martes, agosto 29, 2006

Fernando Cazón Vera o el poeta de las parábolas

(Quito, 1935) Ha publicado varios libros de poesía: La guitarra rota, La Misa, El hijo pródigo, Las canciones salvadas, entre otros. Sus textos aparecen en varias antologías nacionales y extranjeras. Ha recibido varios Premios Nacionales de poesía. Fernando Cazón Vera es, sin duda, uno de nuestros grandes poetas, que debe ser leído y rescatado a nivel de país.


EL AFORTUNADO

Quién tiene un ojo que no le sirva,
una oreja que le sobre, quién tiene
un mes de más en su almanaque,
una hora inservible en sus relojes,
quién respira dos veces y vive
y sobrevive una única vida, quién
copula fielmente su bigamia, quién
se hace trampa y nunca se sorprende,
quién tiene un muerto que todavía lo ama
sin tocarle los sueños inminentes, quién
cabe a la vez en dos lugares diferentes,
quién ha dejado de morir su parte menos útil,
quién, en definitiva, gana la mesa
sin tirar los dados.


PARÁBOLA DEL INDECISO

Huyó desde sus piernas para adentro
Regresó dé los ojos para afuera
Quiso volver al fin, pero se iba
Quiso exiliarse pero se quedaba.

Estaba siempre donde nunca estaba
Era y no era, lo mojaba el fuego
Lo quemaban las lluvias torrenciales
Alas de viejos pájaros lo anclaron.

Y supo odiar con el amor más puro
Amó también con su traición profunda
Y dijo la verdad. Y estuvo solo
Mintió y mintió. Y entonces le creyeron.



ALTERNATIVAS

Camino entre dos aguas
la del sediento
la del ahogado.

Entre dos fuegos ando
el del constructor
el del incendiario.

Voy entre dos amores
el del amante
el del despreciado.

Entre dos vidas muero
la del poeta
la del condenado



EL INEXISTENTE

El que no tiene un nombre que ponerse,
un hueso que roer.
El que anda
prestando sed para tomar sus aguas,
pidiendo un ojo en que llorar su llanto,
mendigando su pan con otras hambres.
El que no tiene desnudez. Y en cambio
tiene un lunes después del otro lunes.
El que se fue para volver. Y ha vuelto
con una lluvia menos.
El difunto
al que velaron sin ningún cadáver.

domingo, agosto 27, 2006

Una poeta diputada

Dice Albert Camus en "El hombre rebelde", citando a otro autor­, que "los poetas son los legisladores del mundo". Llegó a nosotros una noticia interesante. Ma. de los Ángeles Martínez, poeta cuencana nacida en 1980, integrante del grupo literario "La Esponja" y autora del libro "Subcielo" (Universidad de Cuenca-Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, 2002), será candidata a diputada por la provincia del Azuay en las próximas elecciones por el PSC.

Esperamos que, de llegar a ser legisladora, Ma. de los Ángeles pueda contribuir con leyes que tanto merece el mundo de la cultura ecuatoriana y que fiscalice efectivamente a las actuales instituciones culturales del país, donde solo es necesario revisar el presupuesto nacional para ver la disparidad existente en la asignación de recursos a distintas ciudades y los elevados presupuestos que no son utilizados de manera adecuada y que finalmente terminan siendo reducidos para detrimento del desarrollo cultural del país.

Buena suerte Ma. de los Ángeles.

sábado, agosto 26, 2006

El cronista de cine como transcriptor de ficciones

Por Alexis Cuzme

El siguiente trabajo ha sido escrito a partir de lo vivencial y práctica, más que de la especialización en la materia cinematográfica. Puesto que el cine es una de las complejas materias comunicacionales que no solo demanda tiempo y análisis en cada uno de los vastos productos visuales que año a año aumentan la lista, es, además de todo lo escrito, un campo de estudio y dedicación total, al que me encuentro adherido recientemente.

Mi relación, por ello, con el cine ha surgido, en un primer momento, ante la necesidad de hallar nuevas fuentes “inspiradoras” a favor de la poesía y literatura, para luego encontrarme frente a todo un banco de fuentes arremetedoras, en unos casos; y, en otras totalmente conmovedoras. El cine desde ese instante no me ha dejado tranquilo, puesto que cada vez (ya que este terreno parecería infinito) se aprende algo nuevo, se descubren nuevos y excelentes actores, se revalora a los consagrados, y sobre todo se educa uno al espectar trabajos de calidad y a ignorar los netamente comerciales y sin ningún aporte, salvo el de distraer. En fin, el cine: ficción atrayente de la que no he podido escapar.




¿Qué es una crónica cinéfila?
Esta no es más que una lectura individual de uno o varios productos cinematográficos espectados. Es la redacción, publicada por lo general en diarios y revistas especializados en cine, cultura o simple espectáculo, que enfoca y a la vez resume y comenta, una o múltiples películas, del mismo o distinto género.


¿Cómo se forma el cronista de cine?
No existe una guía específica que indique paso a paso cómo formarse en el campo de la crónica enfocada en el cine (si existe, por otro lado, especialización en materia de crítica cinéfila, pero como ello no nos compete lo obviaremos). Esta más bien se da por la estrecha relación que suele haber con el periodismo, sobre todo del escrito, con productos comunicacionales, como el tratado.

El cronista, entonces, se va formando primero por la implícita relación de gusto que el individuo tenga a este campo; segundo por la constante apreciación de los diferentes títulos y géneros cinematográficos que va espectando. Todo ello hará que la persona interesada en escribir a partir de la ficción espectada, pueda desarrollar, además de un resumen de la historia del film, un comentario que denote sus apreciaciones de lo visto y entendido.

