viernes, febrero 27, 2009

Nizar Qabbani: el amor de Siria

Por Dina Bellrham

1923. Zworykin desarrolla la televisión electrónica e inventa el iconoscopio. Bernard Shaw nos trae la mítica Santa Juana de Arco y su testarudo corte de cabello. El austriaco Rilke publica Sonetos a Orfeo, que después sería conocido como uno de los poetas más significativos de Alemania. Juan de la Cierva diseña el autogiro, en otro método del hombre por seguir suspendido en el aire. En Sudáfrica nace la futura Nobel, Nadine Gordimer, escritora contra el apartheid.


Mientras, en marzo 21 del mismo año, nace en Damasco, capital de Siria, Nizar Qabbani, el poeta de las mujeres y el que cantaría sin cesar sus temores, deseos; y como no, también el amor por ellas. Apartado de todo eso, como todo escritor árabe las injusticias de su pueblo y ese sentir paralítico en el rincón del mundo en donde la guerra sí tiene el significado que le otorga la real academia de la lengua. Es uno los principales exponentes del verso libre en los años cincuenta, contribuyendo en su renovación.

En su autobiografía dice: "El día en que nací, 21 de Marzo de 1923, en una de las casas del viejo Damasco, la tierra estaba también en estado de nacimiento, y la primavera se disponía a abrir su verde equipaje. La tierra y mi madre quedaron embarazadas al mismo tiempo y parieron al mismo tiempo. ¿Fue tal vez un azar que mi nacimiento se produjera en la estación en que la tierra se rebela contra sí misma... o estaba predestinado a ser como el mes de marzo, el mes del cambio y de las mudanzas? No puedo escribir sobre Damasco sin que su jazmín se enredara alrededor de mis dedos…”

Hijo de un pastelero, luego de la primaria, estudió en la Facultad Científica Nacional, escuela franco-árabe, que tenían acceso los hijos de la pequeña burguesía damascena, en la cual fue alumno del poeta Jalil Mardam (perteneciente a la generación de escritores que insistía en la creación literaria, pura y académica preocupada por la forma, éstos junto a otros de su época, discípulos del egipcio Ahmad Sawgi y del sirio Lalil Mutrán).

Inicia su carrera en Derecho, y en el 39 compone su primer poema, en el transcurso de un viaje escolar por la gran Italia, cinco años más tarde publica su primer libro Me dijo la morena. Al término de su carrera, la cual nunca ejerció, ingresa al grupo diplomático, y fue embajador de su país en El Cairo, que lo lleva sucesivamente a Londres, París, Ankara, Pekín, Beirut y Madrid. En el 45 publica el poemario Juventud de seno. Destacan sus obras Amada mía y Dibujo con palabras, dentro de los años 60. Ya en el 66, se establece en el Líbano y funda su propia editorial.

Qabbani era conocido hasta esos tiempos por su literatura amorosa y sensual, al margen de toda política y conflictos limítrofes. Se dice que llega un día en que el escritor inicia un cambio en el que retribuye a su propia historia o la historia de un pueblo, o lo que denominamos, la activación del escritor pasivo.

Las esperanzas de un pueblo que venía llegar la luz hacia dos décadas se vio apagada con la derrota en la Guerra de los Seis Días, y llega la crisis. Qabbani se inaugura con su célebre poema “Apuntes en el cuaderno de la derrota” publicado en la prestigiosa revista Beirutí, en agosto del 67, donde manifiesta una crítica (autocrítica) ya política de sobremanera feroz a los árabes; aquí Nizar expresaba las causas que habían llevado a la derrota: la desunión, la rebelión, etc. Consideraron esta manifestación como un oportunismo de un poeta el cual sólo hasta entonces había escrito al amor. Hubo quema pública de la revista antes mencionada, y por supuesto vertieron aún más críticas sobre las cenizas dejadas de la guerra.

Iniciado los años setenta aparecen dos obras autobiográficas De amor, sexo y revolución (1971) y Mi historia con la poesía (1973). Deja Beirut tras el estallido de la guerra civil libanesa y vive en varias capitales europeas y árabes. En homenaje a su pueblo mártir y devastado nace su prosa “Diario de una ciudad que se llamaba Beirut”.

En 1981 publica una obra de contenidos críticos, líricos y autobiográficos ¿Qué es la poesía?. Y en 1993 Poemas árabes de amor.

