jueves, febrero 10, 2011

Cuentos para hacer dormir a una niña punk, de Luis Alberto Bravo


Luego de pasar el test-cerdo.

a) Luis Alberto Bravo no nos cae mal

b) Luis Alberto Bravo sí come carne de cerdo

c) Luis Alberto Bravo no dice que la novela ha muerto


Agradecemos a Hermano Cerdo por permitirnos reproducir este artículo suyo en nuestro blog.



Por Marco Tulio Aguilera

De entrada comienzo a enmarcar las características de esta obra del ecuatoriano Luis Alberto Bravo, Cuentos para hacer dormir a una niña punk: insolencia, avidez, heterodoxia, agilidad, erudición en asuntos contemporáneos (cine, internet, chicas punk), uso caprichoso de los signos de puntuación, inclusión de grafitis, breves viñetas que son como happenings. Este tipo de textos, indudablemente divertidos, y en cierta manera intrascendentes (intrascendentes a propósito) es de la clase de textos que hacen preguntarse al lector si efectivamente se trata de literatura (pregunta que han despertado obras tan disímiles como Rayuela de Cortázar o Ulisses de Joyce). Variaciones sobre brujas, niñas, cantantes de rock, actores, directores de cine, juegos de lenguaje, deconstrucción de los cánones clásicos, a todo esto asistimos al leer estos textos que, hay que reconocerlo, no nos dejan indiferentes.




La pregunta es: ¿hay algo tras el chisporroteo de ingenio aparentemente sin sentido? “Leyendas de Volkswagens” es uno de los textos más desarrollados, en él se muestra la vida acelerada e irresponsable de dos jóvenes nínfulas. Ocurrencias habitan el libro: “La desilusión más grande para un niño que lo «devuel­ven» al orfanato, es descubrir bajo el puente (sentados sobre el tubo de agua que está frente al estero) a dos ángeles bebiendo cervezas”. Personajes obsesionados por el cine, relatos que reproducen fotocopias de artículos sobre cine. Se lee lleno de extrañeza, en busca de un sentido, y no se halla.

Tal vez precisamente el sentido de este libro es la falta de sentido de esta época, en la que todo parece estar relacionado pero en realidad está fraccionado, las personalidades disueltas, las certezas perdidas.

Alusiones constantes a iconos: Bolaño, Andrés Caicedo, Polanski, autor en busca de identidad, personalidad fragmentada, indiferencia política, culto a la intrascendencia, adoración de rock stars, a los que transforma en gurús. El autor muestra talento, oficio, agilidad, pero el culto a la fugacidad hace que el libro no sea más que lo que llaman una botada de corriente”, un alucine. Es claro: libro poco apto para académicos y lectores sin sentido del humor e intolerantes. Es como diría un personaje de una telenovela colombiana sobre narcos: un viaje en tobogán: rápido y sin regreso posible. Un libro interesante y olvidable.



Collage de Luis Alberto Bravo (2010)


* Marco Tulio Aguilera es escritor y crítico literario. Ha escrito una decena de libros editados en Alfaguara, Plaza & Janés, Ediciones de la flor, Universidad de Puebla. Vive en Xalapa y lleva un blog, Descabezadero

Obra de Lestat De la Cuadra incursiona en formato Ebook



Luego de la publicación de El Aullido de las Moscas y luego la novela gráfica Death Metal (que aún tiene por salir dos números más) José Núñez del Arco, escritor, fotógrafo e integrante de Buseta de papel, ha llamado la atención de un creciente número de lectores, ahora con la publicación de su primer Ebook o libro electrónico, uno de los pocos ecuatorianos, del que tenemos conocimiento, ha publicado en este formato.

La llave de Luz, publicada bajo el seudónimo de Lestat De la Cuadra, se podría resumir como una novela épica juvenil sobre la justicia, el encuentro con la madurez, la injusticia de la guerra y la muerte envuelta en personajes fantásticos como elfos, enanos, centauros, demonios y fantasmas que tratan de detener o ayudar a un confundido ser, mitad elfo mitad humano, que ha olvidado su pasado en un mundo devastado por la desconfianza y la muerte. Una obra que se encuentra en sintonía con historias como El Señor de los Anillos, Las crónicas de Narnia o mangas como Record of Loddoss War.

La obra, que se la puede leer en las plataformas como PC, Blackberry, Ipad, Iphone o Android, se puede adquirir en la tienda virtual www.amazon.com dando clic aquí.

lunes, febrero 07, 2011

Hoy me siento Balzac (me acordé de Monterroso)


Por Miguel Antonio Chávez

Para K.A.F.T.