A partir de la práctica y del ejercicio constante de espectador y comentarista, es que va surgiendo el cronista de cine, como relator, transcriptor y, en algunos casos cuando se madura rápidamente, cuestionador, tanto del producto cinematográfico, la historia, el discurso y desde luego el reparto. Todo ello, además de una debida redacción, argumentos que puedan estar cercanos a la realidad de la película a la cual se la ha convertido en una crónica. Solo allí podríamos estar identificando a un cronista de cine.



¿Cuáles son los elementos con los que debe contar el cronista de cine?Como se dijo brevemente en el subtítulo anterior, para llegar a ser un cronista de cine se debe, además de estar en constante expectación de filmes, poseer todo el bagaje posible de información referente a la materia cinematográfica: entrevistas, otras crónicas, notas informativas, reportajes, testimonios, ensayos, libros, etc. que puedan acercarnos al trabajo de directores, actores, críticos cinéfilos, productores, y a todas esas obras del cine clásico y contemporáneo que especialistas han considerado claves para el entendimiento de este arte.


¿Es el cronista de cine un crítico cinematográfico?
Ser cronista de cine no es lo mismo que ser un crítico de cine. Aunque muchos a excusa de ser simplemente cronistas cinéfilos hagan crítica, en otros el encasillamiento más bien recae porque los trabajos escritos no logran toda la demostración y aplicación de argumentos netamente pertenecientes al lenguaje cinematográfico que puedan apoyar lo escrito.

Entonces decimos que existe una gran diferencia entre cronista y crítico de cine. En el primer caso aún se inmiscuye el gusto más que el criterio y en el segundo caso es más bien el criterio que pesa por encima del gusto. Dos referentes necesarios al momento de escribir y sustentar juicios de valor.


"Ser cronista de cine no es lo mismo que ser un crítico de cine"


¿Pesa el género cinematográfico al momento de escribir una crónica?
Siempre pesa el género, ese gusto por apreciar dramas sobre comedias, románticas sobre terroríficas, acción sobre infantiles, etc.

El cronista de cine, por más que diga ser imparcial al momento de escribir, siempre estará inclinado a un género, el de mayor predilección, el que más logra desencadenar su redacción creativa, el que altera sus fantasmas personales hasta volverlos colectivos.

No debería ser así, puesto que más que un cronista de cine, su labor se encasilla en la de analista de productos comunicacionales y por ello debe haber en él la apertura a todo género, guste o no guste, ya que su labor es la de trasmitir, según su apreciación personal, los elementos implícitos y explícitos de cada film espectado y posteriormente cronizado.



¿Se puede ser cronista de cine sin escribir y publicar crónicas?
Lo de genio inédito jamás ha sido una garantía en este competitivo mundo de las comunicaciones, por ello esperar que un cronista llegue a ocupar un espacio en algún medio escrito o virtual, depende de todos los antecedentes que se tenga en este campo.

No se puede desarrollar un cronista de cine, sino escribe crónicas de cine. Su ejercicio y sobre todo su encasillamiento a cronista, recae en ello: en escribir. El estar en constante cercanía con su lectura (o apreciación) de lo visto, hará que el cronista sienta toda la motivación necesaria que lo encaminará a la debida formación en la materia cinematográfica.

Los espacios idóneos para que sus lecturas personales puedan difundirse bien podrían ser diarios locales, revistas culturales o no, o medios alternativos que estén concientes que el cine como producto comunicacional necesita, además de la simple sinopsis, una apreciación más a fondo, donde los elementos puedan ser interpretados de la forma más adecuada y ofrecerlos al lector ávido de este campo.



Este mini ensayo fue escrito exclusivamente para el conversatorio desarrollado en el auditorio de la Facultad Ciencias de la Comunicación a propósito de la charla a estudiantes de tercer año de periodismo, realizada el día miércoles 23 de agosto del presente año.

miércoles, agosto 23, 2006

Vallejo y Guayasamín: artistas del dolor

Por Freddy Russo


César Vallejo jamás celebró su cumpleaños, por lo que la fecha de su nacimiento (18 de marzo de 1892) puede ser una aventura. Nación en Santiago de Chuco, pueblo que lleva el nombre del apóstol Santiago -el del sincretismo-, y que está situado a 3.115 metros de altura en un valle minero del Perú. Su hogar, modesto y abultado de estrecheces, le llevó a escribir a los cinco años de edad su primer garabato que decía: “Le escribo a mamita que tengo hambre”.

Estudió primero en Huamachuco y después en Trujillo y Lima. Fue maestro empleado en un centro minero y en una hacienda azucarera, se graduó en Letras y Derecho. Amó a una muchacha de nombre Otilia y se conectó con grupos literarios adeptos al modernismo. Dos padecimientos constantes sufrió Vallejo: el hambre y la tristeza.

¿Es posible morirse de tristeza? Leer a Vallejo no es una experiencia feliz. Su poética está llena de rupturas, nostalgias, desencuentros, crudezas, dolor y la obsesión de un tiempo tan limitado que no nos sirve ni siquiera para llegar a ser nosotros mismos. ¿Pero de qué estaba dolido ese mestizo sensual, cuál era su herida? ¿Su constante quejido de: “tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera”? Sabemos del hambre de la infancia de Vallejo, de la pobreza en varios lugares donde estuvo y del instinto fatalista del indio andino que dejó marcada su conciencia; pero la nostalgia por la gran hermandad de los hombres nunca alcanzada le entristecía aún más, y la desdicha porque en el mundo no hay síntesis posible, le atormentó siempre. Para Vallejo, todo estaba dividido e irremediablemente inconciliable: luz y tinieblas, oro y humo, vida y muerte.

