domingo, mayo 28, 2006

Poniéndole bigotes a Mona Lisa

Mercy Carmona, integrante de Buseta de Papel, nos brinda en las siguientes líneas su mirada a un interesante y eterno dilema: ¿qué hace a una obra de arte, Arte?

Por Mercy Carmona

Comenzaré señalando que aunque hay quienes hablan de Arte y Literatura como si fueran dos cosas distintas, en este artículo acuño la última en la primera, puesto que no preciso diferenciarlas.

Luego de leer en una revista de la APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) un reportaje acerca de Orlan, una mujer cuya obra polémica -que a decir de Corinne Sacca-Abadi- “excede los límites del arte” llevando a replantearse a muchos la noción de este, decidí abordar en el siguiente artículo esta cuestión quizás no tan nueva como mis deseos por despejarla: ¿el arte tiene límites? ¿hay alguna condición que haga al arte, ARTE y no una expresión de cualquier otra cosa? O es, a estas alturas, “cualquier cosa que este dentro de un museo” como cierto experto manifestó. “¿Y lo que está afuera...?” fue el espontáneo cuestionamiento de cierto amigo al escuchar esto.

En efecto, ¿quién dice que el arte no puede encontrarse en las cosas más cotidianas y comunes? Mas, parece ser precisamente esto lo que intentan demostrar los artistas actuales, al sacar de sus lugares retretes, desechos humanos, cadáveres, etc., para mostrarlos al público en un lugar que se supone reservado al “arte”.

Algunos -quizá no tan liberales- prefieren reservarle al arte la condición de la metáfora; que por cierto es lo que se le cuestiona a la obra de Orlan. A simple vista ¿qué hay de metafórico en las imágenes en vivo de una mujer que se somete a múltiples cirugías, en las que cada vez modifica algo de su aspecto físico para tener las orejas de fulanita o la boca de menganita -bueno no tan menganitas, debo decirlo- mientras lee poesía o escucha música?


Orlan no es su nombre. Su rostro no es su rostro.
Pronto, su cuerpo no será su cuerpo. La paradoja es su contenido, la subversión es su técnica.

Esta tendencia polémica del arte parecería haber surgido de cierta inapetencia o desencanto y de poner en evidencia lo “art-ada” que está esta generación de todo, o más bien de ese no-todo que hereda de la condición humana. ¿Ha caído la metáfora? ¿Son estas obras tan desmesuradas o tan explícitas como pretenden? Hace poco, durante una reunión de amigos, escuché decir a Miguel Antonio Chávez -bajo el disfraz de chiste improvisado y refiriéndose a cierto texto que él mismo había escrito- “el día que entienda ese poema, dejaré de escribir”.

Sí. Hay aún en las más explícitas, en las más arrojadas expresiones del arte, algo no dicho, a pesar de la pretensión ingenua de los autores que se jactan de decirlo, o de mostrarlo TODO. Siempre hay algo que escapa, un espacio entre en el artista y su obra que ni él mismo logra burlar.

Más allá de toda la carne y la sangre que Orlan expone “sin censura”, hay mucho no manifiesto, no explícito. Hay algo que esta cuestionada práctica artística condensa, algo que tal vez escapa aún a la propia comprensión de Orlan; algo que quizás va por el orden de sus fantasmas, de cierta preocupación poco común por lo inevitable de la muerte -con la que parece librar secretas batallas- y a quien espera poder vencer con sus esperanzas puestas en una ciencia y en una tecnología que por lo pronto usa para transformarse y lograr un “ser humano más feliz” -según sus palabras-. Estas no dejan de ser especulaciones, pues lo que tenemos es su obra y cierto discurso preparado que no dejan de estar en el orden de los enunciados, de algo que ya se dijo o se realizó y punto. Lo que vemos en sus enunciados son solo puertas; creemos o podemos deducir que hay algo adentro, pero no podemos ver ni saber qué con claridad.

¿Qué es lo que explicitan estas obras entonces? Mucho; pero mucho no es TODO, ni tampoco MÁS que las obras predecesoras. La desfachatez y el descaro son una respuesta a una época. La gente está saturada por la imagen, por la ficción que ofrece la tecnología; ya no se inmuta fácilmente con cualquier cosa y tolera provocaciones que antes eran innombrables. Y no es que antes los artistas no provocaran, lo hacían, pero tenían que ingeniárselas para colocar en obras aparentemente armoniosas pequeños detalles discordantes, algo que pudo haberles costado el cuello en ese entonces y que aún siglos después mantienen ocupados a críticos y espectadores, tratando de entender lo que nos quisieron decir. Obras a nombre de las cuales hoy se escriben libros, se descifran “códigos”, etc.

Se especula: ¿de quién era la mano “sin dueño”? ¿por qué mira para allá y no para acá? Qué divertido estaría Da Vinci… Hoy, quien no descifra su enigmática “Mona Lisa” le pone bigotes, cuernos, sonrisa, para entonces hacerla decir algo más tangible; aunque sea “compra la pastilla para el cólico menstrual”. Muchos aterrados ante las nuevas propuestas del arte expresan -como para no dejarse caer abrasados- frente una “Mona Lisa” (que puede ser cualquier otra obra en realidad) limpia, solemne: “¡esto sí es arte!”; como una señora de mediana edad que después de haber escuchado en cierto evento las propuestas literarias de un grupo de jóvenes escritores guayaquileños declaraba abiertamente sentirse “decepcionada” y exhortaba: “¿ustedes saben que existió un poeta llamado Medardo Ángel Silva?...”, como diciendo entre líneas: ustedes, con su literatura, están manchando o irrespetando a los grandes poetas ecuatorianos; y por último, ustedes no saben nada de literatura. Y quizás no se trata de ignorarla precisamente, sino de descanonizarla, no de negarla, sino de transgredirla.


FONTAINE, Marcel Duchamp (1917).
Urinario de porcelana de 60 cm de altura. Bajo la firma de R. Mutt, Marcel Duchamp presentó un urinario como escultura en el Salón de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York. El jurado, del que él mismo formaba parte, la retiró a un rincón. El artista dimitió como medida de protesta.

El punto al que voy es que estas obras que aparentan expresar un quemeimportismo del qué dirán son ¡justamente lo contrario!; pues son realizadas, pintadas o escritas pensando en el qué dirán (¡igual que todas las obras!), solo que con una intencionalidad diferente. Se busca dejar sin palabras al espectador, oyente o lector (lo cual no deja de reflejar una secreta perversidad), asegurarse su asombro -y de ser posible su repudio- más que su venia. Inmortalizarse, a través de la transgresión… ¿de qué?

Es pretencioso intentar responder eso en estas escasas líneas, sería preciso adentrarse en el terreno de las particularidades de cada artista. Lo que se puede decir a grosso modo es que se trata sin más de una trasgresión al discurso imperante en el momento, es decir, de quienes están en el poder (el discurso del amo, como Lacan lo diría). Y el discurso imperante dice aún que el arte está ligado a lo estético; se espera que guste, que sea algo “bonito” o por lo menos armonioso. Algo que no cuestione y que se pueda disfrutar.


Charles Bukowsky, escritor norteamericano, es un claro ejemplo de una "estética de lo feo". Sus obras son una clara muestra de la validez de todas las expresiones del arte, gústeles a unos o no.

Orlan dice: “mi trasgresión es brutal, es revolucionaria, es totalmente radical (…) yo nunca produciría un arte que sea aceptado sin cuestionamientos…” Un artista que se jacta de todo esto no puede asegurar que no le importa lo que piensen de su obra; corrijo, puede y de hecho lo hace, pero es un discurso que pone en evidencia contradicciones intrínsecas a las que ni los más “radicales” escapan.

Tras estas obras que desconciertan, que dejan sin palabras, que asustan, que hacen saltar preocupaciones -como las de “nuestra” señora que se preguntaba “¿qué están sintiendo los jóvenes de hoy?”- están sujetos abrumados, conflictuados. En ellos, la acción de la represión no ha dejado de hacer efecto, sino, no los tendríamos escribiendo, pintando, o trastocando su cuerpo frente a las cámaras; de lo contrario, tal vez estarían poniéndonos bombas –bombas reales, no simbólicas-, saqueando nuestros bancos o quién sabe qué más… Mire las noticias y hágase una idea.

miércoles, mayo 24, 2006

El pasillo ecuatoriano

Por Freddy Russo

En una de las pocas investigaciones sobre este género musical ecuatoriano, encontramos definiciones como éstas: “el pasillo es un hijo bastardo de la Independencia”, “una canción del desarraigo”. “Lamentable, llorón, nocivo y decadente para algunos, para otros –la mayoría- el sentimiento mismo de la nacionalidad”.

