jueves, marzo 30, 2006

Vargas Llosa o el eterno aguafiestas

Por Augusto Rodríguez

Recibí con gran alegría la noticia de que el escritor peruano Mario Vargas Llosa cumplió 70 años. He leído casi todos los libros de este autor y sus artículos de Diario El País, que Diario Expreso de Guayaquil reproduce todos los domingos.

Leer a Vargas Llosa es conocer y entender mejor a Latinoamérica con todas sus bondades y desgracias. En sus libros y en sus escritos de opinión, constantemente nos da claves para descifrar lo que han vivido nuestros países: genocidios, dictaduras, golpes de estado, la pobreza mental y física, la demagogia de nuestra política. Es, en definitiva, entender lo que estamos viviendo y lo que se vivió en el siglo XX.

He podido conversar en el transcurso de los últimos años con varios peruanos de diversas clases sociales y oficios. La mayoría dice que Vargas Llosa es un gran escritor pero un pésimo político. Muchos recuerdan con emoción el famoso debate, allá por 1990, que tuvo durante la segunda vuelta presidencial con el entonces candidato Alberto Fujimori.

Todos recuerdan aquel momento en que Fujimori -ante los medios de comunicación de ese país- le dijo drogadicto; porque según investigaciones realizadas por él, existía un reporte policial en el que a un joven Mario Vargas Llosa le habían encontrado marihuana en su ropa. Por ese lejano suceso y basándose en tácticas de guerra sucia, Fujimori dijo que cómo era posible que un drogadicto fuera el futuro presidente del Perú. Además de esto, también sacó una foto donde Vargas Llosa salía con barba y boina estilo Che Guevara indicando con esto que cómo era posible que un ex joven comunista, ahora de derecha -en otras palabras, un inconsecuente político- pudiera ser el futuro presidente del Perú. En definitiva, fue un debate recordado por todos los golpes bajos propinados por Fujimori a Vargas Llosa.

El "Chino" llegó al poder en el vecino país, y desde ahí hay algunos que dicen que Vargas Llosa mandó a derribar su hogar en Lima para radicarse en Madrid, España. Luego se nacionalizó español y continuó dedicándose de lleno a su gran amor: la literatura.



"El pez en el agua" (Seix Barral, 1993) Primera edición
de las memorias de la campaña de 1990.

El libro que más he disfrutado de este esplendido escritor, ha sido "La tía Julia y el escribidor". En esta novela, Vargas Llosa narra vivencias de amor clandestino -entre reales e imaginarias- con su tía Julia, y de cómo su ambición por llegar a convertirse en un gran escritor hizo que abandonara tempranamente su tierra natal, para refugiarse en París. Desde ahí, escribiría las grandes novelas que lo transformaron en lo que finalmente es: uno de los más importantes escritores de las letras hispanoamericanas.

Un texto que me encanta de Vargas Llosa es aquel que leyó cuando obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en Venezuela -todavía joven- con su novela "La casa verde" y se llama "La literatura es fuego". Es extraordinario. En él, Vargas Llosa se desnuda ante sus fantasmas y nos habla de que hay que inventar, crear, imaginar; porque toda persona que escribe es un ser descontento con la realidad. En aquel texto, definió que el escritor es el eterno convidado de piedra; es, en definitiva, el eterno aguafiestas de todas las reuniones reales o imaginarias.

Tuve la suerte de visitar Madrid en el año 2003. Por esos días, Vargas Llosa -que vive gran parte del año en su casa del centro de la capital española-, había lanzado uno de sus últimos libros. En todos los medios de comunicación estaban su rostro, sus ideas, sus reflexiones políticas y sus personajes ficticios; y por supuesto, su libro se vendía como pan caliente. En ese momento me di cuenta que Vargas Llosa era un autor muy leído y querido en España. Es casi un personaje de la farándula, como un Julio Iglesias o un Rafael, pero de la literatura. Siempre invitado a todas las más importantes reuniones sociales, donde se codea hasta con los mismos Reyes de España.

Vargas Llosa ha ganado casi todos los premios más importantes que tiene la literatura, solo le falta uno, el más valioso: el Premio Nobel. Vengo escuchando su nombre para ganarlo desde hace algún tiempo. Muchos dicen que nunca lo va a ganar por sus ideas de derecha, hay otros que dicen que sí por su esplendida escritura. Yo creo que sí lo va a obtener, tiene 70 años y le falta por vivir más años; todavía tiene tiempo. Ya le tocará un Nobel a América del Sur, y Vargas Llosa es uno de los más idóneos candidatos. A Mario le tocará celebrar su hora más gloriosa.

El taller literario se propaga a nivel nacional

En la ciudad de Riobamba, del 27 al 29 de abril de 2006, se realizará el I Encuentro de Grupos y Talleres Literarios del Ecuador "Alfonso Chávez Jara".

Según sus organizadores, el objetivo del evento es "constituir una red de talleres y grupos literarios nacional con la que se pretende fortalecer el conocimiento histórico y contemporáneo de los grupos literarios y talleres nacionales a través de la facilitación de su lectura y valoración; dinamizar la nueva producción literaria del Ecuador como una expresión de la identidad local, regional y nacional vinculada a un contexto global contemporáneo; y fortalecer los nexos entre los talleres y grupos literarios con los diversos núcleos de la Casa de la Cultura para promover y difundir la actividad literaria y cultural de una forma participativa".

En resumen, unificar criterios, formar y crear debates a nivel nacional en cada ciudad del Ecuador en base al intercambio de ideas y proyectos.

El escritor Diego Velasco Andrade es el propiciador de esta cita. Ha publicado varias obras de poesía y narrativa y cuenta con una larga experiencia en la animación de talleres literarios. Es catedrático de la Facultad de Comunicación de la Universidad Central del Ecuador.