París, 1922

Vallejo se lleva su tristeza a París, buscando el paraíso perdido en la metrópolis del arte. Aquí, el mestizo no se diluyó, junto a su tristeza estuvo con él su Perú. No retornó jamás, él mismo lo predijo: “Me moriré en París con aguacero...” El continente europeo -un continente en llamas- flagelado por la apocalíptica guerra mundial, terminó por ahogarlo en el dolor; dolor por el destino de sus hermanos, por el advenimiento del fascismo y la destrucción de España.



En París, padeció la peor de las hambres y las miserias, tan concreto como el hecho de que durante muchos meses se había alimentado a base de café y arroz, hasta cuando empezó a colaborar con algunos periódicos sudamericanos. En su primer viaje a España se gano la amistad de García Lorca y Cernuda, Alberti y Machado. Fue en esa época que descubrió el marxismo (1927) y viajó a la Unión Soviética. Posteriormente se adhirió al Partido Comunista Español.

Su primera obra Los heraldos negros (1918) revelaba tempranamente la calidad poética de un gigante de América. Pero Trilce (tres soles), de 1922, confirmó definitivamente su personalidad de poeta renovador y distinto; funda su propio lenguaje y se responsabiliza de él. Descubre el poder del verbo, y representa patéticas situaciones de hombres comunes que no pueden escapar de una realidad aplastante. Vallejo es el poeta del dolor. Escribió una novela de carácter didáctico, periodístico: Tungsteno, donde narra sus experiencias con el socialismo soviético.

La compañera que le acompañó hasta su muerte fue Georgette Phillippart, quien escribió Apuntes biográficos de César Vallejo, después de la postración del poeta a causa de una fiebre misteriosa, que en la mañana del 15 de marzo de 1938, un Viernes Santo, terminó con su vida. Murió antes de haber logrado publicar Poemas humanos, un testimonio grandioso de solidaridad humana del presente siglo.

Tristeza y la tragedia andina: Guayasamín y Vallejo

¿Podemos considerar a Guayasamín el paralelo pictórico de Vallejo? Ambos tienen en su arte muchos puntos en común: la mezcla de religión y contundencia del cuerpo, lo político, el realismo, la experiencia de la guerra civil española, la solidaridad humana y muchos otros. Veamos:

La tristeza poética de Vallejo es convulsiva, trágica, cruda: “Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza” [1]. El dolor en Vallejo rebasa la sensación, a conciencia, alcanza lo subliminal; porque Vallejo sabía del dolor de nacer, de la fragmentación de la vida: “Yo nací un día en que Dios estuvo enfermo” [2]. En Guayasamín, la tristeza pictórica está petrificada, endurecida, idealizada; testimonia la degradación, lo infrahumano, pero se queda en el ámbito de la sensación, de la conciencia.

La poesía de Vallejo no es solo la denuncia de una raza dominada, resignada, pesimista; es un grito de dolor que cala hasta los huesos: “Hay golpes en la vida tan fuertes... yo no sé” [3]. La pintura de Guayasamín es una denuncia de los absurdos y brutalidades de tiranos fascistoides, iniciada por Picasso en su Guernica. Sus extensas series Huacaynán y La edad de la ira son una narrativa que va de lo patético a lo trágico, del realismo al simbolismo pero que no alcanza lo sublime.

Ambos son políticos, Vallejo nunca fue un ideólogo, “él sabía -dice André Coyné- al igual que Dostoyevsky, que se podía -sin encasillar el espíritu en ningún credo político concreto- suscitar grandes y cósmicas urgencias de justicia humana” [4]. El lenguaje de Vallejo denuncia, cuestiona, violenta poéticamente la desdicha de que cada hombre está recluido, aislado del que tiene más cerca y dentro de sí mismo. Guayasamín describe, representa los hechos dramáticos y patéticos de la dominación del ser andino. Su cuadro Lágrimas de sangre supera incluso la realidad histórica con una visión simbólica o alegórica con cierta dosis de emotividad. Pero esos hechos, algunas veces, son sustancialmente evasivos o catárticos. Sus personajes no suscitan indignación, sino piedad, hasta horror; sin llegar a hacer ver el delito a la conciencia del mundo civilizado obligándola a juzgar y decidir. Denuncia, cuestiona, pero no alcanza a develar la deformación y la caída del hombre andino.

Ambos son realistas, el realismo de Vallejo, a pesar de ser cronista, no es simple: “el que pasa con un pan al hombro” o “el hombre que se extrae un piojo”. Es el caos más bien, es una experiencia sin límites, posee el lenguaje apropiado para hablar de un mundo en el cual estaba definitivamente incómodo. El realismo expresionista de Guayasamín es violento. El camino del llanto describe al hombre latinoamericano, al negro de Brasil, al de Cuba, al indígena de la cordillera de los Andes, aunque con escenas un tanto tópicas, su fuerza expresiva se mantiene.

Ambos tienen ese obsesivo sentido de solidaridad humana. Vallejo escribe su último libro “Poemas humanos” donde el dolor se hace ternura por el pueblo español que se desangra. Es el acto de tender la mano en el vacío en una atmósfera mortuoria, en donde “volveremos a vernos con manzanas” [5]. Guayasamín extiende su sensibilidad ilimitada hasta el bombardeo de Beirut en los años 80 y proyecta su Jueves sangriento para dar testimonio a la humanidad de ese feroz ataque de lesa humanidad.

Entonces, ¿Podemos considerar a Guayasamín el paralelo pictórico de Vallejo? Está abierta la polémica.


