miércoles, marzo 24, 2010

Capítulos que se le olvidaron a Vila-Matas (VI)






Otros Bartlebys

Por Luis Alberto Bravo




Consistencia: las «Seis propuestas…» de Calvino son cinco



Estrictamente Italo Calvino no fue un bartleby; quienes lo conocieron en su labor editorial, o por acercarse a su monumental obra literaria: compuesta mayormente por libros de cuentos y novelas; y en menor medida (pero sin dejar de ser magistrales) varios ensayos literarios, coinciden de un escritor prolífico y «prodigiosamente inventivo», como lo llamó Adolfo Bioy Casares. Cualquier biografía de Italo Calvino, da fe de haber sido un hombre que dedicó totalmente su vida a la Literatura y que escribió hasta la segunda semana de septiembre de 1985, empeñado en terminar unas conferencias que dictaría en la Universidad de Harvard. A pocos días de viajar a los Estados Unidos enfermó gravemente, víctima de un derrame cerebral, y que acabaría con su vida en la madrugada del 19 de septiembre de 1985.
Este desdichado acontecimiento nos permite la siguiente conclusión: Calvino no ha vuelto a escribir desde la noche del 18 de septiembre de 1985; pero esto sería un mero esfuerzo por concretar algo, pues Calvino pudo haber enfermado un par de días antes, y aquello le impidió escribir el esbozo y línea alguna de su sexto y último ensayo 1, por lo cual tendríamos un dato nervioso, forzado e impreciso. Más razonable será decir que… Italo Calvino no ha vuelto a escribir desde el 19 de septiembre de 1985, porque murió.







A inicios de este año, al enterarse de la muerte de J. D. Salinger, Enrique Vila-Matas dijo lo siguiente: «La muerte es el Bartleby más aguafiestas». Pero la muerte tiene dos variantes: en el caso de Salinger, la noticia de su muerte tuvo un sabor agridulce, pues era la única llave (¿posible?) que podía permitirle al mundo para aproximarse a esa estantería del No, y que elaboraba mezquina & secretamente el autor de The Catcher in the Rye; en sus más de cuarenta y cinco años de silencio. En el caso de Calvino dejó habitando pérdida, el fracaso del mundo contenido en el dibujo incompleto de un círculo, en lo que pudo ser el cierre de La Obra Completa de un Autor. No descubro nada nuevo al declarar que Seis propuestas para el próximo milenio eran estas conferencias que preparaba tan obsesivamente Italo Calvino, cuando le sorprendió la muerte.




*
En una aproximación a estos ensayos, se percibe que el logro de la primera propuesta es superada al llegar la segunda y así sucesivamente… en una suerte de bola de nieve; al respecto de esto, Alberto Sauret dice lo siguiente: «Con un desarrollo en parte secuencial de las exposiciones, el pensamiento de Calvino va ganando en profundización, comprensión y consistencia, va atando cabos cuidadosamente dispuestos para su anudamiento en el momento oportuno».

La celebración de la quinta propuesta denominada Multiplicidad, de la cual, la obra de Jorge Luis Borges fue la prefiguración de un modelo ilimitado y el germen de lo que llamarían más tarde Literatura potencial; en cuya foto familiar aparecen algunas obras del mismo Italo Calvino, como las de sus compañeros del Oulipo: Raymond Queneau, Georges Perec, etc 2. Todo esto nos lleva a suponer, que… existe una tribu de escritores que se habrían relacionado a la sexta propuesta: aquella que Calvino menciona ya en el primer ensayo, a propósito de este verso de Cavalcanti:

«e bianca neve scender senza venti» [y blanca nieve que cae sin viento/and white snow falling without wind]

Y de la cual, Calvino afirma que Dante Alighieri tomó para La Divina Comedia (y con algunas variantes) crear este verso:

«Come di neve in alpe sanza vento», Infierno (XIV, 30) [como nieve en los Alpes, si no hay viento/as snow falls in the mountains without wind]

Suficiente material para el autor italiano, como para llevar a confrontar en el primer ensayo a Levedad (que era como se llamaba la primera propuesta) con Consistencia.

«En Cavalcanti todo se mueve tan rápidamente que no podemos percibir su consistencia sino tan sólo sus efectos; en Dante todo adquiere consistencia y estabilidad: establece con precisión el peso de las cosas.»

¿Era Levedad el polo opuesto, la antítesis, de Consistencia? En el mismo capítulo dice algo más relacionado a esto:

«Podemos decir que dos vocaciones opuestas se disputan el campo de la literatura a través de los siglos: una tiende a hacer del lenguaje un elemento sin peso que flota sobre las cosas como una nube, o mejor, como un pulvísculo sutil, o mejor aún, como un campo de impulsos magnéticos; la otra tiende a comunicar al lenguaje el peso, el espesor, lo concreto de las cosas, de los cuerpos, de las sensaciones. En los orígenes de la literatura italiana --y europea--, Cavalcanti y Dante son quienes abren estas dos vías.».

De ser así, al no existir el sexto ensayo: ¿Le faltó a Calvino escribir la mitad del libro?