Para más información sobre el Encuentro, pueden comunicarse a los correos electrónicos: diegovelasco10@latinmail.com o gaiaterre2003@yahoo.fr

viernes, marzo 24, 2006

Un homenaje a Pablo Palacio

No debe parecernos extraño que en nuestro país se margine a quienes buscan renovar lo existente. Ese fue el caso de Pablo Palacio (Loja, 1906 - Quito 1947), figura importantísima de la narrativa ecuatoriana cuyo único pecado fue establecer una ruptura con la literatura de su época, que nadaba por las corrientes del realismo social. Esa ruptura, esa diferencia, hizo que su obra fuera olvidada y desterrada del conocimiento público por muchos años. Palacio fue internado en un manicomio para 1940, donde permaneció hasta su muerte en 1947. Aquel trastorno se constituyó en uno de los principales argumentos de sus críticos para no tomarlo en cuenta, algo por demás equivocado y absurdo, ya que Palacio escribió toda su obra antes de su enfermedad. Pese a todo esto, su obra se rescató y actualmente es reconocida a nivel internacional.

Este año se celebra el centenario de su nacimiento y "Buseta de Papel" desea rendirle un justo homenaje con la organización del I Festival Nacional de Narrativa Joven "Pablo Palacio", a realizarse en los próximos meses en la ciudad de Guayaquil.

El objetivo del encuentro es conocer las nuevas propuestas que actualmente se realizan en el género cuento y además, crear un nexo entre los diversos autores del Ecuador.

Para esto, convocamos a jóvenes cuentistas (preferentemente ubicados entre los 18 y 35 años de edad) de todo nuestro país, para que envíen un máximo de 3 cuentos, con extensión y tema libres (inéditos o no).

Los textos seleccionados, y sus respectivos autores, serán publicados en una antología que la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas realizará como parte de este encuentro.

No todo se queda en las letras

Convocamos también a jóvenes artistas plásticos y visuales que deseen rendirle un homenaje a este gran autor, a través de la interpretación de sus cuentos. Todos los formatos son válidos (pintura, instalaciones, escultura, video-arte, performances).

También convocamos a ilustradores y dibujantes que deseen realizar una interpretación cómic de los cuentos de Palacio.

Hemos pensado en realizar un ciclo titulado "Cine y Literatura", en él queremos mostrar largometrajes y cortos basados en obras, novelas y cuentos de escritores nacionales. También deseamos proyectar documentales y entrevistas que directores del país o extranjeros hayan realizado sobre autores nacionales.

El plazo de envío de los cuentos y propuestas es hasta el 30 de abril.

Los cuentos pueden ser enviados en formato Word (.doc) a la dirección electrónica: miplumalomato@yahoo.com

Las propuestas cómic y de artes plásticas y visuales pueden ser remitidas al correo busetadepapel@gmail.com

Los cineastas que deseen participar con sus obras en el ciclo, pueden comunicarse al mail: busetadepapel@yahoo.es

Cualquier información adicional, pueden llamar al celular 094564002.

Desde ya, contamos con todo su apoyo.

El nuevo caminar de los vampiros

Por José Núñez del Arco

Uno de los deseos que todo ser humano ha tenido es vivir para siempre, un anhelo que se aspira y que al mismo tiempo se le teme. A través de nuestra historia, muchos eruditos, filósofos y escritores han plasmado este deseo en libros, cuentos y fábulas, dándole toques oscuros y definiendo dicho don -por así llamarlo- como algo divino, casi inalcanzable para nosotros los simples mortales; con la obviedad de ciertos héroes antiguos, semi-dioses como Hércules o Aquiles, quienes a pesar de tener sangre inmortal, tenían el clásico punto débil, aquello que al mismo tiempo los relacionaba con el plano mortal y los extinguía de él.

La fascinación por los vampiros se puso de manifiesto cuando el escritor irlandés Bram Stoker (seudónimo de Abraham Stoker, nacido en Dublín en 1847) plasmó la leyenda de Vlad III (1428-1476) -el príncipe rumano que gobernó Valaquia entre 1456 y 1462, más conocido como Vlad Tepes "El Empalador"-, en una novela donde el autor mezcló la verdad histórica y las leyendas locales de Rumania, convirtiendo así a este príncipe en el vampiro más famoso del mundo: Drácula, el señor de la noche.


Vlad III, Señor de Valaquia

Y aunque "Drácula", la novela, está plagada de invenciones llenas de falsedad y leyendas recopiladas por Stoker en bares de Transilvania (la actual Valaquia), este escritor pudo pintarnos un perfecto cuadro de aquel lugar; a tal punto que inspiró muchas películas hollywoodenses de los años 30 basadas en su novela.


Primera edición de "Drácula", 1857


Sin embargo, mas allá de haber convertido a este ser en una criatura trágica y oscura en busca de su amor perdido mientras bebe sangre humana, Bram Stoker definió a Drácula como un personaje de la aristocracia insensible a ninguna emoción humana -salvo el autocompadecimiento y la complacencia- y lleno de ira hacia la Iglesia Católica, que en su época le dio la espalda y lo condenó.


Vlad Tepes era famoso por su crueldad.
Aquí, empalando a sus enemigos mientras come

Muchos libros, tratados, cuentos y fabulas se han escrito acerca del vampirismo y la inmortalidad después del "Drácula" de Bram Stoker, al igual que cientos de películas; pero a muchas de ellas les faltaba ese "algo" que relacionara más a los vampiros con los humanos.

Por un momento, los vampiros parecían lejanas criaturas, demasiado fantásticas para ser reales. Todo indicaba que el ciclo de reciclar el ahora ya gastado libro de Drácula de su trama de amor sin amor y de aristocracia vacua continuaría, hasta que llegó una menuda autora proveniente de Nueva Orleáns: Anne Rice, quien cambió el panorama del género de terror, específicamente, el vampírico.

