martes, octubre 31, 2006

Viva Richter, Normalixta must die

Por Miguel Antonio Chávez

Quiero felicitar sinceramente (no es "nepotismo" porsiaca) a mis compañeros de grupo, Solange Rodríguez, Freddy Russo, Efrén Jurado, Augusto Rodríguez, Carolina Patiño y Jorge Osinaga, por sus ponencias ayer en la Alianza Francesa. Hago esta mención porque en el foro de ayer en la Alianza, el público se preguntó -a propósito de la ponencia de Solange sobre los escritores suicidas- hasta qué punto la locura clínica ayudaba a la creación literaria. Se saltó al asunto de la bipolaridad, testimonios personales, etc.
Mucho más allá de estas sintomatologías que alguien podría interpretar metafóricamente como "marginalidad" -tema que ya ha sido abordado muchas veces en literatos incomprendidos o soslayados- recordé que tenía un post pendiente desde hace unos días sobre otro tipo de marginados (los jóvenes reos en una cárcel de Orange County, California) y un, digámoslo así, héroe urbano (un animador de la lectura en medio tan hostil como ese, John Richter).
A mediados de los 90, a Richter se le ocurrió impulsar la lectura entre presidiarios de un centro de reclusión para menores de edad, cuyas condenas se asemejaban a la de criminales de máxima seguridad. Sí, a leer. Tal como leyeron. ¡Cuánta falta nos hizo un@ maestr@ de literatura así que supiera motivar a la horda de salvajes recluidos en una aula de secundaria de la que yo formé parte en mi pubertad!
Ritcher logró así llevar a cabo un programa llamado inequívocamente Literature n’ Living. ¿Cómo lo hizo? Con astucia y conocimiento del terreno, ambos, de literatura y de la vida de las personas a las que se dirigía. Tal como cuenta Dinitia Smith para el New York Times, Richter probó con algunas obras literarias de tipo histórico, sin éxito. Hasta que dio en el blanco con un género de literatura norteamericana contemporánea que hablaba sobre la realidad de estos jóvenes. Eso sí los tocó.
El autor de suspenso Dennis Lehane ("Mystic River", que adaptara Clint Eastwood al cine) de visita con los internos para hablar de su reciento obra, "Coronado".
Entre las obras están: "A Lesson Before Dying", de Ernest J. Gaines, que habla de un joven negro sentenciado a muerte; o "Coronado", de Dennis Lehane, el autor de "Mystic Rivers", cuyos protagonistas son jóvenes violentos e indefensos ante un mundo demasiado complejo para sus recursos de acción.
Richter recuerda que cuando llegó a la cárcel, muchos de los muchachos ni siquiera sabían leer: estaban avergonzados, “la escuela era su némesis, el símbolo de todos sus fracasos”, declaró al New York Times. “Yo les decía: cierren la boca y lean. Ahora les encanta”, dijo Richter, cuyo programa ha tenido acogida incluso entre los mismos escritores, quienes modificaron el itinerario de los lanzamientos de sus libros y los extendieron también en la cárcel, visitado a los internos. ¿Se imaginan unas tertulias o conversatorios así en la Peni? Dudo que se animen a estar presentes los "mismos de siempre" que van a los eventos literarios de Guayaquil. El "Springfield" literario, como le he llamado. Por un lado, mejor.
Y como agrega Marcelo Figueras (quien posteara también sobre esta noticia), Richter, que evidentemente no es ningún ingenuo, incentiva a sus lectores prometiéndoles recompensas a las que no suelen acceder durante su estancia en la cárcel: visitas familiares, cuando la mayor parte de las veces solo pueden comunicarse a través de cámaras de video, y lo que ellos consideran una comida de verdad –pollo frito, pizza, submarinos–. La llave adecuada y el incentivo adecuado: he ahí el quid de la cuestión. Desde que el programa está en marcha, las peleas en el pabellón se redujeron notablemente.
Jóvenes internos leyendo en una cárcel de Orlando, Florida, donde también se extendió el programa

Una gran lección para la frivolidad humana que muchas veces termina envolviendo el ejercicio de la "intelectualidad". Ya lo decía el gran Monterroso en el -ironía per se- undécimo item de su decálogo: "No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio)". Ya tengo un nuevo héroe: se llama John Richter. En un mundo violento como este, el poder de la imaginación prueba una vez más ser nuestra redentora.
Pero sorry, Normalixta, donde quiera que estés, sepulcro blanqueado del sistema educativo ecuatoriano. Por el bien de nuestra patria, debes morir arrastrada como Alfaro.

lunes, octubre 30, 2006

Conversatorio "busetero" esta noche

Los integrantes de Buseta de papel participaremos hoy en el conversatorio ‘En busca de la voz perdida’. Ponencias acerca del oficio literario, la búsqueda del estilo e inquietudes personales, de la mano de los autores que están en nuestra mesita de noche. A las 19h00 en la Alianza Francesa (Hurtado 436 y José Mascote). La actividad forma parte de "La Fiesta de la Lectura" que organiza hasta el 1 de noviembre próximo la Alianza Francesa de Guayaquil. Ingreso libre.

viernes, octubre 27, 2006

Algunas palabras acerca de los talleres literarios

Por Alfredo Pérez Bermúdez (*)


Tras la revolución cubana (1959) y sus implicaciones culturales, se encarna en A. Latina la aspiración de la gestión mancomunada en el ámbito de las letras. En 1962 la Universidad de Cartagena-Colombia oficializa el primer taller literario. Más tarde -años 70- es parte del pénsum de estudios de algunas universidades latinoamericanas: México, Cuba, Colombia, Nicaragua. La noción de taller literario, es una actividad reducida, orientada por un profesional, cuyos propósitos fueron estimular la creatividad y adquirir técnicas poéticas, narrativas y críticas.

