La Expolibro de Guayaquil
Por Ana Minga Macas
Aunque no con todo el presupuesto previsto,
Varias veces he escuchado: “Esos monos son tontos, es que en Guayaquil no les interesa
No solamente que algunos guayaquileños asistieron a la presentación del texto, sino que se involucraron con el acto. Y si vamos mucho más allá y hablo de algo más importante que mi libro, es decir, si me refiero a
Los guayaquileños van a comprar libros y no solamente pasan junto a ellos, mirándolos de reojo, como se cree. Y no compran únicamente libros de religión o de autoayuda (que resulta siendo lo mismo), también llevan obras de peso. Y si aún vamos más allá, para derribar las mentiras y estereotipos que se han creado sobre ellos, señalo que los guayaquileños suelen dirigirse entusiasmados a las respectivas exposiciones, charlas y presentaciones literarias. Y lo que es peor para aquellos mentirosos, los guayaquileños no asisten a los actos para quemar tiempo. De lo que he podido ver, en cada evento escuchan con atención lo que se dice desde el escenario.
Pero no es de asombrarse como si ellos fueran un fenómeno, es decir, como si fueran cosas raras… pero si es bueno aclarar que Guayaquil tiene su interés por
Las personas de Guayaquil leen hasta el punto de hacer pensar a Librimundi que sería correcto abrir otra sucursal.
Yo soy lojana, vivo en Quito pero quisiera marcharme a Guayaquil, por su gente, por la que sabe ser gente, por los que se han esforzado en convertirse en seres humanos. Me he puesto triste el no haber estado presente en el homenaje que se le hizo dentro de la programación de 
La palabra batracio, es un insulto para los guayaquileños, pero que me disculpen, porque suelo utilizarla como sinónimo de cariño.
Pero bueno, al lector no le interesa la tristeza de un fantasma, solo debo decir que es bueno conocer a esta ciudad (aunque ya parezca guía turística), y que para el otro año se ponga más interés en
Volver a Guayaquil y escuchar desde algún taxi a J.J. y al inquieto Sabina, siempre es un placer…
Lamento no haber podido leer mis textos en
¿Oficio? bueno, en realidad es más que eso, escribir es una vocación a la que no le pesa rezar versos en la madrugada.
Dejar de escribir: ¡Nunca! Solo pensar en la posibilidad de dejar la única vida que he conocido como mía, me ha aterrado, he sentido un vértigo espantoso. Para escribir nunca me he sentido cansada y al tiempo que se lo lleva todo, justamente lo que uno más quiere, le he sacado canas verdes, porque ni los horarios de la rutina, me pueden impedir que siga con la tinta y el papel. Hubo un tiempo en que me sentía rara por escribir, incluso me negué a seguir, pero el desatino me duró poco, es que no hay como detener la cosa interna que quiere expresarse, aunque al resto poco o nada le interese.
Ya ni modo, el escritor padece del eterno desasosiego y solo el arte, ese mundo paralelo, le puede dar la luz necesaria para entender que está perdido pero al mismo tiempo salvado, sin la intervención de ningún Dios o algún patrón, simplemente y complicadamente salvado por su pluma.
Asumir que se escribe es difícil, pero llega el momento en que no se puede escapar, afortunadamente no hay salida. Si alguien se dice escritor que escriba, que corrija y que vuelva a corregir. La vida solo vale la pena cuando en ella se hace lo que uno quiere, cuando la adrenalina rompe los esquemas. La vida tiene sentido porque existen los libros, porque hasta Dios necesitó de la palabra para crear al mundo.
El que se diga escritor debe morir escribiendo. La muerte es merecedora de un verso, incluso para quitarle su estúpido orgullo.
Escribir, escribir, escribir a pesar de uno mismo.


3 Comments:
"Escribir, escribir, escribir a pesar de uno mismo"... la mejor síntesis de todas.
Un abrazo, Ana.
Ana querida gracias por haber venido a la Expolibro, gracias por pertenecer al sinúmero de personas que cada vez más va definiendo la Feria del Libro como de "Ecuador" y no solo de Guayaquil.
A pesar de los embates de los pobres sufridores la EXPOLIBRO sigue avanti y cada año con mayor afluencia e interés de su gente. Eso es lo que verdaderamente interesa, fomentar la lectura y la creatividad de los escritores.
Un abrazo grande desde este Manso Guayas que siempre estará para recibirte...
buena anita y no se dice "monos"
se dice wayacos, saludos
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