martes, enero 30, 2007

Espejito, espejito

Por Xavier Andrade*


Me encargué yo mismo, a falta de interesados, en hacer una evaluación de la gestión cultural del Banco Central de mi país en los últimos años en la ciudad de Guayaquil. Los resultados fueron tan disparatados que me vi abocado a presentarlo a manera de un reporte de ridículos vericuetos, los mismos que esta historia encierra.

Empieza a fines de los noventas, cuando la administración de Fredy Olmedo, el mayor gestor cultural en el Ecuador reciente --ahora olvidado por aquello de que la memoria es ingrata y corta. Bajo su dirección nacieron los mayores proyectos planificados alguna vez en esta ciudad: un museo concebido para desarrollar la antropología y el arte contemporáneo, un parque temático dedicado a recrear fragmentos de la historia del puerto, una plaza destinada a fomentar oficios olvidados relacionados con las artes, una universidad dedicada a crear la infraestructura humana necesaria para fomentar el arte contemporáneo, y, un cine cultural que permitiera a las audiencias locales encontrar alguna alternativa. Todo marchaba viento en popa hasta que hacia fines de 2003, acosado por una burocracia que cree que la cultura es meramente entretenimiento, aunada en una secta de sabios denominada “Comité Cultural del Banco Central”, decidió remover a Olmedo para poner en su lugar a una arqueóloga cuyos aportes en el campo son desconocidos, y cuya mayor virtud es ser la pintora de las mil venuses de Valdivia, aquellas figuritas que han sido bautizadas así para hacernos sentir orgullosamente romanos desde la etapa prehispánica.

La flamante autoridad representaba todo lo que Olmedo no había provisto para hacerlo un tonto útil a los ojos de las autoridades del Banco: era guayaquileña, vinculada con las elites, emparentada con algún miembro del directorio, pintora decorativa y por tanto con trayectoria en las “artes”, y sin ideas de avanzada para transformar cualitativamente la calidad de la oferta cultural en la ciudad. Su primera misión: desmantelar todos y cada uno de los proyectos de la administración anterior sin importar las inversiones ya realizadas por el Estado. Boicoteó la mayor exhibición de arte que se haya hecho en el país, Umbrales, para imponer una serie de shows seguros destinados a fomentar el culto a los creadores de siempre. Paralelamente, redujo la antropología a un efímero evento en la cafetería y reinstauró a la arqueología en el lugar celebratorio: la de la construcción ideologizada y romántica de un pasado comercial y guerrero.



Al mismo tiempo, se encargó de atentar sistemáticamente contra la existencia de la institución educativa creada por considerar que se estaba fomentando la formación de estudiantes en ideas atentatorias contra la “guayaquileñidad”, hasta que la propia Municipalidad le hizo entender la importancia del proyecto. Convirtió a un parque histórico en una locación para la celebración de matrimonios de las elites, y a la plaza de las artes en una para festivales de dudoso valor educativo. Todo ello aderezado con el lanzamiento de revistas de farándula, los periódicos shows de moda y uno que otro taller infantil y literario. Divino.

El hecho de que no existan mecanismos de rendición de cuentas sobre la gestión del Estado en el campo cultural, por supuesto, favoreció todo esto. La historia, sin embargo, continúa para nuestro deleite. Dicha “autoridad” encontró en las páginas de sociales de los diarios locales el mayor aval para permanecer en su puesto. Cero informes, miles de sonrientes fotos. A tales páginas nunca llegaron las denuncias en fiscalías locales sobre el tráfico de pinturas falsificadas vehiculizadas por ciertas autoridades y protegidas por otras, ni tampoco la persecución desatada internamente contra Fredy Olmedo para buscarle, sin éxito, evidencias de corrupción o despilfarro, peor las implicaciones para el Estado de haberla favorecido con el despido masivo del personal profesionalmente más capacitado para dejar en su entorno -salvo honrosas excepciones- a una cofradía de leales secretarias.

Ni una noticia sobre la incapacidad para gastar presupuestos que, una vez perdidos por la falta de generación de proyectos e ideas, terminaron retornando al Estado, revirtiendo el sentido del cacareado “centralismo”. Ni una palabra sobre los préstamos ilegales para esas propias autoridades, ni las tercerizadoras fantasmas patrocinadas por el propio Estado, ni las campañas bajo la mesa contra artistas e intelectuales críticos, nada sobre las amenazas de rescindir contratos y de remover obras de arte en la esfera pública porque le resultaban caprichosamente incómodos, nada sobre las campañas para desprestigiar a notables intelectuales del medio.

