jueves, mayo 21, 2009

Juan Manuel Roca gana el IX Premio Casa de América de Poesía Americana


El poeta colombiano Juan Manuel Roca fue galardonado ayer con el IX Premio Casa de América de Poesía Americana y confió en que sirva para que la poesía de su país obtenga un reconocimiento similar al de la narrativa. La obra por la que recibió el premio se titula “Biblia de pobres”. “Estoy muy contento porque es un libro en el que trabajé durante cerca de seis o siete años. En lo que menos pensé fue precisamente en un reconocimiento, pero una vez que se da, pues sin duda que eso lo hace a uno muy feliz”, declaró el galardonado a la cadena colombiana Caracol Radio.
El libro “Biblia de pobres” consta de 50 poemas divididos en dos partes que guardan una “continuidad temática”, dijo el poeta, pues lo que intentó es que el libro fuera “muy orgánico” y “totalizara una mirada sobre un mismo tema”. Roca recitó en las ondas el poema “Mester de servidumbre”, uno de los más cortos de la composición premiada.
El jurado del certamen, presidido por la poeta nicaragüense Gioconda Belli y compuesto por los escritores españoles Julia Escobar, Luis García Montero, Jesús García Sánchez, Andrés Pérez Perruca, Benjamín Prado y Anna María Rodríguez-Arias, otorgó por mayoría el galardón. De Roca destacaron “su dominio formal, la sólida estructura de su obra y la variedad de registros a la hora de acercarse desde la mirada lírica a la realidad”.
Para el escritor, este premio puede contribuir “en algo” a que la poesía colombiana se reconozca en el mundo al mismo nivel que la narrativa, y consideró que “esto está cambiando” desde el momento en que cada vez más editoriales y revistas publican el trabajo de poetas colombianos.Además, el poeta aludió en la entrevista a la posibilidad de una nueva reelección del presidente colombiano, Álvaro Uribe. La capacidad de la poesía para crear memoria evita que “la desmemoria” continúe provocando “un aturdimiento intelectual que nos puede llevar a perpetuar a una sola persona durante mucho tiempo”, dijo.
Juan Manuel Roca, nacido en Medellín en 1946, ha reci el Premio Nacional de Poesía otorgado por el Ministerio de Cultura de Colombia en 2004, y también galardones a nivel internacional, como el Premio José Lezama Lima, otorgado por la Casa de las Américas de Cuba en 2007. Roca es autor de “Memoria del agua” (1973), “Luna de ciegos” (1975), “Los ladrones nocturnos” (1977), “Señal de cuervos” (1979), “Fabulario real” (1980) y “Antología poética” (1983). (Fuente: Diario El Telégrafo).

martes, mayo 19, 2009

De cuando me sentí un "montevideano" durante quince minutos

Por Miguel Antonio Chávez

Hace siete años lo conocí. Un viaje de pseudo mochileo me condujo entonces por Uruguay. Una amiga, que terminó siendo enemiga, pero gracias a quien pude contactarlo. El dato de una esquina de la Av. 18 de julio: el departamento del maestro de La Tregua y de otros tantos cuentos (Miss Amnesia, Fábula con Papa, Corazonada, Los bomberos, El niño cinco mil millones... su obra cuentística fue la que en verdad me atrapó) que lei a los 20 y me siguieron acompañando. En el mismo lugar donde este domingo su alma cambió de domicilio. Hoy, que las agencias de noticias, los blogs y demás medios hablan y homenajean a don Mario, me permito estas líneas, la nota que escribí horas después de aquel encuentro (en su versión original, manteniendo la espontaneidad e inocencia de entonces) cuando entrando en sus pasillos, su hospitalidad y su biblioteca, me sentí un personaje montevideano durante quince minutos.


Gracias por la tregua, don Mario

Sol montevideano de mediodía. Kiosko esquinero de comida rápida, a pocos pasos del condominio de don Mario, junto a la avenida 18 de julio, atravesada por miles de caminantes en su diaria procesión cosmopolita. Esperé a que dieran las 12:15 con la paciencia de un francotirador mientras mataba los minutos mirando al reloj y degustando una hamburguesa. El escritor uruguayo vivo más leido y versátil de los últimos tiempos me aguardaba pisos arriba y yo apenas creía que en verdad fui capaz de llamarlo para pedirle un autógrafo, a sabiendas de su renuencia a las conversaciones largas y a las visitas, según me había explicado la amiga que me dio su número. No sé si lo conmovió el que haya dicho que venía como mochilero desde Ecuador y de que uno de mis sueños era conocerlo. Lo cierto fue que ya estaba frente al portero eléctrico, en esta ciudad de montevideanos, de despistes y franquezas que lo inspiró a escribir (allí mismo o en el exilio), con y sin nostalgia.