Luego, el autor –el historiador Jorge Núñez- plantea una serie de interrogantes sobre el pasillo: ¿por qué su permanencia y su florecimiento reiterado y periódico? ¿Cuál, en fin, su lugar en nuestra sociedad agitada y mestiza? (Revista Cultura 7 p. 223, BCE). Y responde con cierta ligereza despreciativa a estas inquietudes, en una serie de respuestas cortas, generalizadoras e incompletas. El pasillo merece mayor investigación por el hecho de ser -para la mayoría- “el sentimiento mismo de la nacionalidad”.

El propósito de este primer ensayo –crítico y polémico- va encaminado, por un lado, a cuestionar prejuicios y desprecios -¿inconscientes tal vez?- que existen en torno a este género musical ecuatoriano; y por otro, a reflexionar sobre el pensamiento y sentimiento folklórico ecuatoriano que fundamenta nuestra originalidad.

Definir al pasillo como “hijo bastardo”, calificarlo despreciativamente como “discurso de poetas cursis o decadentes para la sed verbal de la cantina” sin analizar y profundizar “el sentimiento mismo de la nacionalidad”, es cerrar –en ocho páginas- un asunto de más de 130 años de producción del pasillo. Esto es muy fácil, pero lamentable. Y esto por varias razones:

1) Designar al pasillo como “el sentimiento mismo de la nacionalidad” con un análisis carente de fundamento, significa enfrentarnos a nuestra realidad, con preconceptos y prejuicios. No querer investigar ese sentimiento a fondo, no reconocerlo como propio para criticarlo y rescatarlo, tan sólo despreciarlo como “ajeno”, es perder la identidad, es negar la posibilidad de superar lo real por lo ideal. En otras palabras, es correr detrás del cuerpo y no alcanzarlo; es correr detrás de lo concreto y quedarse inmóvil en el esquema. Afrontar el problema desde muchas perspectivas de análisis: psicológica, estética, religiosa, política e ideológica es darle un tratamiento histórico, porque se trata de una identidad que nos distingue de otros y nos unifica como ecuatorianos y latinoamericanos.

2) Cuando tratamos sobre la identidad nacional, no podemos asumir el asunto como ajeno, como un “extranjero en su propio país”; porque eso es hacer el papel del loco manso autodestructivo, angustiado, del colonizado que no se ve. Eso es utilizar el lenguaje no solo para expresarse sino para desaparecerse.

3) Es fácil calificar al compositor y cantante de desarraigado, mendicante, llorón, alcohólico, etc. Decir que somos una “nación inconclusa, rompecabezas de pequeños mundos...”, etc. Esto no es más que la presentación del pensador que ve su realidad fragmentada: por aquí mi pensamiento, por allá vuestro sentimiento y vuestra desgracia. Esto, es creerse un liberado a medias. Al pasillo hay que analizarlo, criticarlo, liberarlo de sus aberraciones y extravíos, para rescatarlo, porque se trata de “el sentimiento mismo de la nacionalidad”.

Antecedentes

Con la llegada de los conquistadores y emigrantes españoles, vinieron también sus géneros líricos: coplas, canciones, villancicos, cantares y demás. En Latinoamérica sufrieron una transculturación ante una nueva realidad histórica, geográfica y étnica. Así, por una parte, la significación simbólica de esa lírica sufrió una desimbolización; y por otra, desaparece la lírica “femenina”, la poesía de la mujer. Al inicio de la conquista llegaron a lo que hoy es Ecuador, preferentemente hombres, y el pequeño estrato femenino no podía ser divulgador del folklore; el mestizaje reafirmó la tendencia al predominio masculino en nuestro folklore.

Del hidalgo español al “macho” ecuatoriano

El concepto “machismo” adquirió en Ecuador un nuevo significado: “el hombre de verdad”. Esta imagen de “macho” en nuestro país es muy complicada y compromete a la historia y la cultura nacionales. Es una imagen fruto del cruce de lo real y lo ideal, de lo auténtico y de lo folklórico.

El “macho”, como ideal folklórico, significa la extrema concentración del principio masculino en un tipo de hombre. Y como ser real, en héroes como Rumiñahui, Abdón Calderón, entre otros, ofrece un cruce y obtiene un resultado: el héroe “lírico”.

Su característica principal: componer canciones –donde él mismo es parte de la composición- con un constante e insistente afán de autoafirmación que se transforma muchas veces en agresividad.

En muy pocas letras de los pasillos –compuestos en su mayoría por hombres- encontramos esa agresión a la mujer en forma directa, explícita:

Así será mujer; tú lo has querido,
en vano te disculpas! Ya está hecho!
resígnate no más que ya el olvido
comienza a acariciarte aquí en el pecho,
resígnate nomás! tú lo has querido.

...............

No existes para mí. No desesperes!...
pues tú, con tu falsía, fuiste perjura
¿que te perdone yo? Jamás!...Mujeres
como tú ¡imposible! No desesperes,
se las perdona sí, en la sepultura!...


(“Y yo no he de volver” Letra: Rafael Blacio. Música: Nicasio Safadi)

El carácter de “macho” está manifestado en el pasillo en la abundante lírica de amor. Su presunción se transfiere automáticamente a las relaciones con la mujer y se expresa en la exaltación de la belleza femenina, pero resaltando la debilidad de ésta, con el sentimiento “pequeñito” (del que habla Nietzsche). Con este diminutivo, el héroe “lírico” provoca el motivo de la afirmación de la superioridad del hombre sobre la mujer:

Guayaquileña bonita,
palomita cuculí
fragancia de los frutales,
granito de ajonjolí;
carnecita de canela,
blancor de coco al reír,
pelo de noche sin luna,
mirada oscura de añil,
no me mires de ese modo,
porque me voy a morir...

La niña guayaquileña,
suavidad de caniquí,
pavito que se consume,
está muriendo de esplín...
...y me llegaré hasta ti
para cantarte al oído
eso que deseas oír:
“me quiero casar contigo,
pedazo de serafín.”


(“Romance criollo”. Letra: Abel Romeo Castillo. Música: Nicasio Safadi.)


Machismo “a la inversa”

Como vemos, el héroe “lírico” tiene varias formas de manifestar su machismo. Examinemos una más, la más acabada, que aparece en la mayoría de los textos: la sentimental. Un producto ecuatoriano de una síntesis étnica y cultural compleja, que revela una falta de maduración en la tradicional lírica ecuatoriana.

El sentimentalismo, encarnada en el género musical del pasillo, tiene sus orígenes literarios en la poesía romántica castellana y musicalmente en el bambuco y el pasillo colombianos, fusionados con el alma melancólica indígena.


¡Caíste machuchín!
En el pasillo, el macho también se nos torna sentimental

Revisando la lírica española, existen –especialmente en las coplas y canciones masculinas- temas de amor frustrado, pero nunca llegan a una profundidad en el sufrimiento y en la desgracia tanto como en las letras del pasillo:

Vuelas, oh tortolilla,
y al tierno esposo dejas
en soledad y quejas.
Vuelves después gimiendo,
recíbete arrullando,
lasciva tú, si él blando;
dichosa tú mil veces,
que con el pico haces
dulces guerras de amor y dulces pases.


(Canción española)

En los textos de los pasillos, el carácter masculino está hipostasiado (unión con la divinidad). No hay una autoafirmación de ese carácter; la actividad deja paso a la enorme resignación, la dureza a la compasión, el desamor a la fatalidad:

Señor, mi Dios, yo te amo y te venero
y ahora de hinojos a tus pies rendido,
una plegaria te imploro conmovido:
que hagas feliz a la mujer que quiero.

Yo le amo, yo padezco, yo me muero,
nadie ha sufrido como yo he sufrido;
pero, yo para mí, nada te pido...


