lunes, agosto 27, 2007

La poesía de Augusto Rodríguez*


Por Fernando Nieto Cadena

Hace un año, más o menos, al revisar por internet los diarios de Ecuador, me enteré que en Guayaquil había un grupo de escritores jóvenes que realizaba una serie de eventos para darse a conocer. Después, por culpa de Fernando Itúrburu, inicié diversos contactos con algunos de los integrantes de Buseta de papel, sobre todo con Augusto Rodríguez y un poco menos con Miguel Antonio Chávez.

Hace unos meses Augusto me pasa un archivo con su poemario Cantos contra un dinosaurio ebrio, que leí como si se tratara de reconstruir unos cuantos puentes levadizos entre aquellos que fuimos y seguimos siendo y quienes ahora son y buscan ser y hacer mucho más de lo que nosotros pudimos, no quisimos o supimos hacer.

La primera lectura me condujo a un callejón sin salida por lo que debí repasar y releer con menos calentura emocional el poemario para pretender un acercamiento con algún grado de certeza que, sin dejar la subjetividad de lado, rozara lo objetivo para disimular eso que parece una maldición gitana, uno lee sólo lo que quiere leer y no lo que el texto pretende decir.

Mi resbalón inicial fue por encontrar mecánicamente un nexo directo entre lo que quiso ser Sicoseo y lo que es Buseta de papel. Me lo expliqué como un salto de Sicoseo a Buseta que convertía en tierra de nadie o mucho peor, en tierra baldía lo que iba entre 1980 y 2005, algo así como veinticinco años de silencio oprobioso. Regresé sobre lo pensado. Tengo la sospecha que no se trata de ningún salto. Lo veo más bien como una línea cada vez mejorada y ampliada que resume una serie de referentes que caracterizan con mayor dinamismo y amplitud de horizontes a la gente de Buseta frente a los que tuvimos los de Sicoseo. Nuestros referentes no eran tan amplios y diversos ni teníamos tanta comunicación como es posible tenerla hoy.

Sin embargo -o por eso mismo- los textos que he leído de algunos integrantes de Buseta me resultan familiares en el sentido de más de una coincidencia en algunos referentes, en ciertos rasgos estilísticos -el manejo ahora tal vez un poco más intelectualizado de la ironía. Por fortuna para el presente, lo que les diferencia y distancia de lo que pretendimos hacer alrededor del mítico Sicoseo es cualitativa y cuantitativamente superior.

No sé hasta qué punto a través de la poesía de Augusto Rodríguez pueda inferirse que podría decir lo mismo sobre los poetas de su grupo y de su generación, sobre todo por las limitaciones inevitables al estar por mucho tiempo distanciado del quehacer literario ecuatoriano. Tal vez por eso el trabajo de textos breves me sorprenda por esa presunta graciosa levedad que tiene el lugar común de lo breve mientras más breve doblemente bueno que en el caso de estos Cantos me indujeron a una expectativa distinta. Pensé encontrar un epígrafe del viejo mozuelo Ezra Pound y otro de Tito Monterroso -por aquello del dinosaurio que ya no estaba ahí porque se fue a la cantina de enfrente.

Lo de cantos tiene más que ver -según yo- con los retorcidos cármenes catulianos que con los cantares poundianos. Lo epigramático no deja de meter las narices para condimentar en contrapunto lo irónico con las apariciones cultistas revestidas de sarcasmo, pocas pero expresivas como en el poema Trabajar Cansa: ¿quién me regalará pronto/ un poco de veneno/ para beber antes que llegue el fin? que en apariencia lo sitúa en el fértil terreno de los decapitados para desembocar en el desenfado, diría el creyente, blasfematorio: nació el Mesías, /que María fue una virgen/ y que José no era un proxeneta/ escogido al azar. (Belén Fue un Lugar Ficticio).

Las lecturas totémicas nutricias son visibles. En este breve poemario Leopoldo Panero, Charles Bukowski y Ezra Pound marcan el tono junto a otras presencias, por ahí encuentro un regusto a Jacinto Santos Verduga, el que ruega que se vuelva loco el barbero cuando le está afeitando y la navaja pasa a la altura de la yugular. Pero no se trata de convertir esto en un revoltijo de presuntas o reales influencias sino de festejar el insomne vagabundeo de la palabra para refocilarse en la recreación de las verdades comunes que la rutina establece como valores esenciales de la humanidad, el tan llevado y traído y manoseado amor por ejemplo.

El vagabundeo de la palabra no llega a la carnavalización de la ídem. Todavía se mueve (según un buen chiste -boutade escribirían los inefables exquisitos del avatar enardecido- llegó a ser o devino una corriente lírica do manso lame el caudaloso Guayas) dentro de lo que alguien ha dicho sesudamente y sin reírse de una reconfortante fantasmal poesía malcriada (¡ah los benefactores perpetuos del manual carreñista -no carroñista- de las buenas conciencias poéticas!) que navega o navegó por la planicie nativa.

Si de membretar se trata, prefiero pensar más que en una poesía malcriada en una poesía donde la palabra se convierte en ese linyera que arrastramos algunos poetas en el condominio de nuestra susceptibilidad poética. Ese linyera que sigue sin tener norte ni guía porque el mundo sigue siendo inhóspito como ya lo atestiguaron entre otros Hölderlin y Brecht, por si alguna duda restaba de que estos tiempos nuestros son bárbaros y sangrientos pero románticamente poéticos (lo de romántico -en su acepción verdadera no en la vulgar acepción de los perezosos mentales- es mi aporte al ¿aforismo? de un lejano Ernesto Cardenal en un reviejo ejemplar de El Corno Emplumado).

Como a los poetas sólo hay que creerles cuando escriben porque lo que escriben es verdad, creo lo que me confidencia Augusto Rodríguez en sus Cantos contra un dinosaurio ebrio. Sobre todo creo en su poesía y espero que sea una voz entre otras voces que han emprendido este viejo oficio de incertidumbres de ser poeta en un Guayaquil empecinado en renovarse como ciudad (una ciudad que ya no es la ciudad que nostalgizo) pero que sigue siendo fiel a una perenne tradición-identidad aún por descubrir y por alcanzar. Ahora con el vagabundeo de una palabra, la de Augusto Rodríguez, ensimismada en verter sobre el papel la pus existencial de quien sabe que desde el mismo nacimiento hemos empezado a morir sin atenuantes. Lo cual si bien es ya un lugar común no por eso podrá consolarnos. Lo demás lo dirá ese fraterno hipócrita lector que todos llevamos dentro. Y ya.

Isla, ciudad y puerto del Carmen, Campeche, México.

*(Prólogo del libro Cantos contra un dinosaurio ebrio,

La Garúa, 2007, Barcelona, España)


miércoles, agosto 22, 2007

Cantos contra un dinosaurio ebrio o todos los animales


Ya está circulando el nuevo poemario de Augusto Rodríguez denominado Cantos contra un dinosaurio ebrio. Cuarto libro de su autor con que cierra el cuarteto de todos los animales. Antes fueron Mientras ella mata mosquitos, Animales salvajes y La bestia que me habita.

Cantos contra un dinosaurio ebrio en el año 2005 obtuvo una Mención de Honor en el V Concurso Nacional de Poesía “César Dávila Andrade”. Siendo jurado en ese entonces: el crítico chileno Dr. Gilberto Triviños (presidente) y los poetas ecuatorianos Edwin Madrid y Cristóbal Zapata.