El Frente Cultural en Ecuador, planteó, a través de su Manifiesto, en 1978 (1), la creación de talleres de investigación y producción de prácticas culturales insurgentes. A finales de los años setenta los grupos culturales Tientos y Diferencias (luego de orientaciones, lineamientos y sugerencias realizadas por Miguel Donoso Pareja) y La Pedrada Zurda visualizaron la confrontación textual sin mayores retos que el ideológico.

En los 80 se afianza la necesidad del taller. De hecho –decía Díaz Góngora- había caído en desuso el criterio que localizaba al escritor como el misántropo distante; el ser huraño, antítesis del hombre participante que la sociedad requiere. En el grupo se contribuye a la formación técnica del que se inicia en el duro ejercicio de las letras, sin garantizar su aspiración, permitiéndole únicamente profundizar en sus propias posibilidades (2).

En 1982 se crea el taller de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, bajo la égida de Miguel Donoso Pareja, quien imprime una metodología, delineada en su tesis Naturaleza y Función de los Talleres de Literarios (3), donde se reconoce al trabajo literario como una forma de conocimiento totalmente objetivo, para cuyo efecto se definen ciclos de análisis entre personas más o menos coherentes de principiantes en el oficio. El taller, según esta tesis, dura no más de tres años, tiempo en el que se cree queda culminada la principal etapa de formación.

En 1985 se disuelve el grupo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y empieza una proliferación de talleres que no tienen las características del taller madre, aunque aplican sus principios metodológicos en forma general. Nacen de esta manera La Mosca Zumba, Matapiojo, Lapequeñalulupa, Balapalabra, Contextos, Pablo Palacio, entre los más importantes, la mayoría con coordinaciones colectivas, al contrario de lo experimentado en el taller de la CCE, cuya dirección se consideraba vertical. Estos revelan al escritor como un ser profundamente humano y al taller como una instancia donde la crítica, la autocrítica y el enjuiciamiento estético se erigen como sus centros neurálgicos.

Las preocupaciones de los nuevos talleristas no fueron legimitar en la teoría o en el discurso su actividad, sino en la obra, el asunto era cómo entrar en la creación literaria desde el punto de vista metodológico, sistémico, consciente; o cómo viabilizar el trabajo creativo en términos del descubrimiento de las herramientas de trabajo; o bien eliminar al escritor privilegiado y desprendido de toda suerte de realidad y ubicarlo como todo hombre que opta por un oficio y que debe aprender a manejar lo que hace posible ese oficio: la palabra, aunque no pocos críticas tuvo este quehacer llegándose al extremo de creer que los talleristas, como dijo Iván Eguez, “primero escriben y después piensan”

Así, la apología de la estricta individualidad quedó parcialmente arrinconada. La sentencia fue: el escritor no nace, se hace.



FUNCIÓN Y NATURALEZA DE LOS TALLERES 30 AÑOS DESPUÉS

En “Función y Naturaleza de los Talleres Literarios”, Miguel Donoso Pareja proporciona ciertas reglas operativas del taller. Señala los aspectos más importantes del ejercicio interno que desarrolla el grupo de aprendices de escritores, jóvenes previamente seleccionados que se unen con el propósito de estudiar y cuestionar los textos que producen.

Establece la necesidad de un Coordinador-escritor, que no impone sus métodos y estilos creativos. Se trata de un proceso de confrontación del texto en cuyo proceso, el aspecto ideológico del texto -no del autor- es de exclusiva responsabilidad del escritor, por lo tanto no se cualifica al texto por las concepciones morales o políticas que contenga, lo que Donoso llama el “momento recuperativo” de la crítica.

El ejercicio crítico del taller, se limita a un “momento descriptivo”, en el que se trata de someter al texto como si fuera ajeno. La crítica observa un distanciamiento total entre la “voz poética” que genera el texto y el autor. Se busca ser absolutamente objetivos y de no tener miramientos ni consideraciones para la persona, aquí no existe la intención del escritor sino lo que está escrito y es a lo que está escrito, a lo que se disecciona. De esta manera el autor tiene la posibilidad de dimensionar su trabajo poético o narrativo y constatar hasta qué punto ha logrado una satisfactoria comunicación estética con sus lectores.

El taller no enseña a escribir, moviliza la conciencia a partir de tres niveles complejos de trabajo con el texto: 1.-El que contrapone los grandes bloques sémicos -significaciones- o de sentido, que van a producir la tensión narrativa o poética; 2.- Implica la organización discursiva para producir un intercambio de sentidos, esto incluye la sintaxis de los personajes, las relaciones cuantitativas y cualitativas con la historia contada, el trabajo en las lenguas. 3.- El nivel “diegético” o de lo que se cuenta, al que van a integrarse los otros dos niveles para robustecer y hacer que, además de contar, diga.