(“Señor mi Dios”, Plegaria. Ángel Leonidas Araujo. Música: Carlos Amable Ortíz)

Musicalmente, el pasillo está compuesto en ritmo de ¾ con una introducción de 8 compases. La tonalidad menor y de poca variación es propia de su estructura musical, no encontramos contrapunto ni un gran desarrollo del tema.

En la mayoría de los textos del pasillo no hay una narrativa ni una dinámica. Se procura un breve e intenso arrebato del sentimiento. Los textos están estructurados sobre una situación triste, de dolor; pero este dolor es abstracto, siendo el único modo de autoexpresión.

En gran parte de los pasillos, el hombre y la mujer cambian de papel, el hombre es la parte pasiva y la mujer la activa: él llora, ella ríe; él guarda fidelidad, ella es infiel; él suplica, ella rechaza; él es bueno, ella es mala. En una palabra, ella comete la fechoría de abandonarle:

Porque te quise tanto
con ese amor de niño
porque me amaste poco
no fuimos al altar.
Y mi alma solitaria
llorando este cariño,
quedó mirando lejos
mi ya perdido, feliz hogar.

Tu vives siempre alegre,
yo en cambio vivo triste;
mi pena y tu alegría
castigo son de Dios,
porque le diste a otro
esa alma que era mía...


(“Chorritos de luz”: Agustín Cuesta V. Música: Rafael Carpio Abad)

En los pasillos escritos por hombres no existe la posibilidad de que una mujer sea la intérprete (a no ser que cambie el texto). Siempre hay una sola vía: el héroe lírico es el autor e intérprete; ella es la víctima y la culpable de su desgracia. Pero es ella la que comete siempre la traición, el abandono.

Olvida corazón!... que todo es tarde,
si pagó tu corazón con falsía,
apaga, pues, la llama de amor que arde
dentro de ti, por ella todavía.

Pero no llores, corazón cobarde,
que no sepan que aún amas a la impía,
oculta tu pasión, no hagas alarde
de tu dolor, de tu melancolía.

Si se fue, ya vendrán otros amores
a endulzar... etc.


(“Olvida corazón” de Enrique Rivadeneira. Música: Segundo Cueva Celi)

El pasillo, ¿un canto al amor?

El pasillo aparece como una canción de amor. Pero el amor tiene tres opciones, dice Lisandro Otero: el amor correspondido, que supone una corriente de dos vías; el amor no correspondido, que implica una devoción unilateral; y el amor traicionado, donde ha existido una armonía afectiva interrumpida, frustrada, por uno de los componentes. ¿En cual de estas opciones se ubica la mayoría de los pasillos? Indudablemente que en la tercera opción, donde la causante de toda esa traición y frustración es la mujer.

Femme fatale
La mujer como ente maligno, perverso e impasible es una constante en el pasillo



Esta monotemática del amor traicionado es sólo uno de los eslabones de la cadena de la desgracia del hombre, cuyo principal motivo es la mala suerte, para definitivamente terminar evocando a la muerte, que es la culminación de la lírica:

Mi vida se fue contigo, te la llevaste,
dolor y triste llanto solo dejaste,
no me has querido y sin embargo eternamente
mi vida entera para adorarte no bastaría (bis)

........

Como no llorar,
si he perdido mi alegría
como ser feliz, si te extraño vida mía,
dime donde estás, que no me importa ni el tiempo,
te voy a esperar, te voy a esperar
hasta que me muera. (bis)


(“Por ti llorando”: Naldo Campos)

El destino, la suerte, la fatalidad que abruma al hombre y le trae sufrimientos incontables son motivos predominantes en el pasillo. El sino es la fuerza omnipotente que rige los destinos del hombre, la fatalidad da al hombre el amor desventurado, ingrato, traicionero, hasta llegar al desenlace de la tragedia: la muerte. Unas veces habla directamente y otras, es la única salida posible:

Entre las sombras vegetando vivo,
sin que una luz ante mis ojos raye,
indiferente mi existir maldigo,
sin creer en nadie y sin amar a nadie.

Hasta la esperanza está perdida,
me río de las iras de mi suerte;
¡qué carnaval más necio el de la vida!
¡qué consuelo más dulce el de la muerte!


(“Carnaval de la vida”: Antonio Plaza. Música: Mercedes Silva)


Pero toda esta fatalidad, esta tristeza y resignación, encuentran una salida. La elevación del significado del “yo”, la fuerza del dolor (fuerza del héroe y dolor como lírica). Ese dolor convulsivo, respetable; ese dolor de nacer en un mundo social y económico tan injusto, viene a ser el fundamento de la originalidad ecuatoriana –como pensamiento y sentimiento folklórico común-, revelando además, ese carácter único del personaje lírico. Pero esta resignación y debilidad del protagonista, ese afán con que se expresa, esa tendencia a la hiperbolización del dolor, dan la impresión de actividad y de rebeldía, de expresión y gran dinamismo en la libertad de sentimientos líricos:

Señor...no estoy conforme con mi suerte
ni con la dura ley que has decretado
pues no hay una razón bastante fuerte
para que me hayas hecho desgraciado.

Te he pedido justicia, te he pedido
Que aplaques mi dolor, calmes mi pena
Y no has querido oírme, o no has podido
Revocar tu sentencia en mi condena.

Casi nada te debo,... etc.


(“Rebeldía”: Ángel Leonidas Araujo)

Este pasillo, lamentablemente fue prohibido, bajo pena de excomunión al autor, intérpretes y oyentes, -como afirma Jorge Núñez- nada menos que por un jerarca de la Iglesia: el Cardenal De la Torre, de Quito.

Algunas conclusiones:

1. Esta primera aproximación de análisis psicológico nos revela cuán importante es el género musical del pasillo para descubrir una serie de particularidades sobre lo que somos y no somos. Ese dolor, que esconde aberraciones como el “machismo” y devela problemas políticos e ideológicos, merece un estudio más profundo y exhaustivo.

2. ¿Acaso en política –en varias campañas para las elecciones presidenciales- no tomó el partido populista aliado con la oligarquía, el slogan: “la fuerza de los pobres”, como punta de lanza de su campaña publicitaria?, cosa que para nosotros no es sino la sustitución -¿inconsciente?- de la “fuerza del dolor”. Ese dolor que es la expresión de una raza dominada, resignada, pesimista, que revela la desdicha de que cada hombre está recluido, aislado de que tiene más cerca y dentro de sí mismo.

3. ¿Y en la religión católica no existe una madre de los desamparados, huérfanos y desheredados, como es la Dolorosa del Colegio?

En fin, tantos asuntos por desentrañar.


viernes, mayo 19, 2006

En la cocina había olor a gas

Por: Miguel Antonio Chávez

De bloggero a bloggero, Eduardo Varas, autor de masalladelibros.blogspot.com, habla del fenómeno mediático de los blogs en la “comunidad virtual” de jóvenes ecuatorianos interesados en la literatura.




¿Cuál es la fecha de nacimiento de “masalladelibros”? ¿Cómo se dio tu contacto inicial con la “blogósfera”? ¿Tenías idea de que era un blog pionero en ese género en el país?
Fue el 22 mayo del 2004. Mi contacto inicialmente se dio gracias a un mail que una amiga y poeta, Marcela Noriega, me envió desde Argentina, donde estaba realizando cursos de periodismo. Ella había abierto uno y me invitó a visitarlo, me encantó lo que vi y decidí tener uno.
Con el adjetivo ‘pionero’ tengo una precisión. Si bien la dirección y el nombre del blog hacían referencia a la literatura, no era estrictamente un blog literario. Tenía mucho de bitácora personal y como uno de mis intereses son los libros, los incluía en mis posts. No fue sino hasta el 12 de agosto que decidí hacerlo temático y dedicarlo a la literatura y fenómenos afines. El post que inauguró esa perspectiva fue sobre Marcelo Chiriboga.


