Por Guillermo Morán
http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/no-me-siento-poeta-no-me-gusta-esa-palabra-507587.html
1. ¿Qué significa para ti formar parte de la selección de los 25 de la FIL?
La verdad: no me ha perdido la cabeza. Es un buen momento para la literatura ecuatoriana. Pero lo cierto es que yo no escribo con objetivos claros de pertenecer a una generación o suceso mediático. ¿Si sucede? Del carajo. La literatura en mi vida, ha sido lo único más responsable que he generado, pues vivo de manera muy irresponsable, con el único objetivo de producir obra literaria. Voy a hacer cualquier cosa (o dejar de hacer) para tener tiempo libre para escribir. Desde hace siete años en que me dedico a la literatura hago eso. Está mi computador, están mis cuadernos, mi biblioteca, mis libros, mis apuntes, mis recortes de periódicos, etc. Imagino que los criterios para incluirme en esa lista o selección, es la buena acogida que han tenido mis dos libros publicados en México o el premio literario que obtuve en ese mismo país, hace un año. De otro modo no me lo explico. Soy un outsider. No existe una campaña mediática que promueva mi nombre, o mis obras en el extranjero; y tampoco la necesito. Yo termino una obra. Y viene el azar. Creo en la obra literaria que se defiende sola. Así un día, me escribe Antonio Ortuño, un autor que admiro mucho, y me dice que ha comprado mi libro y lo está leyendo. Y digo: ¡Qué viva el rock! Me está leyendo uno de los mejores escritores en lengua española. Y no tengo trabajo. Y ni madre me lee. Y en mi barriada me encuentran alguien sospechoso. Me río mucho. Regularmente me escriben muchos lectores mexicanos y chilenos. Es extraño, porque en Chile no he publicado nada. Me alegra que les haya gustado. Ante todo hay que reparar que la literatura es un acto de bondad, que ha consistido en acercar algo íntimo, para el disfrute general. La publicación consiste en que algo personal empiece a funcionar como pornografía de un sentimiento.

Fotografía: Óscar Armas
2. ¿Donde, cuándo y cómo supiste que querías escribir?
La Enciclopedia El Mundo de Los Niños, eran 15 tomos editados por SALVAT. El número 10 era mi favorito, se denominaba Conoce lugares maravillosos. Empecé viendo las imágenes. Pero el germen de la escritura se da cuando me enfrento a un título un poco extraño y mágico: El país de los castillos encantados. Nunca había leído algo así. Fue un total descubrimiento. Y lo disfruté mucho. Pero el caso, es que quedé con curiosidad por más historias de aquellas, por las que habían llegado a juzgar de esa manera a dicho país. Un poco me volví escritor porque nunca las encontré, entonces fue que yo las comencé a escribir. Pero también fui un niño que buscaba experiencias, de algún modo mucho más consistentes, con la realidad objetiva. Mi modelo era Tom Sawyer. Leí el libro porque veía la serie de tv. Y de esta manera salía a pescar y a buscar aventuras, como él. Luego esto se queda ahí. No vuelvo a interesarme ni en leer, ni en escribir hasta llegados los dieciocho o veinte años. Regularmente recordaba aquellos ejercicios literarios en que alguna vez estuve embarcado y fascinado. Y empecé a escribir cosas que luego las guardaba en mi billetera. Alguna vez una novia me encontró uno de estos papeles, y se burló en mi rostro. Me sentí muy avergonzado, no por la historia, que debió ser un bodrio. Sino por haber sido descubierto. Yo escribía básicamente para mí, y me gustaba. Pero no me gustaba que supieran que yo escribía. Esto pertenecía a algo muy íntimo, a una mitología propia, donde no me había preocupado de llevar nunca a nadie. Y un día me vi nuevamente escribiendo historias, que un poco eran sueños, emulaciones de historias que había disfrutado y sucesos personales corregidos por mí, a mi antojo, de la forma en que según yo debieron suceder. Me siento básicamente escritor, es lo que siempre he querido ser. No me siento poeta, ni siquiera me gusta esta palabra. Tal vez porque quedó en mi inconsciente el criterio de aquel niño que escribía a solas, con temor de ser descubierto, pues para él, escribir era algo así, más relacionado a una cosa de niñas, y en ese caso un niño que escribía era algo así como un maricón.
3. ¿Cuál es tu género literario predilecto para leer? ¿para escribir?
No compro o robo un libro por determinado género. Sino por un bizarro motivo de seducción y extraña necesidad, que se instala en mí. Leo novelas casi sintiendo que cuya lectura me las debo a mí mismo, como si lo mereciera o estuviera destinado a leer determinado libro; o algo que me dice que debo experimentar, sufrir la experiencia de aquella lectura. Lo cierto es que existen libros con esa naturaleza de misterio. Y son aquellos libros los que busco. De pronto no he leído más piezas dramáticas como quisiera.
Ahora, el género al que me doy, responde a algo irracional. Mi forma de trabajo gira y empieza a trabajar en cuanto a un tema que de pronto me seduce o que he vuelto a recordar. Pongo mucha atención y valoro mucho esto. Es cuando me veo embarcado en lecturas, que no necesariamente son libros, sino revistas, periódicos, comics, incluso películas, etc. Empiezo toda una investigación, sabiendo muchas veces que esto no necesariamente va a determinar, o terminar siendo obra literaria. Pero que me deja sensaciones de climas, de estados, donde de pronto encuentro un personaje, una historia que tiene que ver con una anotación que hice en mi cuaderno, mientras viajaba en el bus; y que no entendí en su momento sino hasta ahora. ¡Eureka! Lo que antes estuvo amorfo ahora empieza a tener precisión. Por experiencia yo le hago caso a estos impulsos, todos mis libros han sido posibles de esta manera, de investigación salvaje, en busca de datos aparentemente insustanciales, de poca importancia. Y de pronto tengo clara la película: género, título, incluso a veces percibo si será extenso o no.

