1923. Zworykin desarrolla la televisión electrónica e inventa el iconoscopio. Bernard Shaw nos trae la mítica Santa Juana de Arco y su testarudo corte de cabello. El austriaco Rilke publica Sonetos a Orfeo, que después sería conocido como uno de los poetas más significativos de Alemania. Juan de la Cierva diseña el autogiro, en otro método del hombre por seguir suspendido en el aire. En Sudáfrica nace la futura Nobel, Nadine Gordimer, escritora contra el apartheid.
Mientras, en marzo 21 del mismo año, nace en Damasco, capital de Siria, Nizar Qabbani, el poeta de las mujeres y el que cantaría sin cesar sus temores, deseos; y como no, también el amor por ellas. Apartado de todo eso, como todo escritor árabe las injusticias de su pueblo y ese sentir paralítico en el rincón del mundo en donde la guerra sí tiene el significado que le otorga la real academia de la lengua. Es uno los principales exponentes del verso libre en los años cincuenta, contribuyendo en su renovación.
En su autobiografía dice: "El día en que nací, 21 de Marzo de 1923, en una de las casas del viejo Damasco, la tierra estaba también en estado de nacimiento, y la primavera se disponía a abrir su verde equipaje. La tierra y mi madre quedaron embarazadas al mismo tiempo y parieron al mismo tiempo. ¿Fue tal vez un azar que mi nacimiento se produjera en la estación en que la tierra se rebela contra sí misma... o estaba predestinado a ser como el mes de marzo, el mes del cambio y de las mudanzas? No puedo escribir sobre Damasco sin que su jazmín se enredara alrededor de mis dedos…”
Hijo de un pastelero, luego de la primaria, estudió en la Facultad Científica Nacional, escuela franco-árabe, que tenían acceso los hijos de la pequeña burguesía damascena, en la cual fue alumno del poeta Jalil Mardam (perteneciente a la generación de escritores que insistía en la creación literaria, pura y académica preocupada por la forma, éstos junto a otros de su época, discípulos del egipcio Ahmad Sawgi y del sirio Lalil Mutrán).
Inicia su carrera en Derecho, y en el 39 compone su primer poema, en el transcurso de un viaje escolar por la gran Italia, cinco años más tarde publica su primer libro Me dijo la morena. Al término de su carrera, la cual nunca ejerció, ingresa al grupo diplomático, y fue embajador de su país en El Cairo, que lo lleva sucesivamente a Londres, París, Ankara, Pekín, Beirut y Madrid. En el 45 publica el poemario Juventud de seno. Destacan sus obras Amada mía y Dibujo con palabras, dentro de los años 60. Ya en el 66, se establece en el Líbano y funda su propia editorial.
Qabbani era conocido hasta esos tiempos por su literatura amorosa y sensual, al margen de toda política y conflictos limítrofes. Se dice que llega un día en que el escritor inicia un cambio en el que retribuye a su propia historia o la historia de un pueblo, o lo que denominamos, la activación del escritor pasivo.
Las esperanzas de un pueblo que venía llegar la luz hacia dos décadas se vio apagada con la derrota en la Guerra de los Seis Días, y llega la crisis. Qabbani se inaugura con su célebre poema “Apuntes en el cuaderno de la derrota” publicado en la prestigiosa revista Beirutí, en agosto del 67, donde manifiesta una crítica (autocrítica) ya política de sobremanera feroz a los árabes; aquí Nizar expresaba las causas que habían llevado a la derrota: la desunión, la rebelión, etc. Consideraron esta manifestación como un oportunismo de un poeta el cual sólo hasta entonces había escrito al amor. Hubo quema pública de la revista antes mencionada, y por supuesto vertieron aún más críticas sobre las cenizas dejadas de la guerra.
Iniciado los años setenta aparecen dos obras autobiográficas De amor, sexo y revolución (1971) y Mi historia con la poesía (1973). Deja Beirut tras el estallido de la guerra civil libanesa y vive en varias capitales europeas y árabes. En homenaje a su pueblo mártir y devastado nace su prosa “Diario de una ciudad que se llamaba Beirut”.
En 1981 publica una obra de contenidos críticos, líricos y autobiográficos ¿Qué es la poesía?. Y en 1993 Poemas árabes de amor.