¿Cómo aportó tu labor de periodista en este proyecto? ¿Fue tu blog una forma de suplir la ausencia de una crítica literaria especializada en el país, especialmente en los medios impresos?
Aportó muchísimo, especialmente en la precisión. Siempre me ha molestado la divagación en los post y creo que el lenguaje que ejercitas en el periodismo te enseña eso. Aunque, debo ser sincero, la falta de desfachatez en el lenguaje periodístico es una de las cosas que más le critico y que aplaudo en los posts..
No veo a mi blog como un espacio que busca suplir una ausencia. Es simplemente un espacio más donde hay cierta crítica. Existen medios impresos que todavía mantienen una crítica valiosa (especialmente las revistas) y no me veo como el reemplazo. Un blog no puede percibirse como un medio de comunicación, de eso estoy seguro, aunque muchos no lo vean así.


En el blog, ¿por qué primero fuiste “Mean Mr. Mustard” y luego firmaste con tu nombre de pila?
Porque, como respondí en la pregunta 1, me inicié con un blog personal en el que respetaba toda la dinámica que hay detrás de un blog (nicks y esas cosas). Cuando decido hacerlo temático entro en una nueva dinámica y me enfrento a mí como el origen de los escritos.
El tema de los nicks pasa por muchas vertientes. Los ‘freaks de la computación’ lo ven como una identidad escogida (como pasa con Neo en ‘The Matrix’), otros como pseudónimos para decir lo que sea con total libertad, otros por molestar. En mi caso decidí abandonar cualquier precisión sobre el tema y escribir como “yo”.

¿Qué significa la“crítica literaria” para ‘maslladelibros”? ¿Qué la diferencia de la que se realiza en los diarios o las revistas literarias?
La crítica es otro aspecto más en el blog, así como hay reseñas de libros y de notas en los medios. La única diferencia que encuentro está en mi criterio. Es mi blog y yo lo escribo (desde luego, pueden existir otras precisiones sobre el asunto, más que nada por las políticas editoriales de un medio masivo, que son producto de un consenso empresarial, que gracias a Dios no existen en un blog).

En estos términos de apreciación literaria, ¿el tener como padre político a Miguel Donoso Gutiérrez, hijo de Miguel Donoso Pareja, te ha dado la libertad suficiente para comentar acerca de la obra literaria de los dos Miguel?
Mi situación civil y política no ha determinado en nada mi concepción sobre la literatura y creo que eso lo reflejo en el blog. Es más, lo que menos hablo en casa es sobre estos temas.

¿Qué aspectos ponderas en un blog? ¿Cuáles son tus favoritos (hablando de los literarios, y como secundario, de otros tipos también) y por qué?
Uno en particular: la verdadera discusión. Entre mis blogs favoritos están los de El Boomerang, el Notas Moleskine (de Iván Thays) y el Puente Aéreo (de Gustavo Faverón), de escritores peruanos. Mi gusto por estos espacios está signado por la peridiocidad con la que postean. Hay algunos de autores nacionales que me agradan, lastimosamente no publican mucho.
Fuera del tema literatura, me interesa mucho el humor que hay en los blogs, especialmente el sarcasmo. Disfruto mucho los blogs de kevinhurlt, el guambra cosmero, Fátima Acioly y el de Paulette. Puede ser que difiera con sus criterios, pero me llama la atención la gracia con la que pueden articular un discurso.

¿También ves en ellos el grado de improperios y diatribas dentro del seno del “mundillo literario” presente en los blogs locales?
Pues en los blogs peruanos ha existido una situación similar a lo que ha pasado aquí: divisiones grupales. Ha sido peor pues los medios impresos se han hecho eco de estas peleas llevando este asunto entre escritores jóvenes y viejos a otros planos. He leído cosas terribles sobre ese tema que no voy a repetir acá.

¿Cuál es tu postura ante la censura en los blogs? Descríbeme la experiencia más extrema que te llevó a restringir más de una vez el espacio de opinión en tu blog.
La censura es una herramienta, pero es la última a usar dentro de los blogs. Violentar la expresión es peligroso, pero si uno se violenta al expresarse no queda más remedio que erradicar esa explosión. No vale la pena caer en descripciones de bajezas, pero cuando empezaron a utilizar situaciones personales para atacar en mi blog todo se fue al diablo. Por eso quité la opción para que cualquier persona comente, aunque ahora, casi 6 meses después, la he vuelto a colocar.

¿Qué se necesita para que tengamos una crítica más madura en todos los formatos de opinión posibles?
Dejar la rabia de lado, porque con eso no se puede generar absolutamente nada.

¿Qué te dice a ti que El Telégrafo haya sacado una sección “El blog de papel” (reproduciendo un post en una página impresa) o que El Universo tenga un apartado sobre lo dicho en los blogs? ¿Cómo crees que ven los medios impresos a los blogs?
Lo del Telégrafo me parece un desastre. No existe reproducción de posts, primero se lo publica en el diario y de ahí va a los blogs. Creo que hay cierta actitud permisiva por parte de algunos bloggers que buscan ‘legitimidad’ social al ingresar en una estructura editorial distinta a la de los blogs, traicionando la naturaleza que hay en el formato para participar en un medio empresarial.
Lo del Universo es un espacio que discute lo que se habla en los blogs, que está bien que se dé y que genera especial atención por parte de otros lectores ajenos a los blogs.

¿Cómo se siente Eduardo Varas: el referee que separa a dos boxeadores (metáfora de dos grupos de Guayaquil recientemente envueltos en una polémica expuesta en tu blog) o el espectador que come canguil mientras disfruta la función?

Me siento cansado de que reduzcan los asuntos a dos vertientes. ¿Acaso estos dos boxeadores son las únicas cosas en el medio? En ese caso, existimos numerosos tibios en la urbe ‘virtual’.

¿Has dedicado algún post a “La banda del Sargento Tomate’?
Nunca he renegado de mi pasado musical. Lo he hecho en numerosas ocasiones. Ahí está el archivo para que lo revisen. Ej: http://masalladelibros.blogspot.com/2005/04/hablando-de-mi-pasado.html

¿Cuáles de tus autores o artistas favoritos ya fallecidos, de haber tenido un blog, te hubiera gustado leer? ¿Cómo te imaginas que sería?
Philip K. Dick. Sin duda sería el mejor blog de la historia, tanto por los planteamientos de tecnología que manejaría así como por la actitud de los hombres ante el trabajo de la creación constante en un blog. Sería muy interesante por ese cruce entre ciencia real y ciencia ficción.

Si decidieras suicidarte, ¿qué título le pusieras a tu último post?
Lo titularía ‘Olor a gas’, como una canción de Los Tres.

Opina sobre el blog de "Buseta de papel"
Que es un buen blog que tiene posts brillantes (no todos) y sirve para conocer los planteamientos literarios de un grupo, más allá de su imagen mediática. Aunque también permite ver las distancias que hay entre los criterios y aproximaciones literarias de sus miembros.

Desde hace meses has prometido en tus “post”, reseñas de los libros que han publicado algunos de los miembros de este grupo, ¿aparecerán?
Los haré. Te aviso cualquier cosa.

jueves, mayo 18, 2006

Mirándonos al espejo: El estado de la cultura en Ecuador

El poeta Edwin Madrid y el periodista Orlando Pérez hablan en los siguientes artículos de dos interesantes temas: tanto del quemeimportismo del Estado para con el trabajo de artistas e intelectuales como el de estos para exigir al Estado y a los medios de comunicación una verdadera acción en cuanto al desarrollo de una política y difusión cultural seria.

Artistas, intelectuales, gestores e instituciones culturales, medios y políticos deberán no solo sentarse para ver qué pasa y qué se puede hacer para cambiar el rumbo actual de la cultura ecuatoriana, sino actuar.


Artículos tomados de "El Otro Cine", N° 3, 2006. Publicación de Corporación Cinememoria.


La cultura: ¿un juego de perturbados mentales?

Por Edwin Madrid
Premio de Poesía Casa de América, 2004

Me llaman por teléfono. Es un muchacho de Riobamba que ha leído uno de mis libros y dice que quiere conversar. Quedamos de acuerdo en vernos el próximo sábado. Ese día, él llega con dos amigos más, y me cuentan que son del Grupo Quetzal: cinco muchachos interesados por la literatura y la pintura. Ellos vinieron caminando por los rieles del tren, están muy satisfechos por el paisaje y la vida que vieron en su recorrido. Dicen que en Riobamba tratan de generar algunas actividades con la cultura, y en la charla surge la inquietud de tenerme allá para dar un recital de poesía. Les digo que sería más interesante que inviten a los jóvenes poetas de Quito para que de esta manera establezcan sus nexos. Ellos se entusiasman y regresan a Riobamba con la idea de llevar a sus pares a su ciudad.

