martes, febrero 27, 2007

Ríete, animal

Por Miguel Antonio Chávez

Para Gaby y su sonrisa que cura las amarguras que
Patch Addams no me pudo tratar

Veo un episodio de Tarzán en el canal Retro e inmediatamente Chita y sus saltos, aplausos y risas se roban la pantalla. Sea o no que hayamos descendido de Chita, ella seguirá riendo (dependiendo de las veces que la saquen al aire) y sus ancestros habrán reído mucho antes de que un puñado de artistas anónimos del paleolítico decidieran montar una exhibición en las cuevas de Altamira.

Mi madre adora a los chimpancés. Se muere por tener uno. Pero también se muere por esas lámparas de techo, conocidas como arañas, que según ha visto en el cable, decoran los más fastuosos teatros de ópera como el Colón de Buenos Aires o el Amazonas de Manaos. Ergo si tuviéramos un chimpancé agarrándose de la araña, ella chillaría peor que María Callas o Monserrat Caballé. Para evitar dispararle al mico o a la araña, le he dicho diplomáticamente que prescindamos de ambos.

Pero ojo, los de esta especie no solo son humoristas de circo. Han servido de inspiración para historias de acción y drama como la saga de El Planeta de los Simios, una alegoría que cuestiona de manera contundente la hegemonía de nosotros, los homínidos. (Pero aclaro: no me gustó para nada la versión de Tim Burton, por más que lo admire como director de otros filmes, redujo esta historia a una guerra gratuita, a un lindo cascarón -el vestuario y maquillaje- pero sin yema. Además, Cira -la chimpancé esposa de Cornelius- tiene un perverso parecido con Michael Jackson). Una vez viendo un making of, de la versión original de 1968, basado en el libro de Pierre Boulle, puede entender el enorme reto del director para crear personajes simiescos realistas sin que estos provoquen una hilaridad en los espectadores que distraiga su atención de la historia principal, que de por sí no era de humor.

¿Por qué tenemos que reírnos en las fotos? No lo sé, pero me río de que no he conocido un solo cristiano que esté a gusto con su foto en la Cédula de Identidad.

¿Por qué nos reímos de la desgracia del otro? Tampoco lo sé. Pero si un bebé es capaz de reírse cuando le pega una cachetadita a su mamá, elucubraría que es su mejor forma de vengar el haber sido exiliado de las comodidades de su burbuja amniótica.

¿Por qué la pacatería de nuestra “intelectualidad” suele denostar o pasar por alto el humor como una fuente de riqueza estética? Habría que comenzar revisando grandes obras satíricas como Capítulos que se le olvidaron a Cervantes de Juan Montalvo para darnos cuenta de este pecado histórico de omisión(*). ¿O se olvidaron que el Ingenioso Hidalgo es el manifiesto por excelencia en contra de esa actitud censuradora? El escritor colombiano Fernando Vallejo escribió al respecto una joyita de reflexión: “Al lado de don Quijote, Hamlet y compañía no llegan ni a la sombra de una sombra. Cierro los ojos y veo a don Quijote con su lanza, su adarga y su baciyelmo. Los vuelvo a cerrar para ver a Hamlet y no lo veo. ¿Cómo será el príncipe de Dinamarca? No sé. Presto entonces atención y oigo a don Quijote: (...)"Sois un grandísimo bellaco, y vos sois el vacío y el menguado, que yo estoy más lleno que jamás lo estuvo la muy hideputa puta que os parió". ¡Eso es hablar, eso es existir, eso es ser! ¡Ay, "to be or not to be, that is the question"! ¡Qué frasecita más maricona!”, sentencia Vallejo.

***
Mientras tanto, una tarde gris de 1327 en la abadía-baticueva de fray Jorge de Burgos, el bibliotecario ciego (¡pobre Borges!) de El nombre de la rosa lucha por eliminar todo testimonio viviente de la existencia del antiguo tratado de Aristóteles sobre la risa, aduciendo que en ningún lugar de las Escrituras se menciona que Cristo rió y que "la risa sacude el cuerpo, deforma los rasgos de la cara, hace que el hombre parezca un mono". A lo que el gran Sean Connery, otrora seductor de mujeres con su acento escocés endémico y ahora vistiendo los hábitos franciscanos de William de Baskerville, refuta: tampoco dice que Jesús nunca lo hizo... Pero de nada le sirvió ser el agente 007 o el papá de Indiana Jones: dicho tratado aristotélico igual marchó.

Ay, Umbertito, si tus pares se rieran como tú...


Subestimamos terriblemente el poder de la risa, aquella pulsión tan primitiva y tan necesaria para remover las placas tectónicas de nuestra cara endurecida.

¿Por qué no entender los diversos grados del humor, desde la sátira a la ironía, como constructores de verdad, como una forma de reinventar y encarar el mundo de manera distinta? Aristófanes, Monterroso y Woody Allen la tenían muy clara: el humor no es un mero recurso estilístico, es una actitud… La actitud, pequeño saltamones, la actitud.

