Dos narradores ecuatorianos integran esta novísima antología de cuentistas iberoamericanos. De paso, integrantes de nuestro grupo literario, Buseta de papel. Solange Rodríguez entrevistó a Salvador Luis, el mentalizador de este proyecto.
Por
Solange Rodríguez PappeSon 25 escritores: Samuel Solleiro (España, 1982) - Rodrigo Fuentes (Guatemala, 1984) - Solange Rodríguez Pappe (Ecuador, 1976) - Juan Sebastián Cárdenas (Colombia, 1978) - Mónica Belevan (Perú, 1982) - Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) - Jorge Enrique Lage (Cuba, 1979) - Fernanda Trías (Uruguay, 1976) - Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979) - Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) - Federico Falco (Argentina, 1977) - Mayra Luna (México, 1974) - Diego Trelles Paz (Perú, 1977) - Lara Moreno (España, 1978) - Rodrigo Blanco Calderón (Venezuela, 1981) - Katya Adaui Sicheri (Perú, 1977) - Diego Zúñiga Henríquez (Chile, 1987) - Leonardo Cabrera (Uruguay, 1978) - Elvira Navarro (España, 1978) - Maximiliano Matayoshi (Argentina, 1979) - Gabriel Rimachi Sialer (Perú, 1974) - Mauricio Salvador (México, 1979) - Claudia Apablaza (Chile, 1978) - Samanta Schweblin (Argentina, 1978) - Michel Encinosa Fú (Cuba, 1974) y todos ellos han sido empacados, gracias a la editorial Casatomada, de Perú, por Salvador Luis, para que en el mes de noviembre partan rumbo a diferentes lugares de hispanoamérica. Su antologador, nos cuenta cómo hizo para preparar este equipaje.
1.-
Salvador, eres un veterano en el oficio de la antología de todo tipo y clase, desde los primeros trabajos de corte regional allá por el 2004, hasta proyectos como la esperada antología de jóvenes narradores Asamblea portátil, que lanzará Editorial Casatomada (Perú) el próximo mes de noviembre, y compilaciones que has anunciado para el año que viene como La Banda de los Corazones Sucios: Antología del cuento villano, pasando por bestiarios, selecciones fantásticas, especiales de escritoras, etc. y tu proyecto virtual, Los Noveles, que lleva ya casi diez años en Internet y que es un referente muy respetado entre los jóvenes escritores, ¿te consideras un coleccionista por naturaleza?
(Risas) Pues no lo había pensado de ese modo, pero ahora que lo mencionas tal vez haya algo de eso, supongo que todo compilador es en el fondo un coleccionista. Cuando era niño me interesaban mucho la filatelia y los cómics, y después los vídeos de rock; allá por 1992 tenía horas y horas de grabaciones repletas de videoclips que catalogaba por género en un cuaderno. (Más risas). Y como además de literatura estudié cine, pues mi archivo de películas es un poquito amplio. Ahora bien, respecto de las antologías literarias, creo que no las llevo tan mal no tanto por el hecho de coleccionar, sino porque me gusta imaginar ese tipo de concepto. En realidad siempre he considerado estas compilaciones como extensiones de mi propia obra, no las veo como trabajos independientes, sino como proyectos muy íntimos; todos los monográficos que he preparado para mi revista y las antologías que he editado y que están por editarse parten de una subjetividad y de un afán lúdico, me encanta esto de idear y de jugar con esas ideas. Cuando se me ocurren planteamientos para compilaciones o monográficos, una de las primeras cosas que hago es imaginar cómo otro escritor o escritora abordaría la premisa que propongo, como en el caso de la antología de cuentos villanos que empecé hace poco, en ella todo gira alrededor de los personajes abyectos y malvados, pero cada escritor de esa compilación lo aborda de distinta manera, y es algo que me divierte mucho, porque tiene que ver con procesos psicológicos y fijaciones que cada quien lleva dentro. Esto en el caso de las compilaciones temáticas. Asamblea portátil, en cambio, es una antología de narrativa última, con autores iberoamericanos que responden a circunstancias específicas, y desde luego tiene otros propósitos; por un lado, la intención no es tan lúdica, en eso quizá se asemeje a un monográfico de narrativa peruana que preparé en el año 2004, Peruanos iletrados, porque Asamblea portátil tiene esa misma preocupación por presentar a un grupo de autores recientes y explicar su presencia, lo que la convierte en un trabajo más serio y también meticuloso.
