miércoles, marzo 10, 2010

Capítulos que se le olvidaron a Vila-Matas (V)

Otros Bartlebys

Por Luis Alberto Bravo

A.G. Porta & Ángel Ros & Dédalus

Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce tiene la particularidad de estar protagonizado por un escritor del No (Ángel Ros, quien es la voz narrativa de la novela), y que ha interrumpido la escritura de un libro llamado Cant de Dèdalus anunciant fi (el cual tiene como protagonista a un espécimen joyceano denominado Dédalus; quien a su vez ha dejado de escribir y ha abandonado «cualquier ambición o esperanza dentro del mundillo literario»: producto de las lecturas que ha brindado a las obras del escritor francés J.M.G. Le Clézio).

Me resulta sorprendente que Enrique Vila-Matas, en su proceso de reclutamiento de bartlebys, haya pasado por alto este libro. Digo sorprendente, porque el dato de las “bondades” y características de ágrafos con que está dotada esta novela policiaca, le hubiera llegado fácilmente (¡así!: chasqueo de dedos) al autor de La asesina ilustrada, debido a su estrecha amistad con sus autores: Roberto Bolaño y A.G. Porta; además, por el relevante detalle que… el segundo de ellos (¡no faltaba más!) también había sido abrazado (durante muchos años) por La Comunidad Bartleby.

1) Se dice que tras la aparición de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce (ANTHROPOS, 1984) Antoni García Porta había decidido no volver a escribir, lo que le llevó a dedicarse por completo a otras actividades (como el que desempeñó trabajando en el Departamento de Mercadeo de una editorial de textos educativos).

En el prólogo a la edición de 2006 que preparó ACANTILADO de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de un bonus track: Diario de Bar, A.G. Porta dice algo al respecto «Pasados los años, la sensación que guardo de aquel proceso es que para mí no era más que un juego (por aquel entonces yo había dimitido de la pretensión de dedicarme a la escritura)» y más adelante, «encontré una carta que Bolaño me mandó a finales de diciembre de 1988 (época en la que literariamente me encontraba en dique seco)». Para la época que señala Porta, él llevaba un lustro cumpliendo implacablemente su promesa: la de haber abandonado la escritura, y aquel “dique seco” se prolongaría durante diez años más.

Blanes, 26 de enero de 2008
A.G.Porta, Carolina López (Viuda de Bolaño) y Enrique Vila-Matas


Por medio del documental Bolaño Cercano, del director holandés Erik Haasnoot, descubrimos que A.G. Porta siempre estuvo entre los miembros de la “Corte De Amigos Íntimos” de Roberto Bolaño, además, porque su presencia fue usual e “intermitente” durante todo el proceso de gestación de Los Detectives Salvajes. Gracias a un artículo aparecido el 27 de Marzo de 2006, con el simpático título Consejos de Roberto Bolaño a Antoni García Porta se puede intuir algo del ejercicio epistolario que mantuvieron éstos dos; y de las llamadas telefónicas que compartían: Se dice que Bolaño en el papel de exorcista de bartlebys «lo llamaba por teléfono y, al término de cada conversación, le increpaba: “Escribe”», dice la nota.

Total, quince años había sido una cantidad muy apreciable (en el inventario bartleby), para ausentar libros en los escaparates, para crear aquella bibliografía del No.






2) Ángel Ros probablemente ha contribuido con una de las conclusiones más sinceras al enigma bartleby (y a la vez, ha dado con una de las dos únicas razones aceptables, por las que se deja de escribir).

«Por un momento entreví fríamente que si había dejado de escribir tan sólo era por una cuestión: yo jamás había sido escritor. Había jugado a serlo, pero no lo era».

La otra razón aceptable a la condición bartleby es: La muerte.


Ros es el primer esbozo del arquetipo bolañiano: todos aquellos seres derrotados, lanzados a enfrentarse a la vida con un libro por espada y que poblarían sus novelas (en tan sólo… una década) y más aun, toda su constelación literaria.


Ángel Ros es un hijo de puta. Un catalán, a quien le va la música de The Doors, la literatura, el Barça y el sexo. Antiguo oficinista de PRACCSA. Director de algunos cortometrajes en super 8 (financiados por él). Pronto cumplirá treinta años, pero no le gusta pensar mucho en eso, por el momento tiene 26, 27, 28 años. Hacia el final de la novela tendrá 29 y luego cumplirá 30, y de ahí no cumplirá más. Vive con una sudamericana llamada Ana Ríos Ricardi, quien es una delincuente y lo induce a cometer atracos. Él la quiere mucho y Ana a cambio se la chupa muy bien.