*
Es posible que existan en la actualidad, Bajo el signo de Dante, una tribu de desorientados autores, desperdigados por el mundo sin un norte, y (si me pongo el chip de Italo Calvino) con el peso exacto de esa ligereza, opuestos a la concepción literaria de tipos como Cyrano de Bergerac, Jonathan Swift, Giacomo Leopardi, Lucrecio y Ovidio. Esta tribu que con el lenguaje dotado de peso se mostrarían contrarios al protagonista de El jinete del cubo 3 y a la... Luna.



¡Qué descubrimiento debió suponer para Enrique Vila-Matas este libro! (El primer ensayo, en especial, y al cual llegó a relacionarse, creyendo que él pertenecía a la primera propuesta).


*
Pero… ¿Todo apunta a suponer que se venía algo sorprendente? ¿El clímax habitando en el desenlace del libro? ¿Era Consistencia la cumbre de sus antecesoras: Levedad, Rapidez, Exactitud, Visibilidad y Multiplicidad? Según Sauret «La experiencia de esta construcción discursiva acentúa el sentimiento de pérdida ante la ausencia de la malograda sexta conferencia, con la que el escritor acabaría el conjunto». Personalmente, creo que si en lugar de Consistencia hubiera faltado cualquiera de sus hermanas literarias (a excepción de Levedad) la sensación sería de vacío. Si se trataba de Levedad se experimentaría algo absurdo (en este caso tendríamos un libro que nunca empieza), pero al tratarse de la última, la sensación es de pérdida absoluta, más aún, si nos enteramos por la viuda de Calvino, que el texto que le faltó escribir a su esposo (¡tan, tan!) trataba sobre el paradigma absoluto del enigma del No: «En el momento de partir hacia los Estados Unidos, de las seis conferencias Calvino había escrito cinco. Faltaba la sexta, «Consistency», de la que sólo sé que se habría referido, entre otras cosas, al Bartleby de Hermán Melville». Entonces… ¿Cómo pudo Italo Calvino, un autor tan prolífico, padecer el Mal del No? Fácil, se metió con él.



Foto de la portada de Las ciudades invisibles, EINAUDI ( editorial donde trabajó Calvino entre 1947 y 1981 ). Este ejemplar pertenecía a Julio Cortázar.



Sin oposición no hay consistencia. ¿Era la sexta propuesta una celebración a la victoria de la creación sobre el Mal Bartleby o la certeza del asunto mito-autor-bartleby como un género literario? ó ¿Consistencia era la preservación de un secreto, la voluntad por lo intangible o la palabra «piedra» pesando verdaderamente en la frase: un sólido camino entre imagen y percepción?



Autógrafo de Italo Calvino en el ejemplar de Cortázar.



A pesar de varias obras póstumas, que aparecieron a finales de la década de los 80's e inicios de los 90's, todos coinciden en que Calvino ya no ha vuelto a escribir, nadie discute acerca de esto: es de algún modo una verdad… insoslayable. Ahora, pongámonos de acuerdo: al autor de El barón rampante no lo mató un derrame cerebral… murió víctima del Síndrome Bartleby.






¿Es el libro Bartleby y compañía un texto apócrifo de la sexta propuesta de Italo Calvino?
¿Era Consistencia aquel texto invisible y del cual el narrador de Bartleby y compañía pudo armar sus “notas a pie de página”?

«este diario que va a ser al mismo tiempo un cuaderno de notas a pie de página que comentarán un texto invisible y que espero que demuestren mi solvencia como rastreador de bartlebys.», Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía.

¿Iban los autores-bartlebys, a ser señalados, acusados o propuestos por Calvino, en Consistencia?

Al final del ensayo Bartleby y compañía: Del mito literario al mito de autor de Enrique Schmukler, se lee esto «No es temerario pensar que Bartleby y compañía recrea una suerte de año cero de la literatura, es el estado de la cuestión del nuevo punto de partida literario.
(…) Visto así, no es inútil insistir en que la novela es del año dos mil: es doblemente interesante pensar que un pronóstico apocalíptico –el fin de la literatura– pueda resolverse con una propuesta en donde el autor vuelve a ocupar un rol central. Porque si resolver el laberinto de las letras contemporáneas es escribir sobre la imposibilidad de escribir, el nuevo autor tendrá un rol fundamental: la resolución del laberinto del « no » correrá por cuenta de autores que respondan al nuevo paradigma de autores que construyen su imagen a partir de la tensión que significa su propia desmitificación.»






La viuda del autor de Las ciudades invisibles, Esther Calvino, ha escrito que para estas lecciones americanas, su esposo barajó algunos nombres, que iban desde "Some Literary Values", "A Choice of Literary Values", "Six Literary Legacies", todos ellos con una constante: terminaban con «para el Próximo Milenio». Además, qué, probablemente pudieron llegar a ser ocho 4. En todo caso, no es absurdo decir que: Las Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino son cinco; es más, en cualquiera de los ejemplares de las ediciones de esta obra (ya sea publicado por Siruela, Randon House u otra editorial) se experimenta una sensación de error cuando se termina la quinta propuesta: Multiplicidad, y da por finalizado el libro. Aún, luego de enfrentarnos a la información, del por qué de dicha ausencia: «Seis propuestas para el próximo milenio… bla, bla, bla, se trató del testamento literario de Italo Calvino» (que hay en cualquier artículo o contratapa de este libro) no desaparece la paradoja de llamarse «Seis» cuando se es «Cinco».