Busqué su apartamento y hallé un nombre de mujer (interesante cubierta a prueba de fanáticos). Otro detalle interesante: de los dos ascensores del edificio el único que conduce a su apartamento es el de la izquierda. Como ven, el hombre de izquierda comienza por casa.

Me recibió una tierna señora, que no perdió tiempo en conducirme hasta el hombre que inspiró toda una generación pero que ella sólo se contentaba con llamarlo marido. No sabía si estaba en el mundo real o si esto era parte de una ficción que yo había tramado pero que él, sólo él la había consentido. Lo rodeaba una aureola de humildad y sabiduría. Se sentía. Era lo más cercano a estar frente a un místico (claro, en su caso, uno agnóstico), pero no como un ser etéreo, ya que su cara de abuelito bonachón y sus bigotes eminentes lo hacían ver más cercano y real que cualquiera de nosotros.

Miré alrededor y me sentí tan ínfimo, como si me hubiera olvidado de cómo es una biblioteca. “Se nota que es la casa de un escritor”, dije y aunque me revolví de la vergüenza por haber sido tan kitsch, Benedetti se compadeció de mi ingenuidad y me confortó con una sonrisa. “Siéntate, cuéntame algo sobre ti”. Improvisé un inventario de mi vida en tres líneas y tímidamente le hablé sobre mis intenciones de adentrarme en el largo y obsesivo camino de la literatura. El maestro me escuchó y me volvió a confortar con su sonrisa. Luego le mostré mi ejemplar de Cuentos Completos (que traje conmigo en el “remoto caso” de que pudiera hacerlo autografiar) y seguí cada segundo de su rúbrica, como presenciando un milagro. De repente me dejó con el libro y caminó con esfuerzo hacia su estudio. Si me sorprendí con sus libros de la sala allí había el triple. “¿Has leido La Tregua?”, preguntó. Medio avergonzado admití que aún no. “Este es para ti”, firmó un ejemplar de la última edición y ¡me lo regaló!

Se me fueron el habla, las incontables preguntas que pude haberle hecho, las frases preconcebidas. Ya no eran necesarias. Eran esos momentos de la vida, irrepetibles, en que uno puede experimentar la presencia absoluta del lenguaje sin pronunciar palabra alguna.

No pudo haberme dejado recuerdo más indeble que aquel. Llegaba ahora el epílogo de esta aventura que nunca imaginé merecer. Y le di gracias al maestro por el fuego, ese legado, por la literatura… y por aquella tregua de cinco inconmesurables minutos.

Montevideo, febrero del 2002.

jueves, mayo 14, 2009

Convocatoria a Congreso de la FLACSO sobre Literatura y cultura femenina hispánica


Bajo el tema Memorias y Fronteras, la FLACSO Quito realizará del 1 al 3 de octubre el XIX Congreso Anual de la Asociación Internacional de Literatura y Cultura Femenina Hispánica -AILCFH.

"El Congreso es un espacio para presentar trabajos de investigación, paneles de discusión, mesas redondas y otras actividades referentes a la literatura y cultura femenina hispana. La convocatoria está abierta para las áreas de literatura, cultura y ciencias sociales", menciona la nota de prensa que nos ha llegado.

Para los interesados a participar, deben hacer llegar sus ponencias (500 palabras), propuestas de seminarios, trabajos de investigación, mesas redondas y talleres antes de finalizar este mes de mayo (se logró una extensión en el plazo, ya que originalmente fenecía el 10 de mayo). Las opciones de temas son: Diáspora y subjetividad nómade en los cruces de fronteras (Memorias y cuerpos migrantes; Post memorias, infancia y exilio; Fronteras, post-nación y memorias)-- Literatura y fronteras de género (Literaturas en marcha: re pensando los cánones literarios nacionales y sus fronteras)-- Cuerpos marginales y memorias abyectas (Tecnologías de las Memorias; Performance de las Memorias; Cine en las tensiones de las Memorias y las Post Memorias)-- Fronteras temporales (Fronteras disciplinarias y memorias; Género, sexualidad y fronteras; Las memorias de las fronteras étnicas y raciales).