Ángel quiere ser escritor. Alguna vez quiso escribir una novela con el pretexto de hablar de su padre; del «asunto de los pasaportes de aviadores aliados caídos en Francia, el pase de fronteras de hombres buscados por la policía», de la «Barcelona de tipos duros y chicas rubias», pero finalmente desistió «más aliviado que compungido», cuando descubrió que estos temas eran tópicos de la narrativa española.

Ana, el desempleo, Charles Mingus, y la ausencia de Ana logran hacer (por un tiempo) que Ángel retome la escritura de una novela corta denominada Cant de Dèdalus anunciant fi, que trataba sobre un atracador de bancos llamado Dédalus, y que además era entendido en James Joyce. Pero Ángel interrumpiría un par de ocasiones más la escritura de esta novela, para al fin abandonarla totalmente, como reza en una página de sus diarios.

«No escribiré nunca Cant de Dèdalus anunciant fi. Lo definitorio de esta decisión me emociona tanto como si en estos momentos hubiera terminado la novela y estuviera pasándola en limpio para llevarla a una editorial».

Ros además, ejercita otras cualidades del Arte del No: como escribir cartas a su madre, cartas que una vez terminadas de escribir… no las envía; simplemente las lee y luego las incinera o las arroja a un río1. ¿Las excentricidades de Ros, acaso eran una influencia para Caytran Dölphin?




Un buen retrato de Ángel podría ser Robert, aquel desenfrenado joven (interpretado por Ewan McGregor) en la road movie: A life less ordinary (más conocida en Hispanoamérica como Una historia diferente) de Daniel Boyle. Robert al igual que Ángel Ros es aspirante a escritor; ambos han perdido su empleo y llevan a cabo el secuestro de una joven. Pero Robert sería la versión anglosajona de Ros, una versión más cercana sería la que da vida el modelo español Daniel González al protagonista de la primera película de Ray Loriga: La pistola de mi hermano, que aunque basada en su tercera novela: Caídos del Cielo, es prácticamente un copy & paste de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce.





Frases célebres de Ángel Ros

- En mis sueños no muere nadie.
- El planeta es un bazar de espías.
- Bueno, las postales dan para muy poco, ya te escribiré más. Ahora me levantaré, me acercaré al Sena, lanzaré la postal al agua. Quizá las corrientes marinas consigan hacértela llegar. Es posible que un día abras un grifo y aparezca.
- Tú sabes que cuando escribo no suele ser para dar buenas noticias.
- No es necesario leer todo, en fin, casi no es necesario leer nada, solo coleccionar.



3) Dédalus es el personaje principal de la novela de Ángel Ros: Cant de Dèdalus anunciant fi, y en un principio iba a llamarse: Telémaco; además, Dédalus estaba basado en la novia de Ros: Ana Ríos Ricardi, pero en el proceso de escritura acabó mezclándose con el perfil de su creador.

Nace en Barcelona, a los tres años su familia cambia de domicilio a Brasil. Su madre le enseña a leer; y aun pequeño, la familia decide volver a Barcelona. A los trece años le da un ataque de apendicitis que es considerado grave y está cerca de la muerte. Un año después huye de su casa, la razón: su padre quiere que él sea delineante, Dédalus quiere ser escritor. Por un tiempo entra a estudiar a un instituto: escultura y pintura, pero termina abandonando estos estudios. Luego se une a los hippies, y tiene su primera experiencia sexual con una prostituta.

Es fan de los Beatles, de los Doors, de los Stones; y por medio de músicos (Morrison, Dylan, Cohen) y de letras con connotaciones poéticas llega a la literatura. Lee a los poetas beats, se acerca a Pound, a Cummings, Gertrude Stein, lee muy bien a James Joyce. Gusta de la poesía catalana: Ferrater, Pedrolo, Gimferrer, luego se mete con los franceses: Georges Perec y J.M.G. Le Clézio. Siendo la lectura de éste último autor lo que provoca que Dédalus abandone la escritura y que desaparezca en él, todo tipo de esperanza de dedicarse plenamente a la Literatura.

Detengámonos aquí para analizar este último detalle.

