viernes, octubre 31, 2008

La noche de los lechuguines vivientes

Por Miguel Antonio Chávez

Para ZomGab

Bueno, es verdad, tampoco así: los maestros del horror no necesariamente deben tener una vida horrorosa; sería como contribuir al cliché del maldito. George Romero tampoco puede quejarse. Lleva una vida tranquila, poda el césped de su patio de Pittsburgh como cualquier cristiano; en fin, no da ningún signo de excentricidad en demasía, pese a ser un director de culto.

George, el capo de las pelis clase B, del gore, o como quieran llamarle a las producciones low budget que, paradójicamente, surgieron en la tierra de los Ben Hur y los Titanic. George, el padre de los zombis. George, sí, él. Había aceptado una inusual propuesta en un remoto paraje tropicaloide del tercer mundo. Su esposa no emitió comentario, solo llenó las valijas con la mayor cantidad que pudo de repelente para mosquitos.

Guayaquil los sorprendió. Como sorprende a los foráneos que pudieron haberla subestimado antes de venir. Pues sí, le dijo al maestro un vendedor de lotería sin brazos, esta ciudad es como esa serie de viaje en el tiempo que daban cuando yo era chiquito: camine de aquí hasta allá, por todos esos edificios y ese malecón, y se adelantará 20 años en el futuro... ahora espere que se venga un buen aguacero y viajará directito al siglo XIX.

George Romero preguntó por su contacto pero nunca apareció. No había ido a recibirlo al aeropuerto, sin embargo las reservaciones estaban hechas.

–¿El señor Vonnegut?

–No.

–Oh, perdón... Claro, disculpe, señor Burroughs.

–Soy Romero, George Romero.

–¿También? ¡Oh, cuántos Romeros hay por el mundo! Mi papá se llamaba César Rome....

–Escucha, hijo: dame la llave de la habitación que mi mujer se siente mal. Creo que le hicieron mal las iguanas.

Luego de registrar a George, el recepcionista recordó entregarle un sobre que habían dejado para él. Lo abrió: encuéntreme en el domo, junto al río, 18h00.


George llegó sin problemas, se sentó en un banco en la ribera del Guayas. El domo, que estaba a pocos metros, era una especie de pálida luna, como meteorito enquistado sobre la superficie del malecón. De no ser por el cartel que lo anunciaba como un cine, habría pensado que era un observatorio. George escuchó a alguien decir su nombre y se volteó. Un chiquillo enclenque y de pulso tembloroso lo abordó, no sin antes pedirle un autógrafo.

–¿Tú eres el contacto?

–Me temo que no, señor Romero.

–Bueno, localicémoslo. Tengo que discutir todos los detalles técnicos. Sin él no podemos empezar el rodaje.

–Señor Romero...

–Sí, hijo.

–Tengo que contarle la verdad, pero no aquí, hay moros en la costa.

El enclenque llevó a George hasta una tupido jardín, más allá del domo. De un sobre manila arrugado le mostró unas fotos que el maestro del horror no pudo creer. Mientras, los lechuguines del río Guayas, largos, chorreantes y asquerosamente verdosos, según los caprichos de la corriente, poco a poco se iban congregando en un vórtice.


Llegó la hora del ritual. Todos parecían salidos de una procesión del Ku Klux Klan, con sus togas y sábanas. En el centro tenían atado de manos a un hombre con la cabeza cubierta, hasta que unos acólitos trajeron decenas de latas de 35 mm, que estrellaron con furia contra el suelo, haciendo que las cintas se disparen como guirnaldas de fiesta. De una fiesta negra.

Descubren la cabeza del hombre.

No puedo creer que estos deadly motherfuckers le estén haciendo esto –susurra George, quien al igual que el enclenque, está debidamente disfrazado para no levantar sospechas.

Por orden del autodenominado sacerdote, los acólitos enrrollan los metros y metros de cinta en una cruz a la que después prenden fuego. Empieza el show.

Metro goldwyn, universus panascope lumieris... –salmodia.

Kiesloswki... aaaaa-mén.

Technicolorum digitalis... oculum ictius dolby dolly

Greenaway... aaaa-mén.

Se sucede una interminable (innecesaria agregarla al relato) letanía: Cocteau, Fellini, Buñuel, Truffaut, Kubrick, Korda, Wenders, Herzog, Bergman, Eisenstein, Pudovkin, Bigas-Luna, Costa-Gavras, Lynch, Kurosawa, Hitchcock, Altman... aaa-mén.

El hombre es amarrado a la cruz ardiente. Ahora el sacerdote oficia unas anti letanías acompañadas por escupitajos dirigidos al condenado.

–Begnini...

–¡¡Puaj!!

–Spielberg...

–¡¡Puaj!!

–Walt Disney...

–¡¡Puaj!!

–Leonardo Favio..

–¡¡Puaj!!

La impotencia consumen a George y al enclenque, quien tirita agarrado de la pierna del maestro. No puede soportar semejante osadía. Además, Begnini le cae bien.

Todos los aprendices de Torquemada voltean iracundos al descubrir al intruso. Jamás nadie ha interferido en sus ritos (Ni el guardia, al que le coiman con una puta cuarentona para que en las mediasnoches los dejen pasar a la explanada del domo). Antorchas. Cuchillos. Ambos intentan huir pero los alcanza alguien conocido.

–Señor Vonnegut...

–¡Romero!

–Sí, sí... Su esposa, señor Romero ¡No sé qué le pasó!

Paneo mortal. La mujer zombi, con la ayuda de un batallón (el personal del hotel y sus huéspedes), irrumpen la explanada.

–Mierda, me olvidé de ponerle la inyección.

–¿Qué dijo, señor Romero? –pregunta el enclenque.

–Nunca te cases con la utilería, hijo. Es el mejor consejo que te puedo dar.

Los muertos vivientes atacaron al sacerdote, sus acólitos y todos los fieles. Pero se decepcionaron al no encontrar el sustento que todo zombi, en su sano y justo derecho, necesita.



sábado, octubre 25, 2008

La poesía de Luis Alberto Bravo*



Por Augusto Rodríguez

La poesía ecuatoriana del siglo XXI sigue y seguirá mostrando una gran cantidad de poetas que vienen desde los más diversos rincones con ganas de tatuar la memoria de nuestro país. Son muchos los poetas que producen y siguen produciendo como Ana Minga, Diego Cazar, Alexis Cuzme, Dina Bellrham, Siomara España, Edison Lasso, Javier Cevallos, Rocío Soria, Tamara Acosta, Freddy Ayala, Ernesto Intriago, entre otros. Pero de ellos me interesa mucho la obra poética distinta e interesante de Luis Alberto Bravo (Milagro, 1979). Los siguientes poemas pertenecen al libro inédito Antropología Pop (para árboles epilépticos). Bravo es un todo terreno: artista, cineasta, narrador, pero sobre todo un notable poeta. Aquí una pequeña muestra de su talento:






Una chica golpeada en la piscina


Su lengua ahora es más larga
y hay rastros de pasta dentífrica.

Ahora ella cierra los ojos donde lloraba.

Ahora las hojas vuelan para todos lados,
y vuelven a caer…
cerca de aquí…
(Donde estaba la chica golpeada y muerta en la piscina).

La sacaron del agua
como quien saca a un pequeño esqueleto,
como quien carga una madera pintada…
O como quien mide al primer amor.

Y mientras le espiaban las nalgas…
—“Pero, ¿las nalgas de quien?”
—“Pues, de ella…
de la chica golpeada y muerta en la piscina”—.
alguien le sacó unas fotos;
Y por ello,
ahora podemos decir cuando nos preguntan
por la chica golpeada y muerta en la piscina:
“Ella estaba ahí…
Y nosotros acá…
Y los tipos de las fotos más allá”.

En las cercas pintadas
los vecinos murmuran & enrabietados
exclaman: “Si bien, era una mala chica,
no merecía morir en una piscina”.
—“Pero, ¿ha muerto quién…? ¿Quién ha muerto, quién?”
—“Pues ella…
La chica golpeada y muerta en la piscina”—.