Luego me escriben que fueron a la Casa de la Cultura, al Consejo Provincial, al museo, a la Politécnica, y que a pesar de que no recibieron apoyo, están convencidos de que deben hacer esa lectura con los poetas quiteños. Que uno de los integrantes del grupo tienen una tía dueña de un restaurante, y que lo de la comida ya está solucionado; que hablaron en un hotel y que también eso está solucionado, que lo que les falta es conseguir los pasajes de los 8 poetas quiteños que llegarán a Riobamba por dos días.

Esto que parece un relato de jóvenes perturbados no lo es, solo nos ilustra la forma elemental y rudimentaria de cómo se hace el trabajo de difusión cultural en nuestro medio. Poetas y artistas están en la orfandad, no hay una política cultural que propicie el desarrollo de las artes y el enriquecimiento cultural del país. Todo, en este plano, se hace por trampolines, zancadillas, y hasta porque me caes bien.

El Estado ecuatoriano todavía no entiende que la cultura y las manifestaciones artísticas son inherentes al desarrollo de una nación, y que, por lo tanto, se necesita invertir e incentivar en esta área como en cualquier otra del desarrollo de la sociedad.

A estas alturas no se trata del viejo dilema Estado vs. intelectuales. Nadie quiere que se lo llene de recursos, sino que las reglas del juego estén claras con organismos e instituciones estatales a las que se pueda recurrir, a sabiendas que es allí y no en otro lado, donde se encontrará el eco para canalizar de mejor manera los esfuerzos que tienen que ver con la cultura del país.

Seguimos en el viejo juego político donde la cultura no tiene cabida y al trabajo de los artistas e intelectuales se lo mira como una cosa de locos. Lo bueno es que contra viento y marea siguen apareciendo jóvenes perturbados, en Riobamba, Manta, Quito, Loja, Machala, Guayaquil, Cuenca, Lago Agrio, San Cristóbal, y un día las élites políticas de este país ya no podrán ignorarlos.


Cuando la suma da siempre cero

Por Orlando Pérez
Periodista independiente

Obvio. La cultura no está en los planes y prioridades del Estado, los gobiernos locales ni de los medios de comunicación. Raro. Eso tiene que ver mucho con la misma conducta de los actores y gestores culturales, a modo general, por dos razones, con sus muy buenas excepciones:

1.- Los artistas e intelectuales se encerraron: no se conoce acto público masivo donde estos ciudadanos hayan demandado, con fervor y sentido patriótico, una política cultural para el Ecuador como una de sus esencialidades. Al contrario, no pocos han preferido su encierro individual para gestar su obra y por tanto alejados de todo compromiso social. El resultado: una dispersión de esfuerzos y creaciones sin tejer una red. Y lo más grave: dejar que los gobiernos hagan lo que les dé la gana, los medios de prensa se olviden de que hay pensadores y siempre tengan en sus agendas a los analistas y políticos, que solo construyen imagen para la siguiente "proeza" electoral. Es decir, si algo de responsabilidad tienen los artistas e intelectuales, es que les vale un pepino el país y se han descolgado de un proyecto para que su labor no termine en ellos.

2.- No hay administradores de la cultura, solo comerciantes. El Ecuador carece de personal capacitado para crear las condiciones básicas para que los artistas e intelectuales desarrollen sus tareas. Se cree equivocadamente que por ser un culto escritor o un afamado pintor ya se está en capacidad para dirigir la Casa de la Cultura Ecuatoriana o la Subsecretaría de Cultura. Y los que fundan peñas, cafés o espacios culturales, en realidad, han consolidado un buen negocio. Claro, administradores y generadores de políticas culturales hacen falta para plantear mecanismos legales y operativos para engrasar las tuercas de un proceso oxidado que se quedó en la creación de instituciones que garantizaban el sueldo a unos cuantos necesitados.

Si algún sentido tiene debatir sobre políticas culturales es para convocar a pensar si éstas tienen sentido en un país donde el reggaetón y la política de las mafias electorales es el tema predilecto de la mayoría. Y en todo esto la prensa sigue jugándose por la farándula y la chismografía como los nuevos contenidos en sus escuálidas secciones culturales.

martes, mayo 16, 2006

El EDOC y el asunto de la hora de la función


Por Jorge Osinaga

En los últimos días, diversos blogs se han hecho eco de una actitud demasiado rígida en cuanto al ingreso de las personas a las funciones del MAAC Cine en Guayaquil, específicamente en las proyecciones del 5º Festival "Encuentros del Otro Cine" (EDOC).

Aducen que ha existido una especie de actitud prepotente e inflexible por parte de los organizadores de este Festival con respecto a todas aquellas personas que pese a sus irresistibles ganas de asistir a la gran mayoría de funciones de la cita, por diversas razones, se han retrasado al inicio de las mismas.

Asistí a dos funciones de este Festival -que de por sí es una iniciativa titánica en nuestro medio y excelente- y pude analizar que es posible dar un margen de oportunidad a esos asistentes atrasados.

Recuerdo que antes de cada proyección, había un lapso de 8 a 10 minutos donde se exhibía publicidad de los patrocinadores, avances, etc. Creo que en ese lapso se podía permitir el ingreso a los rezagados.

Los organizadores seguramente desean inculcar en el público la puntualidad -totalmente de acuerdo- pero en todas las salas y teatros del mundo, se permite ingresar a las personas atrasadas durante esos 8 a 10 minutos de comerciales y avances. Ese es el lapso máximo, de ahí no hay marcha atrás.

El problema registrado acá es que no se permitía el ingreso de personas incluso durante ese lapso. Algo lamentable, porque muchos de los asistentes realmente dejaron a un lado muchas cosas con tal de asistir a las funciones. Yo fui uno de ellos.

Los organizadores indicaron que el motivo de esta medida es evitar molestar a los asistentes que ya están en la sala.

Bueno, estimo un poco exagerada esa posición. El asistente promedio del MAAC Cine es un cinéfilo que conoce las reglas del juego, por ende, es respetuoso en ese sentido y no creo que entre a la sala haciendo escándalo. Además, las puertas del cine están especialmente diseñadas para no provocar ruido y aislar sonidos externos.

Creo que lo más recomendable para la próxima edición es permitir el ingreso de las personas atrasadas durante aquel lapso de 8 a 10 minutos o el que los organizadores hayan contemplado para los previos. Si creen que aún así se molesta a los asistentes, pues la sala del MAAC Cine posee un graderío alto donde podría conducirse al asistente rezagado para evitar así la posible distracción del asistente de la parte inferior que los organizadores aducen como principal argumento de la medida.

Recomendaciones que pienso deberían tomarse muy en cuenta. Muchos amigos me han comentado apenados lo mal que se han sentido luego de esta experiencia, primero como clientes; porque a fin de cuentas así se define al asiduo asistente de una sala y por ende, al asistente de un festival que paga y desea pagar su entrada por más financiación estatal o privada que este evento pueda tener. Y segundo, como personas, ya que hicieron lo humanamente posible por poder llegar -aunque algo atrasados- a muchas de las proyecciones de esta muestra.

Ojalá los organizadores puedan comprender estas sugerencias.

sábado, mayo 13, 2006

Desde los bordes

Una panorámica de la nueva poesía ecuatoriana -una vertiente libre, provocadora, sin ambages y solemnidades- es lo que Cristian Arteaga, joven escritor quiteño, nos ofrece en este artículo publicado en Revista La Pepa, Nº 3, 2006 (Quito).

Por Cristian Arteaga

La joven poesía del país, sin duda, es una poética que se trabaja y se crea desde los bordes simbólicos y desterritorializados de las instituciones culturales y académicas, lo que produce un efecto por demás renovador e iconoclasta. Pues eso es lo que expresa la poesía de Carrillo y Villa Navarrete.