Nizar Qabbani, muere el 1 de mayo de 1998, en Londres, junto a su familia. Su muerte conmocionó a todo su Damasco, y a muchos que ya lo habían leído mediante todas las traducciones ya realizadas. Es que este poeta y loco, como en uno de sus poemas se nombra fervientemente, movió el mundo cultural y político. Su poesía irremediablemente te mueve y nos arrastra a Siria, a sus costumbres, sus duros golpes, sus gélidos momentos que aún se viven.
LECCIÓN DE DIBUJO
Mi hijo coloca frente a mí su caja de pintura
y me pide que le dibuje un pájaro.
Sumerjo el pincel en color gris
y dibujo un cuadrado con cerraduras y barrotes.
El asombro llena sus ojos:
“…Pero ésta es una prisión, padre,
¿no sabes cómo dibujar un pájaro?”
Y yo le digo: “hijo, perdóname.
He olvidado la forma de los pájaros”.
Mi hijo coloca frente a mí su cuaderno de dibujo
y me pide que le dibuje una espiga de trigo.
Sostengo la pluma
y dibujo una pistola.
Mi hijo se burla de mi ignorancia
y exclama:
“¿A caso no conoces, padre, la diferencia entre
una espiga de trigo y una pistola?
Yo le digo: “hijo,
solía conocer las formas de las espigas de trigo,
la forma de la hogaza,
la forma de la rosa,
pero en estos duros tiempos
los árboles del bosque se han unido
a la milicia
y la rosa padece obtusas fatigas
en este tiempo de espigas armadas,
de pájaros armados,
de cultura armada
y de religión armada,
no puedes comprar una hogaza de pan
sin encontrar una pistola dentro,
no puedes coger una rosa en el campo
sin que te clave sus espinas en el rostro,
no puedes comprar un libro
que no explote en tus manos”.
Mi hijo se sienta al borde de mi cama
y me pide que le recite un poema,
una lágrima cae de mis ojos a la almohada.
Mi hijo la prueba asombrado, diciendo:
“¡Pero esta es una lágrima, padre, no un poema!”
Y yo le digo:
“Cuando crezcas hijo mío,
y leas el diván de poesía árabe,
descubrirás que la palabra y la lágrima son hermanas
y el poema árabe no es más que una lágrima llorada por los dedos que escriben”.
Mi hijo pone sus plumas, su caja de crayones frente a mí
y me pide que le dibuje una patria.
El pincel tiembla en mis manos
y me sumo en llanto.
PATRIA DE ALQUILER
1-
Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
llevo esbozos de poesía
y me los como en lugar del desayuno...
Roberto conoce mi rostro,
mide el viaje de mi tristeza en metros.
2-
Cada día
camino sobre las hojas secas.
Cada día
hablo con el lenguaje de la hierba
y entiendo los sentimientos de los árboles.
Cada día
construyo una esperanza con los colores del espectro
y un pueblo de flores...
Cada día
guardo en él la montura del mar.
La policía dice: no hay mares.
Cada día
construyo un país en el que vivo
y las lluvias lo arrastran...
3-
Cada día
me pongo un abrigo,
cruzo la calle,
ocupo un asiento,
pido un café
y compro los periódicos de los países de Oriente Medio.
No me entusiasmo por abrirlos:
las noticias son las noticias
en el siglo primero y en el décimo.
Las noticias son las noticias...
4-
Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
pido una copa de coñac francés,
me trago una espada de fuego,
escribo poesía en una servilleta
y llora al leerla la chica del bar...
5-
Cada día
se sienta en mi cama una mujer
y el destino me la arrebata.
Cada mujer lleva un hijo mío
y el huracán la golpea.
Cada día
escribo un poema a la libertad
que prohíben hasta los que son libres...
6-
Ay, amiga mía:
las hormigas tienen patria,
los gusanos tienen patria,
las ranas tienen patria,
los ratones tienen patria,
las liebres tienen patria,
las lagartijas y las cucarachas...
pero yo no poseo ninguna patria.
Por eso, amiga mía, vivo
en una patria de alquiler.
ESCRITORES SIN DEDOS
Gracias a quien nos lee
en este extenso mapa de arena.
Gracias a quien nos lee
en las alcobas secretas:
somos escritores sin dedos
y profetas sin alfabeto.
EL POEMA Y LA GEOGRAFÍA
En los países de Occidente, amiga mía,
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.
... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.
Nosotros no escribimos
-como el poeta occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.
Fuentes:
http://www.poesiaarabe.com/nizar_qabbani.htm
http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=9492&cat=literatura
LECCIÓN DE DIBUJO
Mi hijo coloca frente a mí su caja de pintura
y me pide que le dibuje un pájaro.
Sumerjo el pincel en color gris
y dibujo un cuadrado con cerraduras y barrotes.
El asombro llena sus ojos:
“…Pero ésta es una prisión, padre,
¿no sabes cómo dibujar un pájaro?”
Y yo le digo: “hijo, perdóname.
He olvidado la forma de los pájaros”.
Mi hijo coloca frente a mí su cuaderno de dibujo
y me pide que le dibuje una espiga de trigo.
Sostengo la pluma
y dibujo una pistola.
Mi hijo se burla de mi ignorancia
y exclama:
“¿A caso no conoces, padre, la diferencia entre
una espiga de trigo y una pistola?
Yo le digo: “hijo,
solía conocer las formas de las espigas de trigo,
la forma de la hogaza,
la forma de la rosa,
pero en estos duros tiempos
los árboles del bosque se han unido
a la milicia
y la rosa padece obtusas fatigas
en este tiempo de espigas armadas,
de pájaros armados,
de cultura armada
y de religión armada,
no puedes comprar una hogaza de pan
sin encontrar una pistola dentro,
no puedes coger una rosa en el campo
sin que te clave sus espinas en el rostro,
no puedes comprar un libro
que no explote en tus manos”.
Mi hijo se sienta al borde de mi cama
y me pide que le recite un poema,
una lágrima cae de mis ojos a la almohada.
Mi hijo la prueba asombrado, diciendo:
“¡Pero esta es una lágrima, padre, no un poema!”
Y yo le digo:
“Cuando crezcas hijo mío,
y leas el diván de poesía árabe,
descubrirás que la palabra y la lágrima son hermanas
y el poema árabe no es más que una lágrima llorada por los dedos que escriben”.
Mi hijo pone sus plumas, su caja de crayones frente a mí
y me pide que le dibuje una patria.
El pincel tiembla en mis manos
y me sumo en llanto.
PATRIA DE ALQUILER
1-
Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
llevo esbozos de poesía
y me los como en lugar del desayuno...
Roberto conoce mi rostro,
mide el viaje de mi tristeza en metros.
2-
Cada día
camino sobre las hojas secas.
Cada día
hablo con el lenguaje de la hierba
y entiendo los sentimientos de los árboles.
Cada día
construyo una esperanza con los colores del espectro
y un pueblo de flores...
Cada día
guardo en él la montura del mar.
La policía dice: no hay mares.
Cada día
construyo un país en el que vivo
y las lluvias lo arrastran...
3-
Cada día
me pongo un abrigo,
cruzo la calle,
ocupo un asiento,
pido un café
y compro los periódicos de los países de Oriente Medio.
No me entusiasmo por abrirlos:
las noticias son las noticias
en el siglo primero y en el décimo.
Las noticias son las noticias...
4-
Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
pido una copa de coñac francés,
me trago una espada de fuego,
escribo poesía en una servilleta
y llora al leerla la chica del bar...
5-
Cada día
se sienta en mi cama una mujer
y el destino me la arrebata.
Cada mujer lleva un hijo mío
y el huracán la golpea.
Cada día
escribo un poema a la libertad
que prohíben hasta los que son libres...
6-
Ay, amiga mía:
las hormigas tienen patria,
los gusanos tienen patria,
las ranas tienen patria,
los ratones tienen patria,
las liebres tienen patria,
las lagartijas y las cucarachas...
pero yo no poseo ninguna patria.
Por eso, amiga mía, vivo
en una patria de alquiler.
ESCRITORES SIN DEDOS
Gracias a quien nos lee
en este extenso mapa de arena.
Gracias a quien nos lee
en las alcobas secretas:
somos escritores sin dedos
y profetas sin alfabeto.
EL POEMA Y LA GEOGRAFÍA
En los países de Occidente, amiga mía,
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.
... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.
Nosotros no escribimos
-como el poeta occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.
Fuentes:
http://www.poesiaarabe.com/nizar_qabbani.htm
http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=9492&cat=literatura