Por aquella época, aún no escribía en serio. Y al decir eso, me refiero a ser constante o a creer que lo podría hacer. Lo había escuchado por primera vez en mi clase de Lenguaje con Andrea Tamariz en la Universidad Casa Grande, y luego en el taller literario de Miguel Donoso Pareja, donde este contaba su amistad con él y cuando le pasó la posta del legendario taller literario de la UNAM. Por aquella época había decidido dejar mi trabajo y darme un año sabático en Buenos Aires, ciudad desde donde supe de su partida terrenal. Recuerdo haber leído en un cybercafé una noticia más bien lacónica donde solo se lo identificaba como el “autor de El dinosaurio” y una foto en donde se veía su fétrero y junto a este, un dinosaurio de peluche, detalle que me conmovió. Recuerdo haberme escrito con el poeta Augusto Rodríguez, quien por entonces vivía en Madrid, y hablar de esta pérdida. Poco menos de un año después, las inquietudes literarias de ambos y lo que veíamos en las ciudades donde estábamos, nos inspiró a formar “Buseta de papel”. Para el 2003, ya tenía avanzado buena parte de los cuentos cortos y microcuentos de mi primer libro Círculo vicioso para principiantes (2005).

Debo reconocer que Monterroso, de una manera muy especial y casi exclusiva, me hizo descubrir algo que para mí es tan importante como el estilo y rigor literario: la actitud. Para mí, la fuerza invisible que me llevó a lanzarme al agua (y que espero lo siga haciendo por muchos años más). Monterroso para mí no es “el autor de El dinosaurio”. Es un autor que combina una erudición tan profunda y sutil a la vez, un autodidacta que leyó como pocos a los antiguos latinos y que supo dar una óptica personalísima a la cosmogonía centroamericana, como en el caso de “El eclipse”. Con renuencia a publicar muy seguido, Monterroso, a través de su heterónimo literario Eduardo Torres, proveniente del ficticio San Blas, logra antes que muchos satirizar al mundillo intelectual. En 1959, veinte años antes de aparecer en la única novela monterrosiana, Lo demás es silencio, don Tito engañó a todos al firmar como Torres un burlesco artículo sobre el Quijote en una revista literaria mexicana. Con la novela, la leyenda de Torres no hizo más que eclosionar. Engañosa biografía y testimonios de quienes lo conocieron, una suculenta colección de aforismos, son una parte de esta novelita. “Nunca se logrará saber con certeza si el doctor fue en su tiempo un espíritu chocarrero, un humorista, un sabio o un tonto”, escribió Luciano Zamora, secretario de Torres. Sin Eduardo Torres, concluyo mirándome a mí mismo, no existiría Moe Schavezstein.

Más allá de la cantidad de estudios doctorales sobre su obra narrativa que ensayistas como Francisca Noguerol y Wilfrido H. Corral han realizado, curiosamente creo que es menos conocida por el gran público el Monterroso ensayista. En La vaca, hay piezas magistrales como los escritos “Mi relación más que ingenua con el latín” (donde Monterroso alardea de su conocimiento del latín al entrar a un restaurante, al decir: Ego volo manducare panem cum caseo et potare cerevician frigidam), “El árbol” (una de las mejores reflexión en torno al cuento, como género, que he leído), “El otro Aleph” (un paralelo sobre el cuento de Borges, El Aleph, y el poema La Araucana de Alonso de Ercilla) o el conmovedor “La mano de Onetti” (donde confiesa el mejor recuerdo que tiene de él es el de su mano en la cabeza de su hija de meses).

Sin embargo el libro que empecé a releer este fin de semana, sin ser siquiera conciente de que se avecinaba el aniversario de su muerte, es La Letra e, fragmentos de un diario. Y caigo en estas líneas: “Hasta ahora he sido incapaz de hacer de esto un verdadero diario (…) Demasiado temor a las risitas de mis amigos, de mis enemigos(...) de las moscas cuando alguna me acompaña en mi cuarto para recordarme lo que nos espera(...) de los niños que vienen a mi casa conducidos por sus padres a confesarse y a pedirme perdón porque en un concurso literario de su escuela ganaron el primer premio plagiando un cuento mío y desde entonces no han podido dormir y se han enfermado de culpa y arrepentimiento como si la cosa tuviera importancia”.

Solo autor como él podía autoparodiar el hecho de ser muy prolífico. Ya decía el microcuento “Fecuncidad”: Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea.