Nizar Qabbani, muere el 1 de mayo de 1998, en Londres, junto a su familia. Su muerte conmocionó a todo su Damasco, y a muchos que ya lo habían leído mediante todas las traducciones ya realizadas. Es que este poeta y loco, como en uno de sus poemas se nombra fervientemente, movió el mundo cultural y político. Su poesía irremediablemente te mueve y nos arrastra a Siria, a sus costumbres, sus duros golpes, sus gélidos momentos que aún se viven.


LECCIÓN DE DIBUJO
Mi hijo coloca frente a mí su caja de pintura
y me pide que le dibuje un pájaro.
Sumerjo el pincel en color gris
y dibujo un cuadrado con cerraduras y barrotes.
El asombro llena sus ojos:
“…Pero ésta es una prisión, padre,
¿no sabes cómo dibujar un pájaro?”
Y yo le digo: “hijo, perdóname.
He olvidado la forma de los pájaros”.
Mi hijo coloca frente a mí su cuaderno de dibujo
y me pide que le dibuje una espiga de trigo.
Sostengo la pluma
y dibujo una pistola.
Mi hijo se burla de mi ignorancia
y exclama:
“¿A caso no conoces, padre, la diferencia entre
una espiga de trigo y una pistola?
Yo le digo: “hijo,
solía conocer las formas de las espigas de trigo,
la forma de la hogaza,
la forma de la rosa,
pero en estos duros tiempos
los árboles del bosque se han unido
a la milicia
y la rosa padece obtusas fatigas
en este tiempo de espigas armadas,
de pájaros armados,
de cultura armada
y de religión armada,
no puedes comprar una hogaza de pan
sin encontrar una pistola dentro,
no puedes coger una rosa en el campo
sin que te clave sus espinas en el rostro,
no puedes comprar un libro
que no explote en tus manos”.
Mi hijo se sienta al borde de mi cama
y me pide que le recite un poema,
una lágrima cae de mis ojos a la almohada.
Mi hijo la prueba asombrado, diciendo:
“¡Pero esta es una lágrima, padre, no un poema!”
Y yo le digo:
“Cuando crezcas hijo mío,
y leas el diván de poesía árabe,
descubrirás que la palabra y la lágrima son hermanas
y el poema árabe no es más que una lágrima llorada por los dedos que escriben”.
Mi hijo pone sus plumas, su caja de crayones frente a mí
y me pide que le dibuje una patria.
El pincel tiembla en mis manos
y me sumo en llanto.


PATRIA DE ALQUILER
1-
Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
llevo esbozos de poesía
y me los como en lugar del desayuno...
Roberto conoce mi rostro,
mide el viaje de mi tristeza en metros.
2-
Cada día
camino sobre las hojas secas.
Cada día
hablo con el lenguaje de la hierba
y entiendo los sentimientos de los árboles.
Cada día
construyo una esperanza con los colores del espectro
y un pueblo de flores...
Cada día
guardo en él la montura del mar.
La policía dice: no hay mares.
Cada día
construyo un país en el que vivo
y las lluvias lo arrastran...
3-
Cada día
me pongo un abrigo,
cruzo la calle,
ocupo un asiento,
pido un café
y compro los periódicos de los países de Oriente Medio.
No me entusiasmo por abrirlos:
las noticias son las noticias
en el siglo primero y en el décimo.
Las noticias son las noticias...
4-
Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
pido una copa de coñac francés,
me trago una espada de fuego,
escribo poesía en una servilleta
y llora al leerla la chica del bar...
5-
Cada día
se sienta en mi cama una mujer
y el destino me la arrebata.
Cada mujer lleva un hijo mío
y el huracán la golpea.
Cada día
escribo un poema a la libertad
que prohíben hasta los que son libres...
6-
Ay, amiga mía:
las hormigas tienen patria,
los gusanos tienen patria,
las ranas tienen patria,
los ratones tienen patria,
las liebres tienen patria,
las lagartijas y las cucarachas...
pero yo no poseo ninguna patria.
Por eso, amiga mía, vivo
en una patria de alquiler.


ESCRITORES SIN DEDOS
Gracias a quien nos lee
en este extenso mapa de arena.
Gracias a quien nos lee
en las alcobas secretas:
somos escritores sin dedos
y profetas sin alfabeto.


EL POEMA Y LA GEOGRAFÍA
En los países de Occidente, amiga mía,
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.

... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.

Nosotros no escribimos
-como el poeta occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.


Fuentes:
http://www.poesiaarabe.com/nizar_qabbani.htm
http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=9492&cat=literatura




jueves, febrero 26, 2009

La mitomanía de Rafael


Conocemos acerca del lanzamiento del libro de un antiguo amigo de nuestra agrupación, Rafael Avilés Silva. Su libro es un volumen de cuentos titulado "Mitómano", que será presentado hoy a las 19h00, en el lobby del MAAC (Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo, Malecón y Loja).


Avilés Silva (Guayaquil, junio 1979), publicó antes su primer y único poemario, titulado "Color de amor", en 1998. En el 2005, fue incluido en una Antología del Festival de Poesía Joven "Hugo Mayo", de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y Buseta de papel. Es comunicador social y publicista, participó por seis meses de los talleres literarios de Miguel Donoso Pareja y acompañó durante unos meses a las actividades de Buseta de papel. Ha escrito guiones y adaptaciones para producciones televisivas de Ecuavisa y Teleamazonas.


El boletín de prensa que circula menciona que "Mitómano" será presentado por Xavier Flores. Este conjunto de cuentos ganó una mención en el género de cuento, en el concurso de Proyectos literarios nacionales convocado en el 2007 por el Ministerio de Cultura. El jurado, conformado por Gabriela Alemán, Oswaldo Encalada y Abdón Ubidia, lo reconoció por "unidad temática, poética y estilo reconocibles, por su propuesta original". Autores como Juan Montaño, Jorge Izquierdo, Martha Chávez y Jorge Velasco McKenzie, han sido también publicados por el ministerio.


"La portada del Extra", "Traiciones de la memoria", "Fiebres cinéfilas", "Sibyl Vane", "Revelaciones", "La primera palabra", "Esperando los gallos", "Terror cotidiano", "Cóctel de lámpara", "El pintor de vaginas", "La muerte, sabia compañera de todos nuestros días...", "La eterna pregunta", "Recordando a Charles", "Absurdo comentario futurista", "El gusano y el escritor naturalista", son los títulos de los quince cuentos que integran este tomo narrativo.


"Un autor que está en la búsqueda de su auténtica voz narrativa, que ahora presenta sus historias cargadas de erotismo, algo de violencia y humor", finaliza el boletín.

lunes, febrero 16, 2009

La poesía de Rodrigo Pesántez Rodas


Hacer pocos días en la ciudad de Quito, se presentó en la colección Poesía Junta (CCE, 2008) la antología del poeta, catedrático, ensayista y difusor cultural Rodrigo Pesántez Rodas (Azogues, provincia del Cañar 1937) Es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Guayaquil donde ejerce la cátedra de Estilística y Literatura Ecuatoriana en la Facultad de Letras. Ha dictado cursos sobre literatura en prestigiosas Universidades Norteamericanas. Ha publicado: El espantajo y el río, Jugando a la pájara pinta, Los silencios del bosque, Atando cabos, Viñas de Orfeo, entre otros libros. Su obra poética es a ratos desconocida, pero sin duda, merece ser más leída y difundida a nivel nacional.



La dulce furia


A veces tengo ganas
de que cruces a pie
mi sangre.
Que dejes en la orilla
tu ropa y la vergüenza.
Que te sumerjas
desnuda
hasta tocarme
el hueso
y el aliento.
Que te bañes así,
cojas mis peces
y en el ombligo lleves
como un collar
la furia
de mis dientes.


Indisciplina


Con este mismo cráneo
que se viste de pelos.
Con este mismo que usa
y se desusa
sentado en mi pescuezo.
Con este que soñó
en tener violines
y sólo consiguió
un divorcio
en Quito.
Con este que se para,
grita
y puja,
con este mismo
-digo-
habrán de verme
en el juicio final
muerto de risa.


Los paréntesis


Frente al espejo
mi alma
se afeita,
se pinta,
se pone los calzones
y estornuda.
Yo independiente de ella
me acomodo
los dientes,
me estiro las orejas
y afino la guitarra
de los sueños.

Juntos los dos
nos vamos agarrados de la vida:
ella con su bastón de plumas
y yo con este loro desplumado.