Habría que reiterar que todo lo que ocurra en un texto debe tener un orden ascendente o descendente, un enlace y un desenlace, o en todo caso una combinación de tramas o cuadros como en el cine, logrando sincronía en la diacronía.

Hay algunos aspectos en el funcionamiento del taller que si bien no son prioritarios, se los ha tomado en cuenta para su conformación, se trata de pura formalidad, como por ejemplo, el que se determine la edad del aspirante, cuando en verdad la juventud de la literatura no está dada por la edad del autor. La práctica ha demostrado que no hay una regla para determinar límites en este sentido, tanto es así que los grupos independientes del taller de la CCE, no observaron este aspecto, lo que enriqueció la experiencia individual y colectiva.


LA POSIBLIDAD DE SOÑAR POR ESCRITO

En la Posibilidad de Soñar por escrito (K-oz Editorial 2003) tuve la oportunidad de dejar constancia de ese proceso de quienes aspirábamos a aportar con la identidad literaria del Ecuador. El libro es un homenaje a mi amigo el escritor Gustavo Garzón Guzmán, quien fuera encarcelado y luego desaparecido en 1990, durante el gobierno de Rodrigo Borja Cevallos, así como a todos aquellos que por distintos motivos fueron torturados y asesinados en calles y cárceles en la década de los años ochenta, principalmente durante el gobierno social cristiano de León Febres Cordero.

Si bien el centro de dicha publicación constituye los grupos o talleres literarios de la década de los ochenta en Quito, los veintiún capítulos pueden dividirse en cuatro partes: 1.- Visión de Latinoamérica literaria en los años sesenta y setenta; 2.- Los Tzántzicos y el grupo Caminos; 3.- El Frente Cultural, Tientos y Diferencias, La Pedrada Zurda y el taller de la Puce, estos cuatro representativos y sin embargo sin esquema y/o metodología de trabajo; y 4.- Los Talleres Literarios de la década de los ochenta en Quito, con una disciplina, metodología, sistema de trabajo estrictamente dirigido a la escritura. Pero creí que el todo no es igual a la suma de las partes; así, el lector hallará en este libro creación y ensayo, datos históricos y anécdotas; poesía y narrativa, criterios del autor y otros; una alteridad que pretende hacer ameno este cuento o novelina con personajes de la vida real y concreta.

También inserté poemas personales escritos al calor de los debates en torno a textos -no solo propios- motivos de taller, pretendiendo hacer notar cuan motivadora fue o es una actividad de este tipo; así como textos de reflexión reciente, es decir, a los más de veinte años de nuestros inicios en los avatares en la escritura.

En cuanto a los diálogos con ciertos actores, extensos en principio, fueron grabados entre 1988 y 1989, con propósitos académicos, pero que saqué a la luz por insistencia de ese gran poeta y suscitador que, como muchos, no es reconocido, ni siquiera por un diarismo cultural preocupado de Shakira y cosas de ese tipo (buen provecho); hablo de Diego Velasco Andrade. Creímos con Diego que los nuevos escritores y lectores debían saber algo de la aventura de escribir, por eso se publicó tal libro y para que se constate de que existimos, de que existiremos (no son palabras, son textos, son obras).

Creo que mis amigos interlocutores de la parte central (Galo Galarza, Diego Caicedo, Huilo Ruales, Williams Castillo, –obviamente Gustavo-, el mismo Diego y otros) ya no pensarán igual, pues las condiciones históricas han cambiado radicalmente y seguirán cambiando en un mundo donde las ciencias y las tecnologías (en muchos casos utilizadas para la guerra) han llegado a lo insólito, mientras en nuestro continente se erige, desde lo andino, nuevas formas del pensar que están haciendo un gran aporte a la construcción de la nueva humanidad (4); por tanto, nadie pretenda creer que sus voces que allí hago constar sean la última verdad. Quede entonces con los talleres de la década de los ochenta solamente la constancia de la posibilidad que todos tenemos de soñar por escrito.

1) Revista Tientos No. 1 Julio de 1978

2. Díaz Góngora Mario, El Taller, Letras del Ecuador Nº 165. octubre de 1985, Quito – Ecuador

3) América Latina en su literatura, varios autores, Edit. Siglo XXI, 3ra. edición 1976

4) “La cuenta regresiva empezó el 11 de septiembre del 2001, cuando los fundamentalismos (Sharon, Bin Laden y Busch) de los tres monoteísmos abrahámicos, que han marcado a fuego la civilización patrialcal de occidente los últimos dos mil quinientos años, ha empezado su último arreglo de cuentas”. Proyecto de apoyo a la Gestión Participativa Municipal. GTZ. 2001



(*) Alfredo Pérez Bermúdez, fue miembro del grupo literario Lapequeñalulupa. Ha publicado las obras de poesía: Iniciales (1982); Para encantar esta muerte (1992); Perro ebrio (1998); de narrativa ensayo: La posibilidad de soñar por escrito (2003). Consta en las antologías Café Berlín (2001) y MeloPoeFant Internacional (2004), editadas en Alemania. Su obra ha obtenido premios y menciones a nivel nacional.

martes, octubre 24, 2006

Chat con Javier Vásconez, en Ojo Latino

El blog Ojo Latino, de nuestro compatriota y escritor radicado en Zürich, Víctor Vallejo, ha programado para los internautas interesados en la literatura ecuatoriana una “charla escrita” con el escritor ecuatoriano residente en Quito, Javier Vásconez.

