El blog del Grupo Cultural Buseta de Papel comenzará una pequeña muestra sobre los episodios de esta imprescindible antología poética, con el fin de dar a conocer -a modo de cápsulas expositivas- las bondades de esta obra literaria.
Era un llamado pero un nudo en lo desconocido. Hasta que volví a este libro y me di cuenta que aquí había nacido la idea o al menos la intuición. Entonces, siendo así, aproveché el chorreo semántico de la palabra ‘fin’, en ambos casos, para deshilar un nuevo mito, una historia fuera del tiempo, un oráculo paródico y anárquico. (...) Una escena apocalíptica de Babel, pero ya no sólo de idiomas sino que de conjuntos de signos, series de enunciados, mensajes subliminales e incluso señales electromagnéticas (...) Esa es la máxima ante la cual nos encontramos y ante la cual creemos que el lenguaje poético fue, es y será la principal operación que puede desarticular su propia genealogía, narrar la catástrofe y a la vez construir un futuro.
Héctor Hernández Montecinos (Extracto del prólogo de 4m3r1c4)Éramos un sueño
[Éramos la perdición y nos creíamos la muerte]
una máquina literaria perturbada por la tranquilidad
aprendiendo a escribir a las puertas de un convento
de mujeres hambrientas
que me hacía recordar a un libro sumerio
mientras bailaban una canción nacional
y yo deslizaba mis manos entre sus laceraciones
alrededor de una hoguera de libros
que nos alumbraba la cara de muertosdehambre
y desde donde no nos atrevíamos a salir
para no despertarnos llenos de un sueño latinoamericano
(...)
La voz con todo el silencio exhumado no bastará.
No bastará tampoco que hablemos de errante a errante. No bastará
Con esa mirada lastimosa a historia que tienes. No bastará
hablar de hojarasca a hojarasca
De una vez. Ya sé que no pediste ser un suvenir de efigie
Ni tampoco amanecer sin sombra, como nos dejaron
Convertidos en una palestra de humo.
Ya sé que no acostumbras a dejar flores en los altares
Para que no se enteren
De que estaban muertos.
Me guardo el silencio y las palabras
La muerte es empacable y desechable
Pero eso nada importa ahora,
Seguirás robándole enigmas a las manos
Y yo arrancándolos de tu mirada: Soy el espectador.
NERVINSON MACHADO
[Caracas, Venezuela, 1976]
El libro de los muertos o caminos de sueños insomnes
(Santiago: Independiente -El arte de reír-, 2005)
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