“El que hace reír a sus compañeros merece el Paraíso”, asegura el profeta Mahoma en el Corán. Ojalá me toque mi terruñito junto a Gaby acompañándome en mi senilidad cósmica y mi anhelado monito, moviéndose al son de una cajita musical. La eternidad durará lo que dure la cuerda.

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(*) No en vano Ernesto Sábato había reflexionado a fines de los sesenta que se extrañaba de que, además del indigenismo, no advirtiera rasgos lúdicos en nuestra literatura, como sí los había en la de su país y en otros del continente. Pero como dice el dicho, el que no hace goles los ve hacer, cito al respecto un fragmento de una novela contemporánea Los Impostores, del colombiano Santiago Gamboa: “Como tal vez ya sabes se nos viene encima la semana de estudios sobre Jorge Icaza, y a sabiendas de que, en principio, está algo lejos de tu tema, me pregunto si no podremos rastrear la influencia de algún romance medieval, transterrado a América, en El chulla Romero y Flores, o cualquier otra cojudez de ese tipo. Si se te ocurre algo hermanito, avisame y te pongo en la lista. Saludos, Prof. Nelson Chouchén Otálora"

viernes, febrero 23, 2007

El pionero del cine ecuatoriano

Por Jorge Osinaga

Natural es en este país olvidar a quienes se han destacado en el campo de las artes, por lo que se afianza esa frase que dice que el mundo ha sido siempre ingrato con los artistas. Recientemente, nuestro país, después de 82 años, le otorga un merecido reconocimiento al personaje que fue el fundador de la cinematografía nacional. Se trata de Augusto San Miguel, dramaturgo y actor, quien fue el primer director, productor, actor y guionista cinematográfico del Ecuador.

El profesor Hugo Delgado Cepeda -periodista, investigador, documentalista y una de las personas que pueden considerarse como la memoria viva de Guayaquil- ha sido el principal propulsor de que el legado de Augusto San Miguel no quede en el olvido. Desde hace varios años, Delgado Cepeda ha escrito diversos artículos en los que recogió la empresa de San Miguel. Él fue quien propuso que se instituyera el 7 de agosto como el Día del Cine Ecuatoriano.

El 25 de mayo de 2006, el actual Ministro de Educación, el escritor Raúl Vallejo, creó el premio cultural Augusto San Miguel con el fin de reconocer los mejores trabajos cinematográficos realizados en nuestro país y el 17 de octubre de ese mismo año, mediante Acuerdo No. 507, Vallejo declara el 7 de agosto como Día del Cine Ecuatoriano. El primer premio Augusto San Miguel fue otorgado a Víctor Arregui por su filme titulado Cuando me toque a mí.

Augusto San Miguel: un niño rico que soñaba con las tablas

Augusto San Miguel nació en Guayaquil en 1906 y murió muy joven en esta misma ciudad en 1937. Según el historiador de cine Jorge Luis Serrano, en un artículo publicado en Revista Anaconda (número 1, diciembre de 2005), se sabe que San Miguel colaboró para revistas y periódicos nacionales y extranjeros de esa época. A decir de Serrano y Delgado Cepeda, San Miguel fue un gran bohemio y su obra se perdió en algún punto entre sus viajes y aventuras. Ambos coinciden en que usó la herencia paterna para hacer la primera película de ficción ecuatoriana.


Una rara foto de San Miguel proporcionada por Hugo Delgado Cepeda.

"Su familia era propietaria de la gran hacienda de La Saiba. El padre de San Miguel, al morir, dejó una gran fortuna a su viuda y a su hijo. La madre luego viajó a Europa y la vida disipada de San Miguel hizo que él gastara mucho el dinero de su madre, pero como toda buena madre protege a su hijo, ella invirtió dinero. En esa época nadie estaba acostumbrado al cine y la proeza no tuvo la repercusión esperada", indica Delgado Cepeda.

San Miguel era un apasionado por el teatro. Comenzó en papeles pequeños y luego funda su propio grupo de teatro. Escribió diversas obras teatrales como "El último bohemio" (1930), "Sombras", "Tercel cuartel" (1936), "Yo no soy comunista", "Almas bohemias" entre otras. Sus grandes influencias eran el cine mudo francés, de Hollywood y alemán de los años 20, que pudo observar durante su estadía en Europa.

¿Por qué el 7 de agosto?

La historia es fantástica. Nos cuenta Delgado Cepeda que el 7 de agosto de 1924, en los teatros Edén y Colón, frente a donde estaban ubicados los almacenes Feraud Guzmán en el actual edificio Cóndor, se estrenó el primer largometraje de cine mudo con argumento en el Ecuador: "El tesoro de Atahualpa", "una historia de aventura basada en la popular leyenda sobre el paradero del oro por el que se quería pagar el rescate del emperador inca, y que se cree fue enterrado en territorios desconocidos del país, posiblemente los Llanganates", indica Delgado Cepeda.