“Yo le solía traer cervezas,
y cuando me daba propinas
ella solía decir:
«Sólo un ángel como yo
dejaría caer sobre ti
un pedazo de manzana…
—Como quien deja caer sobre una isla—
y verdaderamente lo soy»
(…) (glup)
Aún así, no tenía que morir en una piscina”.

“La mujer de allá,
nos ha dicho que a veces solía verla llorar en el patio,
y luego saltar las cercas pintadas,
sólo para arrancar —con un instrumento del bosque—
todas las manzanas fuertes”.


Desde aquel día
vengo a esta casa de martes a jueves…
Y siempre, siempre
un pequeño ojo del atardecer
perfora las nubes (y luego llueve).
Y entonces… ella abre sus alas, se eleva (y llueve) y abre sus alas
(como si evocara la luz de un perro sobre una nube podrida).
—“Pero, ¿quien? ¿Me hablas de quién?”
—“Pues, de ella…
De la chica golpeada y muerta en la piscina”—.




Lyric


— Se acabó.
Lo nuestro era como una burbuja.

Te acercas
y me susurras:

— Yo… aún quiero la burbuja.









Sofía



Salgo a las doce de la noche,
a darle un trozo de vidrio a los niños.

“¡Vuelvo!... Junta la puerta: Para que entre yo,
para evitar a los ladrones”.

Hay algo de noche en el gato;
Hay algo de gato en el zinc que da a la calle.
Al final del jardín un duende defeca.
Lo sé por los árboles
—¡¡tosen los árboles!!—.

Tiene la oreja de un cerdo
y el mandil de un carnicero;
Me arropo mientras la araña me mira:
Sueño a Kerouac atropellado por un camioncito de marihuana
[y en el cuarto adjunto (a ti),
se te revientan los ojos].







Cajita de música

Las niñas
juegan con las muñecas,
y por ello sus padres ríen.

Las niñas
les inventan novios a sus muñecas,
y por ello sus padres callan.

Las niñas
quisieran parir muñecas,
y por ello sus padres las abandonan.








Lautaro


Y llamaron Juan Rubio a aquel barco de papel…
y apenas aflojaron en el agua, lo volvieron a sacar;
Tomándolo de sus alas de barco de papel
—Cuando su barriguita yacía manchada de lodo y humedad de todas las aguas—.

Lo llamaron como un pueblo que nieva en el sur.
Y esta vez lo aflojaron…

Allá lo vieron alejarse,
hay quien rió y dijo era mejor el primer nombre;
mientras los otros haciéndoles chao con la mano
no entendían por qué el barquito se detenía y no avanzaba más.

La verdad no entendieron nunca el por qué bautizaron a aquel barquito
con el nombre de un pueblo que no conocían,
ni porque en un principio lo bautizaron con el nombre
de un borracho a quién no se lo volvió a ver.
Tal vez por ese hecho se despidieron ellos mismos
y se olvidaron del barquito de papel
—Que no avanzaba más,
y no avanzó.
Y que se enredaba y hacía bucles
en el cuerpo flotante y putrefacto de Juan Rubio,
aquel borracho, a quién nadie nunca más
lo volvió a ver.








Parra

Viejo imaginario;
No tienes la mala costumbre de morir,
sólo te cae nieve del rostro.









Paisaje


—Los patos. ¿Lo sabe usted por casualidad? ¿Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión, o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen?
J.D. Salinger


1
Vivo al lado
de un lugar donde dice
“No orinarse aquí hijos de puta”.

2
En la pared exterior de mi escuela,
anoté el nombre del niño
que besaba a la profesora en la boca: Conservo la tiza.

3
Las mujeres de los trabajadores, desembarcan las viandas de los triciclos
—mientras sus amantes esperan—;
Y esperan…
Yo les escupo desde un árbol.

4
El gato mira a los peces;
Los peces en el estanque —donde yo orino—
miran las piedras que cayeron hace mucho tiempo.

5
Ven—me ha dicho— iremos donde no exista la sombra.
Donde solamente se miren, la rana y el ave muerta.

6
Sobre bicicletas raras,
ellas atraviesan el jardín
con la falda metida entre las piernas.

7
Mi pato lucha contra un árbol;
La vieja de la tienda me ha llamado “Muchacho estúpido”; de ella era el árbol.

8
Un niño nada en el río;
Una piedra sostiene sus ropas.

9
Soñé un ferrocarril,
un grillo en mis labios,
una tribu de gansos que me perseguían hasta la casa
(la antigua casa),
un tren con una línea verde,
una sombra que reunía
los sueños de una hormiga.

10
Hoy hubo un eclipse —no te diré cual—;
La foto de George Trakl se ha oscurecido…
Y aún así, sé que es él.

11
Un pez salta de mi mano;
Cae en un sitio del agua
donde (al beber) estaba mi boca.


12
Coloreo el
dibujo de un niño
que murió ayer.

13
El beso en el zaguán a la niña con paperas;
—Por un 1/2 cigarrillo:
yo solía fabricarme en el niño aquel: que solía columpiarse junto a ella.

14
Ayer jugábamos a la pelota con las hermanas de los hermanos;
A una de ellas le he cogido las tetas:
Hay lluvia en mi prepucio.








El tesoro de los pájaros


Hubo una señora que nos alquilaba la casa…
y que se casó con su padre adoptivo para adquirir los bienes;
Ella solía llamar a los pájaros
como si hiciera una llamada telefónica:
“¿Aló Pepe?, ¿aló Copenhague?”.

Ahora la entiendo, cuando tras la puerta
se jalaba los cabellos…


Bautizaré a los pájaros,
les pondré nombres de ciudades escandinavas.

Así un pájaro se llamará Copenhague;
Otro será Suomussalmi, y otro Espoo.

Los árboles se llamarán como los niños antiguos:
Cipriano, Tomás, Farfounet o Nils.

Los colores como las estaciones en Neverland:
La Luz de las Bicicletas, La Niebla en los Patios, Los Tréboles en una Taza.

Los caminos se llamarán como las películas antiguas:
Anónimo veneciano, Le petit soldat, o El desencanto.

El sexo de las mujeres se llamará Suiza o Luxemburgo;
Y el de los hombres Bulgaria o Brasil.

A las hormigas habrá que llamarlas como los paraguas
(fuera de la casa cuando la lluvia);
porque los paraguas recordarán las marcas que hacían los zapatos
en los caminos antiguos: donde se acostumbraba a
llamar por su nombre a los niños,
que solían recordar la fecha de la vid;
Por eso nuestros pasos se llamarán como las clases del vino
y los patos por cada hoja que picoteaban antes de tiempo,
y por cada pistilo que arrancaban
(y que sangraban como una niña en su primera
menstruación);
Porque ha vuelto Nils de Bulgaria
—y aunque agarró una enfermedad mortal en Suiza—
fumará las hojas que no alcanzaron los patos…
¡Sí!
Ha vuelto Nils de Bulgaria
y le miran las niñas desde el zaguán
(mientras las madres les espían sus diarios)
(y mientras sus padres cruzan la cerca y visitan a las otras mujeres que les parieron otros hijos).

Porque ha vuelto Nils de Bulgaria…
Mírenlo como camina por El desencanto;
Lleva en el walkman (que le regaló su primera amante)
esa canción de aquel cantante del Brasil…

“¡Oh que guapo es Nils!” dicen las ardillas;
Mientras los pintores sin historia
miran en aquella nariz descontinuada
todas las imprecisiones de las barcas,
de los cuadros de Whistler (James Abbott McNeill).

“Bienvenido Nils…”
“¡Oh Nils!”

—“El que defeca debajo de las ramas”
Y luego se ríen…—



[Y Copenhague defecará lluvia blanca
y dormirá sobre Nils…
Dormirá
en honor a los cabellos
que se jalaba la vieja
y que a su vez soñaba con un niño que le pudiera acariciar;
tal vez
el mismo niño que ya no lo recuerdan en los caminos antiguos,
y que solía aplastar fielmente la vid].


