jueves, julio 30, 2009

Nuevo libro de Iturburu en el CEN


Hoy, el escritor y poeta Fernando Iturburu presenta su nuevo libro: El libro del barrio. El mismo autor en su blog nos dice: "Tanto que he hablado y hablo de ese microcosmos, he aquí lo que, de manera concentrada, entiendo y asumo: El libro del barrio. Se trata de una antología que va de canciones, poemas y entrevistas hasta crónicas, ensayos y posts de blogs. El tema unificador es lo que ocurre en Guayaquil, en la música popular y en la vida diaria. Un libro que, por la diversidad del material incluído, aspira a ser de entretenimiento e información, con lecturas breves y claras. Espero verlos por el CEN. Y gracias". Lugar: Biblioteca del CEN. Hora: 19:00.

martes, julio 28, 2009

Miguel Antonio Chávez en la FIL de Perú


Miguel Antonio Chávez, integrante del grupo Buseta de papel y narrador, participa en mesas redondas y en la presentación de las antología binacionales - compilación de obras de escritores de Perú y Ecuador en la Feria de Libros de Lima, Perú. Para más información leer la nota publicada hoy en el diario Universo: http://www.eluniverso.com/2009/07/28/1/1380/escritor-antologia-binacional.html

miércoles, julio 22, 2009

Publicaciones ecuatorianas en Yerba Mala Cartonera (Feria Libro La Paz 2009)

En el marco de la 14ª edición de la Feria Internacional del Libro a realizarse en la ciudad de La Paz, Bolivia, entre las fechas del 5 al 16 de agosto del año en curso, se presentarán algunos libros de autores noveles ecuatorianos, publicados por la Editorial Yerba Mala Cartonera. El blog de "Fiesta por el Libro" realiza una breve semblanza de Yerba Mala Cartonera, "una de las Editoriales outsider más importantes de Latinoamérica"

Empecemos por el libro “Línea del Ecuador”. La selección de los narradores esuvo a cargo de Jorge Luis Cáceres. Integran esta compilación los cuentistas: Bolívar Lucio, Eduardo Varas, Juan Pablo Mogrovejo, Juan Fernando Andrade, José Hidalgo Pallares, Esteban Mayorga y María Auxiliadora Balladares.

Por su parte, la selección de poesía, a cargo de Augusto Rodríguez, comprende los poetas Ana Minga, Diego Cazar, Luis Alberto Bravo, Dina Bellrham, Rocío Soria, Freddy Ayala Plazarte, Siomara España, Carolina Patiño, entre otros.

Se presentarán asimismo de dos obras en esta editorial cartonera. La puta madre patria, una selección del libro de cuentos inédito
Tratado sobre zombis, del escritor guayaquileño Miguel Antonio Chávez; La puta madre patriaes un adelanto de los cuentos que presentará el próximo año, y que incluye tres relatos, que son: Servicio secreto, Zarza ardiente en el Bronx y La puta madre patria, este último, antologado en la red y uno de los dos cuentos de autores ecuatorianos finalistas en el Premio Juan Rulfo 2007, de París. El libro titulado La gramática del deseo es una selección del libro de poemas inédito La enfermedad invisible, del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez, finalista del Premio de Poesía Màrius Sampere (España, 2007) y en dos ocasiones del Premio de Poesía Joven Martín García Ramos (España, 2008-2009).

Más detalles de estas publicaciones que serán parte de las novedades de la mencionada Feria boliviana (en donde Ecuador este año es el país invitado), pueden consultarlo en el blog de Fiesta por el libro: los escritores ecuatorianos.