Con la salvedad de un par de eventos y el apoyo a un Archivo Histórico que debería ir camino a su mayor profesionalización académica, el resto constituye un listado de atrocidades fomentadas por el Estado. La desinformación y la falta de rendición de cuentas del BCE en cultura le han hecho mucho daño a la gestión cultural estatal, haciéndola sinónima de desverguenza. Esta historia permanece oculta porque es más fácil aplaudirla, y hasta condecorarla, como efectivamente lo hizo el convenientemente desinformado gobierno saliente, cuyo legado en materia cultural es tan patético y caprichoso como la elección del segundo retrato presidencial.

Ya me puedo imaginar la grotesca escena de la premiación y las congratulaciones. Espejito, espejito: ¿quiénes han sido los más bellos? Este es el tipo de preguntas que le espera al nuevo gobierno. Para contestarlas, hay que raspar las toneladas de maquillaje que constituyen el único legado de ciertos funcionarios y autoridades.

__________

(*) XAVIER ANDRADE, Trabaja temas de renovación urbana, antropología visual y arte contemporáneo. Licenciado en Antropología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador; Máster en Antropología, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Quito; PhD (c) en Antropología; New School University, New York.

Artículo tomado de www.riorevuelto.blogspot.com

miércoles, enero 24, 2007

Obra de ecuatorianos traducida al inglés

Una muestra de la poesía ecuatoriana del siglo XX saldrá de los límites nacionales y de su lengua materna para empezar a mostrarse en Estados Unidos. Esta iniciativa del escritor local, Fernando Itúrburu (profesor en Plattsburgh State University de Nueva York) y del traductor estadounidense Alexis Levitin (Ph.D en Columbia University), se consolidará a través de la “Antología Poética del Ecuador” que ambos preparan actualmente y que de acuerdo con su opinión servirá para dar un impulso cultural a la literatura del país hacia varios lectores de habla inglesa.

La obra recopilará la producción de solo 19 autores y aunque no se publicará este año, lo que sí harán durante el 2007 es divulgar los poemas y una breve información de sus escritores en revistas literarias de circulación internacional. Esto, afirman, impulsará a las casas editoriales para apoyar el producto final.

Levitin, quien pertenece a la American Literary Translators Association, indica que su trabajo al convertirse en el primero de esta índole, servirá como palestra en otros territorios tanto para talentos consolidados como para los nuevos. “La gente de afuera tiene que aprender a reconocer a un país como este no solo por sus Islas Galápagos. Acá hay una literatura diferente y muy contemporánea que incluso puede incentivar al conocimiento del idioma”, expresa.

Los autores incluidos en la antología son: Hugo Mayo, César Dávila Andrade, Agustín Vulgarín, Jorge Enrique Adoum, Antonio Preciado, Hipólito Alvarado, David Ledesma, Fernando Cazón Vera, Carlos Eduardo Jaramillo, Hernán Zúñiga, Fernando Balseca, Fernando Nieto Cadena, Eduardo Morán, Edwin Madrid, Roy Sigüenza, Augusto Rodríguez, Sonia Manzano, Maritza Cino y Carolina Portaluppi(*).

Autores que apreciamos por la calidad y relevancia de su obra literaria, algunos de ellos incluidos en anteriores posts de este blog. Bien por la poesía. Bien por la literatura. Bien por los bienes culturales del país.

Congratulations.


(*) Fuente: Mariuxi León. Diario Expreso. Enero, 23/ 2007

domingo, enero 21, 2007

viernes, enero 19, 2007

La poesía ecuatoriana en el 2006

Por Augusto Rodríguez

Pienso que el 2006 fue un año intenso y positivo para la poesía ecuatoriana. Fueron muchos los libros publicados y es difícil enumerarlos, pero destaco el último poemario de Aleyda Quevedo Soy mi cuerpo; La sombra degollada de Fernando Cazón Vera; Último regreso a Edén de Sonia Manzano o la antología La búsqueda incesante del quiteño Edwin Madrid y muchos más. Entre los más jóvenes tenemos Los rastros de Juan José Rodríguez y Revés de luz de César Eduardo Carrión (que han sido muy comentados en los medios locales) Los Ganadores y yo de Fernando Escobar o En piel del otro de Rafael Tobar. En este mismo espacio he escrito también sobre Club de los premuertos de Alexis Cuzme o Caleidoscopio de Diego Cazar, entre otros. Pero en este momento quiero detenerme en tres poemarios distintos pero valiosos en sus propuestas. El primero es La frágil resistencia de David G. Barreto, el segundo Nadie es poeta en su tierra de Rafael Méndez Meneses y para finalizar Atrapada en las costillas de Adán de Carolina Patiño.