Hoy me siento Augusto Monterroso. La acabo de empezar.


domingo, febrero 06, 2011

ENCUENTROS DEL OTRO CINE, EDOC

Desde el lunes 7 hasta el 15 de enero la Alianza Francesa de Quito invita a explorar el mundo de los directores, guionistas, especialistas en la escritura cinematográfica en la Semana del Cine, un encuentro en el que habrá proyecciones, conferencias, charlas y un taller de escritura.

En la Semana del Cine se hablará de temas trascendentes para la ficción y el documental como: la adaptación literaria, el guión de cómic y el guión de cine, el documental y su estrecha relación con la ficción, el documental personal y su exploración de los temas universales.

Entre las proyecciones y charlas que se llevarán a cabo estarán presentes dos documentales ecuatorianos: Cuba, el valor de una utopía, de Yanara Guayasamín y Abuelos, de Carla Valencia; ambos pre-estrenados en los EDOC.

Todos los eventos son gratuitos (excepto el taller de escritura que tiene un costo de $10) y se llevarán a cabo en el Auditorio de la Alianza Francesa.

A continuación se detalla el calendario de eventos:

LUNES 7 DE FEBRERO

18h PROYECCIÓN “El Extranjero” de Luchino Visconti
En 1935, un empleado francés asesina a tiros a un árabe en Argelia y durante el juicio renuncia a defenderse.
CONFERENCIA: De la novela “El Extranjero” de Albert Camus a la transposición cinematográfica de Luchino Visconti por Beatrice Albertazzi.

Seminario en tres etapas los días 7, 9 y 11 de febrero, 19h30

MARTES 8 DE FEBRERO

17h30, PROYECCIÓN: Cuba, el valor de una utopía, de Yanara Guayasamín

19h30, CONFERENCIA: “El documental no existe, todo es ficción” por Yanara Guayasamin.
Yanara Guayasamín estudió Antropología, Biología y Ciencias de la Información (Madrid) antes de iniciar la carrera de dirección cinematográfica en la universidad de cine I.N.S.A.S. de Bruselas(1988-1992). Desde 1989 realizo 16 cortos y largometrajes de ficción y documentales.

MIÉRCOLES 9 DE FEBRERO

18h00, PROYECCIÓN “El Extranjero” de Luchino Visconti
En 1935, un empleado francés en asesina a tiros a un árabe en Argelia y durante el juicio renuncia a defenderse.
19h30, CONFERENCIA: De la novela “El Extranjero” de Albert Camus a la transposición cinematográfica de Luchino Visconti por Beatrice Albertazzi. 2da parte

JUEVES 10 DE FEBRERO

18h00, PROYECCIÓN: “Abuelos” de Carla Valencia

19h30, CONFERENCIA: “Lo universal en lo personal” por Carla Valencia
Contar una historia personal, cercana. Aunque esta sea desconocida para los demás, es posible construir una narración que adquiera valores universales que logren llegar a que otros se sensibilicen y se identifiquen con ella


VIERNES 11 DE FEBRERO

18h00, PROYECCIÓN: “Abuelos” de Carla Valencia

19h30, CONFERENCIA: De la novela “El Extranjero” de Albert Camus a la transposición cinematográfica de Luchino Visconti por Beatrice Albertazzi. 3ra parte.


LUNES 14 DE FEBRERO

18h00, PROYECCIÓN: Cuba, el valor de una utopía, de Yanara Guayasamin

TALLER DE ESCRITURA: “Escribir sobre la imagen: miradas cruzadas alrededor del guión, de la ficción y del documental” por Anne Sibran. 18h00, $10.
Anne Sibran, escritora francesa publicó varias novelas en literatura, escribe para la radio también (France Culture) y para el teatro a veces. Vino al Ecuador para varios proyectos de novelas, y libros de viaje, donde reside desde hace tres años.


MARTES 15 DE FEBRERO

18H00, PROYECCIÓN: “Le nouveau Jean-Claude” de Didier Tronchet.

Las desventuras de un repartidor de pizza un poco antojadiza, en busca de una mujer vista de pasada en París, cuyo comportamiento extraño lo fascina y le hace tomar riesgos inconsiderados.

19h30, CONFERENCIA: “Desde un guión de comics a un guión de cine” por Didier Tronchet.
Cómo y por qué un dibujante pasa un día de la imagen fija al movimiento, de la caricatura a la confrontación con el juego de actores. Una mirada cándida sobre este nuevo mundo del cine, y de la aventura inverosímil de la fabricación de una película.

martes, febrero 01, 2011

El mañana kafkiano del poeta Juan Cristóbal

Por Maynor Freyre



Ha empezado la segunda década del tercer milenio y el mundo nos depara sorpresas inimaginables en cuanto a ciencia, tecnología y permisibilidad. La condición humana ha pasado de la búsqueda de la libertad al libertinaje en medio de paradójicas y absurdas normas como arrancadas del Medioevo. Los viejos sueños abrigados en las décadas del sesenta y setenta del pasado siglo por construir un mundo mejor, resultaron frustrantes y frustrados.