Anuncio del estreno de "El tesoro de Atahualpa, publicado el jueves 7 de agosto de 1924 en Diario El Telégrafo.


Evelina Orellana (su nombre artístico, porque el verdadero era Evelina Macías Lopera) fue la principal actriz del filme y primera actriz del cine mudo ecuatoriano. Delgado Cepeda dice que joven aún, ya era una reconocida actriz de teatro; y San Miguel fue el primer actor y protagonista principal de este filme. También participaron Evelyn Nayaor, Anita Cortés, Julia Stanford, el holandés Arie Van den Enden como el "malo", el boxeador Manolo Vizcaíno como el "bueno", el cómico P. Chevasco, de Ancón; y F. Zaldumbide como "el indio Ramanchen".




Evelina Orellana (Evelina Macías Lopera), primera actriz del cine silente ecuatoriano.
Foto del archivo de Hugo Delgado Cepeda.


Los ensayos de simulación mímica -porque no había necesidad de parlamento o diálogo- fueron realizados en un local de pelota vasca ubicado en la esquina de la Av. Rocafuerte y Tomás Martínez, propiedad de unos españoles de apellido Solá, según Delgado Cepeda. "Mi padre vivía a dos cuadras de ahí y me contó de esto", señala. Las locaciones de filmación se realizaron en el Paseo de las Colonias -actual Malecón Simón Bolívar-, el río Guayas, la estación de trenes de Durán y algunos parajes selváticos de la Costa. El estreno de la película "fue un acontecimiento, una novedad en todo el país", dice Delgado.

¿Qué pasó con las películas?

Delgado Cepeda posee la mayor cantidad de datos de esta proeza de las artes y de las otras películas de San Miguel. El mismo año del estreno de "El tesoro de Atahualpa", en 1924, San Miguel filmó y estrenó en Quito la película muda "Se necesita una guagua" y luego, en 1925, "Un abismo y dos almas". Delgado ha planteado diversos proyectos para organizar la publicación de un libro que recoja toda la información sobre San Miguel, pero "ni el Banco Central, ni la Casa de la Cultura ni la Cinemateca Nacional, se ha interesado", comenta.

Información de San Miguel existe, pero ni siquiera han quedado las películas, un problema. Entonces, para Delgado Cepeda había la necesidad de encontrarlas. "Me reuní con Teodoro Alvarado Oleas, padre del actual director de revista Vistazo -que también era productor de cine- para hallar las filmaciones, pero no dimos pie con bola. En aquella época (los años 20) se daban grandes incendios y las películas venían con un tambor metálico que se calentaba y el celuloide se derretía, se hacía gelatina, se pegaba; por eso es que había muchos incendios en las cabinas de proyección".

En el documental "Augusto San Miguel ha muerto ayer" (2003), del cineasta quiteño Javier Izquierdo, uno de los familiares de San Miguel señalaba que si se desea empezar una búsqueda de las películas del director pionero, probablemente la clave sería el camarógrafo chileno Roberto Saa Silva, quien participó en la grabación de "El tesoro de Atahualpa" y los otros filmes y que hacía de distribuidor del filme, ya que fue él quien llevó otras copias para las proyecciones en Quito y Cuenca. Delgado Cepeda dice que el chileno podría haber vivido entre Antofagasta y Valparaíso, en Chile, y que si hay una copia podría existir allá. "Sólo habría que investigar si Saa tuvo descendientes para localizar las películas", dice Delgado.

La leyenda

Jorge Luis Serrano dice, en el artículo anteriormente citado de Revista Anaconda, que la madre de San Miguel "sola, extranjera, empobrecida y abandonada, pide al morir que la entierren con los objetos que le quedaban de su único hijo. Y allí descansa en el Cementerio General de Guayaquil hace más de cuarenta o cincuenta años".

Con permiso de Sanidad, en el año 2003 y con motivo de la filmación de "Augusto San Miguel ha muerto ayer", se solicitó abrir la tumba de la madre de San Miguel para averiguar si en ella se podría encontrar las películas olvidadas. No se halló nada. Se decidió entonces buscar en la tumba de San Miguel, pero por temor no se accedió a hacerlo.

Leyenda o no, la obra de San Miguel debe ser rescatada, esté en una tumba o fuera de las fronteras patrias. Es cuestión de decidirse a actuar.

miércoles, febrero 21, 2007

La literatura ecuatoriana en el 2006

Por Augusto Rodríguez

En el transcurso del 2006, la literatura ecuatoriana sumó muchos nuevos títulos en varios géneros, temáticas y estilo. Es difícil enumerarlos, pero destaco la novela El libro flotante de Caytran Dölphin (que se publicó en España y que Paradiso Editores editó en el Ecuador) del escritor radicado en Barcelona, Leonardo Valencia, donde aparece un Guayaquil que se inunda, que desaparece y que se borra de todos los mapas.