Clic aquí para descargar la obra dramática La casa del árbol
Clic aquí para descargar el libro Antropología Pop (Para árboles epilépticos)
4. ¿Tienes libros por publicar, escribes algo en este momento?
Siempre estoy haciendo algo: escribiendo, filmando, diseñando, o produciendo cualquier forma de arte. La única ilusión que me hace, si viajo a la FIL, es mostrar estas obras inéditas a otros editores. El mercado editorial en el país es mínimo, casi inexistente. Por ejemplo tengo desde el 2009 una novela denominada Septiembre; y que obtuvo una mención de honor en el concurso nacional de Literatura “Doctor Ángel F. Rojas”, que organizó la Casa de la Cultura del Ecuador Núcleo del Guayas. Bueno, hay que recordar lo que esto connota: es un concurso nacional. Ni siquiera he visto impresa la novela que ganó, cuyo autor, muy generosamente me la acercó en versión digital, para leerla. Me pregunto ¿qué hace toda esa bola de burócratas, más empeñados en salir los domingos en la página de sociales —y buscar reelecciones para sus puestos de porcelana—, que bajar al sótano a ver si aun funciona la imprenta?
El escritor Augusto Rodríguez, editor de El Quirófano, me ha pedido recientemente algo mío, algo pequeño precisó. Le he pasado un libro llamado El blues de la pequeña naranja, que son un poco letras de canciones, un tanto disparatas, un tanto cómicas que he querido que entren en este modelo, como de un canto blues, como de poemas anti-elocuentes. Hace un año se los mostré a José Eugenio Sánchez, y me dio confianza en que debería publicarlos.
5. ¿Qué son las palabras?
Una tribu de letras que han pactado —o conspirado— para significar algo, al mismo tiempo que generamos sonidos con un movimiento en los labios. Las hay sexys y aburridas. Entre las sexys están: piscina, trébol, helado, murciélago. Las aburridas suelen terminar algunas en oso, y otras en ismo: comunismo, regionalismo, fascismo, paludismo, etc.
6. ¿Conoces a los otros escritores de los 25 nominados?
A Miguel y a Eduardo, sí. El primero de ellos es muy amigo mío. A Eduardo lo conocí a través de Miguel. De eso será, seis o siete años. Los otros me resultan desconocidos, aunque sí conocía de Giovanna Rivero y Carlos Oriel Wynter Melo.
7. ¿Qué libro estás leyendo en este momento? ¿Qué opinión nos puedes dar de él?
Siempre estoy leyendo varios libros a la vez. Considero que es un poco irresponsable, sin embargo lo hago, pues me divierte cuando encuentro vasos comunicantes entre libros que en primera instancia, no tienen nada que ver. Nombraré uno, Wild at heart, de Barry Gifford, lo leo básicamente porque la película que filmó David Lynch, ya hace muchos años, fue una revelación para mi, me encantó aquel filme entre cuento de hada macabro y road movie; así que exclusivamente lo leí, por morbo, para saber las demás historias disparatadas que se cuentan Lula y Sailor, en el camino. Mi opinión sobre este libro, es que se trata de una obra ágil, de naturaleza descomplicada, cuya narrativa está muy influenciada por el estilo de Kerouac. Con capítulos, a lo largo de la novela, que son como paradas en gasolineras, hoteles y bares. Pero también me extraña que no sea un libro extraño, como algo que debió suponer para que David Lynch se interesara por él y se desencantara de la serie Twin Peaks. También me he preguntado por qué no fue él quien filmó El almuerzo desnudo; y a lo mejor Wild at heart lo filmaba Win Wenders, que es muy bueno filmando road movies.