Desde el miércoles 25 de octubre al miércoles 1 de noviembre, Javier Vásconez revisará cada mañana, de nueve a diez -en hora ecuatoriana (GMT -5 )-, todos los comentarios que los lectores interesados en su obra y aquellos que todavía no la conozcan dejen en el blog Ojo Latino con el fin de responder sus preguntas.

Javier Vásconez es uno de los pocos narradores ecuatorianos conocidos en el exterior. Su obra literaria está compuesta de cinco libros de relatos y tres novelas.

Sus obras más conocidas son las novelas “El viajero de Praga”, “La sombra del apostador” y “El retorno de las moscas”, publicadas por Alfaguara. Dos de ellas (“El viajero de Praga” y “La sombra del apostador”, fueron publicadas por las ediciones de bolsillo Punto de lectura).

El libro de cuentos “Ciudad lejana”, su primera publicación, vio la luz en 1982. La novela “El retorno de las moscas”, es su libro último publicado a inicios de 2006.

miércoles, octubre 18, 2006

Diego Velasco Andrade: los comics nos atacan

(Quito, 1958) Miembro fundador del Taller Matapiojo.

Ha publicado en poesía: Poemas antes de la Guerra., Panamá; La poesía no es un libro de poemas, Derrocamiento del lector; Safari a Ombligo Equinoccial, Gato en el sol; Hundimiento de Mu y relación de otros hechos misteriosos ocurridos en el Reino de los Colibríes, y las compilaciones Alquimias y Cordeles. En narrativa ha publicado: En el Jardín de Freud, ¿El poeta ha muerto? y Tierna Ficción. La poesía de Diego Velasco Andrade ha explorado varios registros poéticos con llamativa destreza e imaginación. Es, sin duda, un poeta interesante que vale la pena conocer. Próximamente parte de su poesía va a salir publicada en la antología "10/80 Veneno para Poetas: 10 poetas de los ochenta", de la editorial K-OZ de Quito. Estos textos fueron seleccionados del capítulo Legión de Superhéroes del libro LA POESÍA NO ES UN LIBRO DE POEMAS, colección Matapiojo, 1989.


Diego Velasco en Bélgica

SUPERMAN

Superman no es un pájaro
no es un águila
ni es un avión.

Es un superhombre con superpoderes.

Más poderoso que una locomotora
más rápido que una bala
capaz de saltar sobre el edificio
más alto del mundo
por ir a mantener el orden

Pero
bajo su doble personalidad
del tímido reportero Clark Kent
no se atreve a declararse a Luisa Lane
mantiene una extraña amistad con Jaime Olsen
huye cobarde ante el mínimo problema.

Camino a su trabajo
en el Daily Planet
es una hormiga
perdida en la multitud
un transeúnte que resbala en una cáscara
un pequeño burgués común y corriente

que toma el bus equivocado.



BATMAN

!OUCH!

!BLUM!

!SOCK!

Ciudad Gótica:
Banco del multimillonario
Bruno Díaz.

El hombre murciélago se bate a golpes
con cinco malvados de aspecto latinoamericano.

El villano invitado es Acertijo
quien atentamente observa a sus muchachos
desde la ventanilla de pagos.

(Ha tomado a Robin como rehén)

Mientras tanto
enterado de lo que pasa
el jefe O’Hara trata inútilmente
de comunicarse con Bruno Díaz
en su elegante
mansión.

El encapuchado exige al villano
liberar al joven maravilla

El malvado pone condiciones al héroe:
¡Oye!
contéstame dos acertijos

1. ¿Qué suelen hacer Batman y Robin
cuando están a solas en la baticueva?

Esa pregunta no te la puedo contestar

2. ¿Por qué Batman defiende con tanto celo
los negocios de Bruno Díaz?

Fácil, porque los negocios de Bruno Díaz
son mis negocios.

Acertijo y sus muchachos huyen
precipitadamente.

El jefe O’Hara que llega en esos momentos
finje no haber escuchado nada.

No se preocupe jefe O’Hara
la tranquilidad ha vuelto a la Ciudad Gótica.



LA FAMILIA PICAPIEDRA
ES UNA FAMILIA FELIZ


Pedro Picapiedra
su esposa Vilma
su hija Pebbles
y Dino su fiel dinosaurio
viven en un barrio de clase media
en Piedradura.

La familia Picapiedra
es una familia moderna
de la Edad de Piedra

Pablo y Betty Mármol
son sus vecinos

Los domingos
Pedro Picapiedra y Pablo Mármol
suelen ir juntos a jugar bolos.

Pedro trabaja en una cantera
recibe su sueldo mensual en pietrodólares.

Ello le permite
correr con los gastos de su casa
cuidar a Pebbles y a Vilma
y los fines de semana salir de paseo
en su troncomóvil.

Moraleja:
El “american way of life”
existe desde tiempos prehistóricos.

sábado, octubre 14, 2006

El eco de un tambor y Los patriotas del sur, de Itúrburu

Después de la publicación de sus libros policiales El Cholo Cepeda, Investigador Privado y su continuación Si es que te queda cariño (y otras aventuras del Cholo Cepeda), el escritor y poeta guayaquileño Fernando Itúrburu presentará oficialmente el libro de entrevistas El Eco de un Tambor (entrevistas a seis escritores ecuatorianos) y el libro de crónicas Los Patriotas del Sur, el día martes 17 de octubre a las 19:00 en el Auditorio del Centro Ecuatoriano Norteamericano. Los libros salen publicados bajo el auspicio del CEN.