La literatura de terror, en general, ha sido ignorada por la literatura "seria" y desplazada a un segundo plano; sin embargo, eso no ha evitado que este género tenga millones de adeptos alrededor del mundo, adeptos que esperaban un cambio en la línea "vampírica" marcada por "Drácula".

Ann Rice redefinió el mito de los vampiros, convirtiéndolos en seres más cercanos a nosotros, tanto que casi podríamos pensar que son reales (¿o es que no lo son?), con libros como "Entrevista con el Vampiro" y sus subsecuentes obras: "La Reina de los Condenados", "Crónicas Vampiricas", entre otros.

Rice creó un mundo vampirico hermoso, una oscuridad a la que nos aterra ir pero nos encantaría recorrer; humanizó al vampiro con una carga más mortal pero a la vez diferente a la de los hombres, bellos y delicados, pero aún así letales y fieros.


Anne Rice

Gracias a la infinita ayuda del marketing y su talento para plasmar estas historias, las obras de Rice pronto alcanzaron los oídos de Hollywood, que llevó dos de sus obras ("Entrevista con el Vampiro" y luego "La reina de los Condenados") a la gran pantalla. Incluso ahora, una obra de teatro acerca de su personaje vampirico mas fascinante y complejo -Lestat- está siendo presentada en Broadway con música de Elton John.

Se podría decir que con Rice, los vampiros han retomado el camino oscuro que fue olvidado y a veces ridiculizado desde la ahora tan gastada novela de Bram Stoker y se transformaron en fuente de una nueva literatura, necesaria para acercarlos a nosotros. Han regresado con nuevos bríos de sangre y tinta.

jueves, marzo 23, 2006

Fragmentos de una entrevista al poeta Mario Campaña

Fragmentos de una entrevista al poeta Mario Campaña

Por Augusto Rodríguez

En los últimos días, varios medios de comunicación han hablado sobre la poesía ecuatoriana y sobre sus nuevos valores. Traigo a colación una interesante entrevista que se le hace al poeta ecuatoriano radicado en España, Mario Campaña, en la última edición de la revista Vistazo.

En ella, Campaña dice que nuestra poesía está en renovación. Menciona que los poetas jóvenes tienen un nivel formal aceptable, algunos muy buenos. Habla de nuestro grupo Buseta de papel y de ahí comenta que hay tres generaciones de poetas en activo: los veinteañeros, incluso adolescentes; los treintañeros, y los llamados “Sub 50”, obviamente los que están arriba de los cuarenta.

Campaña indica que son tres generaciones "con influencias diferentes, intenciones diferentes, que comparten una época, no con experiencia vital similar, pero esa confluencia no puede ser más que enriquecedora. Eso no ocurría desde hace 30 años. Aquí puede haber un momento de significación epocal". Posteriormente habla de las figuras que representan al “cánon”.

Y para finalizar, agrega: "son discursos que no tienen nada que los unifique, a eso yo llamo “Constelación”. El tronco sigue vigente, pero estoy a favor de la constelación, es decir, muchas líneas, muchas direcciones. La poesía, como decía Aristóteles, se puede decir de muchas maneras. Estoy por esa libertad".

Destaco esta valiosa e interesante entrevista, sobre todo por sus ideas que pretenden buscar diálogos unificadores que se deberían meditar, reflexionar y debatir a fondo que estoy seguro beneficiarán a nuestro medio cultural para que sea más diverso en cuanto a sus propuestas literarias.

sábado, marzo 18, 2006

"Yo ya no pertenezco a ningún istmo, me considero vivo y enterrado"

Por Miguel Antonio Chávez

Hoy no me siento Balzac, porque no pude terminar ni una línea. Para esos días en que uno se siente bruto, nada como una canción reveladora, nada como evocar a Kerouac en un título, nada como un corpus musical concebido en una inmensa estrofa, acordes minimalistas, sin un solo coro. Nada como ser Fito.

Es tan poco frecuente encontrar en el mundo pop, esa fábrica de salchichas, un manifiesto tan abyecto y "enreverado" (como aún no lo encuentro en el diccionario, no sé si este sea neologismo, error ortográfico o expresa provocación paeciana).

La volví a escuchar a los años y ahora me gusta mucho más que antes. Los coqueteos de los "literatos serios" con el mundo pop no son cosa nueva, sino pregúntenle a Eco.

De todos modos, para quienes no quieran oler a naftalina de biblioteca ni a perfume de las gemelitas Olsen, Fito es intelectualmente cool. Pero ojo, no vino a divertir a tu familia. Fito además se atreve a la casi imposible tarea de metaforizar decentemente el amor, pero no cae en excecrables coelhismos ni cuauhtemismos, porque él ya no pertenece a ningún istmo, se considera vivo y enterrado.

Fito Páez es quizá el cantante pop que a ratos parecería más fan de la literatura que de la música. Referencias explícitas a Roberto Arlt, Boris Vian, Borges, Capote, a la técnica surrealista del "cadáver exquisito". Qué decir del álbum que compuso con Joaquín Sabina, Enemigos íntimos, en el que ambos cayéndose a trompadas parieron joyitas como Si volvieran los dragones, donde desfilan como letanía, entre tantísimos otros, Garcilaso de la Vega, Don Quijote, Macedonio Fernández, Dr. Jeckyll, Moby Dick, Julio Verne, Gulliver...

Fito, como cronista de su ciudad (pese a ser rosarino, estas dos canciones tratan de la neurótica Baires), con Casa desaparecida y Buenos Aires, se merece un artículo aparte para analizarlo. Sin pretender elevarlo a los altares de profeta (porque tampoco es pa' tanto), puedo decir -por lo que he conversado con argentinos residentes en su país y aquí en Guayaquil- que es mucho mucho más conocido y "leído" fuera de su país.

Solo tengo que agregar, que ayer soñé que mis enemigos pírricos, colegas de oficio, se disponían a saltar, disfrazados de oveja, una cerca eléctrica, hasta que al final apareció a este discípulo de Charly y Spinetta recordándome: "no es bueno nunca hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto".

