seis hijos y murió en Vevey-Suiza el 3 de abril de 1991.
Como es mi costumbre, me concentraré en la obra más notable de la vasta producción de Greene: me refiero a esa obra maestra que es El americano impasible, publicada en 1955.
La historia girará alrededor de un periodista inglés, Thomas Fowler, que está entrando en decadencia y que tiende a aparentar ¿un cinismo sentimental? Para crear este personaje, el propio Greene seguro tiene que haberse inspirado en Lulú Bodard quien, en palabras condensadas de Peter Scholl-Latour, fue un saurio flemático, superviviente de los grandes tiempos del celeste imperio antes de la revolución de Mao.
Lulú Bodard creció en Setchuan, y sus novelas tan autobiográficas como exóticas alcanzaban auténtica calidad literaria cuando las relataba mientras dejaba que lentamente se fuera fundiendo su primera bolita de opio.
Con esta novela, Greene demostró que los cuentos de entretenimiento -él mismo calificó de "cuento" a este libro-, podían tener el mismo nivel literario que trabajos intelectuales más serios del mismo Greene como El poder y la gloria.
El segundo personaje clave es un agente de la OSS, Alden Pyle, que con las mejores intenciones del mundo, estaba causando un verdadero desastre, al tratar de crear una "tercera fuerza" en la Indochina francesa, condenada a caer bajo el yugo brutal de los herederos de Ho Chi Min. Lo más interesante de este "cuento" son los razonamientos en opio de Thomas Fowler como éste, por ejemplo:
"...La inocencia siempre solicita tacitamente ser protegida, cuando haríamos mucho mejor en precavernos de ella; la inocencia es como un leproso mudo que ha perdido su campana, y que se pasea por el mundo, sin mala intención..."
Cabe destacar que Graham Greene fue hijo de un rector de colegio para internados y que, a los 17 años, tuvo que someterse al sicoanálisis para poder asimilar su melancolía que lo estaba consumiendo y que lo pudo llevar al suicidio.
A Greene siempre lo calificaban como un "novelista católico", cosa que él rechazaba de plano, pero todo eso era porque no comprendían, como todavía no se logra entender, que la religión y la literatura se pueden combinar fabulosamente.
Y el tercer person Fénix, que tiene, o ¿tenía?, su contrapartida en la vida real ,y a la que Greene le escribe una amable nota al inicio del libro en la que le explica:
"... advertirán ustedes -(René y Fuong)-que he tomado muy poco más y por cierto que mis personajes no provienen de Viet Nam. Pyle, Granger, Fowler, Vigot, Joe: ninguno de ellos tiene su original en la vida de Saigón o Hanoi, y el general Thé está muerto; muerto por la espalda, según dicen. ..."
Greene con esta novela alcanza la máxima plasticidad literaria hasta ponerse a la altura de un Jean Learteguy, cuando escribe acerca de Fuong:
"...Cerré los ojos y Fuong volvió a ser lo que había sido siempre: el tintineo de una taza, cierta hora de la noche y la promesa de reposo..."
Todo se combina en este "cuento" maravilloso de manera genial: el género policíaco, la fábula moral, las meditaciones sobre las formas de acción política de las grandes potencias, hasta llevarlo todo con el ritmo cinematográfico de la acción para ofrecerle al lector una notable comprensión de sus personajes.
Graham Greene nunca pudo obtener el premio Nobel, pero sí fue galardonado con la Orden de Mérito del Reino Unido