El Eco de un tambor es el primer libro de entrevistas que realiza el escritor Fernando Itúrburu, en este libro encontraremos 6 entrevistas realizadas a profundidad a los también escritores Miguel Donoso Pareja, Carlos Eduardo Jaramillo, Fernando Cazón Vera, Fernando Nieto Cadena, Jorge Martillo y Edwin Madrid, donde ellos nos darán sus visiones sobre la literatura, la poesía y la vida.

En el libro Los Patriotas del Sur, a través de unas coloquiales y deslumbrantes crónicas, nos embarcaremos con el autor y sus amigos, a recorrer las calles de su infancia, sus fiestas, sus tristezas, de un Guayaquil que ya sólo existe en la nostalgia.


Biografía del escritor

Fernando Itúrburu, guayaquileño con estudios en literatura realizados en Ecuador, Francia y Estados Unidos, es un notable ensayista autor de La palabra invadida (1988), Lecturas prohibidas de la literatura ecuatoriana (2002). En poesía ha publicado Maitines y laúdes (México 1985), Vástagos (1990), El camino tomado (1997) y Contra sí mismo y poemas prosaicos (2004) y los volúmenes narrativos Donde crecen las arañas (1978), Funes en los portales (1994) y El cholo Cepeda, investigador privado (2001) y Si es que te queda cariño (2004).

Actualmente, Fernando Itúrburu es profesor titular en Plattsburgh State University de Nueva York.

Nota actualizada: A propósito de Itúrburu, leer una entrevista que le realizaron hoy (17/10/06) en El Universo.

miércoles, octubre 11, 2006

Ecuador representado por Telmo Herrera en el festival "Belles Latinas"

Desde Francia, la agencia AFP, menciona que el escritor ecuatoriano Telmo Herrera (Mira, provincia de Carchi, 1948) es el autor que representa a nuestro país en la quinta edición del Festival "Belles Latinas" que presenta la actualidad literaria latinoamericana y pone a los autores en contacto con el público (además con traductores y editores) en unas veinte ciudades de Francia.

En la nómina constan, además de Telmo, César Aira, Silvia Baron Supervielle y Alan Pauls (Argentina), Ramon Díaz Eterovic y Bernardo Toro (Chile), Carlos Liscano (Uruguay), Nélida Piñón y Yasmina Traboulsi (Brasil), Carmen Posadas (Uruguay), Rodrigo Rey Rosa (Guatemala) y Aconcha Sanz (Cuba).

"Belles Latinas" nació en Lyon (este) por iniciativa de la revista Espaces Latinos y del Espace Culturel Latino-Américain (ECLA). Para participar es necesario haber sido traducido al francés y ser seleccionado por un consejo literario formado por críticos literarios, profesores de literatura y libreros.

Telmo Herrera, sin embargo, es un desconocido en el país; y en parte, porque pasó muchos de su vida entre Sydney, Toronto y París, donde actualmente reside. En 1985 su obra narrativa merece el reconociemiento de la crítica internacional, cuando su novela Papá murió hoy fue galardonada como finalista del premio Nadal, uno de los más prestigiosos que se conceden en España.

Después ha publicado, en París, las novelas La cueva (1995) y Lucero (1998). Ha publicado además los poemarios: La publicidad, Cuentos de Hadas del siglo XX (1978), Algo así como un poema 78 (1981),Vía air mail (1989) y Desde la capital de los malgenios (2000). En el 2003 actuó (porque también es actor de teatro y cine) protagonizando al personaje "La Bestia" en el filme "Un Titán en el Ring", dirigido por Viviana Cordero.

El narrador Leonardo Valencia, residente en Barcelona y asiduo visitante de París, expresó a este blog: "Telmo Herrera es nuestro Nabokov. Escribe en francés y en español. Es una pena que su mejor novela, La cueva, no haya tenido mayor acogida. Una novela con fuerza, torrencial, muy superior a Papa murió hoy. Y además es un autor que reserva muchas novelas nuevas por salir. Habrá que seguirle la pista y perdernos en las que nos llegue a dar".

lunes, octubre 09, 2006

Migrando con microcuento a cuestas

Con el auge del género conocido como relato hiperbreve, cuento brevísimo o microcuento, en Hispanoamérica estos últimos años, es importante recordar las palabras de Juan Armando Epple, uno de los más grandes estudiosos en la materia: "(...)no es simplemente una afición secundaria, apta para la nota humorística, el ingenio verbal o la relación anecdótica(...) Escritores de reconocido talento como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Cristina Peri Rossi, Eduardo Galeano, Luisa Valenzuela y otros, han renovado las opciones expresivas de la ficción breve. Y autores como Alfonso Alcalde, Alfredo Armas Alfonzo, Enrique Anderson-Imbert, Juan José Arreola, René Avilés Fabila [presente en el último Encuentro Nacional de Literatura en Cuenca, 2005], Marco Denevi, Andrés Gallardo, Hernán Lavín Cerda, Augusto Monterroso, han canalizado su creatividad fundamentalmente en esta modalidad narrativa de variada filiación cultural, cuyo rasgo común (aspecto que no constituye, de por sí, una diferenciación canónica) es su notoria concisión discursiva"

En nuestro país este género ha sido cultivado, entre tantos otros, por Jorge Dávila Vásquez, Francisco Proaño Arandi, Gilda Holst. Por su parte la escritora guayaquileña e integrante de este colectivo literario, Solange Rodríguez Pappe también ha estado al tanto de estos estudios de micro narrativa y tiene una tesis del grado, donde muestra obras de autores ecuatorianos y Latinoamérica.