Aquí va: ¡rueda, tape!


Fito Páez
"Al lado del camino"


Me gusta estar al lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que esta, sí, es la parte más pesada

En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egoístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado

Yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado
yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mi me puso en otro lado
tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño
no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano.

No es bueno nunca hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto
que piensan que hacen una guerra
y se hacen pis encima como chicos
que rondan por siniestros ministerios
haciendo la parodia del artista
que todo lo que brilla en este mundo
tan solo les da caspa y les da envidia.

Yo era un pibe triste y encantado
de Beatles, caña legui y maravillas
los libros, las canciones y los pianos
el cine, las traiciones, los enigmas
mi padre, la cerveza, las pastillas, los misterios, el whisky malo
los óleos, el amor, los escenarios
el hambre, el frio, el crimen, el dinero y mis 10 tías
me hicieron este hombre enreverado.

Si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes, siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino.

jueves, marzo 16, 2006

Henry Miller: la invención de sí mismo

Por Freddy Russo

Leer a Henry Miller es como abrir con un hacha la puerta de la medianía y el hastío. Es despertar anhelos que a veces nos encrespan por su crueldad. Con su obsesión egocéntrica, Miller nos advierte que existe un presente que se prolonga y que no se define ni con el tic tac del reloj, ni con los latidos del corazón. Seguir las fábulas de este insólito mendicante es introducirnos en el momento eterno que destruye todos los valores, los grados y las diferencias. Nos lanza hacia arriba y hacia fuera desde su fuente oculta: desde ese personaje fabricado por él, que era él mismo.

“Para Miller escribir era dejarse llevar por el río a la deriva. Y quería que el lector también fuese apresado, arrastrado, anegado en el movimiento torrencial de la prosa” (1). Miller, para relatar sus abrasadas quimeras y contar el goce de sus experiencias vitales (dos claves importantes para leerlo), no quería protagonistas como los de Balzac o Dostoyevsky; él quería ceñirse a un solo personaje, que sea capaz de contar con libertad y reflexión su propia biografía. Miller fue un novelista de abundante ficción y malicia aguda, fue el fundador de un estilo propio y por demás original: el henrymillerismo, que no era más que –asunto por demás difícil- inventarse a sí mismo. Su estilo no admite ni epígonos ni seguidores, porque es la proclama de la gran divagación sobre uno mismo.

Un escritor insoportable

Maldito, impugando y postergado, Miller era un provocador , estaba dispuesto a que los lectores se pelearan con él, especialmente las feministas que le escuchaban con odio hablar de “esa gran puta que es la mujer”, cuando en El Universo de la Muerte dice: “¡Ya no habrá maldición! En adelante no habrá ya pecado, no habrá culpa, no habrá represiones, no habrá anhelos, no habrá el dolor de la separación. El fin se consuma: el hombre retorna al seno materno”. Al útero, que es la tierra, la fecundidad, la vida y sus inacabables posibilidades. La gran educadora de Miller fue la calle: “Las calles eran mis amigas y me hablaban el idioma triste y amargo de la miseria humana” (2). Caminante infatigable, receptivo “como una esponja”, enamorado de la vida, intrigado por los seres y las cosas, observaba y anotaba todo para su posterior utilización bajo un punto de vista más original y divertido.

Su novela "Trópico de Cáncer", que para muchos constituye su obra maestra y para otros un horror, busca intranquilizar al lector con abundantes escenas de la fascinante Mona (que fue June, su mujer), cuya hermosa cabeza descansa en una almohada infestada de piojos –bichos repelentes que no son una compañía agradable para nadie-; esas escenas van acompañadas de una incandescente descripción de olores y sabores, crudos y reales, donde no cabe la vergüenza. Miller, en no pocas páginas, hace erizar los pelos de los custodios del cuerpo impoluto y nos impele a reconciliarnos con nuestro instinto. Importa poco si sus relatos son veraces o cargados de ficción; lo que sí es importante es que este novelista –enfermo de espontaneidad- poseía un tremendo don de malicia cuando narraba: él sabía de lo terrible y nefasto que resulta un escritor sin malicia.

Miller cuestiona el falso erotismo: a pesar de narrar hasta el cansancio coitos y acuestes con vampiresas, putas, esposas de amigos, etc., no llega a lo pornográfico; mantiene su calidad artística hasta la última línea. Porque Miller no fue un resentido sexual. Su obsesión por lo erótico apunta sobre todo a cuestionar aquello que se ha establecido como un rito íntimo y oculto, sacro y pecaminoso. Él, como los clásicos italianos Bocaccio y Petronio, sacó a plena luz el sexo, pero haciéndolo con desfachatez, que para muchos resulta hasta grosero, porque invita a presenciar las descargas que practican los miembros de una clase decadente en valores: la burguesía. Los señoritos reprimidos que dan rienda suelta a sus caprichos en las vacaciones, practican la promiscuidad, la infidelidad y las orgías. El erotismo así concebido no es sino un lujo más de esa clase.

De paso, Miller condena a la mujer plástica -maquillada con afeites y olores artificiales- como “el” ideal de lo erótico; ideal que ha sido mitificado por la publicidad al servicio de la sociedad industrial euro-norteamericana. Y no sólo cuestiona el falso erotismo, sino también la sociedad de consumo, el culto a los objetos y al valor absoluto que representa el dinero. El escritor colombiano Jotamario señalaba bien cuando afirmaba que Miller “lo único que hizo, y lo hizo con toda el alma, fue soltar un ruidoso pedo sobre el empuje industrial de sus compatriotas contemporáneos” (3).