La novela Salvo el calvario, ganadora del Premio Nacional de Literatura Aurelio Espinosa Pólit, de la reconocida narradora Lucrecia Maldonado. El libro El eco de un tambor (entrevista a seis escritores ecuatorianos) o el libro de crónicas Los patriotas del sur, los dos de autoría del investigador, escritor y poeta Fernando Itúrburu.

También podemos mencionar la novela El retorno de las moscas de Javier Vásconez o la novela Leonor de Miguel Donoso Pareja. El libro de cuentos Cuídate de las coriolis de agosto del escritor de ciencia ficción Fernando Naranjo o el libro de microcuentos Esmog (100 grageas para morir de pie) del versátil escritor Huilo Ruales Hualca.

El ensayo El error del acierto del crítico radicado en EE.UU., Wilfrido H. Corral o el libro periodístico Contratiempo: lecturas para zombis suicidas del articulista, director y actor Santiago Roldós.

No podemos dejar de mencionar la biografía Baudelaire: juego sin triunfos del poeta Mario Campaña que se publicó en la editorial Debate, de España. El libro de cuentos Mujer de película de Valeria Muñoz, los Monólogos teatrales de Viviana Cordero, el libro de relatos Mujeres divinas de la escritora y periodista Aminta Buenaño o el libro de cuentos Bumerán de la catedrática Gilda Holst. Casi al finalizar circuló Crónicas del breve reino del escritor de ciencia ficción Santiago Páez.

Entre los más jóvenes tenemos el libro de cuentos Dibujos animados de Juan Fernando Andrade, baterista del grupo "Los pescados" y periodista manabita; y la novela corta PerroLógico del poeta y periodista David Guzmán. Ya en este mismo espacio he hablado de la poesía ecuatoriana en el 2006. Estoy seguro que se me quedan afuera alguno que otro libro valioso, pero hasta aquí llegó mi lista. Bienvenido una vez más el año 2007.

martes, febrero 20, 2007

viernes, febrero 16, 2007

Adivina quién cumple un año

A los de aquí, a los de allá, a los de todos lados y ninguno, a los lectores, a los lectores de títulos, a los maestros, a los pequeños saltamontes, a las vedettes de nuestro “Springfield” porteño, a los positivistas, a los hermenéuticos, a los pírricos, a los anónimos, a los apócrifos, a los apologéticos, a los apóstatas, a los redactores estelares de horóscopos en diarios de cuarta, a los pobres guionistas que para comer reggeatonean a Shakespeare, a los abogados especializados en literatura porque carecen de clientes, a las literatas que cambiaron a Celan por Lacan, a los europeos menos papistas que el papa (sí, Freddy, a ti), a nuestro querido busetero en su exilio (que es de él, ojo, no es nuestro), al hueón hacker literario que puso la obra de Bolaño en bandeja de plata para que la pirateemos (no llores, Herralde), a los que nos "vigilan", a los catadores profesionales que van a los lanzamientos, a los que gritan, a los que callan, a los que usan solo dos dedos para teclear, a los que no usan ninguno, a los calientes, a los fríos, a los tibios, a los apocalípticos, a los integrados, a los borgesitos, a los rococós, a los malditos (o sus imitadores, los "malitos"), al Pez que Fuma, a Caytran, al amigo cuyo poncho es un kimono flamenco, a Xavier, a la Marce, a Gaby, al Mono Relojero, a Lebebemort, a Todos los Nombres, a los posmodernos, a los pos-neo-antiposmodernos, a los cyberpunkeros, a los proveedores de internet, a los onanistas, a los que persisten, a los detractores aspirantes a amigos, a los amigos, a todos y a tantos que han hecho posible estas líneas, la vida de este blog...


...¡gracias!

lunes, febrero 12, 2007

Julio Jaramillo: el único “popstar” guayaco

Por Freddy Russo*

Julio Jaramillo nació en 1935, el mismo año que murió Carlos Gardel en Medellín. Los genes musicales los heredó de su madre Apolonia Laurido, descendiente de jamaiquinos, de la tierra de Bob Marley. Los genes de "Don Juan" los heredó de su padre Pantaleón Jaramillo (de profesión sastre, quien también hacía trabajos de marmolería), que tuvo más de 40 hijos con varias mujeres. Una desgracia temprana marcó la vida de Julio, su padre Pantaleón murió de la manera más insólita: le cayó una cruz de mármol encima de su humanidad dos días después de la muerte de su pequeña hija de cinco años, hermana de Julio y Pepe Jaramillo.