Ahora vamos a la pulpa de este post. (Irónicamente toda esta "larga" introducción ha sido empleada para mostrar un texto tan corto). Luis Felipe G Lomelí, joven narrador mexicano ganador del Premio Latinoamericano de Cuento Edmundo Valades por el relato El cielo de Neuquén tiene previsto a visitar Guayaquil entre fines de este mes y de noviembre y -si los tequilas lo permiten- organizaremos un conversatorio con él y otros narradores.

Tiene un perfil académico muy curioso y ha publicado en Tusquets un cuentario Ella sigue de viaje (Guayaquil, al menos, númericamente comparando con los poetas, tiene muy pocos narradores jóvenes, así que el dato podría interesar a más de un dedo de esta mano).

Rastreando en Wikipedia acerca de micronarrativa, junto al clásico de Monterroso, El dinosaurio, figura esta obrita, que resultó ser autoría del mencionado amigo tapatío (tapatío, por gentilicio, no por otra cosa) Lomelí.




El emigrante

-¿Olvida usted algo?
-¡Ojalá!

viernes, octubre 06, 2006

Edwin Madrid o la poesía diferente

Quito, 1961. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía: ¡O! Muerte de pequeños senos de oro, Celebriedad, Caballos e iguanas, Tambor sagrado y otros poemas; Mordiendo el frío. Ganó el IV Premio Casa de América de Poesía Americana en España. Basta leer su poesía para darnos cuenta que estamos ante un poeta diferente y auténtico. Edwin Madrid, es en la actualidad, uno de los grandes poetas de este país.


Uno va a la cama
por haragán o por frío,
pero también come
sobre ella
y sueña
y muere.
¡Es increíble! el
tiempo que pasamos
en ella con ella.
Pobres de nosotros si
un día aparece un loco
y ordena quemar
las camas del mundo.


Mis amigos escriben desde
Florencia o Praga,
hablan, casi con asombro,
de los descubrimientos
que hacen.

¿Qué puedo contestarles yo
si nunca he sabido
de aviones y puertos?

Mis amigos,
vigorosos hombres de mundo,
detallan uno a uno
fabulosos cuentos de
rascacielos y mujeres
de piel brillante.

Han olvidado
que vivo rodeado de montañas,
y que todo es cuestión
de que alcance la cumbre de
una de ellas
y me lance hacia
el otro lado.


POSTAL URBANA DE QUITO
CON YO EN EL FONDO


Montañas irrumpiendo el cielo de la noche, calles locas que suben y bajan, campanarios, más campanarios, autos que patinan al doblar la esquina, jóvenes que se dirigen a las discotecas pateando latas de cerveza, parejas que se besan mientras los semáforos cambian. Música fugándose entre las piernas de una minifalda y los tacones obscenos de un muchacho que da sus primeros pasos en su verdadero mundo. Niñas de fantasía perdiéndose sobre el rechinar de las motos.
Y allí voy yo, casi sin poder pararme, abrazado de una mujer que como bandera me agita por bares y hoteluchos.


REALMENTE ERA INSOPORTABLE

Yo también tuve una muchacha rubia que estaba loca por mí. Cuando empezó a asumir el papel de esposa perfecta huí como un potro que regresa a las praderas salvajes.
Cansada de esperarme con la mesa servida a media luz, se casó y comenzó su vida escandalosa. Daba vergüenza mirarla interrumpir entre mis amigos. Se sentaba en sus piernas de cualquiera y me insultaba. Tenía que tomarla del brazo y conducirla a su casa.
Un día apareció en el bar con los ojos desvaídos y los labios húmedos como las mujeres rubias de las películas. Sacó de su cartera un revolver y me disparó. Caí destrozado el corazón. Desde entonces no la he vuelto a ver.



**************
PARTICIPACIÓN DEL POETA ECUATORIANO EN MÉXICO

El poeta Edwin Madrid ha sido invitado a participar en XI Encuentro Internacional de Escritores que comenzó este miércoles, 3 de octubre en la ciudad de Monterrey (México). El ecuatoriano junto a Raúl Zurita de Chile, Santiago Rocangliolo del Perú, Luis Antonio de Villena de España, Senel Paz de Cuba, los mexicanos Adolfo Castañón, Carmén Boullosa, José Vicente Anaya, entre otros, abordaran el tema: Fronteras en movimiento. Además, Edwin Madrid presentará su más reciente libro: La búsqueda incesante, publicado por la Editorial Oficio de Monterrey. También estará presente en la Feria del Libro de la ciudad de México en la mesa de lectura “Poetas Latinoamericanos”. Luego participará en el homenaje a José Emilio Pacheco por 50 años de labor literaria que se celebrará dentro del marco del Encuentro Poetas del Mundo Latino, que se llevará a cabo en las ciudades de Morelia y Pascuaro del 17 al 22 de octubre.

martes, octubre 03, 2006

César Pavese, seductor de la muerte

Por Freddy Russo

La vida de César Pavese fue como un pedazo de música medieval en constante pugna con la inarmónica melodía de su siglo. El concierto de laúd y sus poemas descendieron con suave firmeza de las verdes laderas y prados del Piamonte italiano. Música pura, néctar salvaje, mensaje no currupto que acabaría por metamorfosearse con las calles y el aire contaminadamente gris de Turín, en la década de los 30.