El legado de Miller

Con cuarenta años a sus espaldas, incontables vagabundeos, varias hambrunas prolongadas en su cuerpo y una obsesionante afición por el ocio, este importante escritor norteamericano, recién en 1931, decidió consagrar sus energías a la creación literaria. Se sumergió en la escritura con el mismo fervor y avidez con que se había sumergido en la vida. Por más influencias que tuvo de D. H. Lawrence (la certeza de que, en definitiva, la época es siempre más fuerte que el hombre); de Rimbaud, su modelo (la idea del escritor como vidente); de Rabelais (la celebración de la carne, de la vida que se afirma en la pasión y en el placer); de Nietzsche (la facultad de ponerlo todo en tela de juicio); de Freud, de Alfred “Fred” Perlés, etc.; Miller siempre terminó escuchando su propia voz. Esa voz que fue transformándose en un grito de rebeldía, en un grito que se prolonga sobre una época en la cual el futuro parece más inaprensible; la revolución menos inminente y las esperanzas más arduas, Henry Miller vino a decirnos que el cielo está algo más lejano de lo que pensamos y que, mientras intentamos caminar hacia él, será bueno recordad que cada uno de nosotros tiene un cuerpo, un alma y unas cuantas ansiedades.

Por otro lado, Henry Miller, que conoció personalmente a la cautivante Anaïs Nin, recibe una fuerte influencia de ella, a tal punto que le convence a iniciarse en el psicoanálisis. Sin embargo de esto, entre ambos nació una controversia: así, mientras Nin, autora de más de 40 volúmenes, sostenía que la literatura instantánea debía basarse en el acto del presente; Miller, contrariamente, estaba convencido de que la autobiografía era una especie de memoria actualizada, criterio que compartía con Marcel Proust, para quien las sensaciones y los hechos en bruto tienen poco valor sin la decantación que se obra con el tiempo.

El legado que nos deja Miller no está solo en su estilo convulsivo que cuestionó la conciencia de más de dos generaciones de lectores; sino que su intuición, su “vívido reflejo” y su reflexión sobre la realidad basada no en la palabra –como hizo Joyce-, sino en la selección minuciosa del material y el lenguaje con que narra tanto sus aventuras en Arizona y California como sus insólitas experiencias en Brooklyn y Paris, convirtió su obra en una nueva realidad. Es por esto que su fuerza literaria tiene y tendrá una inmensa influencia por algún tiempo más. En pocas palabras, Miller, poseedor de un estilo cósmico, fluye evitando la catarsis y el vómito. Ninguna figura literaria le fue ajena, la imagen se convierte en un fin en sí, en una creación autónoma; crece libremente, se hincha de sí misma, se dilata. Su lenguaje termina en donde terminan sus asociaciones. Para él, tanto en su vida como en su narrativa, ningún riesgo era fatal.


Notas
___________
1.
Brassai, (Gyula Halasz, famoso fotógrafo y amigo personal de Miller) “Henry Miller, tamaño natural”, pág. 48, Ediciones Cotal. Barcelona - España
2. Brassai, obra citada, pág. 36.
3. Jotamario, artículo “Henry Miller y sus libros en mivida”. Revista Libros N° 23, junio 1980. Bogotá-Colombia.


miércoles, marzo 15, 2006

Itúrburu y su pez que fuma

Recibimos gratas noticias. Nuestro amigo escritor, Fernando Itúrburu, ingresó a este nuevo universo de los blogs.

"Abramos este espacio como invitación a que crucen las palabras que, de alguna u otra manera, nos ayuden a ampliar un diálogo que no siempre ocurre en las páginas de los diarios".

Es la invitación de Fernando. Así que todos embarquénse en el océano de palabras del pez que fuma.

pez-que-fuma.blogspot.com

lunes, marzo 13, 2006

La nueva poesía del Ecuador, en la web

Ponemos a disposición de todos ustedes la Antología del I Festival Nacional de Poesía Jóven "Hugo Mayo".

Son cerca de 40 autores de todas partes del Ecuador, los mismos que fueron recopilados en el libro-memoria del Festival, realizado en agosto de 2005, en colaboración con la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas.

Visitando la siguiente dirección:
antologiahugomayo.blogspot.com, podrán contemplar lo que desde ya se vislumbra como el nuevo panorama de la poesía ecuatoriana, algo en lo que están de acuerdo muchos escritores amigos de nuestro país.

Un esfuerzo más de Buseta de Papel para divulgar la creación literaria del país.

Los invitamos.

Eielson o uno de los últimos poetas puros

Por Augusto Rodríguez

Hace muy pocos días atrás, murió uno de los grandes poetas del Perú: Jorge Eduardo Eielson (1924- 2006), poeta y artista plástico, considerado como una de las últimas cimas de la poesía de América del Sur.

Desde hace un tiempo vengo investigando la poesía peruana, mucho de ello, se lo debo a los consejos del escritor ecuatoriano y gran amante de poesía peruana Leonardo Valencia. Y en esa búsqueda por conocer poesía del hermano país, me he encontrado con poetas de la talla de Javier Sologuren, Carlos Germán Belli, Washington Delgado, Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen, Arturo Corcuera o Antonio Cisneros. Y por supuesto Jorge Eduardo Eielson brilla entre esos nombres, con luz propia.

Eielson nació en Lima en 1924 y vivió casi toda su vida en Europa, exactamente en Italia. Su obra poética navegó entre la mística, el simbolismo y el surrealismo. Pero ante todo fue un poeta que siempre estuvo abierto a las vanguardias. Desde su autoexilio, en Milán o Roma, Eielson se afincó como uno de los intelectuales más vitales de las letras americanas, y desde ese rincón del mundo, ejerció su fuerza poética y su arte plástico.

No me considero un experto de la poesía de este bardo, pero lo que he leído la podría definir como clara, profunda y lúcida. Al leerla, de a poco se te queda en la memoria, sin saberlo si quiera: respiras el mismo aire del poeta y nunca más saldrás de esos límites y ritmos que solo la poesía te puede otorgar. La literatura peruana y mundial ha perdido a uno de sus hijos predilectos, paz y poemas para Eielson en la más allá, en el más acá.