Sí existe un pequeño concepto en Asamblea portátil, que es la irrupción de las maletas de Marcel Duchamp y toda esta idea de la antología móvil, para llevar, que además vemos plasmada en la portada del libro, pero en esta ocasión ese fue el único juego que me permití. Asamblea portátil es una muestra de autores contemporáneos que en conjunto representa algunas fijaciones y características de la literatura iberoamericana más reciente. El mayor de los autores, por ejemplo, tiene sólo 35 años, y el menor 22. El foco ha sido esta prosa última y el ambiente que la genera. Y bueno, volviendo a la pregunta, pues ahora pienso que sí, que lo de coleccionista y editor termina armonizándose. Tienes razón.
2.- ¿Y un promotor cultural?
La más reciente edición de ´Los nóveles', revista virtual que edita Salvador Luis.
Mmm… Promocionar me gusta tanto como editar, y creo que se nota sobre todo en Asamblea portátil. Siempre me vas a pillar diciendo que los autores no me pertenecen y que hay que divulgar su trabajo sí o sí. Me encanta recomendarlos a otros editores. A veces no me alcanza el tiempo, claro, pero en estos casi diez años de editor he tratado de mantener un trato personalizado con los escritores que publico. Y nunca digo que no cuando alguien me pide una sugerencia acerca de autores. De verdad eso me llena bastante; hay personas que a veces me han criticado diciendo que no tengo un bando específico, que estoy con todos y que soy muy liberal a la hora de editar la revista o preparar una compilación, pero yo siempre respondo que como editor o antólogo uno no puede tener bandos. Tengo un bando como autor, y sé dónde y con quiénes me inscribo, pero eso es un caso aparte, se separa, porque como editor la mejor política es la de la apertura, al menos en mi opinión.Hay que tener en cuenta que nadie tiene la verdad de las cosas cuando se trata de la recepción artística. Mis gustos personales no son los gustos de todo el mundo, y eso es algo que un editor inteligente debe siempre tener tatuado en la palma de su mano. La gente es distinta, la gente muta, la gente se aburre de lo mismo, y todas esas variables afectan la recepción de un texto. Si me basara sólo en mis gustos personales, sería un editor bastante limitado. Es obvio que no publico textos que me disgusten, pero mis criterios no se basan en quién se parece más a lo que me fascina como lector o autor, sino en qué puede ser atractivo para un grupo más amplio y a la vez ecléctico, en la variedad, algo que intenté plasmar en Asamblea portátil, por ejemplo. No es bueno limitarse si uno se dedica a la divulgación.Como editor o promotor cultural hay que ser capaz de superar los gustos personales, y también hay que tener en cuenta que así como alguien tiene derecho de ser un autor rebuscado, “under”, otra persona tiene derecho de ser un bestseller. Esas son decisiones personales; no porque alguien sea más o menos popular se le debe cerrar la puerta. Lo digo para todos, porque así como me preocupa que una editorial grande no apoye a los nuevos valores, también me parece muy triste cuando un escritor joven reniega de los escritores exitosos y los tacha de vendidos o cosas semejantes, cada quien elige el curso de su carrera. Se puede debatir sobre estética, no hay nada malo en ello, pero los demás discursos, del tipo por-qué-él/ella-y-no-yo, pues no sé, tienen mucha carga emocional, y no creo que sean sanos para nadie. Hay escritores que no me gustan, pero no tengo por qué envidiar que publiquen en tal o cual lugar. Y como editor no puedo decir que alguien que edite sus libros con Alfaguara o Planeta tiene menos o más derechos que alguien que publica con, digamos, Editorial Perro Sin Dueño. No le veo sentido, y además haciendo eso se gastan muchas energías.
