martes, abril 15, 2008

Presentación de "Cantos contra un dinosaurio ebrio" y "Matar a la bestia", en Quito

Este miércoles 16 de abril, en el Centro Cultural Benjamín Carrión, de Quito, a las 19:00, se presentarán los libros de poesía: Cantos contra un dinosaurio ebrio (Editorial La Garúa, Barcelona, España, 2007) y Matar a la bestia (Mantis Editores, Guadalajara, México, 2007) del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez. Presentarán los libros los poetas Iván Oñate y Bruno Sáenz. Además se presentarán los libros Atrapada en las costillas de Adán (2006) y Te suicida (2008) de la fallecida joven poeta guayaquileña Carolina Patiño (1987-2007) y los cinco números de la revista literaria El Quirófano.

Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979) ha publicado los poemarios Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007) y Matar a la bestia –recopilación- (Guadalajara, México, 2007). Sus textos aparecen en varias antologías locales y en países como España, Chile, México, Perú, Uruguay y Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005), Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005), Finalista del III Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere (2007) y Finalista del VII Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (2008). Es uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. Editor de la revista literaria El Quirófano. Actualmente es Asesor de proyectos del CEN de Guayaquil.


Algunos comentarios sobre la poesía de Augusto Rodríguez

"Augusto Rodríguez escribe con rabia e ironiza con dolor. Dando otra vuelta de tuerca al malditismo dirty, nutriéndose de un escepticismo no por radical menos romántico, cada poema de este libro es una respiración ansiosa, un animal contradictorio. Todo lo que hay de extrema venganza en ellos, lo hay también de amor desolado, de emoción superviviente. La voz de estos cantos ebrios parece asistir a todas las muertes y enterrarlas una a una, como si el poeta fuera un sepulturero de mitos desgarrados y figuras paternas. Pero, por debajo (o por encima) de todas las furias de su grito, una melancolía errante silba pidiendo compañía."
Andrés Neuman
Granada, España

"Cuenta la tradición que el Buda permaneció siete semanas en el paranirvâna o «área del despertar», porque en lugar de salvarse a sí mismo quiso convertir su descubrimiento en una doctrina que salvaría al mundo: despertar para liberarse del dolor. Por eso los poemas de Augusto Rodríguez nos perfuman de paz y beatitud, porque sólo después de chapotear en los abyectos pantanos del karma es posible alcanzar la iluminación mística. Cantos contra un dinosaurio ebrio es el inventario de todas las blasfemias y aberraciones que garantizan la redención. Sus poemas son los alfileres que aseguran la paz de la mariposa."
Fernando Iwasaki
Sevilla, España

"Aquí está Augusto Rodríguez: Rápido y maldito, chispeante y justiciero, sensible y escéptico, fatalista y pop, más comunicativo que una web y puentes trasatlánticos, enérgico y de ternura solapada, pero sobre todo, original y fresco. Un poeta ecuatoriano para leer de mañana, como un café fuerte que nos deja levitando todo el día."
Antonio Skármeta
Santiago de Chile

"Como a los poetas sólo hay que creerles cuando escriben porque lo que escriben es verdad, creo lo que me confidencia Augusto Rodríguez en sus Cantos contra un dinosaurio ebrio. Sobre todo creo en su poesía y espero que sea una voz entre otras voces que han emprendido este viejo oficio de incertidumbres de ser poeta en un Guayaquil empecinado en renovarse como ciudad (una ciudad que ya no es la ciudad que nostalgizo) pero que sigue siendo fiel a una perenne tradición-identidad aún por descubrir y por alcanzar. Ahora con el vagabundeo de una palabra, la de Augusto Rodríguez, ensimismada en verter sobre el papel la pus existencial de quien sabe que desde el mismo nacimiento hemos empezado a morir sin atenuantes. Lo cual si bien es ya un lugar común no por eso podrá consolarnos."
Fernando Nieto Cadena
Isla, ciudad y puerto del Carmen, Campeche, México

"Al leer al poeta Augusto Rodríguez he recordado que, por su capacidad de hacernos ver, sentir y conocer lo que está más allá del sentido común y de las convenciones, la poesía se erige como el discurso del antipoder. La rebelde con y sin causa de las epistemologías y ontologías oficiales. Este Canto contra un dinosaurio ebrio, me ha recordado también que la poesía es subversiva porque cuestiona la moral y los dogmas con que se nutren los dinosaurios. Vale decir: el poder."
Iván Oñate
, Universidad Central de Ecuador

3 comentarios:

OZNES dijo...

Herman Hesse en mi blog

EL BUHO ANDINO dijo...

bien eso es una buena noticia para los dinosaurios de la literatura ecuatorial

K-OZ dijo...

algo así como Homero que llegó de Itaca directamente a los prolíficos cuentos de Vascónez, pero no el griego sino el de los Simpsons, ilusos
dinosaurios que ya no saben qué otro disparate inventar