Los fantasmas


Nada nos pertenece.
Nada.
Soy,
somos
del pajar una aguja
y nadie nos encuentra
si nos buscan.
Somos casualidad y de repente
alguien tropieza,
nos tropieza
y damos
brillo apenas,
tan solo brillo
y nada más.
Después volvemos a ser
mar solitario,
jaula sin ave,
sombra sin palmera.
Volvemos a la ajena
incertidumbre,
a la poblada ciudad de los fantasmas.


Espejismo


Tú eres el aliento
y la mano y la flor de los espejos.
El augurio,
el cacto de mis dunas
y el agua que duerme en las tinajas
el camino del ave sobre el lienzo del día,
mi vaso de arcilla,
mi chicha de jora,
la más bella tarea elemental.


El paisaje

No entres. Aquí solo
la música y el viento.
Arriba Dios,
abajo yo en la cuerda floja
(entres líneas)
te quiero todavía.

Corre en el viento el mugido,
el balido
y no hay vacas ni ovejas
en mi pasto. Apenas Dios,
la música y el viento.
No hace falta que me hables.
Tu respuesta me llega
puntual
en todas las ventanas.


Las dos orillas


Qué harás ahora de nuevo
me preguntas.
Y yo:
la rueda al grano y masticando
la harina del recuerdo.
Y tú allá
entre los hilos tontos de un viento
que se aleja.

Cercano estuve al puente
donde mi agua y tu cauce se avistaron.
todo pudo pasar
y pasó todo,
menos los dos pasamos.

Tu orilla allá.
La mía acá.
Y el puente en la mitad de los asombros.

jueves, febrero 12, 2009

"El Fuete" Quishpe ahora va al Sur

La productora Big Sur mantiene unos de los portales más visitados del Cono Sur. Creado en Argentina, está dedicado tanto para difundir las artes audiovisuales como la literatura, generando así "una exposición permanente de obras audiovisuales realizadas por artistas latinoamericanos jóvenes", explica la productora con título inspirado en la obra de Jack Kerouac.


Han expuesto artistas de Argentina, Brasil, Chile, México, Colombia, Costa Rica y Ecuador, principalmente. De nuestro país, podemos ver el cortometraje "A la caza del rey" de Patricio Burbano, la fotografía digital de Marco Díaz, los poemas de César Ramiro Vásconez ("Lejos") y de Ernesto Carrión ("Billy the Kid se ha empecinado en envejecer") y, recientemente, el cuento de Miguel Antonio Chávez "La puta madre patria", finalista del Premio Juan Rulfo.



Parte del staff de Big Sur: César Ramiro (izq), Patricio Burbano y Esteban Tabacznik (ambos a la derecha)

lunes, febrero 09, 2009

Adiós al gran "Conejo"

Por Sam Scholl

El dolor del mundo es un cráter que ni siquiera todas las píldoras y jarabes, multiplicados por mil, pueden llenar.
John Updike


El profesor Updike empezó a publicar en el New Yorker desde 1955 hasta 1957, tuvo cuatro hijos y vivía en Beverly Farms con su segunda esposa Marta hasta su reciente fallecimiento el 27 de enero del 2009 a causa de un cáncer pulmonar.Ingresa al mundo de la literatura universal cuando recibe el National Book Award con la publicación de La poetisa búlgara.


John Hoyer Updike fue uno de los escritores de posguerra más prolíficos y mejor dotados de la lengua inglesa que haya vivido hasta el siglo XXI. Afirmación que se confirma con la lectura de su primera novela, titulada La feria del asilo, que lo convirtió en uno de los valores más sólidos de la literatura contemporánea. El talento que el lector descubre en las páginas de sus cincuenta novelas, le revela la aguda mirada hacia la conciencia del hombre urbano, acompañada de una profunda penetración de su subconciente, con que Updike le muestra al mundo el nacimiento; evolución y defunción de todo el espectro cultural y sociológico, que rodea al americano medio. Me refiero a su famoso personaje Harry Conejo Angstrom, alter ego mundialmente conocido, junto con su esposa Janice y su hijo Nelson, a través de la saga, maravillosamente representada en sus novelas Corre, Conejo; El regreso de Conejo; Conejo rico; Conejo en paz y Conejo en el recuerdo.


La saga de Conejo Angstrom y la de su familia, encierra muchas claves literarias llenas de dolorosas transiciones y evoluciones intelectuales, y al mismo tiempo ricas en enseñanzas tan filosóficas como psicológicas.