Seguramente Roberto Bolaño y A.G. Porta conocían el pasaje exacto: la página del capítulo de la obra de Le Clézio, cuya lectura les producía una extraña incomodidad, capaz de hacerlos cuestionar sobre su papel en la Literatura; tan capaz (e interesante) como para decidir insertar este detalle en su novela y hacerlo pasar como el problema existencial del personaje (Dédalus) que construye su personaje (Ángel Ros). Probablemente la obra de Le Clézio está dotada secretamente de varios pasajes que contienen el germen del Mal Bartleby. O tal vez no, tal vez sólo se debió a un capricho de sus autores (Bolaño & García Porta), quienes al falsear este dato, estaban conscientes de estar produciendo una cápsula de misterio en sus lectores (y tal vez miedo en determinados escritores). En cualquier caso, ni Bolaño ni García Porta a través de Ángel Ros, nos lo hace saber, ni éste último hace hablar a Dédalus.

Es de éste modo, aquel pasaje en la página del capítulo de una obra de Le Clézio, uno de los contenidos más letales sobre la materia y el Arte del No; y Cant de Dèdalus anunciant fi, es la historia inacabada (de un macro-relato) sobre la vida de un bartleby (asaltante de bancos y especialista de la obra de James Joyce).

Final del momento ‘mala leche’.




Consejos de Jim Joyce a James Douglas Morrison


Al llegar a adulto, Dédalus se convierte en un violento atracador de bancos, con alianzas con un grupo terrorista vía RAF, aunque esto (como lo dejaba claro Ros) era secundario; lo más relevante de Dédalus era su erudición por todo lo referente a Joyce. Todo un contrapunto para hacer más tentador el perfil de éste anti-héroe.

Dédalus viste siempre una gabardina, tiene más de treinta años y lleva el pelo blanquecino y largo. Suele sentir nostalgia por los Beatles, una de las razones por las que bebe y se droga mucho (tiene debilidad por los barbitúricos y las biodraminas); suele comer en restaurantes de mediana categoría y asistir de vez en cuando a algún cine. Regularmente, cuando se va de putas, se lo puede ver caminando hacia Las Ramblas, con las manos en los bolsillos y un pitillo colgando de los labios. Ésta imagen de Dédalus caminando por esta zona de Barcelona me resulta inquietante con la descripción que dio de sí mismo Enrique Vila-Matas a Armando G. Tejeda, en un artículo del 6 de enero de 2001 denominado “El canon literario español está dictado por las mafias":

«eso mismo puede ocurrir en Barcelona, que es mi ciudad y es donde he vivido 50 años, y donde me puedo bajar a Las Ramblas, estar tres horas y sentir esa impresión agradable y desagradable al mismo tiempo, que por un lado es bastante terrible darte cuenta de que no conoces a nadie y por la otra, que al no conocer a nadie te permite pasear tranquilo por Las Ramblas»



Permanentemente a Dédalus lo busca la policía, está tras sus pasos, por lo cual decide huir a Francia. Además, porque tiene la pretensión de amoldar su vida a lo que fue o hizo James Joyce en vida (algo que le llevó a interesarse por el proyecto de Eisenstein: filmar el Ulises).

Algunas de sus armas:
— Pistola Manlicher 7.63, 880 gramos
energía: 25.8 kilográmetros.
— Pistola Parabellum 9 mm, 880 gramos
energía: 37 kilográmetros.
— Revólver Nagant (modelo ruso), 785 gramos
energía : 26 kilográmetros.
— Revólver Smith & Wesson del 38 (9.3 mm), 900 gramos.


La soledad parisina y una discusión con su jefe lo vuelven errante; una vez en Barcelona se oculta bajo el oficio de jardinero en la casa de un venerable escritor catalán; pero finalmente vuelve a ser objeto de búsqueda: situaciones extrañas en casa de sus antiguos amigos, un tiroteo, y muerte; Dédalus muere recitando el comienzo del Ulises. (Cabe señalar que éste fue el primer capítulo que escribió Ros de su interrumpida novela).

***
Existe una suerte de anagrama en las dos colaboraciones de García Porta y Bolaño (reunidas por ACANTILADO, 2006), que contienen extrañamente los nombres del autor de Doctor Pasavento:
Enrique, el amigo de Ángel Ros en París, bien podría ser el jovenzuelo Vila-Matas que se fue a vivir en el ‘68 a la capital francesa para ser «escritor y feliz como Hemingway».
De la misma manera, resulta profético y configurativo la manera de los personajes de Diario de Bar: Vila, el administrador del recinto alcohólico a donde solía ir “el chileno” todas las tardes… ¿No presagiaba acaso la conocida amistad que resultaría entre Bolaño y Vila-Matas?

Close up: Sopa de letras.




1 Cuando se fue a vivir a París las arrojaba al Sena.

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