Fotograma del filme Alicia en las ciudades, de Win Wenders
A veces olvido lo que representa mi signo. Creo que Virgo es una mujer tapándose el sexo, no sé. A estas alturas de mi vida, he analizado que de los temas (digamos básicos) que poco conozco se deben, en sí, a que nunca me interesaron. Si me visitaran les conversaría de una serie japonesa muy linda llamada Twin Spica, les pediría información de las estrellas que han explotado hace millones de años y aun así, siendo una ilusión óptica, influyen en mi carácter, en mi soledad.

9. ¿Cuántas horas diarias escribes? ¿Es una necesidad?
Tengo horarios que se configuran, a lo largo del día. A veces me he quedado leyendo hasta las 6 de la madrugada. Hay libros que son percibidos con mayor claridad, al leerlos a esas horas. Entonces, cuando no estoy leyendo estoy escribiendo. Si se le resta las ocho horas normales que duermo y las horas que no pierdo fuera de mi casa: dan mínimo ocho a diez horas de creación diaria. Pero hay excepciones, para cuando escribí Septiembre, me recuerdo sentado todo el día, frente al computador, mientras comía aprovechaba para imprimir, corregía acostado; este trajín, durante tres meses ininterrumpidos. La verdad, es que si te dedicas en serio a esto de la literatura, hace que te vuelvas un poco ermitaño. Y las horas de lectura y escritura no son percibidas como sacrificio sino como auténtico placer. En mi caso, la literatura no es un hobby. Sí, me hubiera gustado crecer en un país como México, España, o Francia, con un mercado editorial sólido y compacto. O en aquellos con una protección a la creación literaria, como los modelos de Noruega e Islandia. No reniego de este país, pues tiene espacios para poder desarrollar mi obra tranquilamente, además el nuestro no es un lugar que esté sumido en el caos, más allá de la inseguridad pública. Pero al menos el oficio literario, en el Ecuador, es subestimado, dudoso, en realidad es algo de poca importancia. No sé si es una necesidad. Un poco es como que no sé hacer otra cosa. O estoy consciente -aunque siempre lo estuve- que escribir es algo que hago mucho mejor que salir a hacer compras al supermercado o estacionar un auto, estas cosas son muy tediosas, no digamos difíciles.
Luis Alberto Bravo (Milagro, Ecuador, 1979). Escritor ecuatoriano. En el 2009 un trabajo suyo fue incluido en la muestra de cortometrajes de las escuelas de cine de Hispanoamérica: IBERGENTE. Ganador con su poemario Utolands del Concurso de poesía y cuento Lenguaraz 2009 (México); Mención de Honor del Concurso de Poesía César Dávila Andrade 2008 por Antropología Pop (Para árboles epilépticos); Mención de Honor por su novela Septiembre del XII Concurso Nacional de Literatura 2009 Dr. Ángel Felicísimo Rojas, entre otros reconocimientos importantes.
La Universidad de Cuenca por el Encuentro sobre Literatura Ecuatoriana ―Alfonso Carrasco Vintimilla— publicó en el primer trimestre de 2010, su poemario Antropología Pop (Para árboles epilépticos); y la editorial Lenguaraz publicó su poemario Utolands (Editorial Lenguaraz, México D.F, 2010). Apareció en Chile en la Antología de Poesía Latinoamericana 4m3r1c4 (Ventana Abierta Ediciones, Santiago de Chile, 2010; recopilación y prólogo del vate chileno Héctor Hernández Montecinos); Ediciones Arlequín, de Guadalajara, México, publicó su libro Cuentos para hacer dormir a una niña punk, y la editorial guayaquileña El Quirófano acaba de publicar su novela corta Las ardillas del Orden Enano.
En abril de 2010 obtuvo la Mención de honor en el II Concurso Nacional de Dramaturgia y Creación Contemporánea José Martínez Queirolo 2011 por su obra dramática La casa del árbol.
Acaba de ser elegido para participar en la Ferial Libro de Guadalajara en lo que ha denominado: Los 25 secretos literarios de Latinoamérica.
Fue incluido en antología hispanoamericana Cajita de Música: Poetas hispanoamericanos del siglo XXI, AEP, Madrid, España, 2011 [Nota: Esta antología toma el nombre de uno de sus poemas incluidos en el libro Antropología Pop (Para árboles epilépticos)]. Y en la Antología bilingüe (español-francés) Apartar lo balnco de la luz/Séparer le blanc de la lumière (33 poetas ecuatorianos del siglo XXI) (Traducción a cargo de Rémy Durand, Anne-Marie Durand-Kennett, Gabrielle Lécrivain).
Próximamente aparecerá en las antologías FLOOD: New Latin American Poetry / Nueva poesía latinoamericana. Edited and Translated by Nicole Cecilia Delgado and Thomas Slingsby (Pighog Press, Inglaterra) y en una antología en USA, preparada por Aileen El-Kadi e Ilan Stavans.
Es miembro del grupo cultural Buseta de papel.


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