El pequeño ruiseñor creció comiendo hayacas y bolón de verde en uno los barrios céntricos de Guayaquil. Su destino fue el canto popular, en un país donde los Conservatorios aborrecen la música popular. De joven luchó contracorriente hasta lograr sus primeros pasos artísticos. Su voz fue invadiendo calles y plazas, comedores y cantinas, teatros y cines hasta llegar a la radio. Una emisora que tenía un programa para jóvenes voces nacionales -radio Cóndor-, le dio la primera oportunidad para llegar hasta el último rincón de los recintos y, de paso, pudo conocer más de cerca el flamante estudio que la emisora había montado con tecnología de la época. Después de aquella experiencia, en un arrebato de audacia, le pidió a la estrella del momento, Fresia Saavedra, cantar a dúo. Fresia, entre dudas y risas, aceptó y grabaron en 1955 el pasillo "Mi Corazón" y el yaraví "Mi Madre Querida" en el sello peruano Onix, resultando un disco de poca trascendencia.

En marzo de 1956 -cuando el “Ruiseñor” tenía tan solo 21 años- grabó "Fatalidad", un vals del compositor peruano Laureano Martínez Smart. Este disco le catapultó a la fama a nivel nacional, proclamándose la superestrella del momento, quedando la figura de Fresia Saavedra bastante opacada. Fue tan bella la interpretación de Julio Jaramillo que rebasó de largo la interpretación que meses antes había grabado Olimpo Cárdenas en la ciudad de Medellín. La versión de Jota Jota vendió 6.000 copias en una semana.

“Mister Juramento”

Mientras las emisoras de Guayaquil complacían a sus oyentes una y otra vez con el éxito del “Ruiseñor”, el cantante preparaba una nueva grabación: “Nuestro Juramento”, una canción que el compositor puertorriqueño Benito de Jesús le había dedicado a su compañera Gloria como prueba de fidelidad, de amor. Un virtuoso guitarrista ecuatoriano, Rosalino Quintero -amigo de Alfredo Gil, inventor del requinto y miembro del famoso Trío Los Panchos-, arregló aquella canción como bolero y antes de finalizar el año 56, sonó el “boom”.

Julio Jaramillo, como un hijo pródigo, regresó a su tierra luego de buscar el éxito por sus propias manos y esfuerzo en casi toda América Latina.


Julio Jaramillo se trasformó a nivel internacional en “Mister Juramento”. Irónicamente, meses antes, Olimpo Cárdenas había grabado este mismo tema sin conseguir los triunfos que J. J. estaba cosechando. Si “Fatalidad” le llevó a la fama a nivel nacional, “Nuestro Juramento” lo condujo a traspasar las fronteras internacionales. Y digo irónicamente, porque estas dos coincidencias levantaron mucha polémica en el mundo artístico. Todos se preguntaban por qué Julio Jaramillo consiguió la gloria con estos dos temas y Olimpo Cárdenas no. ¿Cuestión de suerte? No creo. El timbre de la voz de Jota Jota atrapa a mujeres y hombres a la vez, tiene un encanto que invade el caracol de los tímpanos del oído hasta introducirse en el alambique del cerebro y desde allí va a estacionarse en el corazón; en el corazón del pueblo, donde reposa el sentimiento. La voz de Julio Jaramillo es una voz que endulza, que embriaga, que cautiva; es de esas voces que mientras más se escucha, más gusta.

Carlos Gardel, Frank Sinatra y Julio Jaramillo

A Julio Jaramillo sólo se le puede comparar con otros dos gigantes de América: Carlos Gardel y Frank Sinatra. Los tres cantantes fueron autodidactas -no necesitaron de Conservatorios de Música que les impidieron desarrollar sus géneros populares-. Los tres cantantes tuvieron voces privilegiadas y técnicamente jamás desafinaron (podemos tomar cualquier disco al azar y escuchar). Los tres tuvieron ese don privilegiado que tienen los “genios” de poder trasmitir a su pueblo aquello que le gusta. Los tres fueron muy queridos por su pueblo, los tres fueron "Don Juanes", los tres fueron insustituibles; los tres, en fin, fueron únicos.

El Ruiseñor de América, el Zorzal Criollo y La Voz. La pureza de la voz de J.J. solo se la puede comparar y está a la par con dos de las voces más grandes del continente: la de Carlos Gardel y la de Frank Sinatra.

Mirando el mapa musical de América, debajo de estos tres grandes cantantes, pueden venir los demás. A Julio Jaramillo lo denominaron “El Ruiseñor de América”; a Carlos Gardel “El Zorzal Criollo”; y a Frank Sinatra “La Voz”. Los tres conquistaron al público, los tres impulsaron industrias discográficas, coparon todo dial de la radio, filmaron películas, viajaron por el mundo y rompieron récords de venta con miles de copias de discos. A los tres se los sigue escuchando, los tres genios de la voz dejaron profundos recuerdos auditivos, enamoraron parejas, sedujeron amantes, amaron la música popular de América y se ganaron un lugar inmortal en la Historia de la Música.