Este nuevo poemario de Rodríguez ha sido publicado por la Editorial La Garúa, de Barcelona, España. Cuenta con un prólogo del reconocido escritor y poeta ecuatoriano Fernando Nieto Cadena, radicado en México. La Editorial La Garúa es una Editorial Española que se especializa en Poesía. Entre sus últimos libros publicados se encuentran a importantísimos escritores españoles como Leopoldo María Panero, Màrius Sampere, Ana Isabel Conejo y la poeta francesa Anise Koltz.

Creemos que el presente poemario abrirá nuevas puertas para que la poesía ecuatoriana se siga leyendo y publicando en España (como fue el caso de la obra del poeta quieño Edwin Madrid, ganador del Casa de América 2004).



Comentarios sobre Cantos contra un dinosaurio ebrio:

“Augusto Rodríguez escribe con rabia e ironiza con dolor. Dando otra vuelta de tuerca al malditismo dirty, nutriéndose de un escepticismo no por radical menos romántico, cada poema de este libro es una respiración ansiosa, un animal contradictorio. Todo lo que hay de extrema venganza en ellos, lo hay también de amor desolado, de emoción superviviente. La voz de estos cantos ebrios parece asistir a todas las muertes y enterrarlas una a una, como si el poeta fuera un sepulturero de mitos desgarrados y figuras paternas. Pero, por debajo (o por encima) de todas las furias de su grito, una melancolía errante silba pidiendo compañía”.

Andrés Neuman
Granada, España

“Cuenta la tradición que el Buda permaneció siete semanas en el paranirvâna o «área del despertar», porque en lugar de salvarse a sí mismo quiso convertir su descubrimiento en una doctrina que salvaría al mundo: despertar para liberarse del dolor. Por eso los poemas de Augusto Rodríguez nos perfuman de paz y beatitud, porque sólo después de chapotear en los abyectos pantanos del karma es posible alcanzar la iluminación mística. Cantos contra un dinosaurio ebrio es el inventario de todas las blasfemias y aberraciones que garantizan la redención. Sus poemas son los alfileres que aseguran la paz de la mariposa”.

Fernando Iwasaki
Sevilla, España

“Aquí está Augusto Rodríguez: Rápido y maldito, chispeante y justiciero, sensible y escéptico, fatalista y pop, más comunicativo que una web y puentes trasatlánticos, enérgico y de ternura solapada, pero sobre todo, original y fresco. Un poeta ecuatoriano para leer de mañana, como un café fuerte que nos deja levitando todo el día”.

Antonio Skármeta
Santiago de Chile


“Como a los poetas sólo hay que creerles cuando escriben porque lo que escriben es verdad, creo lo que me confidencia Augusto Rodríguez en sus Cantos contra un dinosaurio ebrio. Sobre todo creo en su poesía y espero que sea una voz entre otras voces que han emprendido este viejo oficio de incertidumbres de ser poeta en un Guayaquil empecinado en renovarse como ciudad (una ciudad que ya no es la ciudad que nostalgizo) pero que sigue siendo fiel a una perenne tradición-identidad aún por descubrir y por alcanzar. Ahora con el vagabundeo de una palabra, la de Augusto Rodríguez, ensimismada en verter sobre el papel la pus existencial de quien sabe que desde el mismo nacimiento hemos empezado a morir sin atenuantes. Lo cual si bien es ya un lugar común no por eso podrá consolarnos”.

Fernando Nieto Cadena
Isla, ciudad y puerto del Carmen, Campeche, México
(Un fragmento del prólogo del libro)


“Al leer al poeta Augusto Rodríguez he recordado que, por su capacidad de hacernos ver, sentir y conocer lo que está más allá del sentido común y de las convenciones, la poesía se erige como el discurso del antipoder. La rebelde con y sin causa de las epistemologías y ontologías oficiales. Este Canto contra un dinosaurio ebrio, me ha recordado también que la poesía es subversiva porque cuestiona la moral y los dogmas con que se nutren los dinosaurios. Vale decir: el poder”.

Iván Oñate
Universidad Central de Ecuador


Deliberadamente el autor nos descarga neblina en el título, para medir la capacidad visual del transeúnte de este compendio de poemas. El poeta (aquí deviene émulo de Bukowski, Borges, Panero o Pessoa), establece un hábil y no menos sardónico juego de alegorías entre el amor, la pasión, y el vicio por la poesía, como si se tratara de la droga, el vino o el sexo más deliciosos, en una palabra, la mejor universidad para el alma. Estos textos contienen, entonces, la revancha de un sobreviviente que ha abierto los ojos, descreído y desencantado de la selva de cuentos que es el mundo. Entre romántico estepario y decapitado trasnochado, Augusto Rodríguez va afinando progresivamente el bisturí de la ironía anti-poética, hija aristócrata del orgullo, como arma confiable para traducir sus propias verdades.

Ramiro Oviedo
Université du Littoral-Côte d'Opale
Boulogne-Sur Mer, France


“Rodríguez llega a su nueva obra insistiendo en temas y estilos, con unidades líricas de no muy larga extensión, que apuntan a la realidad de un mundo moderno con todas sus complejidades y mutaciones. Sus versos se deslizan como una prosa lírica contundente y cruel. Posiblemente el denominador común sea cierto sardonismo que le permite emitir críticas sutiles sobre ese entorno en que se mueve la nueva generación”…

Fernando Cazón Vera
Guayaquil, Ecuador


Luego de un largo silencio de más de veinticinco años, aparece en Ecuador un grupo de poetas nacidos hacia los años 80: Rodríguez, Méndez, Cazar, Chávez, Escobar, Du Lac, Jurado, Cuzme, Maridueña, Lasso, Osinaga, Patiño, entre otros. Antes de esta nueva generación, lastimosamente, tenemos solamente lo hecho en los años 80 y 90, lo cual, a excepción de la poesía de Pedro Gil, resultó en un salto hacia atrás, debido en gran parte a la preferencia por un vocabulario supuestamente universalista que en realidad resultó ser confuso y poco imaginativo. Los nuevos poetas, en cambio, testimonian de manera sincera lo que sienten y piensan, y ven en la poesía un fin expresivo, no un medio de reconocimiento social. Su percepción del nuevo milenio está marcada por la computación y las nuevas formas de comunicación, el estatus del lenguaje poético, la diversidad cultural y el no siempre grato mundo intelectual. Al mismo tiempo, nos hablan de temas ya convencionales, como el sentido de la vida, el amor, la herencia literaria, la fugacidad del instante. Esta nueva generación retoma, en sus propios términos, el camino labrado por Jorge Enrique Adoum, David Lesdesma, Carlos Eduardo Jaramillo, Fernando Cazón, Antonio Preciado, Agustín Vulgarín, Efraín Jara Idrovo, Fernando Nieto y Euler Granda; camino que en su hora les sirvió también a Fernando Balseca, Jorge Martillo, Maritza Cino, Edwin Madrid y Eduardo Morán. Al nuevo grupo pertenece Augusto Rodríguez, miembro del colectivo Buseta de Papel. Rodríguez ha asumido con fuerza, consistencia e imaginación, el oficio de poeta, marcado por las preocupaciones actuales, la historia diaria que vive y sus incesantes lecturas. Su discurso poético se nutre de varios mundos simbólicos que van de Lesdema a Pound, de Pessoa a Bukowski, de Bolaño a Parra, por citar a unos pocos, pero de manera cuestionadora, directa, bien informada, a través de un acertado repertorio verbal y un tono desenfadado o irreverente. Puedo decir con absoluta confianza que se está fraguando la personalidad de un poeta que desarrollará el legado local y nacional, y que, de seguir así, pronto será diestro en el manejo de recursos poéticos de tal manera que estará entre lo mejor que Ecuador le va a ofrecer a Latinoamérica y al mundo.