*(Milagro, 1979) Ha recibido dos menciones de honor en concursos nacionales de poesía. Integrante del grupo cultural Buseta de papel. Está por publicar su primer libro. Su poesía consta en varias antologías locales y extranjeras.

martes, octubre 21, 2008

Minero de la noche

Por César Vásconez Romero

« L`imperfection est la cime. »
Yves Bonnefoy



A modo de advertencia

En febrero del 1951, Jorge Carrera Andrade (1902-1978) publicó Poesía Francesa Contemporánea, volumen en el cual recopiló su labor como traductor. El mismo autor advierte que no se trata de una antología en el estricto sentido del término; guiado por un criterio pasional antes que académico, prefirió hacer una colección personal, formada según sus preferencias como experto conocedor de la literatura francesa. La primera edición constaba de 55 poetas, la actual consta de 24. Lo que el lector tiene en sus manos no es una versión expurgada sino reactualizada de este mismo libro. En la antología móvil del tiempo, algunos nombres y obras van borrándose, mientras que otros conservan no solo su vigencia, también su juventud; y con cada relectura nos parecen aún más sorprendentes por los nuevos significados que encontramos en ellos. Para esta edición nos hemos quedado con aquellos poetas que iniciaron el escándalo de la vanguardia o la aventura del clasicismo.

Cuando Carrera Andrade preparaba este libro, la mayoría de los poetas que tradujo aún se encontraban en plena actividad; Poesía Francesa Contemporánea era una muestra que llevaba la actualidad poética de ese entonces, sin la cual sería incomprensible la literatura europea de hoy. No se trata de una serie de mutilaciones por falta de espacio; para conservar esa actualidad, en Minero de la Noche recogemos las mejores versiones realizadas por el poeta y lo esencial de sus notas introductorias sobre cada autor. Nada se ha perdido de su mirada anticipatoria, ni de su singular y penetrante conocimiento del surrealismo y el dadaísmo, ni de su afinidad espiritual con el clasicismo francés de inicios del siglo pasado. Hemos enmendado las erratas de la primera edición (por ejemplo, muchas veces no se indicaba que lo traducido de varios poemas extensos eran solo fragmentos). El poeta tuvo acceso a muchas publicaciones hoy remotas y a un selecto material de investigación brindado por los autores escogidos, el cual ahora resulta ilocalizable; ha sido por esta razón que, desgraciadamente, no se han podido conseguir ciertos originales para esta nueva edición.

En este libro Carrera Andrade recogió más de veinte años de trabajo, muchas de estas versiones aparecieron anteriormente en importantes revistas literarias de la época, o como libros independientes en los distintos países de residencia del poeta. Los críticos de toda antología nunca dejan de nombrar los nombres que ellos creen que generan un vacío en la selección: no incluyó a Artaud, ni a Bosquet, ni a Segalen, tampoco a su primer maestro, Francis Jammes. Pero fue pionero en más de un aspecto: aunque este libro se limita a la poesía francesa de la primera mitad del siglo XX, era la primera vez que poetas como Pierre Reverdy o O. V. Lubicz de Miloscz eran traducidos al español.

Esta experiencia no era nueva para el autor de Libro del Destierro (1970), pues fue uno de los primeros escritores latinoamericanos - al igual que Juan José Tablada - en acercarse a la literatura japonesa. Con la publicación de Microgramas (1926-1940) Carrera Andrade no solo realizó un ejercicio de adaptación del haiku japonés, sino que se apropio de dicha forma poética para su registro del mundo. La impronta de oriente le da una lección invaluable:”Lo que invoca el hombre de Asia es la cordura, no la potencia. El sabio oriental se pone a meditar bajo la higuera búdica, mientras el griego Milón de Crotona se empeña en desarraigar un árbol con sus brazos1.”

Carrera Andrade fue parte de una de las tradiciones mas intensas de la literatura: la de incorporar la traducción como parte del ejercicio poético; es así como se afianzó por derecho propio en la modernidad hispanoamericana. Al igual que Octavio Paz con Versiones y Diversiones, o José Ángel Valente con su Cuaderno de Versiones, Carrera Andrade no concebía a la traducción como un mero ejercicio de adiestramiento, sino que encarna toda una visión del mundo. La ventana (mi propiedad mayor), el polvo (espíritu de la tierra), son dos de los símbolos más recurrentes en su poesía. Su capacidad analógica y metafórica - “he presentado mi vida en imágenes” - es única en nuestra lengua. Inevitablemente, la traducción está ligada al viaje - muchas veces en el vagón de tercera clase - convirtiéndose en el espejo que permite la apropiación de un territorio tanto vital como creativo.

Si el valor de una buena antología es la de ser polémica, el aporte de este libro -aunque nunca haya sido planteado como tal - se mantiene intacto a pesar de los cambios efectuados, porque sigue siendo fiel al espíritu de su autor al prepararlo: el de ser un estupendo espacio para acercarse a una de las literaturas más vigorosas e influyentes del siglo XX. Hasta hoy, la primera edición de Poesía Francesa Contemporánea es una joya codiciada por coleccionistas, bibliófilos y otros expertos; ya que este libro significó la iniciación en el clasicismo francés de inicios del siglo XX, el dadaísmo y el surrealismo para varias generaciones de lectores hispanoamericanos. Las selecciones más extensas y significativas (Apollinaire, Valéry, Saint-John Perse, Gangotena, etc.) se conservan intactas. Minero de la Noche tiene alrededor de cien páginas menos que la anterior edición, pero ahora el lector dispondrá de un libro bilingüe que sin duda sería del gusto del poeta.


La soledad se aprende con la lluvia

En mayo de 1928 Carrera Andrade inicia su vida errante: parte hacia Moscú como delegado para la V Internacional Socialista; no pudiendo llegar hacia la Unión Soviética, recorre Alemania, Francia y España. Es la época de formación del poeta; fértil en contactos (conoce a Vallejo, Neruda y Carpentier), discusiones, nuevas lecturas y penuria: un día se ve obligado a huir de un hotel en Berlín, sin un centavo en el bolsillo escapó por la ventana. Su equipaje le fue arrebatado, contenía el manuscrito de Los Frutos Prohibidos, poemas de inoculación baudeleriana, de los cuales el único sobreviviente fue Mademoiselle Satán. Publicado a espaldas de su autor (revista Figaro, nº 12, 24 de mayo de 1927), - junto con un grabado alusivo a la cocotte del momento - provocó un escándalo en la sociedad quiteña por su audacia y erotismo: “Por qué probó mi lengua el sabor de tu sexo/… dejé quemar mi vida sobre su altar nefasto”. Aunque este poema dentro de poco cumplirá un siglo y aún mucho después conservará su poder de incantación, Carrera Andrade negó haberlo escrito, pues recibió múltiples amenazas - hasta se excusó públicamente - y nunca lo incluyó en sus obras completas por respeto a la mujer así honrada (Para ti, Lola). “La vida de Quito hacia 1920-26 poseía la tranquilidad del agua estancada…” escribió el poeta con más decepción que arrepentimiento.

También es un episodio que evitó mencionar en El Volcán y el Colibrí: Autobiografía (1970); la cual es el recuento de su trayectoria en el servicio exterior, varias veces asediada por las reprobaciones más necias de sus enemigos políticos. En este libro que dejó inconcluso, el poeta reivindica su labor con eficacia; aunque languidece al volverse un documento administrativo y no un ejercicio de narrar la memoria. Solo en sus ensayos habló plenamente de su ejercicio; además, lo que los hace fascinantes es como despliega el mapa de sus transformaciones: “Mis poemas son visuales, como una colección de estampas o pinturas que integran una autobiografía apasionada y nostálgica2”.

La primera estadía en Francia de Carrera Andrade data de 1929, volverá como cónsul en El Havre en 1934; fue allí donde el poeta empezó con estas traducciones. “Las calles de París no son conocidas / aunque no las hayamos visto nunca” escribe en su poema Tercera Clase3, pues allí residirá desde 1951 como funcionario de la UNESCO, traductor, y luego como embajador desde 1964.