* (Artículo publicado en Semana Gráfica, suplemento dominical de Diario El Telégrafo, domingo 11 de febrero de 2007)

viernes, febrero 09, 2007

jueves, febrero 08, 2007

En Cuenca, Patrimonio Cultural te borra del mapa

Fernando Falconí, amigo fraterno de los buseteros y más conocido como Falco, es un artista contemporáneo cuencano. Él ha realizado el siguiente trabajo de antropología visual. La cacareada "regeneración" o urbanismo es un problema que en Cuenca, al igual que en Guayaquil, está generando una discriminación social preocupante: también se están aplicando tareas de "limpieza" para "no hacer quedar mal" al Patrimonio Cultural de la Atenas del Ecuador.

Por Fernando Falconí

El jueves 18 y viernes 19 del mes de enero del presente año se reunió en Cuenca el Consejo Administrativo de la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial (OCPM), conformado por los Alcaldes de las ciudades de Riga-Letonia, Bergen-Noruega, Córdova-España, Cuzco-Perú, Guanajuato-México, Rodas-Grecia, Lyon-Francia, Quito y Cuenca-Ecuador. El encuentro forma parte de la celebración de los 450 años de fundación española de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, que se cumplirá el 12 de abril de 2007.

Durante su estancia, estos Alcaldes del OCPM y demás delegados extranjeros recorrieron sitios representativos de la capital azuaya y sus alrededores. Mas, por “orden superior” impartida desde la Municipalidad, miembros de la Guardia Ciudadana se encargaron, antes del “tour patrimonial y estético” de los representantes internacionales, de “barrer” las calles que circundan al parque Calderón de mendigos y discapacitados que piden caridad.

El jueves 18 esta tarea también la cumplieron empleados de Desarrollo Social, un departamento municipal, para cuyo efecto se cambiaron de uniforme. En ambos casos fueron también desalojados los mendigos y discapacitados que piden al pie de la Catedral y del Salón del Pueblo.

Se pretendió así esconder esta realidad social latente y de incremento en la urbe, quizá para que los visitantes foráneos crean que en Cuenca no hay pobreza, precariedad y mendicidad. Se quería, bajo estos criterios y modus operandi, "idealizar", "curar", "sanar", la imagen, el entorno y la problemática real de la ciudad, estrictamente durante los días de este encuentro patrimonial.¿Cuál es y no es el patrimonio humano, social de una ciudad? ¿Y cuál es el patrimonio humanista de la misma?

A propósito de esta reunión del OCPM y sobre todo de estas políticas e intervenciones municipales de limpieza social y estética del Centro Histórico cuencano, se ha creado una serie de cinco postales conmemorativas. La serie completa está disponible en la web del proyecto: http://perso.gratisweb.com/postalesocpm.

Son imágenes limpias, puras. Visual y moralmente asépticas:

(Click en la imagen para agrandar)






Fuentes: Diarios locales.
Testimonios: Mendigos y discapacitados del Centro Histórico de Cuenca.


Tomado de: http://perso.gratisweb.com/postalesocpm/

martes, febrero 06, 2007

Lanzamiento del poemario "Atrapada en las costillas de Adán"


Este miércoles 7 de febrero, a las 19:00, se lanzará en Guayaquil el poemario Atrapada en las costillas de Adán de nuestra compañera busetera Carolina Patiño, en la Biblioteca del Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN). Las poetas Sonia Manzano y Carmen Váscones presentarán el libro.

Sobre este libro, el poeta Roy Sigüenza comenta: “Esta mujer presa -podría decir mejor: esta niña que camina enamorada de la mujer-, no teme y va por el placer infiriendo heridas a la falsa libertad de los cristianos; y, peor todavía, a muchos de sus íconos: Adán, Eva, Caín, Abel, Elisabet, etc., porque es dueña de un lenguaje -el de ella, eso se deja notar- poco natural, diría, para su edad. Atrapada en las costillas de Adán, es su primer libro y lo ha escrito a sus poquísimos 19 años, con una audacia vital y verbal sorprendente”.

Carolina Patiño (Guayaquil, 1987) Primer lugar del I Concurso de Poesía Buseta de papel 2004. Integrante del grupo cultural Buseta de papel. Poemas suyos han aparecido en la antología-memoria del I Festival Nacional de Poesía Joven “Hugo Mayo” (2005); en la Antología poética de Guayaquil de la Alianza Francesa (2006); y en “La Voz de Eros, dos siglos poesía erótica de mujeres ecuatorianas” (2006) ; así como en revistas y periódicos del Ecuador y del extranjero.

viernes, febrero 02, 2007

Delincuentes en la literatura

Por Freddy Russo


Los poetas, dramaturgos y novelistas, desde los inicios de la civilización occidental, han precedido a los científicos en la investigación del delincuente y sus delitos; han descrito sus causas psicológicas, antropológicas y sociales excepcionalmente, pero claro, sin una metodología científica; asunto que es propio de las ciencias.