Cuando el amanecer de su vida aún no había alcanzado a iluminar las verdes viñas de su campo piamontés, ya comenzó cronológicamente la insatisfacción vital, la obsesión por la idea del suicidio. El suspiro de Pavese, deseoso de fundirse con una muerte individualmente deseada, será uno de los signos constantes que abofetean con crueldad sus escritos. Esta especie de mitificación lírica del apocalipsis autoprovocado, irrumpe cuan enorme cascada de sangre, de llanto y espuma, el largo de su historia.

Pavese fue un poeta y escritor descaradamente marginado por determinados patriarcas de la cultura italiana de su época, lo consideraban un escritor maldito. Por el solo hecho de haber mostrado con diabólica exactitud una división semióticamente inercial con la realidad; por haber vomitado su olorosa bilis de desprecio y odio sobre las ciencias del todo-está-bien; por haber sido un escritor salvaje entre una literatura domesticada.


El lúgubre cielo de Turín, lugar de nacimiento de Pavese,
parecía presagiar la tormentosa existencia del poeta.


Su soledad


Su diario personal, "El oficio de vivir" (1935-1950), parece un verdadero reloj de arena de su luminosa capacidad creadora. Esta "obra" constituye el fiel reflejo de la enorme trascendencia filosófica de su pensamiento atormentado; el metrónomo que pondría música a una infinita cascada de dolor. Es como un fugitivo allegro de su Sinfonía Maldita.

Su soledad era como una compañera de vida. Lo afirmaba una y otra vez como único medio de sentirse él mismo. De cuando en cuando, como un impulso bestial, le arrancaba a la Historia algunos miembros de su cuerpo para enriquecer su poesía: Leopardi, Baudelaire, Dante, Shakespeare y Walt Whitman. Estos grandes le producían una fuerza motriz para colorear su mudo universo de gritos y lamentos.

El poeta estaba en el mundo pero era independiente de él, al mismo tiempo. Era un confidente clandestino de su soledad. Su mundo, realmente era otro mundo, lejos del mundo. "Los hombres -decía Pavese-, dejan de ser hombres para convertirse en víctimas de su propio destino". El único refugio para Pavese lo constituye la descripción del paisaje, cuya presencia obsesiva y codificadora en su escritura es uno de sus rasgos más notables.

Un poeta atormentado

Difícil es entender a Pavese, aún más, triste. "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos". Su obra es un perpetuo gozar en la miseria y la impotencia. "...el hombre que eyacula demasiado rápido haría mejor en no haber nacido. Es un defecto por el que vale la pena matarse."

Abrupto es penetrar en el centro de un hombre que afirma que si llorar es irracional, sufrir es igual: "La compensación de haber sufrido tanto consiste en que luego nos morimos como perros".


Sus versos, siempre en busca de la simbiosis ideal imagen-relato, poseen todas las características de la poesía realista, cuestión ésta que acentúa de sobremanera la perpetua crisis tanto creativa como amorosa por la que atraviesa. "A nadie le falta una buena razón para matarse".

"El oficio de vivir", considero que es la obra más importante para entender todo el meollo de su pensamiento poético y narrativo. Allí encontramos planteamientos fundamentales de su concepción poética: "la falsedad de la poesía -dice- consiste en que sus hechos ocurren en un tiempo distinto al real". Por un lado, tenemos el problema estético del poeta y su época que nos trasporta a la unidad interna de su obra. Y por otro, el poeta turinés afirma que la poesía es sobre todo un relato de imágenes antes que un juego de palabras esclavizadas a un núcleo primitivo de importancia ética y rítmica.

El suicidado de la sociedad

La obsesión por el suicidio es como el hilo conductor de su poética. Desde el 15 de enero de 1.938 escribe en su diario: "La dificultad de suicidarse reside en esto: es un acto de ambición que solamente se puede cometer cuando hemos superado toda ambición". Nadie se suicida solo, sino que le suicidan todos y cada uno de los miembros que componen la sociedad del suicida. La ejecución real iba tomando cuerpo en la medida que avanzaba hacia la mitad del siglo. El 1 de enero de 1946, a modo de análisis del año que pasó, dice: "Este año has rozado dos veces el suicidio. Todos te admiran, te cumplimentan, te hacen la corte. Y bien... ?".

La trayectoria de Pavese parece acelerar su destino con la definitiva soledad que invade sus últimos años. Al final de su Diario se muestra ya hiriente y provocador entre las líneas, "..mientras la persona intenta asirse desesperadamente a lo poco de felicidad que le reporta la vida."

Con la llegada de 1950. Pavese presiente que está a punto de dar forma a la obra cumbre de su pensamiento, es más, parece que ha conocido a fondo la delicia de perder la práctica de la vida y de la muerte. El 1 de enero de 1950 escribe: "La idea del suicidio es una protesta de vida. Nada de muerte... no querer morir nunca".