3.-
Con todo este pasado de ser una especie de “pájaro de cuentas de la Literatura” ¿qué diferencia a Asamblea portátil de tus otros proyectos compilatorios? ¿Por qué te entusiasmó hacerlo?
Bueno, creo que ya te hablé un poco de la diferencia, así que hablaré del entusiasmo, más bien. (Risas). Lo que me empujó fue la idea de recopilar obras de personas en las que creo, autores jóvenes que tienen ya algo labrado o que están en el momento perfecto para la ebullición. Asamblea portátil conjuga distintos niveles de autores. Desde los que tienen novelas y algunos cuentarios bajo el brazo, como Federico Falco o Mayra Luna, hasta los que tienen tan solo una colección de relatos o los que solamente han publicado en antologías. Rodrigo Fuentes, de Guatemala, por ejemplo, es un chico que está dejando listo su primer libro pero que cuenta con material para ser antologado, y por eso es parte de la selección. Asamblea portátil incluye autoras y autores reconocibles como Samanta Schweblin, Elvira Navarro, Rodrigo Hasbún o Diego Trelles Paz, pero también escritores que tienen ya un trabajo muy significativo, y que sin embargo, por una u otra razón, aún no están en boca de todos. Aquí quisiera resaltar a la uruguaya Fernanda Trías, que tiene una novela titulada La azotea (Ed. Trilce, 2001), que sinceramente es una obra para sacarse el sombrero (ojalá pronto una agencia se interese en retomar ese libro, de verdad merece más atención de la que se le ha dado).
Lo mismo digo de los cuentos absurdo-fantásticos del gallego Samuel Solleiro, más joven pero lleva ya algunos años circulando y merece la pena. Michel Encinosa Fú, de Cuba, si no me equivoco, es el escritor de esta selección que ha participado en más antologías internacionales, y hablo de más de una decena de ellas, sin embargo, fuera de su país no se conoce mucho sobre su trabajo, y, vamos, debería causarnos mucho más interés. Lo mismo que su compatriota Jorge Enrique Lage, o el mexicano Mauricio Salvador, o el mismo Maximiliano Matayoshi, que tiene un estilo minimalista que encanta con lo justo y lo preciso. Creo que antologías como Asamblea portátil sirven sobre todo para conocernos. Y eso en el fondo es lo que más me entusiasma cuando trabajo en una de estas selecciones.

4.-
Inevitablemente el público se acerca a las antologías esperando que hablen desde un discurso de autoridad, es decir, pensando que los autores que constarán en este tipo de textos sean una especie de elegidos que heredarán la tierra, ¿qué deben esperar los lectores de estos textos? ¿Qué encontrarán en ellos? Tú has escrito en el prólogo una frase muy interesante: “esparcimiento por medio de la prosa...”
Sí, esa frase habla de algo que considero importante. A veces cuando compilamos nos olvidamos de que los cuentos o los poemas elegidos deben servir no sólo para probar puntos críticos sino también para causar satisfacción al lector, que no hay que aburrir al lector. En Asamblea portátil existe mucha variedad de registros y estilos, y eso fue hecho adrede, atacando todos los flancos posibles. Por otro lado, no todos, pero la mayoría de los cuentos no son los cuentos “abanderados” de sus autores. Cuando tenía 13 o 14 años y compraba antologías, me molestaba mucho hallar en todas los mismos cuentos, de los mismos escritores, año tras año, porque según un canon antológico esos eran los textos insustituibles (que Con Jimmy en Paracas, que Bienvenido, Bob, que El gato negro, etc.). Lo cual no es solo tedioso sino monótono.