Por tanto, ¿Es posible afirmar que la parca acabó con la condición bartleby de J.D. Salinger, al volverlo un autor muerto con obra inédita?; y en cambio… ¿Ha sido Italo Calvino relegado “injustamente” a la eternidad de la condición bartleby, sólo por “deberle” al mundo unas cuantas páginas? («¡Pero, qué páginas!», dirá la vida).
Sin lugar a dudas, la edad de no-escritura de aquel desgraciado texto, irá acumulándose con los años y en algunos siglos, las casi cuatro décadas que dedicó Calvino a la literatura, se verán de algún modo… mínimas, frente a los años de no-creación. Sin embargo, su obra (como supo retratarla en referencia a Borges, de «una literatura elevada al cuadrado y al mismo tiempo una literatura como extracción de la raíz cuadrada de sí misma», tendrá del mismo modo, por los siglos de los siglos, cuarenta años más que aquellas páginas (asentadas en el escaparate de la bibliografía del No) y que desgraciadamente no alcanzó a escribir.






Que nadie olvide que en la excepción de la materia y energía de la noche del 18 de septiembre de 1985 a la madrugada del 19 de septiembre de 1985, quedaron para siempre atrapadas, en alguna habitación del hospital de Santa Maria della Scala, las últimas páginas que cerrarían el círculo de la obra de un verdadero autor. Una porción de ficción, negada (para siempre) a la realidad objetiva 5.




1 Según Esther Calvino, su esposo, quien llevaba escribiendo estas conferencias desde el 1 de enero de 1985, ya había considerado escribir posteriormente el sexto ensayo, esto es, en tierras americanas “Calvino wanted to call the sixth lecture "Consistency", and he planned to write it in Cambridge.”, A Note on the text: Six Memos for the next millennium (Vintage Classics, 1996).

2 En el nido de esta “penúltima” propuesta, Enrique Vila-Matas asoció, en su momento, a autores como Roberto Bolaño, Adolfo Bioy Casares (y él mismo —quien en un principio se relacionaba con Levedad: la primera propuesta— ha llegado a identificarse con esta familia literaria), a la cual, fácilmente entraría también Julio Cortázar, es decir autores de libros “infinitos”.

3 Cuento de Franz Kafka.

4 Es posible que Calvino trabajaba un ensayo denominado “On the beginning and the ending (of novels))”, que se trataba del título de la octava conferencia, pero su viuda no lo ha podido encontrar.

5 Existe en la web, un ejercicio (ensayo apócrifo & homenaje) sobre la conferencia faltante: Consistencia. El autor de dicho texto dice lo siguiente: “Se ha desechado el ilusionismo de remedar su estilo (en referencia a Calvino), o de imaginar lo que‚ él, en cada momento, hubiera dicho. El resultado pretende situarse, sin embargo, en la línea de su pensamiento.” http://www.elvortice.com/foro/literatura/4015-consistencia-la-sexta-propuesta-de-italo-calvino.html

Edwin Madrid, en una nueva antología hispanoamericana de poesía


El Instituto Cervantes y la editorial Pre-Textos acaban de publicar Cuerpo plural. Antología de la poesía hispanoamericana, cuya edición estuvo a cargo de Gustavo Guerrero. Nos complace conocer que por Ecuador, se encuentra el reconocido poeta Edwin Madrid.

Los autores incluidos son los siguientes:


TEDI LÓPEZ MILLS (México, 1959)

JOAQUÍN MORALES (Paraguay, 1959)

ROLANDO SÁNCHEZ MEJÍAS (Cuba, 1959)

EDUARDO CHIRINOS (Perú, 1960)

ROSSELLA DI PAOLO (Perú, 1960)

PATRICIA GUZMÁN (Venezuela, 1960)

DANIEL GARCÍA HELDER (Argentina, 1961)

EDWIN MADRID (Ecuador, 1961)

JOSÉ ANTONIO MAZZOTTI (Perú, 1961)

LEVI ROMERO (Nuevo México, 1961)

JORGE CADAVID (Colombia, 1962)

EDGARDO DOBRY (Argentina, 1962)

ALFREDO HERRERA (Venezuela, 1962)

JUAN CARLOS RAMIRO QUIROGA (Bolivia, 1962)

RAMÓN COTE BARAIBAR (Colombia, 1963)

SERGIO PARRA (Chile, 1963)

ROCÍO SILVA SANTISTEBAN (Perú, 1963)

LEÓN FELIX BATISTA (República Dominicana, 1964)

ANTONIO JOSÉ PONTE (Cuba, 1964)

FABIÁN CASAS (Argentina, 1965)

JOSÉ EUGENIO SÁNCHEZ (México, 1965)

JACQUELINE GOLDBERG (Venezuela, 1966)

LUIS MORENO VILLAMEDIANA (Venezuela, 1966)

NADIA PRADO (Chile, 1966)

MAYRA SANTOS-FEBRES (Puerto Rico, 1966)