DAVID G. BARRETO (Quito, 1976) Terminó sus estudios de Literatura y Filosofía en The Catholic University of America, Washington, D.C. En este momento está realizando un doctorado en Literatura Hispanoamericana en la University of Michigan. Ha publicado el poemario La frágil resistencia (2006).


14

Llegará el día, llegará,
y los muertos estallarán en muertos—
frágil responsorio sin testigo—
para la voz de granito urdiendo el hambre sin conciencia

(Elementales los rezos de los tristes,
soledad sin prisa, insostenible)

Y seremos hojas que del tierno mármol se desprenden
al llegar el día, cuando rompa el día—
derrumbe inédito del cuerpo sin respuesta
ni recuerdos, solo,
solamente,
solo

35

Toda esta profunda nostalgia por una mujer en agreste nombre que me despoja, como a un animal, del sudor que aún retengo en el silencio
Fundación de Lisboa



RAFAEL MÉNDEZ (Naranjal, Guayas 1976) Periodista. Publicó en el año 2002 el poemario Principio de caos jamás acaecido. En el 2006 publicó su segundo poemario Nadie es poeta en su tierra.


MALECÓN 2000

No besar
ni oler a sexo
mucho menos
rozar la perfección de tus caderas
matemos la magia
y ahoguemos el instinto
pues hay niños retozando por allí
Lo que sí podemos es
avisar si vienen
con su botella de cola
inhalando pegamento
sin zapatos sin sueños
a invadir este lugar deslucirlo
como si fuera su tierra prometida

HUMO BLANCO

Habemus hambre inequidad sida deuda eterna
mercado global santa inquisición hateblogs pornotube
niños abusados estado de derecha matrimonios gay
AGD niños en el limbo gente santa excomulgada

pero gracias a Dei (y a pesar de su opus)

habemus fe
habemus esperanza



CAROLINA PATIÑO (Guayaquil, 1987) Integrante del grupo cultural Buseta de papel. En el 2006 publicó su primer poemario Atrapada en las costillas de Adán.


EL BUEN COMIENZO

Adán apenas entendía qué tenía que hacer cuando Dios dijo: “sean una sola carne”. Él ya había tenido bastante trabajo poniéndole nombre a todo animal que veía, así que se recostó en los verdes pastos y dejó a la varona remojar su barbilla en un profundo y tierno beso de labios carnosos y saliva agridulce. La espalda de Eva se arqueaba de tal forma que su boca colonizaba la entrepierna de Adán. El placer de su compañero fue tan intenso que en recíproca reacción decidió besarla a la francesa con grandes dosis de mordidas en su piel. Finalmente un río los ahogó entre gemidos y ruidosos orgasmos.


ATRAPADA EN LAS COSTILLAS DE ADÁN

Mientras el doctor Dios
usaba su mágica anestesia
y abría tu ser
yo arrancaba de ti
mi ingrediente principal

Caminé desnuda en el paraíso
por primera vez
sin compañía de mi cadáver

Adán que solo existía
para provocar a mis ojos
desde que el gran maestro
lo dio de alta,
gritó fuerte
y escuchando las órdenes
olvidamos todo
y sin vergüenza
fuimos una sola carne.

miércoles, enero 17, 2007

¡Viva la ceguera! pero tolete para los ciegos

Por Jorge Osinaga

Más vale tarde, que nunca. Esta frase cabe a la perfección para hablar sobre un evento que ocurrió hace tres meses y que es análisis de este post; y de una situación que lamentablemente tiene que ver con los actores culturales de Guayaquil.

II Bienal de Arte No Visual. Octubre de 2006. Comienza esta muestra que, según su director y curador Juan Castro y Velázquez, "pretende insertar a los no videntes en el medio cultural a través de su apreciación de obras hechas para ellos. Es adentrarse en su mundo y de percibir el arte de otra manera muy distinta a como estamos acostumbrados" (1).

El evento fue convocado por el Municipio de Guayaquil, a través de la Dirección de Acción Social y Educación (DASE). También se efectaron otras actividades como conferencias, proyecciones de películas para ciegos en el MAAC, publicación de una edición en braille, y más.

Resulta interesante: la Municipalidad organiza un evento en el que se pretende que la gente conozca el mundo y las experiencias de los no videntes; así, todo bonito. Pero por otro lado, el discurso cambia.

¿Por qué decimos esto? Pues porque el mismo Municipio que busca integrar las realidades del mundo vidente con el no vidente, es el mismo Municipio que persigue a los ciegos que "osan" trabajar dignamente en zonas regeneradas.