Mi intención no es canonizar cuentos, mi intención es mostrar lo que estos autores pueden hacer, y que eso derive en una lectura más profunda de su obra. Porque creo que podemos aprender de ellos y también distraernos con ellos. Para mí Asamblea portátil debe ser un primer escalón, o mejor, un trampolín que nos conecte con la literatura contemporánea de nuestros países. En el prólogo del libro dije que no busco apadrinar una generación, sino presentar una muestra de autores iberoamericanos. No sé si estos autores heredarán la tierra, quizá heredan desde hace tiempo las deudas con el Fondo Monetario Internacional, pero creo que lo más importante de emprender algo como esto no es intentar hacer listas canónicas, sino atender a lo que sucede a nuestro alrededor en un momento específico. Porque hay que ser conscientes de que estos autores son un momento en el tiempo, y que su tiempo, claro, no es inagotable. Por ahora ellos representan un instante muy suyo, y eso hay que celebrarlo. No se trata más que de eso. Carpe diem, como dicen por ahí.
5.- En el prólogo de Asamblea portátil también pareces señalar que la única constante que unifica a estos textos es la diversidad; los autores seleccionados son disímiles en sus temas de escritura, pero además del lazo generacional debe haber otro nexo que los unifique, ¿cuál es? ¿Puede ser la estructura experimental de los cuentos? ¿Su extensión? Tengo entendido que has preferido antologar textos extensos a textos breves.
Es cierto que en Asamblea portátil parto de la premisa de que no se puede hablar de una uniformidad absoluta, creo que hay mucho eclecticismo, y que eso no es una condición del año 2009 solamente, sino de por lo menos los últimos 30 años, si es que no es algo de toda la vida. El problema quizá sea el hecho de que hay una manera didáctica de acercarse a los textos, y que para explicar algo suele ser bueno inscribir sus características, catalogarlo como lo haría un zoólogo. Eso es lo que la crítica trata de hacer, buscar elementos comunes y construir una etiqueta, pero el problema que yo encuentro en la actualidad es que una sola etiqueta no nos sirve para describir esta clase de conjunto, porque se trata de una muestra que quiere presentar una diversidad de formas. No creo que estos autores sean miembros de un Club de Autores y que se rijan bajo las mismas premisas, sobre todo en un mundo en el que las grandes narrativas y los grandes discursos ya no son tan relevantes ni unificadores.
Todos ellos, sin embargo, a pesar de tener perspectivas u obsesiones distintas, han nacido en un periodo que tiene ciertos parámetros comunes. Por ejemplo, han sido bombardeados por la cultura de masas a diestra y siniestra y de una manera más dramática que escritores que les preceden; los mayores, al mismo tiempo, fueron bebés o niños analógicos en algún momento, pero en esa misma niñez se tornaron digitales. La era digital no empezó con Internet; en 1982 varios de los escritores de Asamblea portátil jugaban o tenían un hermano o una prima que jugaba Atari, o sabían que existía un aparato que se llamaba Commodore 64; antes de caminar con un iPod, pasaron por un Walkman y luego por un Discman, y todos ellos se criaron en un mundo que no solo va a una sala de cine, sino que convierte su sala o su habitación en un cine gracias a reproductores de vídeo como el Betamax y el VHS. El hecho de que eso haya sucedido los diferencia, sean o no de la misma clase social, de sus predecesores, porque el caldo de cultivo es otro, repleto de referentes y de media. Pienso que esas son circunstancias que les pertenecen más que a otros grupos, así las utilicen hasta la última gota o no. Porque no creo que esto se deba medir buscando en un cuento cuántas veces se menciona la palabra Nintendo, eso es irrelevante, en mi opinión. Pero si uno se fija no sólo en los cuentos sino en las novelas que estos autores han escrito, pues estamos ante obras que derivan de otro tipo de exposición. Y no es que algo de esta exposición no existiera en los años 20, porque ya sabemos que Vicente Huidobro podía escribir una novela cinematográfica como Cagliostro, pero hoy por hoy ese tipo de influencia se volvió algo intrínseco. Huidobro entendía que existía una cámara y podía adaptarse, por ser una persona muy receptiva, en cambio hoy en día esa adaptación ya no es necesaria, las personas nacen con una lente zoom y no con un ojo. A veces puede ser que alguien no sea consciente de ello, pero eso no significa que no se dé.