DAMARIS CALDERÓN (Cuba, 1967)

OTONIEL GUEVARA (El Salvador, 1967)

JAIME LUIS HUENÚN (Chile, 1967)

MALÚ URRIOLA (Chile, 1967)

LAURA WITTNER (Argentina, 1967)

MONTSERRAT ÁLVAREZ (Perú, 1968)

FERNANDO DENIS(Colombia, 1968)

MARTÍN GAMBAROTTA (Argentina, 1968)

ALESSANDRA MOLINA (Cuba, 1968)

SERGIO RAIMONDI (Argentina, 1968)

PEDRO ARAYA (Chile, 1969)

LUIS CHAVES (Costa Rica, 1969)

KATIA CHIARI (Panamá, 1969)

LORENZO HELGUERO (Perú, 1969)

TANIA MONTENEGRO (Nicaragua, 1969)

JULIO TRUJILLO (México, 1969)

JOHN GALÁN CASANOVA (Colombia, 1970)

LUIS ENRIQUE BELMONTE (Venezuela, 1971)

GERMÁN CARRASCO (Chile, 1971)

YANKO GONZÁLEZ (Chile, 1971)

JULIÁN HERBERT (México, 1971)

NOEL LUNA (Puerto Rico, 1971)

MÓNICA VELÁSQUEZ GUZMÁN (Bolivia, 1972)

WASHINGTON CUCURTO (Argentina, 1973)

FABRICIO ESTRADA (Honduras, 1974)

LUIS FELIPE FABRE (México, 1974)

JAVIER PAYERAS (Guatemala, 1974)

JOSÉ CARLOS YRIGOYEN (Perú, 1976)

FRANK BÁEZ (República Dominicana, 1978)

MARTÍN BAREA MATTOS (Uruguay, 1978)

HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS (Chile, 1979)

ALAN MILLS (Guatemala, 1979)

JORGE VESSEL (Venezuela, 1979)


Tal como menciona el venezolano Luis Moreno Villamediana, en su blog, la compilación fue comentada por José Manuel Caballero Bonald en Babelia; allí alaba "la gestión crítica" de Guerrero, y agrega: “no conozco ninguna otra [antología] que abarque un horizonte tan vasto como el del último quehacer poético hispanoamericano con tan manifiesta solvencia”.

jueves, marzo 18, 2010

Isadora, poemario de Rocío Soria


Por Juan Secaira

El libro de poemas Isadora, escrito por Rocío Soria, consta de tres partes y un epílogo que configuran un trayecto de dolor, de un dolor llevado al extremo pero sostenido por una contención poética notable. No se trata de una plegaria desesperada y patética, más bien es un canto construido metafóricamente.

Octavio Paz sostiene: “El decir poético no es un querer decir sino un decir irrevocable. El poeta no habla del horror, del amor o del paisaje: los muestra, los recrea”. Es lo que hace Soria, presentarnos a su Isadora, a la única posible, y recordarnos que el poema no es solamente un ejercicio del lenguaje y tampoco una emoción puesta en el papel con desdén; es en la conjunción de ambos en la que los versos cobran vida y se convierten en una energía, en algo más que palabras unidas con talento.

Porque, retomando las palabras de Octavio Paz: “la poesía es un salto mortal o no es nada”. Y el salto de Isadora es definitivo, constante y lento, como un puñal que va desgarrando, sin pausa y armoniosamente, la piel del pasado, del desamor y de la aflicción. Y esa armonía produce un paulatino asombro.

Quiero enfatizar en la imposibilidad de explicar, entendida como un absoluto contundente y sin matices, la poesía, pues se resiste a ser restringida y clasificada sin más, porque es múltiple, diversa y emotiva.

Eso es lo que ha producido en mí la lectura del texto, como sostenida en el tiempo, como el eco de una lamentación repleta de matices, ajena a su entorno próximo y a las convenciones estáticas; así ha afrontado la escritura Soria, distanciándose del dolor para poder convertirlo en lenguaje poético y despreocupada totalmente de las modas o tendencias actuales; que moda y poesía no son compatibles, tal cual lo demuestra este libro.

La base del poemario no es, como puede creerse en un primer momento, la muerte, sino el olvido. Ya en la primera parte se deja ver eso:

Isadora los trozos de la muerte,

Isadora secreteaba cada noche con los sobrevivientes de la locura,

con la degradación del amor,

con los suicidios y otras aves

se masturbaba en su presencia,

atesoraba una sonrisa bajo el puñal del olvido.

El último verso señala el camino, la actitud de Isadora, enfrentada al mundo sin ningún ropaje que la proteja; ella va desprendiéndose de todo: de lo que le agobia, de su amado, de la cordura que aprieta su cuello con delicadeza mortal; y resiste con una sonrisa, sin demostrar debilidad.

Diosa de locos.

Mi corazón es un fardo de huesos rotos,

de flores rotas,

de mariposas esquiladas.

En el conjunto de versos los huesos tienen un papel principal, como muestra de la prolongación de la vida, de la lenta pero sistemática pérdida de la ilusión y de los sueños. Y la protagonista verdaderamente es una diosa de locos, de visiones marginales pero reales, más que cualquier convención impuesta.