viernes, julio 17, 2009

La Expolibro 2009 va llegando a su final, últimas actividades


La Expolibro 2009 va llegando a su final. Hoy, viernes se presentan varios libros interesantes como la antología de Ecuador-Perú "Amigas del Yeti" - Consulado de Perú - Ministerio de Cultura, 10:00 a 11:00, en la Plaza Central "Joaquín Gallegos Lara". Posteriormente el libro de poemas de "Pájaros huérfanos" de Ana Minga Macas, 17:00 a 18:00, en la Urna Sur "Ángel F., Rojas"; las obras "Esto Fuimos en la Felicidad" y "El mar se llama Julia" de Xavier Oquendo Troncoso, 17:00 a 18:00, en la Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta"; el libro "Construcción del Vacío", del escritor Ecuatoriano Juan Secaira Velástegui - Ediciones Sarasvati New York, 18:00 a 19:00, en la Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta". El sábado 18, la muestra de Cortos de vídeo arte de "Luis Alberto Bravo" (foto) y lectura de poemas y cuentos de los integrantes del grupo cultural Buseta de papel, 16:00 a 17:00, Urna Sur "Ángel F. Rojas" y la presentación de la antología "20 poetas ecuatorianos del siglo XXI"- Casa de la Cultura de Naranjal, 16:00 a 17:00, en la Sala Múltiple "Pedro Saad", entre otros eventos destacados.

miércoles, julio 15, 2009

Las historias de un latino al revés... en Quito!!!



Por: Andrés Emilio León Rodríguez

A Kevin Johansen (nació en Alaska, pero vivió en Argentina desde los 12 años) lo vi en el Gran Rex el 2005. Presentaba en ese entonces su disco “City Zen”. La puesta en escena fue genial. 9 músicos sobre el escenario y el backing del concierto mostrando la proyección de un artista que iba dibujando todo.

El mejor tema del concierto fue “Daisy” en donde el artista coloreaba conforme avanzaba la trama de la canción. El público estallaba en cada esquina y las risas en cadena salían disparadas de cientos de bocas promiscuas.

Kevin y una pequeña muestra de su show

Ahora tendremos el placer de ver a Kevin en Ecuador, en donde tocará el 16 de julio en el Aguijón (Calama y Reina Victoria, Quito) y sumará el nuevo repertorio de su disco “Logo”, editado en el 2007.

En este disco, hay algunos temas recomendados para escuchar en vivo, como la cumbia villera “Chica Rollinga” que dice:

“Y dijo: Eh, Keith! Chau Keith!
Eh, Mick! Chau, Mick!
Eh, Charlie (Watts)! Chau Charlie!
Eh, Ron! Chau Ron!
Eh, (cómo se llamaba el bajista?)
Eh, Wyman! ¿Por qué?
Why, man? ¿Por qué?”


También la delicada “Luna sobre Porto Alegre” (dedicada para Maricel López) en donde Kevin se pregunta “No sé si la luna está sobre Porto Alegre, o si Porto Alegre está sobre la luna. Nunca estuve tan perdido en mi vida y así me gusta, me gusta así. No sé si habrá un amor en cada puerto o un puerto en cada uno de mis amores, donde anclar un pobre barco, casi hundido y así nos gusta, nos gusta así.”


De seguro lo tropical se encenderá con el “Son del mp3”, donde se espera escuchar en coros “Me gusta mucho lo que hacés, te bajaré a MP3!”, o la new age “S.O.S. Tan Fashion (Emergency!)”:

“Sos tan ´glam`, que te sentás de dorapa
Y con las nuevas tendencias, sos más papista que el Papa
Estás tan ´wow`, estás en el tapete
Y no querés que nadie (ni ahí!), te baje el copete
Está bien, está bien. It´s okay.
It´s okay, it´s okay. Está bien”




Serán 4 discos: The nada (2000), Sur o No Sur (2002), Citi Zen (2005), Logo (2007), de los cuales fluirán canciones memorables como: Cumbiera intelectual, McGuevara’s o CheDonald’s, You're the Bossa, El círculo, la procesión, Down with my baby, Sur o no Sur, Desde que te perdí, El palomo, La falla de San Andrés, entre otros.
Al igual, destacamos el gran tema "Guacamole", en donde Kevin muestra ese artista mestizo, que fusiona sabores, idiomas, estilos, historias y humor... para llenarnos de música folk y experimental en cada uno de sus temas.




El artista -del cual siempre bromean sobre su parecido con el piojo López- tiene un tema genial en su disco Citi Zen... “El incomprendido”:
“Cree que por ser bohemio, le van a dar un premio
Pero se ha vuelto abstemio y el mozo frunce el ceño
Cansado de ser pobre y de tantos engaños
Su madre no le da un cobre a sus 40 años”

De seguro, el concierto de este jueves estará repleto de estos incomprendidos, así que señora madre de familia, por favor, dele prestando los 28 dólares al hijo, para que vaya y cante y se emocione y vuele.