Juan Cristóbal, Premio Nacional de Poesía 1971 en el Perú, se comprometió con dichos sueños en cuerpo y alma, padeciendo cárcel y destierro. Su alma la enlazó a la poesía a partir de El osario de los inocentes y continuó con una permanente y múltiple creación, construyendo un rico ámbito poético bastante sui generis, en el cual todos los temas tenían cabida, desde los eternos como la aventura, el amor, la muerte y el misterio.

Juan Cristóbal construye sus imágenes líricas a partir de lo onírico, emparentándose con el surrealismo tal como el militante del movimiento César Moro --quien incluso publicara en francés--, como Westphalen, pero es especial como ese fino y comprometido poeta Manuel Moreno Jimeno, usuario de un surrealismo social, al decir del investigador literario Manuel Miguel de Priego.

Ya en sus últimas producciones Juan Cristóbal mezcla el lenguaje de los sueños con el de la calle, recordándonos las innovaciones de los beatniks norteamericanos y los aportes del Movimiento Hora Zero surgido a principios de los setentas en el Perú. Esta experimentación nos da excelentes resultados que arriban a una madurez irrefutable en su última creación poética compuesta por dos pequeños tomos: I Horridas mañanas y II Kafka.

En esta su reciente publicación el poeta culmina una fuerte crisis de desencantos, desengaños y frustraciones. Se siente agobiado por no haber podido construir el mundo con que soñamos y más bien regaña de encontrarse en una situación que lo ha empujado a esta confesión autobiográfica: …”y no sé descifrar los rostros que me miran / las palabras que me hablan / los silencios que me quieren / por eso creo que la vida es una mierda / un pedazo de locura atravesando los desiertos…”. Es decir, el escepticismo se ha incrustado muy a fondo, la esperanza va perdiendo sus tonalidades y la fe apenas es una bruma telarañosa: “la muerte llameó así / infinidad de veces / como una luna en el cielo / en esa noche fatal de la memoria / cuando los pasos no llegaron a ningún muro de lamentos / a ningún gallo que cantó tres veces en el alba / y mintió-mintió y mintió / hasta las vísceras más atroces de las celdas / enredándose en las propias telarañas de su angustia / en aquellas ruinas persistentes y heladas del camino…”.

El mundo ha fracasado y ha cambiado para peor. La desesperanza conduce al vate por las sendas kafkianas Del absurdo y la desesperanza, título que vincula a la obra del gran escritor checo del siglo XX, cuyos libros de cuentos La metamorfosis y La condena publicó aún en vida, pero cuyas novelas El proceso, El castillo y América América (novela inconclusa) fueran editadas gracias a la desobediencia de Max Broad, amigo albacea de Franz Kafka quien no acató su último deseo de incinerarlas. Como se conoce, la obra del escritor checo que escribía en alemán y en perpetuo conflicto con su padre, desdeñado de amores y afectado por la tuberculosis que lo condujo a la muerte viviendo sus últimos días en un nosocomio para tebecianos, es una obra que nos enfrenta a la búsqueda absurda de nuestra conciencia del pecado original, al sentimiento de culpa y a la búsqueda permanente de los caminos de la justicia para el hombre, de los inaccesibles caminos de la justicia. No olvidemos que Kafka fue judío en una época de desdén y persecución para los de dicha etnia.

Juan Cristóbal también padeció persecución y segregación por sus ideas y hasta hora es víctima de una irremediable marginación de lo que se ha dado en llamar el canon cultural del país, elaborado por un cenáculo de mediocres que piensan que van a sobrevivir en la historia borrando de un plumazo a valiosos creadores y levantando su propio parnaso de falsos dioses de pacotilla.

Espero haber coadyuvado en el rescate de una de las voces más valiosas de la poesía peruana contemporánea, para ello sumo el testimonio del poeta fundador del Movimiento Hora Zero, Jorge Pimentel, quien apenas terminó de leer la obra materia de esta nota, me expresó su beneplácito por ella considerando que Juan Cristóbal había alcanzado una indudable madurez poética. No me queda sino recomendar la pronta recopilación de sus obras completas por parte de algún acucioso editor, para así poder realizar un sesudo estudio sobre este importante poeta peruano. Además de recordarle que no podemos quedarnos en la quinta puerta del infierno del Dante, donde se decía: aquí se perdió toda esperanza.