La duda y la ambigüedad, bases de la poesía que escapa a un lenguaje informativo o únicamente comunicacional, están presentes al final de la primera parte. El lector se cuestiona sobre quién es esa mujer, cómo se complementa con el yo poético, hacia dónde se dirige, qué significa.

Y las respuestas son múltiples, cada lectura, cada lector tendrá la suya, lo interesante es pasar del primer momento de emotividad a un segundo de apreciación de los versos que ha creado Soria; versos de gran intensidad porque combinan varios objetos con evocaciones artísticas y de la cotidianidad.

En ese sentido, no es tan importante la repetición de palabras, que como ya he dicho responden a un canto, sino lo que queda al margen, lo que completa esa repetición. Así:

Isadora vuelve a nacer como vuelve a morir cuando la sueño,

me quitaré los ojos con la espátula de los óleos.

Añade:

Isadora

música adusta

Y luego:

Hojeo el libro pero bien sé que todo es una visión fantasmal,

que estoy solo

tirando con una caña de pescar acoplada al esófago

de las bocas de las apariciones.

Con estos versos concluye la primera parte, donde se conoce a Isadora, donde el frenesí está latente en la angustia de las situaciones; en la sensación que se instala en el lector que barrunta acerca de esas apariciones. Destaco la referencia a la música adusta, pues, repito, en el libro más que estridencias existe un sentimiento de gran hondura, mucho más sólido y poderoso que un eventual grito de histeria.

La segunda parte comienza con estos versos:

Isadora

languidez moribunda

niñita atontada, dulce.

doble puerta a la locura

temblor en los huesos…

Otra vez los huesos, la locura, la fragilidad y, sin embargo, no la renuncia. Es claro que para el yo poético la muerte, simple y plana, no es la solución; por eso se enfoca y concentra en el proceso de extinción del ser, que es algo totalmente distinto.

La muerte, entonces, no cierra el círculo, pues el devenir del yo tampoco puede concretarse. La naturaleza humana, su fragmentación y su totalidad, está mediatizada por las normas de la sociedad. En ese marco, Isadora, como la poesía, se encuentra fuera de la línea presuntamente lógica de la vida, y es ese desarraigo el que deja una estela de angustia.

El yo poético con frecuencia usa, a más de las repeticiones, palabras y conceptos de la religión pero los mezcla con cuestiones mundanas; de esa dualidad nace la encantadora Isadora, de la combinación de realidades que a veces no se quieren reconocer ante los ojos de los inquisidores que pretenden detener su camino.

Una muestra:

Isadora

el hombre amado

amantedemonio

terminando de nacer desde mi vientre

hostia húmeda

cardumen de ángeles


Otra, en la que se iguala al cielo y al infierno, no como dos contrarios sino como fusionados ante una mirada lúcida (o sea loca para los “parámetros” de la normalidad impuesta por la sociedad):

Isadora

niña del agua,

el cielo está poblado por el mismo sello del infierno,

las serpientes danzan la ceremonia de la estrangulación

en su cuello sin ceñirla con sus anillos.

Lejos de contestar las preguntas de Perogrullo, que muchos desde los círculos de poder se plantean, creando verdades tan absolutas como absurdas, quiero detenerme en la riqueza metafórica de los versos de Rocío Soria. Veamos un ejemplo:

Te nombro,

apoyo mi codo en el borde,

giro la pinza metálica dentro de mi garganta

talvez quede algún postema de ti incrustado todavía,

alguna fiebre por abrir,

alguna cáscara pendiente,

algún sangrado en los hilos sublinguales de mi alma.

¿En qué borde?, se puede preguntar el lector y enseguida las imágenes aparecerán, tanto más cuando se hace referencia al alma y a una característica que recorre todo el poemario: la violencia. Pero una violencia autorealizada, de un lirismo efectivamente en el borde, en el umbral de la existencia.

En la segunda parte del libro ya la tensión va en aumento, ya la sonrisa no es la misma, ahora duele, así como el orgasmo, se dice. El deterioro, el tiempo, la huida imposible han hecho mella.

La tercera parte lleva por título El hombre amado y sus versos confirman lo dicho:

Poesía de demanda solitaria,

ruego,

inquisición,

herida desaguándose,

inmersión profunda.

Aparece nuevamente la autodestrucción, la vía ya no de un escape, más bien de la confirmación de la estancia en el universo, en la cotidianidad:

La mujer sostiene el cuchillo de cortar el pan,

se abre una boca en el muslo,

pequeños duendes la poseen

penetrando por la llaga una y otra vez,

la atraviesan entera,

ningún grito,

solo un tiritar de los objetos,

frascos destemplados en una sinfonía ácida.

Ante esto, y en contraste, la realidad del hombre amado se describe como el girar de un disco repetido. Isadora está presa, pero ama, mas ese amor no la libera, la obliga, la envuelve en una irreductible espera, en un tiempo distinto a su angustia. En contraposición, el hombre amado, como para cerrar el círculo de la vida, llama a su madre, pretende regresar a su origen.