Pavese, como si eligiera justo el año que partía en dos al siglo, se propone clavar una bandera de dolor en el epicentro de su tiempo. Ironía suprema y trágica ?; burla equinoccial a medianoche ?. El poeta consigue poner fin a su vida con la última frase de su Diario el 18 de agosto de 1950: "Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más."

A modo de epílogo, diremos que, triturado por la dialéctica de una forma estética contra un fondo realista, Pavese construyó su obra sobre su propia destrucción, y su cadáver exquisito envuelto en la irresistible fascinación del suicidio, impregnó con su aroma inconfundible la poesía italiana de los años 60 del siglo pasado.

lunes, octubre 02, 2006

Todo lo que quería saber sobre libros usados y nunca se atrevió a preguntar

Por Miguel Antonio Chávez
Gracias a un reportaje aparecido ayer en Diario Expreso, se devela un poco el misterio de este mundo "underground" lleno de textos anacrónicos, inhallables, inesperados y, algunas veces, llenos de polvo. Una combinación entre el mundo de Eeire Indiana y La dimensión desconocida. Un vórtice donde converge la biblioteca de Alejandría, el Aleph, las primeras ediciones de Condorito, el álgebra de Baldor y las revistas con el último grito de la moda donde las sensuales modelos son ahora dulces y corcovadas abuelitas. Un mundo al que todo lector guayaquileño que se precie de serlo, alguna vez en su vida, como peregrino a La Meca, tuvo que haber visitado.


Hallazgo #1
Los principales dueños, cultores de este submundo guayaco, no son guayaquileños:

-Néstor Cali Jara (el del legendario "Nuevos Horizontes", en las inmediaciones del Mercado Central) oriundo de Paute, Azuay, 1938.
-Adán Incalucio ("El pasillo de la lectura", local angostísimo y largo que está al lado de la Universidad de Guayaquil), de Penipe, Chimborazo, 1949.
-Pedro Nevarez (en el sector de "Las cuatro manzanas"), manabita nacido en Jama, 1936.


Hallazgo #2
Para el que le guste inventariar libros, aquí hay trabajo para largo.

-"Cali no sabe cuántos libros tiene, pero cree que posee más de 200.000 en las 5 divisiones de su local" (¿biblioteca laberíntica borgeana?)
-"Él conoce bien su local, hasta podría andar, por todos los recovecos, con los ojos vendados y no tropezar con nada. “Sé muy bien en dónde está cada obra que poseo”, dice Adán Incalucio, quien asegura que entre su mercadería hay más de 50.000 libros".


Hallazgo #3
En casa de herrero...

-"Aunque parezca mentira, el propietario de esta librería sabe de títulos y conoce en donde está cada uno de ellos. Pero jamás lee libro alguno. “No soy un amante de la lectura, pero sí sé lo que tengo y me gusta este negocio” " (Néstor Cali)


Hallazgo #4
Son pioneros, desde hace muchos años y sin saberlo, del "Bookcrossing".

-Los principales clientes y proveedores de Incalucio son los estudiantes y egresados de Medicina e Ingeniería. “Cuando están estudiando compran los libros y luego cuando salen me los venden. He tenido textos que han pasado por mis manos tres y hasta cuatro veces. Eso me provoca satisfacción porque sé que le sirvió a una persona que los necesitó y no tuvo el suficiente dinero para comprar un libro nuevo. Por lo regular me gano de uno a dos dólares por un libro que vendo”, explica el vendedor.


Hallazgo #5
Este hallazgo es personal. Fui un domingo (cuando los creyentes van a sus templos y los lectores, a los suyos) y uno de estos vendedores (no mencionaré cuál para proteger su identidad) me dijo que, entre otros, un par de autores nacionales considerados "clásicos vivientes" han dejado ellos mismos sus ejemplares en consignación. ¿Será que no confían en las librerías o a lo mejor le cobran demasiado porcentaje de comisión? (la actual es del 30%). ¿O sencillamente no venden ninguno y se tienen que ir a la "cachina" pa que los tomen en cuenta? Estos dos autores (los duchos bloggeros porteños sabrán dilucidar a quiénes me refiero) son MDP y JVM.


Hallazgo #6
Amigo intelectual: el peor enemigo vive en tu propia casa.

"A Nevarez los proveedores lo van a buscar a la casa para que vaya a ver los libros que tiene de venta. Indica que esta estrategia es buena, pero que la mejor forma de conseguir buenos textos es visitando las librerías cuando tienen textos en liquidación o haciendo lo que hacía el negro Filián, un vendedor de libros usados quien todos los sábados ponía un tendido en García Avilés y Colón. Su método de adquisición era buscar todos los días en el diario los avisos mortuorios para ver si algún intelectual había muerto. Si eso ocurría esperaba pacientemente unos días y buscaba a los familiares quienes, por lo regular, remataban los bienes del difunto. Con eso, asegura, se vengaban del muerto que por leer no realizaba otra actividad".

Del mismo modo Cali cuenta que en muchas ocasiones le han vendido colecciones de prestigiosos médicos y abogados que han fallecido. “Por lo regular los familiares no desean tener esos objetos”.

Conclusión: haz "carpe diem" con tus libros porque "memento mori" y "cachinerum ad portas mortem biblioteccus cazarem ansiosum est"