________

Notas:

[1] “Los heraldos negros”, Editorial Losada (Buenos Aires).
[2] Ídem.
[3] Ídem.
[4] André Coyné “César Vallejo y su obra poética”, Lima (1957)
[5] “Obras completas”, Editorial Losadas (2002)

martes, agosto 22, 2006

Ramiro Oviedo: uno de nuestros poetas vitales

(Chambo, 1952) Profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad del Litoral, en Francia. Ha publicado Serpenciclieta, Esquitofrenia, y en francés: Hiéroglyphe, Semaine Sainte, Fanesca, La nature se méfie de la vitesse, Les poèmes du Colonel (Prix Trouvères et Prix Georges Sernet). Es uno de nuestros poetas más vitales e importantes. Aquí una pequeña muestra de su talento y diversidad.


El hombre tragado por la lluvia

Un nubarrón se había colgado sobre Macondo.
El cielo se agitaba como diablo en botella.
El viento mostraba sus dientes de perro.

Entonces
Sentí aterrizar en mi nariz una gotita de terciopelo.
Luego flotaron en mi sombrero dos o tres pasos de bailarina,
Que remataron mis hombros con un besuqueo de agua.
Para torear la lluvia entré a la cantina de Catarino
Desde ahí pude ver a Isabel mirando detrás de la ventana.

El último rayo de sol iluminaba el mantel de la mesa
Mientras la sombra de un hombre penetraba en la lluvia.

Ya éramos dos los espectadores.

Veíamos las huellas.
De sus pasos de lobo.
Su corazón de tambor
Sus ojos de candela.
Con una alegre ignorancia iba entrando en una selva de agua,
En una lluvia podrida por la bruma
Mientras las nubes se arranchaban las tripas.

Y entonces, Dios se puso a mear parado.
Llovía arañas.Llovía diesel
Llovía nudos y uñas
Llovía mariposas negras
Los aretes de todas las vírgenes llovía.


El hombre
Quería asirse de un retazo de aire
Cortar la lluvia con sus manos ciegas
Pero llovía jeringuillas.

Tropezando con esas sogas de agua
Abrumado por esta lluvia de alfileres
El hombre se zambullía en el hocico de la bruma
Lo vimos permanecer suspendido entre los labios del torrente
Como un espantapájaros.
Y luego
Dios se puso a vomitar su resaca.
Llovía sangre
Llovía pena
Llovía café en Macondo
Llovía trago puro sobre la misma lluvia.

Al fin
Fusilado por la lluvia
Lo vimos atado por las cuerdas del diluvio
En pleno centro de la sábana blanca del siguiente día
Tal un charco de nube en carne y hueso.

De su boca recogimos un poema muerto.



Asfixia, no me quieras

Querida as fixia mía te
escri bo para de cir-
te dos
pala bras : última-
mente me quieres dema-
siado.Sobre todo desde el vier nes úl-
timo.Ya vamos mar
tes y nadfie rexuxita.

A pan y a-
gua me tie nes
( a mí que no soy
místico) y me mue ro
porque no
mue ro de ver güen za
si no de ma-
che ta zo ecuatoriano
de re sa ca
depoe mapo drido mue ro
mue ro de mu cha gen te
que me quiere como
nun ca
para siem pre mudo.

Mar tesya
Yniunaputasílaba
Nisisisisisiquiera la no.

El aire se derrite
Las palabras son un líquido rojo
-poesía en regla-
cerca del tío vivo y sus caballos
de palo popular.

Las palabras
buscan la orejaqueseasfixia
en un abrir y errar de ojos
como la mano ciega del que vota
como la boca tuerta del que lee.



De huesos lleno estoy por todo el cuerpo

Sí. De pies a cabeza los huesos se apoderan del escombro
y vuelve a dolerme el hueco de la muela.
Este cacahuete con necrosis,
esta muela mía.


Una caries de luz
invade mi esqueleto que se muere de risa
los ojos hinchadísimos de aire
en la caja betunera de la noche.

Querida muerte
siéntese aquí,
no joda,
le leo unos poemas.



Escáner

Mi cuerpo ha perdido la gamuza y ya no huele a mango.
Toda la manzanilla que traía la perdí en una apuesta
con una bruja de cuento.
Mis pies son un zig-zag de puntos suspesivos.
y las lágrimas que nunca lloré se me escapan solitas
de par en par.

Me queda la memoria
como clavo de olor
para la muela huequeda que sigue respirando.
Duele como respira esta muela maldita.

En unos años más
36 piezas dentales relucientes
como una sucursal de la General Motors
sonreirán en mis dos maxilares.

(Por favor
tengan lista toda la caña de azúcar de la costa
para el país de bambú que respira en mi boca).

viernes, agosto 18, 2006

Un arte y una literatura anónima

Por Efrén Jurado*

Ha sido una intriga persistente en mi cabeza, el hecho de saber porqué maldita razón el arte y la literatura ecuatoriana no han tenido a lo largo de la historia un reconocimiento y una difusión internacional y, si es que lo han tenido, porqué ha sido tan escaso, eventual y pasajero. Dicho sea de paso, esta intriga no tiene nada de nuevo y es una pregunta constante tanto en los mismos escritores y artistas, así como en el resto del público “espectador”.

Sorprende ver que al momento de efectuar este tipo de inquietudes saltan a la vista y a los oídos multitud de razones, pretextos, causas o como quiera llamárseles. A saber: que no existe una política cultural por parte del gobierno, la escasa o nula distribución de los libros, altos costos de producción, falta de lectores, analfabetismo e ignorancia en la gente, falta de interés por la cultura, que los medios de comunicación no hacen nada y un etcétera larguísimo por el que caminan variopintas disquisiciones que van desde las más pintorescas, hasta las más sesudas y serias.