En su Diccionario de Autores Latinoamericanos (Emecé, Buenos Aires, 2001), César Aira afirma: “Ha preferido casi siempre el verso corto, el poema breve…”, más adelante vuelve a equivocarse: “Casi nunca perturbado por la metafísica o la moral, Carrera Andrade ha hecho una incomparable recorrida visual por el paisaje de su país”. Esta afirmación del autor de Cecyl Taylor y Váramo es injusta, su grado de desfiguración es tal, que revela un conocimiento apenas mínimo de la obra del poeta; sólo basta con volver a libros como Familia de la Noche, a sus poemas extensos, donde la metafísica se configura en su capacidad contemplativa, en su agilidad analógica4. “El hombre es siempre plural. Es él y además los otros.5” escribió Carrera Andrade, quien no solo recorrió el paisaje de su país, sino el mundo entero. El viaje es el instrumento de investigación para el poeta, su itinerario lo podemos encontrar en su poesía.

Respecto a su método, Carrera Andrade habla de fidelidad al original traducido; entre verter la letra o el espíritu, sus versiones nos entregan una hermenéutica: “…la exacta expresión de la imagen en el espíritu mismo de la creación poética. He tratado de conservar el estilo intransferible de los diferentes autores.” No es difícil descubrir en estas traducciones un juego de correspondencias con su propia poesía, de hecho, esta corriente obsesiva y múltiple resulta reveladora acerca del proceso de escritura de País Secreto (1939), Lugar de Origen (1945-1947) y Familia de la Noche (1952-1953). Su periodo de madurez poética coincide con su labor de traductor, generando en su escritura un flujo de retroalimentación proteico: un verdadero creador es un ladrón, cada saqueo es un hallazgo, el poeta trabajaba como un orfebre de la lengua.


Herrero del otoño

Carrera Andrade vuelve al Ecuador a comienzos de 1950, luego de un largo periodo como plenipotenciario en Londres6 y delegado en la ONU, para asumir nuevas funciones en la cancillería quiteña. Este retorno lo revitaliza, aunque sabe que el cambio es en realidad una retaliación: sus actividades, tanto diplomáticas como literarias, eran vistas con inquina por otros funcionarios de menor valía moral e intelectual. Renuncia a su nuevo cargo luego de un mes por desacuerdos con el ministro de entonces. Como nuevo vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, (también dirigió la revista Letras del Ecuador) forma parte de la primera y única época valiosa de esta institución. Es entonces cuando se editó Poesía Francesa Contemporánea, pero a los pocos meses tiene que volver a partir “…del luminoso rincón ecuatorial donde hubiera querido vivir mi existencia entera pero donde no se podía ganar el pan de cada día con el oficio de escribir libros porque era un país desprovisto de lectores”7

Carrera Andrade tenía una relación conflictiva con el surrealismo, de hecho se muestra extrañamente displicente hacia André Breton y Tristan Tzara; cuando escribe sobre el fundador del dadaísmo y el precursor de la escritura automática, sus reservas hacia ellos no dejan de revelar su reconocimiento por haberse amotinado en un momento de crisis de la civilización europea, generando un cambio de visión no solo literaria sino vital. Paul Auster afirma que “los franceses han atacado sistemáticamente e insolentemente a su propia cultura, sobre todo porque han tenido la seguridad de que esa cultura existía. Las lecciones de anti-tradición están tan arraigadas, que en la actualidad se dan casi por sentadas8.” No es que nunca los comprendió, él sabía más que nadie que lo mejor del surrealismo se estaba produciendo en la poesía hispanoamericana; en la particular asimilación de los hallazgos estéticos y espirituales del movimiento que hicieron poetas como Cernuda y Gangotena, como Escudero y Alexaindre, como Rojas y Gamoneda. Es verdad que Carrera Andrade estaba mucho más cerca de autores como Gide, Valéry o el mismo Claudel; aunque sea inevitable detectar una poderosa imaginería surrealista en poemas como Zona Minada o Prisión Humana. Si su relación de atracción y repulsión hacia la vanguardia era simultánea: “Pero ya había desaparecido en mi mente la huella maligna del surrealismo”9; nunca hubiera traducido a estos poetas si no los hubiese admirado. Lo que siempre le fascinó de esta literatura es aquello sobre lo que Auster vuelve a insistir: “Lejos de ser una unidad global de obras constreñidas a los límites de Francia, la poesía francesa de este siglo es diversa, confusa y contradictoria. No hay casos típicos, sino una verdadera multitud de excepciones. De hecho, muchos de los poetas más originales e influyentes nacieron en otros países o residieron gran parte de sus vidas en el extranjero10

Solamente un testigo de la agitación de las vanguardias en el periodo de entreguerras podría haber perpetrado un libro como Minero de la Noche; el cual se podría leer como una historia secreta de la Resistencia Francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando las tropas de Hitler invadieron Francia, en la lista negra de la GESTAPO no podían faltar los surrealistas y cuánto espíritu disidente estuviera dispuesto a revelarse contra la ocupación. Muchos de ellos tuvieron que pasar a la clandestinidad o al exilio, pues fue en esas circunstancias donde se escribieron estos poemas, los cuales circulaban bajo distintos seudónimos11 en las publicaciones proscritas durante la ocupación. Cuando este libro se publicó en Quito, el surrealismo había dejado de ser el centro de la escena literaria francesa: el existencialismo empezaba su influencia, Carrera no quiso escapar de ella y escribió elogiosamente sobre las novelas de Camus12. Pronto aparecería la Nouveau roman, además, por esas mismas fechas se realizaba la primera reunión de L´Oulipo, con Raymond Quenau y François le Lionais como animadores principales. Diez años después, en su artículo Espejismo de la “Aliteratura” Europea,13 Artaud, Beckett y Leiris no se libran de sus dardos: es el ejemplo de su incomprensión hacia proyectos estéticos tan complejos y disímiles como el suyo.

En el prólogo a la primera edición advierte: “No estoy de acuerdo con el procedimiento acostumbrado por ciertos antólogos que se sirven de traducciones ya hechas y no se ocupan de otra cosa que de ordenarlas a su voluntad”. Era inevitable que el primer reparo viniese desde el mismo autor; tal vez algún día nos envíe un gesto al saber que sus logros en una actividad fundacional, como es la traducción, están intactos todavía.



Buenos Aires, noviembre del 2007




1 Mi vida en Poemas, Ediciones Casa del Escritor, Caracas, 1962.

2 Mi Vida en Poemas, Ediciones Casa del Escritor, Caracas, 1962.

3 El Tiempo Manual, Ediciones Literatura, Madrid, 1935.

4Según Iván Carvajal: “se había hecho cargo de otra tarea poética: designar lo visible, nombrar lo que está a mano, ante la luz.A la Zaga de un Animal Imposible: Lecturas de la poesía ecuatoriana del siglo XX, Centro Cultural Benjamín Carrión, Estudios Literarios y Culturales, Quito, 2005.

5 Poemas Desconocidos, Paradiso Editores, 2002.

6 El empeño de Carrera Andrade como embajador fue cambiar el estado de la misión diplomática ecuatoriana en Inglaterra de simple legación al rango de embajada; hoy, su argumento para lograrlo nos haría reír de rabia: “…fundamenté el derecho del Ecuador a un mejor tratamiento por la circunstancia de que mi país era uno de los más cultos de América” El Volcán y el Colibrí: Autobiografía, Corporación Editora Nacional, Quito, 1989, página 204, segunda edición.

7 El Volcán y el Colibrí: Autobiografía, Corporación Editora Nacional, Quito, 1989; página 210, segunda edición

8 El Arte del Hambre, Edhasa, Barcelona, 1992.

9 El Volcán y el Colibrí, Corporación Editora Nacional, Quito, 1989.

10 El Arte del Hambre, Edhasa, Barcelona, 1992.

11 Valentin Guillois y Cancale, nombres de combate de Robert Desnos, François - La -Colère, nombre clandestino de Louis Aragon, Capitaine Alexaindre, nombre de partisano de René Char en el maquis.

12 Rumbos del Pensamiento Francés en Viajes por Países y Libros, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1961.