El envío de la información debe hacerse a: conferenciaailcfh2009@flacso.org.ec
Para consultas adicionales:

Ana María Goetschel: agoetschel@flacso.org.ec / Mercedes Prieto: mprieto@flacso.org.ec / Edwin Madrid: emadrid@flacso.org.ec

miércoles, mayo 13, 2009

El Quirófano, continuando en la marcha


Por Alexis Cuzme

El Quirófano, la revista literaria guayaquileña que hace un buen tiempo el poeta Augusto Rodríguez decidiera crear, ha llegado a su sexto número, número que ha sido uno de los más esperados por quienes le hemos seguido la pista a este medio. Dieciséis páginas parecería poco para concentrar información necesaria, pero lo logra.
Esta edición está dedicada en su totalidad a la poesía, así lo deja entrever la introducción que escribe su editor, para pasar a las muestras poéticas de Tyrone Maridueña, Alex Morillo, Salomón Valderrama, Chrintian Ahumada (artífice del blog El rincón de el diablo) Paolo Astorga (promoviendo la literatura mediante su web Remolino) Horacio Mendoza y Mili Valdés. Fernando Nieto Cadena nos recuerda la importancia de la obra póstuma pero vigente de Carolina Patiño (1986-2006). Así como las entrevistas a Sonia Manzano y Gonzalo Rojas nos acercan al compromiso que llevan a cuesta los poetas con su obra. Por su parte Santiago Páez alienta a los escritores de literatura fantástica.
Finalmente Pedro Gil nos lleva de paseo por uno de los centros de rehabilitación para alcohólicos en el que desarrolla la historia de su cuento. Dieciséis páginas parecería poco para esta revista, pero no lo es, su editor ha sabido concentrar lo necesario para demostrarnos que más allá de la lista oficial de escritores existen también los otros: inéditos, sin agente literario, publicando en la web... jóvenes y subterráneos, pero con esperanza, mucha esperanza acurrucada en su trabajo. http://ciudadhecatombe.blogspot.com/