Es sabido que la regeneración urbana ha traído grandes ventajas a la ciudad, pero al mismo tiempo ha marginado -y seguirá marginando con su expansión- a vendedores informales, teatreros, betuneros; en fin, a todas aquellas personas que ante la falta de trabajos estables sustentan sus ingresos con el trabajo en la vía pública, entendiéndose por vía "pública" al espacio "de todos".

Esto es evidente para todos quienes caminamos por las calles; pero para probar un poco lo que decimos, conozcan un experimento realizado por el antropólogo Xavier Andrade aquí.

Sobre los que se hacen ciegos
No soy partidario del tolete, pero sería bueno que les cayera uno simbólico a aquellos que se hacen los ciegos, y encima, mudos. Y es que el título de este post no solo habla del doble discurso de un estamento institucional con respecto a un grupo social, sino también del doble discurso de muchos de nuestros artistas. Así es señores. La política cultural "oficial" de la ciudad está hecha, al parecer, por gente que no conoce nada de ella o que ni siquiera se toma la molestia de salir a las calles o que teme decir las cosas con todos sus puntos y comas.

Ya es hora de que nuestros intelectuales silenciosos desaparezcan; ya es hora de no temer que la política "oficial" nos tache de non gratos, ya es hora de hablar. Difundamos el "pecado" que genera el juntar de dedos sobre bocas cerradas, símbolo del silencio; abramos la boca. Ser consecuentes es algo mucho más superior que callar y esperar las dádivas presupuestarias que nuestros artistas locales solicitan como limosnas, asegurando fieles servidores que nada cuestionan. Venzamos el miedo, para que con nuestra opinión se den cuenta del error de sus discursos. Señores del Municipio, señores artistas del Municipio, señores curadores del Municipio: sean consecuentes con lo que pregonan.

Hasta que eso ocurra, así será la cultura del pueblecito (preferiría decir "pueblito", es más folklórico y acorde con el pensamiento de quienes manejan la cultura "oficial", pero no faltará alquien que me acuse de neologista). En fin, casos y cosas del mundillo cultural de Guayaquil.
_____
Notas:

(1) El Universo
, En Escena, 11 de octubre de 2006.

lunes, enero 15, 2007

Carlos Eduardo Jaramillo: uno de nuestros grandes poetas vivos

(Loja, 1932) Ha publicado una gran cantidad de poemarios como Escrito sobre la arena, La trampa, El hombre que quemó sus brújulas, Las desvelaciones de Jacob, Una vez la felicidad, Perseo ante el espejo, Trafalmadore, entre otros libros destacados. Recientemente, la Casa de la Cultura Ecuatoriana matriz le ha publicado una antología de su obra, en la colección Poesía Junta. Carlos Eduardo Jaramillo ha vivido toda su vida en Guayaquil, y es desde hace mucho tiempo, uno de los más grandes e importantes poetas del Ecuador.


CREDO

Creo firmemente que todos los muertos son importantes
que nadie debe morir sino a su vez
que la resurrección de la carne está en la vida misma
creo en las cópulas placenteras que hacen a las parejas
solidarias
en la caminata por los infiernos para dar con nuestra
sombra verdadera
creo en la corruptibilidad del corazón tanto como de la cabeza y en las partes
pudendas del espíritu oh ajusticiado
Alternativamente amo y odio a alguien que se parece a mí y a todos los hombres
creo que la redención de la especie no vendrá
por el sacrificio del cordero sino por la extirpación de los culpables
creo en el vigor de la juventud
en la dialéctica de la violencia
y en que no hay sangre que se pierde ni esfuerzo que no valga

Porque tiene que ser así.



LA PRIMERA PIEDRA

No era cosa de lapidar a la mujer adúltera
ni tampoco de acostarse con ella
la piedra era mas que eso
/el acto de lanzarla/
pero allí no existía
y tampoco la mano ni la víctima.
Era antes de la invención del bumerang
cuando el Santón aquel les metió pánico
con sólo unas preguntas
o parábolas
El empezó a cuestionar las cosas
a frotarnos el alma y la cabeza
hasta que naciera el fuego
y aunque se perjudicara la fe
el amor se fortalecía.
Una simple inversión de los valores
pero ha necesitado tanto tiempo y aún no es bastante
Porque la piedra está
y hay que lanzarla:
en otras direcciones.



NEGACIONES DE PEDRO

A la primera negación
fue como un desgarramiento
(su virginidad era profunda)
a la segunda un mal sabor
todavía en la boca,
después le pareció que los gallos cantaban
como los ángeles.