Es verdad que muchas de esas argumentaciones tienen su fundamento y no las niego. Pero así mismo creo que el problema va mucho más allá de lo que pensamos. Por poner un ejemplo menciono el caso de Perú y de Colombia por ser nuestros vecinos más próximos. No creo que en Perú exista menos analfabetismo que en el Ecuador, y si es así no creo que sea mucha la diferencia. Tampoco creo que existan más políticas culturales en el vecino del sur o que los medios de comunicación hagan mayor cosa al respecto (basta mirar las grandes masas de miseria y sus famosos casos de corrupción gubernamental). Y sin embargo nos ha entregado escritores reconocidos mundialmente de la talla de Carlos Mariátegui, Cesar Vallejo, Antonio Cisneros, Vargas Llosa, Bryce Echenique y cuántos más. Inclusive el último premio Alfaguara lo gana un peruano. En el caso colombiano ni para qué hablar, con tan grave problema social, con guerrilla, narcotráfico y una ola de violencia, la trascendencia y el conocimiento de sus artes es de admirar. Basta citar: León de Greiff, Barba Jacobs, Álvaro Mutis, García Máquez, Fernando Vallejo, etc.

Hace casi un año, se realizó en Cuenca el IX Encuentro de Literatura Ecuatoriana Alfonso Carrasco Vintimilla, en donde tuvo lugar un interesante debate entre Raúl Vallejo y Huilo Ruales y se discutía precisamente este tema. Huilo Ruales sorprendió al auditorio con una nueva razón a nuestro anonimato: LA LITERATURA ECUATORIANA ES DE MALA CALIDAD. Mientras tanto Vallejo defendía a capa y espada la magnificencia de nuestras letras y argumentaba que nuestro desconocimiento se debe a las mismas razones de siempre. En lo particular creo que ya es hora de abrir los ojos y darnos cuenta de la dura realidad. Desde pequeños nos han llenado la cabeza con un patrioterismo mal sano que nos ha llevado a alabar cualquier cosa sólo por el hecho de ser ecuatoriana. Como que tenemos una necesidad de reconocimiento y “ser alguien”. En el arte y en literatura nos han llenado de mitos haciéndonos creer que somos un país de pintores o de escritores. Tal como lo dice Roberto Aguilar estas nostalgias cuestan. Y es el mismo Aguilar que en un intento de desmitificar a Guayasamín manifiesta: “En cuanto al reconocimiento internacional, una cosa es, para un artista, tener el poder de convocatoria para reunir a Hugo Chávez o Fidel Castro; y otra, muy distinta, colocar una obra en alguna de las grandes colecciones públicas de arte contemporáneo del mundo” (Revista Vanguardia, Ecuador, del 23 al 29 de mayo del 2006, No. 35, p. 48). Según Roberto Aguilar, Guayasamín brilla en la izquierda pero aún está ausente en el MOMA
Aguilar se refiere a museos como el MOMA de Nueva York o el Pompidou de París, en los cuales Guayasamín brilla por la ausencia. Y es que no se trata de restar méritos o desacreditar por indolencia, se trata de valorar las cosas objetivamente y desde la realidad.

Así mismo cuando Agustín Cueva manifestó que Pablo Palacio era un escritor menor y de segunda línea, no faltaron quienes lo tildaron de antipatriota, comunista enfermo, extremista de izquierda y no sé cuantas cosas más. Lo único que quería decir Cueva, era que para nuestro medio era un buen escritor Palacio, pero internacionalmente, a grandes escalas, no lo era. (Ver todas las argumentaciones de Cueva en su libro Literatura y conciencia histórica en América Latina, Letraviva-Planeta, Quito, 1993, pp. 143-167).

Y tampoco se trata de la discusión ridícula, inocua y banal que hace poco rondó por nuestro mundillo literario: de que si debemos escribir sobre nuestro terruño o debemos ser cosmopolitas y escribir sobre otros lugares. Creo yo que sobre lo que sea que escribamos, debemos hacerlo BIEN, (aunque esta verdad suene de Perogrullo), es decir innovar, crear, proponer, debatir, polemizar, en fin despertar de este letargo eterno de las letras nacionales y comenzar a ser la potencia cultural que Benjamín Carrión tanto anhelaba. Pero mientras tanto una jerarquía de la Iglesia Católica se empeña en seguir sembrándonos prejuicios y taras y una oligarquía ignorante y rapaz nos sigue explotando. Ambas con sus concepciones decimonónicas de la cultura que quieren imponer.

Asimismo quienes dicen ser nuestros críticos literarios y cuya labor debería ser fundamental, lamentablemente no ejercen su trabajo y ocupan varias páginas editoriales y mucha tinta en adefesios del tipo “me molesta el ruido en la ciudad”, o tirándose flores y halagos mutuos al amiguito, al compadrito, al amante o al sobrinito. Existe la concepción de que hacer crítica literaria, es decir cuántas comas le faltó, cuántas tildes no puso o qué errores gramaticales cometió tal o cual. Y yo me pregunto ¿es esto un gran aporte al mejoramiento de la calidad de nuestras letras? y ¿dónde está el carácter científico de la crítica? Definitivamente en tierra de ciegos el tuerto es rey.

Y nuestros escritores... ¡ay! nuestra fauna silvestre, creyéndose el opus ultra por ganar el premiecito de la Casa de la Cultura o el premiecito en donde todos los del jurado eran sus compadritos o el premiecito de tal o cual universidad. Y luego enfrascándose en rencillas parroquianas, pedestres y estúpidas por un orgullo de papel. O un orgullo de edición también, puesto que creen que por publicar en Alfaguara los van a conocer en Londres o en Pekín, cuando todos sabemos que a lo mucho llegan a la región andina.

Lo mismo que he señalado en estas líneas para la literatura, se puede aplicar para la música, para la danza, para el teatro, para la pintura, etc. Creo yo, que no debemos permitir que nuestro subdesarrollo económico se contagie al subdesarrollo de la mente y que nuestro anonimato nos fosilice para siempre. Para utilizar la frase de Fito Páez que tanto le gusta a Miguel Antonio Chávez: “es solo una cuestión de ACTITUD”.