Cuerpo en exilio

Tropezando con mis brazos
Mi nariz y mis orejas sigo adelante
Caminando con el páncreas y a veces
Hasta con los pies. Me sale luz de las solapas
Me duele la bragueta y el mundo entero
Es una esfera de plomo que me aplasta el corazón
No tengo patria ni corbata
Vivo de espaldas a los astros
Las personas y las cosas me dan miedo
Tan sólo escucho el sonido
De un saxofón hundido entre mis huesos
Los tambores silenciosos de mi sexo
Y mi cabeza. Siempre rodeado de espuma
Siempre luchando
Con mis intestinos mi tristeza
Mi pantalón y mi camisa




Último cuerpo

Cuando el momento llega y llega
Cada día el momento de sentarse humildemente
A defecar y una parte inútil de nosotros
Vuelve a la tierra
Todo parece más sencillo y más cercano
Y hasta la misma luz de la luna
Es un anillo de oro
Que atraviesa el comedor y la cocina
Las estrellas se reúnen en el vientre
Y ya no duelen sino brillan simplemente
Los intestinos vuelven al abismo azul
En donde yacen los caballos
Y el tambor de nuestra infancia

I Encuentro Cultural Antitaurino

Animanaturalis Ecuador y el Movimiento Guayaquil Más Antitaurino realizarán este martes 14 de marzo el I ENCUENTRO CULTURAL ANTITAURINO.

El evento incluye un panel conformado principalmente por literatos, artistas, activistas por los animales y expertos en derechos humanos.

Se presentará un documental, habrá una escenificación teatral, además de la lectura de poemas y narraciones anti-taurinas.

En esta ocasión se dará a conocer el Manifiesto Antitaurino de la organización de protección animal Animanaturalis de España y la presentación del trailer de la película "Animal", del director catalán Ángel Mora, cuyo estreno será a finales del 2006.

Todos están invitados. El encuentro se realizará en la Sala de Teatro Tablaraza, ubicada en la Cdla. Guayaquil, Av. Juan Tanca Marengo (frente a Mall del Sol), a las 19H00.

Es importante destacar que el evento tiene como principal objetivo demostrar que el arte y la cultura son aspectos sublimes de las sociedades y que no lucran del hostigamiento, maltrato, humillación y desangre de animales inocentes en condiciones desiguales.

"El toreo es el último escollo de una humanidad sin civilizar".
Cardenal Isidro Gomá y Tomás


Más información:

encuentro.antitaurino@gmail.com

domingo, marzo 05, 2006

Escribir hasta reventar las neuronas

Por Jorge Osinaga

Muchos amigos escritores desearían dejar sus trabajos extra literarios y vivir de la escritura; pero en nuestro país -a excepción de muy pocos autores- eso es algo casi imposible. ¿Se puede vivir de la escritura? Por supuesto, muchos lo hacen: periodistas, columnistas, redactores creativos publicitarios e incluso el corrector ortográfico de la Imprenta Joselito. Pero parece que vivir netamente de la escritura, dentro del medio literario ecuatoriano, acarrea un montón de riesgos.

Este 27 de febrero, el escritor peruano Santiago Roncagliolo la atinó. Le pegó a los 175.000 palos verdes del IX Premio Alfaguara de Novela, con su libro "Abril rojo"; obra que superó a 510 manuscritos más enviados al concurso de todas partes de Hispanoamérica.

La insistencia y resistencia del autor son admirables, ya que Roncagliolo es un fiel reflejo de lo que sucede en Ecuador. Hijo bastardo de la literatura peruana "seria" -por no decir oficial-, y predilecto del sello Alfaguara que lo auspicia (pecado por el que le han impuesto el rótulo de ser "marketero"); a Roncagliolo le importó un soberano rábano "el qué dirán" del mundillo literario peruano al momento de optar por querer ganarse la vida haciendo lo que más le gusta: escribir.

Y es que Roncagliolo ha sido cocinero de la más variada escritura. Su pluma ha parido desde guiones de telenovelas rosas, hasta discursos políticos bien pensados para jerarcas sin talento narrativo. Es más, hasta ha ejercido de puta -literalmente-, trabajando como negro literario, lo más "bajo" a lo que un escritor puede llegar, como diría la academia y uno que otro autor burocratizado por ahí; es decir, escribir para otros.

Redactor de prensa sensacionalista y autor de memorias de viejas billeteadas, Roncagliolo nunca le ha tenido miedo al oficio de escritor. Diario El Comercio publicó al día siguiente de la premiación, una pequeña nota en la que se puede apreciar esa valentía: “Rotundamente sí”, fue lo que respondió Roncagliolo después de que ganara en el 2003 el premio Nuevo Talento de la cadena de librerías FNAC, cuando se le preguntó si todas esas actividades respondían a la consigna de “vivir de escribir a como dé lugar.” Y en un país que no lee, es más difícil aún.

Pero, ¿por qué el Ecuador no lee?. La respuesta es sencilla. Los escritores contemporáneos se han alejado del sentir de la gente común, convirtiendo sus obras en códigos incomprensibles -que solo el autor entiende- y lejanos.

La literatura debe ser viva, sencilla, común; pero contundente. No es pecado alejarse un poco de la "verga de la cotidianidad" -como diría el poeta Pedro Gil, de romper con esos cánones caducos. Pero el cánon es muy duro, difícil de romper en nuestro país. Cito acá a Miguel Antonio Chávez, con un poema suyo que refleja ese sentir:

"lamentamos informarle
que su escrito no cumplió
los cánones requeridos

su profana ambigüedad de género
la escasez de noches
necrofilias
lunas
neologismos juntapalabras

calamidad
alcohol
rimas
onomatopeyas dolorosas
desprecio hacia la burguesía
excesos lúdicos que empantanan el santo oficio

los cánones
duros empaques profilácticos
los rompe solo la academia
una dislexia accidental de la imprenta
una inercia del sindicato de educadores
un culeo bien culeado a la periodista de culturales

sino imagínese
un país de genios
reviviendo a sus genios
saboteando peajes
por cafés de arte
escalafones
por cojones
no hay derecho"
.