Fernando Itúrburu
State University of New York en Plattsburgh

lunes, agosto 20, 2007

Apiedepágina y Bogotá 39: Valencia, Alemán y 37 más

Por Miguel Antonio Chávez

La revista literaria Apiedepágina y el Encuentro Bogota39 han abierto un sitio web para dar a conocer a aquellos 39 narradores y narradoras que fueron seleccionados en este "ranking" latinoamericano. Nos encontraremos además con opiniones diversas acerca de lo acertado o no de esta selección. Otros, cuestionan del plateamiento como tal del "39", más como un capricho numérico, en vez de una realidad acerca de la madurez de un autor.

Como factor común podemos anotar que a los entrevistados (Diego Trelles Paz, Fernando Iwasaki, Luis Fernando Afanador, Salvador Luis, Jorge Carrión, Julio Ortega, Edmundo Paz Soldán, entre otros) les pareció que autores como la chilena Lina Meruane, la argentina Florencia Abbate y el mexicano Ignacio Padilla (del recordado movimiento del "Crack" en México, al que perteneciera también Jorge Volpi) debieron ser incluidos en esta convocatoria.

En fin, son los riesgos de toda compilación (otra queja ha sido de que el número de escritores de Colombia -el país que convoca- es 5, mucho mayor al de cualquier otro país). Esta constituye para mí una llamativa "antología de carne y hueso", un "Ocean's 13" de 39, con un potente aparato mediático de fondo, y acaso algo de turístico también (los colombianos se están poniendo pilas, ya lo han demostrado con sus últimas ferias del libro, especialmente en la última en la que se proclamó a Bogotá la Capital Mundial del Libro). Por ello, creo que no deja de ser una instancia muy valiosa para que los latinoamericanos nos conozcamos y leamos más, pese a los problemas de distribución y difusión existentes. Dicho en palabras del ente organizador del encuentro: "Es hora de que nuestra literatura, disuelta hace décadas en glorias nacionales dispersas, recupere el brillo continental que tuvo en las décadas de 1960 y 1970 y suene con la fuerza de muchos talentos aunados"



NOTAS A PIE DE PÁGINA

Representando al Ecuador, como sabemos, están Leonardo Valencia y Gabriela Alemán. A continuación veremos la información que consta de ellos en el espacio web antes mencionado. Valencia opta por una bitácora fragmentada y Alemán, por una prosa periodística.

Fragmentos para un adios a la novela
A propósito de El libro flotante de Caytran Dölphin

Por Leonardo Valencia

Leonardo en Túnez. Foto: Nella Escala

Lo mejor será abrir espacios en blanco. Que entre los fragmentos se escuche la metamorfosis, acaso el rumor de la fuente.
*
Cada libro que has escrito ha sido una mutación. Todos provienen de tu primer y único libro de cuentos que todavía no tiene fin: La luna nómada.
*
El desarraigo ha sido, más que un tema, un modo de ser. Por eso te parece innecesario publicar

un nuevo título de cuentos. Así que, cuando hay una reedición, añades a La luna nómada los cuentos nuevos sobre las formas del desarraigo. Y en el último párrafo del último cuento del libro, “La bruma”, inscribes la palabra-matriz de tus próximos libros que están en larva. Así la luna sigue en órbita a tu propio ritmo: siempre la misma, siempre distinta.
*
Te acercaste a la novela como quien se acerca a ver la promesa del mar y las rutas de viajes posibles. Lo que has encontrado es un balneario saturado y una aduana sin gracia, llena de

turistas y de mercaderes y de ruido. Oclusión de la fuente.
*
Adiós a la novela. Difícil libertad de aire fresco: que los editores se queden perplejos, que la crítica no dé en el blanco o se silencie, que un libro se vuelva contraseña, descubrimiento luminoso en un saldo, y que se relea en dos tiempos espaciados entre sí.
*
Un único libro de cuentos, eso es. Quien te hizo descubrir esa posibilidad fue Roberto Juarroz en una conversación sobre su Poesía Vertical. Fue en Lima, en 1994. Sólo lo viste una vez. No sabías que estaba desahuciado. Tu primer maestro: un poeta.

*
Otros maestros: Lautréamont, Jabès, Perse, Char, Pessoa, Cernuda, Stevens, Paz, Adonis, Westphalen, Vinyoli. No son lecturas de novelista. No eres un novelista.
*
Pero tampoco puedes escribir versos. He ahí el dolor. Tu escritura va detrás de una palabra siempre ausente.
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En El desterrado evitaste el narrador en primera persona. No querías que lo testimonial de tus veinte años supliera la construcción que es toda prosa. Tu novela tenía que valerse no por la referencia a ti, o a tu época, o a tu país, o a la identificación rápida del lector con un tema. El desterrado debía abandonarse a su propia consistencia. Pusiste a tu novela en una situación

desvalida creyendo que esa era su mayor fuerza.
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“Llega un momento –escribe Juarroz– en el que el lenguaje abandona su papel operativo e instrumental y pasa a ser prueba o caución de lo indecible. Y más todavía: pasa simplemente a ser. Es la culminación del lenguaje, que se convierte entonces en el hombre mismo y adquiere su mayor dimensión de realidad, exigencia y desnudez.”
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Adiós a la novela.
*

El fragmento, tentativa de puente entre la poesía y la novela. No la fragmentación desde la que no arrancan las historias, sino a la que se llega luego del ruido de tantas historias que se mimetizan entre sí. “More and more and more fragments, and the whole thing emerges”, dice David Lynch buscando al Gran Pez. * Un proceso continuo de muda de la voz: la metamorfosis puede encontrar sitio en el territorio de libros impredecibles. Buscar esa escritura donde se encuentre ese kairós repentino, y al mismo tiempo largamente preparado, que está más allá de la redacción de una historia.

*
Sólo así pudiste estar en disposición para la escritura de El libro flotante de Caytran Dölphin, con un adiós a la novela.
*
Empiezas a sospechar que en donde realidad estás, en donde en realidad eres, es en la constante de las mutaciones. Somos ese silencio entre cada metamorfosis de escritura.
*
En El libro flotante de Caytran Dölphin (¿una novela?) utilizas un narrador en primera persona. Sin embargo, lo saboteas con el libro paralelo en internet: www.libroflotante.net. Allí

los lectores escriben y reescriben y comentan los fragmentos del libro impreso. La mutación de la escritura continúa gracias a la fabulación poética que permite la escritura fragmentaria. Tus lectores tienen que esforzarse: invitación a la metamorfosis. Bienvenida al lector.

No hay que quedarse en la orilla de la novela. Surcar las aguas en todas las direcciones, escuchar al viejo océano, activar la herencia paralela que en nuestra lengua ha explorado formas más allá de la herencia de las crónicas. Escribir desde la fuente hacia el mar abierto.

(El libro flotante de Caytran Dölphin, Editorial Funambulista, 2006)

Cooperativa Pozo Wells o lo que no fue

Por Gabriela Alemán

Lo que voy a contar es la historia de un acto fallido, los antecedentes de algo que nunca ocurrió.

1. En noviembre del 2006 comenzaba la segunda vuelta electoral en Ecuador, uno de los finalistas –por segunda vez consecutiva– era el hombre más rico del país. El dinero que gastaba en vallas publicitarias, camisetas y horas de pautaje en radio y tv era ilimitado. El sistema judicial, para todos los efectos, no funcionaba; el Congreso Nacional era el ente más desprestigiado del Estado y habíamos tenido, para ese entonces, cinco presidentes en nueve años.