Para muchos de sus seguidores, Updike fue considerado el heredero de William Faulkner por el preciosismo y la morosidad de su prosa, por lo que en el 2004 se le concedió el PEN-Faulkner Award for Fiction. Sus novelas diseñadas con un preciso realismo naturalista, supieron capturar el devenir de los días, pero sin una óptica comprometida con la política, tal como él escribe en La versión de Roger: "No me gusta comprometerme, la pasión de un argumento hace que me sienta rígido y acalorado, preso en una red de exageraciones y falsedades. Debemos precisar las cosas, tener al menos la cortesía del silencio, de la valoración callada". A pesar de que sus trabajos no tenían nada que ver con la politiquería, siempre llevaron una gran dosis de profundas especulaciones espirituales, que lo llevan al lector a transitar por el inusual territorio de una literatura obsesivamente relacionada con la religión. Sus detractores siempre afirmaron que sus novelas eran muy pronorteamericanas; muy antifeministas; y que se mostraba como un crítico despiadado del estilo de vida de las familias estadounidenses, a las que las retrataba como instituciones minadas por el adulterio y el divorcio. Pero la cuestión no es tan sencilla, en la obra de Updike, graduado Summa Cum Laude en Harvard, el lector no sólo descubre los secretos laberintos sexuales y contradicctorios de la mentalidad general de la clase media; la otra cara de la medalla de la sociedad norteamericana, sino que también el lector aprende a comprenderla; aprende a amarla con sus virtudes y defectos, y lo más importante: a identificarse con ella, por lo que a los lectores adictos a los trabajos de Updike siempre les es difícil prescindir de los constantes análisis presentes en sus novelas.

miércoles, febrero 04, 2009

Oh, iuventus, iuventus

Por Ana Minga Macas


Aunque para hacer una vida normal importune el no ser parte de un lugar o de un grupo –cualquiera que este sea – es una buena sensación a la hora de escribir. La incertidumbre, ser un habitante del mundo, un ser extraño para toda la creación del universo, sirve. Cuando se termina un encuentro literario quedo con una severa incertidumbre, como creo que quedan algunos escritores. En la clausura del encuentro de literatura “Alfonso Carrasco Vintimilla”, que se realizó el noviembre pasado en Cuenca, el escritor Jorge Dávila, después de dar las gracias por la presencia de cada uno de los artistas, afirmó que el encuentro fue la culminación de un ciclo y que queda la pregunta: ¿ahora qué?


Esa pregunta creo que nos viene cada vez que algo se termina y si la vida no fuera una acumulación de despedidas, de finales, ¿qué sería? Simplemente no tendría adrenalina. Claro que a veces, nos ponemos finales tan desastrosos que nos dejan en migajas, pero en ese vértigo surge la creación.


Para mí, cada encuentro literario es un premio. (Más cuando se reconoce económicamente al escritor, como lo hizo el Ministerio de Cultura en Fiesta de la Cultura, que se llevó a cabo por las mismas fechas en Quito. Entregó a cada escritor ecuatoriano USD 1 000. Para algunos que no estuvimos en la lista de invitados hubiese sido maravilloso recibir aquel reconocimiento). Pero el premio de los encuentros está en compartir los textos literarios con otros seres humanos que sienten el paso del tiempo. De los encuentros solo quedan los afectos que, a la larga, son decisivos.


Para una vida normal, las melancolías, las distancias, las nostalgias, no sirven, pero para un escritor son fundamentales. ¡Pero qué suicidas somos, pues necesitamos de las herramientas que casi nadie soporta para seguir en nuestro oficio! Es una locura…


Y ya que topo el tema de la locura, los Estados deberían proteger al ser humano que arrinconado analiza el mundo. Es importante proteger su cerebro, pero lastimosamente al humano que no se representa por pudor, por vergüenza o por lo que sea, a él mismo se lo rechaza. Debería haber una Constitución donde el deprimido tenga algún privilegio, pues cuando se hunde en su desgracia, su vida se complica, ya que los medicamentos para curarse son caros y ni siquiera sirven… y por supuesto queda fuera de toda la masa llamada sociedad. ¿Pero hasta qué punto sirve que la depresión y todas sus derivaciones sean curadas? Si esto sucede tal vez se acaben los escritores, los pintores, los músicos… el arte. Seguramente sea cierto lo que sugirió el escritor Raúl Serrano en el encuentro de Cuenca: que los poetas padezcan para que escriban. (Aunque claro, no hay que exagerar y tomárselo a pie juntillas).