13 Viaje por Países y Libros, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1961.

jueves, octubre 16, 2008

La nueva poesía ecuatoriana del siglo XXI*


Por Augusto Rodríguez


1. Los inicios

La poesía ecuatoriana como cualquier otra poesía en Latinoamérica ha vivido y vive su propia metamorfosis. Sus cambios y regresos. Sus altas y bajas. Para de algún modo entender este proceso quisiera hacer un breve repaso sobre algunos momentos importantes de nuestra poesía. Empezaré este viaje con La Generación decapitada 1, poetas nacidos a fines del siglo XIX, que con sus obras dieron el puntapié inicial a la poesía contemporánea del Ecuador del siglo XX. Destaca la figura del quiteño Arturo Borja (1892-1912) pero sobre todo el guayaquileño Medardo Ángel Silva (1898-1919). Fueron poetas que escribieron sobre la muerte y que se debatieron entre la incomprensión social y la aristocracia de esos años. Poetas que murieron muy jóvenes debido a suicidios y otros motivos de diversas índoles. Posteriormente es significativa la presencia del manabita Hugo Mayo (1898-1988), primer vanguardista ecuatoriano. Creó una obra muy distinta de su época y unas revistas que tuvieron poca circulación pero que dialogaba con el resto de Latinoamérica entre ellas Síngulos y Motocicleta, que colaboraron autores como Huidobro, Borges, Neruda o Apollinaire.
Antes que culmine la primera mitad del Siglo XX, arriban los mayores poetas de la poesía contemporánea del Ecuador, tales son el caso del gran Jorge Carrera Andrade (1903-1978), Alfredo Gangotena (1904-1944), Gonzalo Escudero (1903-1971), de ahí tenemos la obra extraordinaria de César Dávila Andrade (1918-1967). Luego de esta generación se experimentará un vacío en el panorama literario, el mismo que sólo veinte y treinta años después tratará de ser llenado con la aparición de grupos (Elan en Cuenca; Madrugada de Guayaquil) y con voces más individuales, de las cuales quizá las más conocidas sean hoy las de Jorge Enrique Adoum (1926), Rafael Díaz Icaza (1925) y Efraín Jara Idrovo (1926).
Posteriormente se suman voces novedosas y muy personales que tal vez no han tenido la debida promoción y difusión a nivel internacional como es el caso de Carlos Eduardo Jaramillo (1932), el fallecido David Ledesma Vásquez (1934-1961), Euler Granda (1935) y Fernando Cazón Vera (1935). De ahí aparecen varios grupos y revistas donde se agrupan nombres significativos entre ellos los Tzántzicos, La Pequeñalulupa, Tientos y diferencias, Contextos, La Mosca Zumba, Matapiojo, Balapalabra, sobre todo La Bufanda del Sol en Quito y el Grupo Sicoseo en Guayaquil. De estos formarán parte poetas como Humberto Vinueza, Iván Egüez, Javier Ponce, Fernando Nieto Cadena, Huilo Ruales, Jorge Martillo, Fernando Balseca, Iván Carvajal, Edwin Madrid, Paco Benavides, Diego Velasco, Fernando Iturburu, Ramiro Oviedo, Héctor Alvarado, Hugo Salazar Tamariz, entre otros.

2. ¿Retroceso, tierra baldía, epígonos o exquisitos?

“Hacia principios de los 80, los grupos se habrán desintegrado y cada participante tomará su rumbo, el mismo que a veces estará marcado por la diletancia tanto individual como grupal, pues el contexto en el cual aparecieron había cambiado notablemente: en el plano nacional se había pasado a un régimen democrático, y en el plano internacional se viviría el fin del llamado bloque socialista europeo. En los 80, tanto la poesía como la prosa van a registrar algunos aciertos, como el de Pedro Gil, pero también un estancamiento expresivo por el gratuito oscurecimiento del poema so pretexto de universalidad. Habrá que esperar el inicio del nuevo milenio para que otra generación retome el legado cultural de sus antecesores y debata sobre las condiciones sociales y políticas y los principios que van a determinarlos” 2 dice el poeta Fernando Iturburu.
Por su parte, el gran poeta y maestro Fernando Nieto Cadena, quien reside en México hace varias décadas afirma: “Hay un salto de Sicoseo a Buseta que convertía en tierra de nadie o mucho peor, en tierra baldía lo que iba entre 1980 y 2005, algo así como veinticinco años de silencio oprobioso. Regresé sobre lo pensado. Tengo la sospecha que no se trata de ningún salto. Lo veo más bien como una línea cada vez mejorada y ampliada que resume una serie de referentes que caracterizan con mayor dinamismo y amplitud de horizontes a la gente de Buseta frente a los que tuvimos los de Sicoseo. Nuestros referentes no eran tan amplios y diversos ni teníamos tanta comunicación como es posible tenerla hoy”3
Finalmente el poeta quiteño Xavier Oquendo confirma: “Abundan en estos días, entre los jóvenes y no tan jóvenes poetas del país, un discurso "afrancesado" al que algunos de ellos mismos han titulado "exquisito". Los escritores amantes de los poetas franceses del siglo XX y su tradición de poesía pura (lo extremadamente gracioso es que muchos-por no decir todos- no saben leer ni escribir en francés, sin embargo encuentran la verdadera sensibilidad en la traducción) que se ha ido mezclando en su discurso como una epidemia sin vacuna. "Lo exquisito", si bien he podido entender, consiste en alabar sin fin a la poesía "pura", repleta de hermetismo, que esté escrito en cualquier otro idioma que no sea el español (y si es en francés, mucho mejor). Algunos de los "exquisitos" suelen utilizar también, en sus discursos, referencias a poetas griegos antiguos para sostener la "profundidad" de su lírica amparada en un "canon" inexistente, fortalecido por el discurso de otro. Nunca he podido entender como los poetas que no hablan y dominan otra lengua como el francés, el inglés, el alemán, etc. Se atreven a sostener que sus grandes referentes son los poetas extranjeros (me refiero extranjero a la lengua). Buscan los italianos, los ingleses, los franceses, los germanos para sostener una idea de erudición en un discurso sin fundamento. Las traducciones son una versión. Los "exquisitos" se olvidan de que la poesía es sonido y silencio. Y que cada lengua tiene un sonido y un silencio distinto”. 4
Es verdad que los críticos, los estudiosos literarios, los lectores se han centrado en la figura de algunos autores de principios de siglo XX. Pero de ahí para acá no se ha estudiado debidamente a los poetas posteriores. Faltan verdaderos estudios a vates como Jaramillo, Cazón o Ledesma. Faltan que se hagan sesudos estudios para darles la verdadera ubicación en nuestra poesía a poetas como Paco Benavides, Fernando Nieto Cadena o Iván Carvajal. Pienso que tal vez la influencia de Carvajal influyó demasiado en algunos de nuestros últimos poetas (¿epígonos?) que hizo que se pierda el camino. Ahora, hace muy poco, salió publicado un libro que debe convertirse en lectura obligada para entender a recientes poetas distintos, se denomina La voz habitada: Ana Cecilia Blum, Julia Erazo Delgado, Marialuz Albuja, Carlos Vallejo, Xavier Oquendo y Carlos Garzón. Otros nombres interesantes de la última poesía ecuatoriana, que vale la pena mencionar son Roy Sigüenza, Aleyda Quevedo Rojas, Alfonso Espinosa o Franklin Ordóñez.