lunes, mayo 04, 2009

Entrevista a Fernando Nieto Cadena


Por Augusto Rodríguez

Fernando Nieto Cadena (Guayaquil, Ecuador, 1947), fue profesor universitario en su país. Reside en México desde 1978. Ha sido coordinador de talleres literarios en León, Villahermosa, Orizaba, Ciudad de México, Bacalar, Ciudad del Carmen. Participó en el II Festival Internacional de Poesía en Morelia, 1983 y en los Festivales Afrocaribeños de 1994, 1995 y 1996 en Veracruz. Participó también en los encuentros de intelectuales Por la Soberanía y la Libertad de los Pueblos de América Latina y del Caribe, en La Habana, 1981, y en el Diálogo de Las Américas con intelectuales de Estados Unidos en la Ciudad de México, 1982. Participó en el Primer, Tercer y Cuarto Encuentro Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer y en el Tercer Festival Cultural Ceiba, Villahermosa, Tabasco. Ha publicado el libro de cuentos Si quieren los vuelvo a escribir, 1971, y los de poesía Tanteos de ciego a mediodía, 1971; A la muerte a la muerte a la muerte, 1973; De buenas a primeras, 1976; Somos asunto de muchísimas personas, 1985; Los des(en)tierros del caminante, 1988 (con este libro obtuvo el Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade de Ecuador); De última hora, 2003, y Duro con ella, 2003. Aparece en diversas antologías de poesía ecuatoriana, mexicana y latinoamericana. Este año la Editorial Monte Carmelo publicará Fuera de lugar y en Xalapa, Veracruz aparecerá Un vago insobornable. Actualmente colabora con la Escuela de Escritores José Gorostiza de esta ciudad como maestro y como Coordinador del Centro de Investigaciones Literarias.
1-Fernando, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir poesía?
Mi recuerdo más lejano y cercano de cuándo empecé a escribir gira por los diez años, después de haber visto a un declamador en una función dominical de vermut en el teatro (cine) Apolo. Empecé, por tanto, como todos, a golpe de imitación. Creo que, después, la conseja esa de escribo porque he leído en mí se cumple plenamente. Mis primeros versos –afortunadamente desaparecidos- no eran más que un saqueo de los poetas que leía en unos cuadernillos argentinos de poesía editados por Simón Latino, o algo así.
2-¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?
César Vallejo por sobre todos. Continuamente lo releo, aunque sea un poema por día. Después hay una larga lista casi como directorio telefónico. Entre ellos Rilke, Eliot, Hölderlin, Eliot, Pound, Blake, Cendrars, Rimbaud, Ginsberg, Ferlinghetti, Huidobro, Girondo, Lorca (el de Poeta en Nueva York), Félix Grande, Aleixandre, Quasimodo, Seferis, Cavafis, Pessoa, Gangotena, Adoum, Carlos Eduardo Jaramillo, Antonio Cisneros, Efraín Huerta, Mario Santiago, LeRoi Jones (hoy con nombre musulmán), Fayad Jamís, que como ves da la impresión de ser el listado de un machista y eso que faltan centenares de nombres más, aunque si hay varias poetas de quienes sólo quiero mencionar a Marcy Pierce, Denisse Leverov y por el terruño nativo Ana María Iza más un etc. de etcs.
3-Hablemos del mítico grupo Sicoseo ¿Cómo nació? ¿Quiénes realmente eran? ¿Qué recuerdos tienes de esa época?
De tanto recuerdo ya se me está olvidando. Por lo leído sobre Sicoseo a veces me entra la duda si realmente existió el grupo. Dado el mito entonces pienso que si existió. Nació por la necesidad de contar con un taller literario luego de varias charlas en el café de la Casa de la Cultura, junto a un parque de diversiones llamado La Macarena. En 1994, cuando estuve en México, Miguel Donoso me facilitó una copia de su proyecto de taller literario con el que trabajaba en la unam. Ese fue el motivo y las primeras dos o tres reuniones fueron en casa de Carlos Calderón Chico, después fue en casa de Hugo Salazar y finalmente en el departamento de Solón Villavicencio. Inicialmente fuimos Fernando Artieda, Edwin Ulloa, Carlos Calderón y yo; luego se integraron Hugo Salazar y Jorge Velasco (y se produjo la primera deserción, la de Carlos Calderón), y finalmente se unieron Fernando Balseca, Raúl Vallejo, los hermanos Villavicencio, José Luis Ortiz, Willington Paredes y Fernando Itúrburu con algunos compañeros y compañeras de la Universidad Católica. Por ese tiempo yo emprendí mi graciosa huida y no por los motivos que fabula Jorge en su novela Tatuaje de Náufragos.
4-Has trabajado el cuento, el ensayo y la poesía ¿en cuál de estos géneros te sientes más cómodo y por qué?
En ningún género me siento ‘más cómodo’ porque todos en cuanto posible texto a literaturalizar me oponen la misma dificultad, la de sobreponerme al fantasma de la escritura, de ese deseo y querer escribir (en términos barthesianos). Por lo demás, desde hace algunos años, por lo menos veinte, ya no me preocupa mucho en qué género escribo, me preocupa sólo tener tiempo y salud para escribir. Tal vez por eso mis textos presuntamente líricos tienen una fuerte carga narrativa y mis relatos están anegados de lirismo.
5-Tu poesía se nutre de una gran gama de imaginarios sociales, musicales, políticos, culturales muy diversos ¿qué me puedes decir al respecto sobre tu propia poética?
En una ocasión me describí como un desescritor de cotidianidades, puedo agregar ahora, que esas cotidianidades las aprovecho para construir una babélica epopeya intimista/intimidatoria para mis íntimas. No tengo una poética predeterminada, cada texto que escribo impone su lógica aunque en realidad todo lo que escribo sea un solo y mismo texto. Creo que esto mejor sería preguntarle a algún lector de mis textos que en alguna parte de la galaxia debe/puede existir.
6-Ahora hay muy muchas “tendencias y modas” a la hora de escribir poesía, con ¿Cuál te quedas y cuál rechazarías?