JUEVES 16 DE JULIO - 2009
CENTRO CULTURAL EL AGUIJÓN
José Calama E7-35
21:00 horas
28 dólares (incluye copa de vino)
QUITO, ECUADOR
KEVIN + LINIERS presentan OOPS!

lunes, julio 13, 2009

Siguen las actividades en la Expolibro 2009

Siguen las actividades en la Expolibro 2009: Este martes 14 tenemos la mesa redonda sobre la obra del fallecido escritor chileno Roberto Bolaño, Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta", 20:00-21:00. El jueves 16, el lanzamiento del libro "Antología Poética" de Carolina Patiño y Ediciones de revista Literaria El Quirófano, Plaza Central "Joaquín Gallegos Lara", 17:00 a 18:00. Organiza el grupo cultural Buseta de papel y la revista El Quirófano. Los esperamos.

viernes, julio 10, 2009

Hoy empieza la Expolibro 2009, primeras novedades

Hoy empieza la Expolibro 2009, Feria Internacional del Libro en Ecuador. Hay muchas actividades, presentaciones de libros, conversatorios que merecen atención y público. Como primer evento interesante está la presentación de la ópera prima de José Núñez del Arco, El aullido de las moscas, del narrador del grupo cultural Buseta de papel, este sábado 11, de 16:00-1700, en la urna Sur "Ángel F. Rojas". El lunes se presentan el libro Soledumbre del taller de Pedro Gil de la editorial Mar adentro, Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta", 16:00-17:00 y el libro Cajita de música sin bailarina incluida, Quinto Poemario Binacional Peruano-Ecuatoriano - de Gabriela Briceño y Augusto Rodríguez - Consulado General del Perú, Urna Sur "Ángel F. Rojas", de 19:00-20:00; faltan muchas actividades más, que iremos dando a conocer en estos días. Los esperamos.

miércoles, julio 08, 2009

Exceso de muerte

Por Ana Minga Macas



“Cada vez que alguien muere/ por supuesto alguien a quien quiero/ s
iento que mi padre vuelve a morir/ será porque cada dolor flamante/
tiene la marca de un dolor antiguo…” Mario Benedetti.


El suicidio es un duro trabajo, tanto, que últimamente no lo he intentado. Qué vergüenza, estoy más inútil... Por desgracias humanas que tienen nombre y apellido, me encarcelé en una habitación oscura, no quise ver a nadie y nadie tampoco quiso acercarse, ya que la depresión, la tristeza, la melancolía y los recuerdos recalentados dan asco. Sino hagan la prueba. Vayan a un bar o a una fiesta cualquiera. Verán que todos se acercan al más feliz. No los culpo, pues creo que es hasta una característica de la reproducción humana… todos buscan lo “mejorcito” para perpetuar la raza. Hay quienes vivimos años de retraso, y no hablo desde el punto del subdesarrollo, sino de las heridas que suelen cerrarnos la boca.

Además de los años retrasados, estoy en un mes que no corresponde al mes de todos. Supongo que debo ponerme al mismo nivel del calendario y del reloj, pues nadie entiende un estado de coma. En fin, esto no es lo importante, lo que causa escalofrío es que de los pocos seres humanos que valen la pena, algunos se hacen ceniza. (Digo de los pocos seres humanos que valen la pena, pues no me van a negar que hay pocos, al resto, dan ganas de juntarlos en “guango” y votarlos lejos para que nunca vuelvan a joder. Los que sean cariñosos con una raza miserable y piensen lo contrario, pues mi admiración por la tolerancia).

Mientras estaba en el cuarto oscuro, ya llegó la noticia de la muerte de Mario Benedetti y con él un dolor de origen, porque además de ser buen escritor –aunque envidiosos y supuestos avanzados en inteligencia digan lo contrario- fue un ser sincero, una característica ya poco apreciada, a menos de que se trate de alguien al que llamen inadaptado social. Cuando supe la noticia, recordé que hace dos años entrevisté a Jorge Enrique Adoum, justamente sobre la débil salud que ya tenía el escritor uruguayo. Adoum, con voz quebradiza y su acostumbrado habano dijo: “No te mueras Mario, porque el mundo te necesita”. Cómo se habrá sentido Adoum con la noticia, pues su gran amigo estaba muerto el 17 de mayo.