2. En la ciudad de Machala, al sur del país, un camarógrafo anónimo había captado imágenes que se vendían en las calles: de gente saqueando las oficinas del Notario Cabrera, personaje que, desde hace quince años, recibía dineros en su oficina, entregando a sus depositantes el 10% de ganancias mensuales; de policías guardando manojos de billetes en sus bolsillos, y la exhumación del cadáver del notario por parte de la población para comprobar que realmente estaba muerto y ellos no recibirían los intereses sobre sus depósitos fraudulentos. El documental bordeaba con el cine gore. El vcd llegó a una sala de cine arte de Quito, se organizó una charla, la discusión de tono más elevado giró en torno a la clasificación de esas imágenes que no tenían firma y circulaba en copias piratas de mala calidad. ¿Qué eran?

3. Para principios de los años noventa, los diarios de mayor circulación habían dejado de producir suplementos culturales; para mediados de la misma década las editoriales nacionales ya no cumplían esa función y se habían convertido en empresas que ofrecían servicios editoriales por un determinado costo. En resumen: la literatura contemporánea ecuatoriana se detuvo en el tiempo. Los libros que se leen en los colegios, el canon literario, no ha variado en veinte años. Se considera best-seller un libro que vende mil ejemplares. La discusión cultural se reduce a insistir que somos un país pluricultural y multinacional. ¿Y, entonces? Los “actores culturales” y las instituciones se llenan la boca con la importancia de la cultura y su representación en el globalizado escenario mundial.

4. La inercia es acogedora, arropa. Es una gran piscina quieta en la mitad de un océano que no se detiene. Para noviembre del 2006 un remolino, dentro de esa agua represada, nos jalaba hacia abajo.

5. Comencé a escribir Cooperativa Pozo Wells en ese mes y, cansada del cajón donde se amontonaban dos manuscritos, pasé los capítulos que salían de la impresora a amigas y amigos. Con cuatro capítulos listos y entrado diciembre, comencé a pensar que se podía hacer algo más con eso. Lo que escribía tenía la forma de una novela por entregas y el tono era de humor negro. ¿Quién no querría leer sobre once políticos electrocutados en un mitin por robar la luz del cable de la calle mientras ofrecían justicia social? ¿Por qué no utilizar el discurso de la crónica roja, el melodrama y el thriller, para darle la vuelta? ¿Por qué no tomar a la literatura fantástica y volverla tan real como lo que se veía en los noticieros?

6. Tenía que conseguir un diario que estuviera interesado y quisiera sacar una noticia inventada: que se había encontrado un cadáver sin cabeza y manos, su identificación imposible. Un alcance a la nota, días después, diría que una empleada de hotel había entregado a la policía una maleta que había quedado a su cargo, dentro de ella habría un manojo de hojas, varias decenas de fotografías y la llave de una casilla de correos. Días después comenzarían a aparecer los escritos por entrega, a pedido de la policía, para que la ciudadanía ayude en las investigaciones. Los textos no tendrían autor. Una galería expondría las fotografías, con el mismo propósito. Fotos anónimas. En el casillero se encontraría un dvd con una película snuff. Durante meses, alguien o varias personas se preguntarían sobre lo ocurrido.

7. Tenía la noticia redactada; cinco capítulos escritos donde un texto de H.G. Wells, “En el país de los ciegos” (situado en la serranía ecuatoriana), era la clave para descubrir a una secta que había construido una ciudad bajo el puerto de Guayaquil; catorce fotógrafos que me darían imágenes para la exposición; teatreros dispuestos a organizar representaciones en las calles para hablar sobre la veracidad o falsedad de los textos involucrando a los transeúntes; un grupo de videoastas dispuestos a hacer la película y la certeza de que pronto alguien diría que todo era mentira provocando una discusión. Después de seis meses no había una sola revista o periódico al que me hubiera acercado que estuviera interesado en publicarlo.

8. En junio, un amigo colgó Pozo Wells, convertido en hipertexto, en www.eltabano.net como e-folletín, para ver qué ocurría.

9. Con la noticia de Bogotá39 alguien se interesó en publicarlo, no ya en entregas en un diario de circulación nacional, no ya sin autor, sino con mi nombre en la cubierta.

10. Es julio del 2007 y la inercia sigue ahí, atraída por el vacío. Es una gran piscina quieta en la mitad de un océano que nunca se detiene.

viernes, agosto 17, 2007

Avanti, Solange y José

Circunstancias varias pospusieron la publicación de este post, sin embargo estuvo en nuestro "borrador" o draft del Blogger (allá donde los posts aguardan antes de saltar al vacío). Se trata sobre dos logros de nuestros colegas, integrantes de Buseta de papel y sobre todo amigos, Solange Rodríguez Pappe y José Nuñez del Arco De la Cuadra.

Solange Rodríguez (autora de los cuentarios Tinta Sangre, Dracofilia y El Lugar de las Apariciones) ganó a fines de julio en España el concurso de microrrelatos Yomujer.com entre cientos de escritos de toda Hispanoamérica, con Instantánea borrosa de mujer con luna. En su blog personal y en la página del concurso podremos leer y conocer más detalles de esta participación y del microcuento. Ah, España, España, tierra de fértiles e innumerables concursos, como bien lo retratara el hoy "canónico" cuento Sensini del gran Roberto Bolaño. ¡Enbuenahora Sol, si llueve que no escampe!

Por otro lado, José, narrador y fotógrafo, logró quedar -entre una gran mayoría de participantes norteamericanos- finalista del concurso del sitio web Picture.com por su fotografía "After the Bomb", con cual será publicado en la antología fotográfica Endless Journeys en otoño del 2007 en Estados Unidos. No contento con eso, el voyeurístico destino quiso que la revista holandesa Koinos le publicara unas fotografías de su portafolio, aquí mostramos dos de ellas.


lunes, agosto 13, 2007

Poesía y música para volar

Por Andrés Emilio León Rodríguez

Hace más de un año, los buseteros tuvimos la idea de mezclar poesía con música para un evento en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil 2006 -Expolibro-.

Un día nos reunimos en mi oficina y fueron pasando, uno a uno, cada pasajero para vociferar sus letras. Casi al terminar, recibí una llamada de Carolina Patiño, diciendome que iba a llegar tarde y bueno... finalmente llegó. Se puso cómoda, relajó el cuello y comenzó a untar 2 poemas en el micrófono. Hicimos una repitición y grabamos unos detalles con gemidos y susurros.

El resultado de esa grabación, lo comparto con todos quienes gustan de la poesía. Es para mi, la mejor forma de potenciar la eternidad a través del arte.

Un abrazo.





*Favor dar un clic en el ícono de "play". En el caso de no escuchar nada, puede ser que necesites la última versión del Adobe Flash Player. Bájala en esta dirección.

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Este track de 1 minuto, 17 segundos, integra los 19 minutos de "Viaje Colectivo", en donde Carolina sumó 2 poemas: "Habitación en llamas" y "Atrapada en las costillas de Adán". "La Banda de Dandabass" aportó con su canción "En tu inbox", la que fue editada para la mezcla final.
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Lo que escuchas...