(Tomado del poemario inédito, El arte envidiable del pedo discreto)

Si no estás con ellos, no eres nadie. Así es. Es por eso que el país, literariamente hablando, no ha progresado. Porque el cánon es aislador, exclusivista y consumidor voraz de riñas y discusiones estériles. El escritor, si quiere ser reconocido, deberá bajar la cabeza, aceptar lo que todos hacen, mover contactos, lanzarle flores a otros si quiere recibir las suyas; si no lo hace "va por el rumbo equivocado del escándalo", y eso, el cánon no lo puede permitir. Acá no se apoya; se aplasta.

El Ecuador ha desaparecido del mapa literario porque hay una literatura insípida. Las editoriales se saltan el Ecuador porque realmente no ha producido nada interesante. Acá, nadie se aventura; se estanca. Un panorama realmente penoso.

Hay solución a todo esto: abrir nuevos rumbos. La generación actual deberá experimentar, jugar, hasta crear algo que genere en la gente una reacción. ¿Se puede vivir de la escritura? Sí, solo hay que trabajar bastante, hasta reventarse las neuronas. Halar la válvula y tirar por el inodoro lo pasado. Escribir de a de veras, hasta que en algún momento y por todas partes se reaccione y diga: "en Ecuador hay algo realmente interesante".

jueves, marzo 02, 2006

Grupos literarios o un movimiento oculto en el Ecuador

Por Augusto Rodríguez

La poesía ha dejado de ser la hermana menor de otros géneros literarios, como muestra está la inmensa cantidad de jóvenes poetas en lengua española con que cuenta en la actualidad el mercado literario. José Emilio Pacheco


Después de hacer una exhaustiva investigación y rastreo a jóvenes poetas de diferentes puntos del Ecuador, Buseta de Papel pudo reunir a 40 autores del país (la mayoría inéditos) en el I Festival Nacional de Poesía Joven Hugo Mayo que se realizó en la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas el pasado mes de agosto de 2005.

Lo primero que resalta en esta nueva camada de autores es que no hay una tendencia o un estilo definido a la hora de producir sus textos, la misma antología poética del I Festival Hugo Mayo es un ejemplo claro de esto. Basta acercarse a este libro para encontrar una gran gama de cualidades, de ritmos, de precisiones, de temáticas, de señas muy particulares.

Algunos se orientan a recrear desde sus respectivos puntos de vistas: lo urbano, lo cotidiano, el sexo, el erotismo, los vericuetos de la vida y de la muerte, el tiempo; en definitiva, los temas de hoy y de siempre. Eso sí, con una total libertad creativa pero con el sello del humor y del sardonismo.

También creo que la nueva generación de poetas ecuatorianos viene menos contaminada; seguramente por el ambiente de la época en que vivimos y sin ninguna preocupación mayor que su propio trabajo poético.

No hay afanes de ocupar ciertos territorios ni de imponer sus arbitrarias presencias como los eternos viejos caciques literarios de siempre como muy bien lo dijo el poeta quiteño Javier Cevallos, en una entrevista para diario Expreso de Guayaquil: "nuestra generación, es una generación que asiste, tranquila, al proceso de desacralización de las vacas sagradas, por las que, al mismo tiempo, siente respeto.

Por suerte ha muerto en nuestra generación la idea del parricidio, matar al padre, desconocer todo lo que hay antes, vamos a refundar la literatura del Ecuador, etc.; eso ya se ve como una idea ridícula. Más bien hay un respeto, un homenaje al movimiento que nos precede".


El silencio de los medios de comunicación

Realmente creo que la actividad y el surgimiento de los actuales grupos literarios del Ecuador, es sin duda, uno de los movimientos más trascendentes, novedosos y valiosos que están sucediendo en el Ecuador de hoy.

Hay escritores como Javier Ponce, Fernando Cazón Vera o Jorge Dávila Vásquez, entre otros, que han notado lo que está sucediendo y han hablado de estos grupos culturales, artísticos, literarios de nuestro país, pero de un modo aislado.

Me pregunto: ¿por qué los medios de comunicación, escritores y críticos literarios no hablan o no han hecho mayor comentario sobre este importante suceso? ¿Será acaso pereza, prejuicio o alguna extraña razón que desconozco? ¿Cuál será realmente el motivo para su mutismo?

Los grupos literarios de ayer y hoy

La historia de los grupos literarios en el Ecuador viene desde hace mucho tiempo atrás: Los Tzántzicos, Caminos, Umbral, La Mosca Zumba, Matapiojo, Lapequeñalulupa, Balapalabra, Contextos, Pablo Palacio, La Pedrada Zurda, La bufanda de sol, Tientos y Diferencias, entre otros, por los años 80. En Guayaquil existieron grupos literarios como el Grupo de Guayaquil o Sicoseo, entre otros.

En la década de los 90 casi no se registra mayores movimientos y grupos literarios (muy escasos, en todo caso); es más, podríamos hablar de una generación que prefirió trabajar desde la individualidad.




La tendencia que está marcando a las nuevas generaciones actuales de poetas es que están volviendo a concentrase en diferentes grupos literarios, artísticos o culturales. Ahora sí podemos hablar nuevamente de un gran auge de movimientos que están trabajando en diferentes rincones del país, tenemos el caso de colectivos quiteños como Fe de Erratas, Locomotrova, Machete Rabioso, etc.

En Cuenca tenemos a los grupos La Pileta, La Esponja, el Club de Literatura de la Universidad de Cuenca, entre otros. Y en Guayaquil, al grupo cultural Buseta de Papel. Sabemos que en estos momentos están surgiendo y seguirán surgiendo más agrupaciones en la escena cultural del Ecuador.