ADIÓS NARANJA MECÁNICA

La revolución del cordero sexi /profetas
beatniks teníais razón/
conjugó fábulas modos tiempo histórico
dio y encontró la onda en la que el Hijo del Hombre anduvo
o su espíritu de nuevo está
las misas Godspel Jesucristo Super-star o cualquiera otra
con percusión sonido electrónico folk — esto es importante
sobre este rock levantaré mi iglesia
y sobre todo no perder la fe
no caer en el pecado
/tampoco era válida toda la profecía Ginsberg podrido/
marihuana sí heroína no
la personalísima comunión de los hongos el ácido o el peyotl
la polarización del sexo
la no violencia se va haciendo con las costumbres nuevas
La Escritura
Adiós a los viejos sabios: Jesús niño vuelve a poner en jaque a los doctores
de la ley
adiós Clockwork Orange ultraviolencia
la libertad no tendrá más esa cola atávica
adiós águilas buitres adiós héroes guerreros
las generaciones bélicas pasarán al basurero
de la historia.

domingo, enero 14, 2007

viernes, enero 12, 2007

Cartier Bresson, hombre del momento decisivo

Por José Núñez del Arco

Muchos fotógrafos se conforman con captar poses, actuaciones fingidas o modeladas, muchos otros no se conforman con solo eso, ese es el caso de Henri Cartier Bresson.

Henri Cartier Bresson nació en Francia en 1908. Pertenecía a una familia de la alta burguesía que le inculcó el gusto por el arte. A sus padres sólo les interesaba la pintura, por este motivo fue educado en el Lycée Condorcet de París. Como todo francés que se precie de serlo, amó el arte, el licor y el sexo.

En 1931, después de una larga enfermedad, se interesó por la fotografía. Se licenció en pintura y literatura en Cambridge. 1931 fue un año importante ya que en ese año empezó su trabajo como fotógrafo, adentrándose en ese mundo de imágenes congeladas y recuerdos en blanco y negro.

Sus primeras experiencias fotográficas las realizó con una cámara Kodak Box Brownie. Al año siguiente dio un paso en lo que pronto consideró su carrera y su vida adquiriendo su ¨arma¨ más poderosa como fotógrafo: una Leica, esa amada cámara portátil y útil que venia con un lente básico de 35 mm que fascinó a Bresson particularmente.

Henri tomo la decisión de cubrir de negro las partes niqueladas de esta cámara para de esta forma pasar inadvertido y poder hacer tomas de la vida y las personas de la época al tiempo que sus almas iban pasando ante sus ojos y acumulando momentos etéreos en su lente. Su primera exposición la inauguró en 1932 en la Galería Julien Levy de Nueva York; además, ese mismo año publicó también su primer reportaje en la revista Vu.

Hablando de su técnica


Fue un fotógrafo que sabía componer con rigor: observaba los gestos, las yuxtaposiciones de elementos y disparaba en el breve instante en que todo ello crea un conjunto significativo, lo que él definía como "el momento decisivo".

En 1937 empezó a trabajar para varias revistas y periódicos como reportero gráfico. Fue llamado en 1940 para las filas de la Unidad de Cine y Fotografía del ejército francés.

Durante la II Guerra Mundial los alemanes lo detuvieron durante 35 meses. Después de tres intentos de fuga, escapó de la prisión de Wuttemberg con rumbo a París; allí trabajó para la Resistencia en 1943.


Organizó la filmación y fotografía de la Ocupación y la Liberación de París. En 1945 dirigió, para la oficina de información bélica de Estados Unidos, el documental Le retour (El retorno).





Volvió a Estados Unidos en 1946, donde conoció y fotografió a numerosos escritores y artistas como William Faulkner, Alfred Stieglitz o Saul Steinberg. Se destaca como anécdota que durante ese año asistió a la exposición que el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) le había organizado después de creerle muerto en la guerra.



A Henri le empezaron a atraer las imágenes deportivas, las que fueron publicadas por revistas francesas y alemanas de los años 30. Sus imágenes en movimiento congeladas con el disparo de la cámara hipnotizaron de una forma inimaginable, convirtiéndose así en padre del fotorreportaje junto a otra leyenda de este, Robert Cappa. Ambos fundaron la agencia Mágnum Photos.


Su técnica era por demás interesante ya que nunca llego a cortar o retocar sus negativos, se positivaban por completo sin encuadrar siquiera. Realizo fotografías de casi todo el mundo siendo uno de los primeros fotógrafos en ser exhibidos en el famoso museo de Louvre en Paris.

Finalmente su vida se extinguió el 3 de Agosto del 2004 a los 95 años en su residencia de Marcella, al norte de Francia poniendo fin a uno de los fotógrafos mas recordados por su forma de combinar su pasión por la pintura con el de la fotografía captando la imagen perfecta en el momento decisivo.





miércoles, enero 10, 2007

Festival de Poesía “CEN 2007”


El Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN) invita al primer Festival de Poesía “CEN 2007” donde destacados y noveles poetas tanto de la ciudad como de otras partes del país se reunirán para leer sus mejores versos.