Enver Carrillo (Quito, 1972)
ESCASEZ

los vecinos parecen poseídos
recogen agua de las llaves del patio
en ollas, tinajas y botellas

me anuncian que escaseará por dos días seguidos

por mi parte estoy tranquilo
solo recojo unos pocos litros
para el café de la mañana y la tarde

no tengo ninguna preocupación
a sabiendas
de que no me baño muy seguido




Marcelo Villa Navarrete (Quito)
BÓLIDO

bajo los cedros
animales de dos espaldas
zurcían bolsillos para calentar sus manos
ocho pares de zapatos
podaban el césped tras una pelota
un vestidito amarillo se enredaba
en las cadenas del columpio

iban a ser las cuatro
cuando recordé la cita
y escapé de la burbuja verde
como la savia tras el corte del hacha

recordé que aún no revelo
las fotografías de la playa
y que faltan diez páginas
para acabarme el libro prestado
y que a mis veintitrés
aún no sé domar un bólido

¿y si hoy me embistiera
algún mamífero?


Es importante la desacralización que hacen de los temas o relatos para traducirlos en una propuesta de humor sardónico o ironía. Es decir, se ha abandonado ese lirismo ortodoxo frente a los metarelatos como la soledad o el sentimiento.

En el caso de Escobar y Osinaga, asumen una actitud creadora sin ambages, y limada de una construcción estética aristotélica, es decir, solo lo bello es poesía. Por tanto, sus textos develan lo que no se escribe, se lo esconde, e irrumpen como un fogonazo en las mentes egoístas y sensibleras.


Fernando Escobar (Quito, 1982)
De Shopping


''hasta las mujeres más hermosas
tienen el intestino lleno de mierda''
-Carlos Chernov-

Penélope se fue al centro comercial
si me pongo un lazo en el alma
tal vez con ella me quiera llevar.

Centauro con un código de barras por cara
me adentro en un Aqueronte de plástico
con tal de besar sus axilas de hielo.


Jorge Osinaga (Guayaquil, 1983)
MIOPÍA

Abrazado a un chico
luego de unos cuantos tragos
alguien me dice:
¿Estás mal de la vista, pendejo?
Ese que abrazas es un hombre

Yo respondo:
No, cojudo, esto es
lo que la noche
generosamente
me ha entregado


En el caso de Tituaña, Cuzme y Lasso, los indicios son la verdadera poética. Su creación es eminentemente urbana, pero construida en los entresijos de esa ciudad infierno, defraudada, sin maquillaje, desembocando en una poética minimalista donde el mìnimo detalle o la sencillez de la situación dotan de sentido y entendimiento al texto.

Samuel Tituaña (Quito, 1971)
WAIT FOR MI

_no botar basura
decía en la pared
y bajo ella cada noche
aparecía como testigo
del hastío humano

_la luz inmutable alumbraba
apenas un cartón
fundas y desechos
de toda marca

_mientras una boca
muerde el cuello
un pezón erecto
perdía equilibro

la otra arrancaba
todo vello húmedo

luego tarareando
el último hit
entre el vapor del café
que va por la cera
patean discursos
inhalados
de una funda paria


Alexis Cuzme (Manta, 1980)
DELIRIOS DE UN MAL POETA
(fragmento)

Se supone que soy un poeta,
un poeta 'privilegiado' al parecer,
un oficio, invitación, compromiso etc. así lo sustentó

y ¿quién soy yo para contradecir estas cosillas?
¿cómo decir lo contrario o afirmarlo
si aún no sé si esta gruta estará iluminada al final?

Algo de nicotina haría que fuese menos duradero
sobre este mundo. Inhalé, expulsé.
Nada mejor qu autoeliminarse
sin esperar que algún desconocido
suelte la primera o última bala sobre nosotros,
la primera o última cuchillada,
solo para comprobar que en el fondo
somos tan comunes como el resto.
Seres triviales escondiendo secretos,
rellenos de intestinos cada vez más intoxicados,
de sangre y sesos alucinado.


Edison Lasso (Piñas, 1977)
ÚLTIMA RISA

No debía escupir mi nombre
y arrojarle tierra como a un perro
porque tu dicción al pronunciarlo
era lo único bueno que tenías,
por eso no te sorprendas
cuando después de quitarte la careta
y colgar el sexo dentro del armario
te descubras vacía
pues no solo arrojaste
una palabra hecha burbujas,
también perdiste
los peces de coral
que irradiaban tus entrañas
y la gelatina de ciruela que llenaba tu cabeza.

Huérfana de todo
me sabrás indiferente a tus tonterías
y no sospecharás que en realidad
quien se queda sin nada
no eres tú.

Como puede leerse, esta irrupción de los nuevos poetas es un flirt a los lisonjeros estrépitos de la titubeante burocracia cultural del país. Y esto ya es bastante, pues la responsabilidad del trabajo con la palabra rebasa justificaciones sobre el texto que puede mejorarse. Un texto está bien o mal escrito, no hay término medio. Y estos poetas de los bordes, retoman sus temas junto con la ciudad como un testigo omnisciente, es decir una perpetua comunicación con ella; los unos no pueden existir sin la otra, y viceversa.

viernes, mayo 12, 2006

GEORGE FEBRES: La fabulosa historia del primo de un Santo y sus zapatos de cocodrilo


Por Augusto Rodríguez e Ivo Huahua L.

DIRECTOR: Ivo Huahua L.
PRODUCCIÓN, REALIZACIÓN E INVESTIGACIÓN: Ivo Huahua L. y Augusto Rodríguez.
SONIDO: José Yépez
MONTAJE Y DIRECCIÓN DE FOTO: Ivo Huahua L.
GUÍA DE PROYECTO: Xavier Andrade
PRESENTACIÓN OFICIAL: Lunes 15 de mayo a las 21:00
MAAC CINE - EDOC



Este documental descubre a Jorge Febres Cordero Icaza, un desconocido artista visual nacido en Guayaquil que desarrolló su carrera en Nueva Orleáns, consolidándose como un importante representante de la marginal escena artística de esa ciudad en la década del 80.

Se hace un recorrido crítico e histórico por la vida de este artista a través de los testimonios orales de familiares y amigos cercanos. A su vez, explora un fragmento de su producción artística, a partir de las impresiones que tuvieron 8 jóvenes artistas guayaquileños al ver por primera vez su obra, y a partir de las reflexiones de dos expertos en arte que examinan el mensaje y estética de su obra “My Cousin the Saint”, una muestra que reinterpreta temas como la religión, la homosexualidad y el parentesco familiar, hecha en homenaje a la canonización de su antepasado, el Santo Hermano Miguel. Finalmente plantea una hipótesis basada en documentos y declaraciones de informantes, que pone en debate los supuestos motivos que impidieron que George Febres exhibiera esta muestra en el Ecuador, y que origina la pregunta que constituye el núcleo temático de esta tesis:
¿Por qué esta controversial obra nunca fue expuesta en el Ecuador?

¿Quién fue Jorge Xavier Febres-Cordero Icaza?

Nació en Guayaquil el 10 de Septiembre de 1943. Sus padres fueron Carlos Febres Cordero Carbo y Emma Icaza LaForgue. Estudió en el Colegio Cristóbal Colón, del cual no se graduó como bachiller. A los 20 años viajó a los Estados Unidos, luego de recibir la invitación de Marjorie Dixon Smith, pariente lejana residente en Mississippi que deseaba reconectar sus lazos genealógicos en Ecuador. En 1965 se traslada al barrio francés de Nueva Orleáns, junto a su hermano Carlos Febres Cordero, quien un año después se enlista en la fuerza aérea norteamericana. En 1966 George Febres se enroló en el ejército norteamericano donde su trabajo como dibujante le evitó estar en el frente de combate. Luego de la recomendación de un oficial superior que vio sus habilidades, inició en 1968 estudios superiores en arte obteniendo el título de Bachelor of Fine Arts de la Universidad de Nueva Orleáns. Posteriormente, se graduó en 1972 y en 1974, obtuvo un Master of Fine Arts de la Universidad de Louisiana. Ese mismo año concibe su pieza maestra “Alligator shoes” (zapatos de cocodrilo) durante su estancia como profesor de arte en Munich.