Con ninguna. No me preocupan las modas de ninguna clase. La única moda que me interesa es la de vivir como si fuera el último día de mi vida, por lo que no me permito perder el tiempo en neocolonizarme más de lo que la cotidianidad social ya me tiene hasta el cogote de enmierdado con esta decadente globalización aborregada.
7-¿Qué opinión tienes sobre nuestro pequeño mundillo literario ecuatoriano? ¿Sobre todo de los clásicos egos, vanidades y luchas por territorios tan comunes para todos?

No conozco el ‘pequeño mundillo literario ecuatoriano’ actual; espero que no sea el mismo que conocí, en el que participé hace treinta años (hoy precisamente se cumplen 31 años de haber llegado a México (la mitad de mi vida por si eso tiene alguna importancia como dato o referencia documental). Por lo demás, enfrascado en el ‘mundillo literario mexicano’ no creo que me pueda sorprender si el canibalismo siga siendo allá una de las bellas artes. A veces el consuelo de muchos sirve para no autoconmiserarnos más, ya que no es más que otra manera de autodenigrarnos. Lo que importa es la obra, lo demás es comemierdería y eso hay que dejarlo a los mediocres y eunucos. Además, lo que sucede en la mitad de la cancha (nótese el aprovechamiento futbolero a lo Foucault, por lo de cancha=campo) literaria sucede en todas las otras canchas donde el ser humano derrama sus cotidianidades.
8-Sé que diriges varios talleres literarios en México, ¿qué me puedes decir al respecto?
Que siguen siendo una de las mejores maneras de capacitar y desarrollar las aptitudes, talentos y necesidades expresivas de quien busca un taller para adquirir la dificultad des escribir (esta noción es uno de los muchos aciertos de Miguel Donoso Pareja, a quien no se le pagará con ningún reconocimiento todo lo que aportó en México y aporta en Ecuador, a través de los talleres literarios que trabajaron y trabajan con su metodología). Por supuesto que cada uno aplica esa metodología según las necesidades concretas del medio y del grupo, y esto depende –modestia parte- del talento y sensibilidad de cada uno de los coordinadores. A pesar de los vicios y defectos de un taller, los beneficios son tan evidentes que justifican su existencia y hacen innecesaria cualquier ditirambo.
9-He escuchado en numerosas ocasiones de que supuestamente la poesía sólo la leen y la consumen los mismos poetas ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?
No creo que la poesía sólo la leen los poetas; pienso que ni siquiera los poetas leen poesía. Si se recuerda que las ediciones en el mejor de los casos que se hacen son de mil a dos mil ejemplares en un subcontinente como nuestra afrolatinoamericanidad con cerca o más de 300 millones de habitantes, entre los cuales por lo menos habrá unos cinco mil poetas, significa que ni nosotros leemos lo que se publica (vaina por otra parte que rebasa nuestra capacidad de lectura) ni nos intercambiamos libros como se intercambian banderines en la mitad de la cancha. La maldición china o gitana de te leo si me lees está muy lejos de cumplirse, y no sólo pasa esto por estos arrabales del lejano occidente, también en Europa y los Estados Unidos el desmadre es igual. Mientras los salvajes capitalistas controlen la situación no veo ningún mecanismo que solucione esta anomalía que por otra parte es tan antigua como la prostitución, las religiones y la misma poesía. Hace mucho renuncié a una presunta misión mesiánica o samaritana. Con el Quijote fue suficiente para enderezar entuertos y quedarse sin gozar con la dulce se menea del todo gozo.
10-¿Actualmente en qué proyectos literarios estás?
Escribo torrencialmente, largos y tormentosos textos de más de sesenta páginas. Hace un mes terminé un texto (Memorial del Nómada) de 61 páginas en 14 puntos garamond a renglón seguido sin espacios que marquen estancias, y hoy estoy trabajando algo que posiblemente se llame Vidas Póstumas Vivas, Cada libro es como un testamento, Barthes de por medio, por eso cada libro desdice/desautoriza al anterior porque en el nuevo pretendo decir lo que no pude decir antes. La verdad es que desde Los des(entierros) lo que escribo es un solo texto con algunas estaciones para hacer una pausa en pos de apoyo logístico. Quienes dicen que me repito tienen razón, sí, me repito ¿y qué?