3. El nuevo siglo XXI

A fines de los noventa y principios del 2.000 se forman varios y significativos grupos literarios en diferentes rincones del país. Tenemos como más conocidos los ejemplos de Noctambulario en Riobamba, La Pileta y La Esponja en Cuenca; Fe de erratas, Machete rabioso, K.kbzuhela, Locomotrova en Quito o Buseta de papel y Re-verso en Guayaquil. Constantemente vengo leyendo, reseñando, escribiendo sobre estos poetas que están agrupados en todo el país. Es imposible hablar de todos ya que cada grupo tiene a decenas de autores en sus filas, pero mencionaré algunos por grupo:
En Noctambulario tenemos el humor corrosivo de Patricio Cárdenas Herrera (Riobamba, 1976) o a la profundidad y el calado de Víctor Vimos (Riobamba, 1985). En La Pileta está el dinamismo de Monserrath Carrera Loja (Cuenca, 1983) o la brevedad de Cesibel Ochoa (Zaruma, 1985). En La Esponja destaca María de los Ángeles Martínez (Cuenca, 1980) por su fuerza y contundencia. En Fe de erratas hay varios nombres de interés como Edison Lasso (Piñas- El Oro, 1977) por su ironía o Alex Tupiza (Quito, 1975) por su constantes acechos de humor a la religiosidad y lo sagrado. En Machete rabioso tenemos la fuerza de Marcelo Villa Navarrete (Quito, 1981) o la visión urbana de Cristian Arteaga (Quito, 1979). En K.kbzuhela está la profundidad de Freddy Ayala (Latacunga, 1983) o la versatilidad de Andrea Samaniego (Quito, 1985). En Locomotrova sobresale el dinamismo de Diego Cazar (Quito, 1977). En Buseta de papel la poesía imaginaria de Luis Bravo (Milagro 1979), la fuerza de Dina Bellrham (Milagro, 1984), el erotismo de Tamara Acosta (Guayaquil, 1986), la profundidad de Tyrone Maridueña (Guayaquil, 1986) o la dureza de la fallecida Carolina Patiño (Guayaquil, 1987-2007). En Re-verso destaco la diversidad de Siomara España (Manabí, 1976) o la brevedad de Xavier Hidalgo (Guayaquil, 1977).
También son muy valiosos los aportes irónicos de Jairo Estacio (Quito, 1975), el humor de Rafael Méndez Meneses (Guayaquil, 1976), la visión urbana de Javier Cevallos (Quito, 1976), el conocimiento literario de David G. Barreto (Quito, 1976), la crítica y la poética de César Eduardo Carrión (Quito, 1977), la profundidad de Cristian Avecillas (Quito, 1977), las lecturas de Ernesto Carrión (Guayaquil, 1977), el imaginario de Javier Lara Santos (Quito, 1978), la brevedad de Juan José Rodríguez (Ambato, 1979), el torrente de Rocío Soria (Quito, 1979), la irreverencia de Paola Zambrano (Galápagos, 1979), la cotidianidad de Carlos Luis Ortiz (Alausí, Chimborazo, 1979), la fuerza de Alexis Cuzme (Manta, 1980), el desenfado de Fernando Escobar (Quito, 1982), la energía de Ana Minga (Loja, 1983), la prosa pulida de Fabián Darío Mosquera (Golfo de Urabá, Colombia, 1984), la nueva poética de Wladimir Zambrano (Guayaquil, 1985), entre otros. Para finalizar y a manera de epílogo, algunos poemas de los bardos mencionados:


Siomara España (Manabí, 1976)

El regreso de Lolita

Yo soy Lolita
así los Lobos esteparios
me desenreden
las trenzas con sus dientes
y me lancen
caramelos de cianuro y goma.
Intuí mi nombre aquel día del puerto
con los náufragos
¿recuerdas?
Y aquel combate
con Vladimir, el imperecedero.
Sé que soy Lolita
lo supe cuando me entregó
sus manos laceradas de escribirme.
Por eso cuando apareciste
libidinoso y suplicante
a contarme tus temores
te deje tocarme
morder mis brazos y rodillas
te deje mutilar entre mis piernas
los ardides de Charlotte.
Sabía que tu vieja espada
cortaría una a una mis venas
mis pupilas
y me burlé cien veces
de tu estupidez de niño viejo
llorando entre mi vientre.
y cuando todos los náufragos del mundo
volvieron a mi puerto
a entregarme dadivas
que yo pagaba con carne
tú saltaste tras mi sombra
mientras yo, huía y bailaba.
Por eso sé que soy Lolita,
la nínfula de moteles y anagramas
que vuelve con la maleta al hombro
a retomar tras años el pasado.


Luis Bravo (Milagro, 1979)

Sofía
Salgo a las doce de la noche,
a darle un trozo de vidrio a los niños.
“Vuelvo…¡Junta la puerta para que entre yo,
para evitar a los ladrones!”.

Hay algo de noche en el gato.

Hay algo de gato en el zinc que da a la calle.

Al final del jardín un duende defeca,
lo sé por los árboles-¡tosen los árboles!-;
tiene la oreja de un cerdo y el mandil de un carnicero;
Me arropo mientras la araña me mira:
sueño a Kerouac atropellado por un camioncito de marihuana,
y en el cuarto adjunto,

(a ti)

se te revientan los ojos.


Rocío Soria (Quito, 1979)

Él (11)
Seres inanimados pueblan su cuerpo por dentro
está hecho de miles de ellos
está hecho de las repeticiones
de sus propios gestos y lloros
tantos que le es imposible
encontrarse la cara con la mano y secarse
los ojos.
Seres inanimados pueblan su costumbre,
tiene espejos atravesándole la columna vertebral,
se apoya pero no lo lamenta,
se acarrea en su soledad sórdidade un lado hacia otro
con una inexplicable picazón en las ventanas.
Una canción oscura vive en el fondo de sus ojos,
como terminando de alucinar
con el ángulo homicida empotrado
en alguno de sus enfisemas.
Ha olvidado abierto
uno de los cajones dentro de su cabeza,
y es como si una fruta rodara para perderse
debajo de algún sillón.
Y ningún ángel le guardara fidelidad.

Alexis Cuzme (Manta, 1980)

Podemos mentirle al placer

Sigilosamente
la tarde arrebata desencantos.
Creer en tu sexo,
en su frescura,
sonoridad,
es común y agotador.
Zozobra el artificio,
pero podemos mentirle al placer.
Amor,
tus glúteos encierran otra forma de vitalidad.

Marcelo Villa Navarrete (Quito, 1981)

Jinete
cuando tenga un hijo
habrá un sol ocultándose de mi ventana
y quizás porque ya no seré
la única sangre derramada por el mundo
cada día se alternarán
la dicha y la agonía
qué podré decirle a mi hijo
sobre la guillotina del tiempo
la miel silvestre de las caricias
o los verdugos
que acechan nuestras espaldas
tendré que dejarle caer
sobre una almohada
de agujaso sobre un abismo de pétalos
será otro jinete embistiendo la noche
y no tendrá más alternativa
que deambular con su brújula de polvo.

Freddy Ayala (Latacunga, 1983)

Visiones

Enfurece el sol detrás de mis omóplatos
la mañana llega con muletas
cuando tu pezón
hace borbotear al agua
soy testigo de tormentas grises
desentierro dardos a la espuma
excrementos de papel carbón
parpadean raros mares
sus orillas topan tierra
las olas levantas páginas
dientes lanzados hacia el lodo
donde los designios se diluyen
la neblina
aloca en mi boca
un remolino que se lleva las agujas
los barcos estampas reverencias
cachalotes en la alegoría de su sexo
presurosos por esperma
aparecen a cien leguas.

Ana Minga (Loja, 1983)

XIV
Te he sacrificado.
La ciudad está desinflada
dos pichones con alas
harapientas rezan conmigo.
¡Dios! ¿Qué Dios está detrás de ti?
tus hijos respiran en mi estómago
me los comí de desesperación
al sentir que el espermatozoide
cruzaba los límites de la paciencia.
Perdón
te he sacrificado
como a todos los que se han acercado
mi culpa es mi culpa pero
de qué me sirvesi el día de los espíritus
muertos llega cada mes
me reclaman sus tumbas
quieren ponérselas
y Yo
sólo puedo mirarme los ojos.

Dina Bellrham (Milagro, 1984)

Ahhedomia

Hasta en los sismos en las piernas han mutado a esfinges. Hemos huido de la catástrofe de las encías. Nos mudaremos de falanges y ventanas, con el miedo bajo el brazo cual portafolio de oficina. El parque se torna pluvioso, quebradizo. No basta crujir nuestros dientes de columpio, ni bostezar resbaladeras si nos sobran extremidades y saliva. El suelo se ha vuelto puta en los zapatos. Y yo pretendo seguir de raíz en los cordeles, ahora que hay suburbios en un racimo de ósculos.