Hasta ahora no entiendo los encuentros literarios que se dan por clasificaciones, por edades, por tendencias, por género. Insisto en que alguien es escritor por su obra, no por categorías. Hasta ahora no entiendo lo que han denominado por poesía joven; claro que a ciertos oídos, la palabra joven puede ser muy atractiva, pues más vale ser joven que ser viejo acabado. Pero para un lector con criterio, creo que cuando se enfrenta a un texto literario no lo clasifica por la edad de su autor, incluso al autor no le importa mucho, es una mera curiosidad. Además, qué feo que después de unos años los jóvenes estén en el bando de los que han crecido, simplemente porque tengan más edad. Si se refieren a la obra literaria, que va madurando, bueno, es entendible; pero una obra no madura a rajatabla por la edad que tenga el autor; aunque sus años pueden ayudar, no siempre se trata de una regla.


Pero que más toca: he dicho que los encuentros para mí son un premio, así que asisto a ellos aunque se considere que mis textos estén en pañales. En fin, los premios ayudan a difundir la obra. Y si los textos todavía son unos inmaduros que necesitan perfeccionarse, está bien. Siempre he dicho que prefiero los comentarios severos a los halagos, pues estos entorpecen. No es correcto crear Dioses porque luego quién los aguanta y lo que es peor, por más que se dispare hacia el cielo las balas nos regresan y los Dioses nunca bajan de la nube, aunque los fieles ya no los miren más, porque se acabaron sus milagros.


No me considero de cierta edad, de cierta categoría, ni tampoco pertenezco a ningún grupo. Desde hace tiempo cruzo la calle sola y me represento a mí misma. Pero respeto a los que tienen sus grupos literarios, es una forma de impulsar el trabajo en un ambiente donde los solitarios caen pésimo. Respeto la unión siempre que no se escriba en masa. Así no se puede. El escritor necesita de su voluntarioso aislamiento.


En Cuenca escuché algunas ponencias de los que han llamado jóvenes. Me di cuenta que algunos caen en reiteraciones, tal parece que han creado en conjunto los discursos, eso entorpece la creación pues cada uno es un mundo con sus matices. No se puede sentir igual. Admiré a otros que fueron originales y otros que se hicieron cargo de sus textos, toman una postura, se adueñan de sus palabras, se hacen responsables por lo que dicen, uno de estos casos fue María de los Angéles Martínez.


A los encuentros también se debe invitar caras desconocidas, incluso por los mismos lectores, incluso para que el encuentro no sea aburrido. Entre la farra cuencana, Juan Carlos Astudillo, del grupo La Esponja, hizo una invitación a que los escritores desconocidos envíen sus textos al grupo. ¡Eso está bien! porque ya es conocido que los talentos están escondidos.


Los encuentros son importantes en la medida en que uno no se crea más de lo evidente, hacerse responsable por lo que se dice crea lectores críticos. Pero lo fundamental después de aquellos encuentros es preguntarse: ¿y ahora qué?. Pues no cabe duda que la incertidumbre permite caminar. Por eso no me siento ni de aquí ni de allá, espero que este titubeo no sea producto de una asquerosa clase media que no quiere caer en la pobreza, porque es fea, y aspira a la riqueza para tener poder, aunque luego no sepa ni cómo administrarlo.


No hay que admirarse porque alguien se dedique al arte. Hace algunos días escuché algo que me causó desagrado. Alguien me dijo que era admirable que una chica de provincia haya salido a la capital para superarse. ¡Vaya! las clasificaciones también vienen por provincias como si ser de tal o cual lugar quite o añada algo. Además quién dijo que la capital es la quinta maravilla, pensé.


A estas alturas creo que tengo una utopía: ¡por favor, que el mundo borre los estereotipos! Creo que el espacio es grande para quererlo encerrar en clasificaciones. No siempre en el cuerpo de un joven va un joven, ni un viejo está viejo.