Para Isadora el trayecto ha sido harto diferente, para el lector también, confrontado a valerse de la emoción y también de la razón para acercarse a este universo tan sustancioso. De ahí que en el epílogo se diga:

Todo está frío y rígido ahora

la finitud de los seres,

la fugacidad de sus angustias,

cuerposangre,

cuerpoamor,

cuerponada…

Intensos versos que sintetizan, si eso es posible en poesía, la visión del mundo del yo poético, su lucha, esencialmente fugaz, pero verdadera, que no busca negarse ni redimirse, que entiende que la única salida es mirarse de frente, optar por la lucidez de su propia crueldad para alejarse de las mojigatas convenciones y, finalmente, ser. Tal como los versos de Rocío Soria, tal como la propuesta poética plasmada en su libro.

miércoles, marzo 10, 2010

Capítulos que se le olvidaron a Vila-Matas (V)

Otros Bartlebys

Por Luis Alberto Bravo

A.G. Porta & Ángel Ros & Dédalus

Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce tiene la particularidad de estar protagonizado por un escritor del No (Ángel Ros, quien es la voz narrativa de la novela), y que ha interrumpido la escritura de un libro llamado Cant de Dèdalus anunciant fi (el cual tiene como protagonista a un espécimen joyceano denominado Dédalus; quien a su vez ha dejado de escribir y ha abandonado «cualquier ambición o esperanza dentro del mundillo literario»: producto de las lecturas que ha brindado a las obras del escritor francés J.M.G. Le Clézio).

Me resulta sorprendente que Enrique Vila-Matas, en su proceso de reclutamiento de bartlebys, haya pasado por alto este libro. Digo sorprendente, porque el dato de las “bondades” y características de ágrafos con que está dotada esta novela policiaca, le hubiera llegado fácilmente (¡así!: chasqueo de dedos) al autor de La asesina ilustrada, debido a su estrecha amistad con sus autores: Roberto Bolaño y A.G. Porta; además, por el relevante detalle que… el segundo de ellos (¡no faltaba más!) también había sido abrazado (durante muchos años) por La Comunidad Bartleby.

1) Se dice que tras la aparición de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce (ANTHROPOS, 1984) Antoni García Porta había decidido no volver a escribir, lo que le llevó a dedicarse por completo a otras actividades (como el que desempeñó trabajando en el Departamento de Mercadeo de una editorial de textos educativos).

En el prólogo a la edición de 2006 que preparó ACANTILADO de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de un bonus track: Diario de Bar, A.G. Porta dice algo al respecto «Pasados los años, la sensación que guardo de aquel proceso es que para mí no era más que un juego (por aquel entonces yo había dimitido de la pretensión de dedicarme a la escritura)» y más adelante, «encontré una carta que Bolaño me mandó a finales de diciembre de 1988 (época en la que literariamente me encontraba en dique seco)». Para la época que señala Porta, él llevaba un lustro cumpliendo implacablemente su promesa: la de haber abandonado la escritura, y aquel “dique seco” se prolongaría durante diez años más.

Blanes, 26 de enero de 2008
A.G.Porta, Carolina López (Viuda de Bolaño) y Enrique Vila-Matas


Por medio del documental Bolaño Cercano, del director holandés Erik Haasnoot, descubrimos que A.G. Porta siempre estuvo entre los miembros de la “Corte De Amigos Íntimos” de Roberto Bolaño, además, porque su presencia fue usual e “intermitente” durante todo el proceso de gestación de Los Detectives Salvajes. Gracias a un artículo aparecido el 27 de Marzo de 2006, con el simpático título Consejos de Roberto Bolaño a Antoni García Porta se puede intuir algo del ejercicio epistolario que mantuvieron éstos dos; y de las llamadas telefónicas que compartían: Se dice que Bolaño en el papel de exorcista de bartlebys «lo llamaba por teléfono y, al término de cada conversación, le increpaba: “Escribe”», dice la nota.

Total, quince años había sido una cantidad muy apreciable (en el inventario bartleby), para ausentar libros en los escaparates, para crear aquella bibliografía del No.






2) Ángel Ros probablemente ha contribuido con una de las conclusiones más sinceras al enigma bartleby (y a la vez, ha dado con una de las dos únicas razones aceptables, por las que se deja de escribir).

«Por un momento entreví fríamente que si había dejado de escribir tan sólo era por una cuestión: yo jamás había sido escritor. Había jugado a serlo, pero no lo era».

La otra razón aceptable a la condición bartleby es: La muerte.


Ros es el primer esbozo del arquetipo bolañiano: todos aquellos seres derrotados, lanzados a enfrentarse a la vida con un libro por espada y que poblarían sus novelas (en tan sólo… una década) y más aun, toda su constelación literaria.


Ángel Ros es un hijo de puta. Un catalán, a quien le va la música de The Doors, la literatura, el Barça y el sexo. Antiguo oficinista de PRACCSA. Director de algunos cortometrajes en super 8 (financiados por él). Pronto cumplirá treinta años, pero no le gusta pensar mucho en eso, por el momento tiene 26, 27, 28 años. Hacia el final de la novela tendrá 29 y luego cumplirá 30, y de ahí no cumplirá más. Vive con una sudamericana llamada Ana Ríos Ricardi, quien es una delincuente y lo induce a cometer atracos. Él la quiere mucho y Ana a cambio se la chupa muy bien.

