Otros BartlebysPor Luis Alberto Bravo
Zorg 
El coprotagonista y bloqueado escritor en la película francesa Betty Blue es un bartleby. La película de Jean-Jacques Beineix (casi en su totalidad) se desarrolla durante el periodo de nula creación de Zorg (interpretado por el actor Jean-Hugues Anglade). Es decir, éste personaje (a quien no le gusta usar ropa interior) nace y existe en la ficción siendo un escritor del No y culmina con la vuelta a la escritura; ó poniéndolo en estilo
alejandrozambriano: Mientras Zorg no escriba sigue la película, cuando Zorg vuelva escribir… la película se acaba.
Zorg es un tipo solitario (aunque éste detalle quedará algo desconocido para todos, debido a la irrupción de una mujer llamada Betty Heyman en su vida), trabaja de conserje (a más de brindar mantenimiento) en una urbanización en la costa del sur de Francia, no tiene familia (y si la tiene: sus familiares viven lejos), es humilde, le encanta el sexo, fuma mucho, le gusta el tequila y los platos picantes: el chili, por ejemplo.
A sus treinta años sigue soltero, no tiene hijos y ha hecho de plomero, pintor de bungalows, camarero, barman, conserje, asaltante, vendedor de pianos, chofer y… escritor (algo que regularmente se le olvida). Presumiblemente todas y cada una de estas facetas han sido para este natural anti-héroe, intereses para olvidar su desilusión: la desconfianza en su obra, y el desconocimiento de su bloqueo creativo.

Hipotéticamente la voz en off de Zorg en el filme (llamado originalmente
37°2 Le Matin), es la voz narrativa de su segundo libro, éste libro bien podría llamarse
Betty Blue y trataría de su relación amorosa con una chica que mató y que padecía borderline; paralelamente mientras detalla el mutismo y silencio escritural en que cayó alguna vez.
De ésta manera, la
bibliografía de este bartleby estaría compuesta por dos libros y posiblemente por desconocidos textos que elaboró cuando se empleaba en un antiguo trabajo relacionado a la escritura:
1) El manuscrito que encontró Betty en un cartón. Una docena de cuadernos contenían esta obra, que Zorg (un tanto sarcástico, un tanto evasivo) llamó
Las memorias de Hitler, éste es un título no comprobado, pero que hace suponer se trataba de una novela de detectives. Betty sería su primera lectora. Una casa editorial escribió respecto a esta obra lo siguiente:
“
Lo siento, no. Entretenido, pero su estilo es insoportable. Usted deliberadamente escribió un no-libro
Libros Unidos”
Posteriormente sería publicado. De él, Zorg (bajo la aureola bartleby) dijo alguna vez:
“
Sólo he escrito un libro en mi vida y tal vez no escriba otro… y dudo que pueda escribir otro”.
2)
Betty Blue. Se podría decir que este libro se gestó gracias a la bendición/maldición que fue la llegada de Betty a su vida. El silencio bartleby que enfermaba a Zorg fue devorado por otro silencio: el de Betty, el silencio que esta mujer brindaba inconscientemente a los ratos de soledad de su amante. La ausencia de Betty, ya sea por el sueño o la muerte (finalmente) despertaba una extraña excitación en la imaginación de Zorg, y que lo hacía volver a escribir. Así mismo, las intermitentes apariciones del gato blanco ante Zorg, anunciaba secretamente la renuncia de bartleby.