Después de recordar a Adoum, mi masoquismo que llega a la indecencia apareció, cuando también recordé a mi padre, quien fue el primero que me entregó versos de Benedetti. Y me dije, cómo hubiese sido para él si leyera en los periódicos la noticia, pero enseguida me calme pues a mi memoria llegó otro regalo de mi viejo: “…Ni están todos los que son”, de Adoum. Un regalo que me entregó en el 99. Si mi padre siguiera con vida – a el que le encantaba el verbo vivir en todas sus formas – creo que le hubiese dicho: Tranquilo, aún nos queda este libro, es decir, Adoum.

Hace una semana dejé la habitación oscura y como quien dice aquí estoy de nuevo vida de mierda… salí a la calle, nuevamente al tráfico y al chisme de la ciudad. Salí a darme contra el suelo, pues en la madrugada del viernes 3, había sido el turno de Adoum.

Regresé a la casa, la habitación se tornó más negra y siguiendo mi masoquismo, otra vez, imaginé a mi padre, esta vez ya no tenía palabras para consolarlo, le grité: sí, qué quieres, la gente se muere… quedan otros… todavía tengo libros, los libros no mueren, qué me miras, ¡ya basta!. La poca gente, la que sabe ser gente, muere, tú por ejemplo.

Al siguiente día asistí al entierro de Adoum, en el mismo lugar en donde lo conocí, -La Capilla del hombre- cuando cariñosamente tomó mis mejillas entre sus manos y me dijo que parecía una manzana. Pues bien, lo enterraron debajo de un árbol, supongo que no fue de manzanas, pero sus cenizas quedaron en la vasija de barro, solicitada en algunos de sus versos. Después del entierro fue imposible estar triste, hubo vino Guayasamín, aunque algunos invitados solicitaban vodka. Sus familiares se portaron a la altura de un duelo, al silencio, aunque algunos invitados no. Era evidente que si uno quería un silencio para recordar a Adoum había que hacerlo en secreto o en la oscuridad de una habitación, porque ese duelo, al final, se tornó en una pasarela de “famosos”. Cada vino que pasaba alentaba a los invitados a sentirse felices, bueno, tal vez el amigo escritor quería un momento así, quien sabe.

Hay que reconocer que el vino Guayasamín no faltó, esta vez si se abrieron las botellas necesarias para los invitados que se tomaban fotos debajo del árbol de la vida y sobre las cenizas de Adoum. No sé si hubo bocaditos, un invitado anduvo pidiéndolos, quizá cumplieron con su exigencia, total, el muerto ya está muerto y la vida es de los que quedan… ¡Ay, todos los velorios son iguales, la tristeza pasa rápido y a lo que vinimos: a vivir!

No juzgué nada de lo que veía, pues en mis recuerdos estuvieron las imágenes del velorio de mi padre, en el cual, además de alcohol, del corriente nomás, pues los borrachos de mi velorio no tomaron vino Guayasamín, tal vez porque todavía no salía al mercado, sino, con ese también hubieran festejado encima del muerto. En fin, recordé que en el velorio, no solo estuvo el alcohol, también hubo rondas de cachos, juegos de cuarenta, dados: solo les faltó a mis borrachos jugar a las escondidas con mi padre. Pero desde ese día, a esa gentuza, no le dirigí la palabra, al menos esa fue mi venganza ingenua. Nunca les perdoné que hayan hecho del dolor un circo. Aclaro, el velorio de Adoum no fue igual al de mi padre, ni al de otros, pero sí parecido. Creo que es parte de la Cultura. Pero claro, también hay que decir que nuestros ancestros en lugar de tristeza preferían hacer fiesta y entregaban comida al difunto, ellos tenían otro punto de vista, el cual era muy espiritual, a diferencia de la insoportable burla.

Insisto, si uno quería silencio, para pensar en Adoum y en Benedetti, había que regresar al cuarto oscuro, al que también habrán regresado sus familiares y amigos. No dudo, ni nadie tiene porque dudar de ese dolor cercano. El después del duelo, esa, esa sí es la parte más pesada, cuando ya todos se han ido, sea tomando vino o contando cachos.