Abrió en 1979, en su propia casa, la galería llamada Jules LaForgue, en honor a uno de sus célebres antepasados familiares, donde descubrió a varios artistas que luego alcanzaron renombre en el mundo del arte contemporáneo norteamericano. Durante toda su carrera artística se destacó como una de las figuras más importantes del arte local, tanto por la irreverencia y originalidad de su obra artística y como por su trabajo de curador y galerista. El célebre nombre de George Febres, como se lo conoció a lo largo de su carrera, es objeto de culto en la ciudad de Nueva Orleáns y forma parte de la historia del arte norteamericano, pero en contraste con su fama en el sur de los EE.UU., en nuestro país existe un marcado silencio con respecto a su obra y figura.

Un artista enigmático y excepcional

La vida de George Febres estuvo llena de experiencias interesantes referentes a su vida y obra artística que merecen ser transmitidos a las generaciones del futuro, especialmente a las dedicadas a la producción y difusión de arte en el país. Su obra artística, de técnica altamente minuciosa e influenciada por sus raíces latinoamericanas y europeas, refleja una cuidadosa consideración de su cultura como fuente de imágenes, que durante su carrera se convirtió en parte de su estilo. Creemos que al producir un registro documental de esta persona y su trayectoria en el arte internacional, estamos reconociendo a una figura de gran valor social y cultural que aún no forma parte de la historia del arte del Ecuador. Su trabajo como artista y curador en su galería ubicada cerca del barrio francés de Nueva Orleáns, su reconocida exposición llamada “My cousin the saint” (Mi primo el santo) además de la creación de varias piezas de arte que se convirtieron en grandes precedentes artísticos del neosurrealismo, entre éstas los Alligator shoes (foto)


y su Handbag, constituyeron elementos muy interesantes para elaborar esta historia de vida. Al elegir que el producto sea un documental audiovisual se buscó introducir en este entorno regido por lo visual, una historia interesante de un personaje real y poco conocido por la sociedad ecuatoriana; rico en hechos y experiencias únicas. También creemos que la producción de este documental busca enriquecer la memoria cultural nacional con un producto accesible al espectador promedio, que de esta forma podrá aprender y apreciar su contenido y las experiencias mostradas.

miércoles, mayo 10, 2006

Ecuador en la Feria del Libro de Buenos Aires: ¡será la próxima!

Por Miguel Antonio Chávez


Hasta el día de ayer, 9 de mayo del 2006, Buenos Aires fue una fiesta. Una fiesta que duró más de 20 días. Y pensar que fuimos invitados…

Bajo el lema de “Los libros hacen historia”, Fundación El Libro organizó la 32 edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en los predios de La Rural, en el barrio porteño de Palermo. Esta ocasión acudió la nada inadvertida cantidad de 1,200,000 visitantes, de varias partes del mundo, los cuales pudieron disfrutar de más de mil actividades, entre seminarios, talleres, congresos de educadores y bibliotecarios, además de encuentros con escritores de trayectoria internacional, como: Tomás Eloy Martínez, Rosa Montero, Jaime Bayly, Jorge Edwards, Arturo Pérez Reverte, Enrique Vila-Matas; y de autores, cuya presencia se dio a través de videoconferencias, como fue el caso de Elena Poniatowska y Ray Bradbury (este último, leyenda viviente de la literatura mundial).

Arriba: Ray Bradbury, autor de "Fahrenheit 451" y "Crónicas marcianas". Abajo: Jorge Edwards, premio Cervantes 1999

En medio de este maremagnum, 35 países estuvieron presentes con su stand, cuyo espacio sirvió para promocionar, sin límite alguno de ejemplares impresos, su diversa producción intelectual, desde textos literarios (en todos sus géneros), hasta de divulgación científica. Con el antecedente expuesto, resulta más que obvio que una labor de difusión cultural a esta escala es justa y necesaria para países como el nuestro.

Tuve la oportunidad de estar en la Feria del 2003 y fue abrumador. Estar en contacto con stands de países tan distantes como los bálticos o escandinavos, fue igual de gratificante que ver el empeño de países vecinos como Perú, Colombia o Chile. Ecuador (las ironías sobran) estuvo ausente. Luego de algunos contactos con Jorge Rodríguez, representante de Fundación El Libro, elaboré el 2005 una propuesta que fue luego aprobada (el financiamiento era otro cantar), un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, para que nuestro país de la línea imaginaria tuviera una representación en la feria por primera vez, en la edición del 2006.

Ni un cocktail de Lovecraft con Kafka hubiera ilustrado lo titánico del intento por conseguir los fondos ante organismos obligados por la ley a apoyar este tipo de proyectos. Con las típicas sacadas de torero, aquellos que hoy son vacas en los puestos dorados no recuerdan cuando fueron terneros. ¿Qué hubieran sido unos pocos miles de dólares, al lado de los US$410,860.88 del presupuesto anual 2005 del Consejo Nacional de Cultura; los US$7,351,450.39 de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; o de los US$942,385,624.83 del Ministerio de Educación y Cultura?* (Perdón, este último no cuenta, me olvidé que casi todo el billete se lo lleva el sindicato marxista-ladronista de la UNE).


Poemario de Edwin Madrid, Mordiendo el frío (Premio Casa de América 2004)

Este 2006, Buenos Aires perdió la oportunidad de conocer a la Premio Aurelio Espinosa Pólit 2005, Lucrecia Maldonado; o al Premio Casa de América 2004, Edwin Madrid; el relanzamiento de las obras de Pablo Palacio, las colecciones narrativas de la Campaña Eugenio Espejo, o las realizadas por la M.I. Municipalidad de Guayaquil, y tantas obras de autores contemporáneos, sin contar nuestras revistas y gacetas literaria. Ecuador, por su lado, perdió una oportunidad de derribar las estúpidas murallas de sus ghettos literarios. O al menos mientras comía por 20 días milanesa a la napolitana, hasta extrañar su arroz con menestra.

Finalizo con un chiste de muy mal gusto. Viene el coordinador del stand argentino de la Secretaría de Cultura de la Nación, Alfredo Mota y le pide a la Embajada ecuatoriana en Buenos Aires: “Che, ¿qué pasó con Ecuador que nunca se asoma? Si no pudieron garpar un stand, ¡ahórrense la guita y dennos unos libros! No debe ser tan difícil, ¿viste?” Y así, como para no causar un impasse diplomático, le dieron al “pibe” la astronómica cantidad de DOS libros: uno de Galo René Pérez y otro, de fotografía de paisajes(?), que decoraron dicho stand, hasta ayer. Algún sonriente turista japonés con su inmensa Nikon seguramente debió exclamar: “¡Arigato, Ecuador-san!”



*Fuente: Presupuesto General del Estado 2005, Ministerio de Economía y Finanzas del Ecuador.

lunes, mayo 08, 2006

Arrancó el V Festival Internacional de Cine Documental (EDOC)

Este jueves 4 de mayo, a las 20h00, se inauguró en Quito el V Festival Internacional de Cine Documental ‘Encuentros del Otro Cine’ (EDOC).

EDOC es una manifestación cultural organizada por la Corporación Cinememoria, con el auspicio de Quito Cultura, las Jornadas Culturales de Pichincha, la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil y la Fundación Holandesa HIVOS.

Se ha elegido como película inaugural a La pesadilla de Darwin, uno de los filmes más impresionantes que se exhibieron en el circuito documental el año pasado, y uno de más importantes de los últimos tiempos.



La película provocó grandes debates y mucha controversia en Francia y otros países, donde fue acusada de manipular la realidad. Su director, al austriaco Hubert Sauper, la defendió diciendo que un documental siempre es una mirada subjetiva sobre la realidad, un discurso que se construye sobre la base de la mirada. De modo que una película documental es, ante todo, una forma de pensar. Y eso es lo que proponemos con este festival: que pensemos más profundamente en nuestra mirada.

Fuente: Cinememoria.
Para más información http://www.cinememoria.org/edoc.php?c=326

lunes, mayo 01, 2006

El Reggae: Orígenes de una pasión caribeña

Música de Jamaica. Del Caribe. De los ghettos londinenses. Es el canto del regreso al África, a las raíces perdidas. Aquí está su verdadera historia. Un homenaje para recordar este 11 de mayo la partida de su más grande figura: Bob Marley.