La cita es hoy, 10 de enero, a las 19:00 en la biblioteca del CEN, ubicada en Luis Urdaneta y Córdova. La entrada será gratuita. La lista de poetas invitados es la siguiente:

Fernando Cazón Vera, Fernando Artieda, Carlos Eduardo Jaramillo, Sonia Manzano, Rosa Amelia Alvarado, Fernando Itúrburu, Héctor Alvarado, Eduardo Morán, Maritza Cino, Carmen Váscones, Hipólito Alvarado, Roy Sigüenza, Rafael Díaz Icaza, Josefina Egas, Freddy Russo, Carolina Portaluppi, Ricardo Maruri, Otón Muñoz, Fernando Balseca, Hernán Zúñiga, Alsino Ramírez, Tyrone Maridueña, Claudio Du lac, Rafael Méndez Meneses, Solange Rodríguez, Augusto Rodríguez, Jorge Osinaga, Carolina Patiño, Miguel Antonio Chávez, Mercy Carmona, Efrén Jurado y José Núñez del Arco.

martes, enero 09, 2007

10/80 Veneno para Poetas: 10 poetas de los ochenta

La antología "10/80 Veneno para Poetas: 10 poetas de los ochenta", de la editorial K-OZ de Quito. Se publicará a principios el año 2007. Aquí la lista de los poetas seleccionados:

1-Alfonso Chávez Jara
2-Leopoldo Tobar Salazar
3-Alfredo Pérez Bermúdez
4-Roy Sigüenza
5-Eduardo Morán Núñez
6-Pablo Yépez Maldonado
7-Francisco Torres Dávila
8-Diego Velasco Andrade
9-Fernando Iturburu
10-Fernando Balseca


10/80 Poesía Ecuatoriana de los Ochenta
Por Fernando Nieto Cadena

a Miguel Donoso Pareja, ya se leerá por qué.

