
Por Augusto Rodríguez
Pienso que el año 2010 fue un año desigual, comparado a otros años, con respecto a la literatura ecuatoriana. Es muy difícil enumerar los libros leídos. Pero menciono algunas gratas lecturas: En poesía tenemos 17 puñaladas no son nada (antología personal) de Pedro Gil, Selección natural de Rafael Méndez Meneses, Nervios de guitarra de José Luis Villacreces, Antología poética de Carolina Patiño, Antropología pop (para árboles epilépticos) y Utolands de Luis Alberto Bravo, Las Memorias del III Encuentro Internacional de Poetas en Ecuador 2010-Poesía en Paralelo-editado por Xavier Oquendo Troncoso, Las Memorias del II y III Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño del grupo cultural Buseta de papel.
El libro de ensayo sobre la vida y obra del poeta manabita Hugo Mayo La metálica luminosa de Freddy Ayala Plazarte. Los libros de cuentos Balas perdidas de Solange Rodríguez, Cuerva Crios de Silvia Stornaiolo, Cuentos para hacer dormir a una niña punk de Luis Alberto Bravo, Los engendros de la luna del Taller Cultural Retorno y Virgen de medianoche de Aminta Buenaño.
Las novelas La maniobra de Heimlich de Miguel Antonio Chávez, La piel del miedo de Javier Vásconez, Los descosidos de Eduardo Varas, El regreso del Cholo Cepeda de Fernando Iturburu, entre otros. Bienvenido año 2011.
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