Ángel quiere ser escritor. Alguna vez quiso escribir una novela con el pretexto de hablar de su padre; del «asunto de los pasaportes de aviadores aliados caídos en Francia, el pase de fronteras de hombres buscados por la policía», de la «Barcelona de tipos duros y chicas rubias», pero finalmente desistió «más aliviado que compungido», cuando descubrió que estos temas eran tópicos de la narrativa española.

Ana, el desempleo, Charles Mingus, y la ausencia de Ana logran hacer (por un tiempo) que Ángel retome la escritura de una novela corta denominada Cant de Dèdalus anunciant fi, que trataba sobre un atracador de bancos llamado Dédalus, y que además era entendido en James Joyce. Pero Ángel interrumpiría un par de ocasiones más la escritura de esta novela, para al fin abandonarla totalmente, como reza en una página de sus diarios.

«No escribiré nunca Cant de Dèdalus anunciant fi. Lo definitorio de esta decisión me emociona tanto como si en estos momentos hubiera terminado la novela y estuviera pasándola en limpio para llevarla a una editorial».

Ros además, ejercita otras cualidades del Arte del No: como escribir cartas a su madre, cartas que una vez terminadas de escribir… no las envía; simplemente las lee y luego las incinera o las arroja a un río1. ¿Las excentricidades de Ros, acaso eran una influencia para Caytran Dölphin?




Un buen retrato de Ángel podría ser Robert, aquel desenfrenado joven (interpretado por Ewan McGregor) en la road movie: A life less ordinary (más conocida en Hispanoamérica como Una historia diferente) de Daniel Boyle. Robert al igual que Ángel Ros es aspirante a escritor; ambos han perdido su empleo y llevan a cabo el secuestro de una joven. Pero Robert sería la versión anglosajona de Ros, una versión más cercana sería la que da vida el modelo español Daniel González al protagonista de la primera película de Ray Loriga: La pistola de mi hermano, que aunque basada en su tercera novela: Caídos del Cielo, es prácticamente un copy & paste de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce.





Frases célebres de Ángel Ros

- En mis sueños no muere nadie.
- El planeta es un bazar de espías.
- Bueno, las postales dan para muy poco, ya te escribiré más. Ahora me levantaré, me acercaré al Sena, lanzaré la postal al agua. Quizá las corrientes marinas consigan hacértela llegar. Es posible que un día abras un grifo y aparezca.
- Tú sabes que cuando escribo no suele ser para dar buenas noticias.
- No es necesario leer todo, en fin, casi no es necesario leer nada, solo coleccionar.



3) Dédalus es el personaje principal de la novela de Ángel Ros: Cant de Dèdalus anunciant fi, y en un principio iba a llamarse: Telémaco; además, Dédalus estaba basado en la novia de Ros: Ana Ríos Ricardi, pero en el proceso de escritura acabó mezclándose con el perfil de su creador.

Nace en Barcelona, a los tres años su familia cambia de domicilio a Brasil. Su madre le enseña a leer; y aun pequeño, la familia decide volver a Barcelona. A los trece años le da un ataque de apendicitis que es considerado grave y está cerca de la muerte. Un año después huye de su casa, la razón: su padre quiere que él sea delineante, Dédalus quiere ser escritor. Por un tiempo entra a estudiar a un instituto: escultura y pintura, pero termina abandonando estos estudios. Luego se une a los hippies, y tiene su primera experiencia sexual con una prostituta.

Es fan de los Beatles, de los Doors, de los Stones; y por medio de músicos (Morrison, Dylan, Cohen) y de letras con connotaciones poéticas llega a la literatura. Lee a los poetas beats, se acerca a Pound, a Cummings, Gertrude Stein, lee muy bien a James Joyce. Gusta de la poesía catalana: Ferrater, Pedrolo, Gimferrer, luego se mete con los franceses: Georges Perec y J.M.G. Le Clézio. Siendo la lectura de éste último autor lo que provoca que Dédalus abandone la escritura y que desaparezca en él, todo tipo de esperanza de dedicarse plenamente a la Literatura.

Detengámonos aquí para analizar este último detalle.

Seguramente Roberto Bolaño y A.G. Porta conocían el pasaje exacto: la página del capítulo de la obra de Le Clézio, cuya lectura les producía una extraña incomodidad, capaz de hacerlos cuestionar sobre su papel en la Literatura; tan capaz (e interesante) como para decidir insertar este detalle en su novela y hacerlo pasar como el problema existencial del personaje (Dédalus) que construye su personaje (Ángel Ros). Probablemente la obra de Le Clézio está dotada secretamente de varios pasajes que contienen el germen del Mal Bartleby. O tal vez no, tal vez sólo se debió a un capricho de sus autores (Bolaño & García Porta), quienes al falsear este dato, estaban conscientes de estar produciendo una cápsula de misterio en sus lectores (y tal vez miedo en determinados escritores). En cualquier caso, ni Bolaño ni García Porta a través de Ángel Ros, nos lo hace saber, ni éste último hace hablar a Dédalus.