Desde mi primera lectura del Bestiario de Julio Cortázar, comprendí que todo escritor debe cultivar, mantener y atesorar su propio bestiario personal (valga el pleonasmo). El título de la antología (10/80) me parece sugerente y me conduce a los eriales de la nostalgia. Recuerdo que en el único número de Puño y Letra que logró publicar Carlos Calderón Chico (entonces el chico Calderón), en la entrevista que me hizo al preguntarme si era parricida Sicoseo le contesté que no, que pretendíamos ser raticidas para liberar de las ratas que carcomían a la literatura ecuatoriana (palabras más o menos literales porque la memoria siempre mejora los recuerdos).
Tal vez por eso me entusiasma escribir sobre esta antología que bien pudo ser de once poetas por aquello de establecer la alineación futbolera ideal de la poesía ecuatoriana surgida en los ochenta aunque se hubiera perdido el juego iconoclasta que se agazapa como 10/80. Creo que está bien así. Son diez. Por supuesto no creo que son los únicos diez que podrían enlistarse pero responden los diez antologados a lo que sus antologadores prefiguraron para mostrar lo que nuestra poesía fue capaz en esos años y en los actuales. La antología me permite, además, reconocerme como uno más entre ellos aunque aparentemente estoy en otro casillero. Lo del reconocerme aquí debe ser porque los acuartelamientos generacionales siempre me han parecido sospechosos y mecanicistas por lo miméticos que solemos (sabemos, supongo se sigue diciendo por allá) ser a la hora de embestir y vestirnos con las modas al calce de la crítica moderna.
A la mayoría de los antologados los he leído aunque sea parcialmente antes de esta mañana frente al río Grijalva en Tabasco. A unos pocos los conozco personalmente. Y a unos cuantos los estoy conociendo en sus textos. Sin embargo tengo la impresión que a todos ya los conozco. Sucede que algunos -los de entonces- seguimos siendo casi los mismos. Por eso al leerlos estoy aprendiendo un poco más de un país o una ciudad que alguna vez fueron nuestros y míos y ya no existen.
Pero no se trata de refocilarme en la saudade en pro de aquel tiempo pasado que para mí, como todo tiempo pasado, siempre fue peor. Al fin y al cabo el mejor tiempo que tenemos es el presente por el simple hecho de saber que estamos vivos. Perogrullidades aparte, la lectura de 10/80 me reconforta porque despeja unos cuantos prejuicios que -al calor epistolar de unos amigos- me estaban creciendo la idea de que la poesía ecuatoriana a partir de los noventa cruzaba los arenales de la inanidad con el regocijo de uno que otro avestruz que se niega a mirar lo que en realidad estaba/está pasando. Por fortuna Fernando Itúrburu y la editorial K-OZ me volvieron a otra grata realidad. Fernando es doblemente responsable porque me puso en contacto con la gente de Buseta de papel y con la gente k-óztica.
Como era de esperarse la mayoría son de Quito y Guayaquil. Pero también aparecen de otras ciudades lo que me permite comprobar que los años no pasan en vano. Lo importante es que se trata de diez poetas que con sus muy personales voces líricas ofrecen en calidoscopio un panorama satisfactorio de la producción poética ecuatoriana surgida en los ochenta. Mantienen su vitalidad creativa con la misma intensidad (más diestros en el manejo del lenguaje y equipados con herramientas teóricas más sólidas por supuesto) con que llegaron a este oficio de apesadumbrados contrastes y paradojas, rumbeando desde y entre la confusión ideológica-estética hasta la lucidez sin falsas modestias ni almidonadas vanidades.
Estos diez poetas son una feliz imagen de ese espejo trizado que debe ser -pienso, sueño- la poética de una región, un país o un continente. La multiplicidad estilística va de la mano con las propuestas coincidentes desde sus muy particulares miradas que escrutan y excavan las múltiples realidades de una cotidianidad no siempre resignada a ser chivo expiatorio de las indagaciones y experimentaciones del discurso poético, en apariencia cada vez más imbricado como bricolage lingüístico. Por aquí puede desmadejarse la piolita que permite llevar el trompo en la uña para ejercer una diestra habilidad para sumirse en la magma del lenguaje y no fracasar en el intento.
Esto significa que nuestra poesía, la ecuatoriana, ha dado un paso más hacia quién sabe dónde, eso no importa, porque mantiene un rejuvenecimiento y una revitalización que construye puentes comunicativos entre las pasadas poéticas y las que se avecinan. Dogma del docto doctor Perogrullo, sin la poesía de los ochenta (que extiende lo generacional hacia los noventa, mediados de los noventa por lo menos) no podrían haberse dado propuestas tan significativas como la del grupo Buseta de papel, por ejemplo ni se explicarían los vasos comunicantes de algunos grupos actuales con Sicoseo, La bufanda del sol y los Tzántzicos, grupos por otra parte sobredimensionados con fervor legendario en trance de mitificación narcisista.
Todo esto para saludar a los diez de los ochenta que se muestran como ellos quisieron, con textos donde se ven y se reflejan y quieren ser vistos. La gama de propuestas es intensa y diversa. Cada uno jala para su propia costilla. Los unifica acaso el desparpajo para decir las cosas como las perciben, sienten y exteriorizan. Si bien se unifican en la intención de socavar los cimientos de un lenguaje siempre pacato y recatado en nuestras muy occidentalmente cristianas fontanas, cada quien se mueve por su propia sombrita descomponiendo y al mismo reconstruyendo un mundo particular que sirve como retrato hablado de quienes se lanzaron contra viento y marea a descubrir su cosmos poético por la única vía posible, la entrega absoluta a la exploración y experimentación del lenguaje a partir del descreimiento del oficio poético como ejercicio de videntes traslucidos y trasnochados y, deudas son deudas, del descrédito de la realidad que avizorara don Pablo Palacio.
Pienso no fallar si apunto que los diez han pasado por la experiencia del taller, la mayoría -además- por un taller coordinado por Miguel Donoso Pareja, lo que de por sí ya es una cierta garantía de que lo bien aprendido ya no se olvida nunca. Esto para señalar que esta muestra sirve para desvalorizar la conseja de ancianos precoces que niegan las virtudes -con todos y sus a veces graves defectos- de los talleres a los que lo menos que les acusan es de ser fábricas de escritores y en el peor de los casos de laboratorio de clonación de escritores a imagen y semejanza del coordinador de turno. Cada quien se quita las muelas antes de que les duela según sus propias limitaciones y egoísmos.
No sé si sea a la vez de exagerado aventurado decir que esta antología es testimonio, homenaje y reconocimiento de la bondad de los talleres literarios. Por supuesto no es la única manera para llegar a ser escritor pero es un buen espacio para ganar tiempo y superar con el apoyo de otros lo que llevaría el doble o triple de tiempo en el crecimiento como escritores. Aquí, en estos diez poetas que no se presentan como dos puños, se confirma que lo mejor que le pudo pasar a la poesía ecuatoriana en los últimos veinticinco años fue contar con la presencia de Miguel Donoso Pareja al frentes de varios talleres, repitiendo lo que ya hizo en México.
Por el momento, es cuanto puedo decir. Las fichas que acompañan los textos de los 10/80 resumen mucho mejor lo que yo podría decir -circunstancialmente- y lo que podría opinar de cada uno de ellos. Lo que sí puedo adelantar es la alegría y satisfacción de haber leído esta antología que me permite restaurar mi confianza que aunque no lo haya dicho nunca el viejo Quijote, si los perros ladran es porque la joven/nueva poesía ecuatoriana tiene aún mucho que ofrecernos y sorprendernos. Como siempre, el camarada futuro -perdón por la nostalgia- tendrá la última palabra.