En la Antiguedad


Los clásicos dramaturgos griegos: Euripides (Medea e Hipólito), Esquilo (Los persas, Orestíada y Prometeo) y Sófocles (Antígona y Edipo Rey) ya trataron vívidamente el crimen pasional en sus distintas tragedias. Siempre presente el homicidio en las obras dramáticas: ya por los rabiosos celos al atentar contra la propiedad de la persona amada, ya por vengar el honor familar o el amor filial atrozmente ofendido. Los dramas presentaban la conducta y el comportamiento del individuo dentro de aquellas sociedades, de un modo pasional, sin revelar estudios minuciosos que le llevaron a cometer semejantes crímenes; vale decir, aún no había una fenomenología del hecho delictivo.


Medea, quien mató a sus hijos en venganza tras ser abandonada por su esposo Jasón, es quizá el personaje clásico que mejor representa hasta qué punto pueden llegar los celos extremos.
Ilustr.: Medea. Fresco ubicado en la Casa de los Dióscuros, en Pompeya, Italia. Siglo I A.C.



En el Renacimiento


Durante el Renacimiento, el gran escritor italiano Dante Alghieri en La Divina Comedia describe con maestría numerosos personajes que por diversas inclinaciones "pecaminosas" tuvieron que permanecer en el "infierno": el estafador circunspecto, el jugador empedernido, el calumniador venenoso, el violento provocativo, el adúltero y el codicioso. Todos estos protagonistas figuran en la Comedia, como delincuentes ocasionales.

En los siglos XVI y XVII, poetas y narradores emplearon en sus poemas, novelas, dramas y comedias a delincuentes ordinarios: adúlteros, falsarios, seductores, estafadores y encubridores; todos estos malhechores han sido el plasma vivo de la creación literaria. Tipos o figuras conocidas como "Don Juan Tenorio" de Tirso de Molina y Juan Zorrilla, el "Don Juan" de Byron, el "Casanova" de Giacomo Casanova, "Don Marzio" de Goldoni y muchos más, protagonizaron entretenidas aventuras de ficción.

Los grandes crímenes en este período fueron raros. La fuerte raza de los malvados sin miedo se ausentó de la literatura en los siglos XVI y XVII, exceptuando la del genio de William Shakespeare; era como si los escritores se hubieran puesto al servicio de un ciego y fatigoso convencionalismo fantástico del heroísmo amanerado de una multitud de rateros vulgares o pseudodelincuentes. Y digo exceptuando a William Shakespeare porque el inglés inaugura una narrativa con protagonistas de psicología profunda, llevó hasta los escenarios personajes con problemas mentales más complejos como la locura (Hamlet), el suicidio (Otelo) y el crimen "justificado" (Macbeth).


William Shakespeare con gran maestría llenó sus obras de personajes que, en su gran mayoría, buscaban afanosamente el poder, sin importar cómo lo hicieran; cometiendo los más variados crímenes .
Ilustr.: Retrato de Shakespeare. Autor anónimo. 1623.


Shakespeare fue un alquimista de las pasiones: sus dramas encaran sociedades corruptas, luchas encarnizadas por el poder, personajes con enfermedades mentales de mayor gravedad, de mayor obsesión y delirio que incluso pudieron llevar a la guerra a pueblos enteros. Estos 3 dramas ya clásicos, Hamlet, Otelo y Macbeth, resumen descripciones de mentes esculpidas con la maestría de un auténtico genio de la observación y el análisis psicológico. La mente humana, para Shakespeare, es una vorágine donde resuenan voces extrañas que recorren volando visiones fantasmagóricas; que está poblada de monstruos desconocidos, donde la verdad y el error, la realidad y la ficción, la vigilia y el sueño, el bien y el mal, la razón y la locura luchan en confuso revoltijo en medio de la penumbra del misterio.


Humanismo y Clasicismo


En el siglo XVIII y XIX, los escritores buscaron en el estudio del ambiente social las razones del comportamiento y deformación del individuo más desadaptado. Sus protagonistas cometieron crimenes más crueles y, algunas veces, en serie. El avance de algunas ciencias como la biología de Charles Darwin, la filosofía natural de Spencer y la ciencia social de Carlos Marx hicieron que se profundizaran serios estudios del individuo y la sociedad. Es decir, la observación se hizo más experimental.

Las obras de Honorato Balzac (La Comedia Humana), de Flaubert (Madame Bovary), de Emilio Zolá (La Bestia Humana) y sobre todo las de Fedor Dostoievski (Crimen y Castigo, El Idiota y El Jugador) llevaron por primera vez a la literatura la figura patológica del delincuente nato. Dostoievski se sirvió no solo de su experiencia como convicto (La Casa de los Muertos), sino también de su experiencia clínica para describir con verdad naturalista el tipo. También para traspasar en el terreno verdadero -propio de la psicopatología- la superficie de las descripciones puramente sintomáticas hasta las profundas y oscuras raíces de la determinación volitiva. Desde los instintos relámpagos de una celebración degenerada, hasta su precisa, pero impulsiva, casi sonambulista y automática realización muscular. Verdaderamente logró pasajes de gran inspiración, especialmente para los científicos que estaban tras de esas pesquisas en cada una de las ciencias: sea una psicopatología clínica, una antropología criminal o una jurídica criminalística.