*Ponencia dada en la I Feria Internacional del Libro de Guayaquil, EXPOLIBRO (julio 2006)

jueves, agosto 17, 2006

Lo que la SS te lo da, ¿la SS te lo quita?

Por Miguel Antonio Chávez

¿Si Borges no le hubiera dado la mano a Pinochet, lo habría ganado? ¿Si Vargas Llosa no sería tan derechoso lo ganaría por fin luego de eternas décadas de postulación?
¿De no haber existido la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial, Churchill –el gran fumador de habanos que nunca escribió una sola obra literaria– lo hubiera obtenido de alguna otra manera? ¿Sin su ferviente militancia comunista, Neruda se lo habría llevado triunfante a su Isla Negra?

Anécdotas, no son más que eso. No hablamos nisiquiera de calidad literaria sino de una situación externa que por una razón u otra se ha filtrado históricamente desde la valoración crítica hasta la promoción editorial. Nos pasamos lamentando en este país de que las células cancerosas de la política se han apoderado de la Función Judicial: ¡quién creería que los sabios de la Academia Sueca no han estado inmunes!

Cuenta otra anécdota que un prestigioso crítico invitó un café a Henry Miller y departieron un buen rato, pero sin el agrado de Miller, a quien el tipo le pareció de lo más aburrido, y se las ingenió como pudo para huir, con la típica excusa de ir al baño (no digo típica por mi, porque nunca la he usado, lo juro por este blog). El “deshonroso” plantón se dio y el crítico, nada más y nada menos que miembro del comité Nobel, quien tenía en la mira candidatizar a Miller, seguramente se tomó sus pastillas para la presión y votó con el pulgar hacia abajo.
Gunther Grass, Premio Nobel de Literatura... todavía

¿Qué ha ocurrido ahora con Gunther Grass, dada una cantidad reciente de elucubraciones a partir de unas revelaciones suyas muy polémicas? Según explica el sitio web larazon.com.ar: “El escritor reveló [en una autobiografía] después de más de 60 años de silencio que formó parte brevemente del brazo combativo de las SS en el invierno de 1944/45, al final de la II Guerra Mundial, y desató un agitado debate en su país porque él había criticado públicamente durante años a varias personalidades por su actitud frente al nazismo” Por su parte el presidente de la Fundación Nobel, Michael Sohlman, dijo el martes pasado que esos premios son "definitivos y nunca ha ocurrido que se hayan revocado", al negar implícitamente que estén considerando quitárselo”

Uy, SS, ¡cuidado le armas la de Benedicto XVI!
Final feliz: por ahora, entonces, durmamos tranquilos, así como lo hace el inventor de la dinamita, en su tumba de cartuchos silenciosos que lo arrullan. Si la bomba explota, pidámosle ayuda al inolvidable y querido Dr. Strangelove, el nazi converso que trabaja para los norteamericanos.

martes, agosto 15, 2006

Nadie lanza un libro al agua (solo Leonardo)


De paso -como buen nómada- por su ciudad natal Guayaquil, Leonardo Valencia lanza su última novela El libro flotante de Caytran Dölphin (Paradiso Editores, 2006; la edición española la realizó Funambulista) que será presentada por Juan Castro y Velásquez y Joaquín Hernández Alvarado. La invitación es este miércoles 16 de agosto, 19h30: Plataforma del MAAC.
Curioso, no? Iván Romano, el personaje narrador de la novela, quiere deshacerse del último ejemplar arrojándolo a las aguas del lago Albano, en Italia, mientras en Guayaquil, Leonardo los lanza todos a sus lectores. ¡Y este es solo el comienzo!

miércoles, agosto 09, 2006

El país fingido de Francisco Proaño Arandi

Cuenca, 1944. Narrador. Participó en el Movimiento Tzántzico a inicios de los 60 e impulsó, junto con otros jóvenes intelectuales de la época, revistas literarias como “La bufanda del sol” y “Procontra”.
En novela ha publicado: Antiguas caras en el espejo (Premio José Mejía Lequerica de la Municipalidad de Quito, 1984), Del otro lado de las cosas (1993), La razón y el presagio (2003). Libros de cuentos: Historias de disecadores (1972), Oposición a la magia (1986), La doblez (1986), Cuentos (antología personal, 1994), Historias del país fingido (2003). Traducido al francés, alemán, inglés, griego y hebreo. Actualmente es Embajador de Ecuador en la República Argentina.



Ahab en la ciudad

Me cuentan que el capitán Ahab se para todos los días en alguna de las más concurridas esquinas del centro, mientras observa el ir y venir de la ballena en el caos del tráfico, entre los edificios, por encima del laberinto de las calles confusas y abigarradas. Erguido allí, como un islote solitario en medio de la incesante marea humana, Ahab permanece inalterable, impertérrito. De lejos, resalta su porte o condición vertical: la muchedumbre a su alrededor se dispersa y rehace eterna, repta, se derrama, se vuelve líquida, con una vocación inequívoca de horizontalidad, invertebrada, inconexa. Sobre ese mar, deslizándose altiva e indiferente, falaz y blanca, se desplaza la ballena y sólo Ahab parece percibirla. El efecto, aseguran, es de una increíble belleza: la contraposición glacial de los edificios, las moles de hierro y cemento proyectadas al cielo y en el ínterin, tan pronto evidenciándose, tan pronto desapareciendo, mimetizada, casi transparente, ella, la quimera de Ahab, la ballena.
Alguien, sin embargo, ha intentado romper el hechizo. Aproximándose a la alta figura enhiesta formula la hipótesis de que tal vez no se trate de Ahab. En los rasgos impenetrables del antiguo patrón del Pequod descubre otros, mucho más imperturbables o atormentados: aquellos por los cuales es posible reconocer a Bartleby el escribiente, arrastrado quizás por la marea desde alguno de los destartalados edificios de oficinas del centro financiero de la urbe, y como lo soñó Melville: inmóvil, hierático, eternamente incólume y erguido, triunfante en su perpetua inmovilidad vertical.