Villahermosa, Tabasco, México.

viernes, enero 05, 2007

Abordando a Pablo Palacio

Nació en Loja en 1906 y desde muy joven comenzó a cautivar por su escritura. Pablo Palacio, uno de los escritores ecuatorianos más estudiados y vanguardista de su época, será analizado en un panel donde su vida y obra será escudriñada.

"Pablo Palacio: su vida, su obra" es el nombre de la mesa redonda donde intervendrán la crítica literaria Ma. Paulina Briones; la psicóloga Ma. del Carmen Amador y la estudiante de comunicación Mariela Toranzos, quienes analizarán a Pablo Palacio desde los aspectos literarios, psicoanalíticos y sociales, respectivamente. La mesa es organizada por la psicóloga Mercy Carmona, y dirigida por el crítico musical y de arte Freddy Russo; ambos, integrantes de Buseta de Papel. Russo hablará de una interesante perspectiva sobre lo criminal y la literatura en Palacio.

Lugar: Auditorio de la Alianza Francesa (Hurtado y Mascote).
Fecha: Jueves 11 de enero.
Hora: 19h00.

Entrada libre.

Están cordialmente invitados.

miércoles, enero 03, 2007

El fin de la librería Compte

“El libro es uno de los más importantes instrumentos
con los que cuenta el ser humano
porque el telescopio por ejemplo
es una prolongación de los ojos…
los libros son una prolongación
de la imaginación…”

Jorge Luis Borges



Por Augusto Rodríguez


Era un secreto a voces. De algún modo las personas que constantemente visitamos librerías y su librería lo sabíamos. Florecio Compte, un símbolo de las librerías, cerrará su librería el próximo 15 de enero.

Según cuenta el propio Florencio, en una entrevista a diario Expreso, su librería la inauguró en el año 1980, pero antes trabajó vendiendo libros en la Botica Española (de propiedad de sus padres) y luego abrió su propia librería Zig-Zag en 1943.

Con esta noticia, las librerías de la ciudad pierden a su más grande precursor. Ahora sólo contaremos con librerías como El Librero, Mr. Books, La Científica o La Librería del Malecón, entre las más destacadas. No olvidar que la Librería de la Casa de la Cultura, de la noche a la mañana, también cerró sus puertas, sin mayor aviso. Y la librería Studium se convirtió en una librería especialista en libros escolares.

He escuchado el rumor que la librería Libri Mundi entraría a Guayaquil en el año 2008, ojalá sea cierto. Sería algo muy valioso para nuestra ciudad contar con una librería de semejante importancia, sobre todo por la gran gama de ofertas que posee. Repito ojalá sea cierto. Y no puro cuento o chisme.

El cuencano Efraín Jara Idrovo, uno de nuestros grandes poetas, escribió alguna vez:
Dejo mis libros/ los únicos ángeles que conocí/alineados en apretadas hileras/como mariposas con las alas plegadas/oh anaqueles de mi biblioteca/acantilados impertérritos/a las asechanzas depredadoras del tiempo/panales repletos de emoción y sabiduría/escalones sagrados del espíritu/cimientos de lo absoluto/urnas espléndidas/que atesoran la transpiración del alma/de los insignes y esforzados/cónclave de camaradas que me exigen/el lecho de plumas de la conformidad/o la espada sangrante del desacato/con el adusto y desdeñoso Jorge Manrique/contemplarnos pasar los despojos del esplendor/en el río del tiempo.

Soy un gran aficionado y amante de esos ángeles como los describe el poeta cuencano, los libros son lo más perfecto que ha desarrollado el ser humano, no le hacen daño a nadie, nos acompañan, nos brindan su intimidad, nos dan la oportunidad de rayarlos, de arrancarles palabras y memorias, frases que convivirán para siempre en nuestras vidas, nos dan una libertad soñada y real…

Al cerrarse una librería (independiente si es reconocida o no) todos perdemos un espacio de diálogo, un espacio de democracia, un espacio de imaginación, un espacio de libertad, un espacio de humanidad, y ahora con el fin de la librería Compte seremos arrojados, una vez más, del mundo de las palabras a la cruda realidad de la ciudad y sus días monótonos y horrorosos.