“Los jóvenes, ¿saben acaso que son jóvenes y, caso de saberlo, les viene de ellos dicha?”, pregunta Luis Antonio de Villena. Mientras Bernard Shaw expresa “La juventud es un tesoro que no deberíamos dejar en manos de los adolescentes”. Esto último lo apunto porque la juventud hay que tomarla con seriedad y no como algunos la disculpan, pues muchas veces – según he visto – los llamados críticos suelen ser condescendientes con los productos de los “jóvenes” y cualquier error lo atribuyen a “la corta edad”, es decir, disculpan la inmadurez y esta nada tiene que ver con los años, pues he visto personas que tienen mucha edad, pero también mucha inmadurez. Ser joven no es disculpa ni algo que se mida por los años, simplemente –creo – es una de las variantes del tiempo que frecuentemente se expresa en la piel, pero nada más… No todo es lo que parece.

lunes, febrero 02, 2009

Miseria e inteligencia del maestro Anton Chejov

Por Sam Scholl


Anton Pavlovich Chejov nace en Taganrov (Rusia) el 17 de enero de 1860. Al estallar la guerra ruso-japonesa (1904), Chejov parte al frente como médico y muere en Badenweilen, en la selva negra, el 2 de julio víctima de la tuberculosis, que lo atormentaba desde 1894. Sus restos fueron enterrados en el cementerio Novodevichy junto a la tumba de su padre. Chejov pasó los primeros años de su vida en una atmósfera de austeridad e indigencia. Su padre Pavel Yegorovich Chejov era un pequeño comerciante de abarrotes cuyo negocio quiebra en 1876 y tiene que viajar a Moscú con toda su familia para escapar a la prisión por deudas.


Cuando Anton Chejov termina sus estudios en el Liceo, empieza a dar claras muestras de su vocación literaria. En 1879 se matricula en la facultad de medicina y sigue escribiendo y desde 1885 hasta 1887 es cuando su obra narrativa alcanza el volumen de dos centenares de cuentos y su nombre comienza a estar en la boca de las autoridades del pensamiento literario. Por aquella época también se presentan los primeros síntomas de la tuberculosis que lo mataría en 1904. En 1884 termina la carrera de medicina y publica un primer volumen de relatos que llama la atención de Alexey Suvotin, entonces director del mayor periódico de San Petersburgo, Nuevos Tiempos, y que al final se terminaría convirtiendo en el editor de un tipo de narraciones más profundas y serias.


En 1901 contrae matrimonio con Olga Knipper, actriz que representaría los principales papeles femeninos en las obras de su marido. La vida de Chejov transcurriría bajo los diferentes regímenes autocráticos de Nicolás I; Alejandro II; Alejandro III; y Nicolás II, donde los campesinos y el pueblo en general eran despiadadamente esquilmados por la nobleza terrateniente. A pesar de ser testigo de este dramático sistema que ahogaba al país no se convirtió en un inconsolable pesimista, pues era un escritor visionario que supo olfatear el violento cambio político tan devastador que se aproximaba.


Anton Chejov es considerado el maestro indiscutible del realismo ruso. Título que es confirmado por la historia de las letras universales después de la publicación de su maravillosa novela: Mi vida. Pero también su técnica narrativa es considerada impresionista. De tal suerte los personajes de Chejov jamás se muestran enfermos de seguridad sino todo lo contrario. Chejov pone de manifiesto y en primer plano sus dudas, unas felices y otras tormentosas, sus anhelos, sus temores y frustaciones y toda la variada gama de estados mentales alterados por una constante incertidumbre, que los lleva al borde de la locura. Una locura más subterránea que nunca sufre una manifestación espontánea.


El mundo de la narrativa chejoviana está compuesto por lamentables héroes de la rutina; la abulia; el conformismo del mujik bebedor de vodka y la subsiguiente alienación que todo ese mundo miserable conlleva.


Con Chejov el lector percibe por encima de esa chata humanidad que nos describe el autor de Mi vida, la cordial y comprensiva mirada de un humorista, pero su sonrisa está preñada más de dudas y melancolía que de auténtica felicidad.Al maestro Chejov y su realismo ruso le interesa sobretodo retratar las viscisitudes de la vida de unas gentes comunes y corrientes. En sus trabajos se mezcla sabiamente la integridad, la sinceridad, la compasión y la ironía. Son estas cualidades, esta honda y moderna actitud humanista la que excluye todo recurso literario que siga los caminos trillados del orgullo y del prejuicio. Es esto lo que convierte los trabajos de Chejov en una forma de ver con ojo claro y certero y lleno de sabiduría la verdad que habita en lo más profundo del alma del ser humano.