Por Augusto RodríguezRecibí con gran alegría la noticia de que el escritor peruano Mario Vargas Llosa cumplió 70 años. He leído casi todos los libros de este autor y sus artículos de Diario El País, que Diario Expreso de Guayaquil reproduce todos los domingos.
Leer a Vargas Llosa es conocer y entender mejor a Latinoamérica con todas sus bondades y desgracias. En sus libros y en sus escritos de opinión, constantemente nos da claves para descifrar lo que han vivido nuestros países: genocidios, dictaduras, golpes de estado, la pobreza mental y física, la demagogia de nuestra política. Es, en definitiva, entender lo que estamos viviendo y lo que se vivió en el siglo XX.
He podido conversar en el transcurso de los últimos años con varios peruanos de diversas clases sociales y oficios. La mayoría dice que Vargas Llosa es un gran escritor pero un pésimo político. Muchos recuerdan con emoción el famoso debate, allá por 1990, que tuvo durante la segunda vuelta presidencial con el entonces candidato Alberto Fujimori.
Todos recuerdan aquel momento en que Fujimori -ante los medios de comunicación de ese país- le dijo drogadicto; porque según investigaciones realizadas por él, existía un reporte policial en el que a un joven Mario Vargas Llosa le habían encontrado marihuana en su ropa. Por ese lejano suceso y basándose en tácticas de guerra sucia, Fujimori dijo que cómo era posible que un drogadicto fuera el futuro presidente del Perú. Además de esto, también sacó una foto donde Vargas Llosa salía con barba y boina estilo Che Guevara indicando con esto que cómo era posible que un ex joven comunista, ahora de derecha -en otras palabras, un inconsecuente político- pudiera ser el futuro presidente del Perú. En definitiva, fue un debate recordado por todos los golpes bajos propinados por Fujimori a Vargas Llosa.
El "Chino" llegó al poder en el vecino país, y desde ahí hay algunos que dicen que Vargas Llosa mandó a derribar su hogar en Lima para radicarse en Madrid, España. Luego se nacionalizó español y continuó dedicándose de lleno a su gran amor: la literatura.

"El pez en el agua" (Seix Barral, 1993) Primera edición
de las memorias de la campaña de 1990.
El libro que más he disfrutado de este esplendido escritor, ha sido "La tía Julia y el escribidor". En esta novela, Vargas Llosa narra vivencias de amor clandestino -entre reales e imaginarias- con su tía Julia, y de cómo su ambición por llegar a convertirse en un gran escritor hizo que abandonara tempranamente su tierra natal, para refugiarse en París. Desde ahí, escribiría las grandes novelas que lo transformaron en lo que finalmente es: uno de los más importantes escritores de las letras hispanoamericanas.
Un texto que me encanta de Vargas Llosa es aquel que leyó cuando obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en Venezuela -todavía joven- con su novela "La casa verde" y se llama "La literatura es fuego". Es extraordinario. En él, Vargas Llosa se desnuda ante sus fantasmas y nos habla de que hay que inventar, crear, imaginar; porque toda persona que escribe es un ser descontento con la realidad. En aquel texto, definió que el escritor es el eterno convidado de piedra; es, en definitiva, el eterno aguafiestas de todas las reuniones reales o imaginarias.
Tuve la suerte de visitar Madrid en el año 2003. Por esos días, Vargas Llosa -que vive gran parte del año en su casa del centro de la capital española-, había lanzado uno de sus últimos libros. En todos los medios de comunicación estaban su rostro, sus ideas, sus reflexiones políticas y sus personajes ficticios; y por supuesto, su libro se vendía como pan caliente. En ese momento me di cuenta que Vargas Llosa era un autor muy leído y querido en España. Es casi un personaje de la farándula, como un Julio Iglesias o un Rafael, pero de la literatura. Siempre invitado a todas las más importantes reuniones sociales, donde se codea hasta con los mismos Reyes de España.
Vargas Llosa ha ganado casi todos los premios más importantes que tiene la literatura, solo le falta uno, el más valioso: el Premio Nobel. Vengo escuchando su nombre para ganarlo desde hace algún tiempo. Muchos dicen que nunca lo va a ganar por sus ideas de derecha, hay otros que dicen que sí por su esplendida escritura. Yo creo que sí lo va a obtener, tiene 70 años y le falta por vivir más años; todavía tiene tiempo. Ya le tocará un Nobel a América del Sur, y Vargas Llosa es uno de los más idóneos candidatos. A Mario le tocará celebrar su hora más gloriosa.


