Se persiguen las pieles erectas
por la habitación en llamas:

cuando tus
colmillos
ritmos
falos

Desmitificas el sesenta y nueve
por las sábanas:

cuando me
sacudes
desgajas
violas

Polémico el amor expresado así
pero real, real, real…

(Me olvidé del título)

Mientras el doctor Dios
usaba su mágica anestesia
y abría tu ser
yo arrancaba de ti
mi ingrediente principal

Caminé desnuda en el paraíso
por primera vez
sin compañía de mi cadáver

Adán que solo existía
para provocar a mis ojos
desde que el gran maestro
lo dio de alta,
gritó fuerte
y escuchando las órdenes:

Olvidamos todo
y sin vergüenza…
fuimos una sola carne.

domingo, agosto 12, 2007

En una mano: cinco jóvenes poetas chilenos

Por Augusto Rodríguez

Chile siempre ha sido un país de grandes poetas. Creo que los mejores poetas de este lado del mundo, sin duda, están en el país del Sur. Nombres sobran: Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Nicanor Parra, Jorge Teillier, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Gonzalo Millán, Oscar Hahn, Raúl Zurita, Claudio Bertoni, Rodrigo Lira, etc.; aquí una breve muestra del talento y la obra de cinco destacados jóvenes poetas chilenos: Javier Bello con una poesía desencadenada, profunda y abrumadora. Julio Espinoza Guerra (entrevistado en este blog) con textos fragmentados y punzantes que van directo a la vena. Héctor Hernández Montecinos con una obra madura y diversa que dialoga con la propia historia chilena. Paula Ilabaca Núñez con una poesía llena de humor, ternura y agresividad. Y para finalizar tenemos al más joven del grupo, Camilo Herrera, con una obra poética-matemática llena de creatividad, ironía y sardonismo.


Javier Bello (Concepción, Chile, 1972) Licenciado en Humanidades con Mención en Lengua y Literatura Hispánica, Universidad de Chile. Egresado de Doctorado en Literatura Española Moderna y Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid. Obtuvo la beca para la Creación Poética Joven de la Fundación "Pablo Neruda", 1992. Primer Premio de Poesía compartido en los "Juegos Florales Gabriela Mistral", 1994, por el poemario La rosa del mundo. Entre sus publicaciones, los poemarios: La noche venenosa (1997), La huella del olvido (1989), Las jaulas, (Madrid, Visor, 1998; Jaula sin mí, Huelva, Diputación Provincial de Huelva, Hojas de Zenobia 19-20; El fulgor del vacío (2002) que reúne La rosa del mundo, Las jaulas y el entonces inédito Los pobladores del entresueño. Premio "Juan Ramón Jiménez" de poesía 2006, por su obra poética Letrero de Albergue.


yo era un equívoco letrero de albergue
-Rimbaud

Detrás del pensamiento hay un palo quebrado. Un palo que arrastró la corriente hasta los pies de la cama. Los vidrios son retratos donde los muertos preguntan por sus manos. Detrás de los espejos hay otra plantación erizada. Hilos de fuego que pulsan las muchachas en coma. Un túnel lleno de semanas. Un túnel quiere decir túnel. Lo que quiere decir cáncer. Invernadero y sed. Bolsa marsupial. Leche de oído. El hígado habla en las esquinas. Un vino lleno de números. Un saco de hojas secas detrás de la mirada. Una bolsa de té. Un ataúd repleto de ramas. Debajo de la edad están los años muertos. Debajo de la luz los prismas resucitados. Un niño carga un puente que carga a otro niño que no carga nada. El vacío es una enfermedad a la sangre. Decanta como el óxido en las redes de pesca. En todos los armarios hay espectros. En los cajones manos desconsoladas. Las paredes las ha rayado nadie. El otoño tiene muchos nombres. Detrás del pensamiento yo sé quien es nadie.



*°*°*

Cómo será la mano que en los laboratorios reparte el peso de la muerte. Cómo será la mano que de día se escribe y de noche se borra. Un ataúd de plata donde cabe el maquillaje para desesperados. La mariposa del faro tiene hambre. El traje debe entrar a escena. Hay ruido en los nidos. Un pez que desemboca. Por los caminos botones de caballo dejan un caballo completo. Distribuyen el peso de una sombra que avanza. Los viajes tienen orejeras. Un viaje debe durar toda la noche. La caja de ajedrez con su crimen vacío. El transistor de niebla del hospital en llamas. Espejismo sin nombre. Alta perdiz del triángulo descalzo. La oficina desnuda. La central de operaciones de la seda. Silla parlante. Dialecto de cintura. Le puse nombre de morir al caballo.

*°*°*
El excesivo equipaje no deja caminar a la sombra. El vagabundo visita la provincia otoñal, el silabario de tiza de las cantinas donde aprenden a leer los fantasmas. La sombra, por supuesto, es esta voz. Por supuesto, esta mano que esconde un alfiler de gancho en el bolsillo de un muchacho dormido. Un muchacho desnudo sobre la pelusa fértil del bosque. Llueve debajo de las mantas. Llueve una lluvia interminable. La sombra cuenta los días con los dedos. Un bote colorado cruza un río verde. La sombra se embarca, orina en la vertiente helada. Hace sombra, humo hace. Humo contra el tamiz de la luz. Así el día se abre, se corona de agua. De cadáver y viñedo de mar se fecunda la noche. Canta la voz su hueco sin voz. Los insectos se alían contra el miedo. Cruje el grillo de los espinos rojos. La luna hace lo que puede en abril. Le lima las uñas a los perros. La nariz se mece entre las ramas. Aletea como pez en la arena. Todo podría continuar así. La sombra me toma de la mano. Me lleva a un jardín con miedo. A un parque con estatuas vendadas. Dónde iremos mi poema y yo. La sombra sabe de qué hablo, del fuego que salta entre los álamos. La voz flota en el lago de caucho. Se escucha en los pozos sellados. Qué dice el caminante que visitó los puertos. Qué oyó de la boca del mar y sus milicianos húmedos. Lo que oyó apoyado en sus hondas rodillas, con la lengua en los odres. Lo que anduvo, lo que amó, el agua que dejó correr. Todas las cosas. La aldea y sus ciervos helados. El río con su pata de alma de molino viejo. La estrechez de la sombra. La más delgada voz. En fin, la voz.

*°*°*

dónde está la oreja noche. dónde está la noche oír y no temer. para qué tiene oreja la noche. oír qué. queda batalla. los collares exaltan un ave del montón y ese pájaro sufre. sufre su cáñamo azul. su madera de lince. su páramo. su puerta. quien se marcha no deja decir. su minuto no dice. oigo el pie del ladrón. qué se lleva pequeño asustado. pequeño quemado. lo lleva al sol. al mar. lo lleva al precipicio. un liquen santo. un manojo húmedo que da de comer. lámpara da de comer. artefacto de espuma y demonio no dice. para qué va a decir el pulmón. lo llena de rizos. lo riza su madre. yo llegaré hasta aquí. dormido seré el ilegible. cargo piedras de río. oreja de piedra. tuve sed y permiso de la sed. tuve sed y dominio. no la garganta. me sigue por la cuesta. algo me va diciendo. vi los pobres muertos. lejos de lavativa y vecindad. lejos de nadie. la cajita feroz. un párpado nupcial. otro de lepra. la noche se degüella de pie. cascabeles. circo de pus. muebles con tetas. a dónde va la oreja. la dejo de alguacil. la alejo entre sus pasos. como gran alacrán. como anzuelo que como. mi ojo sin ciudad. mi pez sin candelabro. oír y no temer. llevo la cuenta