Zolá fue un duro crítico de las injusticias en Francia. Su famoso artículo "J'Acuse...!" (Yo acuso), publicado en diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 denunció la persecusión política sin fundamentos realizada por la alta oficialidad francesa contra el capitán Alfred Dreyfus, acusado de traición tras un juicio espurio.


Finalmente, Emilio Zolá en La Bestia Humana fue el primero en llevar a la literatura la figura patológica del delincuente nato. Zolá fue quien descubrió que hay un sentimiento de vanidad que caracteriza la psiquis de los criminales natos; que tienen un orgullo sobredimensionado o un excesivo sentimiento de la propia personalidad. La vanidad de los delincuentes -dice- supera a la de los artistas, poetas y novelistas. De esta manera reemplazó a los delincuentes pasionales y ocasionales por un asesino nato como protagonista de tragedias, dramas y novelas. Llegó a fijar la atención en criminales más avezados, con mayor premeditación y estudio hacia sus víctimas, antes de cometer sus crimenes en serie.

En Política


En la obra Los Obesos, Dostoievski en cambio describe con aguda visión de los delincuentes políticos, subrayando exageradamente a un tipo de matoide. ¿Puede un político ser también un delincuente nato? Se pregunta. Claro, los que se cubren con la bandera del ideal social, aquellos que llevan hasta un verdadero fanatismo el ideal de la patria -asunto más o menos discutible-, y, sobre todo, el destacar la mercancía de sus instintos criminales, tanto de violencia como de fraude. Otras veces, se convierte en delincuente loco -de formas lúcidas o razonantes-, cuando en un momento de conmoción social, en brillante ideal se apodera de la conciencia colectiva y determina, con los colores del espejismo, el desequilibrio mental y el sentimental impulso de individuos ya predispuestos por alguna anomalía cerebral.

Varios casos se han dado en el siglo xx, especialmente entre los dictadores (Hitler, Franco, Pinochet) que se cubrieron con la bandera del ideal social, del ideal de patria, para cometer una serie de crímenes de lesa humanidad. Por lo demás, la historia del progreso humano no puede desconocer que muchas veces, locos geniales y aún delincuentes -por lo mismo que están menos sujetos al convencionalismo y aún menos esclavizados por el misionerismo (religión) y aún menos dedicados a su personal cuidado- han dado el impulso decisivo para la realización de las reformas, que ya maduras en la conciencia colectiva, esperaban sólo el último picotazo del pollo que rompa el cascarón de las viejas y momificadas instituciones.

Conclusión


Diversos estudios sobre el delito en la literatura, han llevado a algunos científicos a realizar aportes de mucho beneficio para la humanidad como el que llevaran a cabo los brillantes juristas italianos César Lombroso y Enrico Ferri en 1895. Este último, desarrolló el Código Penal que constituye un grandísimo aporte para la Jurídica Italiana y un aporte fundamental para el resto de los países del mundo.

La Bienal de Cuento de Ambato y felicidades, Sol

La presente edición de la Bienal de Cuento de Ambato ya tiene sus ganadores. De acuerdo a la información proporcionada a este blog por Hada Zurita Barona, de la Casa de la Cultura del Tungurahua, la nómina es la siguiente:

Primer Premio
Los días tristes. Víctor Vimos Vimos (Veltreve)

Segundo Premio
Diminutas maldiciones. Edgar Patricio Cárdenas Herrera (Edgar H)

Tercer Premio (compartido)
La muerte se columpia a la hora de la horca. Daniel Calero Solís (Demian)
Conjunto de cuatro cuentos cortos. Carmen Espinoza de Vásconez (Maren Califer)

Menciones
Año Sabático. Modesto Ponce Maldonado (Tadeo)
Vienen con la luna. Solange Rodríguez Pappe (Kano Lee)
El muro en tus ojos. Andrés Cadena Ibarra (Gog)
Susana. Ramón Alejandro Macías (Marcapasos)
La hermandad de la arandela y otros secretos entre líneas. Jhon Solís (Chuzig)
Pórticos. Luis Salvador Jaramillo Hidrovo (Do menor)

Buseta de papel felicita a todos los ganadores, en especial a Víctor Vimos (amigo nuestro, del grupo riobambeño Quetzal), a Modesto Ponce (reconocido novelista quiteño) y a Solange, integrante "busetera" y destacada narradora guayaquileña que pone en relieve el género del cuento como otro de los intereses de nuestro colectivo cultural.

Solange Rodríguez, en el hoy extinto Café Antología y Libros, 2004. (Foto: M. A. Chávez)

jueves, febrero 01, 2007