La poesía, un oficio ardiente

Quiero recalcar que la poesía en nuestro tiempo goza de una extraña vida. En nuestro país se publica poca poesía, se lee poco es verdad, pero se escribe en buena cantidad o por lo menos con una gran calidad.

El poeta Juan Gelman dijo: "La poesía es un oficio ardiente en el cual uno trabaja mientras espera que se produzca el milagro del maridaje feliz de la vivencia, la imaginación y la palabra".

Creo que la poesía debe intentar ampliar las posibilidades expresivas del idioma, descomponerlo y recomponerlo, un poco con sentido lúdico para volverla más dúctil, más rico al verbo poético; actualizarlo para que pueda comunicar cualquier vivencia, desde las más trivial hasta lo más profundo.

Los poemas deben brotar de todos los estímulos circundantes, sin desdeñar los más comunes, que son aquellos provenientes de las situaciones ordinarias. Se debe servir de todo lo que está a su alrededor para crear, destruirse y volverse a crear nuevamente.

Para finalizar, cito a uno de mis poetas favoritos de Chile, Jorge Teillier, que creo resume de gran manera, la función de la poesía y del poeta:

Tú sabías que la poesía debe ser usual como el cielo que nos desborda/ que no significa nada si no permite a los/ hombres acercarse y conocerse.

La poesía debe ser una moneda cotidiana/ y debe estar sobre todas las mesas/ como el canto de la jarra de vino que ilumina/ los caminos del domingo.

Sabías que las ciudades son accidentes que no/ prevalecerán frente a los árboles/ que la poesía no se pregona en las plazas ni se/ va a vender a los mercados a la moda/ que no se escribe con saliva, con bencina, con muecas/ ni con el humor de los que quieren llamar/ la atención como payasos pretenciosos.

La poesía/ es un respirar en paz/ para que los demás respiren.
Un poema debe ser leído por amigos desconocidos/ en trenes que siempre se atrasan/ o bajo los castaños de las plazas aldeanas.

Un poeta derribado/ es sólo el árbol rojo que señala el comienzo/ del bosque.

miércoles, marzo 01, 2006

Los círculos viciosos de Miguel Antonio Chávez

Nuestro compañero busetero Miguel Antonio Chávez presentó este miércoles 1 de marzo de 2006, su primer libro de cuentos titulado ‘Círculo vicioso para principiantes’. La obra fue editada en la colección ‘La honda de David’, por la Universidad de Cuenca y la Casa de la Cultura del Azuay. La presentación se realizó a las 19:00, en la sala de teatro Tablaraza (frente a Mall del Sol). Además, la actriz Ruth Coello interpretó -a través de una performance texto audiovisual- uno de los cuentos de este libro.

"Círculo vicioso..," es una obra que, para el crítico argentino Diego Viniarsky, consiste en un interrogatorio excéntrico que intenta descubrir el inicio de la literatura.

En esta obra de Miguel, se percibe el irrespeto a la crítica, como un golpe maestro; la situación del país dentro del mapa literario, la sátira de la poesía y la ironía.

Sobre ‘Círculo vicioso para principiantes’, el escritor ecuatoriano radicado en Barcelona, Leonardo Valencia, asegura que la reciente obra del guayaquileño tiene “la fuerza provocadora de un principiante dispuesto a romper el cálculo de lo convencional”. Para Valencia, los cuentos de Chávez son “breves, arriesgados y ocurrentes”, donde el aprendizaje del oficio de narrador se somete a una prueba que lanza a nuevos caminos.

Miguel Antonio Chávez (Guayaquil, 1979) es uno de los fundadores del grupo Buseta de Papel. Fue ex tallerista del escritor Miguel Donoso Pareja y de Diego Viniarsky, director de la revista literaria El Perseguidor, en Buenos Aires.

"Círculo vicioso para principiantes" vale la pena no solo leer, sino disfrutar. Como diríamos los buseteros, trepe niña, trepe varón; todos están invitados.

Una fusión entre el cómic y la literatura

¿Un matrimonio entre la literatura y el cómic es posible? Pues sí, y no tenemos que irnos muy lejos remitiéndonos a "Fantomas contra los vampiros multinacionales", aquel cómic novelado de Julio Cortázar, o "La misteriosa llama de la Reina Luana" de Umberto Eco.

La revista Twisted Light, de próxima aparición, empezará a promover este movimiento en nuestro país.



José Núñez del Arco, nuestro compañero de Buseta de Papel, es mentalizador y director de este proyecto. El objetivo del espacio será fusionar la llamada "literatura seria" con el cómic, para "atraer más gente hacia la obra de escritores nacionales".

José conoce la obra de varios narradores, poetas y jóvenes dibujantes locales en las que ha visto mucho talento; sin embargo, para él, la falta de lectores, difusión y espacios para la nueva literatura y cómic nacional es un problema.



La propuesta es muy interesante, ya que con la revista se podrá dar un "giro visual" a los diversos relatos y poemas, "potenciando además el trabajo de dibujantes especializados en estilos como el manga, el cómic americano, underground y muchos otros".

Además, la revista Twisted Light contará con una sección dedicada a la publicación de poemas y cuentos.

Nuñez no solo espera contactarse con escritores y dibujantes nacionales, sino también de varios países latinoamericanos.

Desde ya, Twisted Light abre sus puertas para que todos aquellos escritores y dibujantes nacionales interesados en participar en la propuesta remitan sus trabajos.

Para mayor información y colaboraciones, pueden comunicarse con José Núñez del Arco al 096253636 o al correo electrónico: shaoran_li00@yahoo.com.

Varios dibujantes ya están trabajando en algunas propuestas, envíen las suyas. El primer número de la revista solo necesita su colaboración para empezar a publicarse.