Tamara Acosta (Guayaquil, 1986)

Falo maternal

Permite a mis labios succionar el alimento de antaño. Beber del pecado desgarrando la manzana mientras simulo el sueño prohibido. Mi lengua cicatrizará tu castillo, dando rienda suelta a nuestro galope, entrelacemos nuestra lúbrica miel y pezón a pezón unámonos, atando en venas nuestra desnudez, probando de tu boca mi bosque humedecido por el líquido de desamor. Desgárrame el dogma, el prejuicio, la atadura para que mi fuerza, irrumpa en el clítoris, los latidos de sabernos y sentirnos amadas.

Carolina Patiño (Guayaquil, 1987-2007)

Adiós
Tan cansada de estar aquí
con todos estos miedos sin infancia
me voy sin perdurar
sin lograr que voltees por mí
sin lograr que enciendas la luz
sin lograr que abras tus ojos
el dolor tan limpio no sostendrá tu mano
demasiados espejos
descuelgan tambores en mi funeral.


Notas y biografías


1. MADRID, Edwin: Antología, La poesía del siglo XX en Ecuador. Visor, Madrid, España, 2007.

2. ITURBURU, Fernando: Jóvenes poetas ecuatorianos: en busca de un nuevo compromiso literario. Revista Letralia, Venezuela, 2008.

3. NIETO CADENA, Fernando: La poesía de Augusto Rodríguez, Editorial La Garúa, Barcelona, España, 2007.

4. OQUENDO, Xavier: I Festival de Poesía Joven Ecuatoriana Naranjal, Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo del Guayas, Extensión Cultural Naranjal, Ecuador, 2007.

5. CUZME, Alexis: Poesía ecuatoriana del siglo XXI. Revista-libro Cyberalfaro # 16, Manta, Ecuador, 2008.


*Texto leído en el III Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual “Poquita Fe”, Santiago de Chile (2008).

miércoles, octubre 15, 2008

Dina Bellrham y Siomara España en la Lire en fête












La Lectura es una fiesta / (Lire en fête) es una tradición de la cultura francesa que en su edición 2008 integrará más de 4000 manifestaciones gratuitas en Francia y en 150 países alrededor del mundo. En Ecuador se celebra en Guayaquil, Quito, Cuenca, Loja y Portoviejo. En Guayaquil la Alianza Francesa se integra a esta celebración, con la colaboración de escritores, poetas, profesores y estudiantes. En la web de la Alianza Francesa, los interesados podrán conocer más detalles.

En el clima de esta celebración, tendremos hoy a las 18h00 el recital poético "Fémina Voice", donde participarán las poetas Dina Bellrham y Siomara España, dos jóvenes exponentes de la poesía en Ecuador. Como cita el boletín de prensa:


Dina Bellrham


Estudiante de Medicina en la Universidad de Guayaquil. Nace el 6 de julio de 1984 en la cuidad de Milagro. Naranjiteña por excelencia desde su niñez. Reside en Guayaquil y en Naranjito. Mantiene actividad artística en la red y revistas virtuales, ha participado en varios recitales
organizado por los diferentes grupos poéticos del país. Miembro del grupo cultural Buseta de Papel.

Publicaciones:
"Con plexo de culpa" Ediciones Allpamanda 2008, Ecuador.

Revista virtual francesa:
http://www.resonancias.org/ns/article.php?id=519
http://www.resonancias.org/ns/article.php?id=368
http://www.resonancias.org/ns/article.php?id=307

Revista cultural ARIETE Guatemala:
http://www.marcaacme.com/blogs/media/blogs/laboratorio/ARIETE-Revista-cultural-1.pdf

Página de escritores hispanos:
Arte comunicarte: http://www.artecomunicarte.com/ArtistaDatosPAD2_L.php?Arp=588
Red mundial de escritores en español REMES: http://www.redescritoresespa.com/E/edelinabeltran.htm

Revista virtual Herederos de Caos, San Francisco, California:
http://herederosdelcaos08.tripod.com/id9.html
http://herederosdelcaos09.tripod.com/id23.html


Siomara España

Manabí - Enero 4 de 1976. Reside en Guayaquil desde 1987. Integrante – fundadora del grupo literario Re-verso. Estudios de Comunicación Social- Universidad Católica. Actualmente estudiante de Literatura en la Universidad de Guayaquil. Sus obras poéticas han sido publicadas en periódicos y revistas de la ciudad y del exterior, consta en la reciente Antología de Poesía Joven. C.C.N. Ha participado en diferentes encuentros poéticos y literarios. Tiene publicado el poemario CONCUPISCENCIA y ALIVIO DEMENTE.

lunes, octubre 13, 2008

Cuentos de "El futuro no es nuestro" al húngaro





















Los traductores son personajes únicos dentro del mundo literario. Toparse con uno, y más aún siendo de una lengua que uno desconoce (tan distante como nos puede parecer el húngaro), lo convierte en un extraño privilegio. Kertes Gábor es uno de ellos. No es ajeno a la producción literaria contemporánea de Latinoamérica, ya que leyó Melodrama de Jorge Franco y se propuso traducirla; aunque motivos editoriales suspendieron el proyecto, esto no lo desalentó. En su web (escrita en húngaro) ha publicado traducciones varias que ha realizado, desde textos de Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eliseo Diego, hasta autores más recientes, entre los cuales constan algunos de los antologados en "El futuro no es nuestro", Antonio Ortuño, Diego Trelles, Giovanna Rivero y Miguel Antonio Chávez.

Aquí los links para que los vean (sería interesante que alguno de nuestros lectores que conozca húngaro pueda opinar al respecto, pero si no aparece, al menos... intentar descifrarlos).

Antonio Ortuño: Vörös nagyi. Traducción del cuento "La señora Rojo".
(Versión bilingüe en PDF)

Diego Trelles Paz: A jövő nem a miénk - előszó. Traducción del prólogo de la antología.
(Versión bilingüe en PDF)

Giovanna Rivero: Édes vérünk . Traducción del cuento "Sangre dulce"
(Versión bilingüe en PDF)

Miguel Antonio Chávez. Traducción del cuento "Polvo de estrella".
(Versión bilingüe en PDF )

miércoles, octubre 08, 2008

Se cierra un telón: adiós Pipo

Sin duda, todo aquel actor, director o dramaturgo ecuatoriano lo conocía. A José Martínez Queirolo, alias Pipo, lo consideraban el dramaturgo vivo más reconocido del Ecuador. Ayer miércoles de tarde falleció en su ciudad natal, Guayaquil. Incursionó en la cuentística y la composición musical, sin embargo la dramaturgia fue su fuerte, con obras (que él también dirigió) como "La conquista no ha terminado todavía", "La dama meona", "La casa del qué dirán"y muchos otros. La Casa de la Cultura Ecuatoriana editó su obra teatral, al igual que su narrativa, completa.

Además llevó a cabo una gran actividad como formador de grupo teatrales colegiales y universitarios. Actores y directores como Lucho Mueckay y Hugo Avilés han montado sus obras en numerosas ocasiones. Y precisamente, hace pocas semanas, en el Teatro Real de Córdoba, Argentina, el ensamble universitario "Sin Preámbulo" (dirigido por Carlos Ussher), grupo de jóvenes artistas que formaron parte de la embajada cultural ecuatoriana invitada a la Feria del Libro de Córdoba, montó con mucha dedicación y profesionalismo "La casa del qué dirán". El ultimo montaje de una obra de Pipo mientras estuvo con vida. Adios, Pipo.


martes, octubre 07, 2008

Autodestrucción o suicidio

Por Ana Minga Macas

Aunque parezca anuncio publicitario de una tabacalera debo decir que es difícil leer y escribir sin la compañía de un tabaco. Y más difícil es cuando se lee un diagnóstico clínico. Si bien a los doctores no les gusta que sus pacientes tomen alcohol y fumen, hace bien para el alma beber hasta emborracharse luego de leer el nombre de una enfermedad. Claro, también haría bien tener un revólver a mano, pero no para utilizarlo en nosotros sino para matar al resto. A nosotros que nos lleve la noche, los juegos, los vicios… es decir que a nosotros nos mate la cosa interna que patea como feto despierto en la madrugada, o más rápido, que nos termine matando la enfermedad… Según el análisis de Luis Antonio de Villena, en su libro ‘La felicidad y el suicidio’, esto sería una autodestrucción y no precisamente el suicidio, ya que el suicidio es matarse a uno mismo, cuando no queda ninguna luz de esperanza, sin tener ninguna rendija por la que brote una voz. Bien decía entonces Jorge Enrique Adoum, en su texto ‘Sobre la inutilidad de la semiología’: un suicida no llama a nadie.