*°*°*

la escritura que abre la boca qué preguntas le hace al incendio que se come las uñas tras el vendaval. o bien el río suena como piedra colgada y la arena en el pie mete ruido hasta despertar a los perros. vidrio que pestañea tras los pulmones vacíos del edificio de dios. quién es, boca sin nadie, el libro al que debes ceder todas tus cosas. la lengua tartamuda que viene a hablar a solas con el depredador de los hoteles de paso. allí, sobre la nieve, no puede amanecer el que canta. el faro pedagogo ilumina las tetas proscritas de su hermano. el mar de palestina donde el oro no sabe qué ponerse en los dedos. el rostro que me pongo como la inmensidad de blancos límites, como sombrero domado en el hombro tan difícil. lejos se oye el paso del gusano, viene a comerse el pan de los pies pasado mañana. la escritura que se abre en canal se compara con toda la noche que se pasa de largo. el peso de la luz, la prosa como media mentira donde duermen los pájaros en llamas. el padre paranoia, su falo contra el sol. voz de hombre y de tractor, de mujer y pantano



Julio Espinoza Guerra
(Santiago, Chile, 1974). Poeta y narrador, ha publicado los libros “Cuando la rosa aún no existía” (1996), “La soledad del encuentro” (1999), “Las metamorfosis de un animal sin paraíso” (Premio de Poesía “Villa de Leganés”, España, Editorial LF, 2004), “Antología: la poesía chilena del siglo XX” (Visor Editores, 2005) y “El día que fue ayer” (2006, novela). Además ha obtenido las becas de la Fundación Pablo Neruda (Santiago, 1998) y de creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile (Santiago, 2000). En la actualidad dicta diversos talleres de poesía y creación literaria para la Escuela de Escritores de Madrid y dirige la revista gratuita de poesía “Heterogénea”. Su nuevo libro de poemas: “NN”, donde lleva a cabo una reflexión sobre la relación entre palabra y realidad, acaba de ser galardonado con el IX Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz y será publicado en México. Desde el año 2001 reside en España.

I

Cachorros de chacal
aun antes de poder ver
con una gasa opaca pegada al iris
masticamos inseguros
las primeras palabras
pero el sabor de la tinta
derramada en nuestro hocico
que cubre de un barniz oleaginoso nuestra lengua
pronto
nos entusiasma
y más ciegos que antes
corremos tras las presas
para morderlas en la yugular.

II

En un extraño proceso de metamorfosis
la lengua nos momifica
llenándonos la boca de algodón

Taxidermistas de nosotros mismos
nuestros ojos son las presas
alfileres
las palabras.


III

No recordamos esos objetos
Han perdido el nombre
Son extraños animales extintos
que no tienen selva donde moverse

Sin que lo notáramos
fueron desangrándose
tras las rejas que les construimos

Y ahora
para decirlos
nombramos la nada

Limpia las cosas del desván.
Deja esa cosa ahí.

Increíble capacidad exterminadora

Terrible náusea la de caminar
en medio de tanta cosa muerta

Tremenda sorpresa la de descubrir
toda una realidad
pudriéndose en los armarios.


IX


Te acercas a la caja
con tremenda devoción
a sus insectos

Los miras e inspeccionas
sin atreverte a librarlos
de sus alfileres

Pero cuando nadie te ve
a la hora de la siesta
por fin te decides

Levantas el cristal
y te das cuenta
de que tanta muerte
también cabe en una página

Para quitarles el polvo
soplas sobre sus caparazones

Sin querer
se tocan sus membranas
se funden sus barrigas
y otro animal
inclasificado
deja su rastro en el poema.


X


No hay suficientes páginas
para calmar el ruego de los insectos
que día tras día
encuentro arrodillados en mi lengua
ni tantos alfileres
para mutilar la mirada de las moscas
en mis ojos

Tú lo sabes
aquí dentro
en la mitad de mi garganta
nace la palabra río
y la palabra tiempo

Y no hay enjambre ni herida
que puedan detener su zumbido.




Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979) Lic. en Literatura. Doctor en Filosofía mención Teoría del Arte. Ha escrito en poesía No! (2001), Este libro se llama como el que yo una vez escribí (2002), El barro lírico de los mundos interiores más oscuros que la luz (2003) y Coma y que cierra la serie llamada Las categorías visuales de la gloria trágica. También ha participado en los libros colectivos Objeto/Reflejo (Balmaceda 1215 Ediciones, 2000), que recibió el Premio Mustakis a Jóvenes Talentos 1999, y Desencanto Personal: Reescritura del Canto General de Pablo Neruda (Cuarto propio, 2004). Ha sido becario del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, de la Fundación Pablo Neruda y de la Fundación Andes. Algunos de sus textos han sido traducidos al alemán, inglés, catalán y vasco. Su obra aparece en varias antologías y revistas de Latinoamérica.


YAZGO


Chile es el nombre de mi padre
Piensa en él
¿qué ves?
¿me ves a mí?
¿te ves tú?
Piensa en tu lengua que es también mi lengua
muérdela
está llena de horrores ortográficos
está llena de precipicios y cuerpos
sagrados y heridos
anoche te oí decir que hoy seríamos un sueño
así lo oí
así será


LIBRO DESIERTO

El Desierto de la Ceniza son millones de libros que han sido quemados por el Sol Negro Cuando los ojos iluminan y encienden es el Fuego Paralelo el que convierte los árboles árboles árboles en una blanca tierra sembrada con olvidos y recuerdos sabiendo que tanto el recuerdo y el olvido son una misma flor con la que sacian la sed los que no saben la diferencia entre un ojo y una mano y que se convertirán en la misma ceniza que guarda este lugar desde la noche de la invención de la escritura Este es el Desierto de la Ceniza habitado por nadie pero lleno de toda la literatura Digo esto y escucho un susurro de algo que ya había imaginado Una mujer luminosa y gigante se nos aparece “Mi nombre es Santa Rosa de los Vientos del Norte y en mis manos están los siete vientos que matan y resucitan” Nos acercamos a ella y entre sus dedos sólo veíamos unas serpientes púrpuras que se enroscaban como si fueran de fuego y hélice Mi niño dio un paso atrás y cayó “No temas -le dije- es sólo viento” y una de esas bichas se le voló a la mujer y cuando estaba sobre nuestras cabezas comenzó a devorar el aire con una quijada más grande que el mismo cielo y el sol y las nubes fueron despedazadas en sus fauces y sólo quedaron miles de pedacitos desperdigados allá arriba que se veían como amatistas de cobre esmeraldas de plata y perlas de hierro Luego se devolvió el animal hacia nosotros y nos apretó en su boca para llevarnos a la Luna desde donde la Tierra es un caserío y la gravedad una canción de cuna para dejar que los ojos caigan


AGUA UNIVERSAL


Seguimos esa fresca agua que nos llevó a la más alta de esas montañas pero estaba cubierta de ángeles que lloraban dormidos “¿Qué están soñando?” me preguntó mi niño mientras él también lloraba “Recuerdan las millones de flores que habían y que fueron arrancadas Recuerdan a la más hermosa de todas Recuerdan a la flor de boca de dragón que anunciaba infortunios e interrogantes” Uno de los ángeles se nos acercó y nos dio un trébol de siete hojas Mi niño extendió sus manos y sus palmas eran más blancas que las del ángel Sus líneas se movían como relámpagos y el trébol repentinamente dio cien mil hojas más Todos los que antes dormían abrieron sus ojos y dejó de nevar Los ángeles nos llevaron a una caverna hacia el interior de la montaña donde la luz y el calor existían como recuerdo de las primeras palabras de la humanidad Una vez dentro vimos como las piedras y los minerales se evaporaban y ese vaho era el alimento de hermosas garzas que parecían libros jamás escritos A uno de los ángeles le pedimos volver y abrió su boca y nos puso en su lengua Adentro estaba oscuro y afuera se escuchaba como las olas del mar golpeaban nuestro bote por el que llegábamos al océano al Océano Dormido