Tomado de Historias del país fingido (2003)

domingo, agosto 06, 2006

Tres escritoras ecuatorianas y el erotismo en su obra

Por Carolina Patiñ0

El diccionario define a erótico como lo referente al amor o placer sexual y lo dirige a la insinuación, frecuentemente con independencia del acto de la procreación; más allá, etimológicamente erotismo viene de erótico, que proviene de “eroticus” en latín y este se deriva del griego “erótikos” del cual mitológicamente aparece Eros el dios del amor, éste es uno de los dioses más antiguos hijo de Gea (que es la tierra) y tártaro (que es el infierno) quienes aparecieron después del caos. Eros, es una de las fuerzas fundamentales del mundo ya que asegura la continuidad de las especies y mantiene el orden interno del cosmos.

Nuestras siguientes escritoras han fusionado sus grandes personalidades con el erotismo para así crear un estilo único que resalta entre muchas otras poetas del Ecuador. Tenemos con ellas, tres destacadas décadas que marcaron una metamorfosis en lo que fueron los 60, 70 y 80. Tres generaciones con enfoques y forma poética distinta y en este caso tres ciudades diferentes del país.

Los 60 no fueron exactamente una época que le daba puerta abierta al erotismo ya que a lo largo de la historia la mujer ha sido representada con diversas significaciones entre ellas como: “lo prohibido”, “bella” y el conocido “Virgen”. Acá en Ecuador sobre todo. Sin embargo esta etapa fue el punto de partida para Carmen Váscones quien se aventuró en la poesía. Y en ella puso a prueba la frase célebre “No hay diferencia entre arte y erotismo” (Picasso)


Carmen Váscones
Nació en Samborondón, provincia del Guayas, 1958.
Su poesía nos lleva a un ambiente de placer, deseo, amor y muerte; se destaca la temática de la muerte que se impone ante las creencias habituales, y las desafía una y otra vez, también se percibe una especial rebeldía ante Dios y la victoria de su feminidad Tiene libros de convicciones, de sueños y amor pasional, agudo existencialismo.
Además una lluvia de imágenes y un juego lingüístico que evoca la violencia de las corrientes y un erotismo profundo, las vivencias que se exponen, se dan en escenarios como en el mar o la playa muy importantes para la autora.


La complacencia del vértigo
Reposa en la felicidad
acaricia los muslos que dan vuelta a lo eterno
el amor reposa el silencio de los gestos
en el abuso de los deseos.
No tiene nada que decir al enamorado horizonte
desnudos en la contienda del origen
se dejan arrastrar sin la prisa
que toca las sombras de los conjurados
cuando combaten la mirada del mañana


Cuando el azul dejó de ser Jazz
La levedad del cuerpo amó la metáfora del autor
la trompeta reposó en el brillo de sus sombras
la invención de su destino acompañó
el último canto.
Un ruido de corcho,
los vasos detenidos por la seducción
de la piel que aprieta otra piel.

En cábala del cuerpo
Taberno cruzada
acerco a ti mi imperio carnal
los sueños en los sueños
tú en mí.

Salpica el esperma como bala
Tras los estremecimientos de la ciudad
una mujer atrapa la lujuria
desnuda de evangelios.
Martirizan los anhelos cual masacre
morando el azar de los decapitados
inquisidores rodean los abismos de sus espectros.
Exultan sus vidas bajo la carpa de la muerte
esparce el velo perdido la resaca de un instante
cual reo del presente una respiración contenida
entra el último crepúsculo a los letargos de la vida
que lentamente caen sobre la arena
un conjunto vacío acompaña los interiores
la conciliación a la que cada cual aspira no existe
solo morir y vivir lo suficiente.

Se entrega la ramera al tótem del mundo

El pregonero anuncia caída de dolores
el soldado apunta a Dios
Algo cae del cielo
el niño hace un hoyo en su patio
la caja de zapatos poco a poco se va perdiendo
el mismo niño juega con otros
la escena se repite
se contorsionan sobre el círculo del juego.
Inundan la imagen con ademanes
a culatazos persiguen el tiempo
escapan del sueño con otros sueños
acorazados siguen
los intrincados contornos de sus interiores

Haz de tu cuerpo una guarida del desierto
profana la risa de los violines
atormenta la noche con luz
embiste con ternura el otro cuerpo
siempre como última vez

No hagas de ti sepulcro de amores


Los 70 no se alejan mucho de la accesibilidad dificultosa al uso del erotismo pero aquí tenemos a una poeta que fundamenta su identidad sexual y se involucra sin pensarlo en una batalla que destruye la noción del erotismo solo para hombres, no parece ser intencional sino consecuencial se denota el disfrute y el discurso poético reflexivo lleno de deseo, sensualidad, pasión, amor y sexualidad.

Aleyda Quevedo
Quito 1972
Es una mujer que ama y desea sin miedos ya que su lenguaje y estilo es conciso, directo además de muy creativo, enfrenta al lector con imágenes que conmueven y permiten conocer y reconocer el deseo femenino y su intensidad, nos lleva a un ambiente lleno de matices entre el tiempo y el erotismo, da énfasis a la rotura constante de los minutos y la soledad. Aleyda es madura con su lenguaje y percibe su existencia con la amenaza continua de la incomunicación, la soledad y el odio.