Como siempre lo he dicho irse es un duro trabajo, fallar en el intento es penoso y frustrante, pero ridículo es andar pregonando: me voy a matar. Confieso que he sido una de esas personas ridículas, pero no es algo que me enorgullezca, pero parece por lo que he escuchado que hay quienes les da gran orgullo decir: “yo intenté matarme pero aquí estoy”. En esas conversaciones con seudo intelectuales es frecuente escuchar estas cosas. Bueno si lo dicen ya pasados de tragos, puede ser aceptable, pero en sano juicio… La otra noche no solamente escuché de cómo se han matado los conocidos, sino también se hizo un análisis de por qué de sus decisiones. “No me lo explico, si era tan feliz, si incluso bailaba en las reuniones” decían. Vaya, como si una sonrisa o una carcajada fuese signo de querer estar en esta vida… cómo si el bailar alejara la muerte por mano propia… Allí también comprendí, que el suicida puede ser un obsesivo compulsivo, que se traga todo el dolor y aparenta seguridad, mientras que los que pregonan que se van a matar, no son más que unos histéricos que piden auxilio. Y también que intentar descubrir que fue lo que llevó a cierta persona al suicidio es una tontería, porque no hay un punto central, es un nido que se va llenando de monstruos y llega el día en que se caen del cesto o dicho de manera más cruda, los sesos se caen de la cabeza (si utilizamos el revólver).
Vivir alocadamente, según Villena puede ser otra forma de andar perdiendo la vida, como lo hizo Lord Byron, quien rompió toda norma, siempre estaba en busca de lo imposible, quería la felicidad aunque sabía que no existía, pero se lanzó a ella, y este lanzarse al vacío, ya era un suicidio. El mundo debía ser una perfección que estaba y está lejos de existir. ¿Qué amaba Byron, la muerte o la vida? Por su actuar, parece que la vida, pero una vida sublime, no la traidora e imperfecta.

Por lo general han sido los artistas a los que les ha preocupado el marcharse de esta vida, pero hay quienes no lo han hecho y no por eso han dejado de ser menos severos con su arte y transmisores de situaciones que pueden matar a cualquier ser humano. Es el caso – dice Villena- de Dorothy Parker, creadora de ‘Una dama Neoyorquina’, que después de dos intentos de suicidio siguió con su whisky, sus fiestas y su moda. Viviendo como si fuera su último día. Murió de un infarto.

Resistir, ese era el propósito de Parker. Claro, el resistir talvez es la manera más pausada de irse retirando con honor de este mundo. Resistir para decirle a las adversidades, que uno es más fuerte, resistir como otra forma de suicidio y también como otra manera de autodestrucción…

Con respecto a que el suicidio no se debe a un hecho único, sino que es un nido que se va llenando de monstruos, era también para referirme a Alfonsina Storni, otro personaje del libro de Villena. Yo era una de las que creía que Storni se había matado por un amor, pues no, a ella se le acumularon muertes y una enfermedad terminal. No lo sabía. (Debo leer más para enterarme de algo, pero bueno afortunadamente no soy como los sábelo todo que nunca faltan en las reuniones).

Volviendo a que este es un mundo imperfecto, si fuera perfecto, como Lord Byron quería se acabaría el humor de los seres humanos, ya que ellos siempre se ríen de las imperfecciones… por ejemplo, en días anteriores me invitan a una lectura y creo que cuando eso ocurre el invitado pasa a leer, pero por una desorganización y una falta de respeto a los que hacemos fila, porque hay que aclarar que en este país (y en otros cómo me lo comentaba la actriz y escritora estadounidense, Elizabeth Doud), hay quienes hacemos fila, porque al parecer hay que esperar el turno, porque otros son los escritores; pues bien, no se me permitió leer. Y sobre la falta de respeto, me pedían una sonrisita para la foto y todos felices. Allí estaba la imperfección de la cual hicieron bromas. Pero este mundo imperfecto nos enseña justamente a no hacer fila. Siempre he sido de la idea del que quiera escribir, escriba y no pida permiso a nadie, por estar con la supuesta “créme de la créme del homo sapiens” me di contra el suelo. “La fama como un borracho consume la casa del alma/ revelando que sólo has trabajado para eso…”, dice Malcom Lowry, otro de los ejemplos de Villena.

En fin, el tiempo dirá. Por el momento puedo decir que me alegra que algunos escritores hayan entendido, que hay que irse por otro lado si se quiere dejar ver la obra. Aplaudo los cuentos de Miguel Antonio Chávez y los de Eduardo Varas, que están en una antología virtual, compartiendo el ciberespacio con otros escritores.

Al hablar de antologías es bueno hablar de escritores y no hacer esas diferencias incómodas: escritores de tal a tal edad, los que ya son reconocidos, los que escriben sobre la ciudad, los que escriben de erotismo, los de la calle, etcétera. El lector sabe cuando está frente a un escritor, ahora que éste se incline por un tema o temas, no le pone ni le quita el título de escritor, si es escritor pues sus textos lo avalan, punto. (No soy crítica literaria ni quiero serlo, al menos, no como los bichos que hay en este país, que junto a algunas personas vinculadas a los medios, crean a los escritores consagrados).

Este mundo imperfecto, tan risible que da ansiedad de caer en la locura… hace unos días corrió la noticia de que unos perros mataron a un niño. No cabe duda, que debe ser un gran dolor para los padres que perdieron a su ser querido, pero las reglas que intenta tomar esta sociedad son incoherentes. Las autoridades quieren salir a matar a los perros de la calle e inmiscuirse en los hogares donde habitan los perros “bravos” para eliminarlos. ¡Es el colmo!, pues en muchos de los casos, por no decir en todos, lo que hay son seres humanos irresponsables y no perros perversos. Es una estupidez que nos quiten a los perros, ellos que nos acompañan en las horas del desprecio.

Volviendo a ‘La felicidad y el suicidio’, espero que más personas lean este ensayo que vale la pena tenerlo. Bueno, en realidad para leer sobre el suicidio hay que acudir a Durckeim, pero como estas librerías no lo tienen opté por Villena, lo cual no fue una decepción, al contrario, ha sido muy satisfactorio. (Por el momento a Durckeim hay que leerlo en las bibliotecas o en Internet).

Ahora que menciono a las librerías, sería bueno también hablar de las editoriales de este país, otros huecos que solo ponen atención a los que supuestamente son escritores consagrados, si supieran que detrás de ellos hay minas de oro. Pero a estas alturas ya no ruego que vean la calidad de los contenidos, sino que piensen en dólares… ¡Señores, están perdiendo minas de oro, al no tomar en cuenta a los llamados escritores jóvenes!

Pero regresando a la autodestrucción, también es autodestructivo entregarse a las pasiones con signo de vitalidad, aunque dentro de nosotros sepamos que no serán posibles, ni mucho menos tendrán el final feliz que nos han vendido desde que éramos niños. La pasión, otra forma de resistir al borde del abismo. Y estar en el borde, es tener una herida que no para de sangrar, mirar hacia el abismo es más terrible que la caída misma, el que el cuerpo se choque contra el fondo de ese abismo, solo puede significar la muerte, es decir, el consuelo. O como lo imaginó Nietzsche en ‘Asi hablaba Zaratustra’ “Lo espantoso no es la altura, sino la pendiente… allí es donde el vértigo oprime el corazón”.

Resistencia a un diagnóstico clínico. La resistencia es un vértigo más terrible que la oscuridad eterna.

Y escribir, otra manera de resistir, como si uno fuera un suicida de oficio.
“¿No es el Arte, en ocasiones, un combate contra el afán de muerte?”