Hace mucho que dejamos de leer libros, leemos películas y videoclips y animes y sitcoms. Esa novela de Roncagliolo que les gusta a tantos autores nuevos, Pudor, pues es un programa de televisión, y Ray Loriga escribe largometrajes. Los autores nuevos ya no están solo influenciados sino que son parte del media que los bombardea. En Asamblea portátil, como te comenté antes, hay mucha diversidad, y así como una escritora como Mónica Belevan, que es alguien que idolatra a Alfred Jarry y a Laurence Sterne, puede escribir un cuento que es un prólogo vanguardista sobre Felisberto Hernández, y tú misma un texto fragmentado, posmoderno y abyecto como Taxidermia, hay también lugar para el realismo urbano de Rodrigo Blanco Calderón y el realismo más intimista de Katya Adaui Sicheri. Lo ecléctico, por eso, no se puede negar, está muy presente.
6.- ¿Cómo va a realizarse la distribución de este libro que se ha anunciado como “iberoamericano”? ¿Los ecuatorianos van a tener posibilidad de leerlo?
En principio Asamblea portátil se distribuirá en el Perú a través de Editorial
Casatomada, que es la casa editora que le abrió las puertas al proyecto. También, y otra vez gracias a Casatomada, la antología estará presente en la Feria del Libro de Guadalajara 2009, una noticia que ha sido una grata sorpresa, la verdad. Casatomada inscribió Asamblea portátil entre las novedades que exhibirá en la FIL de este año y creo que no existe mejor vitrina que esa para estrenar un proyecto continental. Espero que con el transcurso de los meses tengamos la oportunidad de publicar el libro en otros países de la región o llevarlo con la misma Casatomada a esos lugares. Por ahora no hay una editorial ecuatoriana envuelta en el proyecto, pero nunca se sabe, podría haber una dentro de 24 horas.
7.- Al hacer una antología donde mezclas autores con mucha más atención mediática y una carrera con proyección internacional como Samanta Schweblin con escritores menos difundidos como es el caso de los autores de Guatemala, Cuba y Ecuador, ¿no te preocupa que unos textos vayan a desviar la atención sobre otros?
Bueno, todo producto, incluido un producto cultural, tiene atributos que forman parte de su “plus”. En el caso de Asamblea portátil los nombres y trayectorias de algunos autores sirven para crear cierta expectativa en el público. Es como ser cantante nuevo y hacer una canción “featuring” alguien conocido. El mercado domina todas nuestras actividades desde hace mucho tiempo, y eso no debe dolernos en absoluto. Estoy en contra del capitalismo extremista, pero vivimos en un mundo en el que diariamente participamos de compras y ventas y sería tonto negarlo, tendríamos que dejar de comprar el refresco que nos gusta o de ir a una librería. Que haya autores con mayor exposición sirve para que el libro pueda abrirse paso, y al abrirse paso le da oportunidades de exposición a los que no son tan conocidos o a los inéditos, es un efecto dominó de cooperación. La presencia de Samanta, indirecta y directamente, ayuda a que los lectores se interesen, claro; pero no solo en ella, sino en el resto de autores de la antología. Y le abre la puerta a la estética del absurdo de tu compatriota Miguel Antonio Chávez y del cubano Michel Encinosa Fú, por ejemplo; ambos tienen ya un camino trabajado en sus propios países, pero quizá con Asamblea portátil y proyectos similares se abran muchas más puertas o puertas que definan más cosas. Lo importante, creo, es exponer lo que hay y ayudar a su promoción. Estos 25 no son todos los autores iberoamericanos jóvenes que existen, pero nos sirven para conocernos más y para seguir conociéndonos en el futuro. En realidad yo pienso que sólo podemos ganar cuando se trata de libros como éste.