CUANDO TERMINE LA POSMODERNIDAD

Mi niño no quiso más estar allí y nos fuimos donde las aguas son reales y utópicas “Conozco ciudades elementales donde yo no tendría ningún nombre” le decía al acariciar su hermoso cabello “He respirado en casas pequeñas y estornudado en grandes ciudades” pero él me preguntó “¿de qué sirve una letra que no suena?” y entendí que toda mi vida había vivido de noche y más aún que todas mis noches estaban llenas de sueños Caminábamos sin decirnos nada pero nuestros corazones derribaban todos los árboles que los hombres habían plantado para creerse en tierra firme hasta que llegamos a una ciudad donde una vez vivió el hombre de agua Estaba llena de impulsos y comerciantes y entre cada casa había tantos pasos como para alejarse dándose la espalda sin volver a mirar jamás el calendario Unas mujeres tejían algodones y lanas de hidrógeno Otras hacían juguetes con oxígeno y nitrógeno La ciudad era hermosa y en medio había un río que arrastraba radios tristes computadores desolados teléfonos deprimidos Ese río tenía un nombre y ese nombre tenía el inicio y el final de una época Esta es la primera vez que el libro y quien lo lee son uno y mismo Arrojados en una soledad que es más grande que todos los habitantes del mundo Una soledad llena de aire muerto que se mete por la nariz como una mano cadavérica con un reloj de arena quebrado por la mitad


MI HIJO MI PADRE MI HERMANO

Pero el cielo se llenó de luces y el polvo cósmico brillaba como si estuviera hecho de sueños Entonces me saqué toda la ropa porque sólo un hombre desnudo puede tener la cabeza llena de cosas y no sentir vergüenza La noche cerraba mis ojos de puro placer y yo sentía que mis signos estaban regidos por todas las estrellas del universo Pensé en mi amor tan lejos de aquí y pensé que también sus signos estaban regidos por todas las estrellas del universo Algo me dice que esta noche es única porque es tuya Verás que bella y triste será Lo verás con tus propios ojos y tus propios ojos exclamarán que bella y triste es la noche Entonces me doy cuenta que cada cosa nueva es también una nueva palabra El amor será un recuerdo del futuro Tuyo y mío Iluminaré la luz para vernos


Paula Ilabaca Núñez (Santiago, Chile, 1979) es Licenciada en Letras con mención en Lengua y Literaturas hispanoamericanas de la Universidad Católica y Profesora de Castellano de la Universidad Católica. Publica su libro “Completa” en la Editorial del Contrabando del bando en contra, en el año 2003. El movimiento de sus poemas en diversas revistas literarias y antologías como “Círculo infinito” de Editorial Al margen, en el año 2002 o “Cantares, nuevas voces de la poesía chilena”, Editorial LOM en el año 2004, permite que su trabajo se conozca entre los jóvenes poetas de su generación. En el año 2006 recibe la Beca de Creación Literaria entregada por el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, la que le permite publicar en Editorial Mantra su libro “la ciudad lucía” en conjunto con su disco homónimo.

lucía canta

“She makes me wanna die”
-Tricky.

bésalo por mí mamá
cuando se duerma
para que no tenga más pesadillas no
para que tenga un poco más de
compasión
bésalo en la boca mamá
cuando se duerma para que le saques mi corazón
de entre sus dientes
para que se lo saques
y todo quede sellado mamá
lucía di y que todo quede sellado
en la forma mamá
en esa manera que tiene de morder
incluso mientras duerme

***

por ejemplo al momento de la partida
por ejemplo al momento de querer proteger
me por ejemplo cuando escucho su respiración
bésalo por mí mamá mientras yo escucho
que hay una turba esperando por su contorno mamá
una turba
que no deja de chillar qué es un ángel? qué es un ángel marrón?

***

al momento de ceder mamá al
momento de apretar
cuando bate las alas escupe
y me llena la cara de barro
cuando bate las alas y no puedo respirar
o como cuando se queda
en un rincón de la ciudad
y hostiga
por ejemplo mamá esa es su nueva forma de
joder
lucía dice se queda en un rincón
con los ojos cerrados y dice mientras duermes
y dice se supone que esta noche no debes
dormir
mi niña mi
pedacito carmesí
se supone que esta noche no debes
siquiera pensar en poder dormir
porque mientras yo pateo y jodo en el barro
la ciudad no
la ciudad no descansa no
la ciudad solo debe padecer
lucía di
la ciudad solo debe padecer

***

(recuérdame como si fuera la última gota que cayó
sobre tu hombro
recuérdame como cuando la sangre y el barro
no me dejaban respirar
recuérdame como esa arista desnuda de la ciénaga
ángel ángel
recuérdame como cuando rezaba para poder acabar
junto a ti
se apagan los rezos
se apagan las luces de la ciudad se apagan
se apagan los violentos
las violentas heces que sacaste de mí
se apagan los llamados el sonido de tus alas se apagan
se apagan ya no sé más de mí
ángel ángel
ya no sé más de mí)

***

me merezco la cara llena de barro?
lucía se pregunta en la manía de su comisura en esa manera que tiene de
me lo merezco me lo merezco
el corazón que chorrea tanto barro mamá me lo merezco?
me lo he lavado me
lo he sacado sin compasión
por las noches mamá cuando nadie ve
cuando se supone que debo dormir
cuando el ángel me mira desde el barro
cuando el ángel se me acerca volando
yo no sé mamá yo no sé
cómo vuela con el barro pegado a las alas
yo no sé cómo
se puede volar
pero se acerca mira cómo se acerca
bésalo por mí mamá
cuando lo veas dormir
antes de que vuele mientras duerme
y sácale mi corazón de entre los dientes
para lavarlo
para sacarle el barro que chorrea
hasta que mi pobre corazón me diga que no
lucía dice
hasta que me quede limpio
me merezco todo este barro mamá en mi
me merezco todo este barro en mi corazón?


Camilo Herrera (Santiago, Chile, 1986) Estudiante de 3º año en Ingeniería Civil en la Universidad Católica de Chile. Ha participado en varios talleres como “Oh, Poesía” de la poeta Teresa Calderón, Taller a Ojo Desnudo de Kurt Folch, Panorama de Poesía Femenina Chilena de Paz Molina y el Taller en Ruinas de Héctor Hernández Montecinos. Recibió el Premio Creación Literaria Joven Roberto Bolaño categoría poesía (2006) del Consejo Nacional del Cultura. Participa como editor en la revista matemapoética “Meiosis”. Entre sus obras, aún inéditas, se encuentran “Janine la Sensacional”, “Houston 5000” y “Rocco”.


BASTARÍAN COMO TRES DÍAS PARA RECUPERAR LA CABEZA


Y yo tan solo. Salvaje y letrado comiéndome las uñas como en un exacto entrópico. Me imagino eran sólo supersticiones mías, pero equivocaba. Tú: con el único sostén blanco y el agua tendida. Me dijiste alguna vez que te quisiera. Ebria. Debe ser muy rico acostarse contigo, ni pensé: Bastaría despertar en la mañana para saber que la cabeza había sido extraviada y donde daban a parar esas lágrimas, quién sabe en que lozas sucias se están enjuagando ahora.