Por Freddy Russo

La palabra reggae parece provenir del término raggamufin, que significa desarrapados, desposeídos o simplemente, en lengua cafre, reggae. El grupo Los Maytals, con la canción “Do the Raggay” (Haz el Raggay) se adjudica la invención del nombre reggae. Pero más allá de la polémica etimológica, la evolución de la estructura musical del reggae comienza a plasmarse en los años 40, cuando la influencia de la música afroamericana se hizo sentir en Jamaica. El blues, el boggie woogie y, sobre todo, el rhythm & blues, encontraron en el jamaiquino una identidad de ritmo, de sangre y de raza. Toda aquella música negra se escuchaba en radios, sitios públicos y emisoras sintonizadas en onda corta desde los estados del sur de Norteamérica. La primera fusión de esta música negra con la percusión jamaiquina y el mento o ritmo de calipso de Trinidad, fue el ska.

Cantantes y músicos jóvenes como Don Drummond, Prince Buster, Owen Grey, Alton Ellis y Jimmy Cliff, provenientes de las barriadas pobres de Kingston, hicieron las primeras grabaciones basadas en composiciones de inspiración filosófica rastafari, cuyo mensaje contenía parte de la doctrina para la liberación de Marcus Garvey. (El término rastafari procede de Ras Tafari, nombre del ex emperador de Etiopía, Haile Selassie, antes de su coronación en 1930, y constituye un fenómeno político, musical y religioso a la vez, inspirado por Garvey, fundador de la Asociación Universal para el Mejoramiento de los Negros, UNIA, por sus siglas en inglés). El primer grupo en grabar fue “Los Skatalites”, liderado por el trombonista Don Drummond, conocido popularmente como “El Santo” –primer Mesías de la música de la isla y muerto en la cárcel por asesinar a su mujer-. El tema “Independence Ska” traía un ritmo invertido, lánguido y armonioso, muy afín con el momento político de Jamaica, que iba a proclamar su independencia de Inglaterra en 1962.

En los años 60 el ska hizo vibrar la isla con el golpeteo lento y profundo del bajo. Era como un llamado de tambor africano para despertar a sus hermanos de raza a la rebelión. Pero fueron los ambiciosos empresarios Ken Khouri, Eddie Seaga, y especialmente Clement Dodd –que habían asumido el monopolio de la producción de discos-, quienes reclutaron a buscavidas, trapicheros, trovadores y fumones de los ghettos de Kingston, para formar numerosos conjuntos como los Dragoniers, los Hep Tones, los Burning Spear, los Blues Busters y muchos más, que empezaron a hacer una música suave, plácida y paradisíaca, sin estridencias ni lamentaciones, capaz de transportar al turista anglo-americano al mundo cálido, agradable y relajado del Caribe. Temas como “Desayuno en la cama”, “Tu amor es maravilloso” y “La isla del sol” de los Dragoniers, grabados en la “Onda Jamaicana”, fueron los primeros éxitos comerciales, complacientes y serviles.



Jimmy Cliff. El primer profeta del reggae


“Las Noches de los Campeones” (sitio nocturno de diversión para turistas) fue el centro magnético que reunía a una docena de grupos skatalitas. La gran estrella del ska fue el rastafari Jimmy Cliff, bajado de las colinas de la bahía de Montego. Cliff pasó su juventud deambulando por los hoteles de Kingston, hasta que un día tuvo suerte: encontró por casualidad un “padrino” que lo apoyó para grabar su primera canción triunfal, “Hurricane Hattie”, dejando atrás a sus competidores, como el cantante chino Leslie Kong, e incluso a su seguidor, el joven Bob Marley, que andaba buscando un estilo propio. Después de filmar su explosiva película autobiográfica “The Harder”, Cliff fue conocido en toda la isla por su fuerte denuncia contra empresarios blancos que oprimían y explotaban a cientos de músicos jóvenes. El tema “Caiga quien caiga”: “Me dicen que tengo un pastel en el cielo / esperándome cuando muera /. Pero entre el día que naces y mueres / ellos no parecen oír tus lamentos...” echó fuego contra la “Onda Jamaicana”, convirtiéndose en una especie de himno de los oprimidos, rastas y skatalitas. Esta canción desató una serie de prohibiciones, persecuciones y asesinatos, por lo que Jimmy Cliff tuvo que abandonar Jamaica en 1973, dejando una estela de sentimiento de rebelión, libertad y amor.

Bob Marley y la fiebre del reggae

Bob Marley, nacido en el pueblito de Saint Ann en fecha imprecisa del año 1945, fue hijo de un oficial del ejército británico que sólo vio al pequeño dos veces en su vida. Su madre, una mujer negra que cantaba en la playa con las olas, le entonaba canciones de cuna mientras le acariciaba las sortijas de su cabello lunar. De chico, Bob sintonizaba las emisoras de Nueva Orleáns y escuchaba a Brook Benton, Chuck Berry, Fats Domino, Elvis Presley y al pianista de jazz Nat King Cole. Pero quedó impresionado por los cantantes jamaiquinos Desmond Dekker y Jimmy Cliff, que influyeron decisivamente en él. El maestro Joe Higgs completó su formación, ayudándole incluso a arreglar y producir sus primeros discos.


Bob Marley. Su voz significó libertad, paz, amor y consciencia


Fue después de escuchar a Ray Charles, y sobre todo a Los Drifters, que decidió conformar un grupo vocal más grande que el que tenía, integrado por dos coristas de ébano, Beverly y Cherry, acompañadas por el guitarrista Peter Tosh y los percusionistas Bubby Livinston y Junior Braithwaite. Ahora incluyó, además, a los hermanos Barrett, Carly en la batería y Aston en el bajo. Esto le dio una fuerza mágica. La fusión del ska con los “realets” o coro femenino –herencia del soul-, una guitarra de rock y el ritmo de calipso de la isla de Trinidad, resultó la amalgama perfecta que Bob Marley impuso como patrón para hacer buen reggae. Para los rastafari, en cambio, el reggae es la mezcla del dios Jah, el ghetto, el sufrimiento, la “hierba”, el destino común, la verdad y el ritmo.

Los Wailing Wailers (“Los Chicos Duros del Quejido”) se convirtieron entonces en el mejor grupo vocal de Jamaica, sin subestimar a buenos competidores como los Toots & Maytals. A partir de aquella fusión, la fama de Bob Marley creció inmensamente a pesar de las diversas prisiones temporales que sufrió por adicción y posesión de droga. Por el año 1975, el semanario musical británico Melody Maker –de mayor venta en el mundo-, le dedicó la portada y un reportaje donde lo presentaban como una superestrella. Marley con los Wailers grabó más de doce volúmenes de larga duración, entre los cuales se destacan “Rasta Revolution” (1974), “Exodus” (1977) y “Uprising” (1980), considerados clásicos dentro de la música reggae y pop en general.


Marley siempre defendió a su raza
y se mostró orgulloso de ella


Marley nunca desligó su música de la política de su país y de su raza. Temas como “I shot the sheriff”, “United Africa”, “Natty Dread” y “Comerciante de esclavos” revelan un pensamiento rastafari y contestatario en contra de la política racista de los blancos gobernantes de su isla. Marley decía: “Nunca dejes que un político te haga un favor. Lo que ellos quieren es tenerte controlado”. Su adhesión a la causa independentista de -en aquel entonces- la nueva nación africana de Zimbabwe, fue muy notable cuando apareció en un concierto en vivo para celebrar el nacimiento de esa nueva república.

Los numerosos festivales, viajes y conciertos en Londres, Oslo, Bruselas, Boston, Estocolmo, Paris, Nueva York y otras ciudades del mundo, fueron minando sus fuerzas. Un cáncer incurable afectó definitivamente su salud. Después de un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, Bob sufrió un fulminante colapso y urgentemente fue internado en un hospital.


Bob dejó un legado musical
que dificilmente se podrá olvidar


Dos meses más tarde, el 11 de mayo de 1981, ese cafre con luz de estrella polar que había nacido en un lupanar de Jamaica, moría dejando un ritmo vivo, excitante y sensual. En el funeral de Bob, la música de un piano, un saxo y un coro de corazones femeninos desnudaban el alma de cuanto negro había venido a despedirle, a darle las gracias por haberles ayudado a padecer la vida con ritmo.

Reggae, verdadera música que su supuesto hijo, el "reggaeton-to", debería conocer para por lo menos saber el por qué de su nombre.