Es de éste modo, aquel pasaje en la página del capítulo de una obra de Le Clézio, uno de los contenidos más letales sobre la materia y el Arte del No; y Cant de Dèdalus anunciant fi, es la historia inacabada (de un macro-relato) sobre la vida de un bartleby (asaltante de bancos y especialista de la obra de James Joyce).

Final del momento ‘mala leche’.




Consejos de Jim Joyce a James Douglas Morrison


Al llegar a adulto, Dédalus se convierte en un violento atracador de bancos, con alianzas con un grupo terrorista vía RAF, aunque esto (como lo dejaba claro Ros) era secundario; lo más relevante de Dédalus era su erudición por todo lo referente a Joyce. Todo un contrapunto para hacer más tentador el perfil de éste anti-héroe.

Dédalus viste siempre una gabardina, tiene más de treinta años y lleva el pelo blanquecino y largo. Suele sentir nostalgia por los Beatles, una de las razones por las que bebe y se droga mucho (tiene debilidad por los barbitúricos y las biodraminas); suele comer en restaurantes de mediana categoría y asistir de vez en cuando a algún cine. Regularmente, cuando se va de putas, se lo puede ver caminando hacia Las Ramblas, con las manos en los bolsillos y un pitillo colgando de los labios. Ésta imagen de Dédalus caminando por esta zona de Barcelona me resulta inquietante con la descripción que dio de sí mismo Enrique Vila-Matas a Armando G. Tejeda, en un artículo del 6 de enero de 2001 denominado “El canon literario español está dictado por las mafias":

«eso mismo puede ocurrir en Barcelona, que es mi ciudad y es donde he vivido 50 años, y donde me puedo bajar a Las Ramblas, estar tres horas y sentir esa impresión agradable y desagradable al mismo tiempo, que por un lado es bastante terrible darte cuenta de que no conoces a nadie y por la otra, que al no conocer a nadie te permite pasear tranquilo por Las Ramblas»



Permanentemente a Dédalus lo busca la policía, está tras sus pasos, por lo cual decide huir a Francia. Además, porque tiene la pretensión de amoldar su vida a lo que fue o hizo James Joyce en vida (algo que le llevó a interesarse por el proyecto de Eisenstein: filmar el Ulises).

Algunas de sus armas:
— Pistola Manlicher 7.63, 880 gramos
energía: 25.8 kilográmetros.
— Pistola Parabellum 9 mm, 880 gramos
energía: 37 kilográmetros.
— Revólver Nagant (modelo ruso), 785 gramos
energía : 26 kilográmetros.
— Revólver Smith & Wesson del 38 (9.3 mm), 900 gramos.


La soledad parisina y una discusión con su jefe lo vuelven errante; una vez en Barcelona se oculta bajo el oficio de jardinero en la casa de un venerable escritor catalán; pero finalmente vuelve a ser objeto de búsqueda: situaciones extrañas en casa de sus antiguos amigos, un tiroteo, y muerte; Dédalus muere recitando el comienzo del Ulises. (Cabe señalar que éste fue el primer capítulo que escribió Ros de su interrumpida novela).

***
Existe una suerte de anagrama en las dos colaboraciones de García Porta y Bolaño (reunidas por ACANTILADO, 2006), que contienen extrañamente los nombres del autor de Doctor Pasavento:
Enrique, el amigo de Ángel Ros en París, bien podría ser el jovenzuelo Vila-Matas que se fue a vivir en el ‘68 a la capital francesa para ser «escritor y feliz como Hemingway».
De la misma manera, resulta profético y configurativo la manera de los personajes de Diario de Bar: Vila, el administrador del recinto alcohólico a donde solía ir “el chileno” todas las tardes… ¿No presagiaba acaso la conocida amistad que resultaría entre Bolaño y Vila-Matas?

Close up: Sopa de letras.




1 Cuando se fue a vivir a París las arrojaba al Sena.

lunes, marzo 08, 2010

"Poetas suicidas": mesa poética de Buseta de papel en la Fiesta de la Poesía 2010





Este año, la Fiesta de la Poesía, organizada por la Alianza Francesa de Guayaquil, tendrá como eje temático a la mujer. El grupo cultural Buseta de papel ha sido nuevamente invitado a esta Fiesta. Por eso invitamos a todos este miércoles 10 de marzo a las 19h00 a:

POETAS SUICIDAS: Lectura de poemas de Alejandra Pizarnik, Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Virginia Woolf y Dolores Veintimilla de Galindo, a cargo del grupo cultural Buseta de papel. Participan: Siomara España y Dina Bellrham, Augusto Rodríguez y José Núñez del Arco.
Alianza Francesa de Guayaquil. José Mascote y Hurtado.
Entrada libre.

Los esperamos

jueves, marzo 04, 2010

Taller de poesía


Escritura. Lectura. Reescritura. Cupos limitados12 horas al mes (fechas por definir) Leeremos lo mejor de la poesía local y universal. Profesor del taller: Augusto Rodríguez. Organiza la revista guayaquileña El Quirófano.

Interesados enviar tres poemas al email: revistaelquirofano@hotmail.com