EN NUESTRO MUNDO CABÍAN DOS: FABULOSOS O CALAVERAS

Nos llenamos la cabeza de malos pensamientos y tablas de ouija. Queríamos charlar con los poetas que se asesinan solos poetas valientísimos, calientes de la sangre y el vapor. Solíamos tomarnos de las orejas, uno frente al otro hasta convencernos que éramos golosos o por lo menos insaciables. Cada uno saliendo de su colegio nacional-socialista en el mejor sentido de la palabra y por qué no, mirando la pasta y la base con otros ojos: siempre coqueteando. Pero, habría que decirlo, siempre unos amigos del barrio eso sí: muy dignos, derechos y así hasta el olvido. En estas condiciones procedimos a intimarnos, chocamos uno contra el otro en la peor oscuridad, pinchando como niños o como baldes sin un rastro de sentido común. De frentes rapadas y vueltas peligrosas que jamás, pero jamás nos tomamos la molestia de detenernos a mirar. Cadaveras, he aquí un consejo gratis: sólo la verdad sale de nuestras jetas hediondas y les digo: No importa cuántas torres gemelas construyan en su honor nosotros seguiremos derribándolas.

Mi nombre es Chile, soy analfabeto de corazón.


TODO COMENZÓ CON UNA ENORME PILA DE MUERTOS

Bernarda O’Higgins, con 8 meses de embarazo, se está preparando para darle la bienvenida a su bebé mientras come puños de arena todos los días.

Tiene 17 años de edad y afortunadamente vive cerca de la playa en la pequeña isla de Loma, XII y única región. Bernarda se encuentra esperando un hijo y dice que curiosamente descubrió su extraño gusto el mismo día que fue concebido, a pocos metros de su casa y en aquella misma playa. Estaba sacando la arena de sus zapatos, cuando probó un puñado y no pudo resistirse al sabor. Llenó su bolso y se lo llevó a su casa para comérsela como si fuesen porotos. Bernarda hirvió la arena para desinfectarla y ahora se sirve una taza esterilizada diaria para satisfacer sus ansias. Un destacado ginecólogo comenta “yo sabía de mujeres que comían fósforos o carbón, pero nunca arena”. Bernarda ya había tenido antojos extraños con anterioridad. Antes de estar embarazada de Chile solía masticar elásticos.

“Es cierto que ha muerto, pero no me resigno a perderlo”, exclama


HASTA QUE LA MUERTE NO NOS PUEDA SEPARAR

Un cariñoso novio se acaba de meter en un problema fenomenal por amar tanto a su novio. Sus vecinos se enteraron de que ¡lo tenía metido en el congelador!

Los vecinos de la isla de Loma, quieren que las autoridades obliguen a Chile O’Higgins O’Higgins de 55 años de edad, a enterrar a su difunto novio, de 21, en el cementerio de la localidad; sin embargo, Chile comenta que pase lo que pase, él lo seguirá conservando en el congelador instalado dentro de su casa.

Los tórtolos se conocieron cuando el joven ya estaba muerto. Chile todavía recuerda el momento en que se paseaba por la playa que queda justo a metros de su casa, cuando sintió una fuerza (que él explica como un “llamado ultradivino”) que le hizo escarbar en la arena. Así fue como encontró el cuerpo del difunto enamorado. “Fue amor a primera vista” comentó Chile en su declaración a la policía. “No me puedo imaginar qué pasaría si dejo de ver su lindo rostro. Él permanecerá en el congelador hasta el día en que yo me muera. Después de eso, ya no me importa dónde descansen sus restos, porque nos reuniremos en el cielo”.

Según la policía, Chile también habría construido un altar al lado del refrigerador donde deposita flores de eucalipto todos los días.

“En la mañana siempre le llevo flores y charlo con él; por la tarde verifico la temperatura para asegurarme de que el refrigerador está trabajando correctamente. En nuestros aniversarios y cumpleaños, abro la puerta del refrigerador para ver su lindo rostro. Si no pudiese verlo de vez en cuando, creo que me volvería loco”.

Pero no todo es tristeza y nostalgia para los O’Higgins O’Higgins: Chile acaba de anunciar que la pareja planea casarse a fines de este año ¡y toda la isla está invitada!


LO ESCRITO EN LA ARENA ES BORRADO POR EL MAR

a) La arena es un hoyo en la playa b) Increíbles peces que trepan por los árboles c) Vida & muerte de Pancho Villa a) Ofrecen partes de su cuerpo a cambio de trabajos estables v) La fatalidad persigue a Superman a) Después de un accidente automovilístico acabó escribiendo al revés r) Embaraza mujeres con el poder de la mente a) Tiene los pelos de las axilas más largos del mundo s) Aeromoza tenía 3 maridos: uno en Londres, uno en Roma y el otro en Nueva York h) Se prendió fuego porque golearon a su equipo u) Apostó su reino contra 3 guajalotes e) Mujeres violadas por extraterrestres s) Es astronauta y todo lo hace con los pies o) John Merrick es un supermodelo al lado de mi marido h) Se salvó de la muerte en dos ocasiones y el mismo día u) Fingió su muerte y fue descubierto por su esposa 15 años después e) Embalsamó a su padre sin saberlo s) Mujeres chinas condenadas a ocho semanas en la picota por chismosas o) Hace millones de millones de años atrás existió en la Tierra una comunidad autótrofa conocida como Los Magníficos s) Niña sin piernas avanza por la vida a pasos agigantados t) La gente ya puede enterrar a su mascota como un ser humano u) Las últimas modas en chocolate v) Nunca se acuestan, ni para morir w) Lo nuevo de hoy es acampar colgado de los árboles x) Los venados matan más gente que los mismos tiburones y) La misteriosa mano que derribó al Titanic z) Chile tiene un hoyo en el corazón:

miércoles, agosto 08, 2007

domingo, agosto 05, 2007

El libro que honra a un entrañable amigo: Erwin Buendía S.

Hoy hace un año mencionamos en este blog la partida de Erwin Buendía Silva, catedrático, investigador, ensayista y gran aficionado a la literatura, en especial al género de la ciencia ficción. Parece mentira que haya pasado ya un año que no está con nosotros. Seguimos recordándolo con mucho aprecio y cariño, ya que para algunos de los que conformamos Buseta de papel, no solo fue nuestro amigo sino uno de los mejores maestros que hemos tenido.

El lanzamiento del libro "Erwin José Buendía S. o una conversación interrumpida" se realizó este viernes 3 en la Universidad Casa Grande. Un acto muy emotivo al que asistieron amigos, familiares, ex alumnos, autoridades educativas y destacados políticos.
La crítica literaria Cecilia Ansaldo, autora de este libro, rememora al pupilo a quien vio crecer hasta convertirse en reiteradas ocasiones compañero de muchos proyectos educativos. En el libro puede apreciarse una gran cantidad de fotos donde vemos a nuestro protagonista como incansable viajero (desde Chile, Colombia, hasta Italia, España), como amigo (en una de las fotos aparece con el escritor Leonardo Valencia en una aventura que ambos emprendieron a las Líneas de Nazca en Perú), etc. Además de un interesante anexo donde pueden leerse algunos ensayos en los que opinó con agudeza e ingenio sobre temas tan disímiles como la polémica relación entre Batman y Robin, el verdadero origen de la Navidad, el escándalo de la adaptación radial de 'La Guerra de los Mundos' en Quito en los años 40, las grandes falacias históricas sobre nuestro país, entre otros.

Concluimos este pequeño homenaje con una cita de Borges, que aparece en uno de los epígrafes del libro: La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.