“Siempre estoy oyendo tu voz en la casa, Betty. Lo peor de todo es el silencio”. Le dice Zorg a una sedada Betty.
A continuación, algunas citas de aquel presumible libro:
Betty era como un caballo salvaje que se había cortado los muslos… Saltando sobre un muro y trataba de pararse. Lo que ella veía como una pradera era un lúgubre corral. No soportaba la inmovilidad. No estaba hecha para eso.
Me gustaba ese lugar, estaba seguro de que sería un buen día. Y lo habría sido si hubiera afinado sus motores.
A los treinta uno comienza a saber de que se trata la vida y uno disfruta un descanso.
Los hombres se enloquecen con un tanque lleno de gasolina. Los autos grandes son el último destello de nuestra civilización.
Yo no había ido a ese hueco para escribir. No. Fue después que comencé a escribir. Para poderme sentir vivo.
3) De la escena donde Eddy y Zorg beben y ríen, el escritor bartleby anuncia “novelas históricas, ciencia ficción, novelas de detectives” entre los temas que toca, así mismo llega a decir algo muy interesante “la risa del oficio literario”; de ser esto último… tema habitual en sus narraciones, Zorg pasaría a formar parte del círculo de escritores relacionados con la Metaliteratura (aquella corriente que atiende los conflictos de la literatura desde la plataforma misma o realidad en que ésta existe).
Además en este mismo episodio surge un dato cargado de contenido clave:
Eddy: ¿Así que tú escribes libros? ¿Ganas algo haciendo eso?
Zorg: A veces
Siendo esto un documento pobre, nos puede llevar a suponer (imprecisamente) que Zorg hizo trabajos periodísticos por ejemplo (un oficio tangencial a la escritura, y que tiene su parte pragmática muy conocida).
--- Cápsula bartlebyana ---
El comisario de la cárcel (donde ha terminado encerrada Betty por agredir a un editor) es también un bartleby. Éste, enterado que Zorg es un escritor, se compadece por la situación de su “camarada”, y le declara además su vocación literaria y el total desencanto en que se encuentra.
--- Fin de la cápsula bartlebyana ---
Como ya señalé más arriba, con el silencio de Betty se fue configurando una nueva ruta a la creación literaria, coqueteos que poco a poco empiezan a quitar la telaraña de la nulidad bartleby.
Hay en la película de Beineix una escena que pasaría de cajón a formar parte de un museo dedicado a la renuncia bartleby.
Zorg se despierta en la madrugada. Betty duerme profundamente. Haré hincapié en esto: Betty duerme profundamente. Totalmente desnudo, Zorg camina hacia la cocina, toma papel, esferográfico y se coloca los lentes (unos lentes que cambian su perfil notablemente, por cierto). Escribe. Escribe y tacha. Tacha. Tacha mucho. Es interrumpido por un goteo. Haré otro hincapié en esto: Es interrumpido por un goteo (llámenlo la voz de bartleby, no sé). Finalmente acerca la hoja al fuego y observa su lenta consumación.
Arrojar escritos al agua o quemarlos, seguirán siendo dos auténticas formas del arte bartleby: de volver al silencio algo que existe para que ya no exista.
Si analizamos algo: en la realidad todo es verdad. La habitual asistencia de la ficción a la realidad es lo que conocemos como «mentira» o sea la verdad de otra realidad. Si bien Zorg quema su texto, el estímulo que normalmente activa la ficción empieza a atender otras formas de creación, de ésta manera la realidad es para Zorg un medio óptimo para llevar a cabo la negación por el solo gusto de negar.
Lisa: ¿Te huele a quemado?
Zorg: No
Zorg miente descaradamente, y termina por garantizar la destrucción total de su texto, negando su escritura, fabricando silencio.
Niño: ¿Éste es un turbo?
Zorg: No, es un OVNI
Niño: ¿Es tuyo?
Zorg: No
Aun en estado etílico, la naturaleza de Zorg sigue creando y tal vez de una manera inconsciente, como la recordada escena donde tumba una pared.
Zorg: ¿Me parezco a Stallone en Rocky IV, nena?
Niño: No. Parece que escribieras tu libro.
Zorg: No veo que tiene que ver una demolición con escribir.
Un último análisis, hacia una escena que en lo particular me llenó de intriga: Betty le pide a Zorg opinión banal y sugiere que vea el cielo... Zorg no le responde:
Betty: ¿Ves todas esas estrellas?
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El silencio había vuelto.

• Éste artículo no atiende la versión literaria de Philippe Djian, quien es el autor de 37°2 Le Matin (37.2 Grados en la Mañana), el libro sobre el cual se basó Betty Blue. Siendo 37.2 grados la temperatura de una mujer embarazada al momento de despertar.
Posiblemente en la versión literaria el personaje de Zorg atiende otras dimensiones pues no es un ente concreto. Djian ha dicho algo al respecto:
La estética de Jean-Jacques Beineix en la película es completamente diferente, quizá el oponente. Es difícil porque en la película usted tiene dos caracteres —en el libro yo no estuve seguro si hablaba de dos caracteres. Algunas veces en mi mente había un único ser quien era parte varón y parte hembra—.