Una generación literaria se está marchando y todavía faltan las muertes anunciadas.

La poesía se va quedando algo huérfana, mientras vacas sagradas quedan y sus terneros ocuparán el llamado “triunfo”.

Quienes estuvimos en la I Lira Hispanoamericana (Lira que en este año ha buscado libros “competitivos”, por bien del premio…) no olvidaremos la voz de Adoum, la que nos hizo llorar con el poema: “Sobre la inutilidad de la semiología”.

La palabra lamentable para estos dos decesos no es suficiente, fueron literatos accesibles, que llegaron a escribir el libro de la gente. La muerte tan cercana como descarada, simplemente cumple su rol, pero confieso que logra atemorizarme e inexplicablemente a querer hasta a aquellos que nos dejan a expensas del tiempo, como si no supieran que el tiempo come a sus hijos y que la verdad cae por su propio peso, pero tal vez, cuando ya sea demasiado tarde. Quisiera un antídoto contra la guadaña para que ya no se lleve a los que queremos. ¿Será que el amor es el antídoto? Ejerciendo mi masterado en ingenuidad, obtenido con excelentes calificaciones, tal vez me ponga a escribir cartas de amor, esperando que no caiga en la ridiculez y ésta, en un género literario.

Por el momento: “Domingo. Tan agosto que me cuesta imaginar que a veces me ha dolido literal y metafóricamente el corazón. Quisiera entonces cruzar el patio, llegar antes que el disparo, el borbotón de sangre, el sueño falso, subir de piso en piso en piso en piso en piso, llamar a gritos de puerta en puerta en puerta hasta su puerta, decirle…”

Supongo que así es esto. Después de un coma, debe ser normal encontrarse con un “exceso de muerte”.

martes, julio 07, 2009

Dos encendidos de Aleyda Quevedo Rojas en Cuba


"Si la ruta primera que imaginó Aleyda Quevedo, para aproximarse a Simón Bolívar y Manuela Sáenz, fue ponerse a andar sobre las líneas que se dedicaron en cartas, no demoró mucho en caer la atalaya desde donde los contemplaba, y fue finalmente envuelta en un mazo vivo de humo y fuego que dura todavía"

