miércoles, mayo 10, 2006

Ecuador en la Feria del Libro de Buenos Aires: ¡será la próxima!

Por Miguel Antonio Chávez


Hasta el día de ayer, 9 de mayo del 2006, Buenos Aires fue una fiesta. Una fiesta que duró más de 20 días. Y pensar que fuimos invitados…

Bajo el lema de “Los libros hacen historia”, Fundación El Libro organizó la 32 edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en los predios de La Rural, en el barrio porteño de Palermo. Esta ocasión acudió la nada inadvertida cantidad de 1,200,000 visitantes, de varias partes del mundo, los cuales pudieron disfrutar de más de mil actividades, entre seminarios, talleres, congresos de educadores y bibliotecarios, además de encuentros con escritores de trayectoria internacional, como: Tomás Eloy Martínez, Rosa Montero, Jaime Bayly, Jorge Edwards, Arturo Pérez Reverte, Enrique Vila-Matas; y de autores, cuya presencia se dio a través de videoconferencias, como fue el caso de Elena Poniatowska y Ray Bradbury (este último, leyenda viviente de la literatura mundial).

Arriba: Ray Bradbury, autor de "Fahrenheit 451" y "Crónicas marcianas". Abajo: Jorge Edwards, premio Cervantes 1999

En medio de este maremagnum, 35 países estuvieron presentes con su stand, cuyo espacio sirvió para promocionar, sin límite alguno de ejemplares impresos, su diversa producción intelectual, desde textos literarios (en todos sus géneros), hasta de divulgación científica. Con el antecedente expuesto, resulta más que obvio que una labor de difusión cultural a esta escala es justa y necesaria para países como el nuestro.

Tuve la oportunidad de estar en la Feria del 2003 y fue abrumador. Estar en contacto con stands de países tan distantes como los bálticos o escandinavos, fue igual de gratificante que ver el empeño de países vecinos como Perú, Colombia o Chile. Ecuador (las ironías sobran) estuvo ausente. Luego de algunos contactos con Jorge Rodríguez, representante de Fundación El Libro, elaboré el 2005 una propuesta que fue luego aprobada (el financiamiento era otro cantar), un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, para que nuestro país de la línea imaginaria tuviera una representación en la feria por primera vez, en la edición del 2006.

Ni un cocktail de Lovecraft con Kafka hubiera ilustrado lo titánico del intento por conseguir los fondos ante organismos obligados por la ley a apoyar este tipo de proyectos. Con las típicas sacadas de torero, aquellos que hoy son vacas en los puestos dorados no recuerdan cuando fueron terneros. ¿Qué hubieran sido unos pocos miles de dólares, al lado de los US$410,860.88 del presupuesto anual 2005 del Consejo Nacional de Cultura; los US$7,351,450.39 de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; o de los US$942,385,624.83 del Ministerio de Educación y Cultura?* (Perdón, este último no cuenta, me olvidé que casi todo el billete se lo lleva el sindicato marxista-ladronista de la UNE).


Poemario de Edwin Madrid, Mordiendo el frío (Premio Casa de América 2004)

Este 2006, Buenos Aires perdió la oportunidad de conocer a la Premio Aurelio Espinosa Pólit 2005, Lucrecia Maldonado; o al Premio Casa de América 2004, Edwin Madrid; el relanzamiento de las obras de Pablo Palacio, las colecciones narrativas de la Campaña Eugenio Espejo, o las realizadas por la M.I. Municipalidad de Guayaquil, y tantas obras de autores contemporáneos, sin contar nuestras revistas y gacetas literaria. Ecuador, por su lado, perdió una oportunidad de derribar las estúpidas murallas de sus ghettos literarios. O al menos mientras comía por 20 días milanesa a la napolitana, hasta extrañar su arroz con menestra.

Finalizo con un chiste de muy mal gusto. Viene el coordinador del stand argentino de la Secretaría de Cultura de la Nación, Alfredo Mota y le pide a la Embajada ecuatoriana en Buenos Aires: “Che, ¿qué pasó con Ecuador que nunca se asoma? Si no pudieron garpar un stand, ¡ahórrense la guita y dennos unos libros! No debe ser tan difícil, ¿viste?” Y así, como para no causar un impasse diplomático, le dieron al “pibe” la astronómica cantidad de DOS libros: uno de Galo René Pérez y otro, de fotografía de paisajes(?), que decoraron dicho stand, hasta ayer. Algún sonriente turista japonés con su inmensa Nikon seguramente debió exclamar: “¡Arigato, Ecuador-san!”



*Fuente: Presupuesto General del Estado 2005, Ministerio de Economía y Finanzas del Ecuador.

5 comentarios:

hannagab dijo...

Sé que lo intentaste y por eso eres digno de admirar.

Norka Freire Alvarez dijo...

¿Por qué no me sorprende? Creo que todos sabemos que Ecuador no le apuesta a la cultura, al menos no sus gobiernos. Por eso siempre digo que es una burla que una de las carteras de gobierno se denomine Ministerio de Educación y Cultura, porque no atienden bien a la educacción y de la cultura, mejor ni hablemos.
¿Algún día cambiará esa realidad? La verdad es que no lo sé, por el bien de nuestro país y de sus habitantes, espero que así sea. Tantas veces se ha dicho una frase que es muy cierta, sólo un pueblo educado es capaz de cambiar su realidad y progresar. Esto lo sabemos todos y en especial los políticos, será por eso que evitan a toda costa que suceda; porque mientras no apoyen la educación y la cultura, el pueblo seguirá eligiéndolos, creyendo que no hay más salida que el gobierno de los mismos de siempre.

Lilicliptip dijo...

Lo lamento mucho. Pero me pregunto cómo será el panorama de la famosa Expo Feria del libro que se aproxima.... dejo la idea abierta para que rían o lloren. ¿ Qué demonios está pasando en el país? ¿Es que no se puede hacer nada bien? Es nuestra imagen internacional... pobres, lastimosos, ridículos...

AS dijo...

Lo dije en un mail a Miguel Antonio, lo replico acá...

...creo que la cultura ecuatoriana debe salir a matar para tener espacios de verdad.

...estar en la sección farándula nos podría generar ventas (que es bueno) pero nos acuchilla el ego letrado (que es malo). Debemos buscar el injusto equilibrio.

Silia dijo...
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