Perdido entre las piedras
Todas tenemos un Caín perdido entre las piernas
remojándolo en lo indescifrable de nuestros pensamientos
Caín vitoreando a lo ancho del pubis
Caín largamente odiado y amado
razón de ser subterfugio
que puede volarnos la cabeza

Imán
Mi pubis como un pozo sin fondo
Me lleva a ti
Pero tu eres la puerta de la oscuridad
Y es en la noche cuando se cortan cabezas

Signos
Piernas descubiertas sobre el ancho sofá
Músculos carne profunda tendones y huesos en perfecta simetría
De él o ella?
Belleza que reposa sobre la cama de sol
Junto a la piscina
Demonios que se sumergen en otras aguas.


En los 80 nadie se disculpa por no estar enamorado, aquí se destruye, se cuestiona todo; además es relevante cualquier cosa menos el que dirán!! Esta década viola los discursos trillados y nos lleva a ambientes intimistas, y de protestas constantes como lo hace nuestra siguiente escritora.


María de los Ángeles Martínez

Cuenca, 1980
Evoca circunstancias de la vida cotidiana pero desde una perspectiva cínica, irónica y con un erotismo muy bien logrado que le da un toque postmoderno y crudo en el que se pierde. Su poesía desafía a ese otro, que muy bien puede ser su yo interior o ese otro, que provoca en ella, los deseos más atrevidos.

Boca a sexo
Boca a sexo
Te dejo parado y me voy
Porque has sido grosero
Al golpear con tu cara mis zapatos

Erótico
Otra vez el deseo
qué difícil pelear contra su fuerza
contra su ímpetu, sobre mi debilidad
el deseo que empuja, que envuelve, que nubla
que se clava en mitad de todo,
en mitad de nada
que quema que contagia que contagia que expande.
Y tu tan cerca y tan adentro}ese latir de las venas
Esa adrenalina que exige un cuerpo
Esa necesidad agobiante
Estas desesperantes ganas
De querer hacerlo de una puta vez.
Qué difícil pelear contra el deseo
De matarte.

viernes, agosto 04, 2006

El mundo literario de Guayaquil, de luto

Ha fallecido un catedrático, crítico literario, estudioso apasionado, un gran amigo. Uno de los más grandes conocedores del género fantástico y de ciencia ficción que tuvo este país: Erwin Buendía Silva.
En días posteriores esperamos hacer una reseña sobre él.

Mañana a las 12h00 en el camposanto Parques de la Paz, de Guayaquil, será su sepelio.
Su juventud, ingenio, sencillez y amor por el arte vivirán por siempre.

martes, agosto 01, 2006

Paco Benavides y su pronta partida de este mundo

(San Gabriel, 1965-Ginebra, 2004) Formó parte del taller y del colectivo editorial de Matapiojo. Se radicó en Suiza, donde falleció. Publicó Historia natural del fuego, Tierra adentro, Viento Sur y Canto XI de La Odisea/ Versión de Paco Benavides. La poesía de Benavides recrea un mundo íntimo y complejo. Su pronta partida dejó un vacío muy grande de llenar.


COLUMNA VOTIVA

Que el viento te sea favorable, ve pues, en
busca ¡te lo ruego! de lo que más quieras,
hay sibilas, sílabas y musas mudas,
Fatas Morganas y Circes; que sea tu delirio
¡por favor! dejarte arrullar por ese río de voces
y caras:
amargas, dulces, execrables, vertiginosas,
¡ve y apunta lo que veas y lo que no veas!
siempre de parte del diablo, canta epítetos y
mimosas, da su adjetivo apropiado, ¡déjate de
vainas! a lo abstracto y
con las cosas instala una próspera cremería:
anda como sobresaltado, como dando tumbos
¡impávido mientras la ciudad es presa de las
llamas!
ama cada imagen y rómpete el espinazo u
ofrécele flores:
haz ruido, después no vayan a decir que
ardiste sin consumirte,
que cada día vueles en fiebre, no vayan a
decir las “malas lenguas” que no tuviste
sobresaltos,
siembra máscaras, que alguna vez cosecharás
un rostro.



OROS CINABRIOS

oros cinabrios jades lluvias
viejos manuscritos
para tu Pabellón de la Imagen
rodando por la montaña la tupida
selva de los dioses
y en los desfiladeros frugal sabiduría de la carne

elefante arcaico que arrastra
las estrellas y los balbuceos del fuego

en sándalo está grabado
el dragón de los trópicos
en granito la fugacidad

alfajores cenizas de Lao-Tse y
la espina dorsal de una sirena plumas
de Quetzalcoatl la primera noche a solas
con Minerva
todo para tu ofrenda para tu sepultura

así
te marchas envuelto en símbolos y perfumes
de guayabas José Cemí Lezama Lima



VIDEO A DOS

primer plano: los ojos de ella,
musgo donde la luz vuela en círculos;

segundo plano: un paisaje,
abatido por los vientos,

centauros borrachos
disputándose una hembra (quien
in puribus chirisque magra
mordiéndose el corazón);

plano final: el mar.
vitrio sierpe pátina criadro de tribus;

alguien en off:
parva suave pavura tiembla tierna asciende

por tu voz



GRABADO EN HUESO


I
Acaba primavera con el día más largo
empieza el verano a medianoche
cuando la luna suelda las imágenes
entre lo tacable y lo tocado
entre el juego y lo jugado
entre la lírica hora y su cacofonía

II
es el verano
la fiebre del cuerpo
recomienza
en el jardín público
los cuerpos como semillas se tuestan
olor de huesos y de cenizas


III
la desnudez es sagrada
nocturna profanación


IV
no:
la desnudez es consentir
un puñado de ficciones


V
¡pero ni siquiera son paganos!
sus cuerpos -como sus iglesias-
no desnudos, sino vacíos.