por Sigfredo Ariel

Una vez, cuando le preguntaron, la severa Gabriela Mistral sostuvo que las mujeres no escriben «como Buffon, que se ponía para el trance su chaqueta de mangas con encajes y se sentaba con toda solemnidad en su mesa de caoba», afirmación que en lugar de echar luz, sumaba un nuevo, contradictorio, enigma. Aunque pocos hombres admitirían ahora, desde luego, que escriben a la manera pomposa de Bufón, ¿cómo escriben las mujeres? «Sobre mis rodillas», decía la Mistral, sin que haya que tomar como directa su expresión. Rodillas es igual a carne, hueso, piel: el peso de la mano que rasguea la letra sobre el cuerpo. «Soy mi cuerpo» había explicado ya Aleyda Quevedo, explicándose, años antes de escribir este libro. La misma nítida advertencia pudiera aparecer impresa en la página de pórtico de estos Dos encendidos, con una leve variación: son mi cuerpo, pues no de otra forma, sino a través de su corporeidad es que ella, al parecer, comprende la criatura humana. Su propósito fue, ante todo, entender, o al menos participar de claves que estimularon una relación hombre-mujer que forma parte, más que de la historia, de la mitología popular latinoamericana. Valiente que es. Si la ruta primera que imaginó, para aproximarse a Simón Bolívar y Manuela Sáenz, fue ponerse a andar sobre las líneas que se dedicaron en cartas, y vincular estas a zonas precisadas por hechos y sucesos, a partir de alusiones y atisbos de fechas y circunstancias, no demoró mucho en caer la atalaya desde donde los contemplaba, y fue finalmente envuelta en un mazo vivo de humo y fuego que dura todavía. Este cuaderno es, por una parte, testimonio de perdurabilidad de aquellas ascuas fuertes; por otra, la evidencia de que algunas de las lenguas de aquel fuego efectivamente lo alcanzó. «Ese corazón sin modelo» llamó Bolívar al de la hermosa quiteña en una de sus misivas, redactada poco después que aconteciera uno de los hechos iniciales de su pasión, que aun a fuerza de repetirse —y escenificarse aún en patios de colegios y teatricos de muchas partes de la América— no ha desleído su eficacia como ejemplar, tal vez modesto, de modelo romántico muy al gusto nuestro: cuando ella lanza una corona de flores al pecho de Bolívar como una saeta, y recibe caballeresca, jovial respuesta de él:
Mi estimada señora:si todos mis soldadostuvieran esa punteríayo habría ganado todas las batallas
Una Aleyda Quevedo, omnisciente, quiteña como Manuela, tras asistir y hacernos asistir al encuentro famoso, dibuja con eficacia y sobriedad el delicado entorno posterior y el enlace sensual, demorado con delicia en
un minuéun valsdos contradanzas
de estos dos súbitamente encendidos, contemporaneizados en el poema en la más exacta mitad del mundo cuando no existe nadie más
Latitud cerocero gradoscero minutoscero segundosdonde dos corazones crecen de belleza.
A partir de entonces, en el canto II («Bolívar enamorado»), la voz narradora desaparece: se mezclan voces de Simón y Manuela, extrañamente familiares por momentos en sus dimensiones y palabras; permanecen siempre a raya la exaltación teatral y los enajenamientos de una oscura médula volcánica, siempre incomprensible, del reclamo del o de la amante, porque en medio de las vicisitudes propias de la vida de guerra que compartieron, Bolívar y Manuela entablaron otra vehemente contienda que alimentó la lejanía, el ardor acumulado en ausencias y sobre todo, la brevedad de ocho años de intermitente proximidad física. La «Libertadora del Libertador» no es un título que Manuela Sáenz sólo recibió por haberle salvado la vida a Bolívar en un atentado haciéndolo saltar por una ventana prosaica: también por haberle hecho dejar memoria a través de sus cartas a su dama —que no es por cierto arquetípica— de una apasionada y no pocas veces torturada relación amorosa, completando así un perfil de héroe romántico, pues un Bolívar sin Manuelita perdería no poco de su atractivo en el imaginario popular. Ella lo liberó de la sequedad del héroe cuerdo en amores (parafraseando a Martí), y de la más bien triste habitualidad del guerrero solitario. Ella, por su parte, se liberó a sí misma, sucesivamente, de atavismos, miedos y convenciones. En el último día de febrero del misterioso 1825, que fue bisiesto, colocado en el centro del huracán que fueron sus cercanías y alejamientos, Manuela Sáenz escribió a Bolivia a «su» Libertador:
Vea usted la fuerza que sale a borbotones del pecho que le da ritmo a su sangre, y que termina convertida en remanso cuando acepto resignada que otros son los mandatos que debo cumplir en este tiempo.
Tal marea del pecho de Bolívar, serenada por el regalo de docilidad que Manuela le dedica —haciéndoselo saber claramente, por cierto—, nos hace presumir que el corsi-ricorsi puede invertirse: que amansar «esa fuerza que sale a borbotones» ha de ser trabajo del Libertador, cuando ella, arrebatada de celos le reproche con palabra dura: «Me pregunto a mí misma si vale la pena tanto esfuerzo en recuperarlo a usted...», como si no conociera la respuesta de antemano y ahora, hablando por boca nueva, de Aleyda Quevedo, se llenen los blancos que no rozó su pluma:
Cruzo la cordillera a caballomontando larguísimas horasNi la altura y sus males me sacan del cuerpoeste fuego
Pero la línea que divide, pudiera dividir, a Manuela de Aleyda, se nos hace cada vez menos nítida, menos delineada a medida que el poema avanza:
Nunca más en sus sábanasotro olor
Difícilmente se permitiría semejante línea —y otras muchas de este libro—, Aleyda Quevedo en su poesía, sino excusada, como ahora, por un pseudo relato, pseudo recreación del amor entre dos exaltados fantasmas en medio de una «vida de guerra que nos une y nos separa». Su coartada se disuelve aún más cuando la traiciona el giro actual, el verso contemporáneo que no documenta, sino fabula, como en el Canto IV, «Desde Paita», cuando Manuela Sáenz, en su exilio, aparece bajo La luz lineal de las tardes quietas y
El aire también está quietoesta tarde es sordalos árboles están como pintados
Pero no cesa siquiera en esa coda amarga donde vemos a Manuela bordeando el tremendo hueco de ausencia que ha dejado Bolívar el diálogo con el ausente en aquel desierto peruano de una sola calle, pues sin él qué hace con sus manos, su boca, sus pies que no andarán más, la amante heroica, la «bella loca» consumida hasta la raíz por un fuego que sobrevivirá, sobrevive, en estas hojas de papel a
...una mujer que amó y encontró la libertad aunque luego perdió la libertad y a su amor.
El coloquio con el objeto del amor prosigue, al modo quevediano (de Don Francisco, claro, en inflamada coincidencia) aun cuando
Sé muy bien a dónde debo irel viento me guiaráese mismo viento histérico y rotundoque me llevó a ti
Porque de esta forma entendemos, felizmente, aún el amor, muchos hombres y mujeres de estas tierras que, al decir de Darío, aún reza a Jesucristo y habla en español.
Texto leído en la presentación de Dos encendidos, libro de la poeta y periodista ecuatoriana Aleyda Quevedo, que ocurrió el jueves 24 de junio 2009, a las 16:15 en la Sala Manuel Galich de la Casa de las Américas, en La Habana Cuba.

viernes, julio 03, 2009

Jorge Enrique Adoum (1926-2009)


La noticia ha sorprendido a todos. La reciente muerte (en la madrugada de hoy) del poeta, ensayista, escritor Jorge Enrique Adoum enluta al país. Era nuestro gran intelectual, nuestro gran poeta, nuestro gran referente. Desde hoy, el Ecuador, vivirá recordando su legado, su magnífica obra para las futuras generaciones. Ha muerto Adoum, pero su obra vivirá por siempre. Que en paz descanses queridísimo poeta y fraternal amigo del grupo cultural Buseta de papel. El Ecuador está de luto.

Coinciobedencia

acabo de aprender que un grupo puede ser uno
sea que no estoy tan solo como creía
que me hago compañía sin saberlo
pero mis otros yos me aburren tanto
que siempre vale más estar soloque mal acompañado
y así volvemos otra vez a fojas uno
y de paso no violo las disposiciones
del estado de sitio en que vivimos

jueves, julio 02, 2009

Antología del poeta guayaquileño Fernando Artieda


Sabemos que el poeta guayaquileño Fernando Artieda no pasa por un buen momento en su salud. Que mejor obsequio y justicia que esta antología Seco y Volteado que recoge 40 años de su poesía. Es la décima primera entrega de la Colección Palabra Viva que edita CCE. Muy bien por eso.
Sobre el último libro de Artieda, El alcahuete de Onán, su hija Renata dice…es un libro triste pero el de imágenes más comprometidas consigo. Deja a un lado lo que ve, traduce lo que siente; hunde, revuelca y hace mierda. Nos retrata, me retrata, encharca, enloda, eleva cerbatanas para bajarse a ese dios que me le quita la vida. Porque estoy que me orino pero me aguanto, estoy que me lloro pero me exprimo y mudo en media calle me digo que no soy, rezo y lo cito. ¿Y quién me va a decir ahora dientecito de ajo?
Para Marco Antonio Rodríguez la poesía de Artieda ha sido escrita para todos los seres humanos –menos para los divos y las divas de la alta cultura-, por eso convoca, ataca, embiste nuestras fibras más íntimas, y ahí se queda para eternas memorias, como una partitura bella y exhortadora, que nos insufla de ánimo para seguir viviendo. Porque ha sido, sin duda, la poesía del único escritor de su generación que ha deletreado las raigalidades de nuestro pueblo. Que así sea.
Fernando Artieda (Guayaquil, 1945). Hizo estudios superiores en Derecho y Literatura. Como periodista, ha ejercito este oficio en varios en varios diarios del país. En las cadenas de televisión RTS y Ecuavisa; en revistas y radios. Fue profesor universitario y secretario de Prensa de la Presidencia de la República. Es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y de la Unión Nacional de Periodistas. Ha publicado seis libros de poesía, uno de narrativa y dos de ensayo. Su